domingo, 14 de septiembre de 2014

FAUSTA CONSTANCIA SÁENZ , MAESTRA... Y AJENAS ELUCUBRACIONES



ELUCUBRACIONES PREVIAS
Merecidamente se recordó el pasado 11 de setiembre el Día del Maestro. EL QUILMERO, que no responde a efemérides ni “Días de” - salvo imponderables excepciones - recupera esta reseña sobre la maestra Fausta Constancia Sáenz,  realizada por la profesora Raquel Gail en su blog (http://archivo104.blogspot.com.ar/) pues se me ocurre que todos los días son los días del maestro.
Este pensamiento no es efecto de un brote espontáneo, me surge ante el anuncio de reformas en la enseñanza que propician autoridades gubernamentales, tanto en la provincia de Buenos Aires con medidas que modifican el sistema de calificación, evaluación y promoción, como en Salta por la continuidad de la enseñanza religiosa (católica) en las escuelas públicas (a 130 años de la ley 1420)… y vuelve a mi mente de proletario de la tiza la cantidad – positivos o negativos o ambas - de modalidades evaluatorias, cambios de currícula, sistemas de lecto-escritura, rectificaciones, innovaciones pedagógicas y didácticas que a lo largo de una carrera de más de 30 años tuve que incursionar, desandar, retomar… con entereza de ánimo y energía docente. Sí, porque solo si se ama con profunda convicción la función de educar, puede uno mutar en laboratorista, para evitarles, en la medida de lo posible, a nuestros educandos las secuelas de ser ejemplares de laboratorio…
Recuerdo (con moderado rencor) cuando se legisló las penosa ley federal de educación 24.195 (1993) y su nefasto corolario provincial, que algunos directivos de Quilmes nos atrevimos a manifestar algunas inconveniencias que dicha ley producía aplicada al interior del establecimiento educativo, fundamentalmente para el educando; ante esta subversiva exteriorización “bajó” de Avellaneda (en esa época Quilmes no era región educativa) una galonada inspectora jefe, muy oficializada en su cargo, y a voz en cuello nos espetó: “¡El que no esté capacitado para un cambio en un sistema educativo obsoleto como el de este país (ella se había educado en ese sistema) debe renunciar ya…!”… por supuesto que no la conformamos y dichas leyes fracasaron estruendosa y trágicamente.
No juzgo con este argumento los cambios propuestos pues no profundicé en ellos, tan solo me vino a la cabeza cuánto tiempo y esfuerzo se pierde y se quita a la educación con estas cuestiones; reitero, quizá muy positivas. Así fue que me acordé de aquellos viejos maestros, orgullosos proletarios de la tiza, que solemos describir en estas páginas de la web. (Chalo Agnelli) 
FAUSTA CONSTANCIA SÁENZ
Raquel Gail
 Entre los integrantes del primer plantel docente de la Escuela Normal de Quilmes se encuentra esta maestra graduada en Córdoba, en la escuela que hoy lleva el nombre de Alejandro Carbó y que fuera organizada en  1884 por una de las 65 valientes maestras invitadas a trabajar en nuestro país por Domingo Faustino Sarmiento, Frances Armstrong de Bessler y regida así mismo por Jeannie Howard. 
Fausta Constancia Sáenz nació el 23 de setiembre de 1875. Hija de Gregorio Sáenz y de Natalia Marina de Sáenz (española), aparece censada en La Plata (sección 2ª, urbana) en 1895, junto con su madre y dos jóvenes que probablemente fueran sus hermanas: Florentina, de 16 años, profesora de piano y Teléfora, de 15 años, las tres solteras. Sabemos - por el mismo censo - que hubo dos hermanos o hermanas más.
