martes, 29 de mayo de 2012

OSCAR TACHO SOTO - BIOGRAFÍA

"EL ÁRBOL DE LA BUENA SOMBRA"

Entrevista e investigación Prof. Chalo Agnelli

Cuando historiamos la biografía de don Andrés Baranda, recordamos que por su pasión por los árboles y por Quilmes, el pueblo que adoptó como suyo, los vecinos lo apodaron “el árbol de la buena sombra”. Baranda murió en 1880 y pasaron muchas décadas antes de que dicho calificativo recayera en alguien y esa persona, hoy, es Tacho Soto, a quien en algunas semblanzas designan “poeta, cantor, conservacionista”, pero esos tres atributos no alcanzan.
Nació el 14 de diciembre de 1947, en la esquina NE de Sarmiento y Alsina, en el seno de una familia de lejano y hondo arraigo a este suelo. Tacho es un auténtico “quilmero”. En la casa donde se crió, desde la época de Rosas, estuvo el solar de don Francisco Soto y antes perteneció a Juan de la Cruz Márquez, de origen quilme, según el plano de 1818, realizado por agrimensor Francisco Mensura. Muchos de sus antepasados fueron protagonistas de la historia local, durante el período de la tercera fundación de Quilmes. Manuel Doroteo Soto fue municipal (concejal) desde 1870 hasta 1875 en que resultó electo juez de paz. Este criollo fue uno de los municipales que en 1873, impulsados por el Dr. José Antonio Wilde, lograron suplir el alumbrado público con velas de sebo por el querosén, iluminando el progreso del pueblito que recién estrenaba ferrocarril (1872)

LA CASA DE LOS SOTO
En la casa de los Soto, funcionó el juzgado de paz mientras construían el edificio de Rivadavia y Sarmiento, que fue la segunda municipalidad - donde hoy se halla la Casa de la Cultura -. En esa esquina estaban las caballerizas de Juan Francisco Soto, abuelo de Tacho, hombre de a caballo, que caracoleaba por la calles terrosas del pueblo con el fuste en ristre.

FAMILIA
Sus padres Dámaso Luciano y Mercedes Modesta Trelles eran adictos a la lectura. Los libros en el hogar de los Soto-Trelles eran un alimento impostergable. Ella, la literatura, Dámaso, entusiasta del revisionismo histórico, entre cuyos promotores tenía un lugar primordial José María Rosa.
Dámaso Soto era sanmartiniano y reunió una importante bibliografía sobre la vida, la obra y el legado del Libertador que, próximamente, Tacho donará, en memoria de su padre, a la Biblioteca Popular Pedro Goyena custodia de la Biblioteca de la Asociación Cultura Sanmartiniana de Quilmes.
Su abuela paterna, doña Emerenciana Vera y Aragón - apellido que se puede remontar a los años de la colonización de estas tierras -  y el tío Pancho, dejaron una impronta distintiva en la personalidad de Tacho. Este Francisco Soto, ameno contador de historias, fue quien le inculcó el amor por las plantas, los árboles y quien le hizo dar, con apenas ocho años de edad, los primeros pasos por los caminos de la forestación.

LA VOCACION VEGETAL
Luego sustentó su vocación vegetal el licenciado Antonio Elio Brailovsky [1] cuando lanzó la propuesta de forestar la Argentina, considerando que hacían falta en el país cinco millones de árboles, como “un modo de recuperar la relación del hombre con la creación y un camino para salvar la vida y el planeta amenazados”. Estos principios fueron movilizadores para la cimentada vocación vegetal de Tacho que sigue desarrollando con igual pasión que el primer día,  en su infancia.
El principal impulsor de la actividad forestal fue Domingo Faustino. Su prédica encontró eco treinta años después, cuando en 1900, el Consejo Nacional de Educación, en base a la iniciativa del Dr. Estanislao Zeballos, instituyó el 29 de agosto, en celebración al "Día del Arbol", y cuyo festejo se concretó a partir de 1901.


LOS SONIDOS DEL HOGAR
También la música era un sonido consecuente en el aire de esa esquina histórica de Sarmiento y Alsina. Su padre era un aficionado a la ópera y apasionado de Carlos Gardel por la armonía de su voz. Dicen los que saben que en el quinto mes de gestación el feto empieza a reaccionar a los estímulos sonoros y la música es un acicate capaz de formar personas inteligentes y emocionalmente sanas. Esta teoría es lo que llaman el “efecto Mozart”, genio que desde muy joven ocupó un espacio sustancial en el espectro auditivo de Tacho.
Motivado por su padre estudió en el Conservatorio Williams que estaba en la esquina de Alsina 345 casi esquina Mitre, donde tuvo como profesor, entre otros, a Gustavo F. Rennes maestro del violín.
Cursó la primaria, ahí no más, cruzando la plaza, en la escuela Nº 1 y terminó la secundaria en el señero Mosconi.

