miércoles, 17 de julio de 2013

VICTORIANO Y MANUEL HUISI, EL CONSERVADORISMO Y LOS AÑOS DE LA "DÉCADA INFAME" EN QUILMES


“Somos una generación dueña de un pasado, de una experiencia, de una memoria y de una responsabilidad de la que no podemos evadirnos.
Responsabilidad que se manifiesta en cada uno de los roles que asumamos: como padres, educadores, comunicadores, etc., y desde esos lugares contribuimos, por acción u omisión,
a la construcción de la memoria de las jóvenes generaciones.” Laura Benadiba

El ideario conservador está basado en la “tradición” lo que no es opuesto al cambio, pero sí rechaza todo cambio que sea intempestivo, que no contribuya a preservar la identidad nacional establecida por una clase social y su cultura heredada. Repulsa toda revolución que desequilibre el orden social preestablecido.
En la nota de Bartolomé Mitre, publicada en "Los Debates" en 1852, postula lo que establece como 'la idea orgánica de nacionalidad', ratificada en la inauguración de la estatua del Gral. San Martín. "Buscamos la nacionalidad argentina", sostiene ese 13 de setiembre de 1862, en el diario "La Nación Argentina" (Nº1) 
Nacionalidad que utilizó para escribirse la sangre de Pavón; que necesitará luego: la sangre de la guerra de la triple "infamia" (1865-1870); la sangre nativa derramada en la conquista del mal llamado "desierto" (1878-1885); la de la las luchas por la capitalización de Buenos Aires (1880); la sangre que tiño las calles porteñas en 1890, y toda la que manchó a las provincias en las vanas luchas intestinas, entre feudalismo y progreso.
La identidad conservadora de los argentinos la describió con sutil ironía Lucio Vicente López (1848-1894) en su miscelánica novela “La Gran Aldea” (1884): “En el partido de mi tía, es necesario decirlo para ser justo, y sobre todo para ser exacto, figuraba la mayor parte de la burguesía porteña; las familias decentes y pudientes; los apellidos tradicionales esa especie de nobleza bonaerense pasablemente beótica, [1] sana, ilustrada, muda, orgullosa, aburrida, localista, honorable, rica y gorda; ese partido tenía una razón social y política de existencia; nacido a la vida al caer Rozas, dominado y sujeto a su solio durante veinte años, había, sin quererlo, absorbido los vicios de la época, y con las grandes y entusiastas ideas de libertad, había roto las cadenas sin romper sus tradiciones heredadas”. 
Únicamente en la provincia de Buenos Aires la sigla Partido Conservador tuvo extensa actuación, en otros puntos del país recurrieron a evasivas como: demócratas, autonomista o federal: “Partido Autonomista Nacional”, “Demócrata Progresista”, “Federación de Partidos de Centro” y a partir de la década del `30 la “Concordancia” una coalición de conservadores del “Partido Demócrata Nacional”, radicales antipersonalistas y socialistas independientes.
Escribió Ezequiel Gallo en el prólogo de “El pensamiento de los Conservadores”: [2]  “… no resulta arbitrario ubicar en el Partido Autonomista Nacional (PAN)  el comienzo de esta escuela de pensamiento político, puesto que es a partir de la consolidación de las reformas de la década del ochenta del siglo XIX que es factible hablar de un orden aceptablemente consolidado […] Tampoco lo es señalar que en el largo período de predominio del PAN (1880-1914) sobresalieron nítidamente dos personalidades Julio Roca como líder político y Carlos Pellegrini como el portavoz de un pensamiento conservador moderno.” La hegemonía conservadora se diluyó a partir de 1916 con la ausencia de esas personalidades, sus máximos líderes irremplazables.
El conservadorismo también tuvo sus extremos, como los fue el pensamiento del gobernador de la provincia de Buenos Aires Dr. Manuel Fresco (1888-1971)  que postulaba una posición antisocialista y rígidamente anticomunista, de raíz católica – hispanista – ultramontana, no privado de acciones populistas y sólidamente desconfiado de la democracia liberal. Fue un admirador de Primo de Rivera, de Hitler y de Mussolini. Su posición tajante lo llevo a formar un partido de tendencia fascista, la Unión Nacional Argentina (Agrupación Patria) [3] 
En Quilmes el Partido Autonomista Nacional y luego el Demócrata Nacional tuvo figuras de sólida personalidad como: Nicolás E. Videla (1854-1915), dos veces intendente; Felipe y Joaquín Amoedo, Olegario y Valerio Ponce de León, Mariano Castellanos, Julio y Horacio A. Ithuralde, Pablo Castro, siete años intendente, desde enero de 1911 hasta el 31 de julio de 1917, y los Huisi.

