viernes, 9 de diciembre de 2016

“EL CABALLERO WHEELWRIGHT” POR CRAVIOTTO Y BARRERA NICHOLSON



Continuamos transcribiendo la obra de estos insignes investigadores que fundaron la historiografía local. Este trabajo se publicó en el
número aniversario del periódico “La Verdad” en 1938 junto con otros tres de igual fundamento histórico para Quilmes. Previo a este acontecimiento el Ing. William Wheelwright organizó una excursión, por el Río de la Plata el 25 de marzo de 1870, para demostrar la importancia que tendría para el intercambio comercial del país el puerto de la Ensenada. Asistieron como invitados el presidente Domingo F. Sarmiento, el ministro Vélez Sarsfield, el gobernador  de la Provincia Emilio Castro y muchas personas características de la ciudad de Buenos Aires y de Quilmes como el juez de paz de ese año don Tomás Giráldez. [1] Ya había previsto al respecto la educadora Juana Manso en su “Lectura en Quilmes” en diciembre de 1866: “Cuando esté realizado el ferrocarril de la Ensenada, constituido su puerto, los cereales del Sud, y los produc­tos rurales afluirán a Quilmes que está al paso para re­cibirlos, si quiere comprender que la Provincia lo ha puesto al tránsito del Puerto; que la vía férrea atravesará como un canal de hierro por su calles, y los vagones car­gados de mercaderías y de pasajeros, precedidos del humo de las locomotoras, deslizarán rápidos como la imagen risueña de un sueño feliz. Sueño de bendición, que au­mentará su población, ensanchará sus rentas, poblará de tiendas sus calles, cubrirá de mieses sus campos, de ár­boles y de legumbres sus huertas y diseñará en sus quin­tas la lechería modelo, que por vía férrea irá a surtir con sus productos los buques extranjeros que se hacen a la mar”. 
Encontramos en este trabajo de Craviotto y Barrera Nicholson la única foto conocida de la placa que se hallaba en el monolito a Wheelwright en la plaza que llevó su nombre (hoy Hipólito Yrigoyen) Monolito que cayó el la desidia y el olvido como tantos documentos materiales de nuestro patrimonio, a pesar que la Junta de Estudios Históricos y otras instituciones históricas del Partido y los mismos vecinos comprometidos con su origen vienen haciendo desde hace varias décadas.
Remontarnos a aquel festejo con el que Quilmes recibió el primer convoy ferroviario tras la una tragicómica travesía,  [2] nos pone frente a la actualidad dónde la electrificación del Roca y el emplazamiento de las estaciones de la línea se dilata de forma turbadora para los usuarios de este nuestro ‘surgranbonaerense’. Pero esto también pasará. (Chalo Agnelli)
Un tren del F. C. Sud sobre el viaducto del F. C. de la Boca y Ensenada en camino para la Estación Central 

“EL CABALLERO WHEELWRIGHT” [3] 
Por el Dr. José Alcides Craviotto[4]
y don César Barrera Nicholson [5]

Los festejos oficiales que se hicieron en el viejo Quilmes el 18 de abril de 1872, con motivo de la llegada del primer tren conducido por el empresario Guillermo Wheelwright, en el cual viajaban el
Gobernador de Bue­nos Aires, don Emilio Castro, [6] sus ministros, el obispo Aneiros [7] y una comitiva de 600 personas, han sido descriptos en parte, por Don José Andrés López, en su “Quilmes de Antaño”. 
Nos ocuparemos pues, de algu­nos aspectos que juzgamos desconocidos, o poco conocidos hasta la fecha, obtenidos de documenta­ción en gran parte original y en su mayoría inédita. Tienen la ga­rantía que otorga la seriedad de la fuente originaria, pero, en cam­bio, carecen de la frescura del es­tilo, de la condición inigualable, que caracteriza al autor nombra­do, de haber sido espectador de los sucesos narrados en su obra, imprescindible para interiorizar en detalle, de la vida del viejo Quilmes.
Una rígida sucesión de docu­mentos, nos hace saber que los festejos oficiales insumieron los gastos siguientes: $ 890 por alquiler de sillas a Jaime Romagosa (proveedor, además, de cajones fúnebres para los pobres de solemnidad); $ 3495 a Félix Amabile por embanderar la callé Mu­nicipal (Rivadavia) y por globos, cohetes y bombas; $ 9355 por 302 ½ varas de tripe para alfombrar el templo, pagados por Elías Romero; $ 350 a Lorenzo Espino­sa por tocar el piano; y $ 100 a José A. Maidana por afinarlo; Apolinario Dáez limpiar el corralón de la casa municipal, empleando dos días con su carro y cobrando en total $ 120: Domingo Carecher cobró $ 30 por “coser una alfombra” (¿algún concurrente al baile con ‘nazarenas’ arrastradas?); [8] Luis Cohart, alquilador de sillas cobró $ 502; don Juan Ithuralde proveyó artículos varios por valor de $ 916; el patio de la casa municipal fue adornado por Luciano Lira que cobró por ellos $ 700 y finalmente, Antonio Rivolta proveyó dos banderas de $ 575. [9]
La estación de Ensenada del Ferrocarril Buenos Aires y Puerto de Ensenada -1885 

