sábado, 24 de septiembre de 2011

LA REPÚBLICA DE VILLA CRAMER - CURIOSIDADES BERNALENSES DE AYER

Chalo Agnelli 
Sabía que …
Hubo un tiempo en que el insular barrio bernalense de Villa Crámer una vez fue República. [1]
Efectivamente, fue en 1937 que un grupo de vecinos característicos y otros no tanto, resolvieron festejar los carnavales con una farandulesca resolución y declararon su autonomía plena del resto del partido de Quilmes y, ya que estaban, del resto del territorio argentino.
Fue una independencia en paz y bastante anónima porque ni a las autoridades municipales ni a las nacionales se les movió un pelo al respecto.
La comunidad tenía antecedentes independentistas pues los abuelos de sus antepasados, genoveses provenientes, en su mayoría del barrio de La Boca de la Capital Federal, que llegaron a ese rincón bernalense a principios del siglo XX, en 1876, siendo vecinos de ese barrio porteño, iniciaron un movimiento separatista de carácter político-electoral para reclamar la autonomía boquense y se constituyó la República Independiente de La Boca. [2]  Izaron su propia bandera, que superponía a la superficie albiceleste, un escudo con la cruz blanca de la Casa de Saboya, coronada por un gorro frigio que representaba el republicanismo del novísimo “Estado”. Esto fue abortado por Julio Argentino Roca, ministro de guerra del presidente Nicolás Avellaneda, quien se apersonó en el lugar con una reducida e hilarante tropa y arrió la bandera de los secesionistas.
En Villa Cramer no llegaron a tanto; aunque dicen algunos vecinos que ganas no les faltaban.
Las autoridades de la flamante República salían de bambalinas durante el Carnaval, donde, si bien era republicano el régimen, había un monarca temporal, el rey Momo, que lucía toda su majestad durante la semana que duraba su reinado. Participaban las “Sociedades Unidas de la República de Villa Cramer” que eran el Club Giuseppe Verdi, el Manuel Belgrano, el Club Juventud de Villa Crámer y el Gimnasia de Bernal.
Era presidente de la República en 1940 el señor Nicolás Vattuone, vice Pedro Acosta, secretario de la presidencia Dr. Silvio Festa, edecán de guardia de la presidencia y embajador extraordinario Dr. Juan Vanni; los ministros eran: de hacienda Benjamín Trabado, del interior Benigno Rodríguez, de relaciones exteriores Luis Gianelli, de obras públicas Gabriel Corbisier, de guerra Francisco Stedile - cuya familia estaba muy vinculada a la Sdad. Coral Italiana “Giuseppe Verdi” -, de marina Juan J. Loidi, de justicia e instrucción pública Juan Torlaschi, de agricultura Dr. Simón Sibano, el intendente era el Dr. Mariano Manzotti, director de correos y telégrafos Ing. Juan Burattini, jefe de policía Dr. Juan García, introductor de embajadores Vicente Mulero y el Poeta Máximo de la República el Dr. Galio Cesana.
El primer sábado de Carnaval, por la mañana, abría los actos una procesión-comparsa que, en varios carros con pretensiones de carrozas y unos pocos autos descapotados, desfilaba por la calle Crámer, encabezada por todas las autoridades debidamente emperifolladas con relumbrantes condecoraciones y sombreros de copa a quienes el público arrojaba papel picado - en agresivas y contundentes cantidades a veces -. Seguía a los nombrados un séquito de personalidades de Bernal encabezado por don Máximo Salaberry, director propietario del diario “Crónica” de esa localidad, a quien los funcionarios de la república había concedido el título de “Jefe de Informaciones y Comunicaciones, Periodismo, Decretos y Archivo”; acompañado del dramaturgo Carlos V. Drumont, los periodistas David Canovas y Antonio Zamora, el profesor José Oderigo, el historiador Ángel Castellón, el notable artesano de la herrería don José Thenne, el compositor Agustín Bardi, el farmacéutico Juan Scandroglio, el futbolista Carlos Ísola, el boxeador Ángel Sotillo, Carlos Clark, fundador el periódico “El Heraldo”, etc.
Estas fiestas de carnaval tenían una trascendencia social que hoy sería inimaginable. Era una semana de desbordante alegría. Nadie quedaba afuera, y si bien la Iglesia Católica le hacía una férrea propaganda en contra, considerando esos excesos festivos pecaminosos, muchas señoras ocultaban su “pecado” asistiendo a los bailes y comparsas con primorosos antifaces que ellas mismas confeccionaban a escondidas. Otras lo hacían a cara descubierta y una vez fallecido Momo pedían el debido perdón en el confesionario.
El mismo día del desfile se realizaba en las instalaciones del Club Verdi un baile infantil a las 16 hs. y un gran baile popular que comenzaba a las 18 hs.
A las 21:30 hs. se iniciaba el Corso con una competencia de carrozas que los jóvenes preparaban desde un mes antes. Se elegía la reina del corso que acompañaba en todos los actos al presidente de la República; en 1940 fue electa Nina Parasuolo, obrera de la empresa Papelera. Se otorgaban premios a la mejor comparsa y al disfraz más llamativo, tanto de varón como de mujer.
Una de las más entusiastas participantes de estas fiestas eran las señoritas, Stedile, Pozzo, Bagú, Valdez, Oderigo, Bradley, Robinson, Bo, hermanas, estas últimas, del cineasta Armando Bo, cuya familia los Bo-Weber eran vecinos de Bernal.
Al día siguiente se hacía un Corso de Flores. Desde las carrozas y vehículos, adornadas con hiedras y guirnaldas, las jóvenes intercambiaban ramilletes con los caballeros y se arrojaban pétalos en lugar de papel picado. No faltaban graciosos, oportunos para la ocasión, que marchaban con una corona mortuoria colgada del cuello.
El último día de carnaval, miércoles de cenizas, se hacía un banquete encabezado por el presidente de la República y se otorgaban a los invitados especiales los atributos y condecoraciones de “Caballero de Capa y Espada”  y de “Defensor de los Festejos Permanente de la República”. Los agasajados con tales honras, principalmente, eran las autoridades del municipio y de la policía local que auspiciaban esos desbordes.
La mesa, de más de 10 metros, se tendía en el medio de la calle frente a las puertas del club G. Verdi. Salvo los sitios correspondientes a las autoridades e invitados, preparados por las esposas de los funcionarios lideradas por la Primera Dama, cada vecino traía su silla, su vajilla y su comida, por supuesto.
Por la noche se reiteraba el Corso y el arresto, prisión y condenación del rey Momo representado por un imponente muñeco que se quemaba a las 24 hs.
Luego "tasa-tasa-cada-cual-iba-a-su-casa" y el relumbrón republicano y carnavalesco permanecía debidamente apagado para dedicarse a las obligaciones rutinarias de la vida hasta el año siguiente.
Crónica de Chalo Agnelli
Quilmes, febrero de 1990 - 2011
REFERENCIAS

