miércoles, 8 de septiembre de 2010

JUAN CORREA SEMANA DEL MAESTRO - 8/9/2010

JUAN CORREA [1]  
 MAESTRO DE MAESTROS DEL ARTE
Nació un 6 de mayo, entre 1891 y 1895 - la divergencia de fechas la propiciaba él mismo, pero lo más probable es que haya sido en 1894 - en Santiago de las Misiones, Paraguay. Llegó a la Argentina y a Quilmes en 1920. Si bien la guerra de la “triple infamia” había acabado hacía 50 años las condiciones en que había quedado esa próspera nación hacían que la recuperación fuera extremadamente lenta. Los 1.300.000 habitantes anteriores a la conflagración, quedaron 300.000, mujeres y niños. Paraguay perdió gran parte de su territorio (169.174 km²) y fue obligado a pagar una abultada indemnización de guerra: el préstamo de 200.000 £ recibido de Inglaterra debió saldarse con refinanciaciones, elevando la suma a 3.220.000 £. Tanto la industria como, la educación pública gratuita y las llamadas "estancias de la patria", que suministraban alimentos al pueblo, habían desaparecido. El ferrocarril y la línea de telégrafos fueron confiscados como pago a la deuda de guerra.
Ante este panorama muchos paraguayos por necesidades básicas insatisfechas o por inquietudes personales, iniciaron una inmigración que aún perdura. Juan Correa fue uno de ellos.
La motivación para el arte vino con él y comenzó a estudiar pintura en la Academia Nacional de Bellas Artes desde 1922 hasta 1927. Su título lo firmaron Pío Collivadino y Carlos P. Ripamonti. A partir de 1928 siguió perfeccionándose en la Escuela Superior de Bellas Artes, Ernesto de La Cárcova. Simultáneamente ejerció la docencia artística durante cinco años en forma gratuita en la Mutualidad de Estudiantes y Egresados de Bellas Artes (MEEBA) Tenía a su cargo tres cursos de dibujo. Entre los alumnos que pasaron por sus clases hubo figuras de lustre como Vicente Forte.
Recién llegado a Quilmes vivió en el inquilinato que había en la esquina de Lavalle y 25 de Mayo, luego en La Colonia, en Manuel Quintana e Islas Malvinas; más tarde compró una casa en Amoedo y Pérez Galdos.
La crisis del 30 ya no le permitía la magnanimidad de ejercer en forma gratuita y gracias a una oportunidad que le brindó un amigo ingresó en la policía como vigilante, de esos que usaban gorro kepis y andaban a caballo. Agentes que recorrían las calles del barrio por las noches y cada dos cuadras se detenían en un cruce y hacían sonar su silbato, con un introito largo y creciente que luego se cortaba abrupto al final, como diciéndole al vecindario, “duerman tranquilos o velen en paz que todo está bien afuera”.
El uniforme no tapó al artista y más de una vez, después de las noches de guardia, se lo veía por las calles de Quilmes con su caja de pinturas, un atril y una tela pintando rincones del pueblo.
En Quilmes comenzó a dictar clases en la Escuela Fernando Fader, de Brandsen 220, durante dos años. Desde el 1º de abril de 1938 hasta abril de 1968 dirigió la escuela de pintura y escultura del Ateneo Obreros Cerveceros General San Martín que bautizó “Pío Collivadino”. Funcionó, primero en los terrenos donde hoy se levanta la Escuela de Enseñanza Media Nº 3, luego en la calle Cervecería Argentina y 3 de Febrero.    
El Ateneo cerró por dificultades económicas producidas por el aumento de los alquileres y el retiro de una subvención de que gozaba.
En noviembre de 1968 para continuar su tarea educativa traslada la “Pío Collivadino” y Museo de Artes Visuales “Pablo C. Molinari”, a un local particular que le cedió una ex alumna en la calle Entre Ríos 216. Allí además de las clases de pintura se realizaban presentaciones, charlas, recitales, actos literario-musicales; con personalidades como el artista Ferrer Pasquetti, Raúl Soldi, Osvaldo Pensa, Castagnino,  hasta el notorio escultor Antonio Sassone que realizó el vapuleado monumento al Libertador que se levanta en la plaza San Martín de Quilmes, quien a su vez dictó clases de escultura en la institución. También disertaron músicos como Juan Lorente; en 1968 el Prof. Oscar Martín Garra disertó sobre la “Historia de la guitarra”; en 1969, el Prof. Enzio Acerbi figura relevante de las artes plásticas y muchos otros convocados directamente por Correa con la garantía de su profesionalismo artístico y docente.
