lunes, 19 de diciembre de 2016

DR. FABIÁN CUELI (1817-1882) PRIMER MÉDICO DE QUILMES - APUNTES BIOGRÁFICOS (COLABORACIÓN)

 Quilmes tuvo sus precursores, los hombres y las mujeres que se lanzaron a la gravosa tarea del progreso, durante lo que fue la tercera fundación de un pueblo que  en 1852, ya tenía 186 años de la llegada de Quilmes y Acalianos a estas costas de El Plata. El deber de nuestros historiadores es recuperar a esos predecesores: sus identidades, sus trabajos, sus inquietudes, que no sólo ejercían para la propia satisfacción, sino – quizá sin quererlo y sin saberlo – para brindar a su posteridad una significación  que le dio a Quilmes el relieve que merecía la segunda  población fundada en la provincia de Buenos Aires. En esta oportunidad nos explayamos sobre los custodios de la salud. Y el primero fue don Fabián Joaquín Cueli y Mons. La confianza que brindan las páginas de EL QUILMERO me hacen receptor de trabajos de investigadores, historiadores y descendientes de muchas de las personalidades de este Quilmes nuestro y en este caso es el de Mario Gutiérrez Cueli, al que quizá su ancestro transmitió a través de la sangre una veta del ‘mal del sauce’, que todos los quilmeños cargamos indefectiblemente. (Chalo Agnelli)
 ANTECEDENTES GENEALÓGICOS
Por Mario Gutiérrez Cueli
Por línea paterna, descendía de una antigua familia afincada en el Río de la Plata en la última década del siglo XVII. El doctor Fabián Cueli era tataranieto de don Pedro de Cueli y Cortina, asturiano, bautizado en la parroquia de San Marín de Vallés, Consejo de Villaviciosa, hijo de don Juan de Cueli y doña María de Cortina, censados como Hidalgos en dicho Consejo. Don Pedro de Cueli arribó a Buenos Aires en 1691; actuó como oficial de las tropas del presidio de Buenos Aires. Con el cargo de Alférez de infantería participó en la toma de la Colonia del Sacramento a los portugueses en 1705, en el marco de la Guerra de la Sucesión Española.
JUAN AGUSTÍN DE CUELI Y CORTINA
Este oficial español casó tres veces, siempre en Buenos Aires, con mujeres de familias de arraigo en el país. De su tercer matrimonio con doña Francisca de Escobar deriva la mayor parte de su descendencia. Falleció en Buenos Aires hacia 1736.
Fue hijo suyo don Juan Agustín de Cueli, nacido en 1714, importante comerciante porteño, alcalde del barrio del Retiro en 1744, y propuesto en una nómina para integrar una junta de representantes del comercio de Buenos Aires. Fue dueño, entro otras propiedades, de una estancia en la actual República Oriental del Uruguay, sobre el río Rosario, no lejos de la ciudad de Colonia, y adquirió en Buenos Aires dos suertes de “chacaras” en lo que es hoy el barrio porteño de Palermo (entonces pago de los Montes Grandes), cuya zona costera al Río de la Plata se denominó por mucho tiempo el ‘Monte de Cueli’. En estas tierras se asentaron, en lo sucesivo, quintas pertenecientes a la familia y una capilla, la ‘Capilla de Cueli’, en las proximidades de las actuales avenidas Santa Fé y Scalabrini Ortiz,  donde se veneraba a la Virgen de la Merced. Este templo estuvo en pie hasta finales del siglo XIX. También en la chacra de Palermo, en tierras que el gobierno virreinal alquilaba a la familia,  se instaló un depósito de pólvora, el ‘Polvorín de Cueli’, nombre que por mucho tiempo designó el mismo sitio donde hoy se halla el Jardín Botánico.
Juan Agustín de Cueli era bisabuelo del doctor Cueli. Había casado en 1733, con doña María Jacinta de Escobar y Carrasco, con quien tuvo varios hijos. Por los antepasados de esta bisabuela es que el doctor Fabián Cueli descendía de vecinos fundadores de Buenos Aires y de Asunción del Paraguay. Tíos y tías de María Jacinta, de la familia Carrasco, cruzarán el Plata para ser, en el año 1726,  vecinos fundadores de la ciudad de Montevideo. María Jacinta de Escobar y Carrasco era prima hermana de don Martín José de Artigas Carrasco, padre de don José Gervasio de Artigas. Juan Agustín de Cueli murió en 1758.
PEDRO ANTONIO DE CUELI Y ESCOBAR
Entre los hijos de don Juan Agustín y de doña María Jacinta se encontraba don Pedro Antonio de Cueli y Escobar, nacido en 1749; era el abuelo paterno del doctor Cueli.
Don Pedro, en el año 1785, fue electo por el Cabildo de Buenos Aires alcalde de la Santa Hermandad del Partido del Norte, pero se excusó alegando enfermedad. Murió no mucho después, aún joven, en 1790. Había casado en 1772, con doña Anastasia de la Torre, con quien tuvo tres hijos que llegaron a la madurez. Entre ellos don Pedro Cueli, nacido en 1784.
PEDRO CUELI DE LA TORRE
Don Pedro Cueli de la Torre, padre de don Fabián, le toca vivir, antes de casarse, los agitados tiempos que  siguieron a los sucesos de Mayo de 1810. Respondiendo al fervor patriótico despertado  por los acontecimientos en la sociedad y, en especial, en la juventud criolla. En 1810, ingresó como cadete al Regimiento de Patricios del que su tío, Fray Pedro Agustín de Cueli, Guardián del Convento de San Francisco y Definidor Provincial de la orden franciscana, fue primer Capellán, durante las invasiones inglesas. En octubre de ese mismo año, como su padre, había sido designado alcalde de la Santa Hermandad del Partido de Palermo, donde tenía su quinta, pero es exonerado del cargo poco después, dada su intención de iniciar la carrera de las armas en defensa de la causa de Mayo.
Ya Subteniente, es enviado con parte de su regimiento a la Banda Oriental donde participa en la batalla de Las Piedras, a partir de la cual los realistas quedaron sitiados en Montevideo. En este combate se encuentran presentes, también, su primo hermano, el Presbítero José Valentín Gómez Cueli, de destacada actuación política posterior, hijo de su tía Juana Petrona Cueli, y su primo segundo, nieto de una Carrasco, que acaudilla a las milicias orientales, don José Gervasio de Artigas, el ‘Protector de los Pueblos Libres’ (1764-1850)
Don Pedro Cueli, con el grado de teniente que obtuvo después de Las Piedras, partió al norte, uniéndose a la campaña que intentaban derrotar al enemigo en el Alto Perú.
Ascendido a Capitán, bajo el mando de don Manuel Belgrano, participó en la batalla de Salta, completo triunfo de las armas patriotas. Como recompensa, al igual que los demás capitanes presentes en el combate, recibió de la Asamblea del año XIII, el despacho de Teniente Coronel y fue condecorado con  el Escudo de Oro.
Como resultado de este importante triunfo el ejército, siempre al mando de Belgrano, se abre camino hasta entrar en la Villa de Potosí, donde la oficialidad es agasajada con diferentes convites. Pero, la fatalidad quiso que los éxitos de la expedición llegaran hasta allí. El 1 de octubre de 1813  se produce la derrota de Vilcapugio y el 14 de noviembre del mismo año la definitiva de Ayohuma.
El Capitán de la quinta compañía del regimiento 1° don Pedro Cueli es herido y a duras penas no cae prisionero. Pero queda retenido en territorio realista, escondido en las montañas de las proximidades de Charcas, con riesgo de ser capturado y fusilado. Recién en diciembre de 1814, puede reincorporarse a las tropas patriotas del coronel mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales. En julio del siguiente año es autorizado a regresar a Buenos Aires.
Hasta aquí la historia de las campañas del teniente coronel graduado don Pedro Cueli, historia que llena de ricos detalles oirá su hijo Fabián y como un eco cada vez más lejano y apagado, lo harán sus descendientes. Cabe acotar que las nietas de don Pedro Cueli, hijas  del doctor don Fabián, se acogerán a posteriores leyes de pensiones para descendientes de Guerreros de la Independencia; recibiendo estos beneficios hasta su muerte, en el siglo XX. [1]

