viernes, 22 de noviembre de 2013

LOS BARRERA PRIMEROS MAESTROS DE MUSICA EN EL DIA DE LA MUSICA



El Día de la Música es una buena escusa para publicar en EL QUILMERO la biogafía de los dos primeros maestros de música que tuvo Quilmes. Estas páginas fueron publicadas en el ensayo histórico de mi autoría: "Migraciones. Cuatro colectividades quilmeñas - Cinco familias para una historia social", libro editado por la Editorial Jarmat en 2006. Trabajo que había sido presentado en la 2° Jornada Histórica – Geográfica y Genealógica de Berazategui 2004; organizada por la Asociación “Orígenes” de Berazategui el sábado 16 de octubre de 2004. Justifico en el prólogo lo que motivó esta investigación, donde nada tuvo que ver la música, sino una hipótesis sociológica:
"Se pretende mostrar, a través de estas investigaciones, entrevistas y compilaciones, la incidencia que algunas familias tuvieron en el desarrollo de una clase media en Quilmes y las localidades que hasta antes de 1891 y 1960 lo conformaban. Una inmigración calificada posterior a 1848 y de 1852 que diseñó un perfil de clase media económica y culturalmente; donde el elemento híbrido tomó sustancia. Y que luego con el correr de las generaciones se difuminó en una clase media educativa cultural y profesionalmente calificada Una clase media con parámetros sociales que describen marcadamente las características distintivas del argentino de todas las ciudades y pueblos de nuestro país, con sus salvedades geográficas regionales." Chalo Agnelli



LA MÚSICA ANTES DE LOS MÚSICOS

Seguramente no era Quilmes antes de 1875, un pueblo sin música pues había criollos, extranjeros, algunas niñas y damas de las familias más pudientes que hacían música. Los primeros con guitarras, las segundas con alguna pianola como la que poseía doña Victoria Wilde de Wilde y tocaba también su hermano Alfredo. Fue un célebre bandurrista el español don Francisco Navarro y su hermano José, barbero y flebótomo, los hermanos Eusebio y Mariano Rodríguez fueron reconocidos músicos, como también Pedro Moranchel y el maestro Emiliano Reina. Pero el incentivo creador orgánico y gestor de las actividades musicales en general comenzarían a tomar destino claro, hasta nuestros días, con la figura de don Antonio Barrera.


DON ANTONIO BARRERA, EL FUNDADOR [1]

Los acontecimientos políticos de España a fines de 1871, obligaron a muchos españoles al exilio. Don Antonio Barrera nacido en Cataluña, el 5 de febrero de 1827, aunque el origen de la familia era castellano, fue uno de ellos, junto con su hijo homónimo, nacido enero 27 de 1858 en Figueras, provincia de Gerona. 

Entre otros republicanos los dos Barrera, padre e hijo, cruzaron a pie los Pirineos, escapando a Francia. Antonio, hijo, se sentó a descansar a una orilla del sendero entre montañas y apoyando la mano en la nieve sintió un objeto duro enterrado, excavó y halló un Cristo crucificado tallado en una cruz de caoba con pie en escala. Fue una reliquia que trajo con él a la Argentina y se conservó como Lar familiar (hoy lo posee la Sra. Dora Ricagno Barrera de Raggio) 

Los exiliados se embarcaron rumbo a América en el puerto de Brest, Francia.  En viaje a Buenos Aires el barco que traía a don Antonio, su hijo y a otros paisanos también músicos (según cuenta don José Abel Goldar en “Panorama de las artes quilmeñas” *), republicanos, recaló en Río de Janeiro. 

Cuenta la anécdota familiar que aburrido, el joven Antonio, de tan larga travesía y esperando que la embarcación volviera a zarpar, se puso a tocar el violín en una plaza de Río de Janeiro próxima al puerto. Esto atrajo público y, entre estos, miembros de la corte imperial de Pedro II que indagaron y le hicieron notar al emperador de las condiciones artísticas de los Barrera y sus colegas. El monarca envió delegados a la nave, que invitaran a los viajeros a permanecer en el Brasil como músicos de la corte, pero don Antonio Barrera y sus colegas ya habían concretado obligaciones en Buenos Aires. 

Pronto adquirió fama como director sinfónico, compositor y ejecutante de varios instrumentos. Fue relevante su actuación en las fiestas patrias de 1873, en las ceremonias solemnes en la catedral como interprete y luego ingresó al primer Teatro Colón. 

