martes, 21 de mayo de 2019

ESCUELA Nº 82 “PROVINCIA DE JUJUY” (EX Nº 35 LÁINEZ) CENTENARIO


Por Chalo Agnelli
La revolución educativa que se produjo en la Argentina desde 1884 en que se promulgó la Ley 1420 fue inédito en Latinoamérica y en algunos países europeos. Tanto en las provincias como en la Nación se crearon escuelas, algunas de la nada, pero contando con el apoyo de la población, en gran parte inmigrante. Y, por si los que aún eran Territorios Nacionales y los rincones apartados del los pueblos, sobre todo en las zonas rurales, no se beneficiaran con la educación primaria, el periodista y senador Manuel Láinez lanzó el proyecto de ley por el cual se autorizaba al Consejo Nacional de Educación a crear y sostener establecimientos educativos en todos los rincones del país. La ley fue sancionada el 17 de octubre de 1905. Quilmes tuvo dos escuelas Láinez. Una fue la actual N° 82 que este año cumple 100 años. 
RESEÑA HISTÓRICA 
Su historia comienza el 3 de junio de 1919, como Escuela Láinez Nº 35. Su primera directora y maestra fue Ernestina Farías de Galván Moreno de apenas 19 años de edad.
Eran tiempos en que todo estaba por hacerse en este suburbio quilmeño, especialmente en el terreno de la educación. Bernal era entonces un pequeño pueblo, con calles de tierra, grandes baldíos y grandes quintas con suntuosas casonas la mayoría de ellas.
La comunidad la apodó Escuela de “Los Palitos”, pues, según una primera versión, en su primer emplazamiento, Yapeyú 515, en una propiedad llamada “Villa La Segunda”, tenía en torno de los canteros de la vereda, frente a la entrada un cercado de palos blancos unidos por alambres que evitaban que los niños castigaran el pasto; la otra versión, dice que la Sra. de Galván proveía a cada alumno que ingresaba con una docena de palitos coloridos que utilizaban como material concreto en las clases de matemática; era muy celosa de su cuidado, severa si los perdían y al alumno que olvidaba los palitos en su casa lo enviaba en su busca.
Luego se trasladó a una propiedad que aún está en pié en la calle 25 de Mayo 599, continuando las actividades bajó la dirección de su fundadora directora-maestra.
El tiempo transcurría y la Escuela de Los Palitos continuaba creciendo, su prestigio cundía por todo el partido y la comunidad comenzaba a devolverle toda la obra armónica y silenciosa realizada en pro de la Educación.
En sus comienzos aquel edificio tropezó con varias dificultades pero afortunadamente su fundadora-directora halló eco en una Cooperadora y un grupo de padres que
prestaron su desinteresada labor y dedicación quitando horas de descanso para lograr la mejor situación en beneficio de los chicos que pasan por esta casa. Esa asociación Cooperadora fue bautizada, “Juan Bautista Alberdi”, nombre que también llevaría el establecimiento hasta que en 1931 se le cambió por el actual Provincia de Jujuy.
Muchos fueron los que pasaron por sus aulas, prestigiosas personalidades que enriquecieron la historia bernalense,
como mencionado historiador y fundador de la biblioteca Estrada, don Felipe Jorge Firpo. 
En el período del 1970 dejó de ser Escuela Láinez Nº 35 para pasar a depender del Ministerio de Educación de la provincia y se le dio el Nº 82. Después de 1980 se trasladaría a Yapeyú 555 entre Ameghino y Combate de la Vuelta de Obligado, en un cómodo edificio del Segundo Plan Sarmiento, donde hoy continúa su tarea. Se recuerda entre sus docentes con afecto especial a la señora Nelly González de Zucarelli.

Fue destacable la extensa y rica gestión de la directora Noemí Alberro Irratzábal, que estuvo en el proceso de cambio de jurisdicción educativa, acompañada en la vicedirección por la docente Lidia Driollet, a quienes les siguió en 1995 la Sra. Olga Lara de Ponce junto con el Prof. Chalo Agnelli, ambos como interinos. Durante este año se
comenzó a tramitar ante la municipalidad la adquisición del terreno posterior que comunica con la calle Ameghino previendo la construcción de los espacios requeridos para establecer el tercer ciclo de la EGB. En 1997 asumió la dirección por Movimiento Anual Docente de la Escuela Nº 29 la Sra. Ana María Hourcade y luego la Sra. Ana Vezzulla.
El establecimiento fue creciendo a un ritmo vertiginoso incorporando, a instancias de los directivos y la comunidad, los terrenos solicitados en 1995, que pertenecieron a Obras Sanitarias de la Nación. Allí se construyeron las aulas para el 3° Ciclo.
En el 2004, contaba con una matrícula de aproximadamente 750 alumnos. La conducía las señoras Ana Parreira y Graciela Godoy, como directora y vice respectivamente. La Escuela Primaria N° 82 del Distrito Quilmes, se halla en la calle Yapeyú N° 555 de la ciudad de Bernal.
"Villa La Primera", edificio gemelo al que albergaba la Escuela N° 82, también en la calle Yapeyú, pero entre Avellaneda y 25 de Mayo.

De “Maestro y Escuelas de Quilmes” (2004) libro del Prof. Chalo Agnelli, Editorial Jarmat, Bernal.


sábado, 18 de mayo de 2019

LA CERVECERÍA Y MALTERÍA ARGENTINA QUILMES - HISTORIA

A todos las obreras y obreros, trabajadores que desde 1890 hicieron de esta empresa parte de la identidad quilmeña.  Chalo Agnelli 
El siguiente texto es parte del libro de mi autoría, "La Colonia de Valerga - historia social del segundo barrio de Quilmes" editado por Tiempo Sur en 2010, año del Bicentenario de la Revolución de Mayo.
ÍNDICE 
EL QUILMES INDUSTRIAL 
EXIMICIÓN IMPOSITIVA 
LA CERVECERÍA 
UBICACIÓN 
ENTRETELONES 
LA EMPRESA EN MARCHA 
APORTES SOCIALES Y COMUNITARIOS 
LA COSQUE 
APORTES RECREATIVOS 
EL PARQUE DE LA CEVECERÍA 
LA PRIMERA CHATA DE SALVAMENTO 
LA SALUD 
EL POLICLÍNICO 
LA VILLA ARGENTINA 
LA CAPILLA SAN JOSÉ 
EMPRÉSTITO 
LA S.A.F.A.C. DE TAPAS CORONAS O COROPLAS 
APORTES EDUCATIVOS 
LOS TRABAJADORES 
LA PROVEEDURÍA 
SINDICATOS OBREROS 
EL CASO DANTE SIVORI 
LA CONSTRUCCIÓN 
LA CORPORACIÓN CRECE 
ADVERSARIOS 
LOS BEMBERG SEGÚN EL GRAL. PERÓN 
LA DINASTIA  BEMBERG 
CERVECERÍA Y MALTERÍA QUILMES HOY NOTAS
El espejo retrovisor es nuestra única bola de cristal, ya que no  existe ninguna guía del futuro, sin no está basada en sus análogos del pasado”
Northrop Frye

EL QUILMES INDUSTRIAL 
La primera industria que cobró auge económico en el Pago de la Magdalena, a partir de 1815, fue la  saladeril, cuando Roberto Taylor instala los saladeros La Materna y La Bella Vista que luego heredarían sus parientes los Clark. El primer saladero para exportación en la provincia de Buenos Aires lo Había fundado en 1798 el inglés Agustín Wright, próximo a la Ensenada de Barragán. [1] 
Producían tasajo destinado a la alimentación de esclavos o de ejércitos en marcha; extraían el sebo y la grasa para la fabricación de las velas, el jabón y lubricantes para cueros. Desarrollaron la técnica de curtir los cueros. La era del saladero ocupa buena parte del siglo XIX, con la construcción de establecimientos especializados, e incluso (aunque ya en pugna con los envíos de carne enfriada o congelada) continuó  hasta principios del siglo XX. [2] 
Los Clark llegaron al Pago de la Magdalena a comienzos siglo XIX. Pertenecían al grupo de paisanos que Wright convocó, para instalarse con fábricas de carne salada. Lo siguieron los Staples y los Mac Neal. Luego, el francés Pedro Duval se asoció con Juan Isidoro Clark con el mismo fin. Este, a su vez,  se asocia con Roberto Taylor y se casa con su hermana Agnes. Un sobrino de Clark, Juan Clark,  hijo de su hermano Eduardo, fue uno de los primeros municipales del extenso partido de Quilmes (el Quilmes actual, más Berazategui y Florencio Varela), junto a otro hijo de ingleses, el Dr. José Antonio Wilde, cuando se creó la primera municipalidad electiva en 1856, con Tomás Flores como juez de paz y presidente de la municipalidad.
Existió entre 1815 y 1817, simultanea a las empresas de saladeros de la firma Taylor-Clark, una sociedad del mismo rubro formada por Luis Dorrego, Juan N. Terrero y Juan Manuel de Rosas, llamadaLas Higueritas”, ubicada entre el arroyo Santo Domingo y el Riachuelo, cuyo casco se hallaba, aproximadamente donde hoy se extiende el barrio La Paz, que en setiembre de 2011 cumplió su 60º aniversario.
A partir de 1860 decae esa producción y la economía se vuelca hacia la explotación de estancias, chacras y quintas con hortalizas, frutales, vides, etc. Los más fuertes agroganaderos fueron Leonardo Pereyra, Francisco Younger, Juan Clark, Wilfred Latham, Andrés Baranda, John Davidson, etc.
En 1864, un norteamericano de origen británico, Melville Sewell Bagley produce en Barracas al Norte un licor de la corteza de naranjas amargas cosechadas en su propiedad de Bernal que llamó Hesperidina. Bagley emprendió otras empresas en sociedad con otros quilmeños, como el tranvía a la Ribera.
Con el ferrocarril, en 1872, quince años después de tendidas los primeros rieles en suelo argentino,[3] llegaron los insumos que darían impulso a uno de los  procesos de industrialización más fuertes del país.
Aparecen numerosos hornos de ladrillos. En La Colonia el de Celestino Risso, que administró la firma Miguel Onetto y Cía hasta 1875 y el de la firma Cairo. Al oeste de Bernal hubo varios explotaciones ladrilleras que dieron nombre a la zona, barrio “Los Hornos”, hoy Bernal Oeste.
En 1873 en la quinta “La Regina”, [4] 24 hectáreas propiedad de Fortunato Cichero, ubicada, aproximadamente, entre las calles Primera Junta, Derqui, Guido y la barranca, donde hoy se halla el Club Unión Familiar Sanford. Se elaboraba champagne, con la idoneidad del técnico francés M. Dufresne. La producción  se vendía en las confiterías y restaurantes de la Capital Federal y Montevideo. Luego se expandió creando una fábrica de dulces. 
En 1875 Andrés Rosso inicia la producción vitivinícola en gran escala. Comenzó con 12 ha en Ezpeleta, en las zonas hoy denominadas Villa Augusta y Villa Sobral.  Llegó a cubrir una extensión de 45 ha. Se cultivaba las variedades americanas resistentes a la filoxera. Luego se eligió la Isabel, la Valenciana, Nebiolo, Frackenstall, importadas estás últimas de Italia y Francia. Producía 560.000 litros de vino de alta calidad al año. [5] 
El Quilmero, un medio gráfico que desde 1875 se ofertaba como Periódico de intereses rurales, en 1880 reforzó su calificativo como el Periódico de intereses locales, agricultores e industriales, acompañando el crecimiento y la transformación económica que se desarrollaba en Quilmes.
En 1883, en la esquina de las calles Brown y Garibaldi, la empresa Giussani & Cía. abre la primera destilería de alcohol. Elaboraba anís, caña, vermouth y refrescos. El capital de estas empresas era nacional en su totalidad. 
En 1886 se comenzó a construir la Destilería Franco Argentina que después sería la Maltería Quilmes de Hudson (en ese entonces Conchitas)
En 1889, comienza su historia en La Colonia la Cervecería La Argentina de Quilmes hasta llegar a ser la industria de mayor capital del Partido.
En 1907 se constituye el Banco Popular de Quilmes que favorece y estimula las inversiones locales. Lo mismo sucede cuando en 1910 se instala en Quilmes la primera sucursal del Banco Provincia.
En 1908 se instala en Berazategui la Rigolleau, fábrica de envases de vidrio, botellería, vidrio blanco y planos; fundada por León Rigolleau en 1882 en la Capital Federal. Cuando arriba al Partido de Quilmes era una sociedad anónima presidida por su sobrino Gastón Fourvel Rigolleau y varios accionistas, entre los que estaban: Otto Sebastián Bemberg, Clodomiro Hileret, Ernesto Tornquist y otros.
Es necesario detallar para entender el auge poblacional que transformó el barrio La Colonia, a partir de 1920 hasta 1960, la fuerza industrial y comercial que sostenía los grandes cambios sociales, económicos y culturales de esta Comunidad. 
“Desde poco antes de 1920, la población en Quilmes creció notablemente por la cantidad de industrias que se afincaron en la zona.  Después de la Cervecería Quilmes se sumaron:
 La Cartuchería Orbea S.A.(1906); la fábrica de dulces Brougham; Molinera Giaimo, Papelería Argentina (1904); Compañía de Fósforos; fábrica de Aguas Gaseosas Suc. Elissalt; de Específicos Medicinales Williams; Cristalería “La Estrella; S.A. Tranvías Eléctricos y Balneario Quilmes; compañía Máquinas de Coser “Singer”; fábrica de conservas y dulces Fernández; de Aguas Gaseosas Vezzulla, de Bernal; de Medias de Scavuzzo Hnos.; de Jabón Camporotondo y Sánchez;  Cabezón, Gazzolo y Cía (1933);Caneparo Hnos. (1931); de Mosaicos de H. Dallasta; de fideos de J. Marenzi; de sombreros “El Sombrerero” (Rivadavia 265); de tejidos de Z. Salomón (luego Bernalesa, 1935); empresa de Obras Sanitarias de Gerardo Van Kooten; de Encurtidos de José Ivalic, textil Caneparo Hnos. y Cía.; la C.A.T.Y.A. (Compañía Argentina Tintorería y Aprestos S.A., 1933), fábrica de Baúles (Montevideo y Dardo Rocha) de Alonso Hnos. ; en Ezpeleta las industrias de vidrios “La Constancia” y “El Progreso”; la matricería “Girón S.A.”;  etc, etc... Y con ellas el comercio.” [6] 
Además de los grupos migratorios (períodos 1850-1880 y 1880–1930) [7] que arribaron al puerto de Buenos Aires y decidieron transitar sus vidas, formar familias y hacerse un futuro en Quilmes, en años posteriores, cruentos avatares, atrajeron a nuevos pobladores hasta este sur cercano.
Entre los años 1905 – 1907, una huelga de habitantes de conventillos porteños, donde se hacinaban numerosas familias de trabajadores, provocó que algunos buscaran en Quilmes mejor destino y adquirieran lotes con extraordinarias facilidades. Si bien sacrificaban la proximidad con el trabajo, contaban con el ferrocarril y una red tranviaria, sumamente económica.
En enero de 1919, se produjo la Semana Trágica, donde la clase obrera formada por inmigrantes rusos, judíos, italianos, españoles, etc. se soliviantaron contra la injusticia de la burguesía capitalista. Concluido el conflicto muchos optaron por un lugar donde los hijos pudieran criarse con la tranquilidad que esta tierra les había prometido en sus países de origen.
En 1930 comienza el éxodo rural hacia los centros urbanos, impulsado por una correlación de causas económicas, históricas, políticas y sociales. [8] 
Ellos mismos comenzaron a levantar sus viviendas, pues los hornos de ladrillos eran numerosos de modo que la competencia abarataba los costos. Eran casas chorizo con dos o tres habitaciones, la cocina separada de la construcción central como la letrina en los fondos de la propiedad. También hubo muchos inquilinatos en condiciones más dignas que los malsanos conventillos porteños.
En 1888, en La Colonia, a 30 metros de la estación, “El Quilmero[9] informa que existe una mina de arcilla donde el Sr. Roumieu, fabrica baldosas y ladrillos pequeños para zaguanes o veredas, caños y ladrillos huecos, macetas y jarros. Baldosas de piso a $ 22 el millar y de techo (se refiere a los que se empleaban para los techos de bovedilla) a $ 16 el millar. Presuntamente debería ser cerca del horno de ladrillos de la chacra de Risso.
No se mencionan las migraciones producidas por el cólera entre 1866 y 1868 y la fiebre amarilla en 1871, pues en su mayoría eran porteños pertenecientes a las clases más acomodadas. Algunos se volvieron pasados los riesgos, otros destinaron sus casas para los fines de semana y el veraneo. Pocos se radicaron definitivamente. Algunas de estas familias o uno o dos de sus miembros se enamoraron de ese entorno pueblerino y contrajeron los que los quilmeños llamamos el mal del sauce, y no se fueron nunca; aquí formaron familia, aquí permanecen sus descendientes y aquí honraron la vida con obras que beneficiaron a toda la comunidad y al Partido. 
EXIMICIÓN IMPOSITIVA 
El 20 de mayo de 1933 con la ordenanza N° 652 se eximió de impuestos a las industrias que se radicasen en el Partido. No tuvieron esa franquicia las que elaboraban bebidas alcohólicas, naipes y explosivos. [10]

