miércoles, 10 de marzo de 2010

EL DR. FERNANDO POZZO Y LA HISTORIA EN QUILMES

MEDICO, FUNCIONARIO Y LITERATO
PRECURSOR DEL ACERVO HISTÓRICO
Investigación de Chalo Agnelli







Pareciera que en las últimas décadas la Cultura en el Partido de Quilmes desde los estamentos oficiales no ocupó lugar de preeminencia. Con la excusa que los fondos se van en otros menesteres vitales no se promueven programas, proyectos, publicaciones, demostraciones oficiales y actos con la merecida relevancia. En los últimos dos años y con mucha rémora se intenta reflotar el barco con forzado voluntarismo.
Conocer la vida y la obra de quilmeños que dejaron huella honda en nuestro partido puede recuperar el valor perdido. No se recuerda sus personalidades ni sus obras, pero las obras que dejaron nos los recuperan.
Fernando Pozzo fue un hombre de la cultura que desde la función pública alcanzó logros de los que aún hoy gozamos los quilmeños.
Nació en Paraná, Entre Ríos, el 2 de enero de 1867, en plena guerra contra el Paraguay y el último años de la sangrienta presidencia de Mitre, durante la que hubo 117 intentos revolucionarios, 91 combates y 7.728 ciudadanos muertos.
La familia Pozzo era de origen genovés. Fernando era muy joven cuando se radicó en Quilmes con su hermano Juan Domingo, [1] atraído por otros familiares que habían llegado antes como el Dr. Gaspar Sanguinitti, [2] el primer médico de Bernal, y su esposa Asunción Pozzo y la hermana de esta María Josefa Pozzo de Vezzulla.
En 1917 contrajo matrimonio con Celia Rodríguez, una mujer de extraordinaria cultura, escritora, traductora de inglés, descendiente del brigadier Martín Rodríguez, nacida en la Capital Federal el 29 de setiembre de 1891. Ël le llevaba 24 años. Celia también tenía vinculaciones con la localidad.
Estudió medicina y se especializó en pediatría. Trabajó en el hospital Rawson. Ante la cantidad de industrias que se estaban radicando en Bernal y el consecuente aumento de la población, se requería en las inmediaciones un servicio sanitario que asistiera los accidentes y problemas de salud de carácter urgente. Con este fin propició la creación de una sala de primeros auxilios, de la que luego fue director y la bautizó “Abel Ayerza”, en honor a quien fuera un distinguido profesor en medicina de muchos profesionales de la época. La sala se transformó en el Hospital de Bernal. Tuvo su consultorio Lavalle 520 y se trasladó a Quilmas en marzo de 1922.
El prestigio profesional del Dr. Pozzo lo llevó al cargo de subdirector del Hospital de Quilmes. Varias asociaciones fabriles, sociales y gremiales contaron con su asistencia médica.
Su vocación por la literatura, especialmente la anglosajona, y su conocimiento del idioma inglés (además hablaba y escribía en italiano y francés) se amalgamaron con el gusto por la historia de Quilmes y del viejo Pago de la Magdalena. Afición adquirida por su amistad con el Dr. Craviotto y el trato con familias de largo arraigo en el partido, de espíritu gregario e instinto de pertenencia.
Por este camino llegó a la vida y a la obra de escritor Guillermo Enrique Hudson y con el apoyo de su esposa comenzó a traducir en 1928, “Alla lejos y hace tiempo”, la autobiografía y los recuerdos del escritor, durante su infancia en “Los veinticinco ombúes” (hoy Parque Ecológico Cultural y Museo Histórico Provincial “Guillermo Enrique Hudson”, reserva ecológica de 54 Has.) la chacra de sus padres en el actual Florencio Varela, antes partido de Quilmes. Aunque algunos puristas consideran que sus traducciones no fueron del todo precisas, en Gran Bretaña está considerado como el difusor por excelencia de la obra de Hudson, junto con Violeta Schinya, sobrina del escritor.