Durante la recepción en la vie­ja casa municipal, que por esos días lucía su flamante revoque exterior, el Gobernador de la Provincia en su discurso dijo: “cuando la compañía del ferrocarril necesitó tierra, la compró o la obtuvo sin auxilio alguno del Estado”, refiriéndose a que, “de las muchas líneas de ferrocarriles que se habían construido en la Provincia de Buenos Aires, era ésta la primera que lo había sido sin subvención u otra clase de ayuda de Gobierno”, continuando: “lo que mostraba el espíritu de proceso que diariamente se desenvolvía y el cual tenía su más grande representante en la persona de su amigo el Sr. Guillermo Wheelwright.”

Paseo de Colón con el viaducto del F. C. de la Boca y Ensenada y la Estación Venezuela

Agradeció este haciendo a los presentes una interesante revelación; dijo: “que hacía cuarenta años naufragó en las costas de Quilmes, llegando a ese pueblo desnudo, descalzo y hambriento. Todos los vecinos se disputaron a porfía el favorecerlo. Lo vistieron, cuidaron y alimentaron. Desde ese momento decidió en su interior, recompensar aquella humana recepción. Pasaron los años, pero no olvidó jamás su promesa y cuando la ocasión llegó, le fue grato proyectar y construir el camino de hierro que hoy liga aquel pueblo con la Capital”.  [10] Muchos años después, Don Juan Ithuralde, precisamente uno de los miembros de la corporación municipal de 1872, y único sobreviviente en la fecha de su recuerdo, narraba a un cronista el mis­mo episodio. [11]
El viejo puente de madera sobre el Riachuelo en la prolongación de la calle Vieytes 

Debió haber ocurrido el naufragio, en alguna de las anteriores estadas de Wheelwright en el Río de la Plata, pues consta que “la conveniencia de centralizar el comercio rioplatense en la Ensenada, con la ayuda de un ferrocarril hasta la Capital, encontró efectividad por obra del gran empresario Guillermo Wheelwright, que conocía el puerto desde la época del ministerio de Rivadavia”, durante el go­bierno de Martín Rodríguez en 1821 - 1824, agregamos. [12]