[1] “Festejos de carnaval en la República de Villa Crámer” El Sol. .Sábado 10 de febrero de 1940.
[2] Weiss, Ignacio. Gauchos, gesuiti, genovesi. De Luca, Ed. Nueva Impresora, 1955.

martes, 20 de septiembre de 2011

UN BUSTO DE MARIANO MORENO

Mariano Moreno no hubiera permitido su nombre en calles ni en plazas, ni su imagen en bustos o retratos presidiendo aulas ni salones. Su temperamento nos delata esa opción. Sin embargo, los argentinos desde fines del siglo XIX tenemos la inclinación de redescubrir nuestra Historia, de recuperar a nuestros próceres con esas honras. Y no fue errado el objetivo que persiguieron quienes iniciaron esa tradición, considerando que la Argentina se formó demográficamente con una inusitada heterogeneidad de inmigrantes de todos los rincones del mundo, que se sumaron a los pueblos originarios, a los descendientes de los conquistadores, a los africanos traídos compulsivamente; todos y cada uno con su cultura y su lengua.
Hay en nuestro país hermosos monumentos que rememoran la gesta emancipadora y a sus héroes máximos. Hay estatuas y bustos. También Quilmes tiene los suyos, como la estatua ecuestre del Gral. San Martín que se halla en la plaza homónima, única en su tipo pues en una obra del escultor Antonio Sassone, que no tiene réplicas, hecha especialmente para el pueblo de Quilmes. También hay bustos como el de Domingo Faustino Sarmiento en la plaza mencionada; el de Guillermo Enrique Hudson y el de Manuel Belgrano, en la plaza  del Bicentenarioo, el último recientemente instalado, obra de la artista Norma Cistaro.
Y Mariano Moreno tiene su busto en Quilmes, en la plaza que lleva su nombre, pero lejos está de honrar nada, pues su estado es deplorable, ofensivo para quienes sentimos un respeto genético por el bien público. Ese busto está frente a la Escuela Nº 72, cuyos alumnos seguramente pasan todos los días frente a esa imagen y nada les despierta ni les dice pues los bronces no hablan, pero remiten a un mensaje que debería ser claro si la imagen representara, con alguna dignidad, a quien vivió alguna vez y dejó una huella indeleble en la tadición de los argentinos. 

