martes, 1 de enero de 2013

LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA NORMAL INVESTIGAN - AVATARES DEL EDIFICIO (COLABORACIÓN)


En el contexto de los requerimientos de una asignatura, los alumnos de primer año del Profesorado de Historia del I.S.F.D. Nº 104 (Escuela Normal de Quilmes) concurren a hemerotecas en busca de información relevante para rastrear datos que contribuyan a elaborar la historia del establecimiento.
El día de hoy publicamos la información recogida por Mirta López, Roberto Paredes y Gonzalo Silva.
Sucesivas notas publicadas por el diario local "El Sol" dan cuenta de una campaña realizada durante el año 1957 para recaudar fondos en la comunidad que se utilizarían en la construcción de edificios apropiados para las escuelas de jurisdicción nacional que había en el distrito por entonces: la Escuela Normal, el Colegio Nacional, la Escuela de Comercio y la Escuela Industrial de Quilmes.
Para los pobladores es fácil reconocer entre los donantes a alumnos y egresados, docentes y directivos, empresarios y comerciantes, vinculados de un modo u otro con estos establecimientos educativos y preocupados por las inadecuadas instalaciones en las que se dictaban las clases a los jóvenes quilmeños.

 El periódico reedita el encabezado de una nota anterior, del 10 de octubre de 1934, en la que se pone de manifiesto el perjuicio causado al erario nacional por el pago de alquileres desde 1915 por un edificio que, a consideración del redactor, distaba mucho de cumplir con las "aulas cómodas e higiénicas" a las que tenían derecho los estudiantes. (Se refería -en aquel entonces- a la Escuela Normal y al Colegio Nacional, que compartían, en distintos turnos, el edificio de la calle Mitre.)

Creada la "Comisión Pro Edificios Escuelas Secundarias de Quilmes", en julio de 1957 se inicia la venta de bonos contribución entre los padres de los alumnos. Con una frecuencia aproximadamente semanal, el matutino informa la suma total recaudada hasta el momento y menciona, uno por uno, los contribuyentes y el monto de su aporte a lo largo de los meses siguientes.


El 8 de agosto se irradió por la Emisora C.W.1 Radio Colonia (R. O. del Uruguay) un programa dedicado a este tema. El 23 del mismo mes se realizó un té canasta y una feria a beneficio de la susodicha campaña, en la sede del Club Universitario (calle Paz 871), cedida gentilmente al efecto.


El 30 de octubre de ese año ya se había reunido la importante suma de $ 261.476,80. Habrá que seguir indagando para averiguar qué continuidad tuvo esa campaña y cuál fue el destino de los dineros aportados. El mes anterior ya se había decretado la expropiación de la manzana, como informamos en nuestra entrada del 22 de agosto último.

Imagen aportada por las alumnas Karina Gutiérrez y Daiana García
Publicación del martes 1º de octubre de 1957 


Fuentes: 
Diario "El Sol" (Ejemplares de Archivo)
Publicado por Raquel Gail para Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes el 12/27/2012 01:39:00 a.m.

CARLOS GUILLERMO MAIER - "EL SEÑOR DE LOS LIBROS"