Ya ejercía la profesión en Quilmes, cuando comenzó a desempeñarse en nuestra escuela en julio de 1914, suplantando a Buenaventura Pessolano, licenciado por razones del servicio militar. En 1916 reemplaza al maestro Adolfo Bazán, que había presentado su renuncia. Seguramente su formación llevaba la impronta estampada al normalismo argentino por aquellas célebres maestras extranjeras que hiciera venir Sarmiento.
Anteriormente había cumplido funciones en la Escuela Nº 1 de Quilmes y también había sido Directora desde el momento de la fundación de la Escuela Nº 12. Sobre esta etapa nos dice Ch. Agnelli:
“La escuela N° 12, como muchas de esas épocas, tiene una historia bastante andariega pues varios fueron sus emplazamientos. Fue creada el 1° de octubre de 1900, en lo que en ese entonces se denominaba el Cuartel Tercero del Partido de Quilmes, precisamente en proximidades a la Cañada de Gaete, hoy Bernal Oeste. Era una casa precaria que se alquilaba al vecino Pablo Benguria, por la que se pagaban $ 70 de alquiler. Su primera directora, a cargo del único grado de 32 alumnos, fue la Sra. Fausta Sáenz, de 26 años y recibía un sueldo de $125. Al año siguiente toma posesión la Sra. Emilia Cabrera de de la Chaux de 23 años; ya la escuela tiene dos secciones de grado con 70 alumnos.”
De Fausta Sáenz dice el Primer Libro de Fojas de Servicio del Archivo Histórico de la Escuela: “Argentina, de 38 años de edad, posée [sic] título de Maestra Normal, recibida en la ciudad de Córdoba en el año 1894. Empleóse en la provincia de B. Aires el año 1895 como Directora de la Escuela Infantil Mixta Nº 3.
En el año 1896 fue ascendida a Directora de la Escuela Elemental Nº 2 de Varones en el mismo pueblo. En junio de 1896 pasó á [sic] Suipacha de Directora de la Escuela Elemental Nº 1 de varones, donde permaneció hasta junio de 1900.
Por comodidades de familia, pasó como M. de 4º grado á [sic] la Escuela Elemental Nº 1 de varones de Quilmes á [sic] fines del año 1900, por suprimirse la Dirección libre y tener que ocuparse del grado el Director se hizo cargo de la Dirección de la Escuela Nº 12 de reciente creación en este pueblo.
En 1901 (por razones de bienestar particular) pasó á [sic] la Escuela Elemental Nº 1 donde permaneció hasta 1911.”
Hay una firma donde se lee Fausta C. Sáenz.
Hay un sello oval donde se lee *ESCUELA NORMAL MIXTA * DIRECCIÓN * QUILMES *
No está claro dónde prestó servicios los años 1895 y 1896, antes de pasar a Suipacha. Por el censo de 1881 sabemos que existían por entonces dos escuelas públicas primarias en dicho distrito y ambas funcionaban en la cabecera, la de varones a cargo de Juan P. Rossi y la de niñas atendida por Isabel Wain. Seguramente a esta última se refieren los servicios prestados.
De los recuerdos que sobre ella se han trasmitido de generación en generación, nos cuenta Chalo Agnelli que acostumbraba trabajar munida de un portafolios con sus iniciales grabadas: F.C.S., lo que le había valido el mote de "Ferro Carril Sud".
En el año 1938 formó parte de una comisión encargada de homenajear a profesores jubilados, labor por la que fue felicitada por el Director del establecimiento, Juan Manuel Cotta.