TACHO
Su apodo tiene que ver con la música. Tenía en el fondo de su casa una higuera caída con un hueco donde el pequeño Oscar Soto había acumulado unos cuantos recipientes de lata con los que improvisó una batería; el barullo que producía ponía en vilo a todo el barrio, en esos años en que Quilmes aún no había perdido la parcimonia pueblerina, y los vecinos rezongaban “¡ahí está otra vez el pibe de los tachos!”... y se le sobrenombre, Tacho, que cuando hizo música para programas de televisión, debió registrar en Argentores.
Sus dos primeras guitarras, que aún conserva, fueron, la del genial guitarrista Martín Alberro, regalo de su tío Pancho, y una que le obsequió Jorge Cafrune cuando lo conoció en un festival que realizó la fábrica Peugeot en el cual Tacho fue ganador. 
En el programa "Silbando bajito" con Cristina Oller en la FM Quilmes
LA LABOR MUSICAL
El primer tema que compuso fue dedicado a su madre y luego hubo una seguidilla de composiciones que nunca registró, pues según su lógica cuando un músico compone, roba vida, de modo que la obra no le pertenece y si alguien la llega a interpretar siente orgullo de recuperarla y reconocerla en otra voz, en otros rasguidos.
Él concibe que un tema musical, una canción, una vez que llegó al público, superó el ámbito de su creador, es de todos, es de quien escucha.
Sin embargo, algunas de sus composiciones se registraron por decisión de otros como José Larralde que le hizo registrar una serie de milongas y chamarritas. 
Durante 1982, trabajó en canal 9 con María Herminia Avellaneda y con Diana Álvarez componiendo la música para el programa “Nosotros y los Miedos”. [2]
En Quilmes hizo la musicalización de puestas teatrales del Grupo de Teatro Sur  - elenco desmembrado del Luz y Sombra entre los años 1975 y 1980 que lideraba el director Leopoldo Russo – entre otras muchas obras, resultaron renombrados éxitos: “Muertos sin sepultura”  de Jean-Paul Sartre y “Panorama desde el puente” de Arthur Miller. También acompañó musicalmente a los hermanos Karinkanta y al inmemorial coro de la familia Capra.
Es un trabajador de la música, de la composición y en su cancionero figura lo más granado del folklore nacional y latinoamericano como Jacinto Piedra (Ricardo Manuel Gómez Oroná), El Dúo Salteño, Armando Tejada Gómez, Los Trovadores, Inti-Illimani, [3] Quilapayún. Y, por supuesto, como se mencionó antes, ocupa un lugar impostergable Mozart.
Colaboró con el padre Mujica en los recitales que se organizaban en el Teatro Ift para la labor comunitaria que ese sacerdote realizaba para la gente de la villa de Retiro. Esta circunstancia, como a tantos músicos que no disfrazaron su voz, le valió que en 1977 fuera detenido en Coordinación Federal, luego su “prontuario” apareció en Adrogué, gracias a alguien que él supone fue su hermano, quien hasta 1975 había pertenecido a la Infantería de Marina y había pedido la baja en desacuerdo con los acontecimientos trágicos que se avecinaban.

QUILMES SIEMPRE QUILMES
Siente orgullo de haber solventado ricas amistades con personalidades quilmeñas entre las que contabiliza a “Clavelito” Andragnez, impostegable difusor de su cancionero; a Alcibíades Rodríguez con quien había iniciado un hermoso proyecto que se hubiera llamado “Postales de Quilmes”, donde se unirían fotografías con canciones dedicadas a personalidades y arquetipos locales; a la señora Lila Giordano de Campelo,  que había sido su directora de la Escuela Nº 1 y luego la acompañó en la obra del Hogar San Vicente de Paul; a Lía Mancedo de Ocampo, fundadora con Victorio Campolo de la agrupación tradicionalista “Rinconada Pampa”, que lo apoyó en sus viajes por escuelas de interior llevando su música forestal.
Muchas fueron las distinciones que recibió Tacho Soto, por su trabajo, como el premio “Ateneo” del Rotary Internacional, el Candil Quilmes, el pre-Cosquin en 1984.

LOS LIBROS
Aún conserva la biblioteca familiar, legado incalculable que le dejaron sus padres, con poco más de 5000 libros, algunos incunables. Entre sus consecuentes lecturas, vuelve con asiduidad a la obra del gaucho socialista y lord inglés don Roberto B. Cunninghame Graham (1852-1936), a “Viaje al Río de la Plata, 1534-1554” de Ulrico Schmidl, a “Primer viaje alrededor del Globo” [4] de Antonio Pigafetta; "Cada mate un cuento", "Caballos" de Godofredo Daireaux; [5] libros de los que aún procura antiguas ediciones en librerías de viejo durante sus recorridas por el país.