TITULO XIV - ORDENANZA N° 652 
El H. Concejo Deliberante, sanciona:
Art. 1°.- Todo establecimiento de carácter industrial que se radique dentro del Municipio desde la promulgación de la presente, queda eximido del pago de cualquier Impuesto o derecho Municipal creado o a crearse, por un período de cinco (5) años, siempre que se dedique a la elaboración o trasformación de productos bajo formas o sistemas distintos a los existentes con anterioridad en la Comuna.
Art. 2°.- Transcurrido el período de cinco (5) años dichos establecimientos satisfarán los Impuestos que le sean aplicables, con una quita del 50% durante los dos (2) años subsiguientes.
Art. 3°.- Los beneficios de esta liberación impositiva no comprenden el pago de las obras de pavimentación, ni al Impuesto General por retribución de servicios de alumbrado, limpieza, riego y barrido, Aguas Corrientes y Cloacas.
Art. 4°.- No gozarán de esta franquicia los establecimientos que elaboren bebidas alcohólicas, naipes, explosivos y otras substancias nocivas a la salud pública y los establecimientos clasificados de peligrosos para el vecindario...
Art. 5.- Comuníquese, etc.
Quilmes, Mayo 20 de 1933.-

Esta sanción detonó un progreso vertiginoso para el Partido de Quilmes. En una rigurosa nota de poco más de dos carillas del diario “El Sol” de 1947 [11] se informa el estado de situación económica de Quilmes en esos años.
El capital de las industrias quilmeñas era de $ 463 millones (monto del capital en giro) Había 773 industrias que ocupaban a 35.000 trabajadores sobre una población de 134.400 habitantes, y 1.800 establecimientos comerciales. 
La Cervecería Argentina Quilmes empleaba 300 personas entre jefes y empleados y 3000 obreros; Ducilo, 2500 obreros y empleados, Rigolleau (Berazategui aún era parte del Partido de Quilmes) 2000 obreros y empleados; la Papelera Argentina, 1500 obreros y empleados, Cía. Gral. Fabril Financiera (1920), Cía. Gral. de Fósforos Sudamericana (1929) [12] e Hilanderías de Bernal 1500 obreros y empleados; la Textilia (1931) tenía en marcha 200 telares.
Además, había otras muchas empresas textiles, como: Rodhiaseta (producía seda); Cía. Argentina de Tintorerías y Aprestos; La Bernalesa; Algoseda SRL; Atlatex; La Libanesa, la Coop. La Defensa Fassonier; Stange Diez & Cía.; La Suizo Argentina (1934) y otras cuarenta pequeñas industrias de ese mismo ramo.
Abundaban las empresas del vidrio, además de Rigolleau; la Cristaltes; Vidriart, La Estrella (fabricante de botellas desde 1924) La Ideal, etc.
Todo tipo de producción que podía darle a este Partido características de auto subsistencia.
Empresas de vinos y licores; conservas; dulces, aceites; metalúrgicas como Coroplast (subsidiaria de la Cervecería Quilmes)
En 1952 se instalan los laboratorios Abbot próximos a Quilmes. Muchos biólogos, bioquímicos, laboratoristas residentes en Quilmes trabajaban en esa empresa.
Incontables industrias pequeñas (PYMES) como la metalúrgica Auto-York de la sociedad Ostry & Agnelli; Martínez & Branca S.A., Carrocería Tronador instalaciones de cúpulas y casas rodantes; Bobi Grasas, de grasas para la industria  de la alimentación; construcción de piletas, toboganes y chapas plásticas; Ceras Séller, Richi, instalación industrial de calefacción y refrigeración; fabricantes de espejos; cartoneras y papeleras; químicos; fundiciones; cerámicas; carpinterías (Morino, Figarota, Molluso, Nicolossi, etc.); industrias del calzado; industria de la construcción (ladrillos y mosaicos); jabonerías; carbonerías; productos medicinales, etc, etc, etc... 
LA CERVECERÍA 
Decir “Quilmes” es decir cerveza y viceversa. Hasta el hincha del máximo club local se denomina “cervecero”. Es una antonomasia más que define un lugar con su distinción máxima, como la ciudad de Cognac o la Champagne francesa o Sevres que define porcelanas y Murano, cristales.
 En el caso de Quilmes, además de la permanencia y la preponderancia económica que alcanzó, la Cervecería le dio a la ciudad identidad social, que se fue diseñando desde 1890 hasta hoy.
En 1860, la firma Bemberg & Cía. asociado a Capitales franceses comienza a gestionar la fundación de una destilería de alcohol de grano bajo la razón social “Franco-Argentina” en el Pago de Conchitas, localidad hoy llamada Guillermo Enrique Hudson. En 1886, pasa a ser “La Maltería Quilmes. El 21 de octubre de 1887 comienzan las gestiones para levantar la fábrica que emplearía 200 trabajadores.
A modo de comparación, hay datos que afirman que desde mediados del siglo XVIII ya se elaboraba cerveza en Buenos Aires y a mediados del siglo XIX se estableció la Bieckert: “En 1851 llegó a Buenos Aires un alsaciano, cervecero de
Barr, poblado cercano a Estrasburgo... Emilio Bieckert. En febrero de 1860, en una casona ubicada frente a la iglesia de Balbanera, comenzó a producir cerveza. Él importó al país los primeros caballos percherones, que paseaba por la calle Florida arrastrando enormes carretones cargados de barriles de cerveza [...] La chimenea de su cervecería era tan alta que figuraba en las cartas náuticas de la época para orientación de los navegantes del Río de la Plata [...] Don Emilio Bieckert [...] trajo maquinaria de Europa e instaló aquí una fábrica de hielo.” [13] 
El intendente de Quilmes Eduardo Casares (desde 1/1/1886 a 10/10/1886) era primo de María Luisa Ocampo, esposa de Pedro Federico Otto Bemberg (Otto Peter) Advertido, el funcionario, por comentarios oídos en las tertulias familiares de las intenciones inversionistas de algunos industriales y para promover el progreso local, en 1887, le ofrece a su primo político un predio de 50 ha para radicar una industria en ese partido. 
El 21 de octubre de ese mismo año, se comenzaron a hacer los estudios del suelo para  la construcción del establecimiento, destinado a la fabricación de cerveza.
Entre tanto se aceleró la búsqueda de capitales y el 27 de setiembre de 1888, en Francia, Pedro  Federico Otto Bemberg, su hijo Otto Sebastián, su medio hermano, Ricardo Wendelstadt y otros inversores, establecen la empresa Brasserie Argentine Quilmes”, con un capital de tres millones de francos. Wendelstadt durante la primera guerra mundial liquidó sus acciones en favor de su sobrino Otto Sebastián.
El 25 de octubre de ese mismo año, Otto Sebastián comienza a levantar en el barrio quilmeño de La Colonia, la Cervecería Argentina Quilmes S.A. Interviene la empresa constructora de Arnoldo y Juan Broeders. Que luego también construirán la iglesia del Sagrado Corazón.
El chopp inaugural se escancia el 31 de octubre de 1890, por el primer maestro cervecero Hellmuth Roempler que puso en marcha la producción y dirigió la fábrica hasta 1905.
Con la primera partida de cerveza lanzada al consumo público, el 1° de noviembre de 1890 se inició el primer capítulo de la historia industrial de Quilmes, quedando atrás para siempre la etapa pastoril del Pago de la Magdalena, con sus saladeros, sus campos de ganado vacuno y ovino, chacras, quintas, viñedos y sembradíos.
En 1892 había en la Argentina 142 fábricas de cerveza, pero la Quilmes llegó a elaborar un tercio de la producción total del país, que con creces superaba los 12 millones de litros. [14] 
UBICACIÓN
 Quilmes desde 1850 hizo fama de contar con un clima salutífero, buenas aguas y buenos vientos para atajar las epidemias. En 1868, el cólera y en 1871, la fiebre amarilla no castigaron en exceso a la localidad, a pesar de la cercanía con la Capital. Favorecía la falta de hacinamiento en que vivían los porteños en los barrios bajos de inmigrantes.
La longevidad de algunos vecinos del partido era tema de color en las tertulias quilmeñas y porteñas. Un caso notable
fue el de Juan Crisóstomo Cabrera que murió, según las actas del archivo de la Catedral, a los 127 años (¿?) el 3 de abril de 1861. Había nacido en 1734 en Magdalena. Mamá Zabala tenía en 1947, 107 años, vivía en el Hogar Santa Ana, murió al año siguiente. [15] Doña Águeda Ponce de León de Navarro que vivía en 25 de mayo y Lavalle, equina SO superó los 100 años. El Dr Craviotto la entrevistó varias veces en su tarea de historiador.
Se distinguieron vecinos que pasaron los 90 años, como Antonio Gaete que murió a esa edad el 8 de febrero de 1861. Hoy llegar a los 90 ya no es una curiosidad, sin ir más lejos hay familias quilmeñas de arraigo que tienen hasta tres o cuatro miembros con más de 90 años; pero en ese entonces, sin cloacas ni agua corriente, sin vacunas ni penicilina ni centros de salud pública, ni siquiera médicos suficientes, era una rareza.
Precisamente las causas que determinaron que Otto Sebastián Bemberg elija este rincón de la provincia como génesis de lo que llegaría a ser una de las empresas más importantes de la Argentina y hoy del MERCOSUR, fueron: 
El clima benigno, con la humedad suficiente que necesita el lúpulo [16] para su fermento y con vientos alternados, tanto del SE y del SO, que evitaban el asentamiento de las emanaciones propias de la producción fabril sobre el pueblo;
  La cercanía con los puertos de Ensenada (aunque ya para esa fecha había comenzado a disminuir su movimiento)  y de Buenos Aires, considerando que este tipo de industrias en una época que aún no existía la pasteurización necesitaba estar cerca de los centros de consumo; 
El ferrocarril a su lado como medio de distribución hacia todo el país;
  La población suficiente que aportara la mano de obra necesaria y que no requiriera grandes desplazamientos para llegar al lugar de trabajo; 
Terrenos suficientes y una comunidad organizada que permitiría el asentamiento de nuevas familias que sumarían trabajadores cuando el crecimiento previsto lo exigiera.
La proximidad de las vías férreas permitía no sólo la comunicación con la destilería Franco Argentina, luego trasformada en la Primera Maltería Argentina, sino que facilitó la construcción de un desvío hacia el interior de la Cervecería vinculándolo a la operación de carga y descarga.” [17] 
Espacio que alcanzaba la fábrica hasta 1960 (circa) luego agregó las tres manzanas que aquí se ven habitadas: Aristóbulo del Valle Benito Pérez Galdos, Vicente López y Av. 12 de Octubre, es esta esquina de 12 de Octubre y Vte. López se aprecia la fonda-posta y almacén de ramos generales "La Colonia" de don Santiago Valerga, el patriarca del barrio en torno a la empresa.
ENTRETELONES 
El 21 de octubre de 1888 el Sr. Bemberg pidió autorización a la municipalidad para instalar una fábrica de cerveza en las inmediaciones del ferrocarril. Así reza el acta de la sesión del H.C.D. del 28 de octubre de ese mismo año en la foja N° 67.
“... el concejal José Pacheco expuso que era un gran progreso para la localidad, pero que antes, el Concejo debía expedirse si pudiese considerarse insalubre y en consecuencia permitirse o no su instalación dentro del radio de los 1500 metros que determina la ordenanza del 10 de abril de corriente año; que el Consejo de Higiene informare sobre lo expuesto. El Sr. Ramón Dapena acuerda con Pacheco y agrega que no se debe acceder a las pretensiones del Sr. Bemberg, en cuanto a la renuncia del derecho que el Concejo tiene para mandar abrir calles, siempre que las necesidades del vecindario lo requieran. El concejal Sr. Daniel Páez dijo que si el Sr. Otto S. Bemberg se proponía abrir una fábrica de cerveza con parque y jardines, con una capital de 30.000.000 de francos y si se empleasen 200 obreros como afirmaba dicho señor, era su opinión que se accediese al pedido; en cuanto a las calles considera que habiendo permanecido tantos años cerradas sin perjudicar a nadie bien podían permanecer así, sin que a su juicio se perjudicara al público, por la situación donde se instalaría la fábrica del otro lado de las vías, fuera del radio del Pueblo. Si así opinaba era porque las desventajas que significarían para las calles que se iban a interceptar no podían equipararse a los beneficios que recogería la municipalidad con la instalación de la fábrica. Y si la municipalidad acordaba lo solicitado por Bemberg y Cía., [que] éste, restituyera en cualquier forma aceptable el valor de 600 a 700 varas cuadradas del terreno que ocuparía la cervecería. Se resuelve elevar nota al Intendente para que solicite al Consejo de Higiene [18] la evaluación de la medida.” [19] 
Era intendente Dr. Nicolás Videla, su secretario Roque Villa, presidente del H.C.D. Felipe M. Amoedo y vicepresidentes 1° y 2° José Isidoro Pacheco y Daniel A. Páez respectivamente. El H.C.D. estaba integrado por Ramón Dapena, Augusto Otamendi y los nombrados. La
Nicolás Videla
secretaría del Concejo la ocupaba Antonio Barrera, hijo del primer maestro de música que tuvo el pueblo y excelente músico él también.
[20] 

En estos hombres estuvo la trascendente decisión que devino luego en una de las más importantes empresas del país.
El primer aviso periodístico sobre la próxima instalación de esta empresa la dio “El Quilmero” en su número del 28 de octubre de 1888.
Realizadas las investigaciones por el Consejo de Higiene de la municipalidad se pusieron ciertas condiciones y el 24 de marzo de 1889, el Sr. Bemberg: “(...) informó que acordó con las Obras de Salubridad que el caño de desagüe de la Cervecería Argentina pueda unirse con la cloaca máxima y obtenido ya el permiso para iniciar los trabajos solicita que esa autorización se le dé por escrito. El Pte. Sr. Felipe Amoedo expresa que resuelto ese punto de mayor conflicto por el informe del Consejo de Higiene y habiendo desistido el Sr. Bemberg y Cía. de la no-apertura de las calles del terreno que ocuparía la cervecería, considera que el Concejo estaba en condiciones de dictar resolución definitiva sobre el fondo de este asunto por la que hacía moción en ese sentido.” Discutida la moción de Amoedo: “...se concedió a la firma Bemberg y Cía. la autorización necesaria para la instalación de una fábrica de cerveza en el terreno de su propiedad situado en el cuartel 1° y cuyos límites son por el Noreste las vías férreas del ferrocarril Buenos Aires – Ensenada, por el Noroeste calle por medio con don Domingo Pérez (calle Corrientes), por el Sudeste con el terreno de la testamentaria del doctor don José Antonio Wilde y por el Sudoeste con los terrenos de don José María Goñi y don Domingo Cichero. Autorizándolos al mismo tiempo para construir el caño de desagüe desde la Cervecería hasta la cloaca máxima por la calle Gral. Brandsen; como así mismo se le autoriza el goce y uso del terreno destinado a vías públicas que permanecerán cerrados hasta tanto las necesidades del vecindario no requieran o el Concejo resuelva su apertura en cuyo caso los Sres. Bemberg y Cía. podrán establecer
Dr. Wilde
comunicación entre los diferentes departamentos de la fábrica por medio de puentes o túneles exclusivamente a su costo y previa presentación de planos.”
[21] 