FABIÁN JOAQUÍN CUELI Y MONS
El joven militar don Pedro Cueli, de regreso en Buenos Aires, contrae matrimonio con la criolla doña Escolástica Mons y Vázquez, el 15 de noviembre de 1815. La ceremonia se realiza en la parroquia de la Purísima Concepción, siendo testigos los padres de la novia, don Jerónimo Mons y doña Ana Cristina Vázquez. El abuelo materno de Fabián era catalán, natural de Tossa, hijo de Francisco Mons y de Catalina Figueras. Radicado en Buenos Aires ejerció el comercio. Su esposa Ana Cristina era porteña, hija de Jerónimo Vázquez y de María Ignacia Aberastegui.
Partida de bautismo de Fabián Joaquín Cueli
El 20 de enero de 1817, el mismo día de su nacimiento, es bautizado en la iglesia de la Concepción Fabián Joaquín Cueli y Mons. Son sus padrinos Manuel Silvestre Alberti, oficial de Patricios y antiguo compañero de armas de su padre, y su abuela materna Ana Cristina Vázquez. El oficiante es don Casimiro Arellano, teniente cura de la parroquia. La criatura lleva como primer nombre el santo del día, según la costumbre de la época, San Fabián, Papa y mártir, y en segundo lugar Joaquín, nombre que de adulto no usará jamás, y que llevaron también todos sus hermanos varones, seguramente por algún voto de sus padres.
Tuvo cuatro hermanos menores: Policarpo Joaquín, nacido en 1820, Mariano Joaquín en 1825 (muertos ambos en la infancia), Ana Lucía, en 1827, soltera, quien al enviudar el doctor Cueli, pasará a residir con él en Quilmes, y Flora Ana, nacida en 1832, muerta también en la infancia.
DOMICILIOS DEL DOCTOR CUELI
Ya retirado, el teniente coronel Pedro Cueli se instala en la casa de su suegro, en la calle Independencia de la ciudad de Buenos Aires, a “dos cuadras y media de la iglesia de la Purísima Concepción hacia el río”. Ese fue el hogar natal de quien sería el primer médico de Quilmes. Fallecido su abuelo materno, vivirá junto a sus padres en la casa de la calle Venezuela N° 386 (de la vieja numeración), en el mismo barrio, entre el Centro y Montserrat.
Realiza desde allí sus estudios en la Universidad de Buenos Aires, graduándose en 1842, con una tesis sobre “Metritis aguda y crónica”. Casado con doña Luisa Romero, se instalará, para desempeñar su profesión, por breve lapso de tiempo, en el pueblo de San Nicolás de los Arroyos. Posteriormente cambia su destino, radicándose en el pueblo de los Quilmes en 1851.
Un año antes, el 2 de mayo de 1850, había comprado a don Sebastián Maldonado una casa con una manzana de tierra, “una cuadra cuadrada de cien varas de cada lado”, en el pueblo, por 8.000 pesos. Manzana que Maldonado había adquirido a su vez a Jacoba Torres de Magalde. La casa se ubicaba en Alvear esquina Alsina. La propiedad ocupaba tres solares, quedando el cuarto baldío según los planos de don Pedro Etchevertz de 1890. Allí vivió también su hija casada con don Gaspar de Udaeta.
UN SOLO MÉDICO PARA UNA SOLA INMENSIDAD
Poco se puede agregar a lo ya narrado por los historiadores quilmeños. Egresado de la Universidad de Buenos Aires en 1842, con el título de “Profesor de medicina y cirugía”, se radicó en Quilmes cuando entre el pueblo y la zona rural apenas se alcanzaba - según el registro estadístico provincial de 1854 - 7.140 habitantes.
El pueblo apenas era un desparramos de casas toscas; algunas, muy pocas, respetables y en torno la Campaña, campos y más campos, baldíos, bañados, lagunas, poblado todo de una fauna de llanura, perros cimarrones y algún que otro puma que se atrevía a rozar los límites del villorrio. Una inmensidad para un solo médico.
Durante su labor, por más de treinta años atendió a los vecinos del pueblo y a los de la Campaña, que recorría en una volanta tirada por un caballo. Su radio de acción llegó a alcanzar, hacia el sur, las estancias que hoy conforman el parque Pereyra Iraola, y hacia el oeste, los pueblos de Rivadavia (Monte Chingolo), Adrogué - en el actual partido de Almirante Brown -, al norte la Estanzuela de los Dominicos y los muchos saladeros que reunían en torno breves núcleos de población.
Tras la batalla de Caseros, en 1852, atendió en un “hospital de sangre” junto a los doctores Claudio Amoedo, Ceferino López y el farmacéutico Miguel Puigarri, a los heridos que deambulaban por los campos esquivando la prisión unos, las levas otros. Trabajo que se repitió luego del sitio de Buenos Aires en 1853.
Profesionalmente el Dr. Cueli destacaba por su rápida capacidad de diagnóstico. “Médico práctico”, lo llama el Dr. José A. Craviotto.  Diagnosticó, en un trabajador de las obras de la iglesia parroquial, el primer caso de la epidemia de cólera de 1867 y 1868, a la que tuvo que enfrentar junto a su colega el doctor José Antonio Wilde. Asimismo, atendió a los enfermos durante la epidemia de fiebre amarilla de 1871, integrando la comisión constituida para luchar contra ese mal. [2]
Fue médico de policía y pobres hasta 1869, cuando dejó el puesto, que fue asumido por el Dr. Wilde.
Se mantuvo relativamente alejado de la política, aunque tuvo simpatías mitristas. Fue municipal (concejal) de Quilmes en 1865 y 1866, pero sospechamos que no era lo suyo la cosa pública.
DESCENDENCIA
Tuvo con su esposa Luisa Romero quince hijos, de los cuales diez llegaron a la edad adulta. De tres de esos hijos: Rosario, Petrona y Pedro, queda hoy descendencia.
Margarita, “Marga” como se la conocía en la familia, nació en 1844, permaneció soltera y fue la asistente del doctor Cueli en la atención a los pacientes. Preparaba en un mortero casero las recetas medicinales que le encargaba su padre. [3]
Rosario nació en 1845, casó con don Cipriano Suárez, propietario, acopiador de hacienda. Se radicaron en Barracas al Sud (Avellaneda) Tuvo varios hijos.
Luisa nació en Buenos Aires en 1850 y falleció en Quilmes en 1926; permaneció soltera.
Petrona nació en Quilmes en 1852. Casó con don Ramón F. de Udaeta, secretario del Senado de la Provincia; adhirió a la causa nacional en la revolución de 1880, acompañando al Presidente Nicolás Avellaneda a Belgrano, por lo que fue destituido en aquel cargo por las autoridades rebeldes. Triunfante el gobierno nacional, fue municipal (concejal) en 1874 y 1875. El 3 de julio de 1880, fue designado presidente de la municipalidad de Quilmes y juez de paz, cargo que conservó por reelección hasta 1882, inclusive. Durante su administración se creó el servicio policial en Quilmes, independiente de la municipalidad y del juzgado de paz. Una función menos para las múltiples que ocupaban a los jueces de paz; y todas “ad honorem”.
