miércoles, 23 de marzo de 2016

COMISIÓN ARQUEOLÓGICA QUILMES – 1935/2016



Por Chalo Agnelli
NUEVAS INCURSIONES ARQUEOLÓGICAS 
En el año 1995, un equipo de trabajo dirigido por la Lic. Zunilda Quatrín [1] y la co-dirección de la Lic. Mónica Cereda [2] se comenzó a realizar investigaciones arqueológicas en Quilmes. Se
excavaron numerosos sitios en la manzana histórica, lográndose recuperar una considerable cantidad de material arqueológico relacionado con la vida humana en la zona entre los siglos XVII y XIX.
Además de los trabajos de campo y de análisis de materiales realizados, el Proyecto Arqueológico Quilmes trabajó en actividades de extensión a la comunidad.
Lamentablemente tuvieron algunas dificultades oficiales y con algunas instituciones que no entendieron el valor histórico-social del arduo trabajo. El Proyecto se disolvió en el año 2002.
[3]
LA DÉCADA DEL `90 
Hace algunos años se replanteó el Proyecto Arqueológico Quilmes (PAQ), dependiente de la Secretaría de Cultura y Educación del Municipio de Quilmes al frente del cual se hayan las licenciadas Florencia Vázquez y Verónica Martí, [4] quienes, con un equipo apasionado en el tema como Vicky Lombán, reiniciaron las excavaciones arqueológicas en la ciudad. El Programa de Arqueología Histórica (PAQ) se encarga específicamente del análisis de los restos materiales adscriptos a la época post-conquista. Considerando los nuevos hallazgos realizados en la zona costera. Se ha creado también el Programa de Arqueología Prehispánica, encargado del estudio de los restos arqueológicos adscriptos a momentos anteriores a la llegada de la colonización europea.
Varias décadas atrás ya se habían realizado improvisados trabajos arqueológicos, vale conocer su historia; antecedente del actual equipo de arqueológico entre las que se destacan.
URBANISMO 
En la década del `30 comenzaron en Quilmes a multiplicarse los loteos de las grandes quintas y chacras que abundaban en torno al casco de la ciudad. A su vez las compañías de servicios extendían sus redes y cavando y cavando aparecía el pasado de un Quilmes que se iba tapando placa a placa.
Esta documentación devela las leyendas de los supuestos cementerios que algunos ubican en distintos terrenos de Quilmes; como el que supuestamente hubo en la plaza Wilde, otro en la esquina de Garibaldi y Paz, donde estaba la residencia de la familia Pitré; de estos no hay ninguna documentación ni siquiera se mencionan en los libros de actas de las sesiones de los Municipales - lo que hoy es el Honorable Concejo Deliberante - ni en el Archivo de la Catedral de Quilmes.
Recientemente hemos hallado en el Archivo Juan Carlos Lombán documentación de una primera incursión arqueológica emprendida por alumnos del Colegio Nacional y la Escuela Normal.

COMISIÓN ARQUEOLÓGICA QUILMEÑA

El 30 de abril de 1935, los integrantes de la Comisión Arqueológica Quilmeña, formada por alumnos, docentes, profesionales e historiadores locales, entre otros: Alberto Otamendi, Hernán Badano, Hugo Persichini, Luis Lagresti y Celiar R. Cella enviaron a los rectores del Colegio Nacional y de la Escuela Normal Mixta de Quilmes, un informe de dicha Comisión que se acababa de ocupar  la extracción de huesos donde la compañía de Obras Sanitarias había excavado a la altura de las calles Pringles y Matienzo ("Quinta de Faramiñan", Ver Craviotto) dos pozo que presentaba, luego de profundizar algo más de un metro de tierra gredosa, una capa de ladrillos de un espesor de 0,50 m.; entre las paredes laterales había una distancia de 1,75 m; los ladrillos eran de 0,40 por 0,20 por 0,05 m. En él se encontraron dos hornos con huesos. La excavación, que estaba hacia el sur, la mayor, en su parte superior estaba a más de 2 m de profundidad respecto al nivel de la calle. Y la otro a 1,55 m debajo del mismo nivel. Los trabajos se realizaron entre los días 22 al 27 de abril.

