lunes, 16 de marzo de 2020

“LO DE LA PLAZA DE LA COLONIA” – NOTA DE “EL ARIETE”, 1926


Por Chalo Agnelli
El 2 de junio de 1926 se establece la ordenanza Nº 274 para crear la plaza Aristóbulo del Valle circundada por las calles Vicente López, Carlos Pellegrini, Aristóbulo del Valle e Islas Malvinas. Años después la diseña y parquisa el artista y deportista Francisco Fernández Melo. 
El domingo, 1 de febrero de 2015, se publico en EL QUILMEROS la nota La Plaza Aristóbulo Del Valle o placita de La Colonia que desarrolla los siguientes temas: La Leyenda”; “La Historia Oficial”; “Y Después...”; “Los Placeros”; “Vándalos”; “La Sangre Derramada…”; “Últimos Cambios” y comentarios aportados por Sonia Érica del Valle (descendiente del Aristóbulo del Valle) La nota que sigue está tomada de una colección de periódicos “El Ariete”, donde se desarrollan entretelones que se entrecruzaron arbitraria y desordenadamente en torno a la fundación de esta plaza desde el punto de vista de una tendencia política (Partido Socialista) opuesta al intendente de turno y al “lopizmo”[1] (orientación del Partido Radical)  autoridades de la época. Conflictos que, en parte, se anuncian en la nota antes mencionada. 
del periódico socialista “El Ariete”(textual)


UN “MEETING[2]. VARIOS ORADORES CON DENUESTOS CONTRA LOS CONCEJALES Y UN PETITORIO FIRMADO EN SU MAYOR PARTE POR CRIATURAS
La plaza de La Colonia es un pretexto de explotación política, la Asociación de Fomento de Quilmes Oeste [3]no es otra cosa que un comité político, donde se abusa de la buena fe y la confianza de mucha gente. 
Cada día nos vamos aproximando más al descalabro definitivo de esta pobre Comuna, la que, a pesar del esfuerzo perseverante de los radica­les [4] de llevarla a la ruina (ironía), se man­tiene por su gran vitalidad. Pero de seguir así las cosas no po­drán resistir mucho tiempo, si la torpeza ciudadana no desaparece. 
 LO DE LA PLAZA 
Entre los hechos últimos que han despertado la atención de la gente, figura el de esta plaza. Bueno y muy conveniente es recordar de donde ha salido este entusiasmo por la adquisición de la famosa manzana. [5] 
Todos los vecinos saben, toda La Colonia ha concurrido a aquel famoso remate realizado por los rema­tadores Bravo Barros, [6] de esas tie­rras que en una enorme lonja es­tá separada por la vía del F. C. Sud. Tierras bajas, siempre llenas de agua, verdadera laguna. 
Este remate se realizó por orden del señor Pereyra Iraola [7] nuestro “progresista y generoso vecino” (ironía), adquirente por la obra de un plei­to largo, lleno de incidencias, en el cual se han usado toda clase de argucias y las poderosas influencias que otorga al hombre rico, su pro­pia riqueza, su “situación social y política” (sugerente), mucho más efectiva cuando se litiga contra gente pobre, sin recursos y sin influencias.
Todo Quilmes sabe, y especialmente los de La Colonia, que esas tie­rras han sido enajenadas sin que existiera un título perfecto y todos conocen a la familia que debiera ser la verdadera dueña. [8] Los que han comprado el día del remate lo han hecho impulsados por malos informes y por las culpas connivencias de la Municipalidad que apoyó la venta y se prestó a la triste misión del “gurupí” (sic),[9] como vamos a demostrarlo. 
Así se explica que esas tierras malas, bajas, llenas de barro, alcanzaran un precio de cerca de TREINTA PESOS MONEDA NACIONAL la vara cuadrada. [10] 
Recordamos que ese día del remante, para cuyo éxito se había contado con tantos aliados y con una propaganda escrita en la cual no hacía mención siquiera sobre la calidad de los títulos para no despertar sospechas. Recordamos, decíamos, que fue rica en incidentes pues algunos miembros de la familia que discute su derecho sobre la tierra a grandes voces para que todo el mundo oiga, que esas tierras no pertenecían a quien ordenó su venta. 
Muchos de La Colonia que saben lo dudosos de los títulos han salvado sus ahorros que no ser así pudieran haber adquirido una vara de tierra con títulos no muy claros y discutibles. 
COMPLICIDAD DE LA MUNICIPALIDAD 
La complicidad del intendente municipal en la elevación especula­tiva de los precios de la tierra es evidente. Permitió que ese día del remate, se fijara en la famosa manzana que ha dado en llamarse “Plaza de La Colonia”, contigua a la loteada para el remate, un enorme letrero que decía: “RESERVADA POR LA MUNICIPALIDAD PARA PLAZA".
Esta circunstancia hizo creer a los compradores que adquirían tierras con frente a una plaza o muy próximas a ella, lo que proclamaba como argumento fundamental, principalísimo, el rematador para salvar así la voluntaria omisión de hablar sobre el mérito de los títulos, a pesar del requerimiento de algunas personas del público. 
Así la Municipalidad hacía el triste papel de “grupí”, prestándose a las especulaciones de los presun­tos dueños y la casa vendedora y facilitaba al amigo político la forma de aumentar su ya enorme patrimonio.
Pero como se verá, habiéndose pagado un precio exorbitante por la primera manzana repercutirá forzosamente sobre el precio de la que ostentaba el cartel significativo. 
LA ACCIÓN DE LA ASOCIACIÓN DE FOMENTO QUILMES OESTE 
Alguien, nos ha informado que “destacados” elementos de esta fa­mosa “asociación de fomento” son los que han gestionado para que la in­tendencia municipal se interese por la manzana con destino a plaza y así se puso el cartel; vi­niendo ello a pedir por boca de los rematadores y del señor Pereyra Iraola, porque realizaban con la intervención de la asociación de “fomen­to” y de la intendencia, un pingüe negocio. Francamente llama la atención esta forma de actuar de la bullanguera “asociación de fomento” que quiere proteger a los vecinos de La Colonia. 
Por sus estatutos esta institución tiene marcado su funcionamiento. En la práctica es una mera aso­ciación regentada por personas que buscan exclusivamente posiciones políticas y les ha parecido bien escalarlas tomando como base la bue­na fe de muchos vecinos. El último acto realizado patentizó en forma indubitable lo que acabamos de de­cir; pero sabemos también que algunos asociados se van dando cuenta de qué son instrumentos de ins­piraciones que no responden a las finalidades de la asociación y hasta de que, como se dice, de que el asunto de la plaza, no es otra cosa que el hecho de que cierto per­sonaje es propietario de fincas a las que desea mejorar de valor. 
EL MEETING 
Realizóse (sic) el famoso acto públi­co. Hablaron concejales de la frac­ción lopizta, otros ciudadanos de la misma filiación y otros independientes.  Pero no dijeron nada sobre el origen de la adquisición, se guardaron muy bien de hacerlo y no faltó orador que pretendiera hacer creer al público que se trataba de un acto sin relación política, pero todos terminaban con la afirma­ción de que los lopiztas saldrían ganadores en las próximas eleccio­nes; “Ya verán en noviembre”, decían.
Posteriormente, hicieron firmar un petitorio, por algunos vecinos y por todas las criaturas que al rui­do concurrieron, lo que es muy fácil constatar así lo afirman todos los presentes. Veremos en qué termina este “affaire” de la plaza. Seguiremos en el próximo núme­ro. 
Prof. Chalo Agnelli
FUENTE
“El Ariete”, Quilmes, septiembre 4 de 1926 – Año XVII N° 62 (Textual) Colección que se halla en el Museo Bibliográfico Documental Bibliotecario Carlos Córdoba de la Biblioteca Popular Pedro Goyena. 
Agnelli, Ch. (2010) "La Colonia de Valerga - Historia social del segundo barrio de Quilmes". Ed. Tiempo Sur. Quilmes.
NOTAS

