domingo, 9 de agosto de 2009

HISTORIAS, MISCELANEAS (boj-Vereecke-Chateau Parry-Berazategui)

HISTORIAS, MISCELÁNEAS DE MÁS ACÁ
(breves reseñas hechas al pasar)

1.- BOJ EN LA QUINTA DE WILDE
Después De 1850, aproximadamente, comenzaron a llegar diversas especies vegetales de distintos puntos del planeta que hombres y mujeres de la época plantaron en sus campos, parques y jardines. Por esa época llegaron los eucaliptos entregados por Sarmiento a Leonardo Pereyra y a Andrés Baranda para sus tierras, que cultivó el jardinero profesional, Carlos Vereecke.
En Quilmes el mimbre fue un cultivo exitoso en el bañado en tierras fiscales que la municipalidad arrendó a Guillermo Parry. Hubo muchos canasteros y fabricantes de sillas y cestos en el pueblo, entre ellos Castellanelli y los Morales que, ya en 1876, vivían en la esquina de Aristóbulo del Valle y Pte. Perón. La madre y los 9 hijos de 18 a 3 años, 5 mujeres y 4 varones, se sentaban en la puerta de la casa y desde la salida del sol hasta el anochecer fabricaban canastas, sillas, cestos de todo tipo y tamaño, entre tanto el padre con un carro cargado de la producción familiar y tirado por un viejo rocín recorría las calles del pueblo y las próximas a las quintas cercanas ofreciendo a viva voz el producto.
Esta familia siguió con este trabajo durante tres generaciones, en 1916 un nieto de los Morales cerró definitivamente la empresa familiar y vendió la propiedad a la Cervecería Quilmes para levantar la Capsularía, luego fábrica de Tapas Coronas.
Por esos años llegó a la zona una planta llamada boj, arbusto de la familia de las Buxáceas, de unos cuatro metros de altura, con tallos derechos, muy ramosos, hojas persistentes, opuestas, elípticas, duras y lustrosas, flores pequeñas, blanquecinas, de mal olor, en hacecillos axilares, y madera amarilla, sumamente dura y compacta, muy apreciada para el grabado, obras de tornería y otros usos. La planta se emplea como adorno en los jardines. (Biblioteca de Consulta Microsoft Encarta 2005)
En la quinta del Dr. Wilde, ubicada en la manzana circunscripta por las calles Paz, Pringues, Bransen y 25 de Mayo, su jardinero Carmelo Jiménez había plantado gran cantidad de estos arbusto, bajo el riguroso cuidado del Dr. Wilde que utilizaba su madera para hacer lo tipos de la imprenta adquirida para editar el periódico El Progreso de Quilmes.
Luego el boj fue una planta de decoración hasta que como suele pasar también con los vegetales pasó de moda o fue molesta en los jardines pequeños por la dureza de su madera.

2.- CARLOS VEREECKE
Técnico jardinero de origen belga. Fue un jardinero científico, educado en la práctica bajo la dirección de los horticultores Van Hauten de Gante y Van Geert, de Amberes, ciudad al norte de Bélgica. Fue enviado por uno de ellos a Guatemala en busca de orquídeas, para los afamados establecimientos hortícolas belgas. De algún modo en los vericuetos de ese viaje llegó al país en 1855, y dos años más tarde fue contratado por José Gregorio Lezama para diseñar el parque de su quinta en el barrio de San Telmo, recién adquirida. Quinta y parque que tuvieron gran fama por su belleza y el afán hortícola de su propietario, quién se encontraba entre los más entusiasta introductores de especies exóticas.
Luego pasó a la estancia "San Juan" de Leonardo Pereyra (1834 - 1899) a fin de delinear el parque donde germinaron las primeras semillas de "eucaliptus globulus" que introdujo Sarmiento 1858, y donde hoy prolifera la más variada gama de las especies arbóreas.
Carlos Vereecke fue el iniciador del hoy conocido como Parque Lezama, y a través de su vivero, como lo sería más tarde con el vivero de Pereyra, también fue proveedor de especies exóticas para uno cuantos parque más.
Algunos historiadores, como Eduardo Olivera, afirman que fue estando allí que, en 1858, Vereecke recibió de manos de Domingo F. Sarmiento las semillas de eucaliptos procedentes de Australia. Y que luego se hizo el acta del 17 de octubre de 1875 en la estancia San Juan Un día después que el sanjuanino visitó el parque de Lezama y se maravilló del la prodigiosa maestría de Vereecks.
Efectivamente, en 1961, fue contratado por Leonardo Pereyra para el proyecto forestal y paisajístico que había comenzado y deseaba expandir, Con su ingreso al establecimiento “San Juan” se da inicio a los bosques de eucaliptos de los actuales Parque Provincial Pereyra Iraola y el Paseo del Bosque en la ciudad de La Plata. El vivero “San Juan” con Vereecke a cargo pasó a ser el mayor impulsor de eucaliptos y otras especies exóticas introducidas en su tiempo y extendías por todo el país.
Eduardo Olivera se refirió a él cómo “el inteligente jardinero” y en su necrología lo menciona como “Jardinero de profesión, científico”. Luego de su fallecimiento en 1877, Leonardo Pereyra dejó que su viuda, Petronila Singermand, viviera en su casa de “San Juan” por el resto de su vida; la casa llevaba a su nombre grabado en la fachada, sobre su puerta de entrada y aún hoy se reconoce a ésa casa y sector del Parque Provincial por su nombre: “Vereecke”.

