miércoles, 10 de abril de 2019

MONUMENTO A LA MADRE DE BERNAL, SU PUESTA EN VALOR POR DOS BERNALENSES


Dos jóvenes vecinos de Bernal Néstor Pienso y Diego López han puesto en valor, limpiado, pintado y colocado una placa descriptiva, como corresponde, al monumento a la Madre, obra del artista Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz 1980. Un orgullo que tiene Bernal, que permanecía sin señalización en su nuevo emplazamiento en la plaza “Félix Bernal”, lindera con el paso bajo vías de la avenida Espora. Diego López dijo en la página de facebook “Bernal, su historia y su gente”: “Mi intención de identificar la obra, era para que la gente conozca ésa historia; soy de los que piensan que las cosas que se conocen, se cuidan.”
La escultura, que en 2020 cumplirá 50 años, surgió de la inquietud de vecinos de Bernal quienes convocaron a una compulsa abierta para honrar a la madre con un monumento. Entre los muchos artistas que se presentaron Pérez Esquivel fue el ganador. Una vez conlcuido, en 1969 se comenzaron las tratativas para traer la obra a su destino actual. Llegó en 1970 y desde entonces tuvo diferentes locaciones. Su emplazamiento inicial fue en San Martín y 25 de Mayo. Luego, por las obras de la construcción del bajo vías, debió ser desmontado. En septiembre de 2017 se le dio la nueva ubicación actual.
La figura simboliza uno de los calcos de una de las víctimas del Vesubio (año 79 d.CV.), representando el amor de una madre ante dicha circunstancia límite, sosteniendo a un niño en alto para salvarlo, mientras cenizas y piedras sepultaban su propio cuerpo; en una visita que Pérez Esquivel hizo a esa región de Italia había quedado muy movilizado por esa imagen y así la representó.
Qué bueno sería si todos los vecinos con conciencia patrimonial, como Néstor Pienso y Diego López, y que una vez hiciera Norma Piccione Ordoñez, también vecina de Bernal, saliéramos a recuperar nuestros monumentos, monolitos, estatuas abandonados durante tantos años como el de la plaza Hipólito Yrigoyen (de la estación) homenaje que recuerda a William Wheellwright el ingeniero que en 1872, trajo el ferrocarril a Quilmes.  
 Néstor Tony Pienso, quien también tiene una página en facebook,
Bernal , vivo o quiero conocerlo!!!”
Diego López
Foto de la derecha, las maquetas que se presentaron en la compulsa. Foto de la izquierda el bloque de piedra que cobrará vida con el martillo y el cincel del artista (de “Bernal, su historia y su gente”)

Foto de la izquierda el escultor Pérez Esquivel, a la izquierda inauguración de la obra en 1970 (de “Bernal, su historia y su gente”)
Compilación Chalo Agnelli
Facebook : “Bernal, su historia y su gente” de Alejandro Gibaut.
Diario El Sol, 10/4/2019

domingo, 7 de abril de 2019

BREVE RESEÑA HISTÓRICA Y GEOGRÁFICA DE FLORENCIO VARELA POR ÁNGEL JOSÉ BASTA y RAMÓN CÉSAR SUÁREZ (COLABORACIÓN)