Chalo Agnelli
Colaboración Ana María de Mena

Si hay un educador de educadores que es imprescindible recordar y homenajear en la historia educativa, cultural e historiográfica de Quilmes es el Director de la Biblioteca Pública Municipal Domingo Faustino Sarmiento desde 1956 hasta 1974, Carlos Guillermo Maier.
Personalidad de influencia bienhechora para Quilmes. Generosamente dispuesto a dar y darse a toda iniciativa cultural, artística y educativa, pero sin ostentación ni personalismos, por el contrario, intentaba pasar desapercibido. Quienes concurríamos a esa sala de lectura sabíamos, previamente, que contaríamos con su guía, que nos facilitaba la complejidad de alguna materia de estudio, cualquiera fuera o todas. 
Nació en Munderkingen, Alemania (estado de Baden-Wurttemberg, cuya capital es Stuttgart),  el 13 de julio de 1922. 
Munderkingen
Llegó a la Argentina con sus padres Karl y Ana Krespach, con poco más de un año, Se radicaron en un primer tiempo en Piñeiro y un par de años después en Don Bosco, partido de Quilmes, donde aún vive su familia. Los estudios primarios y secundarios los realizó en el
Cangallo Schule. Realizó estudios de idiomas y conocía, además del alemán materno, inglés, francés, e italiano.
Concluido el bachillerato ingresó a la facultad de Filosofía y Letras de la UBA en la carrera de Historia, especializándose en arqueología, etnografía y lingüística y en especial en la faz bibliotecológica de esas disciplinas; cursando clases especiales con el prestigioso Prof. Augusto Raúl Cortazar.
Se inició como bibliotecario en 1939 en la Biblioteca Popular José Manuel Estrada de Bernal hasta 1945, continuando luego como asesor ad honorem. En 1947 ingresó en la Biblioteca del Museo Etnográfico de Buenos Aires hasta 1956, fecha en que fue designado Director de la Biblioteca Municipal de Quilmes. Simultáneamente ejerció desde 1951 hasta 1959, el cargo de Bibliotecario en la Mariano Moreno de Bernal.
Dictó cursos y tuvo una cátedra de Bibliografía en la Escuela de Bibliotecarios del Museo Social  Argentino, y similar en la Universidad de La Plata hasta 1968.
También enseñó idiomas y dio cursos para bibliotecarios-maestros en la Escuela Primaria N°6 de Bernal desde 1964 hasta 1971. Cada una de sus presentaciones incrementaba la pasión por la lectura a los que desde niños nos encontrábamos en los libros.
Fue integrante de la comisión Municipal de Cultura desde 1956 hasta su muerte y secretario del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia que presidió durante muchos años el profesor Juan Carlos Lombán. Acompañó al Prof. Orlando Cella en la fundación del Instituto Cultural Sanmartiniano de Quilmes. Colaboró en todos los medios gráficos quilmeños con artículos culturales, históricos, bibliográficos, así como cuentos y poesía. Dio numerosas conferencias en centros culturales de Quilmes y radiales, realizó traducciones del alemán, el inglés y el griego.
 Redactó numerosos artículos para publicaciones especializadas y entre sus libros y folletos es necesario destacar “Historia de la Enciclopedia”, 1953; “Bibliografía General de Arte”, 1963, “Bio-bibliografía de los Presidentes Argentinos”, 1963; Guías y apuntes estructurados por programas de la Escuela de Bibliotecarios de la U.N.L.P, 1957-1963, “Padrón de los Quilmes en 1860”, 1939, de la Serie Archivos N°8, 1972.

     
Fue director del Colegio Alemán de Quilmes desde el 1° de marzo de 1961 hasta 1966.