Esa casa se vendió en 1974 y nuevamente se tuvieron que mudar, temporalmente a una sala que les ofreció momentáneamente la empresa Bernalesa y en 1975 a un salón del Club Quilmes, bajo el estadio sobre la calle Sarmiento, donde hoy se levantan altos edificios de departamentos. Más adelante recalaron en la esquina de De Pinedo y Pringles y, definitivamente, en 1981, ya como Taller de Artes Plásticas, en Sáenz Peña 174 esquina Lebenshon, en Bernal, donde daba clases los martes, jueves y sábados de 17 a 20 hs.
También ejerció la docencia en el arte en la escuela Nº 13, en la ciudad de Olavarría y en la provincia de Entre Ríos.
 Él mismo diseñó la estructura de los cursos y la organización didáctico-pedagógica. En su escuela funcionaban tres cursos elementales de dibujo; dos preparatorios y uno superior, uno de grabado a cargo de Ludovico Pérez y otro de escultura a cargo de Oscar Albertazzi, ambos fueron sus alumnos en el Ateneo Cervecero. A su vez existía un curso de verano comprendido entre el 30 de noviembre y el 30 de marzo El éxito alcanzado por la Academia y el nivel obtenido le obligó a traer profesores de fama de la Capital que la hicieron una de las más renombradas de la zona sur: Antonio Sassone, Sepucio Tidone, Leopoldo Füschuber y quilmeños como: Ottonello, Roca, Molfino, Gargarello, Copes, Vallini, Manini, Rodríguez Reino, Martinotti, Cordo, Montanari, Severi y por supuesto Ludovico Pérez y Oscar Albertazzi.
En 1940 expuso en el salón Municipal de Quilmes obteniendo el segundo premio. En agosto de 1944 participó de la muestra del 3º Salón Tout Petit organizado por la Agrupación de Artistas Plásticos Kilme, que se realizó en la Asociación Española. En mayo de 1946 participó con el óleo Casa del Dr. Edmundo Fierro en la exposición Quilmes de Ayer, primer concurso de pintura al aire libre organizado por la Agrupación de Artistas Plásticos Kilme, que se desarrolló en la Plaza Carlos Pellegrini, hoy San Martín, donde obtuvo una mención. Y en junio de ese mismo año participó en el Salón Tout Petit con el óleo Don José.
El 17 de octubre de 1946 el diario Crítica, con motivo del 4º Salón de Artistas Plásticos de Quilmes, hace una elogiosa caracterización de la obra de Correa bajo el título “Un dueño de café y un vigilante exponen – Una popular y vigorosa expresión de arte es el Salón de los Plásticos de Quilmes [...] saludamos al señor Juan Correa, el pintor más popular de Quilmes...” Y el mismo periódico, bajo el título,  ”Filosofía y vocación”, dice: “Juan Correa ha sido agente de la policía y se ha pasado una vida estática y cachazuda en una de las esquinas del tránsito. Su calma filosófica ante los pequeños accidentes locales, su serenidad de juicio en cada momento hicieron que se lo conociese con el sobrenombre de ‘Paciencia’. Era una paciencia sólo exterior porque interiormente todo era en él impaciencia e inquietud mientras concebía sus composiciones pictóricas”
Participó en los salones municipales de Quilmes desde 1940 a 1947; en salones de Buenos Aires, de La Plata y Mar del Plata, en fechas diversas. En 1955 intervino en el Salón Nacional de Pintura y Escultura.
 Realizó exposiciones individuales en la M.E.E.B.A. en 1931; en el Teatro del Pueblo en 1933; en Bahía Blanca (1941/42/43); en Avellaneda (1950); en Gente de Arte de Avellaneda (1953); San Fernando (1956); Asunción del Paraguay, etc. de 1940 obtuvo el 2º premio.
 Muchas fueron las exposiciones en las que participó localmente, en Capital Federal y otras ciudades de la provincia de Buenos Aires.
En 1961 recibió una medalla de oro del Ateneo de Obreros Cerveceros.
En 1973 en el Museo de Artes Visuales se realizó una muestra retrospectiva de 35 de sus obras: aguafuertes, óleos, carbones y sepias.
Obtuvo numerosas distinciones, pero su lugar en el arte estaba en la formación de artistas e impulsar a creadores potenciales a sacar de su interioridad el color y la forma, fijarlos en la tela, en el papel, para que trasciendan su tiempo y su espacio. El mayor logro de un maestro es que sus alumnos lo superen y si esa paradoja es certera Juan Correa dio todo de sí mismo para concretarlo.