Del Periódico “Mi Ciudad” de Florencio Varela. [1]
ORIGEN
 Don Juan D. Garay en la segunda Fundación de Buenos Aires, repartió las tierras en tres zonas: la Norte, Oeste y Sud correspondiendo a esta última, a integrar los Pagos de la Magdalena (1666), que al dividirse, en el año 1730 pasaron a llamarse Reducción de los Indios Kilmes, convirtiéndose más adelante en el Partido de Quilmes (14 de agosto de 1812)
PRIMER NOMBRE DE LA ZONA, "ORQUETA CURA" 
En 1805, José Godoy y Brígida de la Cruz adquirieron a Cristóbal Bellino y Justa Suárez una gran estancia llamada "Orqueta Curá" o Curá Co, nombre araucano. ("Curá" es piedra y "Co "significa agua) ubicada a orillas del arroyo Gaete, hoy Las Piedras. En la mitad del arroyo se entronca con otro curso de agua formando una orqueta natural al unirse tales caudales. Por lo que ese lugar se llamó "Orqueta Curá". 
"CASA DE TEJAS" 
Al fallecer los propietarios de esta gran estancia, es fraccionada para sus herederos; Juan de la Cruz Contreras, queda como dueño del casco de la misma, conocido como "Casa de Tejas", por el material empleado en la construcción del techo. Luego Contreras, contrae matrimonio y tiene varios hijos, algunos de los cuales quedan en el lugar y otros se marchan hacia el interior. Vende fracciones de tierra y comienza a incrementarse un poblado, que al producirse la epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires, en el año 1870 produce un crecimiento mayor, al afincarse nuevas familias que escapan al generalizado mal y las que se dedican a producir, comercializar y transportar en carretas y carros ,"frutos del campo" como se les llamaba en aquel entonces; creando verdaderas riquezas agrícolas-ganaderas. Poco a poco se multiplican los lotes que se dividían en muchos casos por cercos de plantas de zina zina y en otros como el caso de los hermanos Robertson usaban los primeros alambrados traídos al país y que eran de púas, para limitar sus dominios. Se instalan también los primeros comercios y se levantan viviendas, que aunque modestas van formando lentamente un promisorio caserío.
Entre ellas merece un párrafo especial, "La Tahona", molino harinero y tal vez la primera panadería de la zona, el infaltable almacén de ramos generales, con su seguro servicio de pulpería entre otros, donde se encontraba de todo y hasta al fiado.
 
PUEBLO DE "SAN JUAN BAUTISTA" 
Tal es el nombre que impone Juan de la Cruz Contreras a su extensa propiedad, al subdividir las tierras. El mismo es bautizado con ese nombre por el Pbro. José M. Fronteriz y aprobado por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires el 11 de febrero de 1873. Dicho pueblo pertenece al Partido de Quilmes. Pero tenía en gestación por cierto oculta un afán de independizarse.
La visión progresista del Fundador, lo lleva a donar una manzana de tierra para Plaza Pública y un terreno para que se construya en él, la Iglesia. Ambos predios, cumpliendo tales mandatos, se erigen como exponentes totalmente concretados, aún en la actualidad.
Es de hacer notar que la "Casa de Tejas", se encontraba calle por medio de La Plaza, lado Sur, es decir sobre lo que es hoy calle Maipú y fue demolida con el correr de los años. En un salón de la misma funcionó provisoriamente una Capillita, donde se realizaron los primeros servicios religiosos católicos, que estuvieron a cargo del Pbro. José M. Fronteríz, de orígen español, que venía de Quilmes especialmente, quien a la postre se radicó en el pueblo, siendo como más adelante se verá, otro impulsor del logro de la autonomía y uno de los principales apoyos a Don Juan de la Cruz Contreras, su promotor. Además fue el primer maestro pago por el Estado Provincial de esta zona, cargo que se le otorgó a partir de 1872.
 
En 1874 se inauguró la Plaza "San Juan Bautista" en la manzana de tierra que donara el Fundador y que está delimitada por la Avda. San Martín, Maipú, 25 de Mayo y Chacabuco. Pese a algunas tareas de mejoras en los últimos años, encaradas por la Comuna que se encuentra a su frente, pero ya en su moderno edificio, deja mucho de parecerse a aquel paseo público que décadas atrás, se lucía por sus flores, jardines, césped, árboles, figuras de adorno, e inclusive el Monumento a Florencio Varela. Empero todavía se muestran esbeltas e insuperables, diversas especies de añosas arboledas, al igual que la custodia que en las márgenes de su vereda, ¿restaurada? ofrecen los mal llamados "plátanos", algunos muertos de pie, pero no reemplazados.
Otro tanto cabe para el "boulevard" en la Avda. San Martín, aunque éste sigue siendo un motivo de orgullo, que ofrece felizmente mejores condiciones de conservación, no obstante haber sido rotos paulatinamente algunos adornos, lo mismo que ocurrió en la Plaza, con el destrozo total o parcial de los clásicos bancos de madera, que fueron en algún caso reemplazados por la Comuna.
 
