sábado, 28 de enero de 2012

LOS CORSOS Y EL CARNAVAL 1876 - 1940

   
Investigación Prof. Chalo Agnelli
Desde 1876 los corsos de carnaval se realizaban en la calle Rivadavia, en el tramo desde Brown hasta Sarmiento y alrededor de la plaza Mayor. La municipalidad actuaba directamente en la organización de estos festejos y reglaba el desarrollo de los mismos.
Transcurrían en los tres días establecidos desde la antigüedad: lunes, martes de carnaval y miércoles de ceniza. Luego se ampliaron al fin de semana anterior y el fin de semana posterior.
El 30 de enero de 1895, la Comisión de Fiestas, una entidad privada que estimulaba los encuentros sociales, integrada por: Roberto Clark, presidente, Luis Caparelli, vicepresidente y Rodolfo Labourt, secretario, solicitaron al municipio autorización para organizar un corso en la calle Mitre desde Rivadavia hasta 25 de Mayo, los días 24; 25 y 26 de febrero. Moción que fue rechazada por el intendente Bernardo Lassalle. Recordemos que esa arteria por esos años aún se llamaba calle del Comercio, pues era el centro comercial del pueblo.
Nota de Roberto Nadel Clark del 30 de enero de 1895, en su carácter de presidente de la Comisión de Fiestas, dirigida al intendente Bernardo Lassalle,  solicitando autorización para hacer un corso en la calle Mitre desde Rivadavia hasta 25 de Mayo los días domingo 24, lunes 25, martes 26 y el "entierro" (de Momo) el domingo 2 de marzo.
 La municipalidad por ordenanza del 1 de marzo de 1905 autorizó el juego de carnaval en el partido, así como la organización de corsos. En el artículo 2° dicha ordenanza establece. “Autorízase a la Intendencia para reglamentar el juego de carnaval y organización de corsos autorizados, como así mismo para establecer en la resolución reglamentaria penas pecuniarias o corporales que no exceden de $10.- en el primer concepto y 8 días de arresto en el segundo.”
Los vecinos de La Colonia plantearon realizar un corso en el barrio, sobre la calle 12 de Octubre, pero la municipalidad arguyó que sería una competencia negativa con el que ella auspiciaba y lo prohibió.
Pero la espontaneidad popular organizaba pequeñas murgas de niños y adolescentes en la zona, como la comparsa de los hijos de Santiago Valerga que alcanzó gran celebridad bajo el nombre “Los locos de la Colonia”. La integraban más de 200 vecinos, entre jóvenes y niños, y obtuvo varios premios en los concursos oficiales.
Finalmente gracias a la iniciativa de tres vecinos, lo señores Blanco, del Campo y Llense, se obtuvo el acuerdo de las autoridades y a partir de la década del 40, concretaron los corsos barriales sobre la calle 12 de Octubre. El éxito fue tal que durante varios años opacaron los de Rivadavia. Se hacían desde la calle Vicente López hasta Andrés Baranda y, un año, llegó a extenderse hasta Urquiza.
Dice el diario El Sol de 1944: “Un triunfo de la zona de Quilmes Oeste”: el Corso de 1943. ‘El Sol’ defendió su realización en la calle 12 de Octubre: "No podemos olvidar, en este número destinado a reseñar los grandes momentos de la vida de la calle 12 de Octubre, el triunfo que significó el éxito logrado por el corso realizado en 1943 sobre esa importante arteria. Contra la opinión de muchos, las fiestas se cumplieron ese año en Quilmes Oeste, logrando revivir el espíritu popular y sin que una sola nota discordante que empañara su brillo. Se demostró así hasta qué punto el entusiasmo y la cultura sabían marchar del brazo en esa simpática y popular barriada de nuestro Quilmes.”
Confeccionando máscaras
 
Eran muy concurridos. Gente de todo el vasto partido venía con sus disfraces, comparsas, carrozas y murgas. La numerosa documentación fotográfica da testimonio de esto.
La fiesta seguía en los bailes y concursos de disfraces de los clubes. Los del Club Alsina, eran los más prestigiosos, le seguían el 12 de Octubre, el Club Unión, a partir del año 1940 y luego el Tucumán, el 21 de Julio y el Villa Elsa.
Los juegos con agua se realizaban después de medianoche. De modo que los que no querían participar huían cual Cenicientas minutos antes. Se hacía un primer anuncio por parlantes, media hora antes de medianoche, que se repetía un cuarto de hora en segundo lugar y cinco minutos antes era la última advertencia. Los que tentaban al destino resolvían marcharse después del último aviso.
Había competencias de disfraces en las categorías niños y adultos. Cada club realizaba la suya y luego se definían el mejor disfraz del distrito. Del mismo modo se elegía la Reina del Carnaval. Los periódicos de la zona como "La Verdad", "El Plata", "El Sol", etc. mostraban los disfraces característicos en páginas enteras y a las afortunadas reinas.
Los premios eran productos donados por los comercios de la zona, alguna copa. Los había de alto costo como una radio o un corte de encaje hasta una canasta repleta de golosinas del almacén de los Gago.
Por supuesto que la prensa católica se hacía cruces por esas pecaminosas fiestas carnestolendas y así lo manifestaba en la revista “Vida Católica”; donde se invitaba a la comunidad a oraciones de desagravio, mientras los parlantes de todos los clubes, de las arterias comprendidas en los festejos, atronaban durante toda la semana.
Banda cómica tipo las actuales murgas uruguayas (El Plata).

1940. Las chicas se preparan para el corso (izq.  a der.) Nélida Ruesta (luego de Gesteira), Inés Ruesta (luego de Andragnez), Haydeé Yori Bazterrica (luego de Agnelli), Zulema Ruesta (luego de Pressón). Debajo la niña Nidia Pressón. (Foto archivo del autor)
Prof. Chalo Agnelli
de "La Colonia de Valerga - historia social del segundo barrio de Quilmes"
Ed. Tiempo Sur. Quilmes, 2011
Colaboración: Mora Camarero Deprati