Carolina  nacida en 1854, permaneció soltera; falleció en 1918.
Fabián Honorio nació en Quilmes en 1856. Se trasladó a Bahía Blanca y a Carmen de Patagones. Murió viudo, sin descendencia en 1907.
Félix nació en 1857, en Quilmes, fue maestro. Permaneció soltero; falleció en 1886.
Martín también nacido en Quilmes en 1861, permaneció soltero; falleció en 1914.
Teresa, nacida en 1863, en Quilmes, permaneció soltera; falleció en 1913.
Pedro Cueli, nacido en 1864, en Quilmes, se estableció en Ensenada y La Plata; fue empleado de Aduana y de la Municipalidad de esa ciudad capital. Casó en la iglesia de San Ponciano en 1886, con Ramona Trujillo. Murió en 1926. Es el bisabuelo del autor de este trabajo.
SU MUERTE
Murió el doctor don Fabián Cueli el 18 de Septiembre de 1882, por la mañana, a la edad de sesenta y cinco años, luego de padecer una larga enfermedad urinaria, la que él mismo se trataba sondándose con un tubito de plata. Su defunción fue corroborada por el Dr. Edmundo Fierro. Fue sepultado en el cementerio de Ezpeleta.
A la muerte del doctor Cueli, la manzana que había sido de su propiedad se subdividió. Allí se construyó una nueva casa para sus hijos solteros quienes permanecieron en Quilmes hasta su muerte. Su hija Petrona, con don Ramón de Udaeta ya había levantado su propia casa en la misma manzana, donde vivían con sus varios hijos.
CURIOSIDADES
Las hijas solteras compartían la casa con su tía paterna Lucía Cueli,
quien murió en 1910. Por tradición oral, se conoce que salían rara vez. Tenían una habitación arreglada como oratorio, donde un sacerdote concurría a realizar las ceremonias religiosas. Una de ellas tocaba un piano de doble cola que ocupaba gran parte de la sala, cuyos acordes recorrían el blando silencio del pueblo. Las asistía una criada llamada Virginia quien tenía como uno de sus obligaciones preparar a cada una su propio y exclusivo mate que no compartían entre sí jamás.
En la casa de Petrona Cueli y Ramón de Udaeta también persistieron, hasta la década de 1960, dos hijos solteros de este matrimonio: Luisa y Fabián Udaeta Cueli. Con su muerte, terminó la presencia de la familia que habitó Quilmes por más de cien años.
Por Mario Gutiérrez Cueli
APÉNDICE DEL “QUILMES DE ANTAÑO”
DE JOSÉ ANDRÉS LÓPEZ [4]
“… un buen día del año 1852, vino a establecer­se aquí el doctor don Fabián Cueli; y éste fue el pri­mer médico que tuvo Quilmes.
En el quinto año de su curso, el doctor Ingenie­ros, alumno del doctor Ramos Mejía, quiso lucirse an­te éste. Obtuvo un caso que empezó a exponer así: “Después de leer a Charcot, a Mandsley y a Marselli, considero..."
—No siga — interrumpió Ramos Mejía. — Usted no puede saber su caso leyendo libros, sino examinando enfermos.
El doctor Cueli, que había recibido su título de médico en 1839, cuando el maestro del doctor Ingenieros no había nacido aún, pensaba, como el gran psicólogo e ilustre profesor, que los casos no se apren­den en los libros sino en la clínica; y su terapéutica correspondía con justeza a ese precioso concepto, tan­to como su recetario a la más simple expresión, her­manándose así medios y finalidades.Si sus medicamentos no curaban siempre, puede afirmarse que no mataban jamás, ni arruinaban los bolsillos. Y esto no resultaba del agrada de los boti­carios.
Y con sólo un médico y sin ninguna botica pasó Quilmes varios años, sin menoscabo de su salud ni de su bolsillo pues, el doctor Cueli, hasta servía ad-honorem el puesto de médico de policía y pobres.
Pero en 1858 llegó otro, el doctor José Antonio Wilde, y no sólo vino él, trajo consigo un botiquín. Porque si un módico podía ejercer sin botica, dos no.
Cuando el doctor Wilde vino, era médico "in pártibus", por estar respecto de su tesis, en descubierto con la Facultad. Olvidando esa circunstancia se inició con empuje y éxito en el doble manejo de los trastos de curar; pero pronto el doctor Cueli lo obligó a repa­rar el olvido. Ya en regla con la Facultad, uno y otro médico se movieron en el radio, o como quiera lla­mársele al espacio de su acción, como astros con órbi­ta propia, aunque desproporcionada, porque una crecía a expensas de la otra; y si ese fenómeno tenía algo de encantador, era la despreocupación y la falta de diligencia de parte de los que más directamente él afectaba, para modificarlo…
*** 
Hay en Quilmes Oeste una calle que lleva el nombre del Dr. Cueli, es la N° 321, que comienza en la arteria Joaquín V. González al 2300 y termina en la ruta provincial N° 14 “Camino General Belgrano”; después de cruzar la Av. Calchaquí (Ruta Prov. N° 36) y la Av. Gral. Mosconi (Ruta Prov. N° 53) Aproximadamente 22 cuadras para un homenaje.
Compilación H. Chalo Agnelli
FUENTES
Fernández Burzaco y Barrios, Hugo. Apuntes biogenealógicos para un padrón de habitantes del Río de la Plata. Editor Fernandez Burzaco, 1986.
Carlos Calvo. Nobiliario del Antiguo Virreynato del Río de la Plata. Librería y editorial “La Facultad”, 1938.
Gammalsson, Hialmar Edmundo. Los pobladores de Buenos Aires y su descendencia. Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Secretaría de Cultura, 1980.
Revista Buenos Aires nos cuenta, número 20, El Parque Tres de Febrero. Artículo “El Monte de Cueli”. CPC Impresores, octubre de 1991.
Historia del Jardín Botánico. Diego A. del Pino. Ediciones Turísticas de Bs. As., 2003.
Ensayos de historia social, política y militar argentina. “Fray Pedro Cueli, Primer Capellán de Patricios”. Artículo de Roberto L. Elissalde. La Academia, 2000.
Foja de servicios del Teniente Coronel don Pedro Cueli, según informe del AGN Expediente C. Nro. 10.043
Historia de la Sociedad Hospital de Quilmes “Dr. Isidoro G. Iriarte” desde 1919 hasta 1972. José Goldar. Municipalidad de Quilmes, 1979.
Quilmes de Antaño. José Andrés López.  Ed. Talleres gráficos América, 1930.
Historia de Quilmes desde sus orígenes hasta 1941. Craviotto, José Alcides. Archivo Histórico de la Provincia "Doctor Ricardo Levene,", 1967.


