lunes, 25 de mayo de 2015

AVIACIÓN EN QUILMES (COLABORACIÓN)


1915-2015, CENTENARIO DE LA AVIACIÓN EN QUILMES (PARTE XVI)
Continuamos reproduciendo de Perspectiva Sur las apasionantes notas  sobre la histórica de la aviación en Quilmes realizadas por el profesor Juan Carlos Benavente y el amigo Ítalo Nonna, generoso colaborador de EL QUILMERO y de la Biblioteca Popular Pedro Goyena.



BASTARÁ QUE SE JUNTEN UNOS MUCHACHOS...
Tras el ocaso de IMPA en el aeródromo de Quilmes, a finales de la década del `40, años después reaparece la actividad civil con el Club de Planeadores Quilmes. En esta entrega, los inicios en el vuelo de la agrupación.
El "Club de Planeadores Quilmes" (CPQ) se constituyó formalmente en 1953; pero el inicio de la actividad aérea en las instalaciones del aeródromo del Taller Regional Quilmes, se dio recién a comienzos de los 60.
Antes de volar, comenzaron los trabajos en el taller, ubicado en la ciudad de Quilmes. Dada la postergación de los vuelos, los miembros del CPQ formaron dos brigadas para hacer el curso de piloto de planeador: una se dirige a Elizalde, en La Plata, y la otra a Merlo, donde operaba el Club de Planeadores Cóndor. Entre los miembros de ésta última estuvieron Ítalo Nonna y Ernesto Daino, técnico de la FAA hasta su retiro.
Los brigadistas de Merlo tuvieron la oportunidad de volar con Enrique Hoerhammer, que entonces se desempeñaba como instructor. Hoerhammer era un veterano piloto alemán de los trimotores Junkers JU-52, y que tuvo una gran participación en las actividades aéreas de Quilmes durante la década del ´30, cuando en este aeródromo operaba la compañía Sindicato Cóndor y fue uno de los primeros aeródromos internacionales del país, efectuándose vuelos a Chile, y a Europa vía Brasil.
RECUERDOS DEL ALEMÁN 
Emilio Alonso, veterano piloto de avión e instructor en el CPQ, recuerda así al mítico alemán: "Martillo torcido - el significado de su apellido en alemán, según dichos del propio Hoerhammer - era un verdadero ´duro´; solía contarnos historias conmovedoras. Cierta vez, nos relató, volando un JU-52 sobre la cordillera de los Andes, el avión entró en una ´descendente´, perdió potencia y altura y ya no pudo subir. Recitando un poema, Hoerhammer posó lentamente al avión sobre una loma. Los motores se desprendieron y quedaron a unos 80 metros de la máquina. Hoerhammer, herido en el abdomen, utilizando cordones del tapizado del avión y un alambre, realizó una intervención quirúrgica de campaña: él mismo se cosió."
Iber Damaso, laureado piloto de planeador del CPQ, también se sumó a la reconstrucción de esta historia. Damaso obtuvo varias marcas de vuelo, entre ellas, fue el único piloto del CPQ que ganó un Cóndor de Plata, una importante distinción en el ambiente del vuelo a vela. Él también voló con Hoerhammer, y recordó que "cuando el piloto alemán, ya entrado en edad, volaba como instructor en Merlo, por sus problemas de próstata llevaba unas bolsas de las utilizadas para agua caliente: en pleno vuelo, quitaba el tapón y orinaba en ellas". 
EN EL AIRE DE QUILMES 
La actividad aérea regular -instrucción y entrenamiento- del CPQ, con material de vuelo propio, comenzó en Quilmes en la década del ´60, aunque desde la década anterior el club realizó importantes festivales aéreos en las instalaciones de la ex - IMPA.
Por entonces, el CPQ era el único grupo deportivo que existía, aunque esos jóvenes retomaban una febril actividad que hubo en Quilmes en la década del ´30, cuando varias agrupaciones civiles y deportivas convivían en el aeródromo junto a la compañía Cóndor.
Paulatinamente el club fue adquiriendo, o recibiendo material aéreo por donaciones o en calidad de préstamo por el Estado. En la dotación del club se contaban: un automóvil Buick 28, destinado al remolque de planeadores primarios, y utilizado para llevar las aeronaves a la pista. Entre los planeadores, el CPQ contó con un Schweizer 2-22, biplaza de instrucción; un Scheibe MÜ-13E Bergfalke, biplaza de instrucción adquirido por el CPQ con el dinero recaudado en los festivales; un Cóndor IV biplaza de instrucción y entrenamiento, también del club; tres Grunau Baby IIb, fabricados por IMPA en Quilmes. Los remolcadores fueron el avión Morane Saulnier 502 "Cigüeña", el mismo que actualmente está en el Museo Nacional de Aeronáutica, y un Ranquel, reemplazado por otro tras un accidente en 1965. De todo este material, el Estado les había cedido los remolcadores, los Baby II y el Schweiser.
Según refieren los pilotos, Quilmes presenta un inconveniente para el vuelo a vela. Alonso explica: "En Quilmes teníamos el problema de la falta de térmicas. La cabecera norte de la pista está casi metida en el río. Teníamos una cómoda y accesible escuela de vuelo y tal vez deberíamos haber dividido la instrucción: los cursos teóricos en Quilmes y las prácticas de vuelo en Florencio Varela, en un campo que utilizábamos". 
El lugar que se menciona era un campo propiedad del Dr. Isidoro Iriarte, quien cedió el lugar (detrás del cementerio de Varela) tras las gestiones que hiciera José Parodi, mecánico en el TRQ, miembro del club, y mecánico de los vehículos de Iriarte. En tanto, en las instalaciones que le cedió la Fuerza Aérea Argentina en el aeródromo quilmeño, el CPQ utilizó el Hangar 1 para guardar aviones y planeadores, y un pañol para sogas y otros materiales.

 Juan C. Benavente e Ítalo Nonna
Perspectiva Sur
25.5.2015