lunes, 7 de junio de 2010

QUILMES HACE HISTORIA - QUILMES HACE CULTURA

Plasmar acontecimientos de “apenas recién” es hacer historia para el futuro. Esta página que pretende afianzar nuestra identidad no puede quedar afuera de lo que mañana será un documento para analizar los sucesos culturales de esta primera década del siglo XXI y del año del Bicentenario.
El reciente domingo 6 de junio, la Asociación Amigos de  las Artes de Quilmes nos trajo un acontecimiento de notable relieve, el Ensamble Sinfónico XXI que ya habían traído el año pasado, pero en esta visita estrenó una orquesta crecida en calidad y en número de intérpretes. El ámbito del despliegue fue la Casa de la Cultura,
Ensamble es un conjunto de instrumentos tocando simultáneamente una obra musical.  Desde la interpretación "pedagógico", la labor de ensamble significa aprender a tocar junto con otros músicos, desarrollando la capacidad de "oír", entender los diversos  códigos establecidos y poder seguir las indicaciones del director. En Ensamble, la palabra clave es "equilibrio", equilibrio en varios sentidos: tempo, volumen, precisión de ejecución, matices, función específica de cada instrumento, indicaciones de "batuta" etc.
Este grupo dirigido por Federico Sánchez, superó con creces las expectativas del público presente. Once violines, 4 violas, 4 violonchelos, 2 contrabajos, 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagots, 1 corno, 1 saxo, 2 trompetas, bombo y timbales, nos brindaron la obertura de “El Barbero de Sevilla” de Gioachino Rossini, la Sinfonía Nº 1 en Do mayor opus 21 de Ludwig van Beethoven y una composición de Jorge Mockert llamada “Luminiscencia Marinas para Marimba y Orquesta”. Y allí la protagonista de la noche, la marimba y, por supuesto, su interprete. La Lic. Marina Calzado Linaje fue la “marimbista” que, no creo equivocarme si afirmo, es la primera vez que ese instrumentos se escucha en el partido.


Wilkipedia nos explica que la marimba es un instrumento de percusión, un “idiófono”, de forma parecida al xilófono. Consiste en un paralelepípedo de madera con una boca superior cuadrangular recogida por los bordes y que ensancha en la parte superior y se estrecha en la parte inferior hasta cerrarse en forma piramidal. Posee una serie de lengüetas sonoras de distintos tamaños, dispuestas de mayor a menor, excavadas por la parte inferior. Estas lengüetas tienen perforaciones en sus extremos, y por esos orificios se atan con cordones que las sostienen suspendidas de clavijas verticales, fijas en un armazón trapezoidal. Cada tecla tiene su propia caja de resonancia.
Y otro hallazgo de esa tarde, para los neófitos del arte musical, fue Jorge Mockert, un compositor, arreglador, orquestador, pianista, percusionista y docente que  nació en Paraná en 1958. Su carrera, aunque breve - murió a los 49 años el 26 de mayo de 2008 - le valió el reconocimiento nacional e internacional por su obra, que lo ubica entre los músicos argentinos más relevantes del nuevo milenio.
El numeroso público atrapado en la transfiguración de la música osciló entre júbilo y euforia con la composición de Mockert y su ejecutante que, con cuatro palillos, nos dio el placer de experimentar sonidos nuevos, metálicos pero armónicos, y agitó los duendes del antiguo “salón de baile” de la Casa de la Cultura, como afirmó la señora Ana Chavanne, miembro de la Asociación organizadora. Efectivamente los más grandes pudimos recuperar, entre sensaciones dulces y melodiosas, las historias de padres y abuelos que alguna vez giraron en rondas de valses, tangos y foxtrots en ese espacio recuperado para el patrimonio histórico local no hace muchos años.
La música se enmarcó en la obra pictórica del artista plástico Horacio Farías que inauguró su exposición el 7 de mayo próximo pasado.
La Asociación Amigos de las Artes formada por generosos vecinos de Quilmes, sin fines de lucro, viene desarrollando acontecimientos artísticos que periódicamente incrementan el despliegue cultural que se realizan en la localidad.
Hay sucesos del presente que por su carácter coyuntural se hacen historia. Este fue uno de esos momentos, por eso está en EL QUILMERO.

