sábado, 21 de septiembre de 2019

DE “MONTARAZ” A “INGENIERO JUAN ALLAN”


LEY N° 5055/1946
Estación "Montaraz" del F.C. Provin­cial, desígnasele con el nombre “Ingeniero Juan Allan”.
Art. 1° Desígnase con el nombre de Ingeniero Juan Allan, armador de la locomotora y conductor del primer tren que corriera sobre rieles argentinos, la estación del Ferrocarril Provincial que actualmente lleva la denominación de Montaraz.
Art. 2’ Comuníquese al Poder Eje­cutivo.
Dada en la Sala de Sesiones de la Honorable Le­gislatura de la provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata, a diez, y seis días del mes de octubre de mil novecientos cuarenta y seis.
    ROBERTO E. CURSACK            JUAN B. MACHADO
        Hernani Motorgante                      Alfredo Panelli
     Secretario de la C. de DD           Secretario del Senado
La Plata, 31 de octubre de 1946
Cúmplace, comuníquese, publíquese, dese al Registro y al Boletín Oficial y archívese.
               MERCANTE,
                                              Gobernador Raúl A. Mercante
ANTECEDENTES LEGISLATIVOS
HONORABLE CÁMARA DE DIPUTADOS
Proyecto del diputado Ferrer Burgueño. Entrada y destino a la Comisión de Negocios Constitucionales y Justiciad. Tomo II, Diputado2, 1946, Págs. 1191 y 1192 (Agosto 8)
Despacho de Comisión, Pág. 1921. (Agosto 29)
Aprobación en general y particular. Tomo III, Diputados, 1946, Pág. 2365 (Setiembre 26).
HONORABLE CÁMARA DE SENADORES
Entrada en revisión y destino a la Comisión de Le­gislación General. Tomo Senado. 1946, Pág. 1163 (Setiembre 27)
Despacho de Comisión y aprobación en general y particular. Tomo Senado, 1946, Págs. 1442, 1444. (Octubre 16)
Compilación Prof. Chalo Agnelli

