Continúo recuperando de viejas publicaciones, notas, artículos, experiencias de diversos autores. El que se transcribe a continuación es del rotograbado del diario La Nación del hudsoniano Jorge Casares, (a) una traducción que realizó de una miscelánea naturalista y humana del Dr. Philip Gosse, (b) que nos amplía la concepción fisonómica y mental de nuestro viajero científico y primer turisia posmoderno, escritor y naturalista Guillermo Enrique Hudson.
Las notas al pie corresponden la nombre científico con que figuran en la taxonomía las aves mencionadas (Chalo Agnelli)
Las notas al pie corresponden la nombre científico con que figuran en la taxonomía las aves mencionadas (Chalo Agnelli)
TRADUCCIÓN
COMENTARIOS Y NOTAS
Por Jorge Casares
La Nación, 1961
La Nación, 1961
En mi
colección hudsoniana tengo un cartapacio titulado ‘W.
H. Hudson. Pamphlets on Birds’, que perteneció al Dr. Philip Gosse, [b] con su correspondiente
ex-libris. Entre los numerosos recuerdos y documentos que contiene referentes
a Hudson se encuentra el artículo cuya traducción se va a leer, acompañado por
una carta firmada por Mr. Young, quien le manifiesta ‘que
le gusta mucho’,
pero ‘lamenta que haya llegado tarde para
aprovecharlo’.
El Dr. Gosse - nacido el 13 de agosto de 1879 -, gran admirador de Hudson, era médico y literato; y siendo estudiante formó parte como naturalista de la expedición Fitz-Gerald a los Andes (1896-97) Entró en el ejército en 1914, sirviendo en Francia en la 23ᵃ división hasta 1917, y luego en la India hasta el final de la guerra. Es autor de varios libros sobre medicina, biografías y viajes; y como naturalista ha publicado notas sobre la historia natural del valle de Aconcagua, aves de las Baleares y mamíferos de Flandes. Su vocación literaria y de naturalista le venía de herencia, pues era hijo de Sir Edmund Gosse, poeta y bibliotecario de la Cámara de los Lores y nieto de Philip Henry Gosse, naturalista.
Esta semblanza, escrita por Philip Gosse como un homenaje ‘al hombre que de toda Inglaterra más deseaba conocer’, por uno de esos caprichos del destino no fue publicada a su debido tiempo ni en el país e idioma original; y lo es pasados casi cuarenta años y en idioma extranjero, pero aparece en la tierra donde Hudson nació, la misma que Gosse había recorrido en sus mocedades, haciendo en ella, como Hudson, su aprendizaje de naturalista.
CHORLITO PATAS COLORADAS |
El Dr. Gosse - nacido el 13 de agosto de 1879 -, gran admirador de Hudson, era médico y literato; y siendo estudiante formó parte como naturalista de la expedición Fitz-Gerald a los Andes (1896-97) Entró en el ejército en 1914, sirviendo en Francia en la 23ᵃ división hasta 1917, y luego en la India hasta el final de la guerra. Es autor de varios libros sobre medicina, biografías y viajes; y como naturalista ha publicado notas sobre la historia natural del valle de Aconcagua, aves de las Baleares y mamíferos de Flandes. Su vocación literaria y de naturalista le venía de herencia, pues era hijo de Sir Edmund Gosse, poeta y bibliotecario de la Cámara de los Lores y nieto de Philip Henry Gosse, naturalista.
Esta semblanza, escrita por Philip Gosse como un homenaje ‘al hombre que de toda Inglaterra más deseaba conocer’, por uno de esos caprichos del destino no fue publicada a su debido tiempo ni en el país e idioma original; y lo es pasados casi cuarenta años y en idioma extranjero, pero aparece en la tierra donde Hudson nació, la misma que Gosse había recorrido en sus mocedades, haciendo en ella, como Hudson, su aprendizaje de naturalista.
***
"Fue
en una reunión de la ‘Royal
Society for the Protection of Birds’, realizada
en Londres en el pasado octubre, cuando vi por primera y última vez al naturalista
y escritor W. H. Hudson.