    En su adolescencia incursionó en la literatura y a instancias de sus amigos publicó en 1970 sus “Cuentos ascéticos”; escritos para una publicación estudiantil varias décadas antes. Cinco cuentos religiosamente cristianos, que al decir de su prologuista, Juan C. Lombán: “son obra de extrema juventud, pero de acabada pericia en la técnica narrativa. Pero no de una juventud desaprensiva, sino que alienta a las ideas nobles...” y agrega que entre el adolescente y el adulto que fue don Carlos pervive inalterable: un espíritu sensible poseído por un inagotable fervor por incitar, ayudar y orientar a toda obra de bien o inquietud creadora, que se ofrece incondicionalmente y sin límites... Este es el que nosotros conocimos desde las bancas de lectura de la Biblioteca Sarmiento.
Tuvo la oportunidad de viajar por Sudamérica, Europa y África, que en el caso de don Carlos siempre fueron de conocimiento y estudio.
 Y si hay una obra de envergadura de la que Quilmes siempre va a estar en deuda con el Prof. Maier es la creación y edición de la SERIE DIVULGACIONES ARTES, LETRAS Y CIENCIAS,  la SERIE ARCHIVOS Y FUENTES DE INFORMACIÓN y la SERIE MEDALLONES BIOGRÁFICOS, que se editaron entre 1965 y 1971. Una colección de un valor histórico y documental incalculable para la tradición quilmeña, pues permitió que hombres como don Luis Otamendi, don Manuel Ales, el Dr. Craviotto, el Prof. Lombán, José y José Abel Goldar y mujeres como Violeta Shinya y Lía Giordano de Campelo, nos dejaran sus trabajos de estudio e investigación.
Lamentablemente la impericia y la imprevisión, o quizá, en bien de ser benigno,  la falta de visión proyectiva que se percibe en tantos hombres públicos, no permite a las actuales generaciones tener a su alcance nuevas ediciones de obras de tal valor cultural y educativo.
En 1966 fue designado integrante de la Sub-comisión de Efemérides con motivo del tricentenario de Quilmes, junto a José Abel Goldar, Luis Otamendi, Manuel Ales, Lorenzo Tellería y Aníbal Vidal. Como tal encabezó el despliegue de una tarea descomunal: con publicaciones y actividades trazadas  con rigurosidad,  que se extendieron desde 1965 hasta noviembre de 1966. Todo Quilmes se cubrió con un manto festivo y de reconocimiento al pueblo originario que nos dio toponimia y gentilicio.
 Conformó con los anteriormente nombrados y otras personalidades característicos de nuestro Quilmes un cenáculo de cultores de lo local en el ámbito de la Biblioteca Pública. Con una generosa disposición docente, dejaba su oficina de Director y se acercaba a los estudiantes más asiduos que consultábamos bibliografía para orientarnos, asesorarnos e, incluso, interiorizarse por nuestros progresos.
 Carlos G. Maier, consecuente con su espíritu literario inició un romance por correspondencia con Margarita Benítez, rosarina, con quien se casó joven, en el histórico Convento de San Lorenzo. Se prolongaron en tres hijos Carlos, Margarita y Roberto, docentes los dos últimos. Roberto Martín Maier, sigue el sendero de su padre con quien se inició en la Sarmiento y hoy es  Director de Procesos Técnicos de la Biblioteca del Congreso de la Nación.
Merecidamente una calle de Quilmes del  barrio “Parque Calchaquí” lleva su nombre, la N°385, entre Luzuriaga (349) y la que recuerda a otro educador de vasto cuño, el Prof. José Sosa del Valle (343)

El 8 de febrero de 1975, prematuramente a los 52 años, don Carlos se marchó para catalogar libros de otros anaqueles eternos, donde seguro se halla con todos los prohombres que sustentaron el Cenáculo de "La Sarmiento" y también con Luis José de Chorroarín, Paul Groussac, Jorge Luis Borges... 
Prof. Chalo Agnelli
publicado en el libro de quien suscribe, "Maestros y Escuelas de Quilmes", 
Ed. Jarmat, Quilmes 2004
Colaboración periodística Ana María de Mena 

LA BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL "DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO"

En el periódico La Lealtad del martes 31 de octubre de 1967 (Pág. 7 y 8) el profesor historiador don Manuel Ales publicó una investigación histórica del origen de la Biblioteca Pública Municipal Domingo Faustino Sarmiento. Trabajo que completa el presentado por don José Andrés López en su “Quilmes de antaño” (Pp. 209 a 239)
Juzgado de Paz, 1860. Primera sede de la Biblioteca Pública.

LA BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL 
Texto del  Prof. Manuel Ales.

La primera noticia que hallé respecto de la creación de una biblioteca pública es la del 3 de diciembre de 1860 en que, a raíz de un proyecto del gobierno res­pecto de la formación de bibliotecas en los pueblos de campaña, se le responde que: “La municipalidad cuenta hoy con una casa, costeada con sus fondos, compuesta de tres piezas de material y dos de tabla, destinadas, una de ellas para las secciones (sic) muni­cipales; la otra para juzgado de paz; las dos de tablas sirven de cuartel, pudiéndose destinar la otra para la biblioteca, por tener ésta un armario con llave, que puede contener cien volú­menes”. [1]

Parese ser que esto no debe haber pasado de proyecto, pues nada he hallado al respecto has­ta el 13 de marzo de 1872, en que el presidente de la municipa­lidad, don Agustín Armesto, propone la creación de una biblioteca, cosa que se llevó a cabo, pues el 5 de agosto siguiente, se resuelve que la municipalidad pagará el sueldo al bibliotecario por sólo seis meses, debiendo hacerlo lue­go la comisión de la biblioteca, con los fondos que pueda obte­ner.
(según el Dr. Craviotto integraron la comision directiva. Mariano Otamendi como presidente, y Dr. José Antonio Wilde, Juan Ithuralde, Jose Agustín Matienzo y Mariano Vega) Los armarios y mesas fueron encargados a Jorge Strube, quien pide se le pague algo más de lo presupuestado, pues sólo en madera invirtió más de 10 mil pesos, resultando con ello perjudicado. Se tiene en cuenta su reclamo y el 4 de noviembre de 1872 se resuelve abonarle mil pesos más de lo contratado. (Según otros historiadores fue inaugurada el 8 de diciembre de 1872 y abrió sus puertas un mes después, el 8 de enero de 1873)