MAS ALLÁ DE LO “PINTORESCO” EN UNA QUERELLA LUGAREÑA - 1944


El F.C. Oeste de Buenos Aires llegó en el año 1857 y a la estación se la denominó “Floresta”. En 1888 cambió su nombre por el de “Vélez Sársfield”. La estación cabecera de este ferrocarril estaba en el lugar que hoy ocupa el Teatro Colón. En el barrio de Floresta nació la primera línea de colectivos que recorría las calles Rivadavia y Lacarra hasta Primera Junta.[1] Don Manuel Rosendo Pazos [2] fue el promotor de este servicio, tan característico de la Capital Federal.
Mientras el Superior Gobierno repone en plena Capital Federal a "Floresta” su viejo nombre y modifica el de otra estación a su correcta expresión "Dalmasio Vélez Sársfield”; mientras una naciente colonia del Chaco, sin más gloria su suelo que la fecundidad que promete, recibe el honor de recordar el autor de nuestra canción nacional, "Blas Parera"; mientras en esos casos se aplica en su elevado rigor el contenido histórico-cultural de las disposiciones que los orientan, en el de esta promisora villa de la línea La Plata-Avellaneda del F.C. Provincial, se asigna una trivial denominación envuelta en disputas vecinales, que suplanta así el toponímico investigado por el Archivo Histórico de la Provincia, uno de los más antiguos del país, pues fue el mismo Don Juan de Garay (1580) quién dividió estas tierras en las "suertes" primitivas.
PAGO NUESTRO
El lugar de referencia se inició por un loteo de fines de 1938, en la intersección del Camino a Mar del Plata y las vías del F. C. Provincial; Partido de Quilmes, y ha dado origen a una cuestión por su nombre que lleva a generalizar su sugerente caso.
Divididos los actuantes en dos grupos, por las cuestiones lugareñas de tantos pueblos chicos, proponían también nombres distintos: la Sociedad de Fomento de "Pago Nuestro" mantenía su designación, y una agrupación disidente le oponía "Los Campitos".
LOS CAMPITOS
Llegado el momento de inaugurarse la Parada ferroviaria, la parte que había intervenido en las gestiones más recientes obtuvo que se colocaran unos carteles con "Los Campitos". Claro que inmediatamente reaccionó su antagónica, pero, en vez de anteponer su nombre, consideró finalmente resolver el pleito como legalmente correspondía, y en tal demanda se dirigió al Señor Gober­nador de la Provincia. Y los prematuros carteles fueron retirados por orden superior.
ARROYO DEL PATO
Así las cosas, el Consejo de Obras Publicas Provincial pi­dió el informe técnico del Archivo Histórico de la Provincia, que dirigía el Dr. Ricardo Levene, el cual dictaminó "Arroyo del Pato", to­ponímico contemporáneo a la fundación definitiva de Buenos Aires (Expediente P/53/43-M.O.P.), cuando don Juan de Garay entregó a Antonio Higueras de Santana la suerte de estancia conocida como la Laguna del Pato. [3]
De tal manera, los dos nombres en pugna, Pago Nuestro y Los Campitos, a los que solo podían amparar razones sentimentales ya que carecen de todo fundamento regional, debían olvidarse por la más au­torizada tercería que puede sustituirlos.
BASES LEGALES
Es muy interesante conocer, a través de sendos consideran­dos, las terminantes bases legales que rigen la cuestión:
Decreto del Gobierno de la Nación, del 3 de Septiembre de 1934: "Que en todo el territorio de la República se han producido y se siguen produciendo cambios de nombres con relación a lugares cuyas denominaciones las recibieron de los fundadores o descubridores, así como de sitios que fueron teatro de episodios históricos en ol­vido de las consagraciones de la leyenda o la tradición y dando lugar a infundadas sustituciones y a injustos olvidos".
Decretos Provinciales del 10 de Agosto de 1934 y 21 de Agosto de 1942: "Que es preciso, antes de que la acción de intereses pri­vados frente a la inercia, termine con respetables recuerdos del pa­sado y con sanas tradiciones nacionalistas, las que son necesarias como fuerzas morales que vinculan el espíritu del pasado con el por venir, tomar medidas que tiendan no sólo a la conservación de aquello que no debe perderse, sino a una menor justicia distributiva en materia de recuerdos y homenajes".
Ley N° 3487-Art. 5°: "El nombre de los centros de población los fijará a propuesta del interesado el Poder Ejecutivo, debiendo preferirse para ello el de la región geográfica o antecedentes históricos, naturales, geológicos y topográficos, algún hecho o antecedente memorable, etc.”
ARROYO DEL PATO
Pese a lo evidente, el 27 de enero DE 1944, se decretó Los Campitos” como denominación de la Parada Km. 28,595 del F.C Provincial de Buenos Aires. Tal decisión suplantaba el nombre original y aún recordado por viejos pobladores, anulando la contribución de un Instituto Ofi­cial solicitada por otro Organismo Provincial, el Consejo de Obras Públicas, que elevó al Poder Ejecutivo bonaerense una designación ges­tada como réplica de sector en campana de preponderancias, de la que comentaba el estudio del Archivo. Cualquiera que fuese la tradición del nombre Los Campitos” acerca de lo cual nada se dice en estas actuaciones nunca superaría a la del toponímico que he aludido, “Arroyo del Pato” Y el Archivo Histórico no sabía, claro está, que lo que no se dice en las actuaciones es que tal designación era una de las banderas de los grupos querellantes, y que da la casualidad que un miembro de esos sectores tiene en el lugar una residencia llamada El Campito”.
VULNERACIÓN DE PRESTIGIOS
Consagración de tal naturaleza, que dio razón a un bando no contra otro, sino contrariando mismo una Institución Oficial, trans­formó el caso en vulneración de prestigios institucionales y de reivindicación de las disposiciones que rigen la materia, previendo precisamente estas cuestiones. Para ello exclusivamente se constituyó esta Comisión, que solo guarda en su apelativo un homenaje para la Sociedad que declinó el proselitismo de su nombre para conciliarse en el que superaba toda pretensión.
AN­DRÉS BARANDA
Solicitada el 2 de febrero de 1944 la reconsideración del Decreto, se le ha dado curso por el Ministerio de Obras Públicas, en demanda de una resolución que repare la actual inversión de valores. En base a una consulta de la Sociedad de Pago Nuestro a la Junta de Estudios Históricos de Quilmes, esta aportó un extenso in­forme por el cual se comprueba que sobre las tierras que hoy litigan por nombrarse, un activo hombre público del pasado quilmeño, Don An­drés Baranda, actuó como ganadero y las trabajó con nuevos métodos en la zona, desde 1840 a su fallecimiento en el 1880.
Abocada la Municipalidad de Quilmes a una plausible campa­ña de recordación de los propulsores del Distrito, aceptó la idea de la Junta para proponer en la reconsideración, al par del toponímico y significando simplemente posibilidad de elección por distintos pero igualmente elevados criterios, el nombre de Andrés Baranda viejo poblador y brillante edil. La intervención Municipal tiene también la virtud de conciliar en uno solo el nombre del pueblo y su parada, evitándose una futura dualidad oficial designativa, motivo de confu­siones en los lugares que la tienen. (Expediente 48/Sdad/44-Municipalidad de Quilmes)
