viernes, 24 de abril de 2015

VÍCTOR ERNESTO ROVERANO – UN ARTISTA, UN MUSEO, UNA CASA…


Chalo Agnelli
Una biografía es una cadena de causas y consecuencias, no es significativa en sí misma, sino en cuanto es parte de una trama que debe ser revelada. 
Como tantos otros quilmeños que no nacieron en Quilmes, pero dieron a esta localidad su vida y su obra, Víctor Ernesto Roverano nació en Barracas el 26 de octubre de 1903.
El apellido Roverano se remonta a Borghetto di Vara, una localidad y comuna italiana de la provincia de La Spezia en la región de Liguría. En Borghetto di Vara hay un barrio o frazione, llamado Termine di Roverano en cuya calle central homónima se halla Il santuario di Nostra Signora di Roverano.

En Buenos Aires el apellido resuena cuando en 1878, Ángel y Pascual Roverano construyeron un edificio y galería comercial en la avenida de Mayo, junto al Cabildo, que aún se conoce como el Pasaje Roverano, donde antiguamente se encontraba la confitería de Monguillot. 
Víctor con su familia llegó a Quilmes cuando contaba 10 años de edad. La pintura fue parte de su naturaleza y si bien fue autodidacta su empeño y fuerza creadora superaron tiempo y espacio en su vida. Fue el máximo retratista de Quilmes. En 1927, año en que obtiene el Primer Premio Estímulo Salón Nacional, el periódico El Plata reprodujo el retrato de la Srta. Eva Palmaz y de la niña Beba Palla; también plasmó la imagen de rincones quilmeños como la obra “Atardecer en Quilmes”, donde tomó la biblioteca Sarmiento y las torres de la iglesia Catedral desde la mitad de cuadra de Mitre entre Alem y Garibaldi.

En 1931 el retrato “Cholito” fue premiado en el Salón Nacional. Año sen el que también se destacaron en dicho Salón, los pintores locales, Ronconi y Llense.
Entre 1932 y 1937, viajó a Europa, estudiando a los grandes maestros en Italia, la patria de sus ancestros, y en España.
Pero fue en Quilmes que desarrolló y descolló en toda su obra artística. La temporada local de exposiciones de 1945, se cerró con el Vº Salón de Pintura, Escultura, Dibujo y Grabado realizado por la Agrupación de Artistas Plásticos Kilme, desde el 18 al 25 de noviembre, en la Asociación Española (Rivadavia 129), Roverano participó con el óleo: “Figura”. La muestra contó con el auspicio de vecino y comerciantes de la zona como: Merediz Hnos., Confitería Colón, Elesgaray Hnos. Luis Fidanza, Sastrería El Arte, Farmacia Dorado, Casa Llense, Fornabaio Hnos., etc.
Obtuvo numerosos premios y distinciones y se halla representado en el Museo Nacional de Bellas Artes; en los provinciales de Bellas Artes de La Plata y de Santa Fe, en el municipal “Juan B. Castagnino” de Rosario, en el de Paraná y en el “Pedro de Mendoza” de la Boca. Fue un academicista en las artes plásticas y su obra tiene reconocimiento internacional en pinacotecas privadas de Italia, España y EEUU.


EL MUSEO ROVERANO 
En 1967 fue nombrado Director de Museo Municipal de Artes Visuales de Quilmes. Había sido uno de los promotores de su refundación el 1º de setiembre de 1965.  Este Museo fue pergeñado originalmente por el Prof. Francisco Míguez que planteó la conveniencia de agregar a la escuela de Bellas Artes un museo de artes visuales como apoyatura pedagógica didáctica y dotar a la comunidad de un espacio estético. El proyecto se concretó el 30 de octubre de 1944 con la exposición de 20 obras prestadas por la Dirección de Bellas Artes de la Provincia de Buenos Aires, que se presentaron en las mismas instalaciones de la Escuela, Alvear 730. [1] Desde 1970 el Museo se halla en la calle Rivadavia N° 498, esquina Pringles y hoy lleva el nombre de Víctor E. Roverano, quien fue su segundo director y quien realizó las gestiones para adquirir a la familia Mujica su actual instalación.


