martes, 24 de mayo de 2022

LOTEO 1929 - UN PEDAZO DE QUILMES QUE FUE BERNAL

 Loteo en 1929. Propiedad de la baronesa Segunda Antonia Roca Schoo de De Marchi (o Demarchi) (1871-1951) Un pedazo de Quilmes que se consideraba Bernal.














Hoy los lotes de la manzanas en venta están entre las avenidas Lamadrid (antes Las Heras), Andrés Baranda y las calles La Rioja (antes San Lorenzo) y Bernardo de Irigoyen (antes Rawson) 

Durante varios años se creyó que la actual ciudad de Bernal tenía límite Este con Quilmes a partir de la calle República del Líbano (antes Santiago del Estero) del barrio La Colonia. 

Segunda Antonia Roca Schoo era hija de Antonio Ataliva Roca Paz y de Segunda Schoo Reboredo, sobrina del General Julio Argentino Roca, Se casó en 1896 con el barón Silvestre Antonio De Marchi Crohare (1867-1913) hijo de Marcos Demarchi Trezzini, suizo, y de María Rosa Croharé Corol, francesa.

Prima de Segunda Antonia, María Marcela Roca Funes, hija del Gral. Roca, casó con el otro De Marchi, el barón Antonio Oscar De Marchi Crohare (Milán 1875-Buenos Aires 1934)

sábado, 21 de mayo de 2022

DE PUEBLO DE SAN JUAN A PARTIDO DE FLORENCIO VARELA POR ANALÍA HEBE FARIÑAS - 2022

 

Por Chalo Agnelli

Un nuevo libro de la agrimensora Analía H. Fariñas llega para ampliar académicamente la historia del partido de Florencio Varela, partido que se constituye Región junto con Quilmes y Berazategui. En 2018. Fariñas abrió la historia de este Partido con: "La estancia de la familia de Félix de La Cruz"; luego siguió 2021: “Los primeros pobladores del partido de Florencio Varela (1580-1859) y ahora este tercer documento histórico “De pueblo de San Juan a partido de Florencio Varela” de que la autora da razones: “Mis primeros dos libros estuvieron dedicados a estudiar a los primeros pobladores del territorio que luego se convertiría en el partido de Florencio Varela” y cierra su ímproba tarea con la última frase del prólogo lanzando un desafío: “Contener la historia de un pueblo en unas cuantas páginas, es una tarea imposible, pero una parte ya la he cumplido ¿Quién se anima a escribir otra?”.

Los once capítulos del libro, editado por Dunken, dan revelaciones imprescindibles que inciden sobre la amplia bibliografía del partido de Quilmes y Berazategui, ajustadas con las nuevas oportunidades que brinda la Internet y la apertura de archivos oficiales y privados, pero sobre todo la justeza con que Fariñas, después de sortear todos los repechos, sabe recabar, interpretar y fundamentar sus investigaciones, que nunca se quedan en términos medios.  Esto último se puede aseverar con la calidad de los planos que la autora presenta y afianza en la publicación. 


Del resto encontramos justa síntesis en la contratapa de este documento:

Describir el desarrollo de un partido desde que fue fundado como un pequeño pueblo dentro del inmenso partido de Quilmes, hasta que logró su autonomía como nuevo partido de Florencio Varela, relatando su desarrollo requeriría varios volúmenes. La autora encara la tarea analizándola desde el punto de vista territorial. Así nos relata cómo fue que el pueblo de San Juan nació hipotecado, para luego cambiar su nombre por el de Florencio Varela y sus primeros años de crecimiento y desarrollo. Luego nos lleva a recorrer el camino hacia su autonomía en 1891, comenzando por las luchas para definir su jurisdicción y los varios intentos posteriores para ampliar su territorio, investigándolo a partir de la opinión de sus protagonistas más directos, los legisladores que defendieron y los que atacaron las leyes que se dictaron para lograrlo. Llegando a un descubrimiento que ha estado oculto por más de cien años, que uno de los límites en uso del partido no es el legalmente aprobado. Seguidamente, nos describe cómo el crecimiento del partido permitió que dos de sus pueblos: Florencio Varela y Bosques, fueran declarados cuidad, la pérdida de tierras al crearse el partido de Presidente Perón y el cambio de nombre de la cabecera del partido para ser designada como San Juan Bautista. Finalmente, nos regala el relato de la vida de tres personajes que estuvieron relacionados con todas estas etapas de su desarrollo, Vásquez, el benefactor de los primeros años del pueblo; Latham, cuyos herederos tal vez fueron los que pidieron cambiar los límites del partido y Vatteone, el creador de Barrios.