A continuación se transcribe la mensura de los terrenos de la Cervecería [22] hecha por el agrimensor Emilio Candiani en 1896, donde se indica la adquisición de los terrenos de la municipalidad, del Dr. José Anatonio Wilde y otros propietarios:[23] 
Primer terreno, (las primeras cuatro manzanas originales que obtuvo la empresa) “… compuesto por 77 m 10 cm de frente al NE por 410 m de fondo en que el quedan incluidas las partes correspondientes a tres calles públicas que se encuentran cerradas, o sea, las calles 25 de Mayo (actual 1° de Mayo), Brandsen (actual San Mauro, ex Santiago Valerga) y otra sin nombre cuyo terreno linda según se deduce de los títulos correspondientes por su frente NE con Domingo Pérez y Sr. Viamont por su frente, al SO, calle de por medio con la de José María Goñi y don Domingo Cichero, por el SE  en propiedad del ferrocarril, conocida por de don José Antonio Wilde, por el NE con terrenos del ferrocarril Buenos Aires-Puerto de Ensenada. Este terreno lo compró la ‘Sociedad Anónima Cervecería Argentina’ a la Compañía vendedora ‘Buenos Aires y Puerto de Ensenada Ltda.’Quien lo había obtenido del Sr. Alejandro Lasalle, según así resulta de la respectiva escritura de venta que este señor formalizó en el pueblo de Barracas al Sur (Avellaneda) el 28 de abril de 1888, ante el escribano don Mariano Echenagucía. Este inmueble forma parte de la fracción de terreno compuesto de cuatro manzanas. El Sr. Lasalle (a su vez) lo compró al Banco Hipotecario de la Pcia. de Buenos Aires en 1881."
 Segundo terreno. “Un terreno de 22.498,68 m2 en tres manzanas de 86,60 m por 86,60 m de lado. Lindando al NO calle por medio con (la propiedad de) Domingo Cichero, por el NE calle por medio con la sociedad compradora, por el SE con (la propiedad de) Dr. José Antonio Wilde y por el SO calle por medio con (la propiedad de) Manuel Basigalup y otros. Estas tres manzanas las vendió el Presidente de la Municipalidad don Doroteo Soto el 31 de marzo de 1875 al Dr. José Antonio Wilde. Fueron luego de don José María Goñi el 3 de abril de 1880 y en La Plata, el 12 de marzo de 1889, los vendió Goñi a José Isidoro Pacheco; luego pasaron a los señores (en sociedad) José Isidoro Pacheco (quien pareciera ser testaferro de la sociedad), Cosme Argerich, Rodolfo Labourt y Alberto Rojas. Pasando luego al Banco Hipotecario de la Provincia el 9 de enero de 1890 (Estos propietarios adquirieron un préstamo hipotecario sobre estos terrenos y fueron declarados deudores morosos) El Banco lo vende a Emilio Segesso y Luis Calcagnino. El Sr. Ricardo Wendelstadt, representante de la Cervecería Argentina lo compra entre [por medio del] el escribano Sr. Juan Graci el 20 de diciembre de 1895 a Emilio Segesso y Luis Calcagnino.” 
Tercer terreno. “El terreno formado por las manzanas: 1 – 2 – 15 – 16; 3 – 4 – 13 – 14 y 5 – 6 – 11 – 12 (que) linda al SE con terrenos heredados de José Antonio Wilde al NO por la calle 25 de Mayo, (1° de Mayo) de por medio con (la propiedad de) Domingo Cichero, al NE calle por medio con la Cervecería Argentina, al SE con herederos de José A. Wilde, [24] al SO calle por medio con José Echesa, Miguel Raimón, Pascual Martignago, Manuel Basigalup, Raimundo Torres, Manuel Buceta. Del terreno donde la fábrica está edificada los linderos son al NO la calle Olavarría de por medio con la propiedad de Juan Támola (donde hoy se halla el sanatorio de los cerveceros), al NE, el ferrocarril, al SE herederos de José A. Wilde, al SO calle por medio con Domingo Cichero y terrenos de la Cervecería.” 
Primeras construcciones de la empresa, aún no estaban los edificios que llegan hoy hasta la Av. 12 de Octubre, que ocupan dos menzanas desde Primero de Mayo, Aristóbulo del Valle, 12 de Octubre y las vías del ferrocarril. Luego se extendió tres manzana más para parque de estacionamientos de camiones que corresponden a Aristóbulo del Valle, Benito Pérez Galdos, Vicente López y Av 12 de Octubre. En esta esquina estaba la fonda-posta y almacen "La Colonia" de don Santiago Valerga"
Según el documento, Bemberg adquirió a los descendientes del Dr. Wilde, fallecido en 1885, la chacra de su propiedad que ocupaba (aproximadamente 3 ó 4 hectáreas), desde las calles Amoedo hasta Triunvirato y desde las vías del ferrocarril hasta Vicente López.
Se toma posesión del predio adjudicado por la municipalidad. Era Intendente Eduardo Casares. Como sucedió con el F.C.S. a medida que la empresa de Bemberg fue creciendo surgieron muchas diferencias entre la CAQ, la municipalidad y los vecinos, todas zanjadas convenientemente para ambas partes.
 LA EMPRESA EN MARCHA 
Las dos chimeneas [25] de la Cervecería se distinguían desde el Río de la Plata como la de la Bieckert. En pocos años, además de pequeñas empresas subsidiaras, se rodeó de otras industrias de alta producción. Entre las más preponderantes, en la época de mayor progreso para el Partido de Quilmes, figuraron la Cristalería Rigolleau (se reitera que Berazategui fue parte de Quilmes hasta 1960), las fábricas de hilados y papel en Bernal, la manufactura de dulces y conservas de Jorge Brougham y tantos otros establecimientos de importancia.
La potencia industrial puede medirse por el monto de capital en giro. En 1922, nuestro partido ocupaba en la provincia el cuarto lugar, pues el capital en giro era de $ 120.000.000 con 1500 firmas industriales y comerciales. Esto elevó el valor de la propiedad a precios inusitados que superaron a las zonas calificadas de residenciales en la Capital Federal. Se podría afirmar que Quilmes ya a partir de 1930 llegó a tener una economía de auto subsistencia.
Las primeras fotos de la empresa que dan idea de sus dimensiones, mucho menores que las actuales, las tomó Samuel Rimathé, un suizo-italiano que visitó Quilmes entre 1890 y 1900, fotos que se hallan en el Museo de la Ciudad, en la Capital. [26] 
A comienzos del siglo XX, la Argentina se vislumbraba como una gran potencia agrícola-ganadera a nivel mundial y crecía notablemente la industria moderna. Era la época de los frigoríficos, de la textil Alpargatas, de los ingenios de
Tucumán y Jujuy y de la cerveza Quilmes de los Bemberg y su gran holding empresarial. Varias empresas de la zona compartían con la Cervecería las “zorras”, vagones y vagonetas que transportaban mercadería, entre ellas la “Sulfúrica” de Sarandi, la Cía. Gral. de Fósforos de Avellaneda; la Papelera de Bernal. También, frutas y verduras de las chacras quilmeñas para el mercado Spineto. La apertura por parte de Cervecería de varios depósitos en distintos puntos de la Capital prolongó el trayecto hasta La Boca, Constitución, Retiro, Almagro y Olivos. [27] 

Diario El Sol de Quilmes (N° 30) Antes de destinársela para efectuar servicios de carga, la “zorra’’, nombre popular con que se denominó a ese medio de locomo­ción fue tranvía de pasajeros dependiente de la Compañía Alemana, y su recorrido comprendía Quilmes. Barracas y Dock Sud. En al año 1914, a raíz de la Primera Guerra Mundial y ante la necesidad de transportar sus productos la Cer­vecería Argentina de Quilmes se hizo cargo de la empresa y. posteriormente a esa decisión y mediante un convenio con la Compañía Anglo-Argentina, dividió su explotación afectándola a la carga y al transporte de pasajeros. Por mu­chos años prestó servicias a particulares, llevando mercancías entre las estaciones de Quilmes y Barracas Ocampo. Tocando en su itinerario otros depósitos habilitados y denominados, respectivamente: Retiro, Flores, Brasil, Dock Sud y Ave­llaneda este último ubicado en la avenida Mitre y Olavarría. Quinteros y fabricantes de ladrillos dejaban su producción en la estación cabe­cera que estaba instalada en la calle Cervecería Argentina (hoy Gran Canaria) entre las de Vi­cente López y Humberto Primo (luego Córdoba, hoy Perón y Garibaldi hoy Corrientes), para que se la traslada­re en la “zorra” hasta la Capital Federal y se la distribuyese luego en los mercados. También efectuaba un servicio especial entre la Compa­ñía General de Fósforo, que estaba instalada en Avellaneda y la Fábrica Argentina de Pa­pel, de Bernal. Se utilizaba el tranvía porque resultaba peligroso atravesar el arroyo Santo Domingo, hoy entubado, en Villa Dominico. El tren y el tranvía fueron los únicos medios de trans­porte que lo cruzaron sin inconvenientes hasta 1927 y este último lo hacía sobre el Puente Chico, una especie de rotonda a la altura de la calle Centenario Uruguayo y a la derecha de la avenida Mitre o Camino Carretero. Entre los años 1915 y 1920, revistaban entre el personal superior de la empresa, que se llamó finalmente Compañía de Tranvías Buenos Aires-Quilmes: el ingeniero Juan José Elordy, director; ingeniero Mario Roca, jefe de Vías y Obras; el dibu­jante Rodolfo Ostry; Luis Lucheili, jefe de Talleres y el Dr. Emilio Torre, jefe de Tráfico. Integraban el personal general los señores Ronconi, Nigrelli. Stropeni. Hermosa, Verteico, Pagliero, Calori, Cabano, Svavrichevskv (dos hermanos), Vacca, Herrero, Ferreiro, Pagani, de la Portilla, Bino, Ramini y Juan M. Sanz. En la foto que publicamos es­tán presentes entre otros, los señorea Sguazza. Fana, Rossi, Savoia, Bovoli, ingeniero Port, Zenón, Pérez, Benko, Helberg, Montini, Casazza Ronconi, Monicat, Caggeri, E. Ronconi, Cabano, Agnelli, Hasperué, Scuderi, Stropeni, García. Fernandez, Perlini, Casazza (h), Sánchez, Bacigaluppo, Ro­mo, Ramos y Enrique Ampalio  a quien le co­rrespondió desarmar las instalaciones de la es­tación en el año 1962, cuando el Poder Ejecutivo Nacional dispuso la supresión del servicio tranviario en todo el país. Cabe agregar que el tranvia Buenos Aires-Quilmes era supervisado por la Dirección General de Ferrocarriles y que su diagramación, al igual que la de los servicios ferroviarios estaban a cargo de expertos en la materia, siendo el organigrama interno respetado y cumplido fielmente.

(Reproducción fotográfica de Alcibíades Rodríguez sobre un original facilitado por el señor Enrique Ampalio, quien proporcionó además datos sobre el funcionamiento de la “zorra”. Por Víctor Al­berto Giordano (1972 circa) Ver en EL QUILMERO del  jueves, 2 de junio de 2011, “Víctor Alberto A Giordano - Semana del Periodista”)