En 1929, con el Dr. Craviotto emprendió una investigación para hallar la casa donde vivió Hudson en Florencio Varela. Recorrió a caballo esos campos hasta encontrar “Los veinticinco ombúes” que Hudson describe en “Allá lejos y hace tiempo”. El periplo tuvo el éxito esperado y hoy la provincia y la municipalidad de Florencio Varela cuentan en su patrimonio cultural con el Museo Histórico Provincial Guillermo Enrique Hudson.
Cuenta la escritora y periodista Ana María de Mena, autora del libro “Don Gregorio”, la siguiente anécdota para este blog: “Cuando Pozzo inició la búsqueda del ranchito natal de Hudson, le pidió a Don Alfonso Ayerza - quien entonces vivía en la estancia “Las Hormigas” de Plátanos - que le diera una mano. Probablemente le haya solicitado caballos, ya que la búsqueda se hizo atravesando campos. Don Alfonso y un hermano suyo fueron los introductores de la raza árabe en la Argentina y quienes primero inscribieron animales de ese pedigree en el Stud Book Argentino. Seguramente tenían los mejores caballos de la zona.
El caso fue que por ser peoncito en "Las Hormigas", cuando contaba con dieciseis o diecisiete años, Gregorio Serventi acompañó a Pozzo en esa búsqueda, supongo que como baqueano, ya que conocía los campos de Ayerza que en algún sector pudieron ser lindantes con la propiedad de los Davidson a la altura del arroyo Conchitas (habría que investigar esto con los planos y cartografía de aquella época).
Cuando entrevisté a Serventi para la biografía que edité con el título "Don Gregorio", él me contó - creo que sin tener cabal dimensión de la significación histórica que tiene para los hudsonianos - que había un intruso viviendo en el ranchito. También recordaba especialmente la alegría de Pozzo y sus acompañantes cuando hallaron la vieja construcción donde nació el escritor.
Le cupo también a Serventi, ser el custodio de una porción del techo original del ranchito, cuando lo rescató con César Bustillo -nieto de Ayerza- del fuego que unos obreros hacían para un asado. Los entretuvieron y cuando se dio la ocasión cargaron el maderamen al vehículo de Bustillo y lo llevaron a su atelier de Plátanos que hoy es museo. Cuando Bustillo falleció, Serventi custodió toda su vida ese taller. Una conversación casual hizo que la Comisión Amigos del Museo que entonces presidía Violeta Shinya se enterara que esa pieza de la construcción original de la casa natal de Hudson estaba en Plátanos. Organizaron entonces un acto y -luego de las gestiones del caso- Don Gregorio entregó a la Comisión la porción de techo que hoy se exhibe en el Museo Hudson. En "Don Gregorio" hay una foto publicada de esa circunstancia."
Don Gregorio Serventi entrega el trozo de techo que rescató de la casa de Guillermo E. Hudson a Violeta Shinya, sobrina nieta del escritor. (Foto gentileza de la periodista Ana María de Mena autora del libro "Don Gregorio", donde figura esta foto)
En 1930 se crea con su actuación la Asociación Amigos de Hudson de Buenos Aires. La estación del ferrocarril Roca, que originalmente fue la parada “El Palo" y más tarde se llamó "Conchitas", tomó el nombre Guillermo Enrique Hudson, el 7 de Noviembre de ese mismo año, por iniciativa de una comisión especialmente formada con ese fin, que lideraba el Dr. Pozzo.
En 1935 se solicitó a la Municipalidad de Quilmes apoyo para concretar el libro como un homenaje del pueblo de Quilmes a este escritor angloquilmeño. El H. Concejo Deliberante y el Intendente Pedro P. Oliveri oficializaron la solicitud con la adquisición de los derechos de traducción de la obra.