Analía Hebe Fariñas con su hermana Adriana Elizabet y el museólogo Rubén Ravera durante la presentación de su libro en el stand de la Editorial Dunken de la reciente Feria del Libro de Buenos Aires.

Crónica Prof. Chalo Agnelli

Ver en el QUILMERO:

martes, 20 de enero de 2015 “Simple y mínima... era la Casa de Teja – Florencio Varela” por Analía H. Fariñas

viernes, 7 de diciembre de 2018 “La estancia de la familia de Félix De La Cruz” Por Analía H. Fariñas

miércoles, 3 de marzo de 2021 “El almacén de los Hudson en Allá Lejos Y Hace Tiempo” Por Analía H. Fariñas

martes, 14 de diciembre de 2021 “Los primeros pobladores del partido de Florencio Varela (1580-1859) Por Analía H. Fariñas

miércoles, 11 de mayo de 2022 “De la estancia ‘Beatlaws’ de los Brown (Florencio Varela) al museo de la Goyena”

 

miércoles, 18 de mayo de 2022

SARA SASTRE, UNA MUJER DECISIVA

 

Hay que haber comenzado a perder la memoria, aunque sea solo a retazos, para darse cuenta de que esta memoria es la que construye toda nuestra vida (…) Nuestra memoria es nuestra coherencia, nuestra razón nuestra acción, nuestro sentimiento.

Luis Buñuel “Mi último suspiro”

Chalo Agnelli

Allá, principiando la década de los ’70 y hasta mediados de la de los ’90 se destacó una mujer en Quilmes que realizó una movida cultural incesante y consecuente, Sara Sastre. Cuando la conocí era administrativa de la Universidad Nacional de La Plata.

De una altura imponente, robusta sin ser “echada en carnes”; cuidaba con atildado esmero, su aspecto exterior, el maquillaje de una perfección dramática, pelucas siempre en tonos (se notaba la calidad de Pozzi) que iban del cobrizo al borgoña, que iluminaban su piel muy blanca. No era una persona que pasara desapercibida, ni por su aspecto físico, ni por su selecta y variada vestimenta, sus tacos de considerable altura, ni por su voz rotunda, pero femenina, de buen decir: Sara no necesitaba micrófono ni en la sala amplia del teatro de la Sociedad Italiana (lamentablemente perdido) o en el - aún de dimensiones más considerables - viejo cine Cervantes.

Cuando iba por la peatonal Rivadavia, exactamente por el centro de la arteria, no pasaba desapercibida para nadie, siempre acompañada por algún aliado o aliada, afecto o afecta, contertulios, amigas como la locutora Ely Fontana, la maestra y poeta Teresa Bajman, el escritor Francisco D. González, Rosa Massone u otros.

ENCUENTRO Y DESENCUENTRO DE INSTITUCIONES

La conocí en la Sociedad de Escritores de la Provincia, la S.E.P., que presidía en profesor Francisco Míguez, también con una personalidad muy característica y discutible, con una abundosa trayectoria, docente, cultural y política que se emparejaba con la de la señora Sastre, con quien no tuvo buena resolución, motivo este, entre otros (como la disparidad ideológica), que la impulsaron a fundar (tras una tormentosa asamblea de la S.E.P.) con otros militantes de la cultura el “Centro de Intelectuales de la Provincia” (C.I.P.); institución que alcanzó bajo (y sobre) su presidencia absoluta y su sorprendente energía, un accionar que fue in crescendo año a año, acompañada por otros miembros 'exiliados' de la S.E.P. 