BIBLIOGRAFÍA
CUTOLO, V.O., 1968. Nuevo diccionario biográfico argentino (1750-1930). Editorial Elche, tomo VI.-

3.- EL BAÑADO DE LA RIBERA
Manuel Ales un historiador quilmeño afable y subjetivo en el afecto de los años vividos por su pueblo natal, en su libro “Síntesis Histórica de Quilmas 1856-1966” de la serie archivos y fuentes de información que dirigía Carlos G. Maier; y publicado en 1968 por la Biblioteca Pública Municipal “Domingo Faustino Sarmiento”, hace una exhaustiva reseña de lo que era el bañado de la Ribera en el siglo XIX. El libro está dedicado a sus nietas María Verónica y Paula Beatriz Ales, lo que nos permite reconocer el objetivo que movió a Ales, durante tantos años a la investigación histórica de su lugar de origen, Quilmas. Y ese objetivo fue que las nuevas generaciones conocieran la historia de este pueblo para amarlo como él lo amo.
Transcribo directamente el texto pues no se puede perder ni una sóla palabra:
En 1885 Guillermo Parry compró en remate los lotes 3 y 4 del bañado municipal y, posteriormente también los 1 y 2, que hablan sido adquiridos por Juan María Gutiérrez y luego de­sistió, hallándose comprendidos entre las calles Cevallos, Alem, arroyo Manzanos (actual avenida Cervantes), Her­nández, Mozart y Olavarría hasta Cevallos."
Fue cercado y se dejaron cuatro tranqueras, junto a las cuales se construyeron otras tantas casas para los cuidadores de las mismas. Dichas tranqueras estaban: una como a 100 m al Sur de la avenida Otamendi, en el camino que corría de Norte a Sur en el deslinde del monte y el bañado, conti­nuando con el 'camino de los eucaliptus' (actual calle Do­roteo Yoldi) por el que se llegaba al llamado 'chateau Parry'. El cuidador de dicha tranquera se llamaba Batista Constantini.
La tranquera de Cevallos y Garibaldi estaba al cuidado de José Romero, quien además trabajaba de alfarero en el 'cha­teau'.
Las otras dos tranqueras, que se hallaban en Mozart y Guido y en Mozart y Dorrego, no se recuerda quién las cuidaba. Las casas, más o menos modificadas, aun existen (1968). De cada tranquera partía un camino que las unía al 'cha­teau', situado en la Calle Doroteo Yoldi y Balcarce, exis­tiendo todavía la construcción principal, pues los galpones depósitos y demás construcciones secundarias que se habían hecho, han desaparecido hace mucho.
Los tales caminos eran de tierra, abovedados, con zanjas laterales y plantas de sarandí para su reparo y conservación. Todavía pueden verse algunos trozos en el bañado. No eran rectos y, especialmente el que partía de Garibaldi, por sus muchas curvas era conocido por el 'camino de las víboras'. El objeto del establecimiento era el de explotar leña, fru­tas, mimbre, etc., a cuyo efecto se formó un monte de sau­ces, palmeras, mimbres, membrillos, perales, álamos, etc.
Según El Quilmero del 18 de octubre de 1888, entonces había: 800.000 plantas de mimbre, sauce y álamo Carolina 200.000 casuarinas;600.000 pinos en masetas y 300.000 fru­tales.
Se realizaron obras de zanjeo, relleno, abovedamiento (sic) y canalización, así como la construcción de una casa para vivienda y oficinas (que es lo que aun está), galpones y depósitos. El primer administrador fue don Roberto N. Clark. Entre el personal se recuerda a Aspitia (capataz); José Romero (alfarero); Castellanelli (canastero); Manuel Ferreyra y Joaquín Rumi (carreros y repartidores de leña).
Los actuales arroyos llamados 'Verde y Colorado', se ori­ginaron en zanjas hechas por el chateau para comunicación con el río y desagotación (sic) del bañado, zanjas que al ser ero­sionadas por la corriente, se transformaron en los actuales arroyos. Por otra parte, los nombres de 'Verde y Colorado', provienen del color que tenían los puentes que los atravesaban.
El bañado tenía más o menos a media distancia en­tre la barranca y la ribera, una depresión longitudinal en sentido Norte-Sur, desde el arroyo Giménez al Santo Do­mingo, a la cual se llamaba 'arroyo del Medio'. Su ancho y profundidad eran variables, dependiendo de las lluvias y las crecientes del río, siendo por BernaI donde al­canzaba su mayor importancia, teniendo más el aspecto de un estero que el de arroyo. Había que ser muy 'baqueano' para cruzar entonces el bañado y mucho más para hacerlo con el arroyo del Medio.
Entre sus juncos, paja brava, duraznillo y demás plantas propias del lugar, vivían gran cantidad de animales silves­tres, en especial aves, como ser patos y gansos, mirasoles, gallaretas, garzas, cigüeñas, biguás, chorlos, agachonas, gaviotas, becacinas, y pájaros en general, a tal punto que había varias personas que hacían de la caza su medio de vida.
Hoy, que casi nadie podría indicar donde estaba el arroyo del Medio y tampoco se ven la casi totalidad de las aves nombradas, podría ponerse en duda que alguna vez hayan existido allí.
Otra cosa muchas veces nombrada y también desaparecida es el Arroyo Manzanos. Este corría aproximadamente por la actual avenida Cervantes, viniendo del Sur y desembocando en el río a la altura de la avenida Otamendi. Para cruzarlo había allí dos puentes y en sus proximidades tuvieron sus 'bo­liches' Cuitiño (pariente del que te dije) y Risso. En el límite sur del monte desagua el arroyo de las Cañas, que no es otra cosa que la desembocadura del arroyo Giménez.”