“Debido a su mala salud, que lo obligaba a pasar los inviernos en Cornualles, el Sr. Hudson rara vez podía asistir a las reuniones de la Sociedad. La reunión precisa a que me refiero había empezado
“Debido a su mala salud, que lo obligaba a pasar los inviernos en Cornualles, el Sr. Hudson rara vez podía asistir a las reuniones de la Sociedad. La reunión precisa a que me refiero había empezado
CURRACA ZARCERA |
“Era evidente que el recién llegado se hallaba perturbado. Después de cerrada la puerta detrás de él, se mantuvo por un momento de pie, dándole la espalda, ojeando a su alrededor con una especie de tímido desafío. Me representé a un jaguar, o un puma, u otro animal salvaje atrapa
“Inmediatamente
quedé convencido de que sabía quién era este atrayente y aprisionado
personaje: no podía ser otro que el hombre de toda Inglaterra que yo más
deseaba conocer.
“Su
perturbación desapareció al poco rato, al rodearlo varios amigos para darle la
bienvenida.
“Considero que hay un riesgo de desilusión al enfrentar por primera vez al hombre cuya obra a uno lo ha deleitado e inspirado.
“Considero que hay un riesgo de desilusión al enfrentar por primera vez al hombre cuya obra a uno lo ha deleitado e inspirado.
“Pero con W,
H. Hudson la primera impresión estuvo lejos de ser desilusionante. Era
extraordinariamente alto, delgado y todavía vigoroso, a pesar de ser un anciano;
sus ágiles movimientos eran los de un agraciado animal salvaje y tuve la impresión de que para verlo
en su propio ambiente debía observarlo en la abierta pampa argentina más bien
que en los confines de una reunión en el ‘Middlesea
Country Court’. Su pelo blanco era rizado y recio: sus ojos, oscuros y
penetrantes bajo las; prominentes cejas. Notable el largo de los nerviosos dedos
de sus manos.
“Y llegó luego mi buena suerte de serle presentado. De
primera intención nuestra entrevista parecía en peligro de terminar bruscamente.
Estaba inquieto y se mostró un tanto
CURRUCA RABILARGA |
De ahí en adelante estuvo encantador, hablando espontáneamente sobre sus sitios preferidos de la ‘Forest’, particularmente del bosque conocido como ‘King’s Plantation’: de los días pasados contemplando y oyendo - especialmente oyendo - a los pájaros, citando, si bien recuerdo, los cantos del chorlito de patas coloradas [1] y de la curruca zarcera [2] y lo que evidentemente le interesaba mucho, el rechinar del galanteo de la chocha. [3]
Habló también de la curruca rabilarga [4] y estaba esperanzado en que estas favoritas suyas, que él llamaba ‘hadas de las retamas’, continuarían manteniéndose en el sur de Inglaterra.
Me contó igualmente de sus visitas anuales a Norfolk, a Wells, supongo cada noviembre y diciembre para oír los pájaros de invierno que se congregan en los bajíos pantanosos junto al mar, pero consideraba que ya no podía resistir el frío en razón de su débil salud, la misma causa por la cual no pasaba los inviernos en Londres.
Lo llevé hasta hablar de sus libros al comentarle los precios que pedían los libreros de segunda mano por algunas de sus primeras ediciones.
El tema le interesó manifiestamente y me refirió que pocos días antes un ejemplar de su ‘Argentine Ornithology’ había sido vendido por veintidós libras esterlinas. Me agregó, además, que estaba por lanzar una nueva edición de su ‘Lost British Birds’, con unas quince láminas coloreadas por Grondvold y que iba a retirar de la circulación la vieja edición de este folleto que fue publicado por la ‘Society’ muchos años ha.
Me prometió una copia de esta ya vetusta tirada para agregar a mi
MILANOS NEGROS |
Pareció muy interesado en mi intento de contribuir a la propagación de los milanos negros [5] en Inglaterra. Le hice presente que aún había alguna pequeña colonia de estas en otro tiempo comunes aves inglesas en ciertos apartados rincones de la isla, la existencia de la cual se debe exclusivamente a la acción de unos pocos amantes de los pájaros. En cualquier momento este reducido grupo de familia de nuestros últimos milanos negros puede ser borrado de la existencia por obra de los guardabosques y coleccionistas.