Chalo Agnelli

VICTORIANO MIGUEL FÉLIX HUISI

(Intendente 1936 – 12/1/1939)


Victoriano Miguel Félix Husi fue el primogénito del ex intendente Victoriano Huisi y de Avelina Tobal; nació en Quilmes el 18 de mayo de 1887. [4] Como su padre desarrolló una notoria carrera política: ocupó la secretaría municipal durante dos períodos, 1930 y 1931, Tras el golpe de estado cívico militar del 6 de setiembre de 1930 que inauguró la llamada "década infame", fue comisionado municipal de Florencio Varela
entre el 6 de septiembre de 1930 y el 22 de junio de 1931 (Resolución del 22/6/1931 lo reemplazó el Dr. Alfredo Chimento), durante la intervención federal de la provincia que ejercía el Dr. Meabe. Luego don Victoriano fue concejal en Quilmes por el Partido Demócrata Nacional (línea del conservadorismo) en 1932 y 1933 y en 1935; en 1936 fue electo intendente por dicha agrupación. Era presidente de la república Agustín Pedro Justo, entronado por la "Concordancia", contubernio formada por conservadores, radicales antipersonalistas y socialistas independientes.
Victoriano Miguel Huisi, durante nueve años, fue empleado del Senado de la Provincia y simultáneamente asesor letrado de la Compañía de Electricidad provincial. 
 Durante su gestión el 15 de junio de 1937, se inauguró la fábrica Ducilo y presidió los actos que recibió a la comitiva oficial, compuesta entre otros por el Presidente de la Nación, General Agustín P. Justo; el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Manuel Fresco y otros funcionarios nacionales y provinciales. Así también como personalidades del comercio, industria, periodistas, vecinos, superando más de un millar. 
A fines de 1938, surgieron una serie de diferencias entre el intendente Huisi con los concejales de su mismo partido. Desacuerdos que llegaron a cobrar un cariz tanto inesperado como desproporcionado.
El affair comenzó en octubre de 1937, con dos medidas tomadas por Huisi: contra algunas particularidades de la Federación de Cooperadoras Escolares que había creado su hermana Avelina y sostenida en parte con subsidios municipales y el segundo encontronazo fue un decreto que declaraba caduca la Comisión Honoraria - presidida por su correligionario Ernesto Garibotti - de la Colonia de Vacaciones, que, de alguna manera, controlaba el accionar de la Comisión Directiva de esa entidad. Estas actitudes del intendente hicieron que el concejal radical Canova  dijera que el Departamento Ejecutivo: “... era una aplanadora de organismos beneficiosos para nuestra sociedad”. Concepto apoyado por su opositor político, el mismo Garibotti. [5]

