jueves, 2 de agosto de 2012

EVOLUCIÓN HISTORIOGRÁFICA DE QUILMES DESDE SUS COMIENZOS A NUESTROS DÍAS (colaboración)


Esta historia se inicia allá por el año 1580 cuando Juan de Garay luego de fundar la ciudad de Buenos Aires (segunda fundación), organizar su traza y ordenar el destino de estas tierras, procedió a repartir las primeras catorce suertes de estancia (tierras destinadas a la cría de ganado) ubicadas al sur del Riachuelo y sobre la costa del Río de la Plata, se define de esta manera la primera intervención del hombre sobre el medio natural. En una de estas suertes de estancia comienza a escribirse nuestra historia.
ESPACIO GEOGRÁFICO

El sitio elegido, un lugar alto frente al Río de la Plata sobre una barranca que sirve de límite natural entre el bañado y una llanura con suaves lomadas, un punto estratégico a 20 m sobre el nivel medio del río dominando el paisaje circundante. La componente humana, un grupo de 200 familias de indios Quilmes y Acalianos procedentes de los Valles Calchaquíes. Esta mixtura dará inicio a la transformación del paisaje natural, estableciéndose en 1666 el primer poblado al sur del Riachuelo: la Reducción de la Santa Cruz de los Indios Quilmes. Toda Encomienda Real debía tener una iglesia y un cura, de esta forma se construye la capilla como testimonio del primer asentamiento poblacional. Pronto el clima, el desarraigo, las enfermedades, hacen que la población vaya disminuyendo contando para 1726 con sólo 141 indios.
La llegada de los otros pobladores, criollos y españoles dedicados al comercio y contrabando de cueros vacunos, dará origen al establecimiento de las estancias generando el desarrollo económico de la zona.
Por decreto del 14 de agosto de 1812 se da por extinguida la Reducción y se ordena el trazado del pueblo de Quilmes, sobre las tierras de la suerte de estancia que ocupaba la extinguida Reducción (Av. Zapiola en Bernal, calle Guido en Quilmes, hacia el este la barranca y al oeste un poco más allá del arroyo Las Piedras), tarea que se concreta recién en 1818 con la confección de los planos del mismo por el agrimensor Francisco Mesura.
La planta urbana que contaba con cuatro plazas respetaba como centro la plaza y la iglesia de la antigua Reducción y se extendía desde la barranca hasta la actual Av. Hipólito
Yrigoyen y desde la Av. Alberdi hasta Av. Brandzen. Estas dos últimas avenidas definían el límite con las doce quintas de cuatro manzanas cada una que flanqueaban la planta urbana y desde la Av. Hipólito Yrigoyen hasta el arroyo Las Piedras se extendían las setenta y dos chacras de dieciséis manzanas respectivamente, luego se procedió al reparto de tierras y también la construcción de un templo, es así como en 1828 se levanta la primera iglesia de adobes cocidos convirtiéndose en la expresión y el símbolo del pueblo libre de Quilmes.
Para mediados del siglo XIX el pueblo contaba con iglesia y cementerio contiguo a la misma, una casa de altos frente a ella (esquina Mitre y Rivadavia), otras doce casas de aspecto común y algunos ranchos de caña y paja. Recién a partir de 1856 con la preocupación e intervención de los municipales y otros hechos que se irán sucediendo se comenzarán a ver los adelantos.
En 1872 llega a Quilmes el ferrocarril de Buenos aires a Ensenada, sus vías corren casi paralelas al viejo Camino de la Arena o de la Media Luna por donde circulaban las carretas y las diligencias, este elemento nuevo en el paisaje urbano definirá el límite o borde entre el pueblo y el campo, permitirá la llegada de nuevos pobladores oriundos de Buenos Aires que huyen de las epidemias de cólera y fiebre amarilla, facilitará también la llegada de visitantes a nuestra costa, quienes junto con el tranvía a caballo recorrerán las calles para llegar a nuestra ribera para luego elegir a este pueblo como lugar de reposo y veraneo construyendo posteriormente sus quintas de fin de semana.
Los inmigrantes italianos en su mayoría serán los que le darán identidad a la vivienda urbana (arquitectura italianizante). Quilmes en 1880 se postula como candidata para ser la capital de la provincia de Buenos Aires, compitiendo con otras ciudades, el progreso era evidente, el ferrocarril es el medio de comunicación más seguro tanto para el transporte de pasajeros como para el de carga, facilitando el establecimiento de fábricas a la vera de sus vías, siempre del otro lado del pueblo. Este no sólo será el caso de la Cervecería en Quilmes sino también de Rigolleau en Berazategui, de la Maltería en Hudson y de la papelera en Bernal, convirtiéndose en hitos o puntos de referencia para el viajero, brindándole identidad a cada pueblo y convirtiéndose en símbolos de prosperidad y progreso.