Estación Central. Un edificio prefabricado de madera, importado completamente de Gran Bretaña. El 14 de febrero de 1897, la estación sufrió un incendio que lo destruyó por totalmente. El edificio comenzó a arder a las 19:25 hs y en dos horas sólo quedaban escombros. Al día siguiente la empresa FCBAPE construyó allí unas casillas de madera para instalar las boleterías y el despacho del jefe. La intendencia municipal las retiró con ayuda de la fuerza pública. El 19 de marzo el gobierno nacional ordenó el levantamiento de las vías desde la estación Casa Amarilla a Retiro, impidiendo la reconstrucción de la estación. Finalmente el 1 de junio la Dirección de Ferrocarriles clausuró estas vías.
Bien pronto se manifestó otra forma de la exteriorización de los sentimientos de Wheelwright ha­cia el viejo Quilmes. Pocos días después de inaugurado el ferro­carril, el 23 de abril, la corporación municipal se reunió en sesión extraordinaria: “a las 7 de la noche, con la asistencia de su presidente y juez de paz don Agustín Armesto y los municipales: doctor José A. Wilde, don Juan Ithuralde, don Juan López, don Manuel Doroteo Soto y el secretario don Tomás Flores. “y se dio lectura a una carta del señor Wheelwright en la que manda veinte y cinco mil pesos m/c con destino a que sean distribuidos por esta corporación entre los pobres menesterosos del Partido”. [13] 
Inmediatamente, la corporación resolvió dirigirse al donaste expresando su agradecimiento y se convino en “formar una plaza frente a la estación que llevaría el nombre del señor Wheelwright y en ella se erigiese una columna donde se inscriba el nombre del señor Wheelwright”. Confiándose al Dr. Wilde la realización de las gestiones de compra del terreno necesario ante el señor Martín Cristoforetti, [14] antiguo preceptor de la escuela de varones [15] y propieta­rio de la chacra situada en el ex­tremo de la calle Municipal (lib. cit. p. 67/68)
Omitimos, detalles referentes a las sesiones del 30 de abril, 6 y 14 de mayo, y nos refe­rimos a la que fue celebrada el 27 del mismo mes, en donde se concretó definitivamente, luego de aprobada la escritura de com­pra del terreno, la formación del la plaza y su denominación, tal como se había propuesto en la sesión del 23 de abril.
El 3 de junio, en sesión ordinaria se resolvió cercar el perímetro de la nueva plaza y su adorno con árboles, “debiéndose colocar dos líneas en su circunferencia”. Las constancias de pagos efectuados por trabajos llevados a cabo para la formación de la plaza darán una idea de las mejoras introducidas en el terreno baldío - según lo prueba una fotografía tomada en esos mismos días que alguna vez tuvimos ante nuestra vista - son ellas: al agrimensor D. Paulino Silva, se le abonaron $ 300 por la delineación de la plaza; a D. Mariano Otamendi, $ 750 por sesenta medios postes de ñandu­bay reforzados; a D. Juan San Martín, $ 620 por la escrituración del terreno adquirido. Todo ello en el primer semestre del año. Luego, en el segundo, una curio­sa anotación, relacionada indirec­tamente con el ferrocarril: la del $ 50 por pasajes (los primeros de esa naturaleza) para dos presos y dos vigilantes; $ 70.300 a D. Martín Cristoforetti por el terre­no adquirido; nuevamente a D. Mariano Otamendi, $ 16,759, por 132 postes y cuatro vigas para molinetes (aproximadamente un poste por cada cuatro varas) a D. Pedro Iturriaga, $ 320 por tor­near 32 de los dichos postes. [16] 
Luego, en el primer semestre de 1873 [17], existe designado un “cuidador de las plazas”, Carlos Merarda, que gana $ 320 mensua­les; se compran 6 quintales de alambre para cercarla, en $ 946 y se abonan $ 2.720 a Juan Chega para alambrar el perímetro con una línea de alambre y una cade­na. Se adquieren 16 molinetes a Juan Churrut, para cuatro plazas. [18]
 Son estos los antecedentes cono­cidos sobre la plaza que lleva el nombre de Wheelwright, amigo de los humildes del viejo Quilmes y ligado al progreso de la zona cer­cana a la Ensenada, en particu­lar. A este respecto juzgamos oportuno consignar varios concep­tos: “Al proponer en 1882, el go­bernador Dardo Rocha el en­grandecimiento del histórico puerto de la Ensenada y la funda­ción de la actual capital de la provincia en las barrancas inmediatas, incluyó, con justicia, nombre de Wheelwright en la lista de aquellos que habían gestionado el engrandecimiento de la zona, pues debe considerárse­le como el más tenaz de los de­fensores de la rada.
Alberdi ha destacado en la monografía que escribió con referencia a la vida y trabajos industriales de Wheelwright, la conexión entre los grandes problemas de Rivadavia durante su ministerio y presidencia, y las empresas del con­cesionario del ferrocarril a la En­senada, señalando la coinciden­cia entre las visiones del estadis­ta de 1822, y la realización por Wheelwright, años después, que culminarían finalmente en el fe­rrocarril trasandino previsto y propuesto por dicho empresario en el año 1854. [19]

***


Los autores cierran en texto con este entre paréntesis: (Tomado de una “Historia de Quilmes” en preparación), refiriéndose, sin duda, al libro “Quilmes a través de los años” que tuvo dos impresiones a cargo de la Municipalidad de Quilmes en agosto de 1966, y en febrero de 1969. Y el Archivo Histórico de la Provincia publicó como “Historia de Quilmes, desde sus orígenes hasta 1941”.



FUENTE
Periódico “La Verdad”, número aniversario 28 de mayo de 1938.
Imágenes del Libro “Historia del Ferrocarril Sud, 1861-1936” de William Rögind COD: 48071 http://infodestinos.com.ar/
Compilación Prof. Héctor Chalo Agnelli
NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del lunes, 17 de octubre de 2011

William Wheelwright y una Excursion Fluvial por el Rio de La Plata hasta Ensenada” http://elquilmero.blogspot.com.ar/2011_10_17_archive.html

[2] Ver en EL QUILMERO del lunes, 26 de septiembre de 2011 “LA Larga Travesía del Ferrocarril a Quilmes;  un Periplo Tragicómico 1857 – 1872” elquilmero.blogspot.com.ar/

[3] Con estas palabras fue de­signado Wheelwright por la Corporación Municipal de Quilmes del año 1872, lunes, 16 de septiembre de 2013, “William Wheelwright y el Camino de Hierro A Quilmes”

http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/09/william wheelwright-y-el-camino-de.html