“ÁRBOLES POR LA VIDA”
En el circuito histórico del hito fundacional de Quilmes, las 5 ó 6 manzanas en torno a la plaza San Martín, se desenvolvieron los primeros años de su vida, pero no lo encerraron, porque Tacho Soto fue un incansable viajero llevando la sustancia de su poesía, los sonidos de su voz, la guitarra, una carga de semillas y almácigos en pos de concretar  su proyecto “Árboles por la vida” a todos los rincones del país. Apoyado principalmente por Jorge Meijide, colaborador entrañable, con su plan de vida, que fuera bombero durante 30 años y presidente de la Sociedad Bomberos Voluntarios de Quilmes, durante 11 años.

“Árboles por la vida” consiste en la concientización y educación de los niños en la plantación de árboles. Entre otros muchos lugares, en noviembre del 2010, lo hizo en Entre Ríos, en el municipio de Santa Anita. En abril del 2011 con motivo del Día de la Tierra coordinó la plantación de más de 20 árboles, arbustos y florales en la plaza central de La Matera en Quilmes, con alumnos de la EPB Nº 87 y el jardín de infantes Nº 962 en esta oportunidad se plantaron álamos piramidales, fresnos, arbustivas como corona de novia y laureles de jardín y tuyas.  En mayo de 2011 junto a la Secretaría de Medio Ambiente, Higiene Urbana y Turismo del municipio de Quilmes, a través del Programa “El niño y el árbol”, realizó por cuarto año consecutivo, una jornada de plantaciones esta vez en La Casa del Niño de la Fundación Farinello.
En la Universidad Nacional de Chile, ante públicos de de distintos niveles sociales de ese país hermano, tuvo un inesperado éxito y fue retribuido merecidamente en el orden económico, pero su generosidad lo movió a utilizar el dinero en un equipo transmisor de radio para una “callanta” - como llaman en el país trasandino a las barriadas pobres - donde se había presentado con su canción y esa gente necesitaba ese instrumento de difusión para llegar con sus reclamos a los gobernantes quienes generalmente están muy lejos de los que menos tienen.

COMPROMISO AMBIENTAL
El reciente temporal del 4 de abril que dejó una triste secuela en vidas y habitacional en muchos pobladores de Quilmes, también produjo una pérdida considerable en los árboles de ciertos sectores del Partido. Esta situación conmovió y moviliza el ánimo de Tacho, lo tiene alerta para poner en la palestra la necesidad de superar el perjucio sufrido.Hoy trabaja en el proyecto “Compromiso Ambiental” de la Municipalidad de Quilmes, recorre escuelas de todos los niveles con su música y su mensaje de vida, los árboles, que en nuestro castigado planeta son fuentes de vida.
Guillermo Enrique Hudson percibió las formas artísticas de la tierra,  escuchó su expresión sonora y expansiva, la musicalidad de los pájaros, las voces primarias del mundo como son el agua y el viento y descubrió que entrar al mundo de los árboles es ingresar a un mundo de misteriosa belleza. Así lo entiende Oscar Tacho Soto poeta y cantor conservacionista y ecologista.
No se puede olvidar otra de sus habilidades que es la cerámica, que también es otro de sus medios de vida, un severo creador y generoso, pues ha obsequiado mucho de sus creaciones con total soltura.
Con el  interprete Horacio Liñan en la plaza San Martín (Foto de Cristina Oller)
LA TIERRA
La música, la canción, los árboles... no podía faltar la tierra. Crear, con la materia madre del hombre, objetos que recrean el universo interior y exterior. Tacho Soto es un esmerado ceramista desde la mucha observación y la intuición natural con que está dotado para todo lo que tenga que ver con el arte. El barro cobra vuelo en su labor. Este año se lo puede ver todos los sábados en la plaza San Martín con su alfarería, su acervo creador.