La Junta de Estudios Históricos ha comunicado esos antece­dentes a esta Comisión Tradicionalista, que le ha dado traslado a su gestión ante el Ministerio. (Expediente M/293/44-M.O.P.)
Ambas proposiciones originadas en Institutos de reconocida capacidad y por ende al margen de valoraciones interesadas, encuadran en las prescripciones legales y orientan la cuestión hacia el plano ético que le corresponde, proporcionando a las autoridades que deci­dan, elementos con la jerarquía de su delicada función.
Pero de este insólito caso pueden aprovecharse enseñanzas que impidan su repetición en cualquier lugar y en circunstancias aún más trascendentes. Por lo pronto es necesario recalcar el respeto que la Ley debe merecer en sus más aparentemente simples aplicaciones, y la secuela perturbadora, enconos, escándalo vecinal, suspicacia pública, etc., que legitiman estas arbitrariedades. Ampliar esas disposiciones para crear una conciencia de genuina tradición nacional, buscando en cada pedazo de suelo patrio que levante hogares argentinos un recuerdo de su ayer. Evitar así que la lógica comercial de un rematador, la petulancia de un señor de muchas tierras o la trivialidad de un grupo "week-endista", llamen solares que resuman historia con ocurrencias raras o "bonitas, pero vacías para antiguos pobladores o espíritus cultivados y respetuosos,
A los artificiales: "Los Ranchitos", "Las Tejas”, "Los Tron­cos, "Los Aromos", "Los Eucaliptus" y toda la flora que olvidó, sin embargo, los "25 Ombúes" de Hudson; un "San Sebastián" en el Matan­zas, cualquier "Las Casitas” por allí, nuestro "Los Campitos" por aquí; las fechas políticas y consagraciones de sector con "Fulanos de Tal" por simples donaciones o cosas por el estilo, etc., etc., a todo eso, anteponer un recóndito toponímico o el homenaje al olvidado fundador o la figura patricia pospuesta. Y junto a los tableros de las estaciones, indicadores de lugares, etc., resumir sus antecedentes, expresar su símbolo; curiosidad para el "turista", revelación, (que lo será tantas veces) para el poblador. Cultura, en fin, sembrada por sus tierras, sus caminos, sus rieles, sus pueblos. Y donde un nombre encubriera inconfesables valoraciones personales o de camarilla, tendría la sanción de su desnudez significativa; pues ninguna falsa justificación, por declama­toria que sea, ha de prevalecer en comunidades dignas. Ese es el camino, que al modesto sentir de esta Comisión, debe conducirnos a la recuperación de valores telúricos y humanos que al rebrotar por nosotros, nos haga sentir la savia vivificante que se ilumina en las hojas más altas, pero nutridas por la honda y vieja raíz.
A tal empresa aportamos, por no atrevernos a decir inicia­mos, la dignificación epónima de nuestro pago. Lo que puedan hacer otros más capaces para su realización integral, será en bien del gran pago que es la Patria.
Firman: Francisco Alsina, presidente y José García Fernández, secretario
Marzo de 1944
 ALGUNAS EXPRESIONES PERIODÍSTICAS SOBRE EL EXTRAÑO CRITERIO CON QUE SE DENOMINÓ LA PARADA KM. 28,593 DEL F. C. PROVINCIAL
EL DIA” (La Plata), en el resumen de su editorial “La Tradición Toponímica", del 2 de febrero de 1944, dice: "Dentro de su aparente intrascendencia, el pleito originado entre los vecinos de un nuevo centro de población constituido sobre la línea del F. C. Provincial, ofrece una saludable enseñanza. Una de las tendencias en que se dividía la opinión lugareña respecto a la denominación del paraje ha sido satisfecha por la resolución del Poder Ejecutivo. Pero en realidad no correspondía lo uno ni lo otro, sino estarse a lo indicando por el Archivo Histórico de la Provincia de acuerdo con los an­tecedentes toponímicos más antiguos de la zona. El gobierno debe rectificar su error, pues es norma ajustar la nomenclatura geográfica a elementos de la tradición.”
“LA NACION” (Buenos Aires), del 30 de Marzo de 1944: “Una parte del vecindario propuso el nombre de Pago Nuestro, que era el de la Sociedad de Fomento, y la otra el de Los Campitos, obedeciendo este último a que hay allí una residencia que tiene la misma denomina­ción, en singular. Sin embargo, recientemente se dio un decre­to que dispone darle la denominación de Los Campitos, hecho que motivó un movimiento de opinión favorable a la tesis sustentada por el Archivo Histórico, en el sentido que los antecedentes son favorables a la adjudicación del nombre de Arroyo del Pato, a lo que se agrega que esta designación se ajusta al decreto del gobierno nacional del 3 de septiembre de 1934, que dispone que los lugares lleven nombres adecuados a la leyenda o la tradición.”
“LA RAZÓN” (Bs. As.), del 31 de Enero de 1944: "...sobre las preferencias localistas debía prevalecer la norma legal, de acuerdo con el decreto del Poder Ejecutivo que establece que en la denominación de nuestros pueblos debe aplicarse la de la región geográfico o la que indiquen los antecedentes históricos, naturales y topográficos…”
“NOTICIAS GRAFICAS” (Bs. As.), 30 de Marzo de 1944: "...Al fundarse un pueblo cerca de Montaraz [4] en la intersección del camino a Mar del Plata se le llamó provisoriamente parada Km. 28,593. Una información obtenida del Archivo Histórico de la Provincia, recordó un viejo nombre del lugar, Arroyo del Pato, que data de 1580, nada menos. A pesar de ellos la designación oficial recientemente impuesta, dejo de lado ese nombre varias veces secular..."
“LA PRENSA” (Bs. As.), del 4 de Abril de 1944: "...dicha entidad (Pago Nuestro) ha formulado aclaraciones en el sentido de que la dispo­sición ha sido adoptada contrariando lo solicitado por la misma, que consistía en dar a la citada parada el antiquísimo toponímico Arroyo del Pato, que se menciona desde la época de Juan de Garay y queden la consulta formulada al Archivo Histórico de la Provincia fue el que se aconsejó se adoptara…"
“EL ARGENTINO” (La Plata), en su nota “La denominación de los lugares”, del 30 de Marzo de 1944: ..."El propósito que inspira a los recurrentes es legítimo e inobjetable. Hace ya largo tiempo que la anarquía en la denominación de los lugares suscitó el comentario desfavorable de la opinión pública, porque los nombres revisten un valor histórico y tradicional que no puede desconocerse. La arbi­trariedad en el uso de los mismos conduce evidentemente a desnaturalizar el acervo del pasado... La medida dispuesta con motivo de la disparidad de criterio producida entre los vecinos de la zona de la nueva parada del ferrocarril Provincial se aparta, sin embargo autorizado pronunciamiento del Archivo Histórico para in­clinarse hacia una de las opiniones en pugna, sin que la decisión aparezca fundada en razones convincentes. Convendrá, pues, ratificarla, atendiendo al petitorio formulado por el núcleo vecinal”.
Compilación Prof. Chalo Agnelli
Documento del Archivo Prof. Juan Carlos Lombán
Como secretario de la Junta de Estudios Históricos 1 época
BIBLIOGRAFÍA