[4] Ver biografía en el blog EL QUILMERO del domingo, 24 de noviembre de 2013, “Dr. Jose Alcides Craviotto - Las Puertas de Nuestra Historia”

http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/11/dr-jose-alcides-craviotto-las-puertas.html

[5] Ver biografía en el blog EL QUILMERO del lunes, 27 de junio de
2016 CÉSAR BARRERA NICHOLSON - 1º DE JULIO DÍA DEL HISTORIADOR.

http://elquilmero.blogspot.com.ar/2016/06/cesar-barrera-nicholson-1-de-julio-dia.html

[6] Emilio Castro Rocha (1821 – 1899) fue gobernador de la provincia de Buenos Aires en el período de 1868 hasta 1872; previamente, había sido vicegobernador entre 1865 y 1868. Hacendado pertenecía al partido Autonomista Nacional el PAN. Era tío segundo del futuro gobernador Dardo Rocha. Apoyó la revolución de 1880 contra la elección de Julio A. Roca y la federalización de la ciudad de Buenos Aires. Casó con Juana María Sáenz Valiente e Ituarte Pueyrredón
[7] León Federico Aneiros (o Aneyros(1926 – 1994) Arzobispo de Buenos Aires desde 1873 hasta su muerte. Tuvo un intenso enfrentamiento contra el gobierno de Roca y el Congreso Nacional cuando se anunció el lanzamiento de la ley de educación común y laica, el registro civil, el matrimonio civil y el patronato de la Iglesia por el gobierno nacional. La Iglesia Católica fue derrotada y obligada a aceptar un papel cada vez más secundario.
[8] Se llamaba ‘nazarenas’ a las espuelas que algunos no se las quitaban y arruinaban las alfombras en las fiestas municipales. Las alfombras se colocaban sobre las tarimas donde se sentaban las señoras.
[9] Exp. 1 - M - 1872. “Mo­vimiento de la Caja Muni­cipal en el 1º y 2º semes­tre”, en el Archivo de la Junta de Estudios Histó­ricos de Quilmes.
[10] William Rögind. “Historia del Ferrocarril Sud” Bs. As. 1935, Pág. 244.
[11] Atanasio A. Lanz. “Berazategui, apuntes históricos”. En el periódico “El Pueblo”, año IVº Nº 357, Quilmes, Ju­nio 4 de 1920.
[12] Guillermina Sors. “El Puerto de la Ensenada de Barragán”. Publicación del Archivo Histórico de la Prov. de Bs. La Plata 1933, Pág. 32.
[13] Libro de actas Nº 3 del antiguo Concejo Municipal Pág. 66. A mediados de 1934, el se­ñor Oscar Parody lo encontró; sirviendo tal referencia como pun­to de partida para ampliar las informaciones obtenida por los autores en la cita­da fuente documental.

[14] Ver en EL QUILMERO del domingo, 24 de abril de 2011Martín Alejandro Marcelo Cristoforetti, Maestro Y Hotelero Fundador de la Primera Escuela Agraria de Quilmes”

 http://elquilmero.blogspot.com.ar/2011/04/martin-alejandro-marcelo-cristoforetti.html

[15] No fue preceptor o maestro de la escuela de varones sino que tuvo una escuela agrícola y de adultos.
[16] Expediente l-M-1872, citado.
[17] “Borrador de las cuentas pasadas al Gobierno en 1873” en el Archivo de la Junta de Estudios Históricos.
[18] Ibídem ant.
[19] Guillermina Sors, Ob. Cit. Pág. 36.

martes, 6 de diciembre de 2016

JOSÉ AGUSTÍN MATIENZO – PRIMER FARMACÉUTICO DE QUILMES. 1839 - 1896 (CON APÉNDICE INCLUIDO)



