martes, 17 de diciembre de 2013

¡CUÁNDO EN QUILMES SE PROHIBIÓ EL METEGOL!


Chalo Agnelli

Recientemente se cumplieron 30 años de la instalación de la democracia en la Argentina y la memoria, que para algunos es un defecto, pero otros creemos que nos puede salvar, nos trae a cuenta hechos acaecidos durante el llamado “proceso de organización nacional”, que quizá pasaron desapercibidos para el común, pero que vale la pena traerlos a cuenta por lo abstrusos.
Durante la última dictadura “cívico” militar – incido en la palabra CÍVICO pues fueron muchos los civiles que motorizaron el golpe, muchos lo que se beneficiaron con él y muchos los que hoy aún lo añoran – además de los horrores cometidos contra la vida, los atentados a la dignidad humana, el derrumbe económico que significó con empresas cerradas, otras entregadas al manotazo foráneo, líneas férreas clausuradas, centenares de hombres y mujeres sin trabajo (y sin poder reclamar porque sino…), la estupidez de los militares, de sus ujieres y obsecuentes daba cuenta de que no habían tenido una formación que les permitiera brillar, quizá por esta causa, a medida que el ejercicio de la fuerza que el militarismo se empezó a entender como atentado a la paz, los miembros de las fuerzas armadas se vieron en la necesidad de entorchar sus uniformes con dorados, plateados, brillos de galones y esmaltes, telas labradas y de rodearse de tal pompa y boato que tape su solemne mediocridad.
No sólo prohibieron “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry, el cuento infantil “Un elefante ocupa mucho espacio” de Elsa Isabel Bornemann, el libro de química “La Cuba Electrolítica”, algunos dibujos animados de García Ferré, las obras de Groucho Marx… sino que también prohibieron el “Metegol”.


¿¡EL METEGOL!? 
Recientemente el director y ganador del Óscar, Juan José Campanella incursionó en el mundo de la animación y realizó la película “Metegol”. Un juego que caló hondo en las más populares tradiciones argentinas.
Un juego de clubes y de boliches de barrio que, cuando la lluvia y el invierno gélido alejaba a los muchachos de los potreros, los reunía en torno a esa mesa con ejes transversales y palancas en forma de jugadores que voltereta tras volteretas meten goles insobornables.
Según las enciclopedias, este fútbol de mesa fue inventado en algún lugar Francia o de Alemania aproximadamente en 1890. En Inglaterra la primera patente fue en 1913.
Y haciendo asociación de ideas recordamos que en Quilmes, el comisionado municipal de la dictadura comodoro (RE) Osvaldo Galli prohibió el METEGOL el 2 de setiembre de 1978. 
Pero abrevando en las fuentes, tomamos la rigurosa investigación realizada por el Lic. Jorge Márquez en su libroAl sur de la utopía(imprescindible para conocer y entender la historia de Quilmes desde 1955 hasta 1983) y transcribimos las páginas 291 y 292, titualda: 
ELOGIO DEL METEGOL 
En el año 1920, en un lugar en el que los franceses y alemanes no se ponen de acuerdo, ya que ambos se atribuyen el origen, un grupo de muchachos que no podían jugar al fútbol por cuestiones climáticas, construyó un juego de madera con una pequeña cancha simulada en una suerte de precaria maqueta; con varillas los jugadores fijos eran maniobrados por los usuarios, segura­mente soñando que los estáticos muñecos algún día cobrarían vida propia y podrían hacer lo que ellos no podían, impedidos por las heladas latitudes y la lógica meteorológica boreal.
Prosperó la idea y el diseño, y hacia 1948 empresas alemanas comenzaron la producción del juego, esta vez habilitado con fichas.
Según el interventor de Quilmes (Galli), y por un supuesto pedido de la sociedad, ese juego era nocivo, seguramente, porque parte del ritual tenía que ver con el encuentro social: algo que se buscaba evitar. 
El 2 de setiembre del ‘78 la ordenanza 4.495, comprendida en las disposiciones del artículo primero de la ordenanza número 4.308, (Impuesta por el interventor anterior Monti 27/5/76-29/3/77)  prohibía el funcionamiento de juegos mecánicos y electromecánicos: ‘Se prohíbe el funcionamiento de los juegos denominados metegol y otros de similares características’. Se aducía en los fundamentos ‘la preservación de la salud moral y espiritual de los jóvenes’, argumentándose una figurada demanda de vecinos y entidades. 
El régimen militar pudo bien, llevar a cabo una cantidad de aberraciones en nombre del orden, matizadas y difundidas con rimbombantes discursos que hablaban de república y libertad, en una suerte de paroxismo del absurdo generado desde un gobierno ilegítimo que decía que nadie más que ellos esta­ban capacitados para administrar los destinos de millones. […] Diez iluminados explicaban como sería el devenir, y el plan económico lograba que los capitales como los sueños de muchos se marcharan. Sin lugar a duda un gran cambio se estaba llevando a cabo […] Y claro no podía faltar la moral siempre presente, que como una cáscara vacía, se iba tornado fatua a la luz de los actos llevados adelante por quienes la declamaban impunemente. Como parte de ese plan maestro, que no eran tan maestro, salvo para siniestros entendedores, y mientras se esperaba los supuestos resultados que nunca se darían, los vecinos de la ciudad no se podía reunir para jugar al METEGOL, ese atentaba contra nuestro destino manifiesto.



Chalo Agnelli


FUENTE 
Márquez, Jorge. “Al sur de la utopía – Una historia política de Quilmes (1955-1983)” Tiempo Sur Ediciones, 2010 
http://web.clarin.com/ciudades/metegol-resurge-Capital-cultura-generaciones_0_976702494.html 

Jorge Márquez, 50 años, es licenciado en Ciencia Política con post grados en la Escuela Diplomática de Madrid y la Diplomatische Akademie de Viena. Trabajó en Clarín y Clarín.Com (1992 -2005); en el 2010 publicó "Al Sur de la Utopía". Por esta publicación tuvo una distinción municipal y otra del diario local El Sol en el año 2011. En el 2010 el Instituto de Derechos Humanos de la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP lo premió en el primer certamen de Cuentos. Fue defensor adjunto del Pueblo de Quilmes entre el 2007 y el 2011. En el 2012 obtuvo el tercer premio en el Gran Concurso Nacional de Ensayos Históricos, organizado por el Banco Provincia. Su escrito se basó en el legado político de Eva Perón. Actualmente se desempeña como asesor en el Senado de la Pcia. de Buenos Aires. Es integrante de la agrupación Los Quilmeros. Su blog es www.cronicasdequilmes.com.ar


1 comentario:

Anónimo dijo...

Si, entre los civiles "colaboracionistas" estaba un tal Juan Carlos Lombán, tenido por honroso profesor, que actuó como Director de Cultura de Quilmes durante la dictadura.