 La cuestión se tensó en 1938, cuando el HCD rechazó el proyecto de ordenanza de cálculo de recursos y presupuesto general de gastos para el año 1939 y presentó otro presupuesto en la ordenanza 1160. El 26 de diciembre el Departamento Ejecutivo rechaza dicha ordenanza en una extensa nota que se publica en El Sol el 27 subsiguiente (Pp.: 3; 4; 7 y 9). La cuestión llegó al punto tal que el Concejo dejó de sesionar en la casa municipal (actual Casa de la Cultura) y se traslado a una propiedad de la calle Olavarría 281.
Toda la prensa nacional y provincial se ocupó de los acontecimientos, sobre todo la adscripta al oficialismo conservador. [6]
El 4 de enero de 1939, el HCD dio lectura de un proyecto de resolución para dejar cesante al Intendente acusado de irregularidades en sus funciones, cuestión que se trataría en la sesión del jueves 12 del mismo mes.
Si bien fue cesanteado por los concejales de su parcialidad, Huisi siguió concurriendo normalmente a la intendencia. El 22 presentó un minucioso  balance de caja correspondiente al año 1938, rubricado por él, por el secretario Mariano Castellanos, el contador Modesto Arró y por el tesorero J. M. Oropesa que luego tergiversaría este documento con acusaciones directas contra Huisi (después de muerto) ante la justicia, aliándose con el Concejo en rebelión. Ernesto A. Garibotti [7] que había asumido interinamente requirió el apoyo de la fuerza pública al titular de la cartera de gobierno Dr. Alberto Espil, para sacar al Intendente de la municipalidad, pero Espil negó la cooperación solicitada.
Huisi, a pesar de todas estas dificultades, no alteró nunca su agenda. El 29 de diciembre de 1939 participó en un extraordinario almuerzo en un recreo de la Ribera con todo el personal de la municipalidad en retribución del año transcurrido y en ofrenda de buenos augurios para el entrante; [8] el 31 de ese mismo mes se reunió con la comisión de vecinos encargada de organizar las fiestas de Carnaval que por esos años tenía una preponderancia popular y extraordinaria en las tradiciones locales.
DESTITUCIÓN. 
Dice en “Apuntes de la Década Infame en Quilmes” el historiador Jorge Márquez: [9] Una curiosidad de la historia política de nuestra ciudad se observó en tiempos en los que el Concejo Deliberante se dividió y uno de los grupos sesionó en un local privado ubicado en la calle Olavarría. Pero eso sería un aspecto de la crónica, casi secundaria ante la magnitud de las consecuencias: aquellos concejales, sin reunir los dos tercios de los votos necesarios, ni demostrar malversaciones, ni delitos de parte del intendente Victoriano Huisi, lograron suspenderlo en sus funciones.” 
A fines de enero el Poder Ejecutivo provincial anunció que enviaría como veedor investigador al Dr. Edgardo Míguez, quien nunca se hizo presente y se expidió sin haber pisado Quilmes. Algunas figuras locales íntimamente vinculadas con las células centrales del conservadorismo como el señor Juan Ithuralde, parecieran haber tenido presencia en el gobierno provincial para zanjar el conflicto apuntando a los intereses del partido de Quilmes. 
LA SUSPENSIÓN EFECTIVA
El 10 de febrero, el gobierno de la provincia determinó la suspensión efectiva de Victoriano Huisi quien dos días después apeló ante la justicia. En su descargo señaló que la ruptura con sus correligionarios se debió a que nunca estuvo dispuesto a tomar medidas perjudiciales para la mayoría, opuestas a los objetivos por los que el pueblo de Quilmes lo había elegido, algunas de ellas que se hubieran podido tomar como delictivas. El día en que Huisi debía entregar la intendencia a Garibotti, se hizo presente a primeras horas de la mañana, a pesar que colaboradores y familiares le sugirieron lo contrario. Esperó en su despacho con algunos colegas, su esposa y su hermana Avelina. Enterado el H.C.D. reunido en la calle Olavarría demoraron su presencia en la Intendencia deseando que Huisi, agotado por la demora ya que conocían sus problemas de salud, se retirara. No fue así, dos horas después de lo establecido el veedor de la gobernación intimó a las nuevas autoridades a dar curso al acto. Allá fueron todos los concejales, salvo algunos radicales y se presentaron en la oficina del intendente que hizo labrar las actas correspondientes manifestado su desacuerdo ante la medida y dejando establecido que proseguiría la causa que reivindicara su persona en la función pública. Incluso estrechó la mano del Sr. Garibotti y de algunos de los que habían sido sus compañeros de lucha en algún momento y ahora se veían traicionado por ellos. Su salida del municipio fue acompañado de aplausos, ovaciones y también abucheos, pero las cosas no pasaron a mayores. Caminando se fue hasta su casa de la calle Alsina de donde no saldría hasta nueve meses después, muerto. 
Ernesto Garibotti quedó a cargo del D.E. interinamente hasta el 13 de noviembre en que el HCD no lo confirmó, reemplazándolo por el concejal Alfredo Fazzi, por el período que fenecía en marzo de 1940. Garibotti pasó al cargo de presidente de la municipalidad.
Ambos, tanto Garibotti como Fazzi luego también fueron sospechados de fraude a las arcas municipales de modo que el gobierno de la provincia intervino nuevamente el Partido y fue cuando el 15 de mayo de 1940 designó comisionado al Dr. Fernando Pozzo, que permaneció en ese cargo hasta el 15 de abril de 1941.
ACUSACIONES CONTRA EL INTENDENTE DEPUESTO