Foto de A.Baranda en la Biblioteca
El 16 de junio de 1873 el doctor Wilde pide a la municipali­dad que continúen abonando los 800 pesos mensuales (moneda antigua) al bibliotecario, pues la comisión de la biblioteca no tiene recursos para hacerlo. [2] 
El 29 de abril de 1874, la municipalidad resuelve se hagan dos escudos con las inscripcio­nes: "Secretaría Municipal" y "Biblioteca Popular".

A.Baranda
Dada la humedad del local en que se instaló la biblioteca y por ser perjudicial para los libros, el 22 de mayo de 1875 el doctor Wilde pide que ella sea traslade a la pieza de la secretaría, ésta a la sala municipal, "donde se colocará una buena estu­fa", la cual fue presupuestada por don Santiago Laurnaga por 2.400 pesos, el 5 de junio. A causa de dicho traslado, el 5 de febrero de 1876 Jorge Strube reclama 3.887 pesos, abonándosele 3.500 el 22 de marzo.

Dr. J.A.Wilde
Debido a la falta de recursos, el presidente de la biblioteca, D. Fernando Otamendi, pide se abonen dos meses más los sueldos al bibliotecario accediéndose a ello. Finalmente, el 23 de junio se resuelve que dadas las condiciones financieras en que se halla la comuna, desde el 1º de ese mes sólo se podrá pagar al bibliotecario 250 pesos por mes. En una u otra forma se continúa  hasta que el 9 de noviembre de 1879, el bibliotecario renuncia al cargo porque no se le abonan los 400 pesos por mes que se le habían prometido. A raíz de tal situación, José A. López en “El Eco de Quilmes”, Pedro Giménez en “El Quilmero”  y  “varios vecinos respetables", piden se trate este asunto de preferencia.
Por lo dicho se verá que la po­bre biblioteca andaba a los tum­bos y así fue que el 22 de junio de 1881, Amoedo [3] manifiesta que "dados los sacrificios hechos por la municipalidad para for­mar y sostener la biblioteca que se halla en abandono, se solici­te a la comisión administradora que la entregue a la municipali­dad".
Con fecha 20 de julio, la comi­sión directiva de la biblioteca contesta la nota de la municipa­lidad, la cual es tratada en la sesión del 23, resolviéndose de­volverla, testados los términos, considerados ofensivos.
A continuación, también se re­suelve llamar para el 31 del co­rriente a una asamblea de vecinos y de suscriptores de la bi­blioteca, para tratar su anexión a la municipalidad.
El 27 de septiembre se convo­ca de nuevo al vecindario para elegir al inspector de la biblio­teca, de acuerdo con los estatu­tos recién aprobados, resultando electo don Mariano Solla.
Solla propone el 5 de noviembre que el inspector de la biblio­teca sea también el administra­dor de ella y de sus recursos, debiendo rendir cuentas semestralmente.
A1 ir adquiriendo mayor im­portancia la actividad munici­pal, el 16 de enero de 1886 se autoriza al presidente de la municipalidad a utilizar el local de la biblioteca para oficina de la presidencia, haciéndole colo­car piso de tabla, cielo raso de yeso, pintarla y "comprar los muebles necesarios para estable­cer una oficina en debida forma y decencia". 
En la sesión del 11 de julio se resuelve que la biblioteca depen­derá del H.C.D., del que será parte integrante, atendida por un empleado a las órdenes del se­cretario del Concejo.
El presidente, don José A. Ló­pez, en la sesión del 25 de julio presenta el 
"Proyecto de reglamento y organización de la biblioteca"
Artículo 1 - El C. D. al votar su presupuesto anual, asignará una suma destinada a la conservación y fomento de la Biblioteca Pública. 
Art. 2 - Votará asimismo el sueldo que ha de gozar el empleado bibliotecario. 
Art. 3 - Además de la suma del presupuesto se declararán rentas propias de la biblioteca, la suscripción anual de los abonados y las donaciones que de cualquier manera se hagan. 
Art 4 - Estas rentas sólo podrán ser empleadas en beneficio de la biblioteca y su percepción se hará por el recaudador de las rentas generales del municipio, anotándose en un libro especial que se abrirá al efecto. 
Art. 5 - El intendente esta­blecerá la forma en que se ha de llevar la contabilidad de la biblioteca y el cobro de sus rentas. 
Art. 6 - El abono de la biblioteca será voluntaria, establecién­dose para las suscripciones el mínimo de $ 0,20 mensuales. 
Art. 7 - La biblioteca estará a cargo de un empleado nombra­do por la C.D. dependiente del secretario del mismo Concejo, con la denominación de bibliote­cario. 
