jueves, 27 de agosto de 2020

UN CEDRO DEODARA EN LA PLAZA DE LA ESTACIÓN

por Chalo Agnelli

Hubo durante casi 30 años en la plaza de la estación de Quilmes, llamada ayer William Wheelwright y desde 1959, Hipólito Yirigoyen, [1] un majestuoso cedro deodara hasta que en octubre de 1948 un fuerte viento del NO acabó con él.

El cedro deodara es nativo del oeste de la Cordillera del Himalaya, por eso también se lo llama cedro del Himalaya o cedro llorón porque las ramas, que crecen horizontalmente, tienen los ápices caídos. Este árbol con su silueta piramidal, había alcanzado los 45 metros. Si bien es una especie muy resistente al frío y al calor, no aguanta los suelos muy húmedos como los de Quilmes, por eso, ya conmovida su base, fue fácil víctima de la tormenta.

El que era director de Plazas y Paseos Ing. Agrónomo Aníbal B. Pocca con el auspicio del intendente Eloy Numa Damonte [2] tuvo la iniciativa que su madera se fuera transformada en bibliotecas, que una vez concluidas se enviaron a escuelas locales, como la Nº 34 de Ranelagh (hoy Nº 6 de Berazategui) cuyo nuevo edificio inauguró, el 3 de diciembre de ese año, su director el insigne maestro Enrique Cánepa. 

MEDICAMENTO AYURVÉDICO [3]

Las propiedades curativas de Cedrus deodara están bien registradas en la India  en los medicamentos ayurvédicos, que se indican a continuación.

El interior de la madera es aromático y se utiliza para hacer incienso, también puede destilarse para hacer aceites esenciales. Debido a que los insectos evitan este árbol, el aceite esencial se usa como repelente de insectos para los caballos  y vacas. También tiene propiedades antifúngicas[4] y tiene un potencial para el control del deterioro por hongos de las especias durante el almacenamiento. La corteza exterior y el tallo son astringentes. Se utiliza como antiespasmódico y sudorífico, estimula la orina y es aromático.

Compilación y notas Chalo Agnelli

NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del martes, 23 de marzo de 2010 “La Plaza de la Estación... ¿Guillermo Wheelwright o Hipólito Yrigoyen?”

[2] Intendente de Quilmes desde el 1/5/1948 hasta 7/7/50 Partido Justicialista (2 años, 2 meses y 6 días)

[3] Tiene como objetivo común la unificación de cuerpo-mente y espíritu, proclamando que la enfermedad y la salud son el resultado de la confluencia de tres aspectos principales de la existencia

[4] Se entiende por antifúngico o antimicótico a toda sustancia que tiene la capacidad de evitar el crecimiento de algunos tipos de hongos o incluso de provocar su muerte.

 

DÍA DE LA INSURGENCIA CULTURAL - 18 DE AGOSTO

El día de la Insurgencia Cultural se realiza en muchos países del mundo a 84 años del asesinato del gran poeta, dramaturgo y humanista Federico García Lorca. por la dictadura Franquista.

La Insurgencia Cultural es la resistencia frente a una cultura mercantilista basada en la explotación, la guerra, la discriminación, el machismo, la xenofobia, el consumismo, el saqueo brutal a los recursos naturales y al medio ambiente, el intento de  supresión de las culturas  originarias. 

La cultura es el alma de un pueblo, el artista y el trabajador de la cultura debe alzar la bandera de la solidaridad, denunciar todas las formas de injusticia y  levantar el sueño colectivo de un mundo mas justo y mas humano.

Chalo Agnelli / 17//8/2020

miércoles, 19 de agosto de 2020

GUILLERMO ENRIQUE HUDSON Y SU MENSAJE EN LA PANDEMIA POR MARÍA ROSA MARIANI

 

CONMEMORAR  UN NUEVO ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO RECUPERANDO SU LEGADO

Guillermo Enrique Hudson (4/8/1841 – 22/8/1922), bilingüe, binacional, bicultural, múltiple y diverso; supo como pocos narrar cómo crece el pasto, jugar con la lengua para describir el perfume de las prímulas, pintar con colores desconocidos el canto del gorrión. Darle nuevas miradas a nuestros sentidos y descubrir aquellos en los que nadie pensó como tales. Tiene una mirada profética, que lo lleva a anticipar la extinción del gorrión en Londres, que demoró cien años en volver a hacer escuchar sus trinos sobre el Támesis, una palabra para cada fecha y cada momento.

El narrador de las historias que no figuran en los libros de Historia, que en un nuevo aniversario de su fallecimiento, en medio de esta Pandemia nos deja un mensaje que vale la pena recuperar. Su Ralph Herne, la novela por entregas publicada en Inglaterra por la revista Youth en forma de folletín, desde el 4 de enero al 14 de marzo de 1888, en la que  describe lo que se vivió en Buenos Aires durante la epidemia de fiebre amarilla en 1871. En su historia de un joven médico inglés, que por las referencias que incluye bien podría ser el Dr. Eduardo Wilde; cuenta las tragedias de una ciudad donde el número de fallecimientos diarios normalmente no llegaba a 20, hubo días en los que murieron más de 500 personas, con un total aproximado de 20. 000 muertos. Describe la tristeza de la ciudad vacía donde los cajones que se vendían de puerta en puerta, y de tanto en tanto, por las calles se escuchaba una voz que pasaba a retirar los cuerpos para evitar que navegaran por las calles convertidas en ríos en la noches de tormenta.

Una historia con final feliz en la que el joven médico trabajó arduamente para combatir este flagelo, asistiendo a la gente que moría en la calles vio llegar “El día Negro”, en que hubo más de seiscientos casos mortales, equivalente a lo que llamamos pico, para decir “El día que sucedió al Día Negro, tuvo solamente un centenar de muertes, y una semana después no hubo un caso nuevo ni una muerte, por lo que la mortalidad disminuyó rápidamente después de alcanzar su clímax”. Esperamos que se cumpla la profecía para que el próximo homenaje sea presencial.

Prof. María R. Mariani