LA CASONA 
Su vida tuvo un único objetivo, toda ella rondó en torno a la creación artística a la que puso extrema pasión, por esa causa, a veces, parecía una persona distante e introspectiva, pero era un tenaz observador. Se casó con Carmen África Martínez Pirlot, quien fue la mejor compañera para un creador de su talla y también, en más de una ocasión, fue su modelo.
Su casa en la calle Garibaldi entre Mitre y Alvear, frente a la sede de los Bomberos Voluntarios fue un centro cultural en vida de su propietario durante poco más de 60 años. Allí se reunía gran parte de las máximas figuras de las artes plásticas quilmeñas. La casa, además, adquirió renombre - como su propietario - , pues todos los años, en diciembre don Víctor y su esposa armaban en el garaje, con entrada a la izquierda de la casona, un extraordinario Nacimiento Navideño con piezas trabajadas por él, con detalles minuciosos; en torno al pesebre con las consabidas imágenes de Jesús, María y José, se agrupaban animales, pastores con sus ovejas, niños jugando, mujeres hilando con husos, labradores abriendo surcos en la tierra, cabañas iluminadas, puentes, los muros de una ciudad se elevaban sobre una colina, desde donde la guardia romana vigilaba, palmeras, etc.; las piezas estaba dispuestas de manera que las dimensiones de cada una determinaba las distancias y la perspectiva; la iluminación producía efectos que conmovían al espectador junto con un fondo musical de villancicos que se repetía en un combinado RCA Víctor, que el mismo Roverano controlaba.  
Falleció rodeado del afecto y la consideración de todo el pueblo de Quilmes el 6 de setiembre de 1992. Desarrollar la larga y abundosa experiencia artística de Víctor Roverano llevaría numerosas páginas y siempre se cometerían olvidos injustificables.


LOS ROVERANO EN QUILMES 
Los Roverano tuvieron destacada actuación en la vida cultural, social y de servicio del partido de Quilmes. El 26 de abril de 1922, el Ing. Orestes Hércules Roverano junto a la profesor-historiador Manuel Ales, en el domicilio del primero, captaron, en radiorreceptores hechos por ellos mimos, con los que habían comenzado a experimentar el 31 de enero de ese mismo año, la ópera que se estaba transmitiendo por Radio Argentina desde el Teatro Coliseo de Buenos Aires. [2] Apellidos A los que se sumaron Moulié, Rella, Braggio y algunos otros.
También fueron miembros de esta familia quienes a principios del siglo XX, adquirieron la Casa de Servicios Fúnebres de Jaime March que se hallaba en la esquina de Garibaldi y Mitre.


LA CASONA ROVERANO HOY 
Tras la muerte de Víctor Roverano, sus herederos vendieron la propiedad a particulares. Por ordenanza municipal Nº 6085/98 el Honorable Concejo Deliberante declaró valor patrimonial histórico cultural a la casa de este artista plástico. [3] En 2006 la Municipalidad de Quilmes la declaró Patrimonio Histórico y comenzó un enfrentamiento de intereses que sigue siendo tema de discusión en los tribunales quilmeños de varios fueros. En el 2010 el pueblo de Quilmes vio que una amenaza cayó sobre las paredes de lo que fue la casa de Roverano, pero las autoridades detuvieron cualquier acto de demolición. Recientemente la empresa que se considera propietaria subdividió el predio e intentó abrir un estacionamiento a la derecha de la casa y nuevamente intervinieron las autoridades. [4]
La casona es perfectamente  reciclable. Un arquitecto avezado en construcciones centenarias, que en Quilmes los hay muy buenos, y restauradores, podrían recuperar la propiedad y junto con el Teatro Municipal con el que se comunica por los fondos, crear un polo cultural de excepción en el Partido. Recientemente el Berazategui se reciclo y recuperó en totalidad la antigua residencia de la familia Mansilla con su vasto parque de gran valor paisajista, que cuenta con obras históricas del maestro del arte cerámico Fernando Arranz, que creó en 1939 la Escuela Nacional Industrial de Cerámica en Buenos Aires, de la cual fue su primer director, allí se instaló el Museo del Golf “Roberto De Vicenzo”. La concepción de que si es viejo no sirve, o el fin utilitarista que se le ciegamente a todos los bienes que representan a una comunidad cercena la identidad de los pueblos y disgrega el sentido de pertenencia. Quilmes viene sufriendo ese mal desde hace dos décadas, no olvidemos la pérdida que sufrimos cuando entre 1995 y 1999, se nos arrebató la plaza Pintos trazada como tal en 1818, por el agrimensor Francisco Mesura. “Un pueblo sin tradición es un pueblo sin porvenir[5] según Alberto Lleras Camargo, y se podría agregar que un pueblo sin porvenir se debate en un permanente remolino de desencuentros y roces sin salida.

 Nota del periódico "Perspectiva Sur" del lunes 13 de mayo de 2013, Pág. 4 "Actualidad Local"
 por Chalo Agnelli
NOTAS

[1] http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/11/museo-municipal-de-artes-visuales.html 
[2] Craviotto, J. “Quilmes a través de los años”. Pág. 285.- EL QUILMERO http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/09/semana-del-maestro-profesor-e.html 
[3] Nomenclatura catastral C:I S:L M: 46 P: 19. Folletos realizados por el Arq. Brian Renison y la asesora de la Dirección de Patrimonio Urbano Ambiental y presidenta de la Junta de Estudios Históricos Arq. Marta Oliva. 
[4] Periódico “Perspectiva Sur”, “Actualidad Local”, lunes 13 de mayo de 2013 
[5] Alberto Lleras Camargo. Bogotá, 3/7/1906 – 4/1/1990. Periodista, diplomático y político fue por dos períodos presidente de Colombia  (1945-1946) y (1958-1962)

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