Art. 8 - El sueldo de este em­pleado será el que deje asigne en el presupuesten, de acuerdo con el artículo 2. 
Art. 9 - El bibliotecario lle­vará un libro denominado "de préstamos", con fecha, número de la obra y término del présta­mo, así como el da de su devo­lución. 
Art. 10 - Inciso 1: Esta ano­tación será firmada por el solicitante de acuerdo con el artícu­lo 17, si concurre personalmen­te; pero en caso de hacerlo por medio de recibo, éste deberá guardarse cuidadosamente en la carpeta que se llevará al efecto, para entregarse al interesado al ser devuelta la obra.
Inciso 2: Llevará asimismo un libro de donaciones y un padrón de abonados; éste último como duplicado del que tendrá el recaudador de rentas. 
Art. 11 - La biblioteca estará abierta al servicio del público todos los días habites, desde las 11.30 hasta las 4 de la tarde, y los feriados desde las 12 hasta las 2 p. m. 
Art. 12 - Durante esas horas todas las personas vecinas o transeúntes tendrán libre ac­ceso a ella y el derecho de leer y consultar todas sus obras. 
Art. 13 - Nadie podrá sacar libro alguno de los estantes y sí pedirlo al bibliotecario, quien entregará la obra o volumen que se le pida. 
Art. 14 - Los concurrentes a la biblioteca deberán conservar la moderación y composturas debidas. 
Art. 15 - Es prohibido inte­rrumpir a los lectores de ninguna manera, no debiendo conver­sar en alta voz, ni aun para pe­dir los libros. 
Art. 16 - Todas las personas residentes en el pueblo o parti­do, tienen derecho al préstamo de libros, bajo las condiciones y restricciones que se determina­rán en seguida:
1: Ninguna persona podrá llevar más de un tomo de la obra que solicita, si ella constase de varios, tenien­do que devolver el anterior para llevarse el siguiente.
2: Los abonados a la biblioteca tendrán derecho a llevar, observando las prescripciones del artículo pre­cedente, más de una obra a la vez; pero el que no sea abonado solo tendrá dere­cho a llevar otra, una vez devuelta la anterior. 
Art. 17 - Las obras debe pedirse por escrito, bajo la firma del solicitante, o bien por este en persona firmando, en el último caso, recibo en el libro correspondiente, que el bibliote­cario le presentará. 
Art. 18 - Los menores de 18 años no podrán, solicitar prestamos de libros sino bajo la garan­tía o responsabilidad del jefe de la casa en que residan o de un abonado, en su defecto. 
Art. 19 - El bibliotecario fijará razonablemente el término del préstamo, anotándolo en libro respectivo. Vencido ese término, el libro deberá ser devuelto a la biblioteca y solo podrá sacarse nuevamente el mismo, si otro no lo hubiere solicitado. Esto sólo hasta tres veces. 
Art. 20 - El término mayor para los préstamos será de quince días, tratándose de novelas o literatura, y de veinticinco si los libros fueren de ciencia, historia o arte. 
Art. 21 - El bibliotecario da­rá cuenta al secretario del Con­cejo y éste, a su vez, al presi­dente, de todo libro que no haya sido devuelto o renovado el prés­tamo a su vencimiento, a fin de que se apremie su devolución al detentor. 
Art. 22 — Comunicará asimismo al secretario de toda obra que sea devuelta destruida, mu­tilada o con manchas, a fin de que exija el pago de la multa en que se haya incurrido, así como las que sean devueltas destruidas, mutiladas o con manchas a fine que se exija el pago de la multa en que se haya incurrido así como las que sean devueltas después de vencidos el término del prés­tamo, todo para el expresado fin. 
Art. 23 - Las multas a que se refiere el artículo anterior, serán satisfechas en la siguiente forma:
1: Ocho centavos por cada día que exceda del présta­mo la devolución.
2: El valor de la obra consig­nada en el catálogo o reposición de la misma, si ésta fuere destruida, extraviada o manchada de tal ma­nera que fuera imposible la lectura de alguna de su páginas.
3: El valor de la encuaderna­ción si el deterioro consis­tiere en ella, siempre que no sea por simple uso. 
Art. 24 -  Pasado doble tiempo del fijado para la devolución del libro, sin que aquélla se efec­túe, el detentor (sic) será compelido a su devolución o al pago de la obra y multas, así como a los (gastes que se originen por su resistencia.
 Art. 25 - Toda persona que se haga acreedora a multas, no podrá llevar libro alguno hasta tanto no hayan sido satisfechas. 