¡No importan los bronces que se vacíen para nuestros prohombres, importan sus obras!... pero si se realizaron, debemos hacernos responsables de los objetos que en nuestra casa representan nuestra cultura y nuestra tradición.  
La plaza Mariano Moreno está al sudeste del la ciudad, es romboidal con respecto a la orientación de las calles, allí reaparece la calle Cevallos, después de interrumpirse en Matienzo, aproximadamente 14 cuadras, y en la plaza desemboca la calle Ascasubi. Está en el barrio que algunos llaman “Villa Juanita”, y en el centro tiene el demudado busto.
Apenas 32 años de existencia para forjar un ideal y procurar realizarlo transformando la vida política de nuestra tierra.
 Quizá esta revelación alerte a las autoridades municipales y a entidades moreneanas e históricas para que actúen antes que la desidia nos deje sin identidad.
No faltará quién diga: "poco van a durar las reparaciones", ¡Pues, no importa! ¡Tantas veces ataque el vandalismo tantas veces saldremos a combatirlo con las armas del ejemplo, de la única conducta posible!  
"Es justo que los pueblos esperen todo bueno de sus dignos representantes; pero también es conveniente que aprendan por sí mismos lo que es debido a sus intereses y derechos" 
... ... ...
"Felizmente, se observa en nuestras gentes, que sacudido el antiguo adormecimiento, manifiestan un espíritu noble, dispuesto para grandes cosas y capaz de cualesquier sacrificios que conduzcan a la consolidación del bien general" 
... ... ...
«Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía».
MARIANO MORENO

EL CINCUENTENARIO DE LA ESCUELA N° 73 “TTE. DE MARINA MANUEL FÉLIX ORIGONE”


Tomado de "Maestro y Escuelas de Quilmes"
de Chalo Agnelli

En Quilmes sureste, en el barrio que algunos llaman “Villa Juanita”, calle Cevallos 1572 de frente a la plaza Mariano Moreno desde el 31 de junio de  1961 se levanta la escuela N° 73; fue bautizada con el nombre de uno de los primeros aviadores argentinos, el Tte. Manuel Félix Origone (1893-1913); y este año 2011, celebra el cincuentenario al servicio de una comunidad en constante crecimiento.
 Plaza Mariano Moreno, romboidal con respecto a la orientación de las calles, allí reaparece la calle Cevallos, después de interrumpirse en Matienzo (14 cuadras aproximadamente) y en la plaza desemboca la calle Ascasubi.
ANTECEDENTES
La historia de la escuela tiene sus comienzos en 1960 cuando una comisión de socios de la Sociedad de Fomento Mariano Moreno  viendo las necesidades educativas del barrio que crecía vertiginosamente, tomó la iniciativa de crear un establecimiento de educación primaria. 
La mayoría de las escuelas públicas en el partido de Quilmes y, se podría afirmar, que en todo el país, fueron sueños realizados de los vecinos de pueblos, de barrios, reunidos en sociedades de fomento, en mutuales, en clubes.
Los de ese rincón de Quilmes lograron su cometido, en las gestiones administrativo, el 23 de marzo de 1960, en que fue firmado el decreto de creación, por el gobierno de la provincia de Buenos Aires.
EL ÁMBITO HISTÓRICO
En 1961, año en que la escuela abre sus puertas, la Argentina hacía tres años que había retomado su abrupto camino democrático, era presidente el Dr. Arturo Frondizi, por la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI); gobernador de la provincia de Buenos Aires el Dr. Oscar Alende e intendente en Quilmes don Rodolfo Adalberto López, de la misma orientación que el ejecutivo nacional y provincial. Pero los "golpes de bolsillo" no amainaban. Se celebra el Sesquicentenario de la Revolución de Mayo y estaba en plena ejecución el plan CONINTES.

