martes, 17 de febrero de 2015

OSWAL “OSVALDO WALTER VIOLA” - NOS QUEDA LA HISTORIETA



Desde la primera infancia la historieta tuvo para mí una fascinación especial. En esa época era la primera ilusión de historias con imágenes, aún no había televisión, y el cine era un espectáculo esporádico. Cuando no sabía leer me inventaba los argumentos
hasta que la historieta fue una de las motivaciones para adquirir la lectoescritura a los 5 años. Mi hermano acovachaba en una valija e cartón debajo de su cama los números de “El Tony”, novedosamente impresos a una tinta de color y “Rico Tipo”, que mi madre consideraba de una moral dudosa, pero que compensaba con “Intérvalo” en la cual se publicaban historietas cuyos argumentos eran grandes obras de la literatura. Allí recurría yo. Y cuando me agencié las propias, incorporé a la colección de mi hermano “Pimpinela y luego el que sería el primer éxito de Oesterheld “Bull Rochet”. La historieta era considerada un género menor y los profesores las defenestraban con saña, a mi no lograron convencerme y hasta hoy, donde la lectura ocupa un gran espacio en mi tiempo de vida, gozo de ese género de expresión, “el noveno arte”.
En la Argentina floreció una poderosa industria de la historieta, comic, tebeo, manga o como quieran llamarlo y dio nombres ilustres a este arte y Quilmes tuvo el suyo en la persona de Osvaldo Walter Viola, nombre que el abrevió en Oswal, con las primeras sílabas de sus nombres. Dueño de un personal y creativo estilo, este talentoso dibujante no sólo es apreciado por su trabajo como historietista sino también como docente Oswal falleció el 13 de febrero próximo pasado. (Chalo Agnelli)
UNA VIDA DE HISTORIETAS
Oswal nació en Buenos Aires el 1º de noviembre de 1933. Se definía a sí mismo como autodidacta. Contrarió el deseo de su padre de que fuera contador, estudió dibujo por correspondencia. Su principal interés se centró en el dibujo animado.
Empezó a trabajar profesionalmente en 1957, en la revista “Ella”.
Sus primeros trabajos consistieron en ilustrar tapas de libro y páginas de revista de la Editorial Haynes: “El Hogar”, “Selecta” y “Mundo Infantil”.
En los años cincuenta estuvo con ese pionero de la animación que fue Burone Bruché. En una entrevista que le realizara Germán Cáceres (http://laduendes.blogspot.com.ar), explica la causa por la cual desistió del dibujo animado: “Está abandonado por la falta de posibilidades. Me gustaba la animación porque unía el cine y el dibujo. Por supuesto, sólo se realizaba dibujo animado comercial. El sueño era tener un estudio productor de largometrajes que sirviesen a la diversión. El dibujo animado es el clásico trabajo en colaboración donde muchos aportan para ejecutar una obra. Lo que me apasionaba no era sentarme a dibujar, sino coordinar el equipo. Por eso me asocié a Divito. Lo excitante es organizar los esfuerzos de gran cantidad de gente. Pensá que hay una banda de sonido y otra de imagen. Luego, a partir de los años sesenta paso a la historieta, donde uno se retira y vive a solas, casi en una cueva.
En 1958, publicó sus primeros trabajos en historieta, las tiras gauchescas “Pablo Güeya” y “Hernán”, el hermano de Pablo, publicadas en “El Correo de la Tarde”. Al año siguiente se asoció a los estudios de Guillermo Divito, Editorial Frontera. Tuvo a su cargo algunos episodios de “Ernie Pike”  y otras historietas de
“Hora Cero” y “Frontera”. En Correo de la Tarde realizó una tira diaria y fue responsable de la página dominical (en realidad, era 1/6 de página)
Pero su verdadera carrera historietística se inicia en 1965, al pedirle García Ferré que adaptara David Copperfield y Robinson Crusoe.
Un año después realizó como autor integral “Sónoman”, su creación más famosa, publicada durante diez años.
En 1974 concibe “Mascarín” para la revista “Chaupinela. Publica varias colaboraciones en “Humor Negro” de Satiricón.
En 1974, se incorporó a la revista “Skorpio”, realizando los dibujos de la historieta que daba nombre a la revista escrita por Ray Collins, seudónimo usado por el comisario Eugenio Zappietro para escribir guiones de historieta. También para Skorpio realizó “¿Hola? Aquí la muerte”, con guión de Carlos Albiac, y “Galac Master”, adaptación de “El Astrón de La Plata”, publicada en un diario de esa ciudad, con guión de Héctor Germán Oesterheld.
En 1975, Ediciones de La Urraca publicó dos números de la revista “Sónoman”, realizada íntegramente por Oswal que tuvo que ser cerrada por una crisis económica. El mismo año en la revista “Chaupinela”, publicó 15 episodios de otro personaje realizado íntegramente por él: “El Espíritu de Mascarín”. 
Durante los años 1970 y 1980, además de colaborar con las revistas argentinas: Satiricón y Chaupinela, lo hizo con Superhumor, Siete Días y la española Cimoc. 
 