La Vírgen de los Dolores y la Cruz del Redentor, presidían las ceremonias religiosas en esa dependencia anexa a la "Casa de Tejas" y especialmente a la Madre de Dios, se ofrendaban joyas como agradecimiento a los milagros que por su mediación ante El Señor, se producían especialmente en trance de nacimientos, enfermedades, etc.
En 1993, al cumplirse los 120 años de la fundación del pueblo de San Juan Bautista y con motivo de los festejos patronales (24 de junio) los descendientes del Fundador Don Juan de la Cruz Contreras, entregan en custodia a la Parroquia Matriz estas dos reliquias, que ocupan un lugar de privilegio para facilitar su visión a la feligresía y a la vez son depositados en una ceremonia muy emotiva encabezada por el Rev. Padre Juan Santolín, en un nicho construido al efecto en el templo citado, los restos del Fundador.
 
NUEVO NOMBRE "FLORENCIO VARELA" 
En el mes de octubre de 1886 por resolución Ministerial del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, se cambia la denominación del pueblo de San Juan Bautista, por el de Florencio Varela, siempre perteneciente a Quilmes y respondiendo a un pedido de una Comisión de Vecinos, que en el fondo, busca con otra estrategia, similar meta : la autonomía.
Años después se produciría ésta, como recompensa a tantos esfuerzos y legítimos derechos a progresar, dispuestos sus habitantes a no ser dejados de lado por parte de las Autoridades de Quilmes y sólo tenidos en cuenta, para el pago de tasas y ser puente de intereses económicos y políticos que nada tienen que ver con los varelenses.
 
PARTIDO DE FLORENCIO VARELA 
Por Ley Nº 2397, promulgada el 30 de enero de 1891 se crea el Partido de Florencio Varela, con asiento de Autoridades en el pueblo del mismo nombre, el que es ratificado, fijándose los límites por la Ley Nº 2423, promulgada el 15-9-1891; allí tienen singular gravitacion las actuaciones de los Diputados Provinciales Pedro Bourel y Sotero Vazquez, residentes aquí y de gran influencia vecinal, mereciendo agregarse el hecho de que el Gobernador que promulgó la Ley, Julio A. Costa, tendría tierras en este flamante Distrito. 
El 18 de febrero de 1892 se constituyen las primeras Autoridades Municipales, conforme a las elecciones realizadas el 17 de enero de ese año, siendo consagrado Intendente Don Guillermo Davidson, descendiente directo de aquellos inmigrantes que sabían que con el trabajo firme, hallarían en este suelo virgen, la riqueza que premiara su esfuerzo y fe. 
La ratificación del pueblo de Florencio Varela como cabecera del Partido del mismo nombre, más la llegada anterior (1884) del Ferrocarril, termina con la aspiración, que a la par tenían vecinos de la zona Sur, en agrupados en el paraje denominado "Los Tronquitos", que haciéndose uso de iguales derechos que los que encabezaran junto al Fundador, Juan de la Cruz Contreras, entre otros muy especialmente el Pbro. José M. Fronteriz y el Dr. Nicolás Boccuzzi, buscaban ser el centro del nuevo Distrito, lo que como la realidad demostró, quedó desvanecida. 
OTROS DATOS DE INTERÉS HISTÓRICO 
El 8 de enero de 1948, al crearse el Conglomerado Bonaerense, se incluye a este Distrito en el Gran Buenos Aires.
El 22 de junio de 1953 se declara Ciudad al ejido urbano del Partido, asiento de las Autoridades, por Decreto de Promulgación Nº 5731 correspondiente a la Ley Nº 5719 del 11 de junio de 1953.
Por Ley Nº 11.928 del 11-12-96 y promulgada el 24-1-97 fue declarada también Ciudad, la localidad de Bosques, perteneciente al Partido de Florencio Varela.
 En 1759, se levanta la primera Capilla Católica por parte de la Compañía de Jesús, que incluye un gran complejo de construcciones, de suma importancia respecto a esa época, algunas de planta baja y primer piso, que posee, además de dicho Templo, dependencias varias, entre ellas las destinadas a las celdas de castigo para los monjes en falta, depósitos, caballerizas, etc. las que pasan a propiedad de la Orden de Santo Domingo, en 1768 cuando se produce la expulsión de los jesuitas en el virreynato el Río de la Plata, por orden del rey de España Carlos III. Esas instalaciones del Convento sirvieron de descanso al ejército inglés en su segunda invasión (junio-julio 1807) y posteriormente desde 1809 cambiaron varios propietarios, encontrándose en la actualidad en penosas condiciones, siendo preciso rescatar ese Patrimonio Histórico, antes de que desaparezcan tales reliquias. El paraje hoy se conoce por "La Carolina" y no se tiene conocimiento del destino que le piensan dar sus actuales dueños.
Cabe destacar que en este lugar se asentó Juan Davidson, terrateniente de origen escocés casado con una dama argentina descendiente de escoceses. De este matrimonio nacieron tres hijos argentinos (varelenses) uno de ellos llamado Sir James Mackenzie, profesional eminente, Oftalmólogo y Radiólogo que desde su niñez se radicó en Londres, Inglaterra, distinguido por ese Gobierno y cuyos descendientes hasta el momento, son parte activa de esa Monarquía; el otro hijo se llamó Diego y se dedicó a las tareas rurales en la gran estancia de su progenitor y el tercero, Guillermo, tuvo una gran actuación política local, llegando a ser el primer Intendente Municipal de Florencio Varela.
 