[1] Se refiere a partidarios del Dr. Rodolfo Adalberto López. 
[2] Meeting es una palabra inglesa de uso muy generalizado en Argentina, Chile, Paraguay; tanto que la Real Academia española la incorporó a su diccionario como “mitín” m.: “Reunión donde el público escucha los discursos de algún personaje de relevancia política y social.” En periodismo de esas primeras décadas del siglo XX hallamos muchas palabras inglesas o francesas de uso común. 
[3] Ver en EL QUILMERO del domingo, 29 de abril de 2018 “Sociedad de Fomento de La Colonia o de Quilmes Oeste” 
[4] Ejercía la intendencia ese año desde el 23 de julio de 1925, don Ángel L. Levanti hasta el 22 de septiembre de 1926, termina el período don Clemente Baggiani y en 1927 asume la intendencia el radical Dr. José Eduardo López, hijo de José Andrés López, ex intendente en 1904 y 1905, y hermano de Rodolfo A López, quien era el líder del “lopizmo”. Ver en EL QUILMERO del viernes, 12 de diciembre de 2014, “Rodolfo Alberto López - Una dinastía de políticos quilmeños” 
[5] Entre las calles Carlos Pellegrini, Aristóbulo del Valle, Islas Malvinas y Vicente López.
[6] Bravo Barrios & Cía. tenía oficinas en la calle San Martín 361 con sucursal en Cabildo 1978 de la CABA. 
[7] Se refiere a Leonardo Pereyra Iraola (1867-1943) fue uno de los fundadores de la Unión Cívica y miembro del comité nacional de la Unión Cívica Radical. Era abogado egresado de la Universidad de Buenos Aires. Su descendencia contrajo matrimonios con miembros de las familias Anchorena y Álzaga, integraban el llamado clan Santamarina. Su padre fue el propietario de la estancia San Juan (hoy Berazategui) Las propiedades que tenían en Quilmes, en realidad eran de sus hermanas María Luisa casada con Marcelino Herrera Vega y María Antonia casada con Rafael Herrera Vega, estos hermanos venezolanos eran los administradores de esos bienes inmobiliarios y con ellos trata la Municipalidad para la compra de la manzana que hoy es plaza y la próxima circundada por las calles Malvinas V. López, Tucumán y A. del Valle, como se menciona en la nota publicada el 1 de febrero de 2015 en este blog. 
[8] Según el desglose de mercedes hecho en 1818 por Francisco Mesura, que publica don Luis Otamendi en su libro “Historia de la Reducción” esa propiedad era parte de una chacra compuesta por 16 manzanas otorgada a doña Catalina Aguirre, supuestamente de origen quilme. La Chacra estaba circundada por las actuales avenidas Hipólito Yrigoyen, Carlos Pellegrini, Vicente López y Rodolfo López. 
[9] Grupi: falso postor en un remate, en connivencia con el rematador.
[10] Una vara cuadrada equivale a 0,7 m2. Si bien ya no se empleaba esa medida de longitud en la Argentina, como Quilmes, cuando fue trazado en 1818, por el agrimensor Francisco Mesura lo fue en varas, para algunas demarcaciones urbanas, durante las dos o tres primeras décadas del siglo XX, se siguió usando la medida en vara.