lunes, 17 de marzo de 2014

MÁS SOBRE LA CIUDAD DE WILDE - DOCUMENTO TESTIMONIAL 13/4/1962 (SEGUNDA NOTA)

La historia tiene que estar abierta a todas las fuentes y juicios que promuevan debates positivos y esclarezcan criterios que se confunden o tergiversan por falta de documentación precisa y fehaciente. Por eso EL QUILMERO, incluye nuevamente una tesis que acaba de presentar la historiadora Maxine Hanon sobre la estación Wilde en su biografía sobre el benemérito Dr. Eduardo Wilde, sobrino de nuestro José Antonio Wilde. Dice la Dr. Hanon: "He terminado la biografía - mil páginas – del Dr. Eduardo Wilde. Luego de investigar la época del derecho y del revés, he cambiado mi opinión sobre el origen del nombre de la estación Wilde. En el libro sólo hago la siguiente mención en una referencia: Una ordenanza municipal del 28.6.1928, bautizó Eduardo Wilde a una calle de una cuadra en el barrio de La Boca. Por otra parte, todavía se discute si el nombre que se dio a la estación ferroviaria Wilde – resuelta en febrero de 1885 para ser construida a pasos de la casa de bombas de las obras de salubridad que se construiría al mismo tiempo – fue un homenaje a Eduardo o a José Antonio. José Antonio tuvo descendientes que defendieron apasionadamente su posición; Eduardo, no. El argumento más sólido a favor de Eduardo es que la primitiva estación fue bautizada Wilde, sin mención de nombre propio, y el único Wilde, a secas, era por aquel entonces Eduardo. Si recordamos que él fue el gran impulsor de las obras de salubridad y tenemos en cuenta que la estación servía de parada para aquella casa de bombas, parece no haber dudas sobre el destinatario del homenaje. Los argumentos más sonoros en su contra son que el nombre fue impuesto un mes después que murió José Antonio Wilde – vecino de Quilmes –, y que el despacho salió del Ministerio del Interior, a cargo de Bernardo de Irigoyen, siendo Wilde ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública. Sin embargo, ya hemos visto cuantos pueblos y estaciones ferroviarias recibían el nombre de personas vivas" [...] “Fui al AGN, consulté las memorias de Obras de Salubridad de 1885. Allí hay documentación sobre la ‘Estación Wilde’, a secas, sin otro nombre. En noviembre de 1884 se decide la construcción de la estación. El 9 de enero de 1885 el gerente del ferrocarril, Arturo Shaw, le escribe a la Comisión de Obras de salubridad por el tema y ya la define como Estación Wilde, según plano adjunto. Es decir, que parece que la estación ya se llamaba Wilde antes de que muriera el Dr. José Antonio..."
Y a continuación la documentación que al respecto toma posición de la estación Wilde, que según nuestro humilde entender, ambos, tío y sobrino merecen el homenaje y nos parece positivo que no estén los nombres, pues el apellido ya basta y sobre para encumbrarlos.
Presentación que hizo la Comisión de Estudios Históricos de la Municipalidad de Avellaneda para que se dictaminara sobre el nombre de la localidad de Wilde.

A la Academia Nacional de Historia 

HISTORIA DE LA LOCALIDAD DE WILDE 
Avellaneda, abril 13 de 1962 
Señor Presidente de la Academia Nacional de la Historia
Dr. Carlos A. Pueyrredón
San Martín 336 - Buenos Aires