Escribió en las páginas liminares de la edición del 18 de octubre de 1938 de editorial Peuser: “Cuando decidí traducir FAR AWAY AND LONG AGO, resolví hacerlo de modo que la versión castellana conservara la mayor fidelidad, dándole todo el carácter argentino que Hudson le quiso imprimir, ya que, aunque lo escribió en inglés, estoy seguro que lo pensó en nuestro idioma”.
El prólogo fue realizado por un especial amigo de Hudson el aristócrata inglés Roberto B. Cunninghame Graham que tanta pasión supo tener por la cultura y la tradición argentina. En esas páginas agradece a quienes lo ayudaron y aconsejaron en distintas especialidades: Edwin French, Jorge Casares, [3] Eric Paterson, Heriberto Jordan, [4] Adolfo Vásquez Gomes, [5] Justo P. Sáenz (h) y por supuesto su esposa. Cecilia Rodríguez.
En la segunda edición de 1942 escribe: “Hudson ha vuelto con el centenario de su nacimiento a ser argentino y curiosamente al recobrarlo se siente en nuestro país una gran simpatía por ese hombre que no fue un propulsor ni un hacendado, ni un político, que no mejoró los ganados ni cultivó las tierras, sino todo lo contrario; es decir, que fue un desocupado, cantor de la Soledad de la Pampa, del gaucho, del ganado bravío, de los pájaros del Plata, de la sencilla y a veces trágica vida campesina, de todo lo que parece más rústico y más salvaje, haciéndonos sentir emociones de un mundo desaparecido.”
En 1940, la intervención federal en la provincia de Buenos Aires, a cargo del Dr. Octavio Amadeo, lo designó Comisionado Municipal de Quilmes, cargo que ocupó desde el 15 de mayo de 1940 hasta el 15 de abril de 1941.
En este breve período, fue notable la cantidad y la calidad de su administración, sobre todo en el área de la educación y la cultura, que concretó rodeándose de lo mejor de la intelectualidad local. Promovió la Junta de Estudios Históricos de Quilmes, que se fundó el 12 de julio de 1940, por decreto Nº 1670; poco después, el 14 de agosto de 1940, por decreto Nº 1685, formó la Comisión pro Monumento al Gral. José de San Martín, el que hoy se levanta en la plaza principal de Quilmes; ideó establecer una Comisión Municipal de Cultura (VER NOTA AL RESPECTO EN ESTE BLOG), que se oficializó durante la intendencia del Dr. Manuel J. Cruz, el 7 de julio de 1942 por la ordenanza Nº 1333; a través de la Junta incentivó la creación del Museo “Quilmes de antaño”, hoy, “Histórico Regional Almirante Guillermo Brown “ que primero se instaló en lo que fuera la escuela San Luis Gonzaga del Prof. Doroteo Yoldi en Alem entre Alvear y Mitre, hasta 1946, luego se trasladó a la calle Brown 470 hasta 1952 y finalmente a su local actual en Bernal.
Cuenta el Dr. Eusebi en su investigación sobre la Aviación en Quilmes que: “En octubre de 1940 el Centro de Aviación Civil incorpora 40 pilotos reservistas clase 1920, becados por el Gobierno de la Nación, para seguir cursos de aviadores en nuestra ciudad. En noviembre del mismo año se constituye el ‘Círculo de protectores de la juventud aviadora quilmeña’ a invitación de la Brigada Quilmes del Club de Planeadores Albatros, se designa una comisión provisoria y se  constituye una comisión local,  presidida por el Dr. Pozzo...” [6]
También en 1940, Pozzo con su esposa y un grupo de intelectuales formado por Ian Drysdale, César Bustillo (hijo del arquitecto Alejandro Bustillo), el Dr. José A. Craviotto, Jorge Casares y César Barrera Nicholson, gestionan la donación del solar que prevalecía de la vieja estancia los Hudson. De donde provenían las aves embalsamadas por el autor de aquellas páginas memorables, que Mary Helen Hudson, su hermana menor, había conservado.