A 120 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO
José Agustín Matienzo, hijo de Tomás y de Ramona Capetillo, nació en Villaverde de Trucíos (Trutzioz), [1] pueblo cántabro en el País Vasco, en 1839. [2] Su nacimiento lo unía de alguna manera a don Andrés Baranda, hijo de padre cántabro. En el capítulo “Guerra de
círculos” de su libro "Quilmes de antaño", dice José Andrés López: [3]El círculo de Baranda y el de "la botica" eran antagónicos, respecto de política local menuda, aunque en la general coincidieran casi siempre.” 
En la adolescencia llegó a la Argentina, era 1855. Año en que se produjo una importante inmigración vasca, tanto del Iparralde como del Enogalde; muchos de esos hombres, muchas de esas mujeres, familias euskeras se establecieron en Quilmes. 
José Agustín se graduó en la Universidad de Buenos Aires, de boticario, título que se daba a los actuales farmacéuticos, que si bien el término desaparece a principios del siglo XIX, se conservó en nuestro país como rémora hasta que se regularon los estudios de farmacia, afirmándose el de 'farmacéutico'.[4] El boticario no sólo vendía remedios, sino que los preparaba fundamentalmente.
Con visión de futuro, buscó para ejercer su profesión un punto del país donde no hubiera competencia; ese lugar fue Quilmes. Era el año 1863, conyuntural para su vida. Instaló la primera farmacia a varias leguas a la redonda. 
"Fue su primera diligencia adquirir el botiquín del doctor Wilde y, con él por fundamento, estableció la botica en la hoy calle
Ex Banco Quilmes donde se hallaba la botica de Matienzo
Rivadavia y Mitre.
Algún tiempo después adquirió de don Pedro Costa, padre del ex - gobernador don Julio A. Costa, la casa donde éste naciera, calle Rivadavia y Almirante Brown, y allí trasladó la botica. Pronto el nombre del señor Matienzo era en el pueblo y Partido familiar a todos los oídos en los que sonaba con acentos acariciadores. Y la botica fue […] un centro “sui generis” de atracción social y política, que tuvo pronto influencia decisiva en todas las manifestaciones y actividades de la vida de Quilmes. 

Fue un gran alivio para los dos facultativos locales don Fabián Cueli y José A. Wilde el arribo de Matienzo, quitaba un peso grande a sus obligaciones, pues muchas veces después de atender pacientes durante largas jornadas, por la noche, debían preparar medicamentos. Además fue una contención contra los curanderos y los mercachifles de la salud.
CONSEJERO 
No tardaron sus bellas prendas morales en granjearle unánimes simpatías y afectos. Desinteresado y generoso hasta la abnegación. A él se acudía en busca de consejo, orientación y ayuda. "A esa influencia se la llamó el 'círculo de la botica' y durante más de tres lustros, allí tuvieron consagración los candidatos para todos los puestos y empleos electivos o de administración, por el procedimiento más simplista". 
PATRIARCA 
De ahí, que lo rodeara un prestigio de patriarca. Su casa se constituyó, por natural gravitación de su personalidad, en el más importante centro de la vida político-social de Quil­mes. “La ecuanimidad era sólo una faceta de las muchas que reflejaban la luz de su alma; un singular don de gentes, su altruismo practicado en su más recta y noble acepción, su raro desinterés, su carácter franco, abierto a todas las expansiones generosas, la sencillez de su trato, la lógica de su razonamiento, la rectitud de su juicio, la sensatez de su consejo, lo sano de su intención, un buen sentido práctico en todo aquello que no le fuera personal, era otras tantas luces que de su alma irradiaban y que, estando en constante acción lo convirtieron, sin quererlo ni buscarlo, pero sin esquivarlo tampoco, en consuelo y guía de necesitados. Los que  su consejo o generosidad acudían no lo hacían en vano, porque si era pródigo de buenas palabras, lo era también de buenas obras."
POLÍTICO
Matienzo era 'alsinista', admirador de su caudillo don Adolfo Alsina. Asimismo, su participación en el gobierno local fue activa. Miembro del Concejo Municipal du­rante varios períodos: desde 1864 a 1868; en 1874 y 1875 y en 1886 y 1887. Integró el Consejo Escolar y numerosas co­misiones y entidades, puede decirse que no hubo en su época iniciativas de interés general a las que no prestara su entusiasta apoyo. 
Casó el 28 de agosto de 1865, con doña Petrona Ana Joaquina Dupuy Morel (n. 1834), con quien tuvo tres hijos Carlos Alberto, Ramona y Agustín U. (1869-1954). Ana Dupuy era hija de Indalecia Morel y Dupuy y de José María Dupuy y Patrón fusilado por la mazorca en 1842;  ella con sus cinco hermanas constituyeron familias que tuvieron primordial relevancia socio-política y cultural en lo que fue la tercera fundación de Quilmes a partir de 1852. Su hermano Luis José (1827) fue fundador junto a su primo Fortunato de la Plaza de la ciudad de Miramar. Era sobrina del precursor del arte argentino, Carlos Morel, quien en casa de los Matienzo-Dupuy transcurrió los últimos años de su vida. El 10 de noviembre de 1956, en homenaje organizado por la Escuela Municipal de Bellas Artes 'Carlos Morel', se colocó en esa esquina una placa recordatoria de este artista. 
MODELO DE RECTITUD 
La bondad y generosidad de José Agustín Matienzo, traducidos en
innúmeros actos de bien, hicieron que al ocurrir su fallecimiento, el 6 de mayo de 1896, sus restos recibieran sepultura en el atrio de la iglesia parroquial (hoy Catedral). En la lápida que lo cubre puede leerse: “Modelo de rectitud, bondad y abnegación. La Municipalidad, a nombre del pueblo, en homenaje a sus virtudes”; hace 120 años. En tal opor­tunidad, hablaron el doctor Nicolás Videla, en re­presentación de la Municipalidad, don José A. Ló­pez por el pueblo de Quilmes, y en nombre de sus amigos, el doctor Pacífico Díaz, quien expresó: “La rectitud de sus procederes, su amor a la justicia y la bondad proverbial de su alma le captaron el amor y la confianza del pueblo que lo miraba y honraba como una especie de patriarca...”. Una calle del casco urbano de Quilmes lleva su nombre.
Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli

1989 - 2013 - 2016

APÉNDICE
HISTORIA ORAL
Memorias de doña Filomena María F.A.B. de Baunelle y Martel de Yori (Quilmes 1881 – 1962)
EL “COLO”
Ya grande, allá por 1890, tenía don Agustín (siempre se obviaba su primer nombre lo que trajo muchas confusiones) un dependiente muy joven, tendría unos 17 años, español y curiosamente pelirrojo, cosa extraña parecía ser, ese genoma entre los peninsulares, salvo los del norte. Se perdió su nombre, pero en algún documento que hayan preservado los descendientes del boticario debe figurar. Le decían “el colorado de Matienzo” o “Colo”, él no se mosqueaba. Matienzo le tenía paternal cariño y el joven acentuada admiración.
Su tarea era la de repartidor (lo que hoy llaman, “delivery”). Cuando los doctores del pueblo volvían de sus visitas médicas por la Campaña, pasaban por la botica y le dejaban a don Agustín o a su asistenta (después hablaremos de ella) la lista de medicamentos que necesitaban fulano, mengano o perengano, quienes vivían “en el campo de…”, “la lado de la chacra de…” o “entre el arroyo y el camino de las Lomas…”; para más datos. Y allá iba el “Colo” a hacer el reparto con un bayo más cuidado que la indumentaria de su jinete. Nunca tuvo dificultades en hallar el vago domicilio que le daban ni lo amilanaban las lluvias impertinentes ni las tolvaneras, ya sean del sudeste o del pampero; ni jamás se perdió a pesar de sus pocos años de argentinidad.
Solía pasar horas tallando en madera, con una pequeña navaja sevillana, vívidos pájaros que una vez concluidos regalaba a unos o a otros aunque no los conociera, pero siempre que le cayera bien la persona con tan solo verlos; para ese, aunque nunca hubiera intercambiado una palabra, era su ave de madera.
No hablaba más de lo necesario y en un tono bajo con un fuerte acento castizo. Su grupo de ‘trato’, más que amigos, pues no se le conoció ninguno en particular, era el que rodeaba al jocoso flebótomo y barbero Navarro.
Otros de sus ocios los pasaba junto al tío Carlos (Carlos Morel) quien en verano se sentaba en una mecedora de mimbre bajo la galería a la puerta de su habitación, separada de la casa principal, a tomar el fresco de la tarde y el Colo se arrimaba junto a él con un banquito y así permanecían hasta el atardecer sin intercambiar más que monosílabos. Trabajó en la botica de Matienzo hasta que murió el primer farmacéutico que tuvo Quilmes. Luego se fue del pueblo, dicen que a La Plata. No se supo más de él.

LA LUCIANA
Estar al frente de un Partido tan grande como lo era Quilmes en aquel entonces cuando Matienzo instaló su botica le imponía mucho trabajo muchas horas dedicadas a él, de modo que aproximadamente en 1875, tomo un empleado que le llevara las cuentas, pero este individuo no fue honesto con su patrón fue despedido y a pesar que no había sido poco lo que sisó, Matienzo se negó a denunciarlo y el hombre escabulló una noche sin dar cuenta de nada.
Un par de años después, por recomendación de la maestra Juana Cabrera, Matienzo tomo como asistenta de los libros de caja y papeles administrativos a Luciana Martínez. Ella vivía sola en una casa muy humilde en las calles Nº 8 después Buenos Aires (hoy Nicolás Videla y la Nº 21 hoy Moreno. Sus padres habían muerto allí y sus hermanos se habían dispersado a los cuatro vientos; uno de ellos tenía una colchonería en el pueblo. Había sido alumna y de la señorita Rivero y trabajó, poco tiempo, en una tienda en la Ciudad, pero el viaje no sólo le resultaba oneroso, sino que además le consumía mucho tiempo, de modo que cuando Matienzo le propone trabajar con él, no la asaltó ninguna duda.
A diferencia del anterior, Luciana fue una fiel empleada, dedicada, rigurosa para llevar las cuentas, registros, hacer los pedidos e inventarios. No era común en esos años que una mujer lleve la administración de un comercio y mucho menos de una empresa cualquiera fuera, de manera que don José Agustín Matienzo fue innovador en esto también.
A pesar de ser una bella mujer, Luciana nunca se casó. Un par de años después de la muerte de Matienzo pasó a trabajar para unos comercios de la familia Lavaggi, pero no por mucho tiempo pues siguió los pasos de su mentora, la maestra Juana Cabrera e ingresó al convento de las Carmelitas Descalzas en el monasterio Santa Teresa de Jesús, casa conventual de clausura junto a la iglesia homónima en la Capital Federal. Malhadado destino para las mujeres más vulnerables de esa época.
FUENTES 
Agnelli, Chalo. "Migraciones" Ed. JARMAT, Bernal, 2006.
Cutolo, Vicente Osvaldo. "Nuevo Diccionario Biográfico Argentino (1750-1930)" Ed. ELCHE Buenos Aires, 1975. Tomo IV - Pág. 471 
López, José Andrés. "Quilmes de antaño" Ed de autor. Quilmes, 1934
REFERENCIAS