Art. 26 - No podrán sacarse de la biblioteca: los diccionarios, códigos, mapas, documentos oficiales y otros libros que el Concejo, determine. 
Art. 27 - El .bibliotecario entregará a los abonados y lectores de libros en su domicilio, un ejemplar de este reglamento y un catálogo de las obras, a fin de que tomen conocimiento de las obligaciones que contraen al sacar un libro. 
Art. 28 - Un ejemplar de este reglamento se fijará en la biblioteca, en un paraje visible.
LA PROPIEDAD
La Sociedad Estímulo de las Bellas Artes, es la administrado­ra de la biblioteca pública y el 19 de enero de 1896 solicita le sea facilitado "el pequeño terre­no de propiedad municipal, situado en la esquina de Mitre y Tres de Febrero (Alem) para construir un salón para la biblioteca". 
El 6 de junio de 1904, se dio lectura de un mensaje de la in­tendencia (era intendente José Andrés López), en el que se expone: "Que en el ángulo formado por las calles Mitre y Tres de Fe­brero, es la municipalidad dueña de una fracción de terreno que mide 10 metros de frente a la primera calle por 28 metros al fondo, frente a la segunda. Que es notorio que la biblioteca pú­blica ocupa en la casa municipal un lugar inadecuado y deficien­te. Que a esta circunstancia atri­buye el D. E. que esa institución desfallezca en una existencia ca­si ignorada. Que mucho tiempo hace, el actual intendente preparaba los medios de dar a la Biblioteca un local propio donde poder insta­larla ampliamente y con abso­luta independencia del resto de las oficinas de la administración y para ello contaba, con que el H.C.D. autorizaría su construcción en el terreno a que aludí antes. A ese fin ha hecho los estudios técnicos y económi­cos necesarios y al elevar este mensaje tiene la seguridad de poder realizar la obra sin to­mar suma alguna a los recur­sos de la administración. Que acompaña el plano del proyecto del edificio cuyo costo está calculado en $ 7.000 y solo espera el D.E. la autorización del H.C.D. para construirlo en el terreno que deja indicado, para licitar su construcción y aceptar la propuesta más conveniente así en el precio como condicio­nes de pago, pues repite que es­ta obra se realizará sin afectar la renta de la administración y, por consiguiente, con recursos especiales propios de la Biblio­teca y el concurso particular que se le ha ofrecido.” 
A moción del concejal Sol­dán, se acordó: “tratar este asunto sobre tablas, resolviéndose después de un cambio de ideas, autorizar a la intendencia a sa­car a licitación la construcción de un edificio destinado a Bi­blioteca pública, cuyo edificio se construirá en el terreno de propiedad municipal ubicado en las calles Mitre y Tres de Febrero y de acuerdo con el plano pre­sentado y agregado al expediente respectivo, quedando autori­zado así como para aceptar la propuesta que considere más conveniente así en el precio co­mo en las condiciones de pago, pasando el expediente a sus efectos a la intendencia.”
 Por ordenanza del 7 de di­ciembre de 1904, se incorpora la Biblioteca al patrimonio muni­cipal.  
En el año 1905, era biblioteca­rio Ramón Faggiano y con fe­cha 15 de febrero se autoriza a permutar ese cargo por el que José Eduardo López ejercía en la ofi­cina de Recaudación de Rentas.
Al encararse la construcción de un nuevo edificio para la Municipalidad, el 16 de octubre de 1909, el intendente pide autorización para sacar parte del piso del Salón y algunas puer­tas del viejo edifico municipal, para construir unas piezas en la Biblioteca y el Registro Ci­vil para destinarlas a ofici­nas provisorias. 
El 9 de marzo de 1910, se dan normas respecto de la administración de la Biblioteca y nombramiento de su personal.
El presidente de la Biblioteca presenta el 24 de marzo de 1915, una nueva reglamentación para la misma.
El 12 de junio de 1918 se dicta una ordenanza por la cual se cede la Biblioteca Pública al Ateneo Popular y asignándole una subvención de $ 150 men­suales.
A partir de esta fecha no ha­llé más datos hasta el año 1932, en que por ordenanza 556 del 14 de septiembre, “se amplía el nú­mero de miembros de la Comi­sión Administradora de la Biblioteca Pública”.
En 1935, se resuelve bautizarla “Domingo Faustino Sarmiento”.
Dejo a otros interesados en el tema para que lo completen, esperando que esta colaboración contenga una base útil.
Quilmes, 16 de octubre de 1967.