Raquel Gail 2/11/11


FUENTES
Archivo Histórico de la Escuela, legajo de Fausta Sáenz. http://archivo104.blogspot.com.ar/search/label/Fausta%20S%C3%A1enz
http://www.suipacha.gba.gov.ar/datos_municipales/datos_historicos1.htm
Censo Nacional de Población de 1895.  https://familysearch.org/pal:/MM9.1.2/1TZK-K3Q/p_151227741
Agnelli, Chalo. (2004) Maestros y Escuelas de Quilmes, 1º Ed. , Jarmat.
archivo104.blogspot.com.ar - 02/11/11

ACERCA DE ALGUNAS CALLES DE BERAZATEGUI (COLABORACIÓN)


De acuerdo al libro de Claudio Egisti Staniscia Berazategui sus calles 1883-2000”, editado recientemente por la Asociación Orígenes de Berazategui, se menciona la presencia de chapas enlozadas con nombres que aparecen en algunas calles de nuestra ciudad, sobre todo en el barrio San Francisco y en el centro de Berazategui. En dicha obra se menciona también, que en 1883 se le pone nombre a la Av. Mitre. Pero recién en 1918, se coloca el nombre a una calle del pueblo de Berazategui, con el nombre de Atanasio Lanz, en homenaje al primer maestro de Berazategui y fundador de la primera escuela en nuestro distrito. Y justamente ese nombre se puso a una calle del barrio San Francisco (N° 24), primer núcleo de población estable de Berazategui. De este modo San Francisco, no solamente detenta la primera escuela y la primera iglesia, sino también el ser el primer barrio que se le impusiera nombre a una calle. 
En el mismo libro citado, se menciona que por ordenanza municipal se imponen nombres a las calles y que en 1941 se lleva a cabo la colocación de chapas enlozadas con sus respectivos nombres, varias de las cuales están casi intactas hasta la actualidad. Un simple recorrido por las calles, demuestra que las chapas existentes tienen predominancia en San Francisco, siguiéndole en orden de importancia el centro de Berazategui. Ahora bien, se puede observar que hay 2 tipos de chapas “nomencladoras”. El primer grupo son rectangulares, pintadas de color azul con bordes blancos, siendo los nombres de color blanco y donde se observa en el ángulo superior izquierdo en un pequeño círculo, el número de la calle. Este grupo de chapas correspondería a las primeras que se colocaron en 1941, están presentes tanto en San Francisco como en el centro. El segundo grupo de chapas también son rectangulares, pero más largas y no tan altas, en donde aparece el nombre en color blanco con el fondo azul y del lado izquierdo, un rectángulo de fondo blanco con el número de la calle, de color azul. Este grupo de chapas correspondería a las colocadas después de la autonomía de Berazategui, más precisamente en 1961, en donde se cambió la numeración de las calles, con la numeración de 500. Este segundo grupo se encuentran solamente en San Francisco, no encontrándose ninguna en el centro de Berazategui. Asimismo, en la localidad de Hudson existen dos calles que tienen chapas nomencladoras, pero solamente en forma de número, aparecen con la numeración de 700, que también correspondería a las colocadas después de la autonomía de Berazategui.
Hay una chapa nomencladora algo distinta a las referidas, es la que corresponde a León Fourvel Rigolleau. Esta es azul más oscuro que el resto de las existentes y tiene un círculo blanco en la parte superior izquierda, donde dice calle 14 en color azul. Esta además no tiene borde blanco como las restantes. Probablemente, se colocó en 1948, cuando a la Av. 14, desde las vías del ferrocarril hasta el camino Gral. Belgrano recibió el nombre del fundador de la industria madre de nuestro distrito.Se acompaña a esta breve referencia sobre algunas calles de Berazategui, dos planos con las chapas existentes en la actualidad con su correspondiente ubicación. Estas chapas nomencladoras forman parte de nuestro patrimonio histórico, testigos mudos de un momento determinado de nuestra historia local y que deben ser valoradas no solo como símbolos históricos, sino también cultural y socialmente, porque como dice Claudio Egisti Staniscia, en las calles pasan muchos acontecimientos sociales. 
Prof. Raúl Alberto Leyes
Asociación Orígenes Berazategui
                                                                                                                                                                                                                                

Entidad sin fines de lucro con Personería Jurídica N° 67065
  Asociación Civil Fundada el 8 de mayo de 1993
SECRETARIA: Calle 141 N° 1650 – (1884) Berazategui  Tel: 4256-9388

LA LLAMADA COLONIA DE LOS DESCALZOS - UN BARRIO DE AYER, 1939



Compilación e investigación Chalo Agnelli
El Ariete - 1º/5/1939
Colaboración Néstor Rotelo
En 1894 el pueblo de Quilmes intentaba despegarse de la aldea y aparecían algunas confortables casas señoriales, estaba rodeado de numerosas quin­tas, tambos y chacras. Era un pueblo ru­ral. Al Sur, apenas se atravesaba la ca­lle Brandsen, se iniciaban las quin­tas y chacras, que tenían como más afanosos chacareros a Nicola “Pichín” y a Pascual Fossati, el antiguo farolero de Quil­mes, cuyos hijos  Alfredo y Ro­berto Fossati también tuvieron una actuación relevante para el progreso de Quilmes.
Las primeras tierras que se sub-dividieron en el extremo del pueblo, en 1869, fueron las comprendidas entre las calles
Brandsen, Mitre, Ortiz de Ocampo y San Martín. Se edificaron, tan sólo,  cinco o seis ca­sas, el resto era un gran baldío ausente de forestación. En 1895 se realizó un nuevo loteo que extendió el pueblo hacia esa zona. , ya que de inmediato se inició la .construcción de varias viviendas modestas y poco después algunas casas de comercio.