 Chalo Agnelli
6 de junio de 2010
Año del Bicentenario

sábado, 5 de junio de 2010

ENCUENTRO PUGILÍSTICO BARRIAL - DEL ARCÓN DE LA ABUELA

SALMAN SALE ANDAH VERSUS ODILÓN VICENTELA
 Chalo Agnelli
del libro "La Colonia de Valerga"
Terminaba la década del 20. Las figuras pugilísticas de boxeadores como Luis Ángel Firpo, Justo Suárez y los hermanos quilmeños Victorio y Valentín Campolo entusiasmaban a los jóvenes y hacían del Boxing Club un centro barrial imprescindible para los varones de Quilmes.
En Vicente López al 700, frente al Club, ex Sociedad Cosmopolita Artesanos de La Colonia, tenía una tienda y mercería Salman Sale Andah, un inmigrante druso que a pesar de su origen se lo conocía por “el turco Salomón”.
El turco en los momentos que la clientela escaseaba pasaba las horas apoyado en la puerta de su negocio observando con interés, curiosidad y cierta envidia la asiduidad y el entusiasmo de los aficionados que concurrían al Boxing y, cuando podía, se sumaba a la euforia de los encuentros pugilísticos.
 
Otro de los concurrentes a cada match era un sanjuanino cervecero, Odilón Vicentela, que no perdía oportunidad de mofarse y motejar al turco por su pronunciación enrevesada cuando prorrumpía en exclamaciones estimulando al contendiente de su preferencia. Esto provocaba que se trenzaran en discusiones violentas, cargadas de improperios autóctonos de cada origen ante la mirada risueña de los demás asistentes. 
Un grupo de jóvenes aprovechó el conflicto para su diversión y convencieron al turco y al sanjuanino a que zanjaran su conflicto sobre la lona.
Vale en este punto describir a los personajes de esta anécdota para que se advierta lo insólito de la lucha. Odilón era un hombre moreno de poco más de 1.87 m de estatura, con un vientre considerable, sus brazos dos troncos que culminaban en manos que semejaban palas de panadero. Pesaría poco más de 100 kilos. Sus cejas encontradas le daban un aspecto de permanente enojo cosa totalmente ajena a la realidad, ya que era afable, gentil y generoso con sus vecinos y compañeros cerveceros. Pero su aspecto imponía respeto. En cambio Salman medía 1:65m, muy delgado, enjuto, de aproximadamente 62 kilos y de manos pequeñas.
Por supuesto que ninguno de los dos tenía la menor idea boxística de modo que los jóvenes que prepararon la broma se repartieron los contrincantes y previo al encuentro recibieron varias lecciones teórico-prácticas; las que reunían gran cantidad de vecinos que se destornillaba de risa de la torpeza de ambos.
Salman tenía como entrenadores a Ángel Camarero, Elías Scarabotti y Ángel Ronconi y Vicentela a Carlos Barreta, Lucas Blanco y Erundino Mejídez. Los principales promotores del encuentro.
Al atardecer los vecinos los veían correr en distintas direcciones, levantando polvo, sudando copiosamente, agitando sus brazos y bufando, saltando zanjas, seguidos por una corte de pibes imitando sus movimientos muertos de risa.
Mientras los promotores seguían azuzando a los contendientes llevándoles murmuraciones de uno y otro que exacerbara la rivalidad.
La pelea se realizó el 22 de octubre de 1927, frente al Quilmes Boxing Club, presidido por Raúl Carranza.
Se había hecho una promoción inusitada con carteles donde se comparaba Vicentela con el “Toro salvaje de las pampas” y Salman con Jack Dempsey. Así la noticia se desparramó por todos los rincones de Quilmes, las quintas vecinas y hasta los compatriotas del turco vinieron desde Buenos Aires. Entre los personajes quilmeños que se vio en los bancos preferenciales del improvisado ringside se recuerda a: Rodolfo López con su hermano Eduardo, a Atanasio Lanz, a los hermanos Oliveri, a Héctor Wilde, Isidoro Iriarte, Francisco Fernández Melo, Luis Ricagno, Juan Stanfield, Alberto Bick, Carlos Perli, Agustín L. Roca, Plácido Zito, Isaías Grosman y varios miembros de la colectividad inglesa como el Dr. Pennington y los Hutchison.
Ofició de árbitro Victorio Campolo. Salman lució una extraña “robe de chambre” y Vicentela un sacón de lana, que seguramente le había tejido su madre, allá, bajo alguna higuera provinciana.
El sanjuanino entró en el ruedo saltando como una pelota en torno a la mole del turco, intentándole un panzazo que Salman respondió con otro que lo arrojó violentamente contra un rincón del ring. Vicentela se repuso y entró otra vez en el bailoteo mientras el turco mantenía su izquierda extendida para alejarlo. El sanjuanino hacía fintas como si empuñara una daga en su derecha. Transcurría la pelea y el cansancio los fue venciendo.
“Una inesperada y risueña incidencia matizó la pelea: en un cambio de golpes, la mayoría lanzados al aire, Salomón se pegó al cuerpo de su adversario en un estrecho abrazo que culminó mordiéndole a este la tetilla izquierda, con gran enojo de Vicentela cuyos panzazos y furibundos guadañazos era aguantados estoicamente por el turco que sólo atinaba a extender al máximo su izquierda, pretendiendo con ello alejar el sanjuanino que justo es reconocer, con su empuje, decisión y, sobre todo, sus panzazos y alguno que otro golpe llevó la mejor parte de la pelea imponiéndose finalmente por puntos en fallo unánime.” 
De lo recaudado el ganador se llevó $ 289; $ 260 el perdedor y el Boxing una suma menor que permitió luego instalar unas gradas fijas de buena madera. Posteriormente se intentó programar una revancha, pero los improvisados púgiles no entraron en el juego de los “graciosos” ya que había nacido entre ellos una sincera amistad que les perduró toda la vida.
El Plata, 1927