Comienza el siglo XX con la construcción de nuevos edificios públicos marcados por el eclecticismo: Escuela Nº 1, Palacio Municipal, Biblioteca, Registro Civil y Comisaría, la ciudad se prepara para estar a la altura de los festejos del primer centenario (1810-1910).
Finalizando este período se inaugura en 1915 La Rambla sobre la ribera, un complejo que cuenta con piletas, hotel, restaurante, confiterías y cine al aire libre, definiendo a Quilmes como centro turístico (el diario La Prensa lo compara con la Rambla Bristol de Inglaterra).
El 2 de agosto de 1916 por ley, Quilmes obtiene la jerarquía de ciudad debido a sus cuatrocientas cuadras pavimentadas (adoquinado), al Palacio Municipal, a los bancos de la Provincia de Buenos Aires y Popular de Quilmes, a la Escuela Normal, a sus industrias, su población, el ferrocarril y el complejo de La Rambla en la Ribera.
Este progreso facilitará el establecimiento de nuevas industrias, ya no a la vera de las vías de ferrocarril sino cerca de los caminos (1920) o del recorrido del tranvía eléctrico, generando la creación de barrios obreros en las cercanías de las plantas fabriles extendiendo de esta manera la trama urbana hacia la periferia, así es como comienza a poblarse La Colonia (Quilmes oeste) y Bernal oeste.
Con el mejoramiento de los caminos, obras de desague y fuerza motriz sumadas a ciertas franquicias impositivas para fortalecer la radicación de industrias se instalan en el partido a partir de 1930: Textilia S.A., La Bernalesa, Rhodia, Ducilo, etc.
Los dueños de dichas industrias construirán sus residencias en esta ciudad ocupando la zona de la barranca que poco a poco se irá caracterizando por su arquitectura predominantemente pintoresquista. Para 1946 Quilmes cuenta con setecientos cinco establecimientos industriales continuando en forma creciente el asentamiento de industrias en el partido y sus respectivos barrios obreros, principalmente sobre las avenidas 12 de Octubre, Av. La Plata, Calchaquí y Camino Gral. Belgrano. El comercio se afianza sobre las calles y avenidas principales de acceso a la ciudad y en el centro Rivadavia es la calle que nuclea la actividad comercial cotidiana.

La migración interna en busca de trabajo provoca una demanda de vivienda muy importante, que a pesar de los planes implementados por el gobierno no se logra cubrir y comienzan a generarse los asentamientos espontáneos en lugares marginales; aprovechando esta situación comienzan a lotearse sin planificación grandes extensiones de tierra, entre ellas las de San Francisco Solano, La Florida y Barrio Parque Calchaquí.
El evidente aumento de población en estas últimas décadas y los grandes loteos sin planificación de importantes sectores, determinan un crecimiento caótico del suburbio, así como también la especulación inmobiliaria y el auge de la propiedad horizontal, generan la densificación del área centro comercial con la construcción de edificios en altura (arquitectura de las inmobiliarias y empresas constructoras) provocando la demolición indiscriminada de edificios de valor patrimonial por especulación económica debido al valor del metro cuadrado.
El cierre de las grandes fábricas provoca el abandono de sus instalaciones con el consecuente deterioro de las mismas, influyendo por ende en su entorno; posteriormente estos grandes predios son adquiridos y ocupados por las cadenas de Hipermercados.
Las pocas grandes extensiones de campo a lo largo de las autopistas son ocupadas por barrios privados provocando la migración de muchos habitantes de las zonas urbanas, que abandonan la ciudad en busca de seguridad y una mejor calidad de vida, dejando sus residencias urbanas en manos de las inmobiliarias.
Nuestra ciudad es un relato ininterrumpido de más de trescientos años de historia, donde cada generación ha dejado su testimonio como legado para las generaciones futuras; conocerla, respetarla y conservarla requiere del esfuerzo y compromiso de todos nosotros "los quilmeños".

 
Textos y gráficos: Arq. Marta Oliva Echelini

Colegio de Arquitectos de Quilmes