domingo, 14 de septiembre de 2014

LA LLAMADA COLONIA DE LOS DESCALZOS - UN BARRIO DE AYER, 1939



Compilación e investigación Chalo Agnelli
El Ariete - 1º/5/1939
Colaboración Néstor Rotelo
En 1894 el pueblo de Quilmes intentaba despegarse de la aldea y aparecían algunas confortables casas señoriales, estaba rodeado de numerosas quin­tas, tambos y chacras. Era un pueblo ru­ral. Al Sur, apenas se atravesaba la ca­lle Brandsen, se iniciaban las quin­tas y chacras, que tenían como más afanosos chacareros a Nicola “Pichín” y a Pascual Fossati, el antiguo farolero de Quil­mes, cuyos hijos  Alfredo y Ro­berto Fossati también tuvieron una actuación relevante para el progreso de Quilmes.
Las primeras tierras que se sub-dividieron en el extremo del pueblo, en 1869, fueron las comprendidas entre las calles
Brandsen, Mitre, Ortiz de Ocampo y San Martín. Se edificaron, tan sólo,  cinco o seis ca­sas, el resto era un gran baldío ausente de forestación. En 1895 se realizó un nuevo loteo que extendió el pueblo hacia esa zona. , ya que de inmediato se inició la .construcción de varias viviendas modestas y poco después algunas casas de comercio.

La instalación de la Cervecería Quilmes, atrajo al lugar numerosas fami­lias obreras. Algunos propietarios pudientes como el maestro de escuela, don Felipe Bernal, edificaran casas de inquilinato, como la que había en Matienzo y Brown, donde funcionó luego el almacén de Batistessa. En esta casa se instaló el grupo de disidentes italianos que separados en 1892 de la Sociedad Cristóforo Colombo fundó la nue­va Sociedad Italiana de S. M. “Ele­na de Montenegro”, el 20 de enero de 1896. Este acontecimiento se oficializó con una fiesta El baile, no obstante, la noche bastante calurosa, comenzó bien, aproximadamente a las 8,30, como se decía entonces.
Concurrió gran cantidad de vecinos del barrio y del centro del pueblo, pues hay que ad­vertir que la fiesta se realizó con banda de música y fueron invitadas las “consorellas” del Partido, o lo que es igual, las demás sociedades de carácter mutualista.

Debido al gran éxito alcanzado en el acto in­augural, los componentes de la co­misión recompensaron la labor realizada por la comisión de señoritas, que durante "il grande festeggiamento" había tenido a su cargo la venta de cédulas y rifas, resolvieron efectuar un baile social el sábado siguiente, cuidando el de­talle  “del derecho de admisión”, por temor de que se filtrara algún adversario de la Cristóforo Colombo y les malograra la velada. Amenizó el baile una orquesta local, compuesta por Carlos Fossati en clarine­te, Pedro Durante, bandoneón, y Leopoldo Risso, guitarrista acompa­ñante.
Como los componentes de la co­misión eran personas ya pasadas de edad para actos de esa naturaleza, se delegó en las señoritas la tarea de distribuir las invitaciones entre los jóvenes que deseaban concurrir al baile, y claro está, no faltó al­guna que tuviera simpatía por algún joven "del centro" y por añadidu­ra, simpatizante de la Cristóforo Co­lombo.

Promediando las dos de la mañana, aprovechando tal vez que la mayo­ría de los miembros de la comisión se habían retirado, dos jóvenes que se supuso fueron envia­dos para aguar el baile de los "montenegrinos", co­menzaron a objetar la "calidad" de ­la orquesta y a lamentarse de la falta de espacio en el salón; lo que disgustó al secretario de la insti­tución, el jardinero Bramati, que a su vez desempeñaba el cargo de casero. La discusión subió de punto y pronto el baile degeneró en una ba­tahola descomunal que puso en rápida fuga a los jóvenes y las señoras. Era presidente de la “Montenegrodon Bernardo Bianchi, que habitaba una casa ca­lle por medio con el local social y advertido por dos de sus hijos que estaban en la fiesta, aunque ya estaba acostado prestamente acudió en camisón – según la usanza de la época- y descalzo y puso fin a la tri­fulca.

Los ánimos se atemperaron, pero prevaleció la crítica de los ad­versarios a la presentación del señor Bianchi, llamándolo "el presidente descalzo".
Por ese detalle se denominó por mucho tiempo a esa barriada al Sur del pueblo, la "Co­lonia de los Descalzos". 
La Sociedad "Elena de Montene­gro" [1] tuvo una vida efímera, apenas si pudo prolongar su existencia a más de un año de vida, empero la denominación de la "Colonia de los Descalzos" se prolongó hasta que los focos de luz y el pavimento remozaron el barrio y borraron los vestigios del siglo XIX.
 Chalo Agnelli




REFERENCIA
[1] La Reina Elena de Montenegro, como era llamada por sus súbditos italianos, nació como Jelena Petrović-Njegoš. Contrajo matrimonio con el príncipe Víctor Manuel de Saboya. Fue la más influyente mujer montenegrina de la historia, ya que reinó en Italia desde 1900 hasta 1946 en que se abolió la monarquía.