LA GUÍA INDUSTRIAL
Dice la “Guía Industrial” de 1895: (...) “La fábrica con sus vastos edificios es un verdadero monumento al trabajo pues hay que ver aquello para cerciorarse que es algo colosal. Se parece a una ciudad con sus calles abiertas, su tráfico de coches eléctricos (tranvías) que van y vuelven cargados de botellas y barriles con sus peatones que trabajan y piensan...”; “En 1910 la fábrica ocupaba una superficie de 19 manzanas, 8  de las cuales estaban edificadas...
 En la segunda manzana se levanta el verdadero edificio cervecería con su material, sala de máquinas, tachos, refrigeradores y depósitos de cerveza y del otro lado de los rieles la casa de calderas, herrería y tonelería. Estas últimas con todos los aparatos necesarios para lavar y resinar los barriles.
En la tercera manzana hay varios galpones grandes uno para embotellar, pasteurizar, y encajonar la cerveza destinada a las provincias otro, con mucha capacidad, convertido en depósito de botellas cajones y otros usos y otro especialmente dedicado al almacenaje de los barriles de transporte.
La cuarta manzana está ocupada por la casa habitación del director técnico, los departamentos para capataces y maquinistas y la casa de peones. El resto de terreno que queda libre está dividido en jardines para esparcimiento de las familias de los capataces.
Las habitaciones para capataces y maquinistas casados son cómodas y espaciosas. Cada departamento consta de dos o tres piezas, con su cocina, cuarto de baño, etc. El lavadero es común para todos.
A las familias que lo deseen se les concede un terrenito para el cultivo de legumbres y hortalizas. La casa de peones consta de dos pisos, el alto es un inmenso dormitorio, el bajo un extenso comedor. Antiguamente la Cervecería daba comida a los peones solteros pero se debió desistir por la dificultad de hermanar los gustos perteneciendo los jornaleros a diversas nacionalidades y aficiones y gustos no pocas veces antitéticas...” (...) La producción alcanzaba 800.000 Hl  por año.” [28] 
Al principio se utilizaron las botellas “patente” en las que la tapa se sujetaba a presión con alambre grueso. También se distribuía la garrafa con asa, en gres gris y beige que
fabricaba la empresa Baurne de Derby, Inglaterra Esta garrafa a partir de 1906, incorporó la Bandera Argentina al logotipo de Quilmes (garrafa que, por lo menos una, todo quilmeño viejo posee en su casa como símbolo de pertenencia) [...] Hasta que se creó la fábrica de Tapas Corona, S.A.F.A.C., el tapado de las botellas era semiartesanal pues,
si bien una máquina apretaba el corcho, el armado final con la chapita superior y el precinto que la aseguraba al pico era realizado con las manos de los mismos operarios.” [29] En 1907, el rápido crecimiento de la industria cervecera determinó que se comprara la Cervecería Schlau de Rosario para cubrir la demanda de las nuevas zonas pobladas. Los Bemberg tenían establecimientos agrícola-ganaderos en la provincia de Santa Fe.
En los últimos tiempos se sucedieron cambios tecnológicos en la industria cervecera. A partir de 1980 se realizaron modificaciones en el proceso de elaboración para mejorar la calidad del producto y las condiciones del trabajo. Entre
estos, las áreas de fermentación y reposo, que se realizan en tres etapas diferentes: la prefermentación en tanques abiertos; la fermentación en tanques cerrados y el reposo en tanques cilíndricos. Todo esto fue reducido a un único proceso en los denominados “uni-tanques”. Se agregaron la estación de limpieza automática y la estación de recuperación de dióxido de carbono para su utilización en el resto del proceso productivo, además, se incorporaron adelantos de la cibernética y la informática. El nuevo plan de inversiones, modernización y remodelación culminó en el 2001.La empresa era parte de una corporación anónima donde los capitales se diversificaron conservando los Bemberg una parte de las acciones. 
APORTES SOCIALES Y COMUNITARIOS 
La CAQ, además de la fuerza del trabajo y el crecimiento vertiginoso que dio a Quilmes, se involucró en todo el accionar de la vida de una comunidad.
Ya en 1893 el Sr. Roempler, gerente de la empresa, donó a la municipalidad dos cuadros con vistas fotográficas del pueblo en testimonio de las buenas relaciones de ese establecimiento con el vecindario. [30] 
En 1900 la firma Bemberg obtiene la concesión de la Compañía de Tramway de Buenos Aires a Quilmes realizando el primer viaje el 22 de enero de 1905, cruzando el flamante puente Pueyrredón el primer coche de fabricación alemana de 4 ejes.
En 1905, la empresa construyó por cuenta del gobierno de la provincia de Buenos Aires el Ferrocarril de La Plata al "Meridiano V". Dos años después, en 1908, participó en la formación de la sociedad Ferrocarril de Rosario a Puerto Belgrano.[31] 
El agua fue otro beneficio que la Cervecería compartió con la vecindad: “...extraída de los pozos semisurgentes era distribuida gratuitamente entre el vecindario, anticipando lo que varias décadas después sería la Compañía Obras Sanitarias de Quilmes y Extensiones.” [32] 
LA COSQUE 
El ente que prestaba el servicio de abastecimiento de agua potable y cloacas comenzó sus trabajos en 1928 con la construcción de la infraestructura para el funcionamiento de las redes y se levantaron los tanques de agua, que aún se ven en las calles Urquiza de Quilmes, Don Bosco de Bernal, se abrieron los pozos e instalaron cañerías que atravesaron el subsuelo de Quilmes y Berazategui (Ezpeleta estaba prácticamente deshabitada) Las obras estuvieron a cargo de la firma “Parodi & Figini”, contratistas de capitales quilmeños.
El 1° de octubre de 1931 se abren las compuertas a este nuevo camino hacia el progreso. De este modo Quilmes fue la segunda ciudad argentina en contar con un sistema de saneamiento, después de la estatal  Obras Sanitarias de la Nación. 
Por supina ignorancia que vinculaba a la empresa Bemberg con capitales alemanes, durante la segunda guerra mundial se le confiscó al grupo Bemberg la COSQE que quedó a cargo de la Municipalidad.
Finalizada la conflagración se devolvió a sus propietarios la Compañía Argentina de Obras Sanitarias, pero los desacuerdos crecieron por intereses políticos que, durante la expropiación, habían embolsado interesantes dividendos en las arcas municipales (y otros personales) y los Bemberg cedieron la empresa definitivamente a la municipalidad. [33] 
Los trabajadores de la COSQE crearon un Club Social y Deportivo que tuvo notable actividad en la comunidad quilmeña, la sede era el local de la calle Mitre entre Olavarría y Humberto 1°, propiedad que había sido de la familia Otamendi, en cuyo salón central frente a la suntuosa chimenea de roble los miembros de este Club realizaron amenos bailes y festejos.
Bibliografía esencial sobre este tema
En 1952, estalló un caño que conducía las aguas cloacales. Repararlo era inútil por la antigüedad y precariedad de su construcción – era de ladrillos – Esto produjo que los detritus se volcaran en la Ribera iniciándose el proceso de contaminación que aún persiste en la costa quilmeña. La CAQ ofreció al HCD el uso del conducto de drenaje que desde la fábrica desembocaba en la colectora del Obras Sanitarias. Por la ordenanza Nº 2920 el Concejo Deliberante acepto esta oferta hasta la solución definitiva, cosa que no sucedería nunca. [34] 
Esta propiedad perteneciente en la actualidad al municipio está destinada a área de Cultura. Aquí se construyó el Teatro Municipal "Manuel Casavalle". 
APORTES RECREATIVOS - EL PARQUE DE LA CEVECERÍA 
En cuanto al aspecto recreativo, ya en el pedido de tierras al municipio para levantar su empresa, Otto Sebastián Bemberg previó una amplia extensión junto a la misma para realizar un gran parque recreativo.
 Se adquirieron los 87.000 m2 de la chacra de Mauricio Pastor Moreyra y Antonia Torre de Moreyra, [35] donde, en
1922, se inauguró el Parque Cervecero. Fue diseñado por don Juan Thormählen.
Un campo de deportes con jardines e instalaciones deportivas: cancha de fútbol, tenis, básquetbol, pelota-paleta, pileta de natación, cancha de bochas y un gimnasio con todo tipo de aparatos. En un quincho se hacían almuerzos para las delegaciones que visitaban la fábrica. Los fines de semana y feriados la concurrencia al lugar, que era libre, superaba las 3000 personas. Tanto en verano como en invierno, los aficionados al patinaje corrían por las veredas de Pórtland que rodeaban toda la extensión del parque.[36] También se realizaban torneos deportivos y, entre las décadas del 20 hasta el 60, se hacían bailes populares.
Dentro de esa gran extensión verde se encontraba el chalecito de los Bemberg, el lugar preferido por los hijos de
Otto S. Bemberg cuando visitaban la fábrica para realizar almuerzos y reuniones con empleados, familiares y amigos. Manuel Bautista que entró a trabajar a la Cervecería a los 14 años en 1921 y permaneció 40 años en la empresa, era bombero interno y se le encargaba hacer guardia en el parque y asistir a los Bemberg en ese chalet cuando era necesario.
Otto Eduardo Bemberg, seleccionó los árboles que hasta hoy se levantan en el parque, incluso plantó algunos, los que cuidaba personalmente en las oportunidades que visitaba el lugar, con un mameluco azul y un sombrero de paja de alas anchas. Entre los árboles existentes los más curiosos son
una acacia de Australia, un ciprés calvo, un ginkgo biloba de Siria, un pino Spruce y un roble de los pantanos traído de La Florida, EEUU. Entre ellos se paseaban orondos y libres media docena de pavos reales y algunos faisanes, que eran la curiosidad de todo Quilmes. Cada árbol tenía a sus pies un taco de madera clavado en tierra con una placa de bronce que reseñaba el origen y familia vegetal a la que pertenecía cada árbol. Con los años quedaron sólo los tacos, próximos los festejos de los 120 años de existencia, la empresa volvió a colocar dichos mojones botánicos.
En 1953, al nacionalizarse la empresa, siendo director del organismo liquidador de los bienes de los Bemberg el Cnel. González, se tomó posesión del parque para cederlo a los
obreros cerveceros. De todos modos los obreros y empleados venían gozando de ese predio desde el primer día de su creación, de las canchas de fútbol, del frontón de paleta, los senderos para patín y caminatas, la piscina, donde aprendieron a nadar varias generaciones y el expendio de cerveza que se bebía fresquita tirada directamente de sus barriles originales y a muy bajo precio; todo sin ningún impedimento. Por la Ordenanza N° 11881/12 en la Sesión Ordinaria del día 15 de Agosto 2012, tanto el Parque como la Villa Argentina fueron declarados Patrimonio Histórico.
LA PRIMERA CHATA DE SALVAMENTO. [37] 
El 31 de octubre de 1911, una banda de música, “La Societa Filarmónica Volontari di Garibaldi, integrada por vecinos de origen italiano, que se había creado en 1897, se convirtió en la Sociedad de Bomberos Voluntarios de Quilmes, teniendo como primer presidente a Miguel Oliveri. El primer transporte automotor, una “chatita”, que tuvo el Cuerpo Activo fue donación de la Cervecería Quilmes.
En 1916, Emilio E. De Vecchi a la sazón jefe de la
estación Quilmes del F.C. Sud y, a su vez presidente de la comisión directiva de los Sociedad de Bomberos Voluntarios, desde su función gestionó y obtuvo de la Cervecería la donación de una chata que entregó el señor Hoffe, integrante de la dirección de la empresa. Era una chata Ford T, remodelada como unidad de salvamento.
Por este gesto, en 1961, la comisión directiva de los Bomberos Voluntarios de Quilmes presidida por José Goldar en los festejos de su cincuenta aniversario designó al Sr. Otto Eduardo Bemberg, presidente honorario de la Institución.
En 1960 la Sociedad de Bomberos Voluntarios inicia tratativas con la Cervecería para comprar un terreno de 30 x
40 en la esquina SO de las calles Guido y San Martín. La empresa considerando el servicio que esa institución brindaba a toda la comunidad y, por ende, a la fábrica, resuelve donar dicha propiedad para construir la nueva sede de la Institución bomberil. Las tratativas se realizaron entre el Sr. Juan Torrado por los Bomberos y el Sr. Colombo por Cervecería. El edificio se inauguró el 5 de abril de 1993. 
LA SALUD 
El 15 de marzo de 1925 se realizó el bautismo del Hospital de Quilmes. Actuaron como padrinos el gobernador de la provincia José Luis Cantilo y su esposa Josefina Achaval y fueron padrinos del pabellón principal y la sala de operaciones, Otto Eduardo Bemberg y su esposa Sofía Bengolea.
Desde que se constituyó la Sociedad de Beneficencia para la construcción del Hospital,  los Bemberg fueron los principales colaboradores. Al cumplir el Hospital, los primeros 10 años de existencia,[38] habían aportado $ 75.000, más las donaciones mensuales en especie que efectuaban invariablemente. En 1927, Otto S. Bemberg donó el instrumental para la sala de cirugías. [39] 
En 1936 la empresa donó $12.000 para construir una sala sanitaria en la Ribera, por una gestión de Carlos Hillner Decoud (filántropo, miembro del directorio de la empresa, y de la corporación inmobiliaria local que los Bemberg detentaban) y de Werner Alfredo Baenninger. 
En 1940, se donó a la Sociedad de Beneficencia Hospital de Quilmes, $ 150.000. Con este primer aporte las autoridades del Hospital encararon la idea de construir el Pabellón de Maternidad. Para ello se creó una Comisión de Obras. Pero la suma era insuficiente y se emprendieron diversas gestiones en las que tuvo actuación decisiva el Director-gerente de la CAQ, don Juan Biotti.
 Finalmente el Pabellón comenzó a levantarse en los jardines del Hospital. En su construcción y aprovisionamiento invirtieron, los hermanos Bemberg, un total de $ 650.000, de
aquellos años en que aún nuestra moneda era fuerte. La ejecución de la obra estuvo a cargo de los arquitectos: Sánchez Elía, Peralta Ramos y Agostini.  Contaba con subsuelo y tres plantas. Tenía comodidad para 50 camas y las salas fueron diseñadas para cuatro camas cada una con baños individuales, salita de espera y teléfono. Tenía habitaciones exclusivas donde se cobraba una módica pensión destinada a la Soc. de Beneficencia para sostenimiento de la maternidad. Asesoró en el tema de la especialidad médica el Dr. Alberto Peralta Ramos.
Finalmente, el domingo 19 de noviembre de 1944, se inauguró el Pabellón de Maternidad “Otto Sebastián Bemberg”. [40] Llamado así en memoria del padre de los donantes Federico Otto y Otto Eduardo Bemberg. El acontecimiento se sumó a la celebración de los 50 años (En la foto Federico Otto Bemberg dirigiendose al público en la inauguración del pabellón de Maternidad)
El 8 de diciembre de 1944 se abrieron oficialmente las instalaciones, bendecidas por el párroco de Quilmes  Pbro. Ángel Banfi. La ceremonia contó con la presencia del comisionado municipal el Sr. Héctor Etchegaray.[41] El Sr. Federico Otto Bemberg dijo en esa oportunidad “... son tres generaciones las que están enraizadas en este lugar... Nunca hemos aplicado el criterio unilateral del egoísmo estrecho, sino el propósito social que tiene en cuenta las conveniencias de la comunidad...” 
Acompañaba en ese momento al Dr. Isidoro G. Iriarte, [42] Director del Hospital desde su fundación, el Dr. Juan Domingo Pozzo,[43] presidente de la “Soc. de Beneficencia Hospital de Quilmes”. Eran integrantes de la Comisión, entre
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otros: secretario, Tomás Mario Otamendi, Abraham Argentino Barraco, Luz Blanco y Raúl Sanz, Administrador. El Dr. Emilio C. Planes fue el médico jefe de dicho Pabellón y el cuerpo médico lo integraban los doctores: Pedro S. Migone, Pascual Chimenti y Miguel Ángel Galván; el Centro Oficial Infantil Nº 4 de Lactantes estaba a cargo de la Dra. Carmen Cannizzaro de Abuin.

Por expreso deseo de los donantes, no funcionaría tan sólo como sala de parto, sino que contó con una personal seleccionado para la educación de las madres, una vez que eran dadas de alta, la sección puericultura. Contaba con tres consultorios y dos salas dispensarios para lactantes. Había clases sobre alimentación, con todos los gastos de abastecimiento a cargo de la maternidad.
En 1946 la Cervecería entregaba al Hospital malta, hielo, cebada, películas radiográficas, etc.; la cabaña Santa Rosa de los Bemberg proporcionaba diariamente la leche necesaria y colaboró aportando el personal que integraba la Comisión de electricidad, gas y mecánica formada por los Sres. Armando Agnelli, Alberto Caputti, Ramón Cordo, Antonio Kaslt y Daniel Ramini. Esta comisión perduró hasta 1957. 
EL POLICLÍNICO [44] 
Otra institución ligada a la salud fue el Policlínico Cervecería Quilmes para los obreros. Se instaló en la esquina NE de Gran Canaria (antes Cervecería Argentina)  y 12 de Octubre donde hubo una fonda llamada de “Nicola Pichín”.
Su antecedente fue el Consultorio Médico para la asistencia de empleados y obreros a cargo del Dr. Fernando Pozzo, que se inauguró el 1º de Mayo de 1921. En julio de ese año comenzó la atención del consultorio de odontología a cargo del Dr. Juan J. Elordi. En 1923 la Sra. Sofía Bengolea de Bemberg motivó a Pozzo a establecer un consultorio de Clínica Infantil en una propiedad de la quinta Rosignoli en la calle Guido (Amoedo). El primer niño atendido el día 12 de enero de 1923, allí fue Otto Hohemberger, de cinco meses.
En 1941 el Consultorio extendió la asistencia a domicilio a cargo del Dr. Juan Carlos Moodié, hijo de un empleado y en 1945 la clínica de ojos. 
El Policlínico se inauguró el sábado 14 de junio de 1947. Su primer director fue el Dr. Horacio B. Moulié. A la ceremonia asistieron el comisionado municipal Jesús Castro, el diputado nacional Alcides Montiel, Juan Biotto y el gerente general de la empresa Werner A. Baenninger. La banda de los Bomberos Voluntarios de Quilmes ofreció un concierto. En el acto dijo el Dr. Fernando Pozzo: [45] “En torno a la fábrica que fundara don Otto. S. Bemberg se ha formado un complejo económico de basta repercusión en la economía local y en toda la Nación. En realidad fue don Otto S Bemberg un productor, como lo fueron todos los hombres de empresa que vislumbraron el porvenir magnífico de esta tierra y pusieron en su tarea una fe inquebrantable en su destino y en la capacidad creadora del pueblo.” 
Constaba de una clínica general de hombres y niños a cuyo frente se encontraba su director el Dr. Fernando Pozzo. Tenía servicio a domicilio, consultorios de oftalmología y otorrinolaringología a cargo de los doctores Juan C. Moodie, Enrique H. Rocca Rivarola, Horacio B. Moulié, Ruth Lauers y el Dr. Elordi. A quienes secundaban los enfermeros Fernando Filipponi, José M. López, Juana Rosa Borda y Ángeles de Filipponi. Poseía instalaciones de fisioterapia, aparatos de honda corta, rayos calóricos, rayos ultravioletas y lámparas de cuarzo; una sala con equipo de esterilización, etc. Equipamiento que para la época era de avanzada.
De este modo comenzó una nueva etapa de servicios de asistencia médica integral que la empresa prestaba gratuitamente.
Dr. Bernardo Houssay Premio Nobel de Medicina 1947, en su visita a la Cervecería Quilmes, por invitación del director médico Dr. Juan Carlos Moodie, lo acompañan directivos de la empresa, diciembre de 1947

Durante 1946 los servicios médicos concentrados en el Policlínico fueron de 37.787 atenciones y en 1947, al mes de su inauguración oficial las atenciones eran de 3476.
Veinticinco años después, en dicha esquina, frente a la entrada del edificio principal de la fábrica, se comenzó a construir un chalet de estilo californiano, con una superficie cubierta de 437 m2 y rodeado de jardines de 1200 m2; con consultorios sobre una galería cerrada, iluminada y aireada convenientemente; con sistema de calefacción a vapor, con quemador automático y un quemador de residuos. 
LA VILLA ARGENTINA
 La empresa adquirió 105.000 m2 para la construcción de un barrio de viviendas bautizado Villa Argentina.  En estas tierras estuvo la chacra de Rosignol que tuvo plantación de
vides y frutales. La primera etapa se inauguró en 1925 y posteriormente se llegó a las 192 viviendas. La finalidad era darles a los trabajadores extranjeros que se trasladaban de otras localidades un lugar donde residir junto con sus familias, cercano a su lugar de trabajo.
Antes de esta obra la empresa otorgaba a los directores, jefes y capataces créditos hipotecarios a bajos intereses y
Lavalle y Matienzo. Vivienda de C.H. Bemberg (1919)
largos plazos para que adquirieran terrenos en la zona, construyeran viviendas y se afincaran en el lugar, evitando los desplazamientos desde Buenos Aires o La Plata como hacían muchos.

Hoy dentro de una exuberante fronda de plátanos que convergen en sus copas, entrelazando sus ramas, como refiriendo a la unión y la buena vecindad.[46] La Villa se sustenta con constancia y se hallan habitadas un 60 % de las 290 viviendas.
La comunidad de la Villa formó un Club que participaba en encuentros deportivos en el parque.
Durante el primer gobierno del Gral. Juan Domingo Perón, la empresa fue expropiada y el barrio se bautizó “Eva Perón”, recuperando después de 1955 su nombre primigenio. 
LA CAPILLA SAN JOSÉ 
En 1966, por encargo de la familia Bemberg se inauguró dentro del barrio una Capilla de estilo neoclásico bajo la
advocación de San José Obrero, con un diseño del Arq. Alejandro Bustillo. [47] Esta capilla es Monumento Nacional como todas las obras del arquitecto Bustillo. 
EMPRÉSTITO 
La Cervecería, además, fue una fuente de recursos económicos funcionando como cualquier banco de préstamo. El Sr. Otto S. Bemberg  siendo presidente de la Soc. Anónima Brasserie Argentina Quilmes y Primera Maltería Argentina Conchitas (luego Hudson) acordó con la Municipalidad  el 23 de mayo de 1929 la concesión de un empréstito por $ 650.000.- m/n, aprobado por la Ordenanza N° 444. Este empréstito se otorgó a cambio de títulos al portador con un interés anual del 5,5% pagaderos trimestralmente y sujetos a una amortización del 1,5% que se debía hacer efectiva por sorteo al fin de cada año. La Municipalidad para atender la amortización y los intereses de los títulos afectaba los distintos impuestos que recaían sobre las propiedades de la Cervecería: la fábrica propiamente dicha, la fábrica de Tapas Corona, y la Maltería Hudson. De modo que estas empresas podían retener el valor de los impuestos correspondientes hasta abonar el crédito. A su vez, la Municipalidad concedía a la Empresa la ocupación permanente del subsuelo de las calles públicas en las que estaba instalada. 
LA S.A.F.A.C. DE TAPAS CORONAS O COROPLAS 
Cuando los vehículos descienden del puente 14 de Agosto hacia La Colonia, frente a la calle Aristóbulo del Valle y en la
manzana comprendida por las calles Corrientes, V. López y Perón se encuentra la fábrica Sociedad Auxiliar Fabril, Agrícola y Comercial (S.A.F.A.C.) de Tapas Coronas, luego Coroplast, que los viejos colonialeños llamaban “la casulería” (así sin “p”)
En 1917 y para evitar la importación, comienza la fabricación de tapas corona para sustituir las cápsulas antihigiénicas. Con ese fin en 1925 (según señala su frontis)
Inauguración 1925.
se termina el edificio mencionado. Durante varios años allí se envasó también yerba con marca SAFAC.