Cuando el Dr. Huisi fue obligado a dejar su cargo había en caja $ 275.000. Pero la causa por malversación de fondos siguió hasta octubre de 1941. El juez a cargo era el Dr. Gomila, secretaría del Dr. Menéndez. En el sumario levantado por el instructor Blas Francisco Inglese al ex tesorero José M. Oropesa señaló como máximo culpable al Dr. Huisi, a través de una serie de acusaciones sin pruebas fehacientes, sólo algunos recibos. Con inexplicable encono acusó abiertamente del desfalco al ex intendente, ya por esos años fallecido.
Oropesa declaró que había asumido el cargo de tesorero el 5 de enero de 1936, sin dinero en caja. Prosiguió sus funciones hasta que en octubre, agotadas las partidas afirmó que recibió la orden del Dr. Huisi de pagar la suma de $ 9000 en jornales y mercaderías fuera de presupuesto y las partidas agotadas. En enero, febrero y marzo de 1937, dijo que se vio obligado a efectuar otro pago idéntico por la suma de $ 7000 y a fin de año de $ 5000 a $ 6000, mediante órdenes siempre emanadas del departamento ejecutivo. Agregó que se le indicó otorgara $ 1000 al procurador Enrique V. García para responder a una demanda entablada por la C.O.S.Q.U.E., contra la municipalidad y se excusó afirmando que no pudo contabilizar esa suma porque faltaba la autorización escrita del Intendente. Oropesa durante dos años no efectuó rendición de cuentas y el dinero que utilizaba en los pagos figuraba como saldo de caja. Afirmó que en 1938 el Dr. Huisi le dio la orden que entregara $ 700 al odontólogo y periodista Emilio Mauri Casabal, sin justificar el destino y posteriormente $ 900 para abonar a la casa “Los Gobelinos” de la Capital Federal, adornos adquiridos y colocados en un comité político por Mauri Casabal, quien también recibió $ 500 con un compromiso de devolución (cosa que nunca hizo) y un adelanto de sueldo de $ 200 que percibía en la municipalidad como empleado.
También acusó al Intendente de haberle ordenado: 1º entregar $ 5000 a un concejal para que haga quórum en una sesión del H.C.D., pues era una conveniencia política; 2º poco antes de Navidad le debió entregar $ 1500 al señor Federico J. Fariolli; 3º a fines de el año 1938 agotada una partida global de $ 50.000 tuvo que efectuar pagos que sumaron $ 8000, 4º a principios de 1939 (aún Huisi no había renunciado) el cobrados de impuestos Tulio Moldes confesó una falta de $ 1900 y el doctor Huisi le ordenó que recibiera en cambio dos cheques contra el Banco de Avellaneda, uno por $ 1000 y otro por $ 900, este último se hizo efectivo, pero el otro no se pudo por falta de fondos.
Oropesa sólo presentó como documentación un recibo del procurador Enrique García al serle entregado el dinero mencionado; una factura de “Los Gobelinos” por $ 379 u una orden del Dr. Huisi para entregar $680 a Mauri Casabal. No presentó ninguna otra documentación que legitime sus dichos pues afirmó que Huisi se comprometió a regularizar la situación inmediatamente y para ellos le pidió los recibos correspondientes el 8 de febrero de 1939 (cuando, en realidad, ya no estaba en sus funciones), pero nunca se produjo la  reposición y los documentos no aparecieron.
Sumó a sus acusaciones, con lo que también lo auto incriminaba, que desde que ocupó ese el cargo nunca hizo un arqueo de caja, lo que tampoco se hizo cuando asumió el Dr. Garibotti, lo que hubiera servido para poner en evidencia el dinero faltante. Dice el informe publicado en los medios de prensa que Oropesa ante la falta de fondos “... recurrió para efectuar los balances a un medio engañoso, se acogía a la tolerancia que se acuerda para presentar aquellos - que vence el 31 de enero del año siguiente al ejercicio - y entonces con el dinero recaudado en ese mes cubría el déficit.” [10]
Todo esto lo hacía a espadas de los intendentes, tanto de Huisi como de Garibotti e inquirido por las causas que lo movían a actuar de ese modo dijo: “... que no se atrevía a oponerse a las órdenes del doctor Huisi por temor a que lo declarara cesante.”
El juez Gomila determinó varias diligencias para establecer la veracidad de los dichos: “...ya que puede tratarse de una coartada para atenuar su responsabilidad, haciendo acusaciones contra el Dr Victoriano M. Huisi, ex intendente de Quilmes, fallecido hace tiempo.”
CONSECUENCIAS
Efectivamente, la crisis de deslealtades y acusaciones infundadas de sus propios correligionarios, en poco tiempo, se le manifestaron al ex intendente tanto psíquica como físicamente y cayó enfermo de tal gravedad que nueve meses después falleció, fue el 4 de noviembre de 1939, dos años después que su hermano Manuel. Trágico destino para esta familia.
NUEVA CAUSA
El Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires luego de las investigaciones y tuvo pronunciamientos desfavorables para el municipio de Quilmes al resolver sobre las rendiciones correspondientes a 1939. Se declaró responsable al intendente Alfredo Fazzi que había asumido el 13 de noviembre de 1939, por el desfalco de $ 39.533,93 y a los concejales Antonio Castagnini, Manuel A. Castellanos, Francisco A. Garbini, Ernesto V. Ghilini, Edgard Lombardo King, Juan F. Muñiz Riaño, Nicasio F. Tejada, José F. Varino, Juan Mazza, Dr. Emilio C. Planes y Alfredo L. Bollo, por haber votado una ordenada acordando aguinaldos. Estos debían reponer el dinero faltante proporcionalmente. Se inhabilitó al contador Pablo J. Armendáriz y al que se desempeñó como tesorero José M. Oropesa que fue detenido.