La Comisión de Estudios Históricos del Partido de Avellaneda se dirige por su digno intermedio a la Academia Nacional de la Historia con el fin de remitirle un informe y los antecedentes existentes sobre la instalación de la estación Wilde, del actual Ferrocarril Nacional General Roca (Ramal Constitución - La Plata), en el Partido de Avellaneda, y cuyo patronímico atribúyese a doctor don José Antonio Wilde, por una parte y al doctor Eduardo Wilde por la otra.
El logro de la imposición de cualquiera de los dos nombres a la estación ferroviaria, y por proyección natural a la importante localidad, con cuyo solo apellido se conoce a ambas, ha motivado encontradas corrientes de opinión entre el vecindario del lugar, que han canalizado por medio de instituciones de aquel punto y de algunos periódicos que haciéndose eco han tomado partido por uno u otro nombre.
Uno de esos núcleos sostiene que el nombre de Wilde dado a la estación es por el doctor don Eduardo Wilde, basándose en que esta fue originariamente una parada para empleados y obreros de la Casa-Bombas en construcción en el paraje, perteneciente a la segunda sección de las Obras de Salubridad y de las cuales el doctor Eduardo Wilde había sido mentor y primer presidente del Directorio al nacionalizarse las Obras y en el momento de proyectarse la estación, uno de los más decididos impulsores de aquéllas, desde el gabinete del General Roca.
Dicho núcleo, por medio de su vocero, el escribano José R. Attwel, sostiene esa teoría, avalándola en el texto de las actuaciones motivadas por la instalación de dicha estación. La trascripción de aquellas actuaciones en la Memoria de las Obras en el año 1885 y el expediente originado por la gerencia del Ferro Carril Ensenada, tres años más tarde, son, hasta el presente, los únicos documentos oficiales que se poseen sobre la instalación de la estación para ese ferrocarril para uso exclusivo del establecimiento de bombas de las Obras de Salubridad, hasta el año 1892, en que ésta se habilitó al servicio general de la línea, y en dichos documentos, tanto en las notas cursadas que los integran, como en los planos que se acompañan a la solicitud del año 1888, figura la estación con el nombre de Wilde o estación en el kilómetro 14, sin aditamento de ninguna especie en favor de uno u otro presunto patrono.
Asimismo interesada esta comisión en realizar una investigación más exhaustiva sobre el asunto, ha recurrido a los diarios de Buenos Aires, editados en aquella época y ha encontrado que La Nación, en su número del 15 de febrero de 1885, informa que el Ministerio del Interior solicitará al Gobierno Provincial la autorización necesaria para que el Ferrocarril a la Ensenada pueda construir una que se llamará Wilde, cerca del kilómetro 14 de la vía para el servicio del Establecimiento de Bombas del canal de desagüe. Expresando que actualmente existe ya un desvío de la línea con el mismo objeto, pero que una vez que aquel establecimiento funcione se hace necesaria la construcción de la estación.
El mismo diario, en su numero del 14 de abril de 1885, expresa que el Gobierno aprobó el Convenio celebrado por las Obras de Salubridad con la Empresa del Ferro Carril a la Ensenada para la construcción de una estación en el kilómetro 14 de la línea, la cual será destinada al servicio del establecimiento de bombas. En ninguno de los dos casos, el diario menciona, en homenaje a cuál de los dos Wilde, la estación llevará ese nombre, aunque destaca, como todos los documentos, que es para servicio de la Casa de Bombas de las Obras de Salubridad.
En el plano de la mensura de las tierras de doña Isabel Wiitfield de von Fowinnkel, levantada en setiembre de 1889 y correspondiente a esa zona, está marcada junto a las vías del Ferro Carril Ensenada la casilla de la estación, figurando solo con el nombre de Estación Wilde, sin otro aditamento.
Desde el momento de su construcción, su habilitación para uso de as Obras de Salubridad y su posterior libramiento al servicio general de pasajeros de la línea del Ferro Carril a la Ensenada, y luego del traspaso de los bienes de esa empresa al Ferro Carril Sud, la estación llevó siempre el nombre de Wilde, sin acompañar a este apellido ningún nombre, hasta la fecha.
El otro núcleo, por medio de sus voceros, la Comisión Pro Homenaje al Pueblo de Wilde, y el señor Aníbal Silva, sostiene la teoría de que la estación lleva el nombre de Wilde, por el doctor don José Antonio Wilde, filántropo médico, vecino del pueblo de Quilmes desde el año 1858, y fallecido en aquel lugar el 14 de enero de 1885, por coincidencia en plena tramitación de la instalación de la estación en el kilómetro 14.
Este núcleo avala su tesis en una noticia dada por el periódico de Quilmes, El Quilmero, quien expresa, luego de dar detalles sobre el establecimiento de la estación, que la misma perpetuará el recuerdo del querido vecino de esta localidad Dr. don José A, Wilde, que hace poco falleció. Comunicación que el mismo periódico reitera dos meses más tarde, concordando con las dadas en su oportunidad por La Nación, pero expresando nuevamente que la estación llevará el nombre del doctor don José A. Wilde, sin indicar la procedencia de tal afirmación.
Asimismo este periódico, anuncia en el año 1889, que se están llevando a cabo los trabajos de construcción de la estación Wilde, sin indicar si el nombre es por uno o por otro presunto patrono. De distintas fuentes informativas esta Comisión ha extraído elementos de juicio sobre el caso, los que indican la disparidad de criterios referentes al verdadero nombre de la estación Wilde. En el diccionario Geográfico Histórico de la República Argentina, de Javier Marazzo, edición del año 1921, expresa este autor en el párrafo final de la biografía del doctor Eduardo Wilde, que una estación del Ferrocarril Sud, Partido de Avellaneda, lleva su nombre.
La Guía comercial de los Ferrocarriles Sud, Oeste y Midland, edición del año 1941, expresa que el origen del nombre de la estación Wilde, es por el apellido de la familia propietaria del campo en que se edificó. Este dato es completamente erróneo, ya que no hubo ninguna familia de ese apellido en el lugar, ni ningún Wilde fue propietario de campos anexos a la estación, como así tampoco en el partido de Avellaneda.
En el año 1946, el historiador Enrique Udaondo, edita, por intermedio del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, una guía titulada Significado de la nomenclatura de las estaciones ferroviarias de la República Argentina. Al referirse a la estación Wilde, expresa que el nombre de esta estación recuerda al doctor José Antonio Wilde, médico asentado en Quilmes desde el año 1858, quien ejerció su apostolado durante largos años. Udaondo no indica de donde pudo haber extraído los datos sobre su trabajo, aunque expresa que a muchos de ellos le ha costado gran trabajo reunirlos.
La Guía Comercial de los Ferrocarriles Sud, Oeste y Midland, correspondiente al año 1946, indica que el nombre se debe al doctor José Antonio Wilde, expresando que sus restos se hallan sepultados en la iglesia de Quilmes, tal como lo dice Udaondo en su libro.
En el Diccionario Histórico Argentino, compuesto por los historiadores Ricardo Piccirilli, Francisco Romay y Leoncio Gianello, edición del año 1954, al término de la biografía del doctor José Antonio Wilde a la estación que va a establecerse en el Depósito de Bombas entre las de general Mitre y Bernal. Se agrega como fuente documental: ver El Quilmero del día 19 de febrero de 1885. El núcleo patrocinante del nombre del doctor José Antonio Wilde para la estación del ferrocarril y la localidad, agrupado en Comisión Pro - Homenaje Aniversario del Pueblo de Wilde, solicitó en el año 1959 al Ferrocarril General Roca, el permiso correspondiente para colocar una placa de bronce conmemorativa en el andén de la estación y una resolución del mismo ferrocarril por la cual se le impondría a la estación el nombre completo que dicha comisión patrocinaba. En fecha 12 de noviembre de ese mismo año, la Jefatura del Departamento de Vía y Obra de ese Ferrocarril contesta por nota a la Comisión referida que no existe inconveniente en permitir la colocación de la placa y en lo que se respecta a la modificación que se gestiona, se informa que aun no ha recaído resolución y que la misma se hará saber oportunamente.
La placa conmemorativa se colocó en el mismo mes de noviembre, aniversario del Decreto del Gobierno de la Provincia autorizando la construcción de la estación. Su leyenda reza: El Pueblo de Wilde - al doctor José Antonio Wilde - Insigne médico y escritor - Cuyo nombre tomó esta localidad - 1888 - noviembre 1959. Posteriormente los postulantes del nombre del doctor Eduardo Wilde para la estación se dirigieron por medio de su vocero el escribano Atwell, a la empresa del Ferrocarril Roca, solicitando la imposición de aquel nombre, fundamentándolo en la documentación ya conocida. El Departamento de Vía y Obra por medio de su jefe Ingeniero Carlos F. D´Alesio, contestó por nota del 6 de abril de 1960, en la que luego de explicar la forma en que se realizaron los trámites para la instalación de la estación, siempre de acuerdo a los documentos conocidos y sin explicar indicar si el Ferrocarril poseía otra documentación al respecto expresa textualmente: considero que ha quedado claramente dilucidado que el doctor José Antonio Wilde, insigne médico y escritor argentino, como con justicia dice la placa que Ud. objeta, es el prócer epónimo legalmente, de la localidad en que Ud. res. Empero el mismo señor Ingeniero D´Alesio expresa más adelante: si alguna duda le quedase al respecto, no tendría inconveniente en escuchas sus nuevos argumentos, con lo que se entiende que el Ferrocarril no posee concretamente la seguridad de que el nombre de Wilde dado a la estación del Partido de Avellaneda sea exactamente por el Dr. José Antonio Wilde.
El mismo escribano Attwel se dirigió por nota la Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aíres, remitiendo los antecedentes por él reunidos referentes al asunto de la estación Wilde y solicitando de la misma dependencia la búsqueda de antecedentes sobre el asunto en sus archivos y en el archivo histórico de la Provincia de Buenos Aires, de tal manera que en fecha 6 de junio de 1960 y luego de hacer un extenso análisis de la documentación consultada el señor Jefe de la Dirección Administrativa de la Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires, don José María Prado, emite el siguiente dictamen: Este Archivo Público, a la luz de los antecedentes expuestos, estima que sin menoscabo para ningún otro Wilde, ya sea José Antonio u Oscar (sic) corresponde, como de estricta justicia, homologar oficialmente la designación de Eduardo Wilde para la actual estación Wilde a secas, del Ferrocarril General Roca en el Partido de Avellaneda, con lo cual se restaura la verdad histórica, siempre a estar a la documentación consultada, vinculada al doctor Wilde y a la "Estación del Kilómetro 14 para servir a la Casa de Bombas". En su oportunidad la Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires remitió a esta Comisión una nota con fecha setiembre 14 de 1961, por la cual se solicitaba que ésta dictaminara sobre el asunto. 