En la campaña de propaganda de este producto intervino Héctor Roberto Chavero, el inefable Atahualpa Yupanqui (31/1/1908 – 23/5/1992.) En 1926 compuso “Camino del indio”, su primera canción, que grabó en 1927 para un álbum de promoción de la yerba Safac.
Recién en 1927 se generaliza el uso de las tapitas Fue jefe de producción y de personal hasta 1957, Armando Agnelli que ingresó en la empresa en 1917 a los 23 años.
Durante los primeros años los salarios de los trabajadores de la SAFAC eran de $5,60 a $ 6 diarios los varones y de $3,20 a $4 las mujeres (?) por la jornada diaria de 8 horas. El horario era de 7 a 11 y de 13 a 17. Un reducido número lo hacía de 8 a 13 y de 13 a 17 hs.
Fue la primera empresa de la zona que tuvo como personal mayoritario a mujeres.
Algunos de los trabajadores y trabajadoras de “la Casulería (sic): entre fines de la década del 30 y fines de la década del 50 fueron: Rita Abrego, Aurelia Arastegui, A. 
Silva, Clara Azpiolea, Emérita P. de Azpiolea, Sara Blanco
Obreras de la Tapa Corona en el recreo de la Ribera
de Chiesa, Nélida L. de Barza, María Rosa G. de Botindari, Santiago Bottoli, Raúl Castro, Beatriz O. de Calchichi, Sara de Canosa, Otilia Casasola, Magdalena Carassale, Narcisa A de Cazabal, Juan H. Cimonida, Camilo Coraglio, Joaquina A. de Coraglio, Luisa D. de Corbetto, Ernestina M. de Córdoba, Margarita Dávila, Hilaria Larralde de De Acha, Ángela C. de De Benedetto, María M. B. de De La Canal, Marta de Dos Santos, María E. W. de de La Serna, A. Dupuy, José G. Echeverría, Victoriana M. de Esteban, Carolina M. de Etcheverry, María E. C. de Ferré, Raúl Ferré, Adelina S. de Fiscaglia, Josefina R. Garrido, Eduardo Gil, María Josefa Gómez, Rosa y Teresa Guidi, Emma P. Guillermón, Maura C. de Guillermón, Héctor O. Guillermón, Paulina Handoff, Manuel Hermosa, Juana W. de Jeanneret, María Jové, Rosa Kalarik, Hube Laborda, M. Lombardi, Juan Carlos López, María C. de López, María P. de Macucudez, Amparo Magadán, Carmen A. de Moleto, Amanda Nieto, Adelina P. D. de Ojeda, María A. E. Oliván, Leonor A. de Pafundi, Carolina Peralta, Tota Peralta, Dominga P. de Piriselli, Beatriz C. de Prego, Ramiro Prieto, Sara de Prieto, Nélida Prioli, Juana C. de Quinteros, Miguel Rossetto, Inés Ruesta, Ercilia Scaleraudi, Mara C. Serra, Mirta F. de Solmarz, Duilio Sologwin, Angélica Soto, Ángela M. de Supino, Amelia Supino, Erma F. de Taddei, Rosa María Tel, Celeste Martha Tortonesi, Rosa B. de Trisabín, Luis Trocca, Santiago Vicenti, Susana C. de Vilella, María Velazco, Aurora A. L. de Zárate.
[48] Entre estos nombres y apellidos se encontrarán muchos de los fundadores y fundadoras de familias que aún hoy viven en La Colonia.

En diciembre de 1948, se produce un grave incendio en la fábrica de Tapas Coronas. El fuego se inicia en los depósitos que se hallaban en la esquina de Aristóbulo del Valle y Corriente, propagándose con rapidez. Se corrió la especie que fue intencional dada la mala relación de la empresa con algunos grupos sindicales.
Don Armando Agnelli jefe de máquinas y director de personal de la Tapa Corona en la entrada de la fábrica, sobre la calle Aristóbulo del valle, ahora tapiada.
 Las pérdidas alcanzaron los dos millones de pesos y el cierre de fuentes de trabajo. Nunca se aclaró el incidente.