4.- BERAZATEGUI, COMENTARIOS SOBRE SU AUTONOMÍA
El actual partido de Berazategui, fue inicialmente, una zona rural del Partido de Quilmes conocida como "CUARTEL V". La ocupación de las tierras en forma efectiva y permanente, fue muy lenta. Los centros poblados irán surgiendo progresivamente hacia fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII.
Por otra parte, desde 1887 en adelante las antiguas chacras de la región se transforman en establecimientos destinados a la cría de animales en pequeña escala y tambos, concentrándose en Berazategui un nutrido grupo de tamberos, en su mayoría vasco de las regiones francesa y española que enviaban hasta quinientos tarros de leche por día a Buenos Aires, por medio del ferrocarril. De las familias dedicadas a esta actividad las más representativas fueron: Berazategui, Mendiberry, Bassaber, Etcheverry, Elizague.
Según cuenta El Quilmero, Maria E. Basaber y su esposo Pedro Bassaber estaban de paseo por Francia en 1896 cuando contrajeron tifus, ella falleció el 14 de abril y él el 19 de agosto Sus hijos habían permanecido en Berazategui:
Mariana, casa con Germán Cantet, Ana Margarita, casada con Juan Etcheberry, Anita Magdalena casada con J. P. Cauchapé, María casada con Martín Zabaleta, Juan casado con Graciana Bidalot, Brigida casada con Domingo Paris y Pedro, soltero, aún.
La separación de Berazategui del partido de Quilmes, se produjo como culminación del movimiento autonomista impulsado por la comunidad y gestionado por el Diputado Provincial Rodolfo Harsich y el Senador Provincial Esteban Tomero. Inmediatamente se sanciona la Ley 6318 declarando ciudad al entonces pueblo de Berazategui (o Berasategui, con “s” como advierte el Ing. Rodolfo Cabral en numerosa documentación)
Esteban Tomero fue un intenso militante radical desde su juventud. Vivió entregado a la militancia que fu su objetivo en la vida. Vivía en la calle San Martín entre Lamadrid y en la misma vereda de la actual escuela Nº 23 en Bernal. Esa casa la dejó en testamento al comité de la U.C.R. Fue de un altruismo inusual. Estuvo en todos los grandes cambios que dio Quilmas entre las décadas de los 40’ y 60’ Era querido y respetado por correligionarios y oponentes, pues sus cualidades humanas lo hacían accesible, honesto y fraterno.

Ampliar en:
http://www.berazategui.gov.ar

Chalo Agnelli
Docente, escritor e historiador





[1] Referencia oral de Josefina Yori de Tiscornia y de Héctor Tiscornia de 88 y 96 años respectivamente.