OTROS DETALLES HISTÓRICOS 
El 27 de marzo de 1854 se coloca la piedra fundamental de la Capilla Presbiteriana Escocesa, bajo la advocación de St. John, en la actual Ruta 53 (paraje "La Capilla"), antiguo camino de tierra a Chascomús. (ex Av. Sarmiento). Se solventa su construcción con el aporte de los creyentes por suscripción pública y la donación del terreno por parte de Don Juan Davidson, y el Templo se concreta rápidamente inaugurándose en 1855, sirviendo para realizar los ritos protestantes a los residentes escoceses, ingleses y norteamericanos, de esta zona y de los Distritos de San Vicente, Esteban Etcheverría, Quilmes y zonas vecinas, que llegan en sus medios de transporte a tracción a sangre, puntualmente los domingos y feriados.
Al respecto cabe destacar, que en una improvisada Capilla, en tierra de propiedad del Sr. Juan Brown, próxima al Arroyo Las Piedras, se oficiaban para los ingleses, escoceses y norteamericanos de las inmediaciones, periódicas ceremonias religiosas protestantes, con antelación a la existencia de dicha Capilla.
La Capilla Presbiteriana Escocesa, de la cual se conservan biblias y documentos, etc, fue una de las primeras que fueron construidas en el país al instaurarse la Libertad de Culto.
Hoy ese solar, es de propiedad privada y los restos de la Capilla, se utilizan como galpón, habiendo en estos momentos un movimiento muy responsable, que coordina esfuerzos de escoceses y varelenses para recuperar ese otro Patrimonio Histórico, que últimamente ha sido escenario de reuniones fraternales típicas y actos de relevancia, con un marco de gran concurrencia.
 
Los servicios religiosos se dejaron de oficiar en esa Capilla a principios del siglo XX y durante el año 1953 se levantan el púlpito, bancos y demás instalaciones, como documentos varios, los que son trasladados a otros Templos Presbiterianos, pasando el dominio por su venta, a manos totalmente privadas. 
SIGUEN LOS SECRETOS DEL PASADO Y SE SUMAN HECHOS DEL PRESENTE 
El 6 de enero de 1878 se coloca la piedra fundamental de la Iglesia Apostólica Romana "San Juan Bautista", Parroquia Matriz en Florencio Varela de tal credo, siendo padrinos de la misma, Don Juan Vázquez y Sra. que presidía la Comisión de Damas que la auspició.
ÁNGEL JOSÉ BASTA y RAMÓN CÉSAR SUÁREZ