Del primer pozo se extrajeron los huesos, que según examen del Dr. José U. Orengo, no eran humanos por su grandor y la convexidad de las costillas.
Del otro, se retiraron, entre otros fragmentos, un trozo de costilla que por su curvatura y tamaño bien podían considerarse humanos, siempre según la opinión de Dr. Orengo. De ese mismo pozo fue sacada una materia negra, granulosa y ligeramente grasosa que se puso al examen de la profesora de ciencias naturales de la Escuela Normal María Manuela Job. [5] 
Uno de los alumnos del Colegio Nacional, que colaboró con las excavaciones de apellido Castagna, entregó a la Comisión el día 26 otros fragmentos que él con sus compañeros halló el día 22 por la tarde.

Este fue el primer trabajo arqueológico y se podría decir antropológico que se realizó en Quilmes, si bien sin los elementos ni los conocimientos específicos.
Pudimos hallar en el Archivo del profesor Cella el informe de la Comisión que trataremos reproducir con las dificultades que el paso del tiempo y la calidad del papel lo permiten. Donde se colocó (¿?) se indica que la transcripción fue fortuita y se la sustituye por lo que el contexto hace suponer al compilador.

COMISION ARQUEOLÓGICA QUILMEÑA [6] 
Informe 2 – Quilmes agosto de 1935 (textual)
Sr. Rector del Colegio Nacional y Sr. Director de la Escuela Normal Mixta de Quilmes.

La Comisión que estudió los huesos hallados en la intersección de las calles Pringles y Matienzo, resolvió de acuerdo a los deseos del Sr. Director de la Escuela Normal, expresados en la nota Nº 144 aplicar sus fines y reapoyar estudios de carácter paleontológicos – arqueológicos en la zona que habitamos.
La Comisión Arqueológica Quilmeña quedó integrada de la siguiente manera:

Alumnos del Nacional: Sres. Alberto Otamendi, Hernán Badano y Arnaldo Romero.
Alumnos del Normal: Sres. Hugo Persichini, Luis Lagresti, Celiar R. Cella
Cuerpo Asesor: Dra. María M. Job - expresamos que nos honrará seguir contando con su designación -, Srta. Juliana Aguirre y Sr. Héctor Gachassin, químico.
Tal como lo presentamos en nuestro anterior informe, elevamos, ahora, este con carácter ampliatorio. 
EL HORNO DE LA VIRGEN (textual)
Primeramente nos es grato poner en su conocimiento la hipótesis de nuestro estimado compañero Alberto Otamendi. Ella dice así: “Aún la República Argentina se caracteriza por los grandes
latifundios, si bien el aumento de población ha hecho que muchos de estos se subdividieran. 
La civilización ha transformado ciudades y pueblos y asimismo donde ayer existían terrenos incultos hoy se alza alguna ciudad o se anuncia un pueblo en ciernes. (¿?) 
Quilmes no pudo ser una excepción y como tal tuvo (y tiene todavía) grandes extensiones de tierra de propiedad de un solo individuo.
Así a mediados del siglo pasado los campos próximos al hallazgo pertenecían a un anciano que era originario de la provincia de Santiago del Estero. La suerte es lo más seguro de esta vida y no excusa ni al pobre ni al rico.
Por eso, sintiendo su fin próximo este hombre, que según la tradición era muy piadoso, hizo venir a un párroco y a un notario. Luego de afirmar que no tenía herederos directos, ni siquiera personas de la familia (¿?) instituía como única y universal n estudios heredara a la Santísima Virgen. 
Muerto el testador, los bienes pasaron a ser propiedad de la parroquia de Quilmes dirigida en ese tiempo por el R. P. Pablo María Pardo (pues la muerte ocurrió después de 1864) [7] 
La existencia de unos hornos en esos terrenos y las palabras postreras del piadoso donante hizo que el pueblo lo llamara ‘campo y hornos de la Virgen’.
No he podido averiguar si en el corto lapso de tiempo que vino después y en los últimos años del santiagueño si esos hornos fueron utilizados. Yo por mi parte estoy en la creencia de que no. No he podido tampoco precisar con certeza el año del fallecimiento del mencionado señor. Pasando este paréntesis que trataré de quitar efectos posteriores sobre los días luctuosos de 1870 [Según Craviotto en Quilmes, las primeras dos muertes por este mal acontecieron el 6 de mayo de 1871], en que la fiebre amarilla causó tantas víctimas. Por esos años el Dr. José Antonio Wilde ejercía su humanitaria labor en la ciudad de Quilmes.  Con la urgencia del caso por consejo, tal vez, de este Doctor se cremaron los cadáveres en los hornos que el pueblo llamaba de la Virgen. [8] Me pregunto, ¿Por qué se cremaron allí y no en otro lugar? Y me contesto, porque esos hornos no se utilizaban. 
Este juicio es un poco atrevido por los pocos fundamentos que alego en su favor (¿?) 
Si los hornos habían estado inactivos durante cierto tiempo, el limo del río debiera haberlos cubierto en parte, no solo los alrededores, sino el mismo interior de estos. Y por los tanto hubiera tapado cualquier cosa dejada allí. Aún hoy se usan como combustible los huesos de animales y también todavía estos, hasta el momento de ser quemados son amontonados en el interior del horno. No sería, por los tanto, raro que los encontrados en el pozo se deban a esa razón.
Causas diversas hicieron que los hornos dejaran de utilizarse, el limo del río terminó por cubrir los huesos. Como estos no fueron quemados ni fueron objeto tampoco de golpes, presentarían las características de los hallados en el primer pozo. En cambio los cadáveres de las víctimas del 70 (sic) arrojados de los carros en que eran conducidos sufrieron la fractura de huesos y la acción del fuego (activado por razones de higiene pública para exterminio de los bacilos) dejó sus rastros. [9]  
[…] algunos vecinos por piedad o por temor que las cenizas tuvieran los terribles microbios, les echó unas carretilladas de tierra. La relación del hallazgo es del dominio público… (¿?)