Posteriormente el señor José R. Attwell por una parte y el señor Aníbal Silva por la otra, solicitaron a la Dirección Nacional de Ferrocarriles se expidiera sobre el verdadero nombre de la estación, reclamando el primero el del Dr. Eduardo Wilde y el del Dr. José Antonio Wilde el segundo. La referida Dirección Nacional elevó los antecedentes a la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, la que luego de expedirse remitió con fecha 24 de abril de 1961 la siguiente nota a la dirección Nacional de Ferrocarriles, la que fue comunicada a los solicitantes y cuyo texto es el siguiente: Expediente 9618/60 - Buenos Aires, 24 de abril de 1961. - Señor Director Nacional de Ferrocarriles - La Comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos que presido, en sesión celebrada el 20 del corriente mes, ha hecho suyo el dictamen de la Subcomisión de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos que se transcribe: Los miembros de la Subcomisión de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos que suscriben, han considerado las actuaciones por las que el señor José R. Attwell gestiona la homologación del nombre de la actual estación Wilde del F. C. N. G. Roca, entendiendo que dicha nomenclatura es en homenaje al doctor Eduardo Wilde. Por su parte el señor Aníbal Silva estima que el destinatario del honor fue el doctor José Antonio Wilde, médico como el anterior y tío de aquél. Opinan los suscriptos que no obstante los numerosos antecedentes reunidos sobre este asunto, no existe entre ellos una prueba fehaciente de la persona honrada con la denominación de la estación inaugurada en el kilómetro 14, sur, por lo cual debe mientras ella no se encuentre, dejarse el nombre de Wilde, apellido con el que se hace extensivo el homenaje a los dos eminentes ciudadanos, a quienes se sostiene por unos y por otros que corresponde el honor. - Buenos Aires, abril 20 de 1961. - (Fdo.): Aníbal Riveros Tula - Simón Irigoyen Iriondo - Ricardo J. Conord. 
 Hospital Dr. Eduardo Wilde
En fecha 3 de setiembre de 1961, la Comisión pro homenaje al Dr. Eduardo Wilde, presidida por el escribano José R. Attwuel, realizó un homenaje popular en el 77° aniversario de la imposición del nombre al actual pueblo de Wilde, según reza la tarjeta invitación cursada a las autoridades municipales, funcionarios y miembros de instituciones de Avellaneda. Dicho acto consistió en la colocación simbólica de la piedra fundamental del monumento a Wilde a erigirse frente a la estación de ese nombre. El proyecto de monumento débese a los senadores provinciales Casella Piñeiro, Mor Roig, Torello, Tomero, Grau, Schapira, Etchegaray. Iglesias, Pugno y Vázquez Pol, quienes remitieron un proyecto de ley con ese fin a la Honorable Legislatura. En el referido homenaje popular, entre las personas que hicieron uso de la palabra habló en nombre de Obras Sanitarias de la Nación el ingeniero H. Albertelli, quien luego de señalar la labor del Dr. Eduardo Wilde, como mentor de las obras de salubridad y como primer presidente del organismo, dijo que, asociándose la institución a los homenajes que se realizan en memoria del Dr. Eduardo Wilde, será el nombre de este ilustre argentino el que titule al establecimiento de bombas, situado en la localidad, aunque la tradición le haya impuesto el de su apellido, que es como normalmente nosotros la denominamos.
Accediendo al requerimiento de la Administración General de Obras Sanitarias de la Nación a rendir diversos homenajes a funcionarios que gravitaron fundamentalmente en la labor de esa institución, el Presidente de la República, por medio del Decreto N°. 8843 de fecha 4 de octubre de 1961, autoriza tales homenajes, por el que la Administración General de Obras Sanitarias de la Nación solicita la autorización necesaria para imponer los nombre del Ingeniero don Guillermo Villanueva, Ingeniero don Agustín González, e Ingeniero don Marcial Candiotti, respectivamente, a sus actuales grandes depósitos Córdoba, Caballito y Villa Devoto, así como para colocar en los establecimientos de la misma denominados de Potabilización Libertador San Martín y de Bombeo Wilde, sendas placas en homenaje a la memoria del Ingeniero Pablo Nogués y del Dr. Eduardo Wilde, completando el nombre que hoy lleva el último establecimiento citado, en virtud de su emplazamiento y considerando etc., etc. 
La Comisión de Estudios Históricos del Partido de Avellaneda recibió en su oportunidad, por parte de los voceros de ambos núcleos sustentadores de uno u otro nombre para la estación Wilde, la solicitud de que fuese ésta la que en definitiva y con absoluta imparcialidad, en base a los documentos existentes y los que los señores miembros encontrasen el proceso de investigación necesario a la importancia del asunto, se expidiera.
De tal manera esta Comisión, dejando de lado informe o dato que no fuera convenientemente avalado, resolvió estudiar ambas solicitudes en base a los aportes existentes que son las actuaciones sobre la instalación de la estación Wilde, insertas en la Memoria de las Obras de Salubridad y en el expediente originado en el Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires, por una parte y las dos informaciones del El Quilmero correspondientes al año 1885, y los datos aportados por el señor Enrique Udaondo, en su libro citado, por la otra, como únicos documentos válidos sobre el asunto, ya que todo lo actuado posteriormente deriva en una u otra forma, y de una u otra parte, de aquellos.
Es así como se preparó una cronología de la instalación de la estación Wilde, basada en los documentos y noticias de los diarios y periódicos ya citados, entroncando con la misma fecha del fallecimiento del doctor José Antonio Wilde, producido en el pueblo de Quilmes, justamente en el momento de la tramitación de la instalación de la referida estación.
No teniendo aparentemente esta Comisión base suficiente como para expedirse en tan delicado caso, con el deseo de avalar su juicio con la muy autorizada opinión de la Honorable Academia Nacional de la Historia, remite para su estudio y posterior dictamen este relato de los hechos, la cronología de la estación Wilde y copia de la documentación que al respecto obra en su poder.
Es deseo de esta Comisión honrar con la verdad a quien desde el año 1885, se ha convertido en el patrono, no solo de una estación ferroviaria, sino de una importante, hermosa y progresista localidad del partido de Avellaneda. Sin otro particular saludamos al señor presidente y por su intermedio a esa Honorable Academia. 
Carlos J. Garobbio , Secretario - Bartolomé O. Chiesino, Vicepresidente - Rodolfo A Eyherabide, Presidente. 