Todas las noches, en el local del Quilmes Boxing Club, puede verse a dos formi­dables figuras, dando saltitos en la cuerda, tirar trompis a la bolsa de arena y su­dar la gota. En su idioma natal invocan a Mahoma, Alá y a Mustafá Kemal, dando bríos inusitados al bravo Sale, que con tales piropos se sale de la vaina como quien dice...
Todas las noches se presencia este es­pectáculo, que a buen seguro tendrá que pagarse en lo sucesivo, dado la gran can­tidad de “mirones” que acuden.
A $ 0.20 por barba, daría a Salomón y Vicentela una excelente ganancia. Afortunado rival el que se adjudique el triunfo por puntos, o por consunción len­ta, que para voltear esas moles fuera pre­ciso un guinche hidráulico.
Los bravos pugilistas siguen su entre­namiento con entusiasmo, alentados por sus numerosos partidarios, especialmente Salomón, que tiene a su favor la simpática y bullanguera colonia turca entre nosotros. La preocupación de ambos rivales, por aho­ra, es rebajar la inquietante panza que los alarga. Esperan con ello disminuir unos 20 años por lo menos, con lo que ganarán en eso y menos blanco para el rival, que se ju­gará entero con tal de clasificarse cam­peón de algo.
El campo de entrenamiento es ya una bella exhibición de carnes, que puestas al kilo, daría una “bolsa” colosal para cual­quiera de los gordos, en aras todo del triun­fo que esperan obtener el mes próximo, allí mismo, mediante un asalto de box, que no sabemos si será de boxeo, pero un asalto notable y colosal, ya lo creo que lo será.
Vicentela argentino, y Salé turco, son los héroes de este original certamen pugilístico ganadero, que llenará de bote en bote las instalaciones del Club.
Lo deseamos de todo corazón.

El Plata, 1927
Prof. Chalo Agnelli
Director del blog/2008
Colaboración Mora Camarero Deprati de Barati  
FUENTES
El Sol, revista del 50º aniversario 1/11/1977. Recuerdos de don José Jove.
Diario El Plata de Quilmes.

jueves, 3 de junio de 2010

Y MUCHO MÁS SOBRE LA COMUNIDAD ALEMANA EN QUILMES

Continuando esta reseña sobre la colectividad alemana en Quilmes, recibimos esta valiosa información de la docente Margarita Pallauf de Schuh con sus remembranzas y afectos por este Quilmes que adoptaron sus padres. Bien vale para transcribirlo tal cual.