NOTAS
[1] Síntesis: Pedro de Cueli y Cortina, casado con Francisca de Escobar (Tatarabuelos).
-Juan Agustín de Cueli y Escobar, casado con María Jacinta de Escobar y Carrasco (Bisabuelos).
-Pedro Antonio de Cueli y Escobar, casado con Anastasia de la Torre (Abuelos).
-Pedro de Cueli y de la Torre, casado con Escolástica Mons y Vázquez (Padres)
[2] Además del Dr. Cueli y el Dr. Wilde integraban la Comisión
Humanitaria: José Agustín Matienzo,  Juan Manuel García, José D. Caveda, Jaime Wilde, Remigio González, Francisco Casares, Juan Ithuralde y Pedro J. Carreras; y la Comisión Auxiliar de señoras estaba integrada por: Victoria Wilde de Wilde, Emilia Guzmán de Flores, Lupercia González de Córdoba, Josefa Ana Dupuy de Matienzo, Isabel M. de Casares, Francisca Durañona de Drake, Isidora M de Gartland, Antonia Iraola de Pereyra y Luisa C. de Rosende.
[3] La tradición oral llegada al compilador, recordaba verla recorriendo los campos vecinos al pueblo donde llegaba en el break de su padre, que ella misma conducía, buscando determinadas hierbas. No faltaba quien la motejara de curandera.