[1] Municipio español de la comunidad autónoma de Cantabria. Como enclave cántabro en el País Vasco limita con los municipios vizcaínos de la comarca de Las Encartaciones, Carranza, Arcentales y Trucíos.
[2] López, José A. “Quilmes de Antaño”. Ed. de Autor, 1934, pp 79- 96.
Craviotto, José A. “Quilmes a través de los años” Ed. de Municipalidad de Quilmes. 1966.
Periódico “La Verdad”, de Quilmes, núm. esp. del 9 de julio de 1924.
[3] López, José A. “Quilmes de Antaño”. Ob. Cit.
[4] “En agosto de 1827 Carta Molina inauguró la cátedra de Física Experimental y de Materia Médica y Farmacia de la Universidad de Buenos Aires. Si bien, habría dictado una sola vez el curso de Física Experimental, siguió impartiendo Materia Médica para los estudiantes de Farmacia hasta 1833”, señala el doctor en Medicina y en Historia de la Ciencia, Miguel de Asúa. Un nuevo hito para el derrotero histórico de la enseñanza de la Farmacia puede emplazarse en el 5 de julio de 1852, cuando el farmacéutico Juan Ignacio Robles solicitó al gobierno provincial de Buenos Aires autorización para formar una cátedra de Farmacia en su laboratorio privado, dada la ausencia de profesores y
cátedras de esa materia. El gobernador Vicente Fidel López autorizó, tres días después, el curso propuesto por Robles y habilitó, a quienes lo hubiesen realizado, a ser examinados para la obtención del título de Farmacéutico en la Universidad de Buenos Aires. A su vez, la propia Facultad de Medicina facultó a Robles para que impartiese “uno o dos cursos” hasta que se constituyera la cátedra de Farmacia. Pero, si de poner de relieve un año clave para la instauración de la enseñanza oficial de la Farmacia en la Argentina se tratase, ese fue 1854. “Por decreto del 24 de abril de 1854 el gobierno argentino autorizó a la Facultad de Medicina de Buenos Aires a matricular alumnos de Farmacia. La primera matrícula fue concedida al alumno Esteban Massini, el 3 de mayo de 1854. Pronto se inscribieron 8 estudiantes más, en lo que constituyó la primera camada de estudiantes universitarios de Farmacia en la Argentina”, señalan los doctores Roberto García, Adriana Carlucci y Carlos Bregni, de la Cátedra de Farmacotecnia I de la FFyB, en un artículo de la revista Acta Farmacéutica Bonaerense. 57 AÑOS DE LA FACULTAD DE FARMACIA Y BIOQUÍMICA DE LA UBA Fragmentos de su rica historia Por Amalia Beatriz Dellamea Centro de Divulgación Científica Facultad de Farmacia y Bioquímica. Universidad de Buenos Aires.

lunes, 5 de diciembre de 2016

"350 AÑOS: EN BÚSQUEDA DE LA IDENTIDAD"



La recientemente creada Agrupación de Historiadores “Pueblo Kilmes” acaba de sumar un nuevo documento histórico a la abundosa bibliografía sobre Quilmes, este pueblo del “surgranbonaerense”. En noviembre pasado se presentó la revista de historia local "350 AÑOS: EN BÚSQUEDA DE LA IDENTIDAD"

La publicación, integrada por Jorge Márquez, Víctor Gabriel Gullota, Silvia Mármori y Rodolfo Cabral, ‘Pueblo Kilmes’
explica en su editorial inicial que "nuestro grupo es tributario y tributante e esa tradición viva, dinámica, creativa, plural, democrática y de raigambre nacional, no respondemos a ningún partido político pero no carecemos de ideologías ni posiciones políticas. Nos mueve entonces la misma chispa, la matera es la misma. La evocación puede ser igual o diferente, pero además queremos proyectarla con intensidad al futuro, hay tanto para decir".