La única víctima fue un directivo de la empresa don Enrique Freyre que murió el 20 de enero del siguiente año a consecuencia del disgusto que le significó el accidente. 
Frente a la “casulería” se hallaban los garajes de las “zorras”, tranvías de madera color gris que transportaban la cerveza a la capital Federal. El sereno era el señor Biondo un italiano de parla muy cerrada y malhumorado. En 1968 este gigantesco galpón con todos los coches tranviarios de carga ardieron una noche perdiéndose todo el material histórico.
Solo queda “la torre” en la esquina de Corrientes y Gran Canaria, oficinas de los empleados del área de transporte de la CAQ. Hoy en el lugar hay un gimnasio, en la esquina opuesta, Aristóbulo del Valle y Corrientes, una estación de servicio y en la esquina de Aristóbulo del Valle y Perón un restaurante. 
APORTES EDUCATIVOS 
El movimiento obrero además de las reivindicaciones sociales y la dignificación laboral se abocaba con igual tesón
a la educación y cultura de sus afiliados, como herencia del movimiento anarquista y socialista de las primeras décadas del siglo XX.
Cuando se creó la escuela Nacional de Artes y Oficios el 4 de agosto de 1924 en un local precario ubicado entre las calles Brown y Videla, el alquiler lo abonaba la Cervecería. [49] 
En 1937 en la calle Tres de Febrero y Gran Canaria, en una propiedad que había ocupado la escuela N° 17, se abrió el Ateneo de la Juventud Obrera Cervecera y Biblioteca “Gral. José de San Martín donde se daba lectoescritura a adultos e instrucción técnica a los trabajadores; [...]
Juan Correa junto al profesor Pardo, al fondo a la izquierda con sus alumnos
Un grupo de compañeros entendía que la juventud no debe estar siempre dormida y para despertarla de esa inercia  era necesario ofrecerle y darles a los hombres y mujeres la oportunidad que sus espíritus juveniles reclaman”... [50] 
El 17 de setiembre de 1944, se le dio un carácter oficial y además del material bibliográfico, costeaba cursos de inglés, mecanografía, taquigrafía, labores domésticas, corte y confección y una academia de bellas artes que funcionaba en la Escuela Nº 17 y dirigía el pintor Juan Correa. Allí dieron sus primeros pasos en la creación artística, entre otras prestigiosas figuras: Ludovico Pérez; Pedro Copes, Oscar
Además, el Ateneo Juvenil tenía un área deportiva, contando un ring de box  a cargo de Oreste Huber y Scarabotti y cancha de bochas a cargo de A. Basilio. 
En 1941, por gestiones de Juan Biotti integrante de la Federación de Cooperadoras Escolares, los Bemberg colaboran con las escuelas locales, otorgando un subsidio de $ 500. La biblioteca, que ya tenía la categoría de Popular, [51] se reinauguró el 1º de mayo de ese año.
El 17 mayo de ese mismo año la Cervecería inauguró
dentro de la Villa Argentina, calle Otto S. Bemberg 293, la Escuela Nº 30, por las gestiones de la tesonera directora Elena Méndez Hegoburu de Boschetti. 
En 1946 se creó un curso de pre-escolar a cargo de Hebe H. Mancedo de Seguí que daría origen al actual jardín Nº 933, fundado a instancias de Josefina Elustondo de Bemberg, y que lleva su nombre. [52] 
En 1985 preocupada por la educación de sus trabajadores y apoyando un plan de alfabetización iniciado por el gobierno nacional,  la Cervecería creó el Centro de Educación de Adultos N° 709 dependiente del Ministerio de Educación de la Pcia. de Buenos Aires. Funcionaba en instalaciones de la fábrica. La inauguración oficial se realizó el 28 de agosto con 40 alumnos. En esos años la relación de la Cervecería con la comunidad era estrecha. Tenía un plan de educación para la salud, ofreciendo disertaciones sobre temas tales como alcoholismo,  a cargo del personal de la Asociación de Alcohólicos Anónimos, sobre drogadicción, con capacitadores del CENARESO, tétano, tabaquismo, con el apoyo de LALCEC, educación sexual, del recién nacido, todos a cargo de profesionales. 
LOS TRABAJADORES
 La empresa contrató especialmente técnicos suizos, alemanes y franceses, muchos de los cuales formaron sus familias con quilmeñas y se radicaron definitivamente aquí.
En los primeros años estos en su mayoría vivían en la Capital Federal o en La Plata. Para remediar la distancia del lugar de trabajo, que por esos años el empresariado europeo creía contraproducente para el rendimiento del trabajador, la CAQ otorgó  créditos hipotecarios a muy bajo costo para capataces, jefes y directores. Se proponía un estilo de casa llamado “colonial inglés”. La única existente hasta la actual sin modificaciones significativas es la que se halla en la esquina NO de las calles Lavalle y Matienzo, construida según el  plan para el técnico matricero Armando Agnelli en
1919. A partir de 1923, cuando se comenzaron a concluir las primeras casas de Villa Argentina cesó este plan hipotecario.
Algunos de sus directores y jefes más renombrados fueron los señores: Arbert, Carlos Folie, Arnolds, Grunauer, Lodegar, Moncorvo, Steinhauser, Strattner, Jacobsen, Conde, Wassermann, Mart, Mang, Soppe, Lodgor, Lubke, Silbermann, Ramos, Arnols, Beck, Donau, D´Abate, Vettes, Stamer, Wichmann, Juan y Werner Baenninger, Carlos Alberto Ludwig, Lem Maes, Armando Agnelli, Rodolfo Ostry, Andrés Pressón, Enrique Freyre, Pablo Camarini, Fishter, Hernández, el mayordomo Pedro Dreisch, el director de relaciones institucionales, Néstor Firpo Dr. Luis
Spanggemberch, Ricardo Thiele, quien se retiró el 3 de marzo de 1940 con 80 años de edad después de 50 de trabajo en la empresa, desde el día de su fundación como jefe de sección “cabrería”  etc.
Una de las particularidades de los trabajadores que ingresaron en las primeras décadas fue que adquirieron propiedades en proximidades de la fábrica o sus subsidiarias. Luego cuando se levantó la Villa Argentina, entre 1923 y 1927, año de su inauguración, los obreros calificados, capataces, jefes y directores se instalaron allí.
Hasta tres y cuatro generaciones, de las mismas familias, trabajaron en CAQ, que asumían como una tradición que los llenaba de orgullo.
Un ejemplo de estas sagas familiares permaneciendo en un mismo lugar de trabajo es Andrés Presson (París el 4-5-86 / 31-7-39) [53] que había llegado a la Argentina de
pequeño, con sus padres y sus hermanos Ernesto y Alejandro. Su padre había sido contratado por Bemberg como técnico en maquinaria de destilería, alambiques, trituradores de hierbas y tinas de maceración. Andrés comenzó como albañil cuando se empezaron a levantar los muros de la fábrica y luego pasó a operario, capataz, jefe de mecánicos, a lo largo de 40 años. Murió en 1939. Su hijo Eliseo, notable bandoneonísta,  ingresó como obrero, otro de sus hijos, Aníbal (Lili) se jubiló como capataz (tenía una florería en A. Baranda y Triunvirato) Sus hermanos también trabajaron en la empresa y su hermana
se casó con Duplat, también trabajador de la CAQ. Luis Camporotondo, cuñado por parte de su esposa, vivió hasta los 100 años a media cuadra de la entrada de la Villa Argentina. [54] 
Emmanuel Marcel Clerbout, nacido en París, había trabajado en las oficinas de la “Brasserie Argentine” en París, hasta que a los 23 años con un contrato para cubrir un cargo en las oficinas que la Cervecería Argentina de Quilmes tenía en la calle Brasil, emigró a este país.
La creciente necesidad de mano de obra modificó en pocos años la demografía de esa parte de Quilmes. Creció el comercio: fondas a las que concurría el personal media hora a la mañana y dos horas durante el almuerzo, como la ubicada donde hoy está el Policlínico, frente a la entrada de la fábrica, corralones de materiales de construcción, tiendas, panaderías (“El Modelo”, “La Curva”), carnicerías, almacenes (Gago), soderías (Gandolfo, Agnello) y artesanos de todos los rubros: peluqueros, sastres, modistas, zapateros, tenderos y merceros.
A partir de 1921, en que se abrió el Consultorio Médico para empleados y obreros, estos percibían su jornal completo si se les otorgaban 8 días de licencia por enfermedad, accediendo a este beneficio tres veces al año. Luego se extendió a 80 días hábiles. También percibían su jornal completo por los días que le llevara recuperase en caso de accidente grave. Se adelantó casi 25 años a las conquistas sociales que los trabajadores obtuvieron a partir de 1945.
Entre las familias alemanas que trabajaron en la cervecería y se afincaron definitivamente en Quilmes se oyen los apellidos: Begh, Steiner, Strattner, Burger, Juan Friedmann, [55] Steinglein, Pfisterer, Starner, Hesse, Federico Kahn, etc. Ricardo Otto Thiele, casado con Adela Rosa Petersen,  uno de los fundadores de la iglesia evangélica y del Colegio Alemán en 1939.
 Juan Biotti ingresó a la CAQ a los 12 años el 4 de noviembre de 1916, como peoncito. Había nacido en Quilmes el 8 de setiembre de 1893. Pasó por todos los rincones de la fábrica. En 1933, lo nombraron gerente de la sucursal Rosario. Luego, la empresa atenta a su capacidad de trabajo, su ingenio e iniciativa lo envió a Europa a comprobar los avances que se estaban haciendo en la industria cervecera. En 1937 fue subgerente en Quilmes y al año siguiente pasó a ocupar el cargo de Director-gerente hasta su jubilación el 5 de mayo de 1852, después de 36 años de trabajo. Biotti, desde la empresa, fue un activo benefactor de la comunidad. Actuó como intermediario entre los empresarios y los quilmeños. Promovió la construcción del pabellón de maternidad del Hospital de Quilmes. Logró el apoyo económico de la empresa a la Federación de Cooperadoras Escolares. Fue rotario,  perteneció a la comisión de la Sociedad. Hospital de Quilmes y llegó a ser miembro vitalicio del Club Social y presidente desde 1943 a 1946. Falleció a los 75 años, el 1º de noviembre de 1968. 
Werner Alfredo Baenninger nació en Montevideo el 15 de junio de 1892. Era hijo de Juan Baenninger nacido en Zurich, Suiza, el 31 de agosto de 1863 y fallecido en Quilmes el 23 de diciembre de 1919 y de Rosette W. de Baenninger, nacida en Berna el 29 de marzo de 1869 y fallecida en Quilmes el 22 de diciembre de 1945. En 1927 fue vocal del directorio del Banco Popular de Quilmes. Como trabajador de la CAQ y como vecino, entre las décadas del 30 y 40, se comprometió con la realidad social de los cerveceros Integró y fue cofundador de varias entidades de bien público.  Murió en Ranelagh el 13 de junio de 1954.[56] 
Hasta la década del 50 no hubo familia en La Colonia que no tuviera aunque más no sea un miembro trabajando en la CAQ. Algunas como los Firpo, hasta 15 miembros: lo mismo los Castro, Vidal, Andragnez, Ramos, Ruesta,  Marani. Yori, Gargiulo, Gandolfo, Manini, Bautista, Orengo, Biondo, Marchese, Stankaitis, Biondo, etc. 
Juan Perregrinni es otra pintura que aclara la idea de cuál era el desempeño y compromiso de los trabajadores de esta empresa. A los 88 años, en 1985, le contaba al periódico “El Periodista”, [57] que había empezado a querer a la Cervecería antes de trabajar en ella, cuando venía a caballo a la escuela del matrimonio Cousillas, en la esquina de Vicente López y Perón, “entraba por la calle central de Cervecería en aquellos tiempos calle abierta y atando al animal en los alambrados del cerco, contemplaba el movimiento de la fábrica, concentrando su atención en las zorras eléctricas que tiraban las vagonetas metálicas, con que se transportaba el carbón de las grandes pilas ubicadas sobre la entrada, al lugar de consumo, las calderas.” Don Juan, aún niño, “trabajaba en el almacén de Borzi, que quedaba por el Camino Carretero (hoy Calchaquí) por donde está ahora Orbea”. Ingresó a la Quilmes el 28 de diciembre de 1914. Tenía 18 años: “... el 6 de junio de 1914 me enrolé, me dieron la libreta N° 494 y la cédula personal N° 161 y enseguida entré en la fábrica.” Juan Perregrinni trabajó en la Cervecería durante 40 años, hasta su jubilación en 1954. 
LA PROVEEDURÍA 
Los cerveceros contaban con una proveeduría que vendía
comestibles en general y productos suntuarios a precios económicos. Fue uno de los primeros autoservicios de Quilmes; le siguió el supermercado Llaneza en Rivadavia y San Martín. [58] La Proveeduría, como la llamaba la comunidad, se hallaba en la esquina SO de Córdoba y Gran Canaria. Fue una de las primeras empleadas de La Proveeduría de Obreros Cerveceros, Nidia Presson Ruesta, de arraigada familia cervecera.
 SINDICATOS OBREROS 
Los inmigrantes transformaron y renovaron la economía argentina. Produjeron el movimiento obrero organizado como resultante de las ideas socialistas y anarquistas traídas de Europa. Después de la década de 1870 aparecieron los primeros sindicatos. 
En 1878 la Unión Tipográfica realizó la primera huelga en
la historia de nuestro país, en lucha contra la jornada de 12 hasta 14 horas diarias que tenían los trabajadores, las condiciones de salubridad, el trabajo de niños y mujeres y los salarios insuficientes. Después de 1880 se crearon las sociedades de panaderos, carpinteros y yeseros.
En 1882, inmigrantes alemanes crearon el Club Vorwarts de fundamentos socialistas democráticos que originaron el socialismo argentino. En 1887 se creó La Fraternidad. 
Club Vorwarts en Estanislaó del Campo y Laprida, Quilmes Oeste (circa 1920)
La Sociedad de Resistencia de Obreros Cerveceros de la Quilmes y Anexos  se crea el 16 de julio de 1932. El 9 de agosto se designó la primera comisión administrativa; tenía como secretario general a Felipe Montiel. El 11 de setiembre cambió su nombre por Sociedad de Obreros
Cerveceros de la Quilmes. Una de las cláusulas fundacionales era que el sindicato no estaría embanderado con ningún partido político ni ideología. [59] 
La primera acción educativa que tuvo esta entidad obrera fue crear la Biblioteca Popular y Ateneo Obreros Cerveceros de La Quilmes “José de San Martín”, en noviembre de 1932 y un periódico mensual denominado “El Obrero Cervecero” que luego cambió por El Rotativo Cervecero con 4 páginas. El lema era: “Defiende los intereses de los obreros de la cerveza. Lucha por la creación de un sindicato en cada industria cervecera y bregará por la unidad de la clase trabajadora en general".
 La biblioteca fue incorporada a la Ley Sarmiento de Bibliotecas Populares el 7 de marzo de 1933. En Hudson, la Maltería, también contaba con una biblioteca.
En 1935 la municipalidad, por la ordenanza Nº  915, le cedió una fracción e terreno a la Biblioteca de los Cerveceros de aproximadamente 12. M2 junto al Club Náutico bajo la prohibición de transferir en parte o en su totalidad el predio a otras instituciones. Luego en estos terrenos se instaló el Club Capataces Cerveceros de la Quilmes. 
El Rotativo se hizo revista con el subtítulo “Revista Proletaria”. Llegó a tener cerca de 40 páginas, con un tiraje
de 5000 ejemplares y se extendió a todos los rincones del país donde hubiera empresas cerveceras y subsidiarias o afines. La redacción y la administración estaban en la calle Cervecería 645 (hoy Gran Canaria al 1200 entre 3 de Febrero y Entre Ríos) Quizá donde hoy se halla la Sociedad de Capataces de la Cervecería fundada el 4 de enero de 1948.
Si bien se insistía en prescindir de cualquier enrolamiento político era evidente su compromiso con la causa popular; se pronunciaba por la libertad de los trabajadores como integrante de la Unión Obrera Local;  por la paz, ante la guerra entre Paraguay y Bolivia y por la democracia ante el fascismo que amenazaba la República Española y la amenaza nazi en Europa y sus remedos criollos.
El 16 y 17 de julio de 1938, en el segundo Congreso Ordinario que realizó la Federación se resolvió cursar un telegrama de adhesión al gobierno de la República Española, haciendo votos por la restauración de la paz y la conservación de la democracia. Esta adhesión fue respondida por el presidente del Consejo de Ministros Juan Negrín [60] por medio de un telegrama el 1º de agosto de 1938. Además, los obreros cerveceros de Quilmes habían hecho en marzo de ese año, colectas reuniendo $ 849,30, con lo que se enviaron a la España republicana, 149 cajones de corned-beef, en el vapor “Alsina” que salió del puerto de Buenos Aires el 1º de mayo. Y más adelante se enviaron a la Central de Amigos de la República Española, 1417 kilos de café, embarcados con destino a la España Leal en el vapor “Florida” que zarpó el 15 de junio de 1938.[61] 
Se creó la Cooperativa Obreros Cerveceros de la Quilmes, con el propósito de “... suministrar a los socios artículos de consumo y uso personal, máquinas, herramientas, etc.; establecer secciones de ahorro y edificación, propender a la educación económica del pueblo y propagar los principios de a cooperación libre”. 
Entregaba subsidios en efectivo de hasta $ 100 a los obreros enfermos. Se dictaban cursos y conferencias sobre higiene y legislación laboral. Se formó un grupo filodramático, grupo teatral que realizó numerosas representaciones.
En la década del 30 la Sociedad logró reglamentar el horario de trabajo, que la empresa dotara a los obreros de ropa y calzado de trabajo, disminución en el horario de los que hacía tareas insalubres, etc.
El 13 de agosto de 1935 los operarios y operarias de esa  fábrica habían fundado la Sociedad de Obreros y Obreras de las Tapas Coronas. Los primeros asociados fueron 63 obreras y 15 obreros. La Sociedad bregaba por la aplicación de la Ley Nº 11729 que contemplaba la pensión a la vejez a la invalidez, a ley de jubilaciones, además de los asuntos del jornal. Esas mujeres fueron las primeras luchadoras sindicales que tuvo Quilmes, de las que, lamentablemente, no quedaron constancias fidedignas, salvo la memoria de la gente.
Había una caja de Socorro Social con la finalidad de evitar las listas de suscripciones y crear un fondo común de prevención a fin de prestar ayuda en caso de fallecimiento o enfermedad. Los asociados pagaban una cuota mensual de $ 0,50 (el sueldo mensual en 1937 era de aproximadamente $100) y una vez al año se hacía la donación del jornal de un día. También se juntaban fondos por medio de fiestas, bailes y comidas.
En 1940, lograron el 100% de aumento en los sueldos para los trabajadores varones y el 30% de aumento para las mujeres (?) Además, de 24 días de enfermedad paga.
Durante los años de la expropiación estatal tuvo significativa actuación en el gremio cervecero Juan Carlos García y en los últimos años fue una figura referente el dirigente cervecero, José Luis Nacho Lagar.
 EL CASO DANTE SIVORI 
Luego de la sanción de la ley 14.122 de 1952 que dispuso la liquidación del grupo Bemberg el Estado adquirió la empresa Cervecería Argentina Quilmes y la puso en manos de los trabajadores en cooperativa.
El conflicto entre el grupo Bemberg y el Estado Nacional había comenzado en febrero de 1937 cuando el periodista José Luis Torres denunció ante la Justicia a los herederos de Otto Santiago Bemberg (1858-1932) y Josefina Elortondo, por evasión del impuesto a la herencia establecido por la ley 11.287 de 1921; ordenada por la ley de Educación Común Nº 1420 de 1884, que establecía como beneficiario de las tasas sucesorias al Consejo Nacional de Educación. Los cinco hermanos Bemberg-Elortondo no habían iniciado el trámite sucesorio y recién lo hacen después de radicada la denuncia, por un saldo de cuenta bancaria de 658.000 m$n.
Hasta la reforma fiscal de 1942 la ley de la herencia no obligaba a iniciar los trámites sucesorio inmediatamente después del deceso del testador; hasta ese entonces el capital sobre el que pagaba el impuesto era el del momento en que se iniciaba el trámite, así hubieran pasado varios años. Durante los cuales, los herederos podían disponer del capital a su gusto y derivarlo a testaferros o sociedades fuera del país, disminuyendo el monto imponible. Esto había pasado con la herencia de Otto S. Bemberg y su esposa. El saldo mencionado era irrisorio considerando el tamaño de los negocios que el holding poseía en el país, donde la Cervecería Argentina Quilmes era apenas una tercera parte.
Con el golpe militar de 1943 el juicio se retoma, pasando por varias complicaciones y vericuetos que terminan con la mencionada ley 14.122 de 1952.
Pero otro golpe de estado, el de setiembre de 1955, permite a los Bemberg reclamar la empresa y tras otras muchas dilaciones jurídicas, en 1959, el gobierno desarrollista de Arturo Frondizi devuelve la industria a sus primitivos dueños.
Una vez que se concretó la restitución, integrantes del personal jerárquico de la época tomaron represalias con miembros del Sindicato de Obreros Cerveceros, principalmente con su secretario sindical Dante Sívori, que fue detenido y puesto a disposición del Poder Ejecutivo acusado de “terrorista” por facultades determinadas por el Plan CONINTES que se había instalado durante el gobierno de Arturo Frondizi.
El 7 de febrero de 1960, Dante Sívori había sido despedido e inmediatamente la Subsecretaría de Trabajo exigió que fuera reincorporado por resolución Nº 41 del 19 de febrero de ese mismo año.
Contrariamente, desoyendo la orden oficial, la empresa confirmó el despido el jueves 7 de abril y al día siguiente en ocasión que los integrantes del sindicato estaban tratando los últimos acontecimientos en la sede de la calle Olavarría, siendo las 23 horas, irrumpió la policía reclamando por Sívori. Este dejó la reunión en que se hallaba y se presentó ante los agentes que lo llevaron detenido con destino desconocido. Luego sus compañeros lo ubicaron en el Departamento Central de Policía en la Capital Federal.
Al día siguiente el gremio presentó un reclamo responsabilizando como instigadores de este atropello a los directores: Juan Miguel Sánz, Emilio Amadeo y Juan Evangelista Muldhorffer.
Este hecho conmovió a los trabajadores, no sólo de la CAQ, sino de todo Quilmes, pues Sívori era un hombre respetable y querido en la sociedad local. El mismo diario El Sol, que no se podía calificar de “peronista” argumenta en una editorial: 
“Abril de 1960.- DESAFORTUNADA HA SIDO LA CASUALIDAD […] Nada han tenido que hacer las autoridades de la industria cervecera en la detención de Sívori, dirigente del gremio, pero insistimos en que no pudo ser más desgraciada la coincidencia, entre el despido del secretario sindical y el allanamiento de local y encarcelamiento de miembros de la mesa directiva. Conocemos a los hombres que están actuando en Quilmes
y, salvo que el Presidente de este país en pleno estado de derecho haga lo que se hizo con los miembros del secretariado de la CGT de La Plata dejarlos entre rejas y a disposición del poder ejecutivo cuando las autoridades los pusieron en libertad con la aclaración que la detención sufrida no afectaba ni su ‘buen nombre y honor’, Sivori habrá de reintegrarse pronto a sus tareas sindicales porque ese hombre será un empecinado luchador gremial, pero está lejos de ser un terrorista. […] Y vamos a lo que conviene repetir acerca de todo esto. Hace poco, redactores de nuestro diario realizaron un reportaje a don Otto (Eduardo) Bemberg,[62] en esa oportunidad se hablaron muchas cosas, algunas se reprodujeron en nuestro diario, pues bien, tomando las palabras del conocido hombre de empresa
volvemos a afirmar que su inquietud actual por aspectos financieros de aquella, no le apartan de las preocupaciones de lo que hace a los obreros de su fábrica. Otto (Eduardo) Bemberg, ya de regreso de muchas pasiones propias del que lucha, admira, respeta y aprecia en todo su valor lo que los trabajadores significaron para la conquista de su fortuna, no le son indiferentes sus problemas. Los obreros de la Quilmes han de saber eso, pero también han de comprenderlo quienes son colaboradores directos o indirectos de don Otto (Eduardo) Bemberg."
 El 18 de abril, Ítalo Fernández, prosecretario en ejercicio del gremio, actuando como secretario general interino, envió un telegrama a las autoridades nacionales anunciando el “pies de Huelga” (sic). Por otra parte los representantes de la Delegación regional de la CGT se entrevistaron con el gobernador Dr. Oscar Allende. Entre tanto Sívori fue trasladado a la Penitenciaría Nacional de la calle Caseros, incomunicado.
El 31 de abril se reiteraron los reclamos de liberación mencionando la proximidad del Día del Trabajador. El intendente Rodolfo Adalberto López ("Robín") intercedió por Sívori
Int. López
ante las autoridades del gobierno provincial y las nacionales de la Unión Cívica Radical Intransigente.