El miércoles 22 de octubre de 1841, el diario El Sol informa que el ex concejal Muñiz Riaño solicitó rectificación del fallo producido por el Tribunal de Cuentas. El ex edil en discrepancia con el fallo aducía extralimitaciones en las funciones que le competen a esa institución que le obligaba a pagar una parte del dinero faltante en el erario municipal, que fue notificado en el expediente Q396/940, correspondiente a la rendición de cuentas del ejercicio administrativo 1939, que con fecha 13 de octubre de 1940, fue notificado por la policía de Quilmes y entre paréntesis pone “procedimiento criminal”, como aludiendo a su indignación por la medida. Manifiesta su disconformidad también con la calificación de “extralimitación en las funciones de los concejales”, aludiendo a la ordenanza Nº 1290 la que, agrega, no fue sancionada como “dádiva” ni “aguinaldo” (así entre comillas) sino “para pagar el trabajos extraordinario de empleados que fuera de sus horas habituales de oficina por imperio de las necesidades ineludibles de mantener el trabajo al día dentro de un ambiente perturbado como el que regía durante las postrimerías del año 1938 y principios de 1939 y que motivó la suspensión en sus funciones la suspensión del intendente señor Huisi, trayendo aparejado un cúmulo de trabajo extraordinario...” Y  agrega Juan F. Muñiz Riaño que el Tribunal no había obrado equitativamente pues excluyó de los concejales acusados a uno de ellos, Leandro Jeanneret que también votó la ordenanza que resultó afirmativa por unanimidad. Vale mencionar que los concejales radicales no se habían trasladado al nuevo ámbito de sesiones del Concejo Deliberante en la calle Olavarría, pero de todos modos los conservadores eran mayoría y tenían quorum. 
INTERVENCIÓN DE LA FAMILIA
 También la sociedad quilmeña se vio convulsionada y sobre todo la familia Huisi, quien una vez esclarecida la causa envió a todos los medios periodísticos locales y nacionales la siguiente carta abierta: Los familiares del Dr. Huisi se dirigen al Pueblo Quilmes y como una reivindicación a su memoria exponen: La aprobación de las cuentas de los ejercicios administrativos de los años 1936, 1937, 1938, efectuada por el Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires y el reciente fallo del Sr. Juez del Crimen Dr. Teofilo Cornila, arrojan plena luz sobre la administración comunal del Dr. Victoriano M. Huisi. Ambos fallos de autoridades distintas, pero con idéntico propósito de descubrir la verdad, llegan a la misma conclusión: la reivindicación amplia de la actuación del Dr. Victoriano M. Huisi al frente de la Comuna de Quilmes. La integridad de carácter y la honradez de su conducta en defensa de los intereses vecinales, le granjearon la malevolencia de los que pretendían hacer valer su posición oficial para el logro de fines inconfesables. De ahí la campaña difamatoria que se inició en el C. D. con proyecciones de escándalo, para crear el clima propicio para el triunfo del plan concebido por los acusadores, de inhibirlo de la función pública que ostentaba. Ni los halagos ni las amenazas vencieron la inflexibilidad de su conducta. Prefirió enfrentar los odios políticos, antes que declinar deberes inalienables que hubieran empequeñecido su función. Y lo hizo con valentía y admirable intuición. De los complotados de ayer, de los que se alzaron un día como acusadores públicos, uno ya ha sido condenado por la justicia del crimen como mal funcionario público conjuntamente con el empleado infiel a quien se le dispensó el honor de la custodia del tesoro comunal y que no pudo justificar la veracidad de las temerarias afirmaciones con que pretendió eludir su responsabilidad. El fallo del Sr. Juez Dr. Gomila que honra a la Justicia por que sus conclusiones, son el fruto de pacientes investigaciones realizadas en medio de intereses complotados por hacer recaer la responsabilidad de hechos delictuosos sobre la memoria de un muerto, es una lección ejemplar y la esposa, madre y hermanas que suscriban se sienten confortadas por ello. No se borrará con eso el dolor de las horas pasadas ni se borrará tampoco la amargura que acompañaron los últimos días del Dr. Huisi, pero la amplia reivindicación de su memoria que acaba de hacer la justicia, representa para nosotros, la tranquilidad de conciencia y la paz de espíritu, arrebatada por los que fueron sus correligionarios y a quienes culpamos como autores y cómplices de un daño moral irreparable: Ernesto A. Garibotti, Alfredo Fazzi, Antonio A. Castagnini, Francisco E. Garbini, Ernesto Ghilini, Edgard Lombardo King, Juan F. Muñiz Riaño, Alfredo L. Bollo y José S. Varino. Para todas aquellas personas que nos hicieron llegar sus sentimientos de solidaria simpatía en los momentos de prueba, nuestro más profundo agradecimiento, que lo hacemos extensivo con íntima satisfacción a toda la prensa quilmeña, y muy especialmente al diario ‘El Sol’ y a los semanarios ‘El Plata’, ‘El Demócrata’. Para don Modesto Arró el distinguido profesional que actuó al frente de la Contaduría Municipal con inteligente contracción, nuestro imperecedero reconocimientos por la ímproba labor realizada en el esclarecimiento de la verdad Quilmes, mayo 10 de 1941.- Alina García de Huisi - Avelina Tobal de Huisi – Avelina Huisi de Seguí y María de las Mercedes Huisi de Taboada. [11]

