viernes, 19 de marzo de 2010

LA PLAZA GENERAL JOSÉ DE SAN MARTIN O PRINCIPAL

LAS PLAZAS

Tomado del libro "Cuaderno de identidad I"
de Prof. Chalo Agnelli

Cuando el Agrimensor Mesura diseñó en 1818 el pueblo de Quilmes estableció en él cuatro plazas. La primera la población llamó plaza Mayor o Principal, luego 25 de Mayo, de la Constitución, Carlos Pellegrini y por último San Martín. La segunda, plaza Libertad, o de los Trabajadores, de Baumgart, luego Cnel. Ramón Falcón hoy de los Bicentenarios. Tercera fue plaza del Regocijo o de la Cruz, luego 3 de Febrero,  hoy Dr. José Antonio Wilde. La cuarta, plaza de la Caridad, luego Pintos o de Marcelo, luego del Mercado Municipal, también llamada de los Labradores; la malograda manzana donde hoy se levanta un estrambótico supermercado y complejo cinematográfico. 
José Antonio Wilde como municipal hizo adquirir parte de la chacra del preceptor parmesano Martín Cristoforetti [1] para crear la plaza William Wheelwright, luego Hipólito Yrigoyen o de la estación.
Las características de las plazas entre las décadas de 1850 hasta principios de la del 1870, la describe histriónicamente José Andrés López:
    “¡Oh! ¡Las plazas! De Octubre a Enero desaparecían ocultas por la cicuta, impenetrable hasta para la plan­ta más atrevida y el ánimo menos medroso. Después, cuando la vida de la umbelífera hierba se iba extin­guiendo, pasando del verde lozano al amarillo mor­tecino, se hacía también más penetrable, y sus secas ramas frágiles, inconsistentes, eran pulverizadas por los que, con ánimo de acortar distancias, cruzaban las plazas, que no por eso parecían entonces menos feas y descuidadas que antes; y si por tener cicuta care­cían de historia, tenían en cambio leyenda, y nada tranquilizadora, hasta para los espíritus superiores” [2].