Nueve años después, en 1949, el vizconde de Davidson dona a la provincia de Buenos Aires aproximadamente 4 hectáreas de “el solar”; con destino a la creación del Museo y Parque Evocativo. La donación es aceptada por Decreto Nª 3061. En 1957, siete años después de la muerte de Fernando Pozzo, la provincia de Buenos Aires crea el Museo y Parque Evocativo Guillermo Enrique Hudson por Decreto Nº 7641 con dependencia de la Dirección de Museos, Reservas e Investigaciones Culturales.
Los Pozzo tuvieron el honor de apadrinar con el interventor de la provincia y la Sra. María del Pilar Guido de Castellanos, nieta del Gral. Guido, la ceremonia de colocación de la piedra basal del polémico monumento al Libertador que realizaría el escultor Sassone, el único en su tipo en el mundo.
En su “Antología de Guillermo Enrique Hudson; precedida de estudios críticos sobre su vida y su obra” (1941) 7 muestra el Dr. Pozzo la hondura que alcanzó en el conocimiento literario, geográfico, científico y sociológico de este ornitólogo (como gustan titularlo en primacía en Inglaterra) y escritor universal que fue el vecino Hudson.
Con la colaboración de Eduardo González Lanuza tradujo “El gorrión en Londres”, que Hudson publicó en 1883. Escribió numerosos trabajos en periódicos y revistas sobre Hudson, sobre el amigo de este, el aristócrata inglés, Cunninghame Graham, un apasionado del suelo argentino y su gente, y sobre los hermanos Guillermo y John Parish Robertson.
Entre las obras del Dr. Fernando Pozzo se destacan: “Semblanza de Hudson”, el prólogo para “Páginas escogidas”; “Cunninghame Graham en los veinticinco ombúes”, en diario La Nación, marzo 15 de 1936; “Un Quijote escocés, Don Roberto Cunninghame Graham” La Nación setiembre 22 de 1935, etc.
En el año 2001 la Editorial Municipal de Berazategui realizó una importante edición de “Alla lejos y hace tiempo”, la última de las tantas que se hicieron de la obra máxima de Hudson; esta edición de EDIBER cuenta con ilustraciones del plástico Ludovico Pérez, la coordinación de Ana María de Mena y el prólogo del Prof. Juan Carlos Lombán, que después del fallecimiento del Dr. Pozzo fue el referente más erudito de la obra hudsoniana.
El 22 de diciembre de 1944 fundo y presidió en Quilmes el Instituto Argentino de Cultura Británica y la Asociación Amigos de Hudson de Buenos Aires, acompañado, entre otros, por: el Prof. Luis Ricagno, los doctores A. Iacobucci y José Eduardo López; y los señores: Oscar Echelini, J. Frazer, E. Mongiardini, E. Colombo, D. Malfatto, J. Brown, E. Millington Drake y la Sra de Cowes.
En 1945, por decreto Nº 3445, integró como presidente la Comisión Municipal de Cultura, que él había creado durante su administración al frente del municipio. Lo acompañaron: como vice, el Dr. Alberto Iacobucci; secretario, el Prof. Armando Bucich; tesorero, Gustavo F. Rennes y vocales: María Josefa Lombán de Casado; Santiago Celsi, el Dr. José U. Orengo, Víctor Roverano y el Ing. Antonio Mandelli.
El Dr. Fernando Pozzo murió en el pueblo que llegó a ser su lugar en el mundo, el 25 de febrero de 1950 a los 83 años.
Celia Rodríguez permaneció en la localidad que tanto amaba, que tanto le había dado en la persona de su esposo. Durante 45 años su casa en Bernal fue un reducto cultural prestigioso. Numerosas figuras quilmeñas, como el Dr. José A Craviotto, Adela García Salaberry, Raquel Adler, el Dr. Pennington, César Barrera Nicholson, Aimé F. Tschiffely, Luis Otamendi, Manuel Ales, el Prof. Guido Girotto, Juan Manuel Cotta, Felipe Jorge Firpo y porteños como González Lanuza, Martínez Estrada, Violeta Schinya, Jorge L. Borges, visitaban esa casa. Allí murió el 25 de setiembre de 1962.