En 1974 se instaló en Quilmes prefiriendo la calma pueblerina para criar y formar a sus hijos: Dolores, Juan y María, recientemente llegados de España junto con su esposa Josefa Picart. 

Fue el primer maestro de música que tuvo Quilmes: “¡Y qué maestro! ¡Grave severo, pero bondadoso hasta lo indecible, desprendido  hasta la abnegación y músico de los pies a la coronilla!”; lo califica don José Andrés López en sus misceláneas. [2] 

Dio lecciones de música e instrumentación a niños y adolescentes y en 1875 la municipalidad le encargó la educación musical de los escolares. Con sus alumnos creó la Sociedad Musical “La Aurora” participando indefectiblemente en todos los acontecimientos festivos y ceremonias religiosas que se producían en el pueblo. Este año además de la Comisión Nacional de Educación, se creó el Conservatorio de Música de la provincia de Buenos Aires, fundación para la cual es muy probable que don Antonio Barrera haya tenido que ver con una asesoría orgánica y técnica. 

Según informa “El Quilmero”, periódico de la época, el 6 de enero de 1876 dirigió un coro de niños en la misa de Reyes. Cerrando las fiestas de carnaval, el domingo 9 de marzo de ese mismo año se realizó un baile con orquesta integrada por un flautista, Mariano Rodríguez en piano y Barrera en violín. A esta orquesta se le pagaron $ 500. El 11 de junio acompañó la actuación del “prestidigitador, físico y mágico Blas Dalmazzone”, de visita en el pueblo. El domingo 9 de julio dirigió un coro de escolares que entonaron las estrofas del Himno Nacional, completo, pues recordemos que aún no había sido podado y modificado en partes. En el Te Deum se interpretó una composición del propio Barrera que ejecutó en violín junto con las flautas de Rodolfo Vega y Santiago Martínez y las voces de Antonio Barrera, hijo, y Federico Serra. 

Fueron muchas las dificultades que debió afrontar por falta de pagos tanto de la municipalidad como por sus clases particulares, sin embargo, don Antonio continuó con firmeza su tarea. 

En 1876 realizó la Sociedad Estudiantina “El Truenoque presidía el Dr. Salomé Luque. Los ensayos se realizaban por la noche  en la casa de Barrera que había compuesto la marcha de la institución con letra de José Andrés López.

 Los diarios de la época mencionan su actuación en las fiestas patronales de 1876, dirigiendo una banda integrada por Rodolfo Vega, Santiago Martínez, Agustín Matienzo (h), Rodolfo Labourt, Julio Ithuralde y las voces de Bautista Nouzeret, Eusebio Rodríguez, Federico Serra, Joaquín Méndez, Antonio Barrera (h) y un coro de 20 niños. Y en el domingo de Noche Buena la Municipalidad realiza un baile para los vecinos que se reitera el 31 de diciembre en ambas oportunidades con la orquesta de Barrera. 

Según el periódico “El Independiente” el domingo 23 de setiembre de 1877 se hallaba con el señor Agustín Matienzo tomando café en el Hotel de Risso cuando empezó a sentirse mal y con la ayuda del boticario regresó a su casa, a las 17 horas, junto a su familia,   muere “de repente”; según dice el acta de defunción, quizá por un problema cardíaco. Tenía 50 años. Lo atendieron los doctores Cueli, Wilde y Luque. El sepelio fue a las cuatro de la tarde del día 28. Homenajearon las exequias el señor Solla y el Dr. Wilde. 

De los hijos de don Antonio, Dolores (n. 1851) se casó con el S. Ronderos. El único hijo de estos (adoptivo) desposó a su prima segunda Elena Barrera Nicholson y Capurro;  María se casó con el Sr. Baldomero Jahnoer, de origen portugués, industrial cristalero que instaló la primera fábrica de cadenas que hubo en la Argentina y fue tesorero del Banco Popular de Quilmes cuando Antonio Barrera (h) era vicepresidente del directorio y Rodolfo Labourt, gerente; Juan (n. 1853), fue comisario en Avellaneda, pero también incursionó en la música cuando en 1886 el intendente Nicolás Videla  despidió a la banda de la Unión de la Boca  y convocó a concurso para una nueva presentándose dos; una patrocinada por el maestro Castelletti y la segunda patrocinada por don Juan Barrera, que fue la ganadora; contaba con 20 músicos y la dirigía Lorenzo A. Cianchetta. Juan Barrera se casó con Dominga Morlán, uruguaya, nacida en 1854, de este matrimonio nació en Quilmes María Elisa (n. 17/11/1878)