[4] Pág. 163, “Sus médicos”, de la primera edición, 1932; Pág 147, de la segunda edición de Buenos Aires Books, 2016.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

DON AGUSTÍN PEDEMONTE, PIONERO EN EL DESARROLLO DE BERNAL (COLABORACIÓN)



Por Alejandro Gibaut
Un 13 de diciembre de 1916, hace hoy 100 años, fallecía en su casa de Bernal don Agustín Pedemonte, pionero en el desarrollo del naciente pueblo.
1
Don Agustín había nacido el 12 de mayo de 1851, en Pontedécimo, Italia, pueblo situado en el valle de La Polcevera, cerca de Génova. Hijo de don Luis Pedemonte y doña Rosa Molinari.
De adolescente había sufrido un accidente en una pierna al trepar a un árbol, accidente que lo había condenado a usar muleta. El contaba que un día de agosto de 1864, cansado del dolor, visitó el santuario de Nuestra Señora de la Guardia en Monte Figogna donde luego de rezar y pedir pudo abandonar la muleta y volver a su casa caminando, con una "pierna nueva". Fue su primer acercamiento a la devoción de la Virgen, que ya no abandonaría por el resto de su vida.
Huyendo del servicio militar obligatorio y las pocas oportunidades que ofrecía su tierra natal, llega a Buenos Aires el 17 de enero de 1870. Se establece, como la mayoría de sus paisanos genoveses, en la Boca donde sufre las consecuencias de la epidemia de fiebre amarilla de 1871, sobreviviendo a la misma en otra muestra de fe hacia la Virgen de la Guardia.
Carnicero en el Mercado Garibaldi, con trabajo y esfuerzo va abriéndose camino y logra colocarse como importante proveedor
marítimo de la empresa de navegación de Nicolás Mihanovich.
El 10 de julio de 1875 contrae enlace con doña María Solari Raggio, también italiana, la que será su compañera de vida. En 1887, llevado por la búsqueda de un lugar de paz y tranquilidad para pasar los veranos, compra un gran terreno a don Federico Leloir Bernal, padre del futuro Premio Nobel. El mismo estaba delimitado por las actuales San Martín, Don Bosco, Dardo Rocha e Ipiranga y su imaginaria prolongación. Sobre San Martín hacia Don Bosco, entonces un
polvoriento camino de carretas que se convertía en un lodazal en invierno, levanta su quinta a la que llamará "La Polcevera", como su valle natal.
Su devoción a la Virgen de la Guardia se mantiene incólume, y es así como en 1892 erige en honor a la misma un altar de mármol de Carrara, traído especialmente desde Génova, en la Parroquia de San Juan Evangelista de la cual era un importante benefactor.

Dos años antes le había pedido a sacerdote salesiano Esteban Bourlot que considerara la posibilidad de enviar a la "Estación Bernal", como eran conocidos nuestros pagos, un sacerdote para dar misa dominical; él mismo donaría el terreno para levantar la capilla necesaria y una pequeña escuela.
NACIMIENTO DE LA OBRA
Interesados en el tema, visitará a don Agustín monseñor Juan Cagliero para conversar con él sobre el terreno en cuestión. La
anécdota que el propio donante contó durante muchos años es digna de relatar: monseñor Cagliero le pide un terreno más amplio para poder llevar adelante los planes que los salesianos tenían en mente. Para delimitar las tierras necesarias, monseñor vendó sus ojos, pidió a uno de los hijos de don Agustín (Luis, futuro padre salesiano apodado el "Don Bosco de América" por su trayectoria)
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que lo guiara, y comenzó a caminar hacia el oeste. Uno puede imaginarse la cara de don Agustín transformándose a medida que monseñor caminaba y caminaba y caminaba sin detenerse… pero la obra valía la pena, el terreno fue donado y en 1891, se constituyó una comisión que colocó, el 5 de abril, la piedra fundamental de la capilla y colegio que se inauguraría formalmente el 28 de abril de 1895.