¿¡HOMENAJE!?
Años después la Mesa Directiva del Comité Demócrata Nacional del distrito de Quilmes proyectó rendir un homenaje a la memoria de Manuel Huisi, hermano de Victoriano, muerto en y así se lo hicieron saber a la familia, inmediatamente doña Avelina Tobal, madre de ambos políticos aún con heridas sangrantes por el oprobio que aceleró la muerte de su hijo el ex intendente, envió una nota manuscrita, con su delicada letra inglesa, negándose rotundamente a ese propósito: “Espero que no me colocará en el duro trance de dar a publicidad los motivos que me inducen a ello en el caso de insistir.”[12] Por supuesto que dicha Mesa se cuidó mucho de persistir en el tributo.
CONCLUSIÓN 
En otro párrafo de su artículo escribe el Lic. Márquez: “No fueron muchos los casos de destitución de la máxima autoridad local en la ciudad como consecuencia de una decisión del Concejo Deliberante: sin embargo, el caso de Victoriano Husi, muestra la caída de un intendente como consecuencia de un grupo de ediles que avanzó en la postura de quitarlo del poder, más allá de las formas". 
El Dr. Victoriano Huisi estaba casado con Alina García.
Corta fue su existencia ya que contaba 52 años cuando murió, acuciado por los sinsabores de la función pública se agravó inesperadamente una dolencia que lo aquejaba. Testigos de esos años refieren que su figura enjuto y con reiteradas afecciones físicas desde joven pareciera que fue aprovechado por algunos inescrupulosos que quisieron sacar ventaja desde afuera del gobierno municipal para obtener réditos económicos, pero endebles escondía a una personalidad fuerte y decidida.