Compilación Chalo Agnelli

NOTAS

[1] El 22 de agosto de 1953, apareció en Florencio Varela la primera edición de MI CIUDAD, “La verdad como meta y no como pretexto ”, fundado por Ramón César Suárez, quien contaba entonces con sólo 23 años de edad y dirigió este diario hasta el año 1999, siendo reemplazado desde entonces en la Dirección por su hijo, el Dr. Alejandro César Suárez, pero continuando en la redacción del periódico hasta pocos días antes de su fallecimiento en 2004.

RELATO DE LA PROFESORA ALICIA CLERBOUT DE CANO (II) COLABORACIÓN

HACIENDO MEMORIA
25/11/2014 
Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes
"Silvia Susana Gorleri"
coordinadora (ad honorem) Prof. Raquel Gail
La Sra. Alicia Clerbout de Cano, ya nonagenaria, nos deleita haciendo memoria con minuciosidad y precisión respecto de algunas vivencias de su escolaridad primaria y secundaria en Quilmes. Agradecemos profundamente su cordialidad y gentileza.
(Continuación)
Estas clases de 5º y 6º también eran visitadas por los “practicantes”, alumnos del secundario que se recibirían de maestros. Daban algunas clases y traían siempre mucho material ilustrativo.
Por fin nos llegó a nosotros comenzar el secundario. Ya no nos encontraríamos con todos los compañeros, algunos sí estaban, pero muchos de los varones seguirían estudiando en el Nacional, el de Quilmes u otro, para obtener el título de Bachiller que les permitiría ingresar a la Universidad, otros ingresarían a algún Comercial de donde saldrían siendo Peritos Mercantiles. Lo muchachos todavía venían de pantalón corto, pero los tratábamos de Usted, los “largos” irían apareciendo de a poco. Algunas de las chicas osaban venir con los labios pintados.
Los primeros días hubo que acostumbrarse a los nuevos compañeros y sobre todo a tantos profesores distintos (nos llamaban por el apellido y nosotros a ellos: Señor, Señora). Cada cual tenía su modalidad, su manera de enseñar y de calificar: el que ponía siempre notas bajas, el que era más generoso, tal vez también el que era injusto. Los recuerdo perfectamente a cada uno de ellos, desde los excelentes como la Sra. de Goñi (profesora de Historia), la Sra. de Kibric (profesora de Geografía), la Sra. de Vera, la Srta. Pujadas (profesoras de Matemáticas), la Srta. Job (profesora de Botánica y Zoología), quien lo primero que hizo fue clasificar todos los árboles que había en la escuela, que a partir de entonces y por un tiempo ostentaron un cartelito con su nombre en latín, la sra. de Molina (profesora de Geografía), quien a su conocimiento de la materia, agregaba el poder trazar unos mapas magníficos que nada envidiaban a los que había en la escuela, ella tenía también el don de calificar en pocos minutos a varios alumnos con su sistema de preguntas rápidas. Era Regente de la escuela, también profesora de Pedagogía y didáctica, tenía publicados varios libros entre los cuales recuerdo el titulado “A la luz de los ejemplos”. Además, era la única profesora que venía con guardapolvo, un guardapolvo de tela de hilo, almidonado y con algún zurcido prolijo también, así iba también a las concentraciones en la Plaza San Martín los días patrios, y alternaba con las otras profesoras que lucían sus mejores galas y sombreros. Así, tal como se la ve en la foto de la página 43 del libro “Historia para un centenario” que editaron los ex – alumnos.
Hasta aquellos como Lino Pérez, César Carrizo [1],  y otros que desarrollaban de modo poco pedagógico los contenidos del programa, pero todos nos transmitían buenos principios de vida y valiosos ejemplos. Eran otros tiempos en los que solo tenía valor la decencia, la honestidad y otros valores que desgraciadamente ahora van quedando por el camino.
Los alumnos, en general, éramos buenos estudiantes, estaban claro los que se llevaban materias pero a la larga las aprobaban.
Por supuesto que se hacían algunas travesuras, pero eran inocentes. Recuerdo por ejemplo: la profesora de Caligrafía [2] Sra. de Sende (sí, teníamos esa materia, en algunos cuadernos especiales, rayados y con modelos de distinta escritura, incluyendo la letra gótica, que se trabajaban con plumas especiales) era muy coqueta, vestía muy bien, y era sin duda la que venía más maquillada. Llegaba a la clase, nos indicaba la tarea a realizar, luego se sentaba en su escritorio y mientras nosotros llenábamos los renglones, ella sacaba de su elegante cartera un perfumero y se perfumaba.