Este grupo de destacados historiadores se separó de la Agrupación de Historiadores Los Quilmeros - con quienes en 2012, participaron con enjundiosos trabajos en “Quilmes 348 años y un Bicentenario” - pues ‘Pueblo Kilmes’ tiene una orientación alineada con la anterior gestión kirchnerista.

LA REVISTA

La propuesta editorial del grupo es muy interesante: el museólogo Ing. Rodolfo Cabral se refiere a la "Hesperidina 1864, un invento quilmeño"; el Prof. Víctor G. Gullota explica por qué debería escribirse "Kilmes y no Quilmes" (tema con el cual colaboró en el blog EL QUILMERO el 29/3/2015) y la presentación del acta fundacional del 14 de agosto de 1812, del secretario del Primer Triunvirato, Bernardino Rivadavia, cuando se declaró libre la Reducción de los indios Kilmes; donde se comprueba que Quilmes está escrito con ‘K’, y no con ‘Q’. Trabajo desarrollado en una extraordinaria revista “Los Indios Kilmes” (Año I Nº 2 Set. 1993) de la que se hicieron varias publicaciones en los ‘90; el Lic. Jorge Márquez trata sobre el "Centenario de la ciudad"; y la fotógrafa Silvia Mármori desarrolla en esta revista: "Santa Coloma; mi vida en la parroquia y la parroquia en la vida del pueblo".

Se suman como colaboradores en este primer número el artista plástico y escritor don Héctor Acosta con "La nostalgia de un sueño" y Ángel Pizzorno con "La cruz y la sangre".
Hay notas también sobre "Un San Martín castigado; cuando la política maltrata al arte"; "El Intendente asesino"; "Un naturista donbosquense y la cocina de la salud"; "A la vuelta de Quilmes, un Obligado observa la famosa batalla"; "Todo por un barrilete, el muchacho solanense que de niño perdió los dos brazos" y "Nuestro escudo".

LOS AUTORES
El ingeniero y museólogo berazateguense Rodolfo Cabral es el responsable del Museo Virtual Berazategui, creado el 1 de febrero de 2011, que tiene al momento unas de 1.250.00 visitas y depende de la Comisión de Estudios Históricos de Berazategui. En su sitio web www.museovirtualbegui.com.ar se pueden encontrar la historia y referencias de museos regionales, historia de los municipios, biografías, entidades históricas, etc.
El Prof. Gullota es autor de un libro imprescindible para los quilmeños y especialmente para los ciudadano de Solano: “San Francisco Solano: una historia para contar (1580/1993)” y recientemente presentó “Luciérnagas de Solano” de carácter misceláneo.
Jorge Márquez es licenciado en Ciencias Políticas y autor de “Al sur de la utopía, una historia política de Quilmes, 1955-1983”. Su blog es www.cronicadequilmes.com.ar/
Silvia Marmori es una afamada fotógrafa y autora de un ilustrativo libro sobre nuestra Ribera, “El Río de Quilmes” publicado en 2014, que tuvo una repercusión internacional.
Ángel Pizzorno es redactor de la compilación de graffitis “Tiza y Carbón” de Roberto Bongiorno. Un documento histórico redactado en las paredes durante uno de los procesos históricos más rotundo, transformador y prolongado en el tiempo (poco más de medio siglo) de la Historia Nacional, desde 1945 hasta recién.
Mencionar a Héctor Acosta, ya define toda su vida dedicada al arte y a su lugar en el mundo Bernal, más precisamente Villa Cramer, además por sus viñetas  publicadas frecuentemente en el periódico “BernalES” de Norberto Giallombardo. Ciudadano Ilustre, sus cuadros engalanan nuestro Museo Víctor Roverno y otros a nivel nacional así como pinacotecas privadas.
La revista de “Pueblo Kilmes”, "350 Años: En Búsqueda de la Identidad", se puede obtener a la módica suma de $ 40 en las librerías ‘El Monje’ de la calle Alsina e/ Alvear y Brown y ‘Ramos’ de la calle Mitre (galería) Y mucha de la obra mencionada en esta crónica se puede consultar en la Biblioteca Popular Pedro Goyena de Quilmes.
Héctor Chalo Agnelli
FUENTES
Perspectiva Sur 29/11/2016
EL QUILMERO