Archivo “Prof. Juan Carlos Lombán” en la Biblioteca Popular Pedro Goyena.

Archivo Cooperativa "Tres Límites Lda." (El Pato)
Greco, Juan. Historia de Berazategui. Editorial del autor, 1988.
Leyes, Prof. Raúl Alberto. Blog de la Asociación Orígenes de Berazategui del viernes, 16 de enero de 2015 “Parada ferroviaria Centro Agrícola El Pato”
Rodríguez Avellón, Eduardo. Crónica de mi pago. Asociación Orígenes Berazategui, 1997.
NOTAS

[1] http://elarcondelahistoria.com
http://comunasweb.com.ar
[3] Parada ferroviaria Centro Agrícola El Pato en el Blog de la Asociación Orígenes de Berazategui viernes, del 16 de enero de 2015, por el Prof. Raúl Alberto Leyes.
[4] La Municipalidad de La Plata, mediante la Ordenanza Nº 1111 impone a la calle 71 el nombre Ingeniero Juan Allan, en homenaje a quien fuera el primer maquinista en la historia de los Ferrocarriles Argentinos. Conductor de la locomotora "La Porteña" que en el año 1857 realizó el primer viaje ferroviario entre la estación del Parque (hoy Plaza Lavalle) y Floresta en la Ciudad de Buenos Aires. También condujo 14 años más tarde, en 1871, durante la epidemia de fiebre amarilla en la ciudad de Buenos Aires, el tren que trasladaba los ataúdes al primitivo cementerio de la Chacharita, y falleció víctima de la epidemia a la edad de 36 años.
Existía hasta hace algún tiempo, una placa de homenaje frente a la Estación Meridiano V, en la esquina de 71 y 17, pero fue retirada para su preservación, y según datos que pude recopilar, se encontraría guardada en el Museo Dardo Rocha.
Primer loteo realizado en El Pato el 13 de noviembre de 1938 (pintado en negro) se observa la inexistencia de la parada ferroviaria C.A. El Pato y el primer nombre de la estación Ing. Allan (Montaraz)