En una oportunidad la Srta. Job [3] nos pidió que lleváramos langostinos, la clase siguiente la clase estaría destinada a la disección de langostinos. Así fue y cuando sonó la campana indicando el recreo recogimos los restos para tirar a la basura. Pero los muchachos pensaron otra cosa: esos restos fueron a parar al cajón del escritorio y éste cerrado con llave, la que por supuesto desapareció. Al día siguiente teníamos clase con la Sra. de Sende, que llegó, indicó la tarea y se sentó en el escritorio. Es fácil imaginar el olor que había.
La Sra. intentó abrir el cajón, ofendida reclamó la llave, pero naturalmente nosotros éramos inocentes de toda culpa. Intervino Juan de Dios, uno de los porteros, quien forzó la cerradura y se llevó toda la basura. La Sra. se retiró ofendida, prometió un castigo, que nunca se cumplió. Como se ve, una travesura inocente.
Recuerdo también algo de nuestras clases con la Sra. de Blanes, nuestra profesora de Manualidades. Nos enseñaba encuadernación y todavía tengo algunos libros, entre ellos “El Santo de la espada”, que están muy bien encuadernados. Trabajábamos en el Salón de Música, que era un lugar amplio, con algunas mesas de caballete, algunas sillas y, por supuesto, el piano (luego ese lugar fue compartimentado, se puso allí la Secretaría, y no sé qué otras dependencias). En mi época el lugar era grande, casi vacío y en pleno invierno muy frío (nosotros nunca tuvimos estufas en las aulas). Nosotros esperábamos la campana para entrar al salón cargados con los elementos de trabajo: bastidor de madera, el libro a encuadernar, la cola, el ovillo de hilo, etc. Llegaba la Sra. de Blanes, quien nos hacía formar una fila india y nos daba la orden de marchar a paso redoblado alrededor del patio abierto y cantando la “Marcha del Estudiante”. Ella iba al frente. Después de dar 3 ó 4 vueltas, consideraba que ya habíamos acumulado suficiente calor como para soportar el frío del salón los 40 minutos de clase. Es fácil imaginar la reacción de los que estaban en las aulas que daban al patio.
En lo relativo a las etapas de Práctica en el Departamento de Aplicación, nuestra profesora de Pedagogía y Didáctica era la Sra. de Molina [4], nuestra profesora de Práctica la Srta. Irene Sofía Rodríguez (a la que todos llamaban “la China Dominga”) [5]. En tercer año, en la segunda mitad del curso, comenzaron las Observaciones. Divididos en grupos, íbamos a las clases en la primaria, que observábamos y luego criticábamos. La maestra daba la clase por lo tanto las críticas nunca eran muchas. En cuarto año ya éramos practicantes. Divididos en grupos, íbamos a la clase que se nos asignaba, la maestra nos indicaba tema y fecha, a veces tipo de material ilustrativo. En realidad, las ilustraciones eran escasas y nos arreglábamos como podíamos, preparábamos la clase con el mayor esmero, el material ilustrativo lo mejor posible y en general todo salía bien. Las ilustraciones le quedaban a la maestra. No era sacar buenas notas. Nosotros teníamos nervios, claro está, pero siempre superábamos bien la situación. Creo que todos comprendíamos que el exceso de teoría en educación no sirve de mucho.
Eso de que el niño es como un trozo de arcilla que el maestro modela, es un cuento chino. La educación está sometida a tantos factores internos y externos que solo la exitosa conjunción de éstos puede asegurar un buen resultado, si no habrá que conformarse con los mediocre que se obtienen hoy en día.
Esos años de la escuela primaria y de la secundaria están entre los mejores de mi vida. No había boliches no drogas ni computadoras para chatear, ni siquiera T.V. para enterarse de la intimidad asqueante de medio mundo y por supuesto tampoco sexo, había sólo ilusiones, el transcurrir de cada etapa de la vida normalmente gozando cada una dentro de sus límites. Surgían también los primeros amores, candorosos, ingenuos, quién no se enamoró de algún profesor o de algún compañero pero eran sentimientos que raramente se manifestaban, bastaba la ilusión, y tal vez el mayor atrevimiento fueran las cartitas (tan ingenuas que harían reír a cualquier adolescente de hoy) que dejábamos en el banco de la clase para que la leyera el alumnos del Nacional que lo ocuparía a la tarde. A veces nos contestaba y se establecía una correspondencia que siempre quedaba en el anonimato. Bastaba la ilusión.