Le sugerí que algunas pocas parejas de esos milanos podrían ser capturadas y luego liberadas en Richmond Park, donde formarían - hay razones para suponerlo - una nueva colonia en un paraje seguro y donde muchos amantes de los pájaros disfrutarían de su presencia.
Hudson se mostró atraído por la idea y creo que si hubiese vivido habría empleado su gran influencia para llevar adelante este proyecto. No puedo menos de pensar que la formación de la tal colonia en Richmond Park o en otra parte sería un muy grato y
ÁGUILAS PESCADORAS |
De los milanos la conversación pasó a las águilas pescadoras [6] y me recordó que los últimos lugares donde anidaron fueron Yorkshire y Gloucestershire.
Alentado por su benevolencia, le confesé que una vez tuve el atrevimiento de escribirle. En el otoño de 1915, mientras estaba con nuestro ejército en Francia, después de pasar muchos días en un profundo y oscuro sótano de una destruida cervecería, en un villorrio llamado ‘Bois Grenier’, detrás de las trincheras, cerca de Avementiers, estuve leyendo nuevamente ‘Hampshire Day’ y me arriesgué a escribir al autor para decirle qué felicidad fue para mí releer el encantador libro en medio de las penurias y brutalidades de la guerra.
Después que mi carta fue despachada estuve anonadado por la vergüenza de haberla escrito, hasta que un día recibí una larga y realmente deliciosa contestación… - Philip Gosse”.
Compilación Chalo Agnelli,
hudsoniano
hudsoniano
Retrato de Jorge Casares de Pedro Luis Cereseto en "Guillermo Enrique Hudson y otros ensayos" (1972) Pág. 49.
OTRA OBRA DEL AUTOR
Casares, Jorge (1930) “William Henry Hudson y su amor a los pájaros”. Separata de la revista El Hornero Volumen IV°, página 277 y siguientes. Establecimientos Gráficos Tomas Palumbo. Buenos Aires. Colección: Comisión de homenaje a HudsonNOTAS DEL AUTOR
[1]
Redshank: Tringa erythropus
[2] Hartford warbler: Sylvia undata
[3] Woodcfick: Scolopax rusticóla
[4] White throat: Sylvfa comunis
[5] Black Kite: Milrus migrans
[6] Osprey: Pandion haligotua
[2] Hartford warbler: Sylvia undata
[3] Woodcfick: Scolopax rusticóla
[4] White throat: Sylvfa comunis
[5] Black Kite: Milrus migrans
[6] Osprey: Pandion haligotua
NOTAS DEL COMPILADOR
[a] Jorge Casares es autor de: “Guillermo Enrique Hudson y su amos a los pájaros”. Ed. por el Consejo Nacional de Educación, 1933 y de “Antología de Guillermo Enrique Hudson” (1841-1922) Losada, 1941. Traductor de “El cardenal, historia de mi primer pájaro enjaulado” de G. E. Hudson del Consejo Nacional de Educación, 1933.
[a] Jorge Casares es autor de: “Guillermo Enrique Hudson y su amos a los pájaros”. Ed. por el Consejo Nacional de Educación, 1933 y de “Antología de Guillermo Enrique Hudson” (1841-1922) Losada, 1941. Traductor de “El cardenal, historia de mi primer pájaro enjaulado” de G. E. Hudson del Consejo Nacional de Educación, 1933.
[b] Philip Gosse fue entusiasta de la historia natural y
doctor titulado que publicó el libro "Memoirs
of a Camp Follower" en
marzo de 1934, publicado más adelante como A Naturalist goes to War
(1942). Contiene sus recuerdos en el RAMC (Royal Army Medical Corps), el
servicio médico de la armada británica en Francia y Bélgica de 1915 a 1917 y en
La India de 1917 a 1918. Allí realizó mucho trabajo de campo: midió y recogió
pelo de ratones, musarañas y mamíferos pequeños, que fueron enviados al museo
de historia natural y también relata algunos horrores del ejército y anécdotas
de la guerra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario