domingo, 31 de julio de 2011

EL TEATRO EN QUILMES - AYER Y HOY – 1ª PARTE

Chalo Agnelli
Nota para "Parole" gacetilla de
Casa de Arte Doña Rosa

Quizá los quilmes y acalianos, ya establecidos en estas costas, hayan representado algún rito ancestral rememorando los viejos cultos del Yocavil. Eso nunca se sabrá, aunque quedó testimonio de algunos curas doctrineros quejosos del “paganismo” de los desarraigados aborígenes.
Pero sí hay probados testimonios de que el teatro en Quilmes viene transitando poco más de 134 años de historia consecuente e ininterrumpida. Efectivamente, el sábado 31 de marzo de 1877 - como cuenta José Andrés López en su libro “Quilmes de Antaño” -, se realizó la velada inaugural del teatro local. Previamente se había formado una comisión organizadora integrada por: Felipe Amoedo, José A. Matienzo, Fernando J. Otamendi, Carlos Casavalle, Juan Ithuralde, José M. Rubio, Francisco Younger y en la presidencia José A. López. Esta le encomendó a Jaime March construir el escenario y a Guillermo Iparraguirre preparar el buffet. Esa noche se representó, primero la comedia "No lo quiero saber"; con el siguiente reparto: Amalia, Victorio Silva; Federico, José A. López; don Bienvenido, Manuel Casavalle. Siguió el juguete cómico "En tren directo": Rosa (modista), Victorio Silva; Luís (pintor), Manuel Casavalle; Señor Pedro: José A. López. Vemos que según la tradición del teatro isabelino, Victorio Silva cubrió el papel femenino.
El espectáculo se repitió la noche siguiente con el mismo éxito y Talía y Melpómene se afincaron muy orondas en Quilmes.
Así como la “primera actriz” fue don Victorio, el primer actor residente en Quilmes fue Manuel Casavalle que, como lo menciona el periódico “El Independiente”,  actuó en noviembre de 1876 en la obra “Casa de Campo” representada en el teatro “Coliseo” de Buenos Aires.
Pero, en honor a la historia, la primera actriz del sexo femenino fue la joven Carmen Lanatta de 15 años y medio, bajo la severa custodia de sus padres doña Carmen Luján y don Francisco (Los Lanatta vivían a mitad de cuadra de la calle San Martín entre Alem y Garibaldi, vereda oeste)
La primera pieza teatral escrita y representada en Quilmes en 1879, fue “Un Calavera” del polifacético José A. López que José Abel Goldar transcribe en parte en su libro “Panorama de las artes quilmeñas”
El resto fue abundante y heterogéneo. Hubo para todos los gustos. Algunas figuras despegaron hacia el Arte Dramático Nacional, de eso da exacta cuenta Oscar Rodríguez Carabelli, actor y autor, en su reseña histórica “La Aventura Teatral Quilmeña”.
(continuará)

jueves, 28 de julio de 2011

DR EMILIO TORRE - EL NOMBRE DE TU CALLE

Varias arterias de Quilmes recuerdan a personalidades que calaron hondo en el desarrollo y la historia de nuestra ciudad. Es imprescindible su mención para que en el futuro, la memoria que flaquea fácilmente entre los quilmeños, no cometa la ingratitud que con otros prohombres locales que les arrebataron su nombre a la calle que los recordaba, como fue el caso de don Santiago Valerga, a quien, durante la comisionatura del Ing. Jorge Cichero, le arrebatron el nombre de su calle por San Mauro Castelverde (1972)
DR. EMILIO TORRE
Investigación Prof. Chalo Agnelli
Así como los historiadores llaman coyunturas a las divisiones artificiales establecidas por causas determinantes, etapas o momentos de cambio, con características propias que indican las diferencias entre las inmediatas anteriores y las posteriores, también hay hombres que transitan esos momentos como figuras coyunturales. Andrés Baranda, José Antonio Wilde, Atanasio Lanz, Augusto Otamendi, José Andrés López, Isidoro Iriarte, Rodolfo A. López, Fernando Pozzo... fueron en Quilmes algunos de esos hombres, grupo del cual no se puede excluir al Dr. Emilio Torre.
Hay hombres que definen su carácter por la tenacidad puesta en sus acciones y en los logros alcanzados, tanto personales, como en provecho comunitario. Y si, desde la perspectiva histórica, un atributo clasifica al Dr. Emilio Torre, es la tenacidad, sumada a su proverbial bondad.
Emilio Torre nació en Quilmes el 23 de mayo de 1891, sus padres Tomás Torre y Gerónima Calcagno vinieron de Génova en el año 1882, junto con ese grupo de ligures que le dieron perfil al barrio porteño de La Boca y a nuestro barrio de La Colonia, atraídos por don Santiago Valerga.
Ese año era intendente del vasto municipio de Quilmes, Ramón de Udaeta, yerno del Dr. Fabián Cueli. En Bernal, en la fonda de Tassano, se abría la primera escuela de ese pueblo en ciernes; el 18 de noviembre se ponía la piedra fundamental de la ciudad de La Plata y aquí, Papá Torre comenzaba a labrar una quinta en la calle Buenos Aires (Videla hoy) y Pringles; junto a las propiedades de Elías, del Dr. Honorio Martel, de Rufino de Elizalde y de Miguel Campero. Allí, nacen sus 10 hijos y allí aprendió Emilio a reconocerse parte de un suelo del que luego será protagonista indispensable. 
Eran los 10 hermanos Torre-Calcagno: Federico (casó con Verónica M. Dalla Via), Ángel Alfredo; María Elena (casó con Juan Pedro Constantino Pollini), Tomás Lorenzo (casó con Adela Moltedo), Mariano (casó con Haydee Otamendi) Alberto (casó con Elina Petrona Berazategui), Agustín (casó con Elena Mendiguibel), Matilde, Emilio (casó con Ernestina Arminda Otamendi) Camilia Teresa (casó con Benito Matías Carbone) 
PRIMERA FORMACIÓN 
Llegó el año 1897 y allá iban los Torre, en el amanecer frío y brumoso de las calles despobladas y lodosas, en bullicioso tropel a la Escuela Nº 1, donde Emilio hizo la primaria, cuando la dirigía Gaspar Frescas. Cursó los estudios secundarios en el colegio Nacional de Buenos Aires, sin dejar de colaborar con su padre en los trabajos de la quinta. Frecuentemente los vecinos lo veían montado al caballo que tiraba la noria para regar los cultivos, con un libro, repitiendo lecciones en voz alta.
En el hogar de los Torre el trabajo y el estudio eran prioridades inexcluyentes. Sólo intercambiaban preeminencia de acuerdo a las circunstancias. Así lo comprendía este genovés. Tres de sus hijos fueron médicos, una de sus hijas fue una prestigiosa profesora de violín y todos estuvieron consustanciados al quehacer social, cultural, educativo y económico del pueblo que sus padres, ejemplo de la inmigración en la Argentina, habían elegido como su lugar en el mundo.
LA MEDICINA
Emilio se recibió de médico en 1916, con tan sólo 25 años de edad, en la Universidad de Buenos Aires con altas calificaciones. Inmediatamente orientó su vida profesional y emprendió una tarea ciclópea en el partido donde los pocos facultativos, la extensión y la falta de caminos adecuados hacían impredecibles los resultados de cada jornada. Con el tiempo compró un Ford a bigotes de segunda mano, que no llegaba a todas partes, entonces Frías, el comisario de la 1º, le prestaba un caballo que cambiaba en la comisaría de Berazategui para llegar hasta la casa de algún medianero de Hudson o a alguna casilla precaria de la Cañada.
El pueblo no contaba todavía con todos los adelantos de la medicina y la clínica médica que el crecimiento de la población necesitaba. El 15 de marzo de 1925 se había inaugurado el Hospital de Quilmes, con muchos huecos sanitarios por llenar. Entonces el Dr. Torre procuró obtener un transporte para proveer de asistencia rápida a sus pacientes; y, en 1927, consigue del gerente de la empresa de tranvías Buenos Aires-Quilmes, el Ing. Juan José Elordi, una “zorra de carga” y la adecuó para trasladar a los afectados por enfermedades complejas hasta el Hospital de Niños y los hospitales Rawson y Muñiz.

De izquierda a derecha Víctor Fornabaio, Luis Aníbal Benguria, Vicente Macignani (p), Dr. Emilio Torre, Agustín Caffarena, el pintor Julio Rebolé y el constructor y autor Marcelo Traversi, pioneros de la fundación del Club Náutico. 1939
EL RADICALISMO 
El altruismo puede ser muy fuerte, pero no es suficiente cuando se pretenden logros rápidos, por eso a veces es necesario entrar en los estamentos donde deben ejecutarse los cambios. Así lo entendió el Dr. Torre y resolvió involucrarse en la política a través del radicalismo. El 18 de junio de 1909 fue co-fundador del Comité de la Juventud de la U.C .R, liderado por el Dr. Rodolfo A. López y otros jóvenes del pueblo. Fue vocal de la primera comisión, electo concejal desde 1925 hasta 1928, presidente del H.C.D. y en 1929, sucedió a José Eduardo López en la intendencia. Don Emilio fue el segundo intendente surgido de las filas del Comité de la Juventud Radical con 3538 votos, sobre un total de 7853 electores varones.
EL INTENDENTE 
Ya al frente del municipio se puso a trabajar en la que era su máxima preocupación, la salud de la población castigada por el tifus y otras fiebres intestinales. Para lo cual se necesitaban obras sanitarias adecuadas: agua corriente, cloacas, desagües pluviales, supresión de los pozos negros.
 Si bien Quilmes era ciudad desde 1916, solo lo era en las formas pues la realidad la continuaba calificando de pueblo. Las calles en su mayoría eran fangales. Apenas una breve lluvia inundaba las zonas bajas. Los vecinos se proveían con agua de los pozos surgentes; extraída mediante bombas de mano o molinos de viento. De estos se levantaron tal cantidad en el pueblo y sus alrededores que en un momento los pasajeros y visitantes dieron en llamar a Quilmes el “pueblo de los molinos”.
La población crecía con vertiginosa celeridad y las napas se contaminaban con los pozos negros, de manera que los problemas de salud eran equivalentes al crecimiento demográfico. Usar el agua de los pozos era un riesgo. La población estaba alarmada. En abril de 1929 el pueblo sacudió su modorra y en manifestación se dirigieron a la municipalidad con el reclamo: ¡Quilmes, señor Intendente, se muere de sed!”.
Sin mucha dilación ni consultas en mayo el Intendente Emilio Torre, acompañado por los concejales del Comité de la Juventud de la U.C.R., sanciona la ordenanza Nº392, aplaudida por la población, pero rechazada por algunos sectores conservadores y del radicalismo, liderados por los concejales Dr. Isidoro Iriarte, Ángel Levanti y Arturo Seguí que presentan una demanda por inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires. Los concejales de la Juventud Radical eran: Pedro Berbeni, David Canova, Juan Durante, Pedro Pablo Oliveri, Pedro Poloniolli, Agustín Perli y Agustín Rocca.
Si bien la reacción fue rápida, pues había que sortear los males sin dilaciones, arduas fueron las disputas, hasta que la máquina de impedir fue derrotada con la estrategia mediática del diputado Rodolfo Alberto López, como director del periódico “La Verdad ”, y, sobre todo, con el riguroso trabajo letrado del ex intendente, jurisconsulto José Eduardo López con quien el Dr. Torre elaboró y elevó una exhaustiva y contundente réplica de las observaciones formuladas contra la ordenanza , despacho que titularon. “La acción deducida.- Su concepto y fundamentos”.
De acuerdo a la lógica de los atenuantes presentados la Suprema Corte rechazó la demanda y defendió la constitucionalidad de la ordenanza Nº392. Así, Quilmes se puso a nivel de las grandes ciudades iniciando las obras sanitarias.
El 6 de setiembre de 1930 el golpe de estado cívico-militar-eclesiástico de la oligarquía conservadora liderado por el general Uriburu lo destituye, pero antes de dejar su cargo el Dr. Torre dicta un expresivo decreto destacando el estado floreciente en que deja la administración y advirtiendo a los usurpadores que tarde o temprano serían juzgados por el “Tribunal de la Opinión Pública”.
Este primer levantamiento sedicioso contra la democracia, que sufrimos los argentinos durante el siglo XX, no derrotó el espíritu de lucha del Dr. Torre. Conservó sus vínculos políticos hasta el fin de sus días. De entre las filas radicales fue admirador y amigo de Hipólito Yrigoyen - a quien visitó con otros correligionarios poco antes de su muerte -, del Dr. Honorio Pueyrredón, del Dr. Carlos Noel y en Quilmes, entre otros, de los López, de Pedro Pablo Oliveri, de David Canova y de Antonio Barrera Nicholson.
Continuó con el ejercicio de la medicina hasta poco más allá de 1974. A partir del 1 de abril de 1925 había integrado el primer cuerpo médico del Hospital de Quilmes a cargo de la clínica de hombres. Luego fue jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital y miembro del comité local de la Liga Antituberculosa.
De entre las enfermedades que eran flagelo en esos años en que todavía no existía la penicilina la tuberculosis fue el mal que enfrentó con la convicción que el encierro del tuberculoso en sanatorios y hospitales era una “…solución tan simplista como inútil.” Instaba a luchar contra el bacilo desde la prevención, atacando la miseria y las adicciones, aplicando normas de higiene laborales en talleres con horarios adecuados para mujeres, sobre todo embarazadas, y para los menores.
Presentó exhaustivos trabajos de investigación en la Revista Médica del Hospital de Quilmes que se había creado en 1935. “Manifestaciones neurológicas del cáncer de pulmón” y en colaboración con el Dr. Guillermo Craviotto “Consideraciones sobre una paraplejia”. Los médicos de Quilmes le deben también la fundación del primer Colegio de Médicos (Círculo Médico) el 10 de junio de 1933, junto a los doctores Isidoro Iriarte, Emilio Planes, Fernando Pozzo y José Orengo, todos integrantes de la comisión provisoria. Torre fue el primer presidente. También fue cofundador del Sanatorio Alvear. 
BODAS DE PLATA PROFESIONALES
En 1941 celebró las bodas de plata profesionales, por lo que fue objeto de varios agasajos en los que se pudo apreciar la gran estima de que gozaba entre el vecindario, lo mismo cuando celebró sus bodas de oro profesionales.
Perteneció a la Comisión de la Sociedad de Bomberos Voluntarios de Quilmes de la que fue presidente desde 1929 hasta 1933. Durante este período, entre otros adelantos, consiguió que la empresa Colsor realizara el piso de material en el cuartel de la calle Garibaldi.
BERAZATEGUI 
El viernes 4 de noviembre con la sanción de la Ley N° 6317 se crea el “Partido de Berazategui” promulgada por el gobernador Oscar Allende. El prestigio con que el Dr. Torre había conducido la administración comunal durante su intendencia en Quilmes, su espíritu democrático, honorabilidad, sobre todo, el altruismo con que había asistido a los vecinos durante sus primeros años de ejercicio de la medicina y la sugerencia hecha al gobernador por el senador Esteban Tomero, artífice con el diputado Rodolfo Harsich de la autonomía, fueron los condicionantes para que en 1960, se pensara en él para comisionado del nuevo Partido. Allí estaba afincado su hermano el cirujano Federico G. Torre en la calle Nº30 esq. 13. El Dr. Torre tenía 69 años. Podía gozar de los resultados de tantos años de trabajo, pero no lo dudo, designado el 1 de enero de 1961,  asumió el cargo el 2 de febrero de ese año. Su comisionatura finalizó el 23 de mayo de 1963, fecha en la que tomó el ejecutivo municipal el coronel (retirado) Gaspar Hornos, quien estuvo al frente de la comuna hasta el 12 de octubre de 1963, en que por elecciones generales llegó a ocupar la intendencia el Dr. Juan Greco.
 Durante el mandato del Dr. Torre, desde 1961 a 1963, desarrolló una administración ejemplar, entre otras obras, la más progresista fue la continuación del camino pavimentado a Hudson.
EL DEPORTE
Fue un entusiasta deportista, el 19 de marzo de 1914 participó en la fundación de la Sociedad de Tiro, precedente del actual Tiro Federal. La reunión fundacional se realizó en una propiedad de la calle Sarmiento 140 y participaron de la misma. Enrique Mezzadra, V.J. Biosso, Fortunato Cichero, C. Angeletti, Luis Luchelli, Bartolomé Ferro, Raúl Letamendi, Rodolfo de Udaeta, Alberto Prom, Saturnino Iriarte, Roberto Castellanos y Emilio Torre que fue vocal de la primera comisión. La sociedad se instaló en terrenos donados por los hermanos Fiorito sobre la calle Cevallos, donde aún permanece.
Pero su verdadera pasión deportiva fue la navegación. El río de la Plata lo atrapó en su fluir impredecibles Ese río intenso que se extiende sin costa de enfrente que rosa a los quilmeños con laxitud y con broncas, que se mete adentro de las casas, adentro de la vida, sedujo a don Emilio desde pequeño y le despabiló esa ansia genovesa de embarcarse y salir a descubrir un mundo o su mundo. Recorría el río con su velero “Erzucor”, [1] construido por el arquitecto noruego Collin Archer. Ese barco era mellizo del Legh II, con el que Vito Dumas dio la vuelta al mundo en solitario alrededor de 1942, en plena guerra Mundial.
La navegación se hizo tradición en su familia. Mariano Torre, su hermano, junto con el multifacético Marcelo Traversi y Aníbal Benguria, entre otros, fue uno de los fundadores del Club Náutico de Quilmes en 1921 y otro de sus hermanos Alfredo, acompañado por Gustavo Scheffler, hizo que el gallardete del club flameara en los puertos de mar de Montevideo y de Mar del Plata con los veleros “Guaypurú y “Ispay”. Don Emilio presidió el club durante varios años caracterizándose su gestión por el progreso en todas las fases.
Junto con otro nauta local Marcelo Traversi, desarrolló una entusiasta afición por la fotografía amateur Cuenta el profesor Fernando San Martín que de su producción se repiten en cuanta publicación recuerda el pasado quilmeño: “…se destacan las fotografías como la salida de misa un Domingo de Ramos de 1910, la plaza Carlos Pellegrini (hoy San Martín) y la serie de tomas realizadas en picnics y recreos de la Ribera, durante esa misma época.” 
FAMILIA
El Dr. Emilio Torre estaba casado con Ernestina Arminda Otamendi de vieja familia quilmeña - cuarta hija (eran diez) de Ernesto Lucio y Zulema Labourt, - tuvieron tres hijos: Mábel María Gerónima, (Mabita), casada con Alfredo Patricio Ezcurdia, Emilio Ernesto Juan (Milo), casado con Irma Marchetti y Ernestina Zulema Cora (Rayito) casada con Jorge Heguilor. Mábel Torre de Ezcurdia fue fundadora de la Cultural Inglesa de Villa Ocampo en la provincia de Santa Fe.
Don Tomás Torre y doña Gerónima Calcagno, fundadores de esta familia en Quilmas, pasaron los 90 años de vida, el 6 de agosto de 1954 en Quilmes, ambos de la misma edad, celebraron su nonagésimo cumpleaños rodeados de infinidad de hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.
La casa de la familia Torre-Otamendi en la esquina de Rivadavia y Paz, consultorio y centro de reunión donde se trazaron tantos proyectos para jerarquizar a Quilmes, fue un diseño del arquitecto Germán Zundt y construida por la empresa Cairoli Hnos, hizo estilo en Quilmes como lo hicieron la residencia de Hermann Keller de las calles Pringles y Videla y el chalet de Juan Carlos Otamendi en Alem y Alvear.
Doña Ernestina murió el 14 de abril de 1978 y el Dr. Torre dieciséis días después, el 30 de abril, en el Sanatorio Alvear del que fue cofundador. 
En San Francisco Solano la calle Nº 895, desde el arroyo Las Piedras hasta la avenida Tomás Flores fue bautizada Dr. Emilio Torre y en Berazategui lleva su nombre el consultorio externo y unidad sanitaria Nº13 de la calle 114 esq. 26.
 
BIBLIOGRAFÍA 
Ver, “Quilmes mil imágenes” compilación e investigación del Prof. Fernando San Martín. Datos obtenidos de la Sra. Sonia Otamendi. Ver del autor de esta biografía “Migraciones” Pág. 67. Ver, El Sol 6 de agosto de 1954.
Goldar, José. “Historia de la Sociedad Hospital Iriarte”, Pág. 70
Investigación. Chalo Agnelli
2003 - 2011

Ver del autor de esta biografía “Migraciones” Pág. 67.
NOTAS
[1] Datos obtenidos de la Sra. Sonia Otamendi.

miércoles, 27 de julio de 2011

INTENDENTE PEDRO PABLO OLIVERI - EL NOMBRE DE TU CALLE

Investigación Prof. Chalo Agnelli
Nació en Quilmes en 1887. En esos años era intendente don Eduardo Casares. Carlos Alfredo D´Amico dejaba la gobernación en manos de Máximo Paz y presidía los destinos del país Miguel Juárez Celman.
Pedro Pablo Oliveri  [1] pertenecía a una familia de arraigo local muy ligada a lo que fue la tercera fundación de Quilmes y sobre todo a la causa popular del radicalismo. Fueron sus padres María Ghiorzzi y Juan, fundador y  presidente interino de la Sociedad Bomberos Voluntarios de Garibaldi el 31 de octubre de 1911; confirmado el 13 de enero de 1912, para presidir la primera comisión directiva. [2]
Pedro Pablo, como sus hermanos Adolfo, Juan Luis y Jesús María, se destacó en las actividades intelectuales, sociales y políticas. Sus hermanas fueron María Elena y Ángela quien se casó con Tomás Carlos Borzi.
En su adolescencia estuvo inclinado a la vida religiosa, fue seminarista algunos pocos años, experiencia que le aportó un rico mundo interior y una calificada formación.
La familia Oliveri habitaba una propiedad en la calle Moreno 707. Entre sus vecinos hubo familias que dieron figuras de nota a la comunidad quilmeña, como los Borzi y los López:  José Andrés, José Eduardo y Rodolfo Alberto López, con este último cultivó una estrecha amistad y lo acompañó en sus ideas y en la creación del comité de la juventud radical en Quilmes.

Familia Oliveri-Ghiorzzi. En el extremo derecho con hábito religioso
Pedro Pablo Oliveri.
Hombre de firmes convicciones democráticas y cristianas que se solidificaron al lado de José Augusto Otamendi, Rodolfo Alberto López, David J. Canova, Pedro J. Poloniolli y su hermano Jesús Oliveri. Integró como vocal el Comité Popular de la Juventud y participó en las actividades comiciales entre 1912 y 1914. El 25 de agosto de 1915, se incorporó con esta agrupación a las filas del radicalismo constituyendo el Comité Popular de la Juventud de la U.C.R. a partir del 8 de setiembre de ese mismo año.
Fue concejal entre 1922 y 1928, síndico municipal en 1927, e Intendente en el período 1934-1936.
La revista La Urraca en su obituario lo calificó de "un dechado de virtudes"... "quijotesco, sensible, bueno como un patriarca y honesto". Su honorabilidad era proverbial. El 6 de mayo de 1934, el H.C.D. trató un pedido de beca para los estudios de Teodolinda Chavarri de Oliveri para su hijo Adolfo Juan. Cuñada y sobrino del intendente. El presidente de la sesión Andrés D´Isernia informó que si bien el departamento ejecutivo estaba habilitado para otorgar becas, como se trataba de una familiar del Intendente este “ha tenido la deferencia plausiblemente confortable de excusarse de resolver el pedido.”
Fue un poeta delicado y un periodista talentoso.  Murió el 17 de agosto de 1940. El día de su muerte el comisionado Dr. Fernando Pozzo decretó honores especiales.[3] En la exhumación de sus restos en el cementerio local fueron oradores: el ex intendente José Eduardo López, el hermano de este, diputado Dr. Rodolfo A. López - moriría dos años después – que habló en representación del periódico "La Verdad", del cual Oliveri era asiduo colaborador y por último don Ernesto Binda [4] en nombre de la juventud radical. 
Sus restos yacen en la bóveda de la familia Oliveri-Borzi de su hermana Ángela.
En el quinto aniversario de su muerte el pueblo de Quilmes colocó en la bóveda que guarda sus restos una placa que dice "Al hijo dilecto de Quilmes Pedro Oliveri de su pueblo. Hizo de la verdad un culto, de la justicia una bandera. Luchó con la palabra, pero era verbo de admonición y de combate y con su pluma acerada, fue apóstol de la libertad y la democracia. Como Intendente de Quilmes fue integridad y honradez, defendiendo con entereza y valentía los derechos del pueblo. 1945 - 17 de agosto de 1945"
En la calle que lleva su nombre (ex Mendoza), en la propiedad que fuera de la  familia Navone, esquina SO con Vicente López,  había hasta los años 2007, una placa que rezaba: “Vivió y murió en Quilmes y vive en el respeto y la consideración general”. [5] La placa ya no está, quién sabe que vándalos y que fundición transgresora acabaron con ella y el nombre de esta calle se propaga en forma errónea entre los nuevos pobladores, confundiéndolo con ‘Olivieri’, con una “i” de más… Esta reseña, aunque insuficiente e incompleta, pretende recuperarlo.
Investigación Prof. Chalo Agnelli
De “La Colonia de Valerga”. II Parte, “Nombres de tránsito urbano”
Se agradece la colaboración de su sobrina nieta Susana Garay Borzi

Publicado en la primer quincena de agosto de 2018, por el periódico "Nueva Época", edición N° 139, de Eduardo Néstor Balián.

NOTAS
[1] El Plata. Año 18 N° 804.
[2] Revista "Fuego y Agua" Número del cincuentenario de la Soc. de Bomberos Voluntarios de Quilmes 31/10/1961.
[3] Diario “El Sol” del domingo 18 de agosto de 1940. 
[3] Los Binda fue una familia de extenso arraigo y consecuente militancia radical. Varios de sus miembros ocuparon cargos públicos. Vivieron en una casa en la calle Carlos Pellegrini entre Sáenz Peña y Vicente López. Ángel Binda y Julia Binda fueron maestros de significativa trayectoria local.
[4] Desapareció en el 2008.

lunes, 25 de julio de 2011

DR. RODOLFO ALBERTO LÓPEZ - EL NOMBRE DE TU CALLE


Varias arterias de Quilmes recuerdan a personalidades que calaron hondo en el desarrollo y la historia de nuestra ciudad. Es imprescindible su mención para que en el futuro, la memoria que flaquea fácilmente entre los quilmeños, no cometa la ingratitud que con otros prohombres locales que les arrebataron su nombre a la calle que los recordaba, como fue el caso de don Santiago Valerga.
RODOLFO ALBERTO LÓPEZ.

Investigación Prof. Chalo Agnelli
Nació en Quilmes el 4 de setiembre de 1891, un año después de la Revolución del 90´en la que nació el radicalismo. Era el menor de los hijos de otro político quilmeños que llegó a intendente y fue el primer cronista de la vida quilmeña de la tercera fundación, don José Andrés y de la uruguaya Rita Faggiano. 
Militante radical llegó a diputado provincial. Se casó con María Angélica Piccinini (19/12/1892 – 18/3/1972) Con quien tuvo su hijo Rodolfo Adalberto,  que luego también llegaría a intendente y todos conocerán con el apodo "Robín".
Hizo la carrera de abogado en la Universidad de Buenos Aires, graduándose en 1916. Año en que Quilmes fue designada ciudad.
Fue un entusiasta deportista en el Club Atlético Argentino de Quilmes del que fue socio fundador. Tenía gran carisma entre los jóvenes por su personalidad avasalladora.
Fue presidente y cofundador del Club de la Juventud un Centro Cívico Social fundado el 18 de junio de 1909. Desde allí comienza una lucha firme contra la corrupción política emprendida por el conservadorismo.
VIDA POLÍTICA
En 1910 encabeza la lista de candidatos de la Unión Vecinal que se opondría al partido oficialista, pero un nuevo escándalo electoral con urnas volcadas, electores y fiscales expulsados y tergiversación de los resultados los deja al margen de los resultados amañados.
El fraude electoral no lo amilana y en 1911, con el Club de la Juventud adhieren a la Liga Cívica que presidía su padre, gestada con la meta de recuperar la dignidad democrática, La reorganización del radicalismo en 1915 incorporó a sus filas al Comité Popular de la Juventud (8/9/1915) presidido por José Eduardo, su hermano, y él mismo como Secretario General.
La nueva entidad pasó a denominarse Comité Popular de la Juventud de la U.C.R. En la que don Rodolfo actuó como vocal y presidente de la Comisión Especial de Propaganda. Según estos acontecimientos, en el escrutinio de los comicios nacionales del 2 de abril de 1916 se consagró ganadora a nivel nacional la U.C.R, que llevó a la presidencia a don Hipólito Yrigoyen.
El 23 de setiembre de 1917, López resultó vencedor en las elecciones internas que lo consagraron presidente del Comité de la Juventud Radical, teniendo como oponentes a don Manuel S. Romá y a don Manuel Huisi. Pero cuando este Comité quiso formar subcomisiones el sector oficialista de la U.C.R. decretó su disolución.
El Comité el 9 de marzo de 1918, pidió que se reconsiderara la medida a lo que no se hizo lugar. Rodolfo López presentó una carta donde dejaba expreso que así como había luchado contra el fraude conservado del mismo modo enfrentaría a las camarillas antidemocráticas, recuperando “la libertad de elegir”.
El Comité reunido en la confitería Spelzini, [1] de la calle Gaboto resolvió convocar a una asamblea de afiliados el domingo 24 de marzo en la Sociedad Española de la que surgió el Comité Juventud Radical para intervenir en las elecciones municipales del 14 de abril. Rodolfo ocupaba la secretaría general de la Mesa Directiva de dicho Comité, presidido por don David Canova y en la vicepresidencia José Eduardo López.
La lista de candidatos se proclamó el 5 de abril de 1918 en la Sdad Italiana Cristoforo Colombo. De los comicios del 14 de abril de 1918, la U.C.R. obtuvo seis bancas, al C.J.R. le correspondieron tres y una a los conservadores. Siendo la primera representación surgida bajo el voto secreto universal y obligatorio. Don Rodolfo ocupó una de dichas bancas. Continuando en este cargo hasta 1921. El Concejo eligió intendente por el período 1818-1919 a Pedro Elustondo, primer intendente radical que tuvo Quilmes. Rodolfo López fue concejal desde 1918 hasta 1922.
En las elecciones del 28 de noviembre de 1920, López encabezó la lista de la C.J.R. resultando ganador de una banca. La U.C.R. oficial, presidida desde 1915 por José Augusto Otamendi, consagrado diputado de la Nación y a don Isidoro Iriarte senador de la Provincia, mientras que los núcleos disidentes del radicalismo ungieron diputado provincial al Dr. Rodolfo Alberto López, por el período 1923 – 1926. Acabándose la falta de garantías para emitir el voto por parte del ciudadano y el escamoteo posterior en el escrutinio, los conservadores vieron desbaratado su feudo hasta el golpe de estado del 6 de setiembre de 1930.
La casa de sus padres en Alem y Moreno era, para Rodolfo y José Eduardo, el enclave donde se gestaban estrategias de lucha política. Allí se reunían asiduamente con sus amigos y correligionarios más cercanos como los Maderal, Dumont, Benedetto, los Binda, Pedro Pablo y Jesús María Oliveri, sobre todo el primero que luego fue intendente, David Canova y su hijo José, Armando Della Valle, León Belou, Pedro Rotelo, Pedro Poloniolli, Juan Miguel Bazterrica (1879-1952), [2] uno de los hombres de su mayor confianza, Enrique Sonería y muchos otros jóvenes que procuraban un país con mayor equidad y justicia.
Desde su cargo de diputado fue uno de los que propicio la ley orgánica que establecía la elección directa de intendente. Resultando en Quilmes el primer Intendente electo en esas condiciones el Dr. José Eduardo López por el período 1° de enero de 1927 al 31 de diciembre de 1928.
Como concejal primero y diputado después fue uno de los principales propulsores de la instalación de la primera red cloacal, el agua corriente y el pavimento. Su propuesta de ordenanza fue rechazada por el Dr. Iriarte que militaba en otra facción del radicalismo enfrentada con la que lideraba Rodolfo.
Después del golpe dictatorial de Uriburu, la U.C.R. en Quilmes comenzó a reorganizarse concitando a unirse a todas las tendencias en que estaba dividida y reconociendo su lucha tesonera, a lo largo de 12 años, eligieron presidente del Comité Oficial al Dr. Rodolfo A. López, para actuar en los comicios del 5 de abril de 1931. Comicios en los que la U.C.R. salió triunfadora con el binomio Pueyrredón – Guido, que asustó al gobierno de facto e ignorante de la voluntad popular anuló esas elecciones.
LA VERDAD
Siguiendo la trayectoria periodística de su padre el 9 de julio de 1910 fundó “La Verdad”:
En 1910, el ambiente político quilmeño exigía la aparición de una publicación periodística que reflejara las aspiraciones colectivas. Un órgano de prensa que fuera acicate constante en a lucha contra la prepotencia e indignidad política de un régimen oprobioso para el sano civismo lugareño; un periódico que fuera portavoz de las sanas inquietudes que se incubaban en los corazones nobles de este pueblo, para contrarrestar la acción nefasta de la política venal y corrupta que tanto incremento había tomado en él.”
Así justifica esta fundación en su número extraordinario de 1945. Aparecía como semanario los días sábados. En la dirección figuraba José Andrés López, acompañado por los Oliveri, León Belou, Fariolli, Pedro J. Poloniolli, Carlos V. Dumont, Benedetto, pero el timón era Rodolfo A. López. Fue el primer periódico radical de Quilmes, el segundo fue “El Tribuno” de Pedro Rotelo fundado en junio de 1915 en su casa de la calle Brandsen casi Lavalle.
La Verdad” tuvo un enfrentamiento periodístico con “El Sol” inclinado hacia la el partido Demócrata Nacional, una división de Partido Conservador. “El Sol” estaba dirigido por el Dr. Emilio Mauri Casabal hasta que en junio de 1932 la empresa pasó a manos de José A. Blanco que fue atenuando las diferencias y cobrando cierta objetividad.
Rodolfo Alberto dirigió “La Verdad” hasta su muerte el 31 de agosto de 1936, después de una grave dolencia que lo mantuvo recluido en su domicilio; lo que no le impidió guiar desde allí los destinos de la Juventud Radical. Tenía tan sólo 45 años. Luego ocupó la dirección del periódico F. J. Fariolli hasta que en 1945 la asumió Rodolfo Adalberto López.[3]
HONRAS FÚNEBRES
Su fallecimiento conmovió a toda la comunidad quilmeña, aliados y contrarios. El ex presidente Marcelo Torcuato de Alvear se trasladó a Quilmes, asistió al velatorio y a la ceremonia que se realizó en la Iglesia Matriz. También el político Elpidio González y muchos otros personajes de fuste que habían compartido la militancia del difunto. La capilla ardiente fue escoltada por una guardia de honor de la Compañía de Boy Scouts “Almirante Brown” a la que Rodolfo había apoyado activamente. El Intendente Victoriano Huisi decretó un día de duelo. Espontáneamente el pueblo de Quilmes acompañó caminando el carruaje fúnebre hasta el cementerio de Ezpeleta en una columna que se extendió por casi seis cuadras.[4] A un lado de la fila de hombres se formó una columna de señoras que encabezaban tres docentes prestigiosas, vecinas quilmeñas, las hermanas Tomasa, Vicenta y María Elena Peña. Un hecho de tal relevancia afectiva, hacia un hombre del nivel de convocatoria que tuvo Rodolfo López, fue el cortejo que se formó a la muerte del Dr. Edmundo Fierro en 1886. En la inhumación de los restos de López, en nombre del H.C.D. presidido por el Sr. Daniel Lean, habló el Dr. Ernesto A. Garibotti; en nombre del Círculo de Periodistas de Quilmes habló Juan Cassiau. En el cementerio fueron cerca de diez personas las que tomaron la palabra, “… al punto que cuando la ceremonia concluyó ya era noche cerrada,” considerando que el funeral en la iglesia había comenzado a las 15 hs. y terminó a las 17. La Federación de Bibliotecas de Quilmes colocó una placa en la bóveda familiar una placa en homenaje.
David Cánova en un artículo póstumo de El Plata [5] expresaba: “Con Rodolfo A. López no enterramos un cadáver, hemos enterrado una simiente.” La antigua calle Santa Fe que nace en las vías del ferrocarril, lleva su nombre.
Periódico "La Verdad", número homenaje por el 25° aniversario de la declaración de Quilmes ciudad. 1941
"Los López una dinastía de políticos quilmeños"
De “Cuaderno de Identidad 1” del autor de este blog
Ediciones Tiempo Sur. Quilmes, 2010
REFERENCIAS
[1] Luego Colón y por último Oriente
[2] Nacido en quilmas; ladero de Rodolfo López; en 1901 fundó con sus hermanos Pedro y Antonio la Eusakalechea, Asociación Vasca de Quilmas, en la esquina NE de 25 de Mayo y Brown; institución que se disgrega a partir de 1960.
[3] “Prensa Barrial”. N° 13, octubre de 1992.-
[4] Entrevista al Dr. Eduardo López, hijo de José Eduardo López.
[5] Nota del 27 de agosto de 1939 – Año XVII, N° 757.-



domingo, 24 de julio de 2011

FELIPE AMOEDO - EL NOMBRE DE TU CALLE

Varias arterias de Quilmes recuerdan a personalidades que calaron hondo en el desarrollo y la historia de nuestra ciudad. Es imprescindible su mención para que en el futuro, la memoria que flaquea fácilmente entre los quilmeños, no cometa la ingratitud que con otros prohombres locales que les arrebataron su nombre a la calle que los recordaba, como fue el caso de don Santiago Valerga.
FELIPE AMOEDO
Investigación: Chalo Agnelli
El apellido Amoedo es originario de la región de Pontevedra, Galicia, España. Pareciera ser una deformación de Amoeiro.
Felipe Amoedo era hijo de Hilario Amoedo Garazatúa (1785 - 1855) y de Juana Josefa Canaveri (o Canaverijs) y Esparza. Nació en Buenos Aires el 1º de mayo de 1828 y murió en Quilmes el 6 de enero de 1900. Fueron sus abuelos paternos Cecilio Amoedo y Agustina Garazatúa. Su abuelo materno, Don Juan Canaveris fue funcionario franco-italiano, dueño de tierras en Quilmes hacia 1800; fue uno de los vecinos que asistieron al Cabildo Abierto el 25 de mayo de 1810.
LA CARRERA DE FARMACÉUTICO
Don Hilario, en la adolescencia, colaboraba con Marull en la Botica del Colegio y en 1816 abrió la suya propia en la esquina de Independencia y Tacuarí, donde desde 1818 se congregaban personalidades destacadas de la cultura, el arte y la ciencia. [1]
Sin ser farmacéutico propició la creación de la carrera de Farmacia en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires En verano brindaba los servicios de boticario en Barracas y en Quilmes, en este último pueblo con la colaboración de sus hijos Felipe y Arturo que le sucedió en la botica de la Concepción y luego sus nietos Arturo y Manuel.
En este ámbito de fármacos y cultura se crió Felipe que en 1855, año de la muerte de su padre, egresó de la universidad como uno de los primeros farmacéuticos diplomados.
En las visitas que hace a Quilmes se entusiasma con este pueblo sureño, sobre todo porque conoce a Eduarda Dupuy Morel de familia de arraigo local [2] con quien se casa en 1853. Eduarda era hija de José María Dupuy, asesinado por la mazorca, y de Indalecia Morel, hermana del pintor Carlos Morel. Esta boda lo hace cuñado del primer boticario de Quilmes José Agustín Matienzo casado con Ana Dupuy y de Juan Ithuralde Etchart, casado con Josefa Dupuy. [3] 
Una vez que obtuvo el título, Felipe se instaló en la botica que su padre había abierto en el Partido de Barracas al Sur, hoy Avellaneda y en 1856, se traslada a Buenos Aires a la calle del Buen Orden N° 536 (Bernardo de Irigoyen) barrio de Monserrat.
QUILMES
En 1874, se establece definitivamente en este pueblo en la calle Rivadavia 262. Su casa estaba en la esquina NE de Lavalle y Colón donde poseía tres cuartos de manzana, o sea, tres solares.
Fue hombre de actitud progresista. Militó políticamente en las filas de Adolfo Alsina. Fue designado juez de paz y presidente del municipio en 1874 y de1876 a 1878. Cuando se creó el cargo de Intendente fue el primero que lo asumió, designado por el Poder Ejecutivo, en julio de 1886 y luego de un período alejado de la militancia política, volvió a ese cargo en 1897, ahora por el voto directo del vecindario. 
Cuando, el 11 de noviembre, quedó suprimido el cargo de "médico de pobres", función que desempeñaba el doctor y artista plástico Julio Fernández Villanueva, don Felipe Amoedo ante el peligro de nuevas epidemias de cólera creó una comisión encargada de velar por la higiene en el municipio; la formaban: el Dr. Edmundo Fierro, Indalecio Sánchez, Celestino Risso, Daniel A. Páez, Antonio Barrera y Fernando Otamendi. El 15 de ese mismo mes el hospital convertido en Casa de aislamiento fue trasladado a 15 cuadras del pueblo.
El 1° de junio de 1876, pidió al agrimensor municipal Paulino Silva la medición de terrenos municipales en inmediaciones de la Cañada de Gaete y que sean divididos en lotes de suerte de chacras. Esta medida pretendía extender el poblamiento de Quilmes hacia el oeste y el SO. Así la Cañada se dividió en 18 chacras de 433,61 m por 464,6º m; o sea, 21 ha 10 a 97 ca, equivalente a 12 cuadras cuadradas más 510 milésimas partes de otra. Muchos productores agrícolas de Quilmes con propiedades en La Cañada se beneficiaron con este camino como: Andrés Baranda, Augusto Otamendi, Florentino Ledesma, Pastor Obligado, Goñi Hnos., Leonardo Pereyra Herrera, etc.
Completó la obra con la apertura y conservación del camino que cruzaba dicha Cañada. Hoy esa arteria, que tomamos por límite SE de La Colonia, lleva su nombre. Esta es una de las perdurables obras de su intendencia.  Amoedo, durante su carrera política también fue concejal en los años 1898 y 1899.
Todos sus hermanos fueron universitarios: Sinforoso, Claudio y Rafael (15/11/1820-14/8/1909); los dos primeros médicos. Claudio fue director del Hospital de Sangre que funcionó en la antigua chacra de Santa Coloma. Ambos murieron en 1871, el primero contagiado por la peste que asolaba a Buenos Aires ese año y el segundo fue mordido por un perro rabioso y se quitó la vida. Rafael se diplomó farmacéutico el 12 de noviembre de 1842 continuó en la farmacia de su padre en Buenos Aires hasta su muerte el 14 de agosto de 1909 que le sucedió su hijo Manuel.
Sinforoso fue padre de Joaquín Amoedo quien fue intendente de Quilmes en 1896/97 y en 1899. Estaba casado con Lía Giráldez.
Felipe Amoedo como Andrés Baranda, Augusto Otamendi y José Andrés López, fue uno de los intendentes de mayor trascendencia histórica en el Partido de Quilmes, durante la Tercera Fundación, marcó hitos de progreso y su familia fue una de las más comprometidas con la vida social, cultural y educativa de esta comunidad. Amoedo falleció en Quilmes, el 6 de enero de 1900 a los 72 años.
Uno de sus hijos, Hilario Amoedo Dupuy, [4] homónimo de su abuelo, nació en Buenos Aires el 1856; estudió farmacia en la Universidad de Córdoba, como tal ingresó a la Armada donde revistó como oficial dos años. Se casó con Amalia Vilaró Quirno, con quien tuvo tres hijas: Eduarda, casada con el Dr. José Orlando veterinario (primera promoción de 1908), Amalia Felisa, casada con don José Antonio Terry Quirno (1878 – 1954) - quien a pesar de ser sordomudo fue un gran pintor cuyas obras se encuentran en museos y galerías de Europa, como así tambien en el Museo de Bellas Artes en Buenos Aires (5) - y María Petrona. (6)
En 1886, Hilario instaló la primera farmacia en el puerto de Laguna de los Padres (hoy Mar del Plata) en la calle San Martín 240; doce años después que se instaló en la zona el primer médico el Dr. Guillermo Bay Ley. Su botica como la de su abuelo y su tío Rafael en Buenos Aires también fue un reducto de la cultura local, como lo había sido la de su tío Agustín Matienzo en Quilmes. Murió en esa ciudad en 1915.

Carta del 28 de diciembre de 1886, de Felipe Amoedo a su hijo noticiándolo de la situación sanitaria en Quilmes.
Diciembre 28, 1886
Querido Hijo como hace tres días que no boy (sic) por casa no he podido preparate lo que has pedido, personalmente pero hablé por panteléfono y hordené (sic) a Domingo pidiese todo a Demarchi, menos la maquinita de hacer hielo y esa la buscaré yo tan pronto como balla (sic) a casa que será mañana - como desde el viernes a la noche no boy a casa no he recibido la carta que me dices mandas […] por esta no hay nobedad (sic) pues como tu habrás visto por los diarios no hay pueblo donde no haya algún caso de cólera. 
En Quilmes hace 8 días vino un atorrante de los que habían tenido los Pacistas y como ya no tenían que dale lo habían abandonado y como no tenía que comer y habiendo encontrado un cajón de Damascos (sic), los comió y le dio el cólera en un rancho serca (sic) de la estación, pronto que supe lo mandé sacar con Don Eduardo Fierro que precide (sic) la comición (sic) de hijiene (sic) y llevarlo a 15 cuadras de esta que tengo `preparada una buena casa con 15 camas y asistentes y todos los útiles precisos y una guardia de Policía para que nadie salga ni entre, esté enfermo mañana se da de alta. Después calló la mujer del cabo y también ha salvado. No hemos tenido más enfermos y puedo decirte que con toda la gente de la siudá (sic) esta aquí, están como hormigas tanto en el pueblo como por las chacras – no hay como para cubrir más, la comición (sic) de hijiene (sic) tiene mucho que hacer hasta de noche tiene que vijilar (sic) haber la gente que hay en las piezas y hay que estar dando ordenes de allanamiento – 
Deceo que tu lo pases bien pues por aquí no hay novedad alguna.
El Domingo vino Don Juan Francisco Vilaró con Amalia y la dejó unos días. Recuerdos a Juana y a Manuela… y demás amigos que si el cólera moderase estaríamos en esa.
Tu Padre que desea Felicidades
Felipe Amoedo
Ve en LAS LETRAS DEL QUILMERO del lunes, 30 de diciembre de 2013En el Quilmes de 1886 - El Género Epistolar: Felipe Amoedo e su hijo”
Investigación Prof. Chalo Agnelli
Actualización, 15/7/2013/2018
Colaboración: Lucrecia C. Cabo de Vila Orlando Amoedo de Pandolfi
NOTAS
[1]V.: http://www.arcondebuenosaires.com.ar/farmacia-La-Estrella-defensa.htm
[2] Ver del mismo autor Migraciones.
[3] V.: “Dupuy, una familia de arraigo en Buenos Aires, Quilmes y Miramar” (Pp. 7 a 26) en “Genealogía – Revista del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas” Nº 24, Buenos Aires, 1991.(Casa de Ejercicios. Independencia 1190)
[4] Ver Bibl. Cutolo. Vol. I - pag. 158
(5) http://www.fundacionterry.com.ar
(6) Ver en EL QUILMERO EN LA GOYENA del lunes, 30 de diciembre de 2013, EN EL QUILMES DE 1886 - EL GÉNERO EPISTOLAR: FELIPE AMOEDO A SU HIJO