BALANCE DE VIDA
Dicen los diccionarios que la música es el arte de organizar sensible y lógicamente una conexión congruente de sonidos y silencios empleando los fundamentos de la armonía, la melodía y el ritmo, mediante complejos procedimientos psico-anímicos. Estos procedimientos hicieron en este músico-conservacionista una amalgama característica e irrepetible. Y aunque él considera que cuanto llegó a ser y a hacer en su vida lo debe a lo mamado en el hogar paterno, nosotros sabemos que puso un cuartel de honor en tan profusa heráldica. Y en su blasón hay un árbol, una guitarra y un visaje de altruismo.
Próximamente muchos de sus recuerdos y misceláneas se leerán en “Apuntes desprolijos de mi infancia”, libro editado por Tiempo Sur, un aporte más para enriquecer la abundosa bibliografía quilmeña. Proyecto que le motivó la periodista y locutora Cristina Oller, porque los ecos de la infancia suenan toda la vida del hombre, decía Borges.
Tacho tiene dos hijos que también transitan el camino de las artes: Federico Javier y Rocío. Fede es un músico impecable con un conocimiento sobre musicalización que asombra, y Rocío es una consumada “artista de las manos”. Tacho la consulta en todo su trabajo. Y no sólo los ama sino que insiste en que lo asustan con el don de gente que los caracteriza. Con ellos y su compañera, Fernanda, sigue en la fervorosa tarea de vivir dando de sí lo mejor, sosegado, sin contradicciones resonantes ni dejándose arrebatar por negativas que desmoronen sus más profundas convicciones al primer intento.  Ese es Tacho Soto.

Entrevista e investigación Prof. Chalo Agnelli
Agradecemos las colaboración de Cristina Oller y Alejandro Re

NOTAS


[1] Lic. Antonio Elio Brailovsky es licenciado en Economía Política de la Universidad de Buenos Aires. Ha sido funcionario de la Subsecretaría de Ordenamiento Ambiental (1980 - 83), director Adjunto de Política y Planes (1984 - 89) y de Programas Zonales (1990 - 91) en la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires; director nacional de Desarrollo Urbano y Calidad Ambiental, del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación (1991). Es autor de los textos básicos del capítulo ambiental de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y fue director de la Comisión de Ecología de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires (1997 - 98). Ex defensor del Pueblo adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, actualmente es profesor de Grado y Posgrado en distintas universidades nacionales y privadas. Además, es autor de numerosos artículos de su especialidad. (http://www.noticiasmercedinas.com)
[2] Ciclo de unitarios televisivo creado por Diana Álvarez, que se estrenó el 2 de abril de 1982 y rápidamente se instaló en el tope del rating con una propuesta que desafiaba la censura y las convenciones de la Argentina en los últimos tiempos de la dictadura militar. El ciclo era protagonizado por un elenco rotativo del que formaron parte, entre otros, Rodolfo Ranni, Ricardo Darín, Miguel Angel Solá, Olga Zubarry, Ana María Picchio, Víctor Laplace, Graciela Dufau y Aldo Barbero. (http://www.lanacion.com.ar)
[3] Inti-Illimani es un conjunto musical chileno, formado en 1967. Es, junto con Quilapayún, uno de los grupos más conocidos internacionalmente pertenecientes al movimiento de la Nueva Canción Chilena. Su nombre se compone del término "Inti", que significa "Sol" en quechua, e "Illimani" palabra aimara es el nombre de la montaña ubicada en la ciudad de La Paz, Bolivia. (Wilkipedia)
[4] Schmidl, Ulrico. Viaje al Río de la Plata, 1534-1554. Notas bibliográficas y biográficas por Bartolomé Mitre. Prólogo, traducción y anotaciones por Samuel A. Lafone Quevedo. Buenos Aires. Cabaut y Cia., editores. Buenos Aires: Librería del Colegio, 1903.
[5] Godofredo Daireaux nació el 1839 en Francia y falleció en Buenos Aires en 1916.

 LA MUSICA DE TACHO SOTO
El autor y cantante Oscar Tacho Soto interpreta el tema "El cautivo a Til Til", en un espectáculo denominado "Barajar y Dar de Nuevo", Quilmes. Video grabado por Alejandro Re.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sobre fines de los 70, musicalizó también "No dejes de venir a visitarnos" Obra teatral de Jorge D'Elía.

Ruben Sada dijo...

Muy buen informe biográfico sobre la trayectoria de este talentoso poeta y cantor, quizás lo más parecido que tenemos en Argentina (en estilo y voz) al uruguayo Alfredo Zitarrosa, pero en este caso, Tacho es orgullosamente local. Cabe agregar que Oscar Tacho Soto fue un participante destacado del PRIMER RECITAL DE POESÍA ECOLÓGICA DE ARGENTINA, casualmente realizado en Quilmes, nuestra querida ciudad, el 15 de noviembre de 2008, ya que no hay antecedentes de un evento ecologista/musical antes de esa fecha, y lo organizamos "a pulmón" sin ningún tipo de apoyo financiero de las autoridades. No obstante, este evento que se llamó RECITANDO POR UN SUEÑO ECOLÓGICO marcó un hito a partir del cual, se replicó luego en otros puntos del país, como Pehuajó y Los Toldos, ciudad natal de Evita, en años posteriores. Agradezco a Oscar Tacho Soto por su apoyo de siempre a la causa ecologista y al historiador Chalo Agnelli por este reportaje.