Bibliografía específica
Agnelli, Chalo. “Migraciones” Ed. Jarmat. 2007
“Antología de Guillermo Enrique Hudson” Con estudios críticos sobre su vida y obra. Buenos Aires. Editorial Losada. 1941. 280p. 5h. Rústica. Primera Edición. Retrato fotográfico en frontis del autor. Estudios críticos sobre su vida y obra de Fernando Pozzo, E. Martínez Estrada, Jorge Casares, Jorge Luis Borges, H. J. Massingham, V. S. Pritchett y Hugo Manning. Ilustrado con láminas.
Firpo, Felipe, J. “Recuerdo del Viejo Bernal”. El Monje Editor, Quilmes, 1992.
Sosa de Newton Lily. “Diccionario biográfico de mujeres argentinas” Plus Ultra. Buenos Aires 1980.
Hemeroteca del diario El Sol
Hemeroteca de la Biblioteca José M. Estrada, periódico Periódico Crónica de Bernal.
http://elquilmero.blogspot.com/

NOTAS
1 Juan Domingo Pozzo, tratadista de Derecho Laboral, miembro de la comisión directiva de la Sdad. Hospital de Quilmes “Isidoro G. Iriarte” entre 1930 y 1946 y presidente de la misma entre 1943 y 1946 año en que se creo el Pabellón de Maternidad Otto S. Bemberg. Durante muchos años fue asesor letrado ad honorem de dicha institución. Ejerció como profesor de historia en el colegio Nacional. En 1942 obtiene con la Junta de Estudios Históricos, que el Int. Manuel A. Cruz cambie el nombre del Museo de Quilmes, que era José M. Estrada y en esos años se hallaba en la calle Brown y hoy se encuentra en Bernal (1954), por del Alte. Guillermo Brown. Casado con Delia Rita Rocca Rivarola. J. D. Pozzo falleció en la Capital Federal el 29/12/1972. (V. “Migraciones”. Ed Jarmat.)
2 Llegó a Bernal en 1911. Habitaban una suntuosa quinta en la esquina de Belgrano y Avellaneda, llamada “La Rubina” Falleció el 16/9/1961.
3 Autor de “William Henry Hudson y su amor a los pájaros”. Buenos Aires, 1929. En: El Hornero
4 Con su hermano Guillermo fue un notable jugador de fútbol en el Lobos Athletic Club, fundado en 1892 en la ciudad de Lobos.
5 Nacido en el Ferrol, 1869, fallecido en Montevideo en 1950, periodista, escritor y político, integrante en su fundación (1910) del Comité Ejecutivo del Partido Socialista del Uruguay con el cargo de vicesecretario general.
6 Ver en blog http://elquilmero.blogspot.com/ “La Aviación en Quilmes, del Dr. Carlos Eusebi, nota subida el 8, 9 y 10/4/2010.
7 “Antología de Guillermo Enrique Hudson: precedida de estudios críticos sobre su vida y su obra” Fernando Pozzo et al. Buenos Aires: Losada, 1941. 286 pp., 5 láms. Contenido: Semblanza de Hudson/ Fernando Pozzo- Estética y filosofía de Hudson/ Ezequiel Martínez Estrada-Hudson y su amor a los pájaros/ Jorge Casares-Nota sobre La tierra purpúrea/ Jorge Luis Borges-Hudson, el naturalista/ V. S. Pritchett-Hudson, el gran primitivo/ H. J. Massingham-Significación e influencia futura de Hudson/ Hugo Manning-Páginas escogidas de Hudson: Allá lejos y hace tiempo. Días de ocio en la Patagonia. El naturalista del Plata. El ombú. Aventuras entre pájaros.