***

“Nuestro compañero se ha basado en las opiniones recogidas y en las investigaciones realizadas al respecto. Nos creemos en el deber de presentaros nuevos datos para fundamentar su hipótesis.” (textual) 
DATOS CONSEGUIDOS (se clarificó el léxico y se completaron conceptos ilegibles)
Huesos humanos encontrados en el pozo del sur no presenta la acción del fuego ni de los golpes.
Huesos que pueden ser humanos, hallados en el otro pozo, estado fragmentario impide su reconocimiento, presentan la acción del fuego.
Opinión del Antropólogo del Museo de La Plata, anteriormente expresado por el Dr. José U Orengo.
Leyenda del santiagueño sobre “El campo y hornos de la Virgen”, como llaman a este sitio en los alrededores.
Opinión del Sr. Wilde, hijo del Dr. José Antonio Wilde
Allí son cremados los cadáveres de la epidemia de fiebre amarilla acaecida en Quilmes
Además el Dr. Moltedo manifiesta que sabe por narraciones de su padre que los cadáveres del 70 fueron cremados en los alrededores de Quilmes
Combustibles utilizados en los hornos, forma de guardarlos.
Observaciones del Sr. Alberto Otamendi. Opinión de muchas personas

DATOS A CONSEGUIRSE
DATO
LUGAR
Límites de la propiedad donde se ubica el Horno de la Virgen.
Archivo de los Tribunales de La Plata
Fecha del fallecimiento del santiagueño (y nombre)
Archivo de la Parroquia (Catedral)
Averiguar las disposiciones que tomó la Municipalidad en 1870 ante los embates de la fiebre amarilla
Archivo de la Municipalidad (ubicado en la Biblioteca Pública D. F. Sarmiento
Probar que los hornos han estado inactivos en las fechas que supone el Sr. A. Otamendi
Recoger el testimonio de personas de avanzada edad residentes próximos a la zona de excavación.
A lo largo de qué tiempo el limo cubrió el lugar y los huesos.
Excavar en los alrededores bajo la dirección de profesionales en la materia.
Quedamos a la espera de sus gratas órdenes y estamos agradecidos por sus útiles consejos y sus palabras de aliento. (Siguen las firmas de: Hernán Badano, Alberto Otamendi, Luis Lagresti, Hugo Persichini, Celiar R. Cella y Arnaldo Romero (Aquí concluye el documento)
EXCAVACIONES ALES-PANIER
 El profesor don Manuel Ales escuchó del ceramista y escultor Luciano Panier que próxima a la ribera quilmeña, hacia el arroyo Giménez, había un área donde existió un horno primario, probablemente del pueblo originario que pobló estas costas en 1666, y que, al parecer, aprovechaban la arcilla gris que hay debajo de la arena para hacer vasijas y cuencos. Ales movido por su naturaleza de investigador, con sus hijos y Panier recorrieron la zona y después de varias excavaciones encontraron este “parador” con restos de cacharros con algunos trazos y dibujos antropomórficos. Hecho confirmado por el historiador Luis E. Otamendi, en su libro “Historia de la Reducción – 1666/1812”; en base al análisis de los restos de alfarería encontrados. Si bien varios científicos atribuyen estos “paradores” a indios querandíes, Otamendi dice en su libro (Pág. 16) que las cerámicas halladas “son de origen diaguita, de los indios de esta reducción, de acuerdo al decorado y grabado de las piezas encontradas”.
 Fotos de Proyecto Arqueológico Quilmes, gentileza Verónica Martí.