El cuarteto “Quilmes”, primer cuarteto de cuerdas que tuvo el pueblo (Circa 1887/1888) De pie Antonio Barrera, sentados Rodolfo Labourt, Juan Ithuralde, en violines, y Julio Fernández Villanueva en violoncello; médico, primer artista plástico nacido en Quilmes y músico que murió durante la Revolución del Parque, 1890,  atendiendo a los heridos. http://elquilmero.(blogspot.com.ar/2012/02/fotos-de-la-revista-quilmes-en-el.html)

Revista “Quilmes en el recuerdo 1949 – 1987”. Fotos de la colección privada de don Alcibíades Rodríguez

ANTONIO BARRERA – PICART
 El segundo Antonio, nacido en Barcelona en 1856, llegó con su padre a la Argentina y en 1873 a Quilmes. En poco tiempo se destaca por su capacidad musical. Con tan solo 19 años se hace cargo del sostén de la familia, dando lecciones de música a algunas familias del pueblo y actuando como organista de la Iglesia parroquial desde entonces hasta su muerte en 1929. 

Habiéndose don Antonio Barrera Picart empapado de musicalidad desde su más tierna infancia, pudo asimilar y transmitir la genialidad de su padre. En 1875, ingresó a la orquesta del Teatro Colón, el viejo, como primer violín. Fue director de orquesta en teatros de la ciudad de Buenos Aires: “El Alcázar” y “La Alegría”. El primero en la actual calle Chacabuco y el segundo en la calle Florida  entre Cangallo y Bartolomé Mitre. 

Y a partir de 1875, fundó en Quilmes varias organizaciones musicales: bandas, orquestas y coros. Así como fue un asiduo y activo promotor, organizador, miembro y coordinador de todas las entidades sociales, comunitarias, culturales y de bien público que vieran la luz en el pueblo. 

En “El Quilmero” del domingo 19 de junio de 1876 se comenzó a promover el festejo de la fiesta patria del 9 de julio como la conmemoración lo merecía, pues el 25 de Mayo anterior había carecido de la mínima demostración oficial o particular de los vecinos de Quilmes. Se comenzaron a recolectar fondos entre los particulares y Municipalidad para darle el brillo necesario y, precisamente Antonio Barrera (h) fue parte de una de las comisiones más entusiastas para concretar el objetivo. Dice “El Quilmero” del 22 de junio siguiente: “El domingo en la confitería de Ángel Meals se reunió el vecindario para realizar algunas fiestas el 9 de Julio. Se designó una comisión integrada por José A. Wilde, Mariano Otamendi, Juan Robson, Mariano Solla, José A. Matienzo. Estos se dirigirán a la municipalidad, al Sr. Cura párroco, (Pbro. Quesada) al Consejo Escolar para que desde sus funciones colaboren con la celebración patria. Del mismo modo al vecindario para que embanderen los frentes. Para la recolección de fondos se designó a José Carbone, Eusebio Rodríguez, Antonio Barrera (h) y Rodolfo Vega...
La comisión de la que formaba parte Barrera, en poco tiempo, fue la que recolectó más fondos como dice el mismo periódico el 25 de junio: “La comisión del Sud que integran Rodolfo L. Vega y Antonio Barrera, encargada de recolectar fondos en el pueblo remitió la lista de contribuyentes hasta el 23 del actual. Total 300 pesos.” Esta fue la primera y una de las fiestas patrias más brillantes que se celebraron en el viejo pueblito del sur. Hubo fuegos artificiales, carreras de sortijas a cargo de Mariano Solla y bailes en las casas de particulares. Además, Antonio Barrera (padre) organizó y dirigió el Te Deum y la misa cantada, preparó a los alumnos de las escuelas del pueblo y de la campaña coordinados por el preceptor Robustiano Pérez que madrugaron a la espera de la salida del sol en la plaza principal, actual San Martín, donde cantaron el Himno. “Si los fondos alcanzaren, también se costeará alguna compañía de pruebistas (sic) que hagan pruebas en la calle.” Informa el bisemanario de Giménez el 29 de junio. 