Durante dos meses no hubo un solo día en que el gremio no hiciera una gestión en pos de la libertad del Secretario General. Finalmente, Sívori salió de prisión el 28 de junio de 1960, penosamente maltratado y sin causa alguna. Así y todo, no se entumeció su espíritu de lucha; volvió al frente del sindicato y pronto tuvo que actuar ante nuevas medidas antipopulares de la Quilmes.
Efectivamente, había crecido la alarma entre los cerveceros pues desde la detención de Sívori se venían produciendo numerosos; entre 50 a 100 trabajadores por día.
Sívori, por nota y personalmente pide explicaciones a la empresa y, simultáneamente, hace la denuncia ante los medios de comunicación. La Cervecería aduce que la medida es una necesidad que hace a la salvaguarda de la fuente de trabajo, por la crisis producida principalmente porque durante el período que la empresa estuvo en otras manos se incorporaron más trabajadores que los requeridos según la producción, que también había mermado en forma alarmante pues se había descuidado la calidad del producto. 
Sívori señala a los medios que, notoriamente, la mayor parte de los despedidos eran obreros con licencia por enfermedad o incapacidad laboral producida por las deficientes condiciones de seguridad y salubridad, como el obrero Tatarian y Telmo Carballo que estaba internado en el Hospital Iriarte donde le habían practicado una operación en una pierna. Algunos despedidos recibieron el telegrama mientras tomaban sus vacaciones anuales. No se había considerado al personal con 25 o más años de antigüedad, por el contrario. Y, por supuesto, en la lista estaban la mayoría de los gremialistas delegados y subdelegados de sección e incluso los integrantes activos de la comisión administrativa, “cuyo único delito consistió en haber defendido honradamente y con la mayor lealtad los derechos de los compañeros trabajadores”. Así lo explicaba al diario El Sol del 12 de julio de 1960; a días de recuperar la libertad.
Y remarcaban que esto se debía al regreso de Bemberg al país: “… sus propósitos inocultables son llevar la miseria a los hogares de quienes con sudor y sacrificio amasaron la inmensa fortuna de que hoy disfrutan, contando con la complicidad de los directores y jefes del establecimiento para retrotraer la situación del trabajo vigente a épocas que ya creíamos definitivamente superadas y conseguir así mano de obra barata y sumisa”. 
Con estas medidas se violaban las leyes Nº 11.729 y 33.302, así como el artículo 7 y 54 del convenio colectivo de trabajo. Inmediatamente la CGT regional Quilmes, también cercenada por la persecución del plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado) que permitía declarar zonas militarizadas a los principales centros o ciudades industriales y autorizaba allanamientos y detenciones.
El periódico quilmeño es su editorial del 16 de abril intentaba tocar la moral del empresario y sus acólitos, lo que indudablemente fue en vano ya que la persecución del estado a todo intento de alterar una política liberal que impone el ministro Álvaro Alzogaray tiene como respuesta los Tribunales Militares y la cárcel. Las prisiones de todo el país se pueblan de resistentes.
Esta historia cervecera de hace 50 años, es tan sólo un capítulo más dentro del tumulto de arbitrariedades que los trabajadores y el pueblo argentino padecieron durante la segunda mitad del siglo XX, por parte de corporaciones de poder que, a través de las fuerzas armadas, de economistas cipayos y políticas infames,  impusieron teorías liberales que fracasaron siempre. 
LA CONSTRUCCIÓN 
Así como la instalación de la cervecería produjo un notable incremento de la población, la mayoría inmigrantes, y, después de la década del 30, provincianos de todos los puntos del país, con ella creció la construcción inmobiliaria.
Después de 1935, como se vio anteriormente, muchos fueron las subdivisiones de tierras y parcelamientos que se hicieron en La Colonia y sus alrededores. Aparecieron numerosas empresas constructoras, contratistas, albañiles, yeseros, carpinteros, techistas, peones de obra, etc. Muchos fueron los que se sumaron a los Lournaga, Fosatti, Etchevertz, en La Colonia se repetían los nombres de los Bossi y los hermanos Zito.
El 21 de octubre de 1934 se formó la Sociedad de Ingenieros, Arquitectos y Constructores de Obras y Anexos del Partido de Quilmes. Fue su presidente el ingeniero austrohúngaro Juan Pollak (hoy una calle de Quilmes lleva su nombre) acompañado por los constructores Alfredo Fosatti y el multifacético Marcelo Traversa, autor del libro de misceláneas “Estampas de antaño” y co-fundador del Club Náutico.
Así se puso la base para la creación del gremio de la construcción. En los primeros años se reunían en la Unión de Obreros Cerveceros. El 11 de mayo de 1953 la Unión Obrera de la Construcción inauguró en Entre Ríos y Bernardo de Irigoyen la sede propia. Asistieron 150 personas, entre ellas, el secretario general de la UOCRA Julio Meizner, el diputado nacional Juan Carlos García, el secretario adjunto de la CGT de Quilmes, Juan José Cánova, el diputado provincial peronista Luis Ángel Barba, etc. En el acto se rindió homenaje a Eva Perón y al Gral. Perón. 
LA CORPORACIÓN CRECE [63] 
En 1905, el grupo Bemberg construyó por cuenta del gobierno de la Provincia de Buenos Aires el ferrocarril de La Plata al Meridiano V. 
En 1907 se compra la Cervecería Schlau de Rosario, fundada en 1872, para satisfacer la demanda. 
En 1908 se participó en la formación de la Sociedad Ferrocarril de Rosario a Puerto Belgrano, que concretó esa obra. 
En 1911 se hicieron los primeros ensayos de producción de cebada cervecera con semillas importadas, las que serían reemplazadas por variedades locales, evitándose así la importación de malta. 
En 1912 se adquirió la Cervecería Palermo, nacida en 1897, donde tenía intereses el grupo Tornquist. 
En 1913, Quilmes Palermo y Schlau con las cervecerías Buenos Aires y Germanía formaron el Consorcio Cervecero Unión que en 1913 formarían la Cervecería del Norte en Tucumán. 
En 1917 se iniciaron los ensayos de malteado en la Planta de Hudson, produciéndose la primera malta de cebada argentina. 
En 1917 se fundó Santa Rosa Estancias Ltda. S.A. 
Entre 1915 y 1920 se construyeron las Cervecerías del Norte en Tucumán y de los Andes en Mendoza, se reconstruyó la Cervecería Schlau de Rosario y se modernizó la Cervecería Palermo de Buenos Aires. 
En 1920 se fundó la Compañía Argentina de Levaduras S.A., primera fábrica argentina dedicada a la fabricación de levaduras para la panificación. En ese mismo año se establecieron fábricas de hielo y de gas carbónico en Rosario, Córdoba, Paraná, Rafaela y Bahía Blanca. En Santa Rosa Estancias S.A. se construyeron casas para tamberos, escuela, casas para peones, administración y fábricas de quesos incorporando a las mismas los últimos adelantos técnicos. 
En 1921 adquirió la Cervecería San Martín de Bahía Blanca que cerraría en 1926. Además controló la Cervecería Santa Fe y la fábrica de gaseosas Bilz, fundada en 1905. 
En 1923, culminando 12 años de ensayos, se distribuyó semilla de cebada cervecera totalmente argentina, sembrándose una extensión de 500.000 ha Poco después el país se transforma en exportador de cebada. Ese mismo años y ante las dificultades que enfrentaba el Gobierno Argentino para cubrir la emisión de un Empréstito Patriótico, la Casa Bemberg dio su garantía al mismo, logrando su colocación en el mercado internacional por un total de 100 millones de pesos. 
En 1925 se extienden las operaciones hacia la selva misionera, se construye Puerto Bemberg con casas, iglesia, escuela, hospital, en el mismo predio donde hoy funciona un importante centro forestal. 
En 1931 adquirió la cervecería “Córdoba”. A esta altura la Bemberg controlaba el 80% del mercado de la cerveza en la República Argentina. 
En 1937 se realiza la primera importación de lúpulo por avión. 
En 1939 adquiere la cervecería “Bella Vista”. 
La familia Bemberg en julio de 2006 se desprendió de los activos del fondo BISA (Bemberg Investments S.A.), al venderle a su socio Zucamor - empresa fundada por las familias Zucchini, Campos y Morras en Ranelagh, Berazategui - el 46,5% de las acciones de Papel Misionero, que produce por año 94.000 toneladas anuales de papel para elaborar cajas de papel corrugado y bolsas multipliegos. De ese total, 18.000 toneladas se destinan a abastecer la demanda de Zucamor y otras 12.000 toneladas a Puntapel, una fabrica de envases de papel con base en San Luis, que pertenece a Zucamor. La empresa exporta entre 6 y 7 % del total de su producción a países limítrofes. 
Papel Misionero surgió como un emprendimiento mixto, estatal y privado, con el objetivo de desarrollar la industria forestal en una de las provincias con mayor potencial y recursos para esta industria. El objetivo, logrado, era construir una planta de celulosa y papel, pero como el capital inicial era intensivo, fue el estado provincial quien se convirtió en el principal accionista con el control de la operación. A inicios del 1998, luego de un largo proceso de privatización, el consorcio BISA - Zucamor S.A. adquirió 93% del paquete accionario.
Los Bemberg se quedaron con el 60% de las acciones de la firma de ropa interior Caro Cuore, que estaría valuada en u$s 15 millones. [64] 
ADVERSARIOS 
No sólo la Dirección Impositiva y el régimen peronistas fueron adversarios de los Bemberg, años antes, durante la década del 30, el diario El Sol, tuvo diferencias insoslayables con los Bemberg y su empresa por circunstancias en que la municipalidad le había dado la concesión de la C.O.S.Q.E.
El enfrentamiento tuvo su punto de hervor en oportunidad del fallecimiento de Otto Sebastián Bemberg el 2 de mayo de 1932, en que titula la noticia de este modo: “Grandezas y Miserias de su Vida – Era el amo y Sr. de la Comuna – Con su dinero deshonró la función Municipal”. Las diferencias de El Sol, en realidad, eran con el lopizmo encabezado por el diputado Rodolfo A. López (padre) que utilizaba como medio de réplica su periódico La Verdad. 
El Sol en esos años respondía a una secesión conservadora, la Democracia Nacional y los López a la Juventud Radical que parecía congeniar con la “expansión progresista” que los Bemberg daban a Quilmes. [65] 
Luego las relaciones entre el periódico y la Cervecería se allanaron, pero: “En el año 1942, el periodista José Luis Torres (que había acuñado la expresión ‘la década infame’ para descalificar al aciago período que se inicia con la sedición del 6 de septiembre de 1930) se presentó ante el juez de instrucción Ramón F. Vázquez con un escrito de querella contra la sucesión de los cónyuges Otto Sebastián Bemberg y Josefina Elortondo de Bemberg por defraudación al Consejo Nacional de Educación en el impuesto hereditario.
En su escrito, José Luis Torres (periodista tucumano) hacía renuncia a lo que le pudiera corresponder como participación por la denuncia de evasión de dicho impuesto por parte de los herederos de los Bemberg. De igual manera, renunciaban a sus honorarios los abogados patrocinantes Gilberto A. Zavala, Colón Quiroga y Juan Jacobo Zavala. [66] […] El juez Vázquez dio traslado de la querella al fiscal Leopoldo E. Silva, para que éste se pronunciara sobre la personalidad pretendida por Torres. El fiscal, de acuerdo con el prejuzgamiento del juez, se expidió negándole a Torres el carácter de particular ofendido o damnificado. Basándose en el dictamen del fiscal, el juez resolvió ‘no hacer lugar al rol del querellante pretendido en esta causa por José Luis Torres’.
La querella en contra de Bemberg, destinada a recuperar para el Estado cifras millonarias indispensables para el fomento de la instrucción primaria, con absoluto desinterés de parte del denunciante, introducía, según la vista del fiscal, ‘un verdadero desorden jurídico’. El orden jurídico consistía, pues, (?) en mantener por siempre la impunidad de los delitos denunciados.” [67] 
El martes 13 de mayo de 1947, Otto Eduardo Bemberg, en nombre de su familia y el suyo propio, publicó una Solicitada donde se defendía de las acusaciones y amenazas que se les hacían desde algunos estamentos del gobierno asentando argumentos que luego determinaron la expropiación de la empresa por parte del régimen peronista.
Estos son algunos conceptos de la solicitada: [...] “El Delegado Interventor en el Consejo Nacional de Educación sostiene, en una nueva presentación ante la justicia que: ‘corresponde aplicar a los hijos de Otto S. Bemberg y doña Josefina Elortondo de Bemberg, una multa solidaria de $ 97.000.000, por ocultación dolosa de bienes, para lo cual se habrían valido aquellos de la construcción de sociedades controladoras de acciones que intencionalmente radicaron en el extranjero’. Resulta elemental que una presentación de este Consejo ante el juez, sometiendo a consideración sus pretensiones no tiene más valor ni alcance que el de una manifestación unilateral, que no hace cosa juzgada, respecto de la veracidad de lo hechos en que se funda lo pedido, ya que la existencia o inexistencia de esos hechos ha de decidirlas el juez ante quien se formula el pedido. Estamos frente al Consejo Nacional de Educación en la situación de cualquier demandado a quien su contrincante le atribuye una deuda o un hecho cualquiera que deberá probar de acuerdo con las leyes. Declaro nuevamente en presencia del reiterado ataque a nuestro nombre, nuestro honor y nuestro concepto que la pretensión del interventor en el Consejo no se funda en disposiciones legales algunas. La Brasserie Argentine Quilmes fue creada en 1888, cuando no existían en nuestro país impuestos sucesorios. En ese entonces mi padre don Otto S. Bemberg poseía tan sólo el 10% de las acciones. Resulta absurdo y revelador de una pasión que debería ser extraña al juzgamiento de  un asunto de esta magnitud, afirmar que la dirección de las empresas haya sido ubicada intencionalmente en el extranjero con la finalidad de eludir leyes que se dictaron 60 años después. Pretender cobrar multas en este caso es tan absurdo como adivinar los impuestos que regirán en 1960. Pero hay más aún. Habría que suponer todavía que ese propósito lo tuviera un accionista que, como en el caso de mi padre, sólo disponía del 10 % del capital de la mencionada sociedad. Es igualmente inadmisible la calificación que el mismo funcionario hace de nuestra conducta cuando encuentra: ‘falsedad y reticencia en las declaraciones y juramentos prestados’; ‘reconocimiento tardío y forzado como consecuencia del decreto 8755 del gobierno revolucionario por una suma superior a los $ 91.000.000’; ‘reincidencia en la ocultación de donaciones’. En efecto todos los bienes que pertenecieran a nuestros padres, acciones y dineros fueron denunciados oportunamente en el juicio sucesorio. No ha habido ocultación alguna y mucho menos ocultación dolosa. Hemos sostenido sí, y lo seguimos sosteniendo que la transmisión de acciones no está sujeta al pago de impuestos como así también que no es posible que las transferencias que nuestros padres nos hicieron en 1930 sean gravadas por leyes nacionales y provinciales dictadas en 1942 y 1943. Para fundar la injusta acusación del funcionario aludido sería menester admitir que defenderse del despojo dentro de la ley es un acto doloso y culpable. La deformación de la verdad por defecto de información, por exceso de celo o por cualquier otra causa nos obliga a esta explicación pública que hubiéramos deseado evitar, pero como por encima de esta convicción debemos colocar nuestro patrimonio moral que no admite demora, esto es lo que hacemos en este caso frente a lo que consideramos un agravio para nuestra conducta inobjetable y limpia, por parte de quienes deben dar por el carácter público de las funciones de que están investidos, ejemplo de serenidad y moderación en lo juicios.Firmado Otto E. Bemberg, 13 de mayo de 1947.
El análisis legal e historicista de este documento permite comprender en parte la coyuntura política, económica y social del país a partir de 1945.
 LOS BEMBERG SEGÚN EL GRAL. PERÓN
 La familia Bemberg en la Argentina es algo así como un inmenso pulpo venenoso que todo lo va emponzoñando y ocupando. La corrupción de funcionarios públicos fue su especialidad. La ´coima’ es una institución bembergiana. Penetró el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. No hubo rincón de la Administración Pública donde Bemberg no llegara con su corrupción. 
Mediante este procedimiento delictuoso llegó a amasar una gran fortuna; como Al Capone, se dedicó a la cerveza y constituyó el más extraordinario monopolio, para estar también fuera de la ley en este aspecto. Sus abogados fueron también famosos como lo son en el foro los que se dedican a esta clase tan torcida del derecho. Bemberg fue tomando todas las cervecerías del país después de arruinar a sus legítimos dueños por la competencia desleal. Tomó todas las fábricas de levadura y monopolizó las malterías. Era desde ese momento el ‘Rey de la Cerveza’; como tal, había terminado con todos.
Obtenido esto, se dedicó a la yerba mate y tal vez habría creado otro inmenso monopolio si las cosas no hubieran cambiado con la muerte de ‘Don Otto’. A la muerte de este señor sus herederos iniciaron juicio sucesorio, de esto hace casi veinte años y con gran sorpresa para el fisco, su fortuna se reducía sólo a seiscientos mil pesos. Terminado el juicio, frente a tan insólita y absurda simulación, el Consejo Nacional de Educación denunció la evasión de impuestos y el asunto pasa a la justicia federal. Allí el juicio durmió el sueño de las cosas olvidadas durante quince años, en los que los herederos Bemberg han de haber movido algunas influencias’ para que ‘no se hablara más del asunto’. ‘Hijos de tigre, tenían que salir overos’.
Principio del formulario


Comparta En 1946, cuando recibí el gobierno y no tenía ni noticias del ‘caso Bemberg’, un señor José Luis Torres inició una
campaña en los diarios y por folletos, sobre esta defraudación al fisco. En ese entonces se había creado el Ministerio de Educación, en reemplazo del antiguo Consejo Nacional de Educación, que era quien percibía los impuestos a la herencia y las herencias vacantes. Pedí al ministro que estudiara el asunto y cumpliera la ley. Desde entonces el juicio marchó. Sería largo historiar todo lo que se comprobó en ese juicio que, por otra parte, ha sido publicado en extenso. Las demandas eran de dos caracteres: una por defraudación al fisco y otra por monopolio. Eran tan abrumadoras las pruebas que ambos juicios aunque largos y laboriosos, terminaron condenando a la sucesión Bemberg y ordenando la liquidación de sus bienes en rebeldía porque todos los Bemberg habían desaparecido del país.
Se comenzó la liquidación pero mientras se estaba en ello, se comprobó que algunos testaferros actuaban para adquirir para Bemberg lo que el mismo Bemberg vendía. Esta superchería hizo que el Congreso tomara cartas en el asunto y dictara una ley especial sobre cómo debía hacerse la liquidación. Mediante esta ley, dictada en resguardo de la justicia misma, fue posible que el Estado tomara cartas en el asunto y procediera a una real liquidación de los bienes. Mediante ello también fue posible que el Sindicato de Cerveceros y afines de la República Argentina, que agrupa a todos los obreros de Bemberg, pudieran comprar las cervecerías y los establecimientos afines, pagando un precio justo y convirtiéndose en propietarios, mediante el sistema cooperativo. Tenemos más cerveza y es del Pueblo.