Le sucedió interinamente Ernesto A Garibotti hasta el 13 de noviembre en que asumió Alfredo Fazzi, también por poco tiempo.
Durante su sepelio hicieron uso de la palabra. Abelardo Fustinoni, presidente del Rotary Club, del que el extinto fue socio fundador; Modesto Arró, ex contador municipal; Augusto de Muro, presidente del Club Social; el doctor V. Gachassin por el Consejo Escolar y el doctor Carlos García por los amigos del extinto, la Biblioteca Municipal y el Club “Los Principios”.

 

MANUEL VICTORIANO HUISI

Manuel V. Huisi coin su hermana Avelina
Manuel Victoriano Huisi fue dirigente, funcionario, legislador y vecino de Quilmes. Hijo de Victoriano y de Avelina Tobal, nació en Quilmes el 7 de octubre de 1888. [13] Desde su nacimiento manifestó problemas de salud. Estudió derecho. En 1921 se casó con Josefina Maturana. 
Su debilidad física se contradecía con su energía vital que lo superaba. Iniciose como concejal en 1928 hasta el 18 de setiembre de 1930, en que pasó a secretario de la comuna, cargo que ocupó durante 1931.
La escisión acaecida en las filas del Partido Conservador al formarse la fracción provincialista le dieron, conjuntamente con el Dr. Emilio Planes la dirección de sector quilmeño de la agrupación. Fundador y presidente del subcomité del Partido Demócrata Nacional
Dr, Emilio Planes, fundador y presidente del subcomité del P.D.N. Fundador vicedirector del Hospital de Quilmes y jefe de la sala de maternidad. Médico de sala de primeros auxilios y de la fábrica Papelera de Bernal.

A raíz del golpe de estado del general José Félix Uriburu, durante la alterada intervención provincial de cinco delegados, a saber: Carlos Meyer Pellegrini (11/9/30-31/12/30), Clodomiro Zabalía (31/12/30-19/1/31), luego vuelve Pellegrini (19/1/31-4/5/31), Martiano Vedia (4//5/31-12/5/31), Manuel Ramón Alvarado (12/5/31-2/10/31) y Raimundo Meabe (2/10/31-18/2/32) estos dos últimos interventores federales, Manuel Huisi fue electo senador provincial.
Finalizado ese período pasó a la Cámara de Diputados de la provincia en representación de la 3ª sección electoral por dicho partido. Formaba parte de la comisión de presupuesto.

En 1934 integró la Asamblea Constituyente que reformó la Constitución. En 1937, fue designado elector del presidente de la República a favor de la fórmula Ortiz – Castillo. Las exigencias de ese año, en que el avispero político estuvo en suma turbulencia con vistas a las elecciones del 5 de setiembre [14]  - y una situación policial que vivió tras una denuncia anónima que lo inculpaba de acopiar libretas de enrolamiento - , agravaron una enfermedad latente que descuidó imprudentemente y después de una intervención quirúrgica que le realizaron el 4 de setiembre, de la que en un primer diagnóstico pareció reponerse satisfactoriamente, falleció el 13 de octubre. Su médico de cabecera fue el Dr. Isidoro Iriarte conjuntamente con los doctores F. Molteni y L. Emells. Tenía 49 años.
Obituario de Manuel Huisi en el periódico conservador "La Redacción"
El sepelio dio lugar a una imponente manifestación de pesar. Asistió al velatorio el presidente del PDN, sección Buenos Aires, don Alberto Barceló. 
Durante la noche montaron guardia de honor junto al féretro los Boy Scouts Argentinos, una institución que tenía suma relevancia en Quilmes por esos años, y los Bomberos Voluntarios de Quilmes y Bernal. Al paso del cortejo que atravesó la calle Rivadavia el comercio cerró sus puertas en muestra de duelo.
Investigación Prof. Chalo Agnelli
Colaboración Stella Marys Seguí de Tesón, 
Agrim. Analía Hebe Fariñas
dic. 2011 - julio, 2013  