PLAZA GRAL JOSÉ DE SAN MARTÍN
   Fue la plaza donde en 1841, la mazorca degolló, decapitó y luego fusiló al juez de paz Paulino Barreiro por refugiar a Avelino Viamonte hijo del Gral Viamonte acusado de unitario. [3]
Craviotto en su libro “Quilmes a través de los años”, describe con pintoresco acierto el entorno que tenía esa manzana en 1840. Así permaneció hasta que se organizó la Municipalidad en 1853.
   Cuenta Manuel Ales que: “...estaba cercada con alambre y rodeada por una hilera de paraísos. En cada uno de los extremos de los caminos diagonales, había un par de ligustros, A mitad de cuadra, en cada cantero, había un ciprés (que fueron destruidos por rayos), completando el arbolado algunas casuarinas y eucaliptos.” [4]
    Empezó a conformarse como tal, cuando el juez de paz Tomás Giráldez en 1870, hizo extirpar el frondoso yuyal, las cinacinas y el abandono; le dio geometría, arboleda, una fuente y cuatro “estatuas de mármol representando las estaciones del año. Las estatuas fueron colocadas muchos años después en la rotonda de la explanada Almirante Brown. Como medida preventiva ante la conquista de la plaza por caballos sueltos, una cadena y numerosos postes establecían una separación. En 1892 fueron retiradas.” [5]
   La fuente actualmente se halla en la plaza Aristóbulo del Valle de La Colonia, donde se trasladó cuando en 1946 comenzaron las obras para levantar el controvertido monumento al Libertador. Las estatuas fueron retiradas antes. Según cuenta Ales que le informó Craviotto, que estuvieron en la quinta de Carlos Casares, en la manzana de Rivadavia, Moreno, Alem y San Martín, y luego se colocaron en la Ribera, en la rotonda al final de la Av. Otamendi, cuando se concluyó el murallón. De donde desaparecieron tras haberlas derribado una iracunda sudestada. Sólo permaneció la que representaba el invierno [6] sobre cuyo pilar el Sr. Dolabjian, el fotógrafo de la Ribera, le tomó al autor de estas páginas y a su hermana, una instantánea en 1949. Y sigue Ales. “El cerco de alambre fue reemplazado por postes bajos y cadenas entre ellos, el 28 de agosto de 1879. El 2 de marzo de 1882 se resolvió retirar los eucaliptos de la plaza, pero recién el 29 de julio de 1888, se da cumplimento a la ordenanza, encargándose el señor H. Redlich de cortarlos, extraer la raíz y tapar el pozo, quedándose con la leña y abonando $ 0,50 por cada árbol”
   Era la plaza a la que el maestro Robustiano Pérez concurría con sus alumnos, a poco del amanecer del 25 de Mayo para aguardar que despuntara el sol en el río que, en ese entonces, aún se vislumbraba desde la plaza, y entonar el himno y honrar la fecha.
    Tuvo una de las primeras calesitas de Quilmes. En 1894 el concejal Daniel Maldonado pidió que se la traslade a la Plaza Wheelwright. Luego se mudó a la plazoleta del monumento a la madre frente a la estación, donde permaneció, no siempre bajo los mismos propietarios, hasta la década de 1960. [7]
    En 1923 sobre la plaza, en la esquina de Mitre y Rivadavia había un surtidor de nafta, el primero en el partido.
Vimos que antes de su nombre actual tuvo varios otros de acuerdo a las circunstancias históricas que vivían el país y con él los quilmeños.  Primero fue la Plaza Mayor, Principal, Constitución [8] y luego Robustiano Pérez hizo que se denominara “25 de Mayo”; el 16 de setiembre de 1888 volvió a denominarse plaza Constitución, ya oficialmente; más tarde se la intentó bautizar Bernardino Rivadavia (pedido del concejal Maldonado), pero el 16 de mayo de 1907 la intendencia informó al HCD que cambiará el nombre de la Plaza Constitución por el de Carlos Pellegrini; finalmente en 1953 por la ordenanza Nº 2122, fue bautizada con su actual nombre Libertador General don José de San Martín. 
    La propuesta del concejal Garibotti para la construcción de un monumento al Gral. San Martín entró en el Consejo Deliberante en agosto de 1933 y se expuso en la sesión ordinaria del 1º de setiembre de 1934. [9] Las peripecias que vivió este monumento construido por el escultor Antonio Sassone las narra minuciosamente el Prof. Orlando Cella en su libro que todo quilmeño interesado en nuestra historia debe leer,”El monumento al Libertador Gral. José Francisco de San Martín erigido en la ciudad de Quilmes”[10]
   Hoy la plaza se quedó sin sol. Abrumada de sombras por lo altos mazacotes de hierro y concreto atosigados de pobladores que la sitiaron. Infatigablemente descuidada, enchastrada de excrementos que las bandadas que la súper pueblan le depositan sin tregua para fastidio del peatón despistado. El Héroe los enfrenta como queriendo correr sus moles  y calentarse el bronce con un rayo de sol. De su basamento se robaron todas las placas e incluso en 1970 intentaron llevarse una de las figuras laterales. Precisamente la que representa el guerrero y la bondad.
   Isabel Pallamay, Domingo Faustino Sarmiento, Carlos Morel, la Memoria de los Desaparecidos y de los Héroes de Malvinas, circundan al Libertador, concentrando la extensa, profusa y también descuidada, historia de Quilmes en una sola hectárea del vasto municipio.



[1] V. biografía en “Maestros y Escuelas de Quilmes” 2º edición
[2] Quilmes de antaño” Pág. 146
[3] Junto a Barreiro se ajustició a Casimiro Falquez. Otros historiadores afirman que este crimen se cometió en su chacra próxima a Villa Domínico.
[4] Ales, Manuel “Quilmes de fin de siglo” (Alrededor de 1890) Edición de autor. Quilmes, 1966. Pág. 17
[5] José Cravioto. “Quilmes a través de los años” Págs. 227 y 228.
[6] Ales, Manuel, “Remembranzas quilmeñas” Serie Archivos y Fuentes de Información de la Bibl. Sarmiento. 1969. Pág.59
[7] Ídem ant. N° 2, folio 216.
[8] Así dice Craviotto que era el nombre cuando asesinan en ella al juez de paz Barreiro.
[9] Libro de Actas del CDE 1934 - Pág. 113.
[10] Ed. Jarmat. 2006; presentado en el Club Social el 17/8/06 por la Prof. Stella Bertinelli y el autor de estas páginas.


 La plaza cuando aún se llamaba Carlos Pellegrini. Se ve la fuente que ocupaba el lugar donde hoy esta el monumento al Libertador. Esta fuente está en la plaza Aristóbulo del Valle en La Colonia - 1890

Otras vistas de la fuente, en el piso se ve la palabra Quilmes trazada con flores. Atrás la Municipalidad hoy Casa de la Cultura y la Escuela Nº 1. 1927
 Otra vista de la plaza - 1940


Vista área en la plaza una mañana de invierno. 1980 

"Cuaderno de Identidad 1" se vende en la Librería Ramos

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