En contestación de la anterior, la Academia emitió el dictamen, que fue comunicado a la recurrente mediante la carta que a continuación se trascribe: 
Buenos Aires, a 19 de julio de 1962.
Señor Presidente de la COMISIÓN DE ESTUDIOS
HISTÓRICOS de la MUNICIPALIDAD DE AVELLANEDA
D. Rodolfo A. Eyherabide
S/D. 
Tengo el agrado de dirigirme a usted en contestación a su atenta nota fecha el 13 de abril último, en la que solicita la opinión de la Academia acerca de si el nombre de la Estación Wilde, del Ferrocarril Nacional General Roca (ramal Constitución - La Plata), fue impuesto en homenaje al doctor José Antonio Wilde o al doctor Eduardo Wilde.
Se designó una Comisión integrada por los Académicos de Número señores Ricardo Piccirilli, Jorge A. Mitre y José Luis Molinari, quienes redactaron un dictamen, el que fue aprobado en la sesión celebrada el día 26 de junio pasado. [1] 
El dictamen en su parte pertinente establece que la Comisión, "después de haber recopilado y estudiado un nutrido acervo de antecedentes y datos ilustrativos sobre la vida y obra de ambos personajes, en relación al motivo que se formula en la solicitud, expresa: que no existiendo en la compulsa efectuada ningún documento que determine de manera fehaciente a cual de los doctores Wilde se refiere el homenaje recordatorio de la estación y pueblo, acuerda no abrir juicio sobre ninguna de las dos personalidades citadas, hasta que nuevas y definitivas constancias documentales así lo aconsejen."
No obstante, y recogiendo las palabras que en dicha sesión pronunció el Académico de Número señor Ricardo Piccirilli, la Academia resolvió dejar establecido que las pruebas favorables a la personalidad de José Antonio Wilde son más importantes y convincentes, lo cual hace presumir que el homenaje fue tributado a este último que era entonces médico residente en la zona, miembro descollante de instituciones del lugar y fundador de su periódico. Además, José Antonio Wilde fue sepultado en el atrio de la Iglesia, circunstancia que por sí sola significa un reconocimiento del vecindario hacia su médico y benefactor, que en esos momentos era director de la Biblioteca Nacional. Saludo a usted con distinguida consideración. 