 Sobre todo tuvo la dimensión de Maestro. Entre sus alumnos se cuentan figuras que luego descollaron en la plástica como Oscar Albertazzi, Marcelo Ausburger, Martín Castro, Pedro Copes, Dina Dutto, Norberto García,  José Hoyos Roveda (ex director de la escuela Carlos Morel), Jacinto Pablo Ledesma, Enrique Martinotti, Héctor R. Molnar, Ángel Ottonello, Lita Ostrowsky, María del Pilar Pérez Casanova de Manini, Ludovico Pérez, Horacio Pirri, Antonio V. M. Rocca, Oscar Rodríguez Reino, Pedro Ricci, Alberto Russo, Joaquín y Vilma Chaparro, Joaquina Sánchez, Virgilio Vallini, Roberto Vázquez. Algunos de estos formaron una mutual que funcionaba en la biblioteca Guido Spano de la calle Manuel Quintana y cuando se organizaban concursos Gerónimo Narizzano era uno de los jurados indispensables.
Fue un crítico constructivo de muchos que se aventuraban en la plástica intuitivamente con el fin de perfeccionar y formar estilo.
      En 1972 la Agrupación de Artistas Plásticos de Berazategui, que integraban muchos artistas que fueron sus alumnos y amigos, concretó una muestra en su homenaje. Se expusieron dos carbones: “Cabeza de joven”, “Gabriel” y dos óleos: “Invierno” y “Conjunto”. La apertura del acto estuvo a cargo de la profesora Alicia Otamendi Etchevertz hija del artista plástico e historiador Luis E. Otamendi. A partir de esta muestra comenzaron una sucesión de homenajes y reconocimientos que se extendieron hasta el fin de sus días.
   Fue galardonado con el premio “Indio Quilmes”. En la Sdad. Italiana se realizó una muestra retrospectiva de sus obras y en 1981 otra exposición homenaje se efectuó en el Complejo Cultural Mariano Moreno de Bernal.
Cuando los vecinos pasaban por la vereda de su casa de la calle Entre Ríos 216, en La Colonia, el olor a óleos y trementina era la chapa que indicaba cuál era el rubro del profesional que allí vivía. Casa que construyó Ernesto Aspitia - otro artista imperecedero, integrante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Quilmes y a ratos referee de fútbol de la Liga Quilmeña y eximio arpista - Allí, entre sus cuadros y esculturas y a la sombra de una gigantesca palta, estaba el original del monumento a La Madre, de Carlos de La Cárcova que se encuentra en la plazoleta frente a la estación de Quilmes.  
Juan Correa mantuvo el espíritu formador hasta sus últimos días; con su tono apagado solía decir: “... en la Argentina es muy importante ser maestro”. Murió en noviembre de 1981 a los 88 años.
El 16 de octubre de 1982 se realizó en su homenaje la 2º Muestra Colectiva de la Asociación de Artistas Plásticos de Quilmes en el Museo Roverano. Era subsecretario de cultura el Sr. Jorge Cassanello y director del museo Aldo Severi.
   Un cuadro suyo titulado “Bodegón” se halla en una galería particular en México. Otras de sus obras son parte de la colección del Museo de Artes Visuales Víctor Roverano de Quilmes.
El pueblo de Quilmes, sus amigos y alumnos no olvidaron a su maestro, el 28 de abril en el Salón Apertura 1995 la SAAP seccional Nº 6 de Quilmes reunió en la Biblioteca Mariano Moreno a numerosos artistas en un homenaje en el centenario de su natalicio. El secretario de cultura Ariel Bucich y el director del Museo de Artes Visuales, Alfonso García Vallano prestaron las obras de la colección Juan Correa patrimonio de dicho museo.
El pequeño Museo Didáctico de Artes Visuales de la escuela Nº 19 lleva su nombre.
Era un criollo buenazo y socarrón, un hombre culto y humilde, pero los mejores calificativos son siempre de los discípulos: “... su obra fue lírica, noble, fecunda y desinteresada”. “Fue maestro con su obra y con su ejemplo”; “... fue una especie de Quijote de las Artes Plásticas”. [2]Un ciudadano que ha entregado los mejores años de su vida a la función docente para forjar talentos y un artista nato que no encuentra en su fecunda obra más satisfacción que la del deber cumplido...” [3]
”Es posible que alguna vez se documente en el historial de nuestro Quilmes la desinteresada labor de algunos personajes, sembradores de bien y de belleza, no serán muchos ciertamente, pero tengamos por seguro que al citarlos no podrá olvidarse el nombre de Juan Corre”.[4]
Chalo Agnelli
6 de mayo de 1995 // 8 de setiembre de 2010

NOTAS
[1] Biografía elaborada con el archivo privado del Prof. José Hoyos Roveda y su generosa colaboración.
[2] José Hoyos Roveda en el catálogo de la 2º muestra de la AAPQ.
[3] El Sol, sábado 23 noviembre de 1968
[4] Palabras de Víctor Roverano en el catálogo de la muestra “Juan Correa, un pintor quilmeño” del Museo de Artes Visuales en mayo de 1973

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