Le agradezco que con sus preguntas me obligue a revivir esos momentos de mi infancia y de mi adolescencia que fueron tan felices para mí.
Cuando nosotros egresamos la escuela cumplía 25 años. La vida nos llevó por caminos diferentes: nos casamos o no, tuvimos hijos o no, perdimos seres queridos, empezamos a trabajar, cumplimos nuestros sueños o no y no volvimos a vernos. Cuando la escuela cumplió 50 años (25 años después de nuestra separación) los muchachos, que ellos sí habían seguido reuniéndose, se propusieron volver a conectarnos y lo consiguieron. Nos reunimos en el colegio ese año que cumplíamos 25 de egresados. A partir de ahí seguimos viéndonos una vez por año, hasta hace varios años atrás, cuando comenzaron los achaques y las “partidas”.
A su disposición, Alicia Clerbout

NOTAS
(1) César Carrizo fue un escritor y poeta que nació en La Rioja en 1889 y falleció en Buenos Aires en 1950. Estudió en su ciudad natal y en Catamarca. Se radicó en Buenos Aires en 1910. Allí se desempeñó como profesor de Castellano y Literatura en el Colegio Nacional Mariano Moreno, en la Escuela Normal Nº 4 y en la Escuela Normal de Quilmes. Desarrolló una larga y fecunda labor, incursionando en casi todos los campos de la literatura: poema, cuento, novela, ensayo, artículo, crónica viajera, teatro.

(2) La caligrafía (del griego καλλιγραφία [kaligrafía]) es el arte de escribir con letra artística y correctamente formada, siguiendo diferentes estilos; pero también puede entenderse como el conjunto de rasgos que caracterizan la escritura de una persona o de un documento. (Enciclopedia Ilustrada Cumbre (1984), Tomo 3, Editorial Cumbre, S.A.). Una definición contemporánea de la práctica de la caligrafía es "el arte de escribir bello" (Mediavilla, 1996).
Algunos cuadernos de caligrafía al uso de la época en nuestro país
[3] María Manuela Job de Francis (1897-1971). Maestra Normal, Doctora en Ciencias Naturales y Farmacéutica, graduada en La Plata. Fue Jefa de Trabajos Prácticos en la cátedra del profesor Lorenzo Parodi, en la Universidad de La Plata e Inspectora Técnica de Escuelas para Ciencias Biológicas desde 1948 en el ámbito nacional.
[4] Véanse nuestras entradas previas sobre Crescencia López Olivero de Molina, de fechas 11-6-09, 29-6-12 y 4-10-12.


[5] Irene Sofía Rodríguez Garay ingresó a nuestra escuela en 1916 para desempeñar el puesto de Sub-Regente, de reciente creación. Había estudiado en el Colegio Secundario de Señoritas de La Plata y luego en la Facultad de Ciencias de la Educación, donde se graduó a los 21 años de Profesora de enseñanza secundaria, normal y especial en Pedagogía y Ciencias Afines.