También tenía don Agustín otras tierras en la zona, las que iban de 9 de Julio a Castro Barros y de San Martín a Dardo Rocha, que
había comprado a Augusta Bernal en 1889, junto a sus socios Luis Costa y Francisco Cárrega, que fueron loteadas en esa misma época, comenzando el desarrollo del pueblo. A comienzos del siglo XX, se hizo de 96 hectáreas en la zona de La Cañada, las que fueron loteadas hacia 1913. INSTITUCIONES DEL NACIENTE BERNAL
No sólo trajo a los salesianos, cuya obra fue basal en el desarrollo del pueblo; en 1903, fundó el Círculo Católico de Obreros junto a su amigo Tancredi Tortello, con edificio propio, levantado en 1906.
En 1908, es nombrado Miembro Honorario de la recientemente
creada Asociación de Fomento.
En 1909, es elegido Concejal, aunque la mayoría conservadora no le permite formar parte de la estratégica Comisión de Padrones. Fue uno de los principales impulsores de la creación de la Parroquia de Nuestra Señora de la Guardia, iniciando en 1911, los trámites para su concreción, cosa que se logró en diciembre de 1914.
En ambos círculos de acción, Bernal y La Boca, luchó siempre contra los grupos anticlericales que a comienzos del siglo XX tuvieron su auge en Buenos Aires. Algunos de ellos se instalaron en la barriada obrera bernalense, Villa Cramer, al calor de las fábricas que allí abrieron sus puertas. Pero esa es otra historia…
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EL REPOSO
El 13 de diciembre de 1916, luego de sufrir una larga y penosa enfermedad, y habiendo recibido la extremaunción de manos de su propio hijo, el ya convertido en clérigo don Luis Pedemonte, falleció en "La Polcevera". El cortejo fúnebre, que se trasladó en tren a Constitución y de allí a Chacarita, fue grandioso: lo integraban los Superiores Salesianos, infinidad de amigos, ex alumnos de Don Bosco, 200 alumnos del colegio y los Exploradores, que montaron guardia de honor hasta su sepulcro. En 1957, sus restos fueron trasladados al cementerio de Quilmes y finalmente al atrio de la nueva iglesia de Zapiola y Belgrano, que él no llegó a conocer pero que iluminó a través de su hijo Luis y donde reposan junto a los de su esposa, fallecida el 17 de julio de 1944.
Don Agustín y doña María tuvieron siete hijos, dos de los cuales, Alejandro y Agustina,  fallecieron a muy corta edad. Luis José, el primogénito, fue un respetabilísimo sacerdote salesiano; Palmiro Adolfo, hacendado en la Patagonia y casado con Elvira Pizzorno; Arturo Benito, asegurador y casado con Rosa Robbio; Rosa Gerónima, casada con Rómulo Caffarena; Catalina Corina, casada con Enrique Soldini; Gotardo César, periodista y escritor, casado con Rosa Da Graña. Algunos de sus descendientes directos aún viven en Bernal.
“Si olvidamos los cimientos y si olvidamos a quienes hicieron los cimientos, el futuro nos lo reclamará. Mucho se habrán equivocado nuestros maestros, pero a ellos debemos que nos enseñaran quiénes fueron nuestros fundadores. Un pueblo sin identidad, sin sentido de pertenencia, es un pueblo sin conciencia ciudadana.”
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De Alejandro Gibaut
Integrante de la Agrupación de Historiadores Los Quilmeros
FUENTE
De la página de facebook “Bernal, su historia y su gente”
FOTOS DE LA FUENTE
1.- Don Agustín Pedemonte
2 Doña María Solari Raggio de Pedemonte
3 Acta de matrimonio de don Agustín con doña María, 10 de julio de 1875.
4 La familia Pedemonte-Raggio.
5 Pbro. Luis Pedemonte
6"La Polcevera", residencia de la familia Pedemonte en Bernal. Ubicada en San Martín entre Ipiranga y Don Bosco, direccionada  esta última calle. Se ve en el frente el monumento a Cristobal Colón que don Agustín hizo levantar en sus jardines en 1889; que en 1921, fue trasladado a 25 de Mayo y San Martín.
7 Firma autógrafa de don Agustín Pedemonte en la escritura de compra de tierras a doña Augusta Bernal, 1889.
8 Obituario en el diario "La Nación" del 14 de diciembre de 1916.
9.- Tapa del libro “Bernal en el Bicentenario del Nacimiento de Don Bosco (1815-2015) de José María Barbano

lunes, 12 de diciembre de 2016

SOCIEDAD COSMOPOLITA DE SOCORROS MUTUOS ARTESANOS DE LA COLONIA - 1894

por Chalo Agnelli
Las Mutuales fueron antecesoras de los clubes barriales. Por lo general carecían de sede propia y utilizaban la sala, una habitación o un galpón en una casa familiar o un café-bar o las instalaciones del cine “La Paz” (Perón e/M. Quintana y A. Baranda), muy requerido para estos encuentros, ya que era el único ámbito adecuado para realizarlos en toda La Colonia. Allí se convocaban jóvenes de ambos sexos, ellas acompañadas por sus madres o alguna chaperona disponible, para expandir la vocación gregaria y establecer vínculos matrimoniales que de otro modo, para las niñas se dificultaban, a no ser que se casaran con un vecino del barrio, con un primo lejano, el hijo de una familia de la amistad de los padres o 'por poder' con un paisano del país de origen (recurso que produjo más de un conflicto)
 
Sede de la Sociedad de Artesanos en Vicente López y Pte. Perón.
 