Su sede habitual era el Club Social, también realizó algún reducido encuentro en la Biblioteca Popular Pedro Goyena, cuando se hallaba en el viejo Mercado Municipal (antigua plaza Pinto) o en su propia casa en el primer piso de la esquina de Moreno y Ortiz de Ocampo, donde vivía con quien fue su segundo marido, el político-sindicalista Cipriano Reyes (Lincoln 7/8/1906 – Quilmes 1/8/2001), a quien conoció en La Plata, porque también fue activa militante del Partido Laborista entre 1945 y 1950. Reyes junto con Luis Gay y otros dirigentes sindicales, habían fundado el Partido Laborista con el fin de apoyar la candidatura de Juan D. Perón, de quien luego se apartó.



El locutor y periodista Omar "Clavelito" Andragñez durante un agasajo a Cipriano Reyes en el Círculo de La Prensa de Quilmes. (1989 circa) 

VIDA SOCIAL

Si bien toda su vida fue social en grado sumo, aún muy mayor, su presencia era infaltable en las fiestas más sonadas del Quilmes de aquellos años, como los “14 de Julio”, el aniversario de la Revolución Francesa, que hacía la Alianza Francesa de Bernal organizada por Marta Policcichio, Marta Zereal y Jorge Lemal a la cabeza;  o las cenas “Noche de los Amigos” que hacía la Sociedad Italiana todos los años entre fines de noviembre y principios de diciembre organizada por la señora de Vespoli, Elvira Deriar y por supuesto el Dr. Carlos Eusebi. Para estos eventos contaban Sara y Cipriano con el Peugeot 404 de don Rodolfo Marchese quien, sin ser taxista ni remisero, siempre estaba dispuesto, a cualquier hora, para llevarlos y traerlos a donde sea, con su natural simpatía y sincero afecto por sus pasajeros.

PUBLICACIONES

Publicó varios folletos, plaquetas, obleas, libros, entre otros: Sinfonía Otoñal” en 1987 con tapa ilustrada por el artista Ángel Ottonello, prólogo de la psiquiatra Marga Iturburu y edición del C.I.P. Una colección de 20 poemas de variada temática y letra sencilla y blanda, con ciertas vetas modernistas empezando por el título que se presentó en un gran evento en la Sociedad Italiana, donde no faltaron, como decía el jocoso amigo Eusebi, los comestibles y los 'bebestibles'. 

Dice la Dra. Iturburu en el prólogo de esta producción de Sara:

"No puedo dejar de comparar a Sara Sastre con una hoguera, pero tampoco puedo ignorar, que una hoguera no puede arder eternamente si no se la alimenta. En la fuente inagotable donde ella abreva se encuentra el enigma de este ser, que con candor nos entrega, la evocación de su vida en un resurgimiento que con natural crescendo se transforma, en sus poemas, en una poderosa sinfonía otoñal."

Marga Iturburu

En 1991 en C.I.P. editó de la querida Sara “Un nuevo amanecer”, en cuya tapa se presentaba la autora en una caricatura realizada por el dibujante Altamirano. Notas que recogió de sus publicaciones realizadas para el diario “El Sol” de Quilmes como un “grito de esperanza, de reflexión, de amor y de justicia que permita al hombre transformar su estado belicoso en hombre humano, en ser de seres, con amplitud de miras, que le permitan usar el vocablo Humano”, así se presenta la autora.