LOS COMIENZOS
En esa coyuntura la escuela comenzó con 8 secciones en la sede de la Sociedad de Fomento. La primera directora fue la Sra. Elsa Zita Guaini de Villanova y vicedirectora Matilde Jole Giani de Gallione. La siguieron en el cargo, entre otras: Isaura Gómez, Claudia Herrero de Braga, Elida Beatriz Camicia de Blanco, Adela R. Losio (1980) Mirta Simón y María del Carmen Llarías de Picco, estas dos últimas, vicedirectoras.
Contó siempre con un destacado plantel docentes: Amalia N. Alsina, Ana María Moroni, Susy Avelita Castro de Brizuela, Beatriz A. Fernández de López Corro, Margarita Felipa Obregón, Enrica C. de Sciorilli Borelli, Mirta Driollet de Ferreyra,  Nora Olga Ulibarri de Roverano,  María Cesira Craviotto, Berta Lucia Picasso, Matilde Grosman de Levisman, Ramona Maciotta de Ciccirelli, María Elena Frah de Aloy, Leonor Lidia Brigo de Motta, Enrica Cristiani de Borelli, Stella M. Marenzi, Raquel A. Basilio de Simón, Cora C. Llull de Pasquali, Noemí Arribas de Montalvo, Alicia Pérez de Dos Santos, Marta B. Firmo, María Alicia Procaccini de Merlino, Nelly R. Amaral de Fekete, Marta J. Herrero, Stella Maris Camarero, Gabriela Ozán, María Cristina Fernández, Ana Chouza, María Del Carmen Lauterio, María Cristina Lorenz, Luisa Zapata, María Elisa Ezquerra (luego directora de la Esc. Nº 38), Teresa D´Amore, Carmen Contreras, Carmen Iturre, Adriana Rolandi, María Esther García, asistente social, Diana Passalent, maestra recuperadora, etc. Muchos de estos educadores dejaron una impronta significativa en la enseñanza primaria y secundaria del distrito Quilmes.
La escuela contaba hasta el 2004 con 22 secciones con 650 alumnos y servicio alimentario para 200 cupos. Desde 1997 estuvo a cargo de la escuela la eficaz gestión de la Sra. Susana Gómez, vicedirectora Graciela Cacia, secretaria Marcela Raschetti y prosecretaria Stella Maris Brandoni (en ejercicio en la institución desde 1980 y ex alumna).

LA ACTUALIDAD
Tras su jubilación sucedió a la Sra. Gómez, la docente Mónica Chapar. Desde abril de 2008, asumió la dirección la docente Stella Maris Martignago, luego de haber aprobado el concurso de directores titulares.
Desempeñándose hasta hoy con genuina entrega. En la vicedirección continúa la señora Graciela Cacia.
La escuela Nº 73 comparte el edificio con la Escuela Secundaria Nº 71. Hay merienda reforzada para ambos turnos, repartidos en 18 secciones de grado, 9 a la mañana y 9 a la tarde con una matrícula de 358 alumnos.
Escribió el Lic.Eduardo Rodríguez Zidán: “La escuela pública está enfrentando los nuevos desafíos propios de una sociedad que se sacude, de manera turbulenta, siguiendo los avatares del paradigma económico neoliberal.” 
Stella M. Martignago
Paradigma que observamos en países vecinos donde el reclamo de la sociedad por la escuela estatal es contundente, mientras que entre nosotros se achaca a la escuela la suma de todos los males y si bien es verdad que hace falta un proceso de transformación de magnitud, la escuela pública argentina como institución democrática continúa asistiendo a todas las clases sociales por igual y los que no participan de ella es por propia decisión. En ese concepto prevaleció durante cincuenta años la Escuela Nº 73, hoy de festejo.
Prof. Chalo Agnelli
chaloagnelli@yahoo.com.ar