sábado, 4 de julio de 2015

LOS 80 AÑOS DE CARLOS BENAVIDES, MILITANTE DEL ARTE.

Cumple 80 años el coleccionista quilmeño don Carlos Benavides, quien cuenta con la pinacoteca de artistas locales más importante por cantidad y calidad. Es uno de los pocos coleccionistas a nivel
nacional - y quizá mundial - que reúne una colección temática tan específica. Su pinacoteca lleva el nombre del primer artista plástico nacido en Quilmes “Julio Fernández Villanueva".
Agasajado por su hija, Carlos recibirá sus ochenta en un conocido restaurante de Quilmes. Con muy buen humor, dice: "Si bien tener 80 es lo mismo que tener 79, siento especial esta fecha porque gracias a mi hija voy a poder reunirme con mis familiares y  mis amigos más queridos en un día y en un ámbito". El periódico PERSPECTIVA SUR, resaltó la merecida celebración de este ciudadano de nuestro Quilmes, un divulgador de arte y cultura como lo ha demostrado generosamente en las sucesivas muestras en distintos ámbitos del Partido para que todos los quilmeños puedan conocer quiénes fueron nuestros grandes en las artes plásticas, como lo hace el Museo Municipal de Artes Visuales “Víctor Roverano”.
LA VIDA Y EL ARTE
Mecenas y coleccionista de arte, su objetivo en esta tarea es reunir obras de, tan sólo, artistas plásticos de Quilmes y Berazategui.
Posee más de 500 cuadros pertenecientes a cerca de 100 artistas quilmeños, nativos o radicados. Varios de ellos fueron y son sus amigos. Una de las primeras muestras de su pinacoteca se realizó en el Bingo Quilmes, 20 Pintores Quilmeños”. Una segunda fue en la galería Milenio con trabajos de Horacio Pécora. En el 2006 expuso en la Escuela Secundaria Básica Nº 7 con motivo del centenario de la Escuela Nº 19, de la cual Benavides es ex alumno. Siguió la muestra realizada en el Museo de Artes Visuales “Víctor Roverano” en 2008, y la última el 11 de febrero del Año del Bicentenario, en la Casa de la Cultura.
Cada uno de sus cuadros, de sus obras tiene una historia. Uno de sus objetivos es hacer una publicación sobre los creadores plásticos quilmeños. Casado en segundas nupcias con Haydee Bianchi, quien lo acompaña sólidamente en este afán del arte, tiene 
cuatro hijos y siete nietos. En el catálogo de la muestra Arte en Quilmes, Pasado y Presente” realizada el 15 de agosto de 2007, en el Museo Roverano, reflexionó el curador de la muestra Enrique Rocca: Diría que Carlos es un personaje peculiar, aun dentro de un mundo de personajes tan peculiares como lo es el de los coleccionistas de cuadros. De hecho no conozco ningún otro que, como él, haya decidido atesorar obras únicamente producidas por gente de su ciudad, y que desarrollando los variados artilugios para conseguir cuadros a buen precio (esto si lo tiene en común con otros coleccionistas que conozco) no utilice esta habilidad como se utiliza comúnmente; me consta que entre un cuadro de un pintor reconocido que le cueste lo mismo que una obra de un quilmeño, aunque sea este ultimo ignoto, él se inclina sin titubeos por la segunda opción. Esto convierte a su colección en un interesante documento histórico de nuestra ciudad escrito a pinceladas, que Carlos, sin prisas y disfrutando cada conquista, se ha ocupado de compilar.
QUILMES EN EL ARTE
Como en todas las artes, en las plásticas, Quilmes tuvo un frondoso y variado número de cultores. Desde Carlos Morel y Julio Fernández Villanueva con diversa pasión e intensidad en el trabajo creativo, muchos hicieron y hacen de la imagen y la forma instrumentos de comunicación. Numerosas fueron las agrupaciones que los plásticos quilmeños formaron para dar impulso a las Bellas Artes, desde la creación de la escuela de Bellas Artes de Molinari y Martorell, la “Pío Collavadino” de Juan Correa, vecino ilustre de
La Colonia y la galería de arte y talleres Tercer Milenio, estas instituciones promovieron numerosos salones, exposiciones, muestras individuales, premios y reconocimientos, y sobre todo, dieron impulso a muchos creadores que hoy adquirieron fama nacional e internacional.
Algunos tuvieron un trazo fugaz sobre la tela, el mármol, el barro, el trozo de madera y luego la vida con sus vericuetos imponderables los atrapó en otras redes indispensables, mientras que algunos siguieron creciendo en la creación cobrando distintas dimensiones.
Estos artistas, mujeres y hombres fueron, son nuestros vecinos; somos, fuimos sus descendientes, sus amigos, sus pacientes, clientes, conocidos, parientes, familiares, alumnos, maestros, algún lazo nos lió en el cruce de calles de este pueblo, algo nos dejaron y si  nunca nos cruzamos ni nos cruzaremos con ninguno, ellos nos dejan, nos dejaron su obra, ya sea breve como la de Leonor Jeanneret, Mario Agnelli o inmensa como la de Víctor Roverano, la de Aldo Severi, Ludovico Pérez, Manuel Oliveira, Narizzano...
Decía el poeta Fernández Moreno. “Aunque mi verso no labre un surco en las edades que por lo menos arañe la faz del día”, lo mismo podríamos decir de algunos de estos plásticos quilmeños con respecto a sus trazos, pinceladas, cincelados...
El Sr. Benavides se extiende como un lazo entre la creación plástica, entre sus productores y el público, el observador. A lo largo de varios años reunió una pinacoteca incalculable y cree que no es únicamente de él, se la debe a los otros, y la descuelga de sus paredes para afirmarla a muros públicos.
Momentos de la última muestra de la Pinacoteca Julio Fernández Villanueva, realizada en el Museo Víctor Roverano el 25 de abril de 2014, arriba con todos los artistas plásticos cuyas obras forman parte de la colección de Benavídez, abajo recibiendo un reconocimiento por parte de la Directora del Museo Norma Cistaro.
Chalo Agnelli