ACTUALIDAD 
Durante los meses de enero y febrero de 2015, los integrantes del Proyecto se dedicaron a continuar las investigaciones arqueológicas en la zona de la ribera de Quilmes, donde se siguió recuperando material adscripto a momentos prehispánicos.
Investigación, compilación y argumentación Prof. Chalo Agnelli

Quilmes, 2009//2015
FUENTES
Archivo del Prof. Juan Carlos Lombán
Archivo de la Biblioteca Popular Pedro Goyena

Ver más en EL QUILMERO del martes, 22 de marzo de 2016 ¿Y NUESTROS ANCESTROS QUERANDÍES?

Ver más en EL QUILMERO del miércoles, 29 de enero de 2014 HALLARON PRUEBAS DE LA OCUPACIÓN PREHISPÁNICA EN QUILMES

http://elquilmero.blogspot.com.ar/2014/01/hallaron-pruebas-de-la-ocupacion_29.html

Ver Craviotto, José A. “Informe sobre los restos de una construcción en Quilmes”. (Quinta de Faramiñan) En expediente municipal 129-C-1935, con documentación y planimetría. Periódico La Verdad, 24/5/1935.
NOTAS

[1] Es ex alumna de la Escuela Normal de Quilmes y de la U.N. de La Plata. Fue docente del CEM 20 y del CEM 97. Actualmente vive en San Carlos de Bariloche.
[2] Mónica Cereda integró el Consejo Asesor Permanente de Bibliotecas Populares de Quilmes, quienes editaron un libro sobre la Historia de Quilmes. Actualmente es coordinadora del Centro de Acceso a la Justicia Quilmes y docente en el programa FINES.
[3] http://proyectoarqueologicoquilmes.blogspot.com.ar/
[4]  Ver blog Cit. Ant.
[5] La profesora María M. Job fue una de las primeras 22 egresadas de la Escuela Normal en 1916. Luego estudió el profesorado de Ciencias Naturales en La Plata y fue una apasionada, improvisada, antropóloga. Transitó toda su carrera docente en el partido de Quilmes.
[6] Esta transcripción no es textual pues en los originales hay palabras, frases y párrafos enteros que están en alto grado de deterioro, de modo que nos atuvimos a la interpretación que surge del contexto; a su vez la redacción contiene errores de sintaxis y gramaticales, que algunos modificamos, otros por conservar la originalidad del documento los mantuvimos.
[7] El Pbro. Pablo María Pardo fue párroco en Quilmes desde 1864 hasta 1870. Lo precedió Carlos Vadones que estuvo al frente de la parroquia desde 1856 a 1864.  Y suplió a Pardo, el Pbro. Bruno Berzara por sólo un año y Ángel Pueyo desde 1872 hasta 1875.
[8] Esto fue desechado por el Dr. Craviotto en investigaciones posteriores a este hallazgo, quien lo dejó fehacientemente documentado. Nunca se usaron esos hornos como crematorio de cadáveres humanos víctimas de la fiebre amarilla. Estos fueron sepultados en el cementerio de la Barranca que ya había empezado a utilizarse y se había abandonado el cementerio indio lindero con el templo parroquial. En Quilmes la epidemia se cobró 24 víctimas. Hay un trabajo del Dr. Craviotto sobre el “Horno de la Virgen” que aún no pudimos hallarlo.
[9] Ver “Quilmes a través de los años” Pag. 228