FUENTES
Bollo Cabrios, Palmira S. "El proceso inmigratorio resultado y consecuencia en 1880" Separata del VIº Congreso de Historia de América. Tomo Vº. Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires 1982.
"El Pensamiento de los conservadores" (Prólogo de Ezequiel Gallo) Compilado por Ricardo J. De Titto. Clave del Centenario. 1º Ed. Editorial El Ateneo. Buenos Aires, 2010 
Periódicos: El Plata, A.B.C. La Reacción, La Verdad, Enfoques, El Sol, La Prensa.
Bibliotecas: Popular Pedro Goyena y Pública Municipal Domingo Faustino Sarmiento.
Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires "Prof. Ricardo Levene".
Archivo General de La Nación - Sala Nº 9 
Hemeroteca del diario "El Sol".

NOTAS

[1] Torpe 
[2]El pensamiento de los conservadores”. 
[3] Para propalar sus ideas Fresco fundó en 1942 el diario Cabildo, donde se presentaba como jefe del nazionalismo. En junio de 1943 dio la bienvenida al golpe del GOU. Tras los hechos del 17 de octubre de 1945 se reunió con el coronel Juan D. Perón, poniendo a su disposición su partido "Patria, Unión Nacional Argentina", para las elecciones del año siguiente. De este modo, su agrupación quedó unida al Partido Justicialista. Fresco no volvió a tener actuación política alguna.
[4] Archivo de la Catedral L.34 – F. 981 
[5] Libro de Actas de las sesiones del HCD de Quilmes (Biblioteca Sarmiento)  Periódico “La Verdad” 2/10/1937. 
[6] El Sol del 27/12/1938, transcribe bajo el título “A propósito de la delicada situación en que se ha colocado el Concejo Deliberante de Quilmes” y agrega, “medulosa editorial le dedica el periódico El Día de La Plata”. 
[7] Fue concejal conservador durante 1932 y 1933; en 1934 fue secretario durante la intervención del comisionado Dr. Emilio Planes hasta el 5 de enero en que él asumió como comisionado municipal; luego el 24 de febrero se designa comisionado al Dr. José S. Villani y Garibotti vuelve a ser secretario municipal hasta el 18 de abril en que se regulariza la situación en el municipio y asume como intendente electo el radical Pedro Oliveri y como secretario César Barrera Nicholson. Garibotti será vicepresidente 1º hasta 1935. En 1936 durante la intendencia de Victoriano Miguel Huisi, Garibotti será presidente hasta que asume como intendente interino el 12 de enero de 1939, hasta el 13 de noviembre de ese mismo año en que asume como intendente Alfredo Fazzi y Garibotti pasa a presidente del municipio hasta el 30 de abril de 1940 en que termina la carrera pública de este político. 
[8] El Sol 29/12/1938 
[9] Ver:  “Quilmes, 346 años y un Bicentenario – 1666/1812/2012 – 10 autores para un homenaje” – Pp. 161 a 172 Ed. “Buenos Aires Books”, Buenos Aires, 2012. 
[10] Diario “El Día” de La Plata, 6/10/1941 
[11] “El Plata”, mayo 11 de 1941 año XVIII Nº 837 Director Francisco A. Urrestarazu 
[12] Copia del original figura en poder de su nieta Stella Marys Seguí de Tesón. 
[13] Archivo de la Catedral L. 35 - F. 342.
[14] Las expectativas en cuanto al resultado de esas elecciones no eran significativas, dado que por imperio del fraude nadie que no sea un “pretendiente” del general Justo podría alzarse con la victoria. Los radicales había elegido la fórmula Alvear – Mosca. En un agasajo en la Cámara de Comercio Británica se ofrece la candidatura al radical Roberto M. Ortiz de la Concordancia. Que acepta encabezar el binomio con el conservador Ramón S. Castillo. Fórmula ganadora con serias dudas sobre la legitimidad de la cifras que la consagraron.

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