(Fdo) Ricardo Piccirilli – secretario // (Fdo) Ricardo Zorraquín Becú - presidente 
Enviado  
Lecturas: 959 | Publicado: 16/10/2005 - 16:26 
Paula Juliana Riggio
 "...Existen constancias en los archivos de Obras Sanitarias de la Nación y copia de ese decreto, refrendado por el entonces Ministro Eduardo Wilde. Lo cual deja bien claro que el nombre de la estación se debe a José Antonio Wilde y no a Eduardo Wilde. Estos datos están consignados en la memoria de la comisión de Obras de la Salubridad de la Capital, editada en 1885...".
"... La guía del F.C.S., y el ferrocarril Gral. Roca, dice en su edición del año 1945: "origen de la estación de Wilde: recuerda al Dr. José Antonio Wilde, cuyos restos se hallan depositados en el atrio de la iglesia de Quilmes...".
Por último, un dato que da Paula y es bastante esclarecedor: "...tengamos en cuenta que José Antonio Wilde falleció el 14 de enero de 1885 y Eduardo Wilde el 5 de setiembre de 1913 en Bruselas (28 años después de estar establecida la actual estación)..."[2] 

Fuente: Riggio, Paula Juliana, "Historia de la Ciudad de Wilde", Wilde, 2003, Pág. 29 y 30.

Chalo Agnelli
de "Maestros y Escuelas de Quilmes" Ed. Jarmar. Quilmes, 2008 
Ver:  “La Estación Wilde – El Nombre de una Polémica”
“Dos Wilde para una Estación Ferroviaria”
Hanon, Maxine. "Eduardo Wilde - Una historia argentina..." Dos tomos. Ediciones Klameen, Buenos Aires, 2013

NOTAS



[1] El Sr. José R. Atwell se presentó al Ministerio de Educación por expediente número 85.283/62 solicitando reconsideración de ese dictamen. La Academia resolvió que no existe ninguna posibilidad de revisar ese dictamen mientras no se aporten nuevos elementos de juicio. Asimismo la Corporación señaló el tono insólito y los términos descomedidos con los que el peticionante formula la citada presentación.
[2] Ver en el blog: del miércoles, 30 de enero de 2013LA ESTACIÓN WILDE – EL NOMBRE DE UNA POLÉMICA”