Pero otras tenían un carácter cooperativo como La Asociación Cosmopolita de Ayuda Mutua Artesanos de La Colonia, precursora del mutualismo, el fomentismo y el cooperativismo en el barrio y en Quilmes. Fue fundada por Santiago Valerga y su hijo Carlos Deogracia Octavio el 10 de abril de 1894. Una entidad, de similares características, ya existía en el barrio céntrico, pero no tuvo permanencia.
Don Santiago Valerga
Fonda-posta-almacén "La Colonia", esquina SE de Vicente López y 12 de Octubre, primera sede de la Soc. C. de S. M. La Colonia
DEL OTRO LADO DE LA VÍA
Estos artesanos, comerciantes, profesionales, pequeños empresarios y trabajadores, “del otro lado de la vía”, compraron a Oscar Risso un terreno por valor de $ 800 donde en 1900, comenzaron a levantar un edificio propio. La casa, en parte, fue construida con la venta de dos lotes vecinos. En el mármol al pie de la puerta de entrada a esa vieja casona, que aún se halla en pie, está grabado el año 1894. O sea, que la Sociedad fue creada dos años antes que fuera oficializado el barrio La Colonia por las autoridades municipales.
El 29 de abril de 1894, se suscribió el acta fundacional en la casa de su promotor, Vte. López y 12 de Octubre (ver  foto), donde permaneció siete años. Fueron 17 los socios fundadores que integraron la primera comisión directiva: Manuel Vilas y Col como presidente; Santiago Valerga, tesorero; José Gaspar Cousillas (el maestro), secretario; Carlos Deogracia Valerga, Victorio Valerga, Luis Brignoli, Ernesto y Carlos Fornaroli, Pascual Martignago, Gaspar Greco, Ramón Villanueva, José Urrismendi, Ignacio Celasco, Ubaldo Ávila, Esteban Ronconi, José Estévez y José Negrussi.
Dos años después de su fundación la Sociedad contaba con 59 socios y un capital de $ 1000, que a fines de diciembre de 1897, se destinó para la adquisición del terreno mencionado, en la esquina de Vicente López y Perón (ex Córdoba).
El mismo año se le acordó la personería jurídica por el Ministerio de Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Comenzando el siglo XX, en 1900, se adquirió la bandera insignia social, que fue entregada a la Institución en un acto público realizado el 14 de abril de 1901. El 20 de agosto de ese año, el presidente pidió a la municipalidad se los exonere de impuestos por derechos de edificación y permita la extracción de arena de la Ribera para levantar la sede. El HCD aprobó la solicitud. [1] 
El 1 de enero de 1902, se inauguró el edificio. Además de los lotes vendidos, el costo se cubrió mediante la generosidad de socios honorarios, beneméritos, protectores, activos y numerosas relaciones con otras entidades de bien público.
Algunos de los principales societarios para guiaron el avance de la obra fueron: el señor Esteban Ronconi, presidente de la sociedad en aquel entonces;  el secretario Gaspar Cousillas - quien con su esposa crearon allí la primera escuela privada de La Colonia, Instituto 'San Martín' - y el señor Luis Bossi quien contribuyó con materiales de su corralón. También acompañaron en esta gesta los señores: Gandolfo, Torres, Tocco, Pozzi, Torriggi, entre otros.
En 1904, en los festejos del 10° aniversario de la fundación se comenzó a tomar diversas medidas y resoluciones tendientes a revocar el frente del edificio. Había habido una campaña municipal para que los vecinos revocaran sus casas, ya que los inmigrantes que con mucho esfuerzo levantaban sus viviendas dejaban para épocas de vacas godas el revoque del frente, que luego no se concretaba nunca, hasta hoy hay casas, de ese entonces, sin revocar. El enfoscado se concretó en 1906, con los aportes de Luis Bossi y de Pedro A. Borzi, vecinos altruistas que pensaban que el progreso de su comunidad redundaría en sus familias. Al año siguiente se concretó la vereda de piedra y otras mejoras en el interior como la extensión de la galería, las rejas del frente y la ampliación de la cocina. Estas y otras reformas se concluyeron en 1908, quedando la casa en condiciones incomparables para el barrio La Colonia.


Carlos Deogracia Valerga Celasco secundó a su padre en la fundación de la Soc. de Artesanos, socio vitalicio y gerente en 1929 de la Institución de Bien Público.
SERVICIO SOCIAL PRIVADO
Además de brindar créditos personales y de vivienda, estimulaban a los inmigrantes con oficio para que se establecieran en el barrio, no solo con ayuda económica, sino también incluyéndolos en una lista de artesanos que se ofrecía a las empresas existentes y a particulares. Funcionaba como una cooperativa y obra social con profesionales al servicio de los asociados con el sólo costo de la cuota societaria.
Grupo de paisanos italianos en la Sociedad de Artesanos
 En 1924, integraban la CD: presidente, Santiago Vezzulla, un vecino de Bernal con un fuerte compromiso social; vice, Antonio Cuesta; gerente, Carlos D. Valerga; tesorero, Guillermo Pozzi, protesorero, Eugenio Bagnarelli, vocales: Victorio Valerga, Antonio Martino, Héctor Garnica, Gregorio Kribiski, Felipe Torti, José Prieto; suplentes: Renato Gilensich, Salman Andah, José Gorroño y Guillermo Scaccia. A la fecha contaba con 200 socios que abonaban una cuota mensual de $ 1,20.
Al cumplirse el 34° aniversario, el 29 de abril de 1928, la Sociedad estaba decayendo y contaba con un reducido capital de $ 13.000. De todas maneras como para darle un aire vital se realizó un solemne acto en el que estuvieron presentes el gerente de la institución don Carlos Deogracia Valerga su presidente don Bernabé Márquez, el Ing. Eduardo Castro, Ángel Martino, Mauricio Scialabba, Felipe Torti, Sabino Capra, Salomón Sale, Elías Scarabotti, Juan José Gaspar, Manuel Mejide, Francisco Revo, Jaime Bazterrica, Ramón Valerga, Antonio Rivadeneira, Ángel Camarero y en representación de la Sociedad Italiana Cristoforo Colombo el Sr. O. Cimadomo y de la Sociedad Española “La Unión”, el Sr. Rogelio Fajo.
Habían sido presidentes destacados hasta la fecha, además de su fundador don Santiago Valerga, el Ing. Rafael González, el ya mencionado don Luis Bossi, quien, como se mencionó, tuvo una participación imponderable; y otros.
C.D. en el XXV° aniversario, el tercero desde la izquierda parado Carlos D. Valerga, sentado, el segundo desde la izquierda el Ing. Eduardo B. Castro
35° ANIVERSARIO 
Al cumplir la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos su 35° aniversario, el Boxing Club fundado en 1924, funcionaba dentro de sus instalaciones.