La instalación de la Cervecería Quilmes, atrajo al lugar numerosas fami­lias obreras. Algunos propietarios pudientes como el maestro de escuela, don Felipe Bernal, edificaran casas de inquilinato, como la que había en Matienzo y Brown, donde funcionó luego el almacén de Batistessa. En esta casa se instaló el grupo de disidentes italianos que separados en 1892 de la Sociedad Cristóforo Colombo fundó la nue­va Sociedad Italiana de S. M. “Ele­na de Montenegro”, el 20 de enero de 1896. Este acontecimiento se oficializó con una fiesta El baile, no obstante, la noche bastante calurosa, comenzó bien, aproximadamente a las 8,30, como se decía entonces.
Concurrió gran cantidad de vecinos del barrio y del centro del pueblo, pues hay que ad­vertir que la fiesta se realizó con banda de música y fueron invitadas las “consorellas” del Partido, o lo que es igual, las demás sociedades de carácter mutualista.

Debido al gran éxito alcanzado en el acto in­augural, los componentes de la co­misión recompensaron la labor realizada por la comisión de señoritas, que durante "il grande festeggiamento" había tenido a su cargo la venta de cédulas y rifas, resolvieron efectuar un baile social el sábado siguiente, cuidando el de­talle  “del derecho de admisión”, por temor de que se filtrara algún adversario de la Cristóforo Colombo y les malograra la velada. Amenizó el baile una orquesta local, compuesta por Carlos Fossati en clarine­te, Pedro Durante, bandoneón, y Leopoldo Risso, guitarrista acompa­ñante.
Como los componentes de la co­misión eran personas ya pasadas de edad para actos de esa naturaleza, se delegó en las señoritas la tarea de distribuir las invitaciones entre los jóvenes que deseaban concurrir al baile, y claro está, no faltó al­guna que tuviera simpatía por algún joven "del centro" y por añadidu­ra, simpatizante de la Cristóforo Co­lombo.

Promediando las dos de la mañana, aprovechando tal vez que la mayo­ría de los miembros de la comisión se habían retirado, dos jóvenes que se supuso fueron envia­dos para aguar el baile de los "montenegrinos", co­menzaron a objetar la "calidad" de ­la orquesta y a lamentarse de la falta de espacio en el salón; lo que disgustó al secretario de la insti­tución, el jardinero Bramati, que a su vez desempeñaba el cargo de casero. La discusión subió de punto y pronto el baile degeneró en una ba­tahola descomunal que puso en rápida fuga a los jóvenes y las señoras. Era presidente de la “Montenegrodon Bernardo Bianchi, que habitaba una casa ca­lle por medio con el local social y advertido por dos de sus hijos que estaban en la fiesta, aunque ya estaba acostado prestamente acudió en camisón – según la usanza de la época- y descalzo y puso fin a la tri­fulca.

Los ánimos se atemperaron, pero prevaleció la crítica de los ad­versarios a la presentación del señor Bianchi, llamándolo "el presidente descalzo".
Por ese detalle se denominó por mucho tiempo a esa barriada al Sur del pueblo, la "Co­lonia de los Descalzos". 
La Sociedad "Elena de Montene­gro" [1] tuvo una vida efímera, apenas si pudo prolongar su existencia a más de un año de vida, empero la denominación de la "Colonia de los Descalzos" se prolongó hasta que los focos de luz y el pavimento remozaron el barrio y borraron los vestigios del siglo XIX.
 Chalo Agnelli




REFERENCIA
[1] La Reina Elena de Montenegro, como era llamada por sus súbditos italianos, nació como Jelena Petrović-Njegoš. Contrajo matrimonio con el príncipe Víctor Manuel de Saboya. Fue la más influyente mujer montenegrina de la historia, ya que reinó en Italia desde 1900 hasta 1946 en que se abolió la monarquía.