La muerte de su padre en 1877 le deja por largos años en sus manos la dirección de los músicos quilmeños. El 30 de setiembre de ese mismo año, a poco de la muerte de su padre, “El Quilmero” invita a los aficionados a ensayar para la misa del 8 de diciembre en la barbería del flebótomo José Navarro. [3] 

Fue el paradigma de lo musical en el pueblo y nadie compraba un instrumento sin antes consultar al “joven Barrera” como solía nombrarlo el pueblo. Incluso tuvo primordial ingerencia en los trámites (tanto por sus conocimientos musicales como por sus aportes económicos) que culminaron con la adquisición del órgano para la Catedral, durante el curato del  Pbro. Manuel Bruzzone (período 1910 – 1929) 


 Familia Barrera Nicholson: de izq. a der. parados: Beatriz, Antonio, Águeda y César. Sentados: Antonio Barrera Picart y Águeda Nicholson. Debajo al centro, Dora.

LA RAMA INGLESA


Se casó en 1883 con Águeda Nicholson, hija de John Nicholson que según Maxine Hanon, [4] había nacido en 1825; en Inglaterra. Llegó a Quilmes en 1845 cuando el crecimiento de la industria saladeril y la cría de ganado ovino requerían de mano de obra capacitada. Trabajó como medianero en los campos de Andrés Baranda uno de los más afanosos intendentes que abrieron la huella del progreso en el pueblo. Se casó con Agnes Young, escocesa presbiteriana, y tuvieron 3 hijos: Águeda, Fanny y Juan, nacido el 24 de octubre de 1856. 

Andrés Baranda junto con su esposa Aurora Giles, [5] se encariñaron con la pequeña Águeda y resolvieron criarla, pero tras la prematura muerte de doña Aurora,  asumió la crianza su hija doña Cruz Baranda de Risso. [6] Esta, con su esposa, Pedro Risso, continuaron la crianza y la educaron desde la primera infancia, considerándola la hija que no pudieron tener y haciéndola única heredera de una considerable fortuna. Muerta prematuramente doña Águeda su madre adoptiva, Mamá Cruz, termina la crianza de dos de sus hijas mayores: Águeda y Beatriz, en su casa de la estancia de Baranda, próxima a la fábrica Peugeot. 

Convencido de la máxima: “la herencia de una fortuna no es mérito y sólo causa orgullo al necio”, Antonio Barrera no se apoltronó en su seguridad sino que con ella privilegió una actitud solidaria y participativa en bien del comunitario de Quilmes. 

En 1886 el matrimonio Barrera-Nicholson tuvo una activa actuación en pos de la higiene y la salubridad del pueblo y la campaña del partido de Quilmes. La experiencia vivida de dos epidemias de cólera y la fiebre amarilla en Buenos Aires, que si bien no se había extendido por la localidad, se produjeron casos aislados que se pudieron controlar oportunamente, obligó a pensar en la necesidad de un hospital. La tarea la asumió una comisión de señoras presidida por Federica Dolman de Quijarro, acompañada por las maestras Petronila y Demetria Rivero, Florinda Fernández de Catalá y las vecinas María A. de Lasalle,  María Marrull de del Campo, Matilde Villa, Vicenta Lasalle, Gregoria Lerdou y la señora Águeda Nicholson de Barrera. El 7 de setiembre de ese año se organizó un festival. Con los fondos obtenidos se abrió una sala hospital en la calle Alsina ente San Martín y Moreno, sobre la vereda noreste que luego la gente dio en llamar “El Lazareto”. Por otra parte en noviembre se organizó una comisión encargada de la higiene en el municipio formada por el Dr. Edmundo Fierro, Indalecio Sánchez, Celestino Risso, Daniel A. Páez, Fernando Otamendi y don Antonio Barrera. 

El 31 de marzo de 1901, Antonio Barrera, participa de la fundación del Club Social con el Dr. Ildefonso Salas, Mariano Castellanos, Dr. Felipe M. Amoedo, Juan y Héctor Ithuralde, Sr. Agustín V. Matienzo, Guillermo Tollo, Alejandro Otamendi, Samuel Canaveri, Luis Odera, Juan Escobar, Juan A. Arenales, Casimiro Arias, Ramón Castaño, José Antonio Wilde (h) y el Sr. H. A. Jacobs. 

Fue secretario del Consejo Escolar desde 1885 hasta 1911, y secretario del Honorable Concejo Deliberante desde 1892 hasta 1917. Actividades estas que, durante algunos años, ejerció simultáneamente. En 1920 actuó como concejal municipal y en 1922, consejero escolar. 