El ring levantado por el Boxing Club en la Soc. de Artesanos.
Era presidente reelecto el ingeniero Eduardo B. Castro, quien también realizó una labor fecunda junto con los miembros de la Comisión Directiva que integraban: como vice, Agustín Perli; secretario, Humberto Bozzo; tesorero Bernabé Márquez; pro, Raúl Carranza; vocales titulares Gabriel Dekmak, Gino Moretti, Ángel Martino, Domingo B. Camporrotondo, Juan R. Prestipino, Mauricio Scialabba; suplentes: Juan E. Bracco, Bartolomé Gandolfo, Manuel Bozzo y José Cannizzaro; gerente, Carlos D. Valerga. La Sociedad contaba con un saldo a favor de $ 50.000. Con motivo de este nuevo aniversario se realizaron diversos actos, entre ellos, la entrega de diplomas a los socios con más de diez años de antigüedad, así como se nombró a don Carlos D. Valerga socio vitalicio, por ser el único que durante 35 años consecutivos acompañó a la Sociedad con una constancia que lo hacía acreedor a ese honor. Hubo un baile, un torneo de ajedrez, un encuentro de esgrima y de box más otras actividades en las que participó todo el barrio desde la Av. Triunvirato hasta República del Líbano (ex Santiago del Estero) y desde las vías del ferrocarril hasta la Av. Urquiza.
Asistentes al baile realizado el 20 de abril de 1929 en festejo del 35° aniversario.
Torneo de ajedrez por la copa "Ing. Castro"
Alumnos de esgrima del Quilmes Boxing Club que funciona en la Soc. Artesanos
Ya contaba con más de 200 socios activos. Prestaban servicio a la Institución 10 facultativos los doctores: Emilio Torre, Emilio Planes, Vicente Franco, Oscar Schneidewind, Emilio Sueiro, Emilio Caset, José Orengo, Vicente Franco, Antonio Di Bartolo y Alberto E. Salvatti. Tenían acuerdos de atención con el Hospital de Quilmes, en lo local y en la Capital: los hospitales Italiano, Español, Alemán y Británico. Las farmacias que hacían descuentos eran la 'Rocca', 'Ricagno', 'Franco Inglesa', 'Radium' y la farmacia 'La Colonia'.; contando además con un químico, José Agustín Craviotto y un odontólogo, Emilio Mauri Casabal. 
50° ANIVERSARIO 
Hasta 1944, durante su cincuentenario, la Sociedad estuvo presidida por Ángel Martino, vicepresidente el
Esq. de V. López y 12 de Octubre, "La Colonia"
Ing. Eduardo Castro, tesorero Lazaro U. Vaccaro, vocales: Francisco Suárez, Juan Bracco, Ángel Prestipino, Carlos Bubalo, Ricardo Vaccaro y Jorge Labugger.
Otros vecinos que pertenecieron e integraron las distintas comisiones fueron: el Ing. Francisco W. Fernández, Humberto Bozzo, Bernabé Márquez, Ángel Manini, Agustín Perli, Gabriel Dekmak, Raúl Carranza, Ángel Puiselli, Andrés Jakobsen, José Scacciaferro, Juan R. Prestipino, etc. 
Carlos Deogracia no pudo llegar a este cincuentenario pues falleció en Quilmes el 6 de agosto de 1938.

Fiesta del cincuentenario realizado en la Soc. de Artesanos, los fotografiados son todos los descendientes de don Santiago Valerga y Rosa Celasco. (1944, foto Alcibíades Rodríguez)
DECLINACIÓN
El 10 de abril de 1953, con un acto se celebró el 59º aniversario de la fundación de la primera entidad mutualista y social de La Colonia y una de las primeras del partido de Quilmes, en su hoy centenario local de Vicente López 753 (vieja numeración) Se les entregó una medalla recordatoria a los socios más antiguos: Agustín Perli, Bernardo Martino, Benigno García, Antonio Avanzini y le entregaron un pergamino a Isabel Valerga en reconocimiento a los 15 años de actuación administrativa de la Institución promovida  por su abuelo.
En el centro Carlos D. Valerga con el grupo de esgrimistas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La Sociedad perdió el empuje de sus fundadores y el edificio fue tomado por decreto municipal de acefalía y disolución de la personaría jurídica. Un nieto de don Santiago, Julio César Valerga intento infructuosamente en 1991, que se lo declarara patrimonio social y cultural del Partido de Quilmes.
Un grupo de vecinos refundó, en los últimos años, la Sociedad de Artesanos que presidió el Sr. Leonardo Grasso. [2] Por varios años las instalaciones se compartieron con el Boxing Club y luego se compartieron con el grupo de Boy Scout Cnel. Juan Pascual Pringles, fundado por Agustín D. Seijas el 25 de mayo de 1966, en un predio existente en Martín Rodríguez y Corrientes y luego se trasladaron a esta señera casona.
Alumnos y maestros de la escuela San Martín que funcionaba en la Sociedad de Artesanos de La Colonia.





 
Carlos Deogracia Octavio Valerga fundador del Boxing Club
[3] que tuvo como segunda sede la Soc. de Artesanos. Murió el 6 de agosto de 1938 (El Sol, agosto 1940)

Chalo Agnelli, 1994/2004/2014
Colaboración: Mora Camarero Deprati de Barati,
Domingo Araujo, Leonardo Grasso y Josefina Haydee B. Yori de Tiscornia
FUENTE 
Agnelli, Chalo. "La Colonia de Valerga - historia social del segundo barrio de Quilmes (1874-1974)" Ed. Tiempo Sur. Quilmes, 2011. Cap 5 Pp. 93 a 95.
Biblioteca Popular Pedro Goyena
Biblioteca Pública Municipal Domingo F. Sarmiento
Museo Fotográfico de Quilmes "Irma Gerónima Giles y Gaete de Mayol"
Ver en EL QUILMERO del lunes, 24 de octubre de 2011, SANTIAGO VALERGA - SU CALLE, PROYECTO DE RESTITUCIÓN // 1927 - 2017
NOTAS

[1] Libros de actas del HCD N° 3 y 4, folios 480 y 200 respectivamente. Biblioteca Pública D. F. Sarmiento.
[2]Ver en EL QUILMERO del miércoles, 18 de enero de 2012, LEONARDO ALBERTO GRASSO - "HONRAR LA VIDA" 

[3] Ver en EL QUILMERO del domingo, 4 de febrero de 2018, EL QUILMES BOXING CLUB