Buenas Tardes.
Se dice que “el que guarda encuentra” y sí,  parece mentira, pero nunca pensé que aún conservaba algunas cosas de interés. El día que me muera harán una gran fogata en el medio de la calle porque para algunos jóvenes guardar estas antiguallas es ridículo, pero yo no lo creo, pienso que con los años dirán “los viejos tenían razón”. ¡La ley de la vida! Pero ahora, al grano.

LA CERVERCERÍA
En
1890 se puso en funcionamiento la Cervecería Quilmes. Como gran parte del personal técnico fue de origen alemán, se fue creando una fuerte colonia alemana. Alemanes, holandeses y también franceses de la Bretaña y la Alsacia eran expertos en la producción de cerveza, con astucia la empresa de los Bemberg empeñada en darle extrema calidad a su producto recurrieron a ellos.

MÁS SOBRE LA GASTRONOMÍA ALEMANA
Encontré una revistita del año 1948 del aniversario del VEQS (centro de ex alumnos del colegio alemán de Quilmes) que se encontraba en la Ribera, más allá  del náutico, del fortín y del automóvil Club; no sé si aún funciona. Allí encontré las siguientes publicidades relacionadas a la rambla: “BAR Y RESTAURANT MUNICH - CHRISTIAN LEFLOTH”;  “PILETA BALNEARIO QUILMES” y “RESTAURANT Y BAR  JOYA DEL PLATA PUNTA RAMBLA DE QUILMES - LUÍS TIEBER”. También figura la publicidad del “Maxim” en Hipólito Irigoyen, calle que aún se llamaba José Félix Uriburu.
Hay varias publicidades de la comunidad alemana de esa época.
El apellido de los propietarios de “El Ciervo” lo recordaba mal escrito “Loffler”, en realidad es “Lefloth”, según esa página de anuncios; suele pasar, el idioma alemán es muy difícil (ver nota del 27 de mayo)
Otro comercio de la gastronomía alemana local que aparece entre las publicidades es la legendaria panadería y “Confitería Alemana” de Carlos Hinterwimmer, ubicada frente a la plaza  Pintos, luego Mercado Municipal, hoy… exactamente en la calle Olavarría  Nº 175, que hace aproximadamente tres años cerró uno de los hijos de su fundador porque ya de avanzada edad, no contaba con descendientes que los sucedieran con el emprendimiento y a esto se sumaba la nefasta competencia del supermercado de enfrente. De esa panadería era el pan negro que deleitaba a los concurrentes al Maxim.
Entre las propagandas, también figura un “Munich” en Bernal de Hermann Frank sito en San Martín 472.

ALGO SOBRE EL COLEGIO ALEMÁN
En 1898 con la idea de que sus hijos se educaran al estilo europeo un grupo de personas crearon un colegio en Marzo de 1898 en una casa particular, luego se trasladaron a una casa en Rivadavia 25, siempre con fondos aportados por la colectividad. Debido a desavenencias entre los socios se suspendió la actividad escolar y los alumnos de habla alemana continuaron sus estudios en forma privada.
En 1912 se volvió a crear la “Sociedad Educacionista Alemana” y en 1913 con aporte voluntario de la colectividad se realizó la compra del inmueble del la calle Moreno 769 (hoy anexo de la Escuela Normal) donde funcionó hasta el año 1944 en que fue expropiada por el gobierno de facto del general Pedro Pablo Ramírez que el 26 de enero de 1944, presionado por Estados Unidos, rompe relaciones con el “Eje” formado por Alemania y Japón, esta ruptura determinó que todas la propiedad alemanas sean declaradas enemigas.
En la escuela funcionaba asimismo la Asociación Coral
Mientras tanto se siguieron las clases de idioma alemán en forma privada y en diferentes locales. En 1954 se autorizo la apertura del colegio y en 1955 se compró el solar de Sarmiento 679 donde hoy sigue funcionando el colegio.
Sigo otro día, esto me está trayendo demasiados recuerdos. Ya puedo decir afectuosamente ¡ Alemana, hasta su expropiación, trasladando, entonces, su sede al Maxim, donde todos los miércoles se reunían en el salón de fiestas para ensayar sus canciones tradicionales al compás del piano que también habían trasladado de la escuela. Con el tiempo, por la edad de los coreutas se fue disolviendo la famosa LIEDETAFEL de QUILMES.
 
Quilmes nos une! Hay más.

Colaboración de la docente señora Margarita Pallauf de Schuh.