Como municipal apoyó el petitorio de Otto Bemberg, promoviendo la instalación de la Cervecería contra los que se oponían en el H. Concejo Deliberante. Fue accionista del Banco Popular desde su fundación y director desde 1927 hasta su muerte. 
El Banco Popular fue una institución financiera representativa del progreso económico de Quilmes  se inició con un capital de un millón de pesos el 29 de octubre de 1907. Otorgaba préstamos para la edificación, llegando a existir en Quilmes, en 1930, 900 edificios levantados con el apoyo del este banco, entre ellos el Palacio Municipal (actual Casa de la Cultura) concluido en 1912.

Su actividad oficial no lo apartó de la música y en 1888 formó el cuarteto “Quilmes” con Rodolfo Labourt y Juan Ithuralde en violines, Julio Fernández Villanueva en violonchelo y él en viola. Ese mismo año llegó a Buenos Aires la cantante lírica Adelina Patti [7]  que había conocido a los Barrera en España y pidió especialmente que la acompañara en los ensayos. Fueron más de cincuenta los años  en que desplegó su capacidad musical en el partido de Quilmes. Este despliegue artístico recobraría relevancia en el distrito en 1934 cuando el maestro Leonardo Gay fundó la orquesta de la  Asociación Sinfónica de Quilmes.

 Iniciadas las obras para levantar el edificio del actual teatro Colón se hizo una colecta pública  en la que don Antonio Barrera colaboró generosamente. A raíz de esto se le dio un abono de palco vitalicio y un “ropero” para guardar sus binoculares e indumentaria de ocasión. [8] Falleció el 25 de noviembre de 1929 en la casa que fuera de don Andrés Baranda en la esquina NE de Rivadavia y Sarmiento.

 Casa de don Andrés Baranda que luego heredó su hija Cruz Baranda de Risso, quien la legó a su hija del corazón Águeda Nicholson esposa de Antonio Barrera Picart.

 Del libro "Migraciones" Cap. 2

Chalo Agnelli


NOTAS


[1] Ver árbol genealógico.

[2] Ver “Quilmes de antaño” Pág. 70.
[3] El viernes 19 de mayo de 1876 José H. Navarro, aprobó el examen en la facultad de medicinade Buenos Aires que lo habilita a ejercer como flebótomo. “El “Quilmero 25/5/1876 N° 50.


[4] Ver bibliografía “Diccionario...” Pág. 631 

 [5] Aurora Giles era hermana de don Bernabé Giles en cuya casa de Sarmiento y Alsina esquina SE estuvo un tiempo la escuela N° 1. Ambos descendientes de los propietarios de las tierras donde se fundó el pueblo de San Andrés de Giles. Ver: “Quién es Quien en Quilmes”: Giles y Gaete de Mayol, Gerónima. Págs.

[6] Según cuenta doña Lila A. Giordano de Campelo en “Reseña Histórica de la Parroquia Inmaculada Concepción Hoy catedral de Quilmes”. “Entrando en la Catedral a la derecha nos encontramos con el hermosos Jesús de Nazareth (el Nazareno), donado por la hija de don Andrés Baranda, señora Cruz Baranda de Risso en el año 1870”.

[7] Adelina Patti nació en Madrid el 19 de febrero de 1843, en oportunidad que sus padres, italianos, se hallaban de paso por España en una gira artística. Inició su carrera en 1859 en Nueva York. En 1888 llegó a la Argentina, presentándose en el teatro Politeama con la ópera “El barbero de Sevilla”. Volvió al año siguiente pues, según sus memorias, Buenos Aires fue la plaza teatral que le ofreció los mejores contratos. Santiago de Estrada en su libro “Teatro”, escribe: “Eso que se siente al escuchar el murmullo de las olas del mar o de contemplar las cumbres de las montañas, se saca del teatro después de ver a Adelina Patti”. Murió el 27 de setiembre de 1919. 

 [8] Hechos tomados de apuntes de sucesos, “Instituciones y personajes de Quilmes” investigación y escritos de Guillermo C. Maier, aportados por don César Barrera Nicholson, existentes en la Biblioteca Municipal Domingo F. Sarmiento: completados por las entrevistas que el autor de estas páginas tuvo con el Dr. Eduardo Barrera Almeida y con la Sra. Dora Ricagno Barrera de Raggio.