LA BIBLIOTECA HOY

C.G.Maier
La Biblioteca tuvo su apogeo durante la dirección de Carlos Guillermo Maier, [4] que le tocó actuar durante la conmemoración de los 300 años de la creación de la Reducción de los Quilmes y a quien supo dar continuidad don Ricardo J.  Molteni. Período en que se publicaron una notable bibliografía referente a nuestro partido y hechos históricos que nos vinculan con la Historia Nacional, acompañado por directores de Cultura de la talla de los profesores Francisco Míguez y Armando B. González.
Hubo dos importantes etapas de reformulación del viejo edificio. La primera etapa de ampliación se realizó en 1978 y comprendió la Hemeroteca, el Taller de encuadernación y el Departamento de Técnica.

En 1987 se ejecutó la segunda etapa, con la ampliación de la sala de lectura y la remodelación de la recepción, la creación del Archivo y la Biblioteca Histórica, nombrándosela sede de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes y de la Asociación Cultural Sanmartiniana.
Bajo la coordinación de la bibliotecaria Teresita Gigheri, una profesional muy capaz y con mucha formación la casa tuvo gran lucimiento. Retirada esta permaneció un tiempo acéfala hasta que asumió la dirección la Lic. Nancy Castagnini, desde el 2000 hasta el 2003. Luego las administraciones municipales que siguieron no designaron directores y la Institución hoy está bajo la responsabilidad del Director de Cultura y una jefa, la Sra. Liliana Centioni, quien anteriormente se ocupó de otras funciones en la Biblioteca, de modo que cuenta con una larga trayectoria en la misma y su tarea se muestra comprometida y resulta eficaz.
Lic. Nancy Castagnini
Otro desajuste de los últimos funcionarios es haberla reducido, restándole dependencias que se emplean con objetivos ajenos a una Institución de estas características. Del mismo modo, dentro de la Biblioteca Sarmiento se ocupan ambientes para empleados municipales tampoco ocupados en requerimientos propios del ámbito bibliográfico.
Así y todo la Biblioteca Pública Municipal Domingo Faustino Sarmiento tiene hoy 140 años y es la más antigua de la zona sur del Gran Buenos Aires.

Compilación Prof. Chalo Agnelli
Enero de 2013

FUENTES
 Periódico La Lealtad del martes 31 de octubre de 1967
Ales, Manuel. "Síntesis Histórica de Quilmes Ed. de la Municipal, Serie Archivos y Fuentes de Información. Nº 3 Quilmes, noviembre de 1968.
Ales, Manuel "Remembranzas Quilmeas. Ed Municipal. Serie Archivos y Fuentes de Información. Nº 4. Quilmes marzo de 1970.
NOTAS

[1] Era juez de paz don  Andrés Baranda. 
[2] La moneda nacional co­menzó a circular el 1º de octu­bre de 1883, y la proporción con la antigua era de 100 pesos anti­guos igual a 4,14 moneda na­cional. Nota del autor
1878; presidente de la Municipalidad en 1888 a 1890 e intendente en Quilmes en 1896 y 1897
[4] Ver biografía en este blog.