Y en esta oportunidad tuvo como prologuista al benemérito profesor Juan Carlos Lombán, siempre tan buscado por los autores (me incluyo) para dar lustre a nuestras publicaciones. Dice el Maestro:

PRÓLOGO

He aquí un libro que es un canto a la vida, escrito con palabra sencilla, clara, entendible para todos, pero no por ello menos profunda, que huye siempre de la retórica grandilocuente para expresar de manera muy directa con llaneza, el idealismo de la autora y su posición personal, que sin dejar de ser crítica, resulta decididamente optimista y constructiva. Aun el lector que menos conozca a esta incansable divulgadora de la cultura que es Sara Sastre, habrá de reparar desde las primeras líneas del texto, en la jerarquía de la autora y en el hecho, nada desdeñable, de que esta obra ha sido escrita desde el fondo de un corazón cálido y una conciencia alerta. […] Si yo tuviera que elegir sólo uno de los valores que enriquecen a este volumen, no dudaría en decidirme por la profundidad con que en él está constantemente presente la fraternidad, […]  lo cual genera una amplia exaltación de la vida en general, sin exceptuar hasta el ser el más insignificante de la naturaleza. […] Este libro se singulariza, asimismo, porque en él subyace siempre una intención ética que no pretende suministrar recetas ni rígidas lecciones de moral, sino más bien plantear inquietudes, sacudir a los lectores, hacerlos pensar críticamente, sacarlos del conformismo, la autosatisfacción y la pasividad. Es evidente que Sara Sastre no escribe por mero goce personal, sino para asumir una militancia ética, una lucha con la pluma que es siempre fervorosa y nunca panfletaria. Todo aquel que aun necesite la prueba de que la palabra puede ser también una forma de la acción - y en ocasiones, de las más eficaces – la va a encontrar, sin duda alguna, en este libro de manera tan rotunda como inequívoca. Yo debo confesar que me ha impresionado sobremanera la entrega generosa y vehemente de la autora para lograr que el lector pueda desarrollar sus propios sentimiento e ideas a partir de una base tan sólida y segura como inspiradora. La dilatada e intensa experiencia que ella misma ha ido atesorando […] en todas las áreas y en particular en los terrenos de la creación poética y la divulgación cultural. Y ese dar que es darse se hace más intenso y más fervoroso aún en los casos en que plantea los temas más recurrentes de esta obra: la entera problemática de la niñez y la juventud, todo lo relacionado con la mujer, su drama su destino, la convivencia regida por el amor y la solidaridad, el porvenir del pueblo argentino, el futuro de la humanidad. En todas las páginas de este libro […] Sara Sastre nos hace de comprender en profundidad que cada uno de nosotros no existe sin el prójimo. Aquí encuentro la demostración más palmaria de que de alguna manera muy profunda, mi ser quedaría incompleto sin la existencia de los demás. Los otros son partes esenciales de nosotros mismos, nos enseña Sara Sastre.

Juan Carlos Lombán Quilmes, junio de 1991

DISTINCIONES

Obtuvo numerosas distinciones: fue nombrada Ciudadana Ilustre, recibió el “Candil Kilmes”, el “Sol de Oro” que otorga el diario El Sol, el premio Cervantes de la Sociedad Española, además de otros reconocimientos a nivel internacional como:

Fue muy viajera: estuvo en Europa, en Washington, EEUU, Centroamérica, Uruguay, Chile, Bolivia y Perú, además de recorrer casi todas las provincias argentinas. Falleció a avanzada edad en su casa donde solíamos ir los amigos sábado por medio a tomar el té con scons (que encargaba a los Hinterwimmer de la Panadería Alemana), a ponerla al día de todo los que pasaba en Quilmes y sobre todo a escucharla, pues tuvo muchas cosas para decir hasta sus últimos días.

Nunca reveló la fecha de su nacimiento, no festejaba sus cumpleaños, tan solo reunía amigos (era una católica no practicante) los 31 de mayo que, para el calendario católico, es la festividad de Santa Sara de Marsella (que según una leyenda gitana era hija de María Magdalena y Jesús de Nazareth), pero, que esta mujer quilmeña pasó los 90 años con holgura, es seguro. 

Libros de Sara Sastre se pueden encontrar en la Biblioteca Popular Pedro Goyena de la calle San Luis 948 e/Larrea y Azcuénaga del barrio La Colonia.

Crónica biográfica Chalo Agnelli/2002