En 1979, crea la serie “Detective en Hollywood” junto a Linton Howard, para la revista La Hoja, más tarde rebautizada “Mark Kane” al publicarse en Cimoc.
En 1981, colaboró con Bang!, dibujando “Tito Mamut” y “Camino a Esteco”, con guiones de Albiac. También realiza los lápices de “El Eternauta III”. Un año después volvió a Satiricón con El Bígamo, y
a Superhumor dónde dibuja Claudio Forroquina, con guión de Dalmiro Sáenz.
En la revista Cimoc publica junto a Albiac “Big Rag”, con Ricardo Barreiro “Buenos Aires, las putas y el loco”, que también se publicó en Holanda, y “Consummatum est”. Buena parte de sus trabajos realizados durante ese período fueron publicados en España e Italia: la serie “Pieter Thijsz”, al comienzo con argumento de Yaqui, “Sombres Destins” y 13 relatos negros guionados por Enrique Abulí y publicados por Albin Michel.
Desde 1982, su producción se edita en España. De ella se destacan “Mark Kane”, “Big Rag”, “Buenos Aires, las putas y el loco” y “Consummatum est”.
En 1984, comienza a trabajar para Europa, retomando para la revista española Cimoc su personaje “Mark Kane, Detective en Hollywood”. También publica “Buenos Aires, las putas y el loco”,
“Consummatum Est”, unitarios guionados por el español Enrique Sánchez Abulí, “Big Rag” guionado por Albiac, y “Pieter Thijsz” guionado por Yaqui.
En la década de 1990, realiza ilustraciones para Anteojito y para el suplemento infantil del diario La Nación, “Nación de los niños”, crea, junto a Carlos Albiac, “Lejos Pratt”, también publicado en la revista Anteojito.
En 1998, se publica en Francia el libro “Sombres Destins”, con guión de Abulí, y comienza realizar la historieta infantil “Lejos Pratt”, con guión de Carlos Albiac.
En 2006, se publicó en Argentina “Tango en Florencia” una novela
gráfica previamente aparecido en Italia, escrita y dibujada por Oswal, quien así explicó su origen: “Caminaba yo por Florencia (Firenze) silbando un tango, cuando se me cruzaron las primeras ideas de esta historia. Pensé entonces que el tango era anacrónico en esas latitudes. ¿Pero qué podría suceder si, de pronto y mágicamente, algún compás tanguero se extendiera con cortes y quebradas entre los palacios y las iglesias de la Ciudad que antaño regentearon los Medicis?”
Su último trabajo fueron las ilustraciones de “Una sombra maldita” una novela juvenil  del escritor y librero Miguel Ángel Morelli, versión libre de la obra “El Ombú” del quilmeño Guillermo Enrique Hudson con ilustraciones de Oswald publicada por Edición Salim.
Oswal a los 81 años partió a esa dimensión donde cobran vida los personajes de las historietas y transcurren sus existencias de imposibles y aventuras.

Colaboración Carlos Cordova
Compilación y compaginación Chalo Agnelli
Quilmes, 2015

FUENTES
www.historieteca.com.a
http://www.oswalcomic.com.ar/
http://www.comicvine.com
http://www.quedelibros.com

1 comentario:

Raquel Gail dijo...

Siempre tan interesantes e informadas tus notas. Gracias, Raquel