También en este caso los ‘libertadores’ [68] prometieron devolver a Bemberg, que los ‘financió’, sus bienes, despojando a los obreros que compraron de buena fe, mediante un fallo definitivo de la justicia una ley nacional que dispuso la liquidación. Aunque estos ‘libertadores’ han dado muestras de desconocerlo todo, imagino que entre ellos habrán algunos que tensan algo de juicio y conozcan algo de derecho, aunque generalmente en las dictaduras militares el derecho suele ser la cosa más olvidada, más desconocida y más aborrecida: los dictadores son el derecho. Por eso, Cicerón afirma: ‘La fuerza es el derecho de las bestias’.” [69] 
Escribió Fermín Chávez en la revista Primera Plana Nº 507 del 13 de septiembre de 1973: El grupo Bemberg, símbolo de toda una época de la Argentina librada al apetito de los consorcios internaciones, se convirtió en el enemigo más enconado e intrigante de Perón. Los misteriosos ‘accionistas franceses’ de la Cervecería Quilmes no se quedaron quietos y acrecentaron la propaganda antiargentina en el exterior. Al grupo Bemberg se agregó en 1951 el grupo Gainza Paz […] cuando el movimiento expropió La Prensa y lastimó a la oligarquía en dos de sus mucosas más sensibles: el bolsillo y el orgullo de clase. La unión de los grupos se rubricó sobre la libreta matrimonial de Magdalena Bemberg Bengolea casada con Máximo E. Gainza Castro, hijo de Alberto Gainza Paz y de Elvira Castro. 
“Los Bemberg, incursionaron en diversas actividades agropecuarias, financieras y comerciales. Como parte de este desempeño como grupo empresarial, desarrollaron una estrategia de crecimiento a través de la integración horizontal y vertical en transporte y distribución, finanzas y abastecimiento de insumos básicos. En 1904 se creó la Compañía de Tramways de Buenos Aires y Quilmes para realizar el transporte de cerveza hacia la ciudad de Buenos Aires. En 1905 la empresa construyó por cuenta del gobierno de la provincia de Buenos Aries el ferrocarril de Rosario a Puerto Belgrano. En 1917 creó Santa Rosa Estancias Ltda. SA y luego obtuvo la participación en Manufactura Algodonera Argentina, en 1924 y Fruticultora Idahome, en 1929.En 1919 se creó la empresa Crédito Industrial y Comercial Argentino (CICA), con el fin de administrar los fondos del conjunto económico que se había ido desarrollando. En 1920 fundaron la Primera Maltería Argentina, la Compañía Argentina de Levaduras, S.A.. y Coroplas, para fabricar tapas corona.
En 1925 ampliaron las actividades agropecuarias con la fundación del Puerto Bemberg en la selva misionera. Además, en 1929, fundó la Compañía de Obras Sanitarias de Quilmes y Extensiones (COSQUE ya mencionada) 
El manejo de las finanzas de la empresa se desplegó entre los intereses locales y su diversificación en la plaza financiera de Paris, donde se inicia en 1913 la oferta pública de las acciones. En 1919 la familia Bemberg tomó el control total de la empresa comprando las acciones de los Wendelstad, socios originarios de la Brasserie Argentine. Desde 1938 la Brasserie pasó a cotizar en la Bolsa de Luxemburgo, y en 1960 la casa matriz de la empresa se radico en Luxemburgo transformándose en holding.” [70] 
LA DINASTIA  BEMBERG 
Pedro Federico Otto Bemberg Drügg (Otto Pedro) nació en Colonia (Alemania) en 1827, era hijo de Pedro Bemberg y de María Theresa Drug Westhoven. Alrededor de 1847 ocasionalmente visitó Buenos Aires donde poco después se radicó y fundó una empresa de importación y exportación de productos agroganaderos. En 1852 se casó con María Luisa Ocampo y Regueira (1831/1920), heredera de una de las mayores fortunas del país. y regresó a Europa donde nació su hija mayor Rosa.
En 1858, poco después de su regreso al país nació su segundo hijo, Otto Sebastián, al que le siguieron Luisa y Herman.
En 1870 creó la industria de destilación del alcohol de maíz con capitales franceses, la fábrica se levantó en el paraje de Conchitas, Partido de Quilmes (hoy Hudson, partido de Berazategui) en 1886, bajo la dirección del mismo Pedro F. O. Bemberg, que en sociedad con su hijo, Otto Sebastián (1858 – 2/5/1932) creó la Brasserie Argentine Quilmes, o Cervecería Argentina de Quilmes. Pedro Federico Otto Bemberg falleció en 1895 
Otto Sebastián personalmente buscó el lugar apropiado para su empresa. Se casó con Josefina L. Elortondo y Armstrong hija de Isabel Francisca Armstrong Villanueva [71] (bautizada el 16.10.1829 - falleció el 1.7.1899) y de Federico Elortondo, estanciero, banquero y propietario de campos en el sur de la provincia de Santa Fe. En el año 1890, dichas tierras fueron mensuradas y divididas en chacras que se entregaron en alquiler a inmigrantes (españoles en su mayoría), sin opción de compra.
Tuvieron cinco hijos: Federico Otto (3.8.1885-1949) y Otto Eduardo (23.6.1887 - 1932) Luis Emilio, Jorge María y María
Rosa Luisa, fallecida en 1921, casada con el marqués Hubert de Ganay, cuyos herederos hoy poseen acciones de la empresa. Los dos primeros se harán cargo de la CAQ.
Gran parte del año vivían en San Isidro en la casa que había levantado los Elortondo en 1867. Era una construcción de una planta organizada alrededor del patio central, y con la galería mirando al río, con todas las remembranzas de la casa criolla-colonial. En 1938 los Bemberg-Elortondo donaron esta propiedad al arzobispado para la formación de sacerdotes. La casa pasó a funcionar como pre-seminario a cargo de la congregación de la Virgen Niña. 
El periodista confunde, a Otto Eduardo con Federico Otto, a quien se refiere este obituario del diario El Sol de 1949.
Otto Sebastián falleció en Francia  el 2 de mayo de 1932, al poco tiempo muere su esposa. 
Federico Otto Bemberg Elortondo se casó el 10 de abril de 1919 con Jovita Julia García Mansilla. Tuvieron dos hijas.

  Se refiere a Federico Otto que falleció en 1949.
Otto Eduardo Bemberg Elortondo se casó el 10 de noviembre 1913, con Sofía Elena Bengolea Arning, nacida el 11 de febrero de 1890, hija de Abel Avelino Bengolea Llobet y de Sofía T. M. Arning Lawson. Tuvieron cinco hijos, entre ellos a María Luisa Bemberg famosa directora de cine, escritora y actriz (14.4.1922 - 7.5.1995) Casada el 17 de octubre de 1945  con Carlos María Miguens.
Los hermanos Bemberg de la tercera generación se hicieron cargo de la empresa cervecera en 1909, el primogénito, Federico Otto, hasta su expropiación el 30 de julio de 1954 por la deuda de $ 181.000.000 (año 1941) que el “trust” Bemberg tenía con el Estado argentino en concepto de impuesto a la herencia (seis años después, en 1960 se reintegró a sus propietarios originales) 
En los apellidos de las esposas se evidencia los vínculos matrimoniales que los Bemberg establecieron con familias de la alta burguesía, netamente argentinas de origen hispano y británico. Ahora, la dinastía Bemberg está dividida en cuatro ramas. 
Los Miguens Bemberg: María Luisa Bemberg, hija de Otto Eduardo y famosa cineasta, se casó con Carlos María Miguens. De ese matrimonio, nacieron Carlos José Miguens Bemberg, que llevaba las riendas de Quilmes hasta que salieron del negocio, Diego, Cristina y María Luisa (o "Luisita")
 - Los Sainz de Vicuña: María Inés, hija de Federico Otto, se casó con Eduardo Sainz de Vicuña. Los hijos de ese matrimonio son Álvaro, Federico, Ana y Beatriz. Junto a algunos primos que están casados con las hijas de María Rosa (hermana de María Inés), conforman la rama cuya mayor actividad tiene lugar en Chile y España. 
- Los Montalembert: el conde Carlos de Montalembert se unió a María Francisca Bemberg, hija de Luis Emilio. El legado recae en Jacques Louis de Montalembert. Este representante de la rama de Luis Emilio llegó a ser presidente de Quilmes y fue decisivo a la hora de traspasar la firma, determinación resistida por los Miguens Bemberg. 
- Los De Ganay: María Rosa Bemberg también encontró el amor en la aristocracia europea y se casó con el marqués Hubert De Ganay. De sus cinco hijos, se destacó André, que extendió su apellido con dos varones, Serge y Jean, nombres recurrentes en todos los directorios de Quilmes.
La familia vendió el 87% de Quilmes en dos etapas: una parte en 2002 y el resto en 2006. Carlos Miguens Bemberg no aprobaba la operación. Eso enfrentó a los Montalembert y De Ganay, que estaban dispuestos a aceptar la oferta de los brasileños. Los Sainz de Vicuña también acordaban la venta, pero lograron conservar los vínculos con los Miguens-Bemberg, lo que no se concretaría con los franceses.
Aunque el apellido Bemberg es de origen alemán, en muchos lugares del mundo se los asocia con la Argentina porque fue aquí donde formaron su imperio. Hoy, los medios periodísticos británicos creen que son argentinos los nuevos dueños de la cadena inglesa de sushi “Yo! que se vendió en más de US$ 100 millones a Quilvest. 
La corporación que fue de los Bemberg, actualmente posee 10 plantas en la Argentina. 
CERVECERÍA Y MALTERÍA QUILMES HOY (2005) 
En bien de ser riguroso convendría sabe qué pasa hoy con la principal empresa impulsora de la industrialización en la historia de Quilmes, además de todos los rumores de cierre y venta de la instalación fabril, de la Villa Argentina y del Parque. Para ello recurrimos a otras voces que reafirman y condicen con nuestras investigaciones. 
“La familia Bemberg después de 120 años de permanencia en nuestra ciudad, vendió parte de las acciones a otra empresa cervecera en el año 2006 y dejó la empresa; quizá
todo eso forme parte del mundo globalizado en que vivimos, pero los que un día fuimos a buscar el hielo o un barril a la fábrica y allí dentro, en su boliche tomamos cerveza en un jarro de aluminio, paseamos por la villa o jugamos un partido en el parque, todos aquellos sentimos que perdimos algo, tan importante como ‘La Cervecería Quilmes’. Que jamás nos perteneció,  pero siempre fue nuestra.” [72] 
En el Zonal del diario Clarín del jueves 29 de abril de 2010, informa: “Planta Quilmes, el establecimiento industrial insignia de Cervecería y Maltería Quilmes, recibió el premio del Instituto Argentino de Seguridad por alcanzar el récord del millón de horas hombres (HH) trabajadas en 2009 sin accidentes con días perdidos. […] En los últimos 10 años aumentó un 40 % su producción. En la actualidad, produce el 35 % del total del volumen de cerveza que comercializa la firma en el país y es la mayor productora de Quilmes Cristal de un litro. Tiene una capacidad de producción de 5,8 millones de hectolitros por año y es la responsable de producir todos los barriles de cerveza tirada, tipo Quilmes Chopp, que se comercializa en el país. La Cervecería recibió una distinción por haber reducido en un 95% los accidentes laborales…” 
En 2016, la Cervecería pertenecía al grupo AB InBev, cuyo mayor accionista es Carlos Sicupira. El presidente de la compañía en América del Sur es Marcio Froes y vicepresidente de Asuntos Corporativos  y Legales Pablo Querol. (73)
Chalo Agnelli
del libro: "La Colonia de Valerga - historia social del segundo barrio de 
Quilmes" (2011) Ed. Tiempo Sur, Quilmes. Pp.67 a 92


NOTAS 
[1] Ver del mismo autor “Migraciones” Ediciones Jarmat, 2006. 
[2] Craviotto, José A. (ver bibliografía) y “Migraciones” Cuatro familias quilmeñas. Documento del autor presentado en la 2° Jornadas Históricas 2004 de Berazategui, organizadas por la Asociación “Orígenes” 
[3] Los primeros 10 km de vías férreas que se tendieron en el país fueron en 1857, entre la actual Plaza Lavalle y Flores. Cuando llegan el ferrocarril a Quilmes la extensión era de 1200 km. 
[4] Ver “Remembranzas quilmeñas” de M. Ales. Pág. 104. Cichero, Fortunato, ver glosario. 
[5] Ver “Cuaderno de Identidad Nº 1”.
[6] Agnelli, Chalo. “Maestros y Escuelas de Quilmes”. Ed. Jarmat. 2004. Quilmes Pág. 
[7] Agnelli Chalo. Migraciones 
[8] Reboratti, Carlos Eduardo. “El país de los argentinos” 168 Primera Historia Integral 40. CEAL. Pág. 229. Bs.As. junio de 1980 y Levoratti, Jorge H. “Reseña histórica de la industria quilmeña (1810-1935) Apuntes de la Junta. Lomas. 1987 
[9] Año XIII N° 1323, del 16/8/1888.
 [10] Mabel Rodríguez de Contardo (ver bibliografía) 
[11] “El Sol” 1947. Hemeroteca de dicho periódico. 
[12] Scarzanella, Eugenia. “Industriales y comerciantes italianos en Argentina y apoyo al fascismo (1922-1955)” Universidad de Bologna. 
[13] De “Presencia alemana y austríaca en la Argentina”. Ver bibliografía. 
[14] Dorfman, Adolfo. “Historia de la Industria Argentina” Bs. As, 1970 
[15] El Sol, número extraordinario, nov. 1947 
[16] Planta utilizada para dar el gusto amargo característico de la cerveza. 
[17] Libro del Centenario de la empresa. 
[18] La Comisión de Higiene había sido creada por ordenanza del 17 de julio de 1888, debido al creciente interés para la instalación de diferentes empresas en el Partido. 
[19] Libro N° 1 de las actas del H.C.D. de Quilmes Fojas 72 y 73; año 1888. 
[20] Ver “Migraciones” del autor. 
[21] Idem ant. foja 128 – 130 
[22] Desde aquí figura como CAQ 
[23] Documento N° 179, hallado en Dirección de Geodesia de la Pcia. de Buenos Aires. Dado que la grafía y la puntuación del original es un tanto confusa para una lectura actualizada, se hicieron algunas modificaciones y  agregados entre paréntesis para mayor comprensión. 
[24] Los herederos de José A. Wilde que figuran son Malvina, Estela y Victoria Wilde y el Sr. Emilio Marton (o Barton), comprador de los derechos y acciones de otros dos herederos del Dr. Wilde, sus dos hijos José Antonio y Jaime. 
[25] De las dos más altas, hoy queda una y otra sin uso junto a la calle 12 de Octubre. 
[26] Numeradas como 390 y 391. (Alexander, Abel. Bibli.) 
[27] Idem. ant. 
[28] Libro del centenario de la CAQ. 
[29] Idem ant. 
[30] Libro de Actas del HCD N° 2, folio 102. 
[31] sitio: http://www.quilmesvirtual.gov.ar 
[32] Libro del centenario de la CAQ. 
[33] Jorge Jiménez, colaboración de Julián López. Nuevo Horizonte, 14/8/1997, suplemento especial de los 331° aniversario de Quilmes. Pág. 60 
[34] Salustio, M. “El balneario de Quilmes” Pág. 157 
[35] Ver foto en “El Sol” del 27/3/53 Año 26 – Nº 6677 
[36] Periódico “El Plata” del 31 de junio de 1927. Bibl. Sarmiento. 
[37] Revista “Fuego y Agua, en adhesión al 50 aniversario de la Sedad. de Bomberos Voluntarios de Quilmes; dirigida por Juan José Cornaglia y con colaboraciones de: Ricardo J. Cornaglia, José Goldar, Armando B. González, Juan Torrado, Rodolfo Adalberto López, José A. Craviotto, etc. Ver Schbib, C.D. “Fuego y Agua” Pág. 45 
[38] Según manifestó el Sr. Fernando Pozzo en el discurso que dio el día de la inauguración de la maternidad. Diario “El Sol”. 
[39] Goldar, José. “Historia de la Sdad Hospital de Quilmes...” 
[40] “El Sol”, notas del 2, el 19 y el 20 de noviembre de 1944 
[41] Lo fue sustituyendo al Dr. Jacinto Reynoso, desde el 28 de julio de 1944 hasta el 17 de febrero de 1946. Fue el cuarto comisionado desde el golpe de julio de 1943 en que se depone al Intendente Manuel Cruz. A Etchegaray le siguieron dos comisionados más, en total seis, antes de que asuma un nuevo Intendente electo, que fue el Dr. Eloy Numa Damonte el 1ª de mayo de 1948, vecino de La Colonia. 
[42] 25/5/1882-1º/7/1964.
[43]Abogado. Fue un profesor destacado en la Escuela Normal de Quilmes. Tenía relevantes condiciones de orador, de altos quilates morales e intelectuales. Durante años fue asesor legal ad honorem de la Soc. Hospital de Quilmes. Se distinguía por su señorío, su bonhomía, su afabilidad, su permanente sonrisa. Casado con Lidia Rocca Rivarola. Hermano del Dr. Fernando Pozzo. Falleció en la Capital el 29/12/1972.” (Goldar J. Historia de la Sedad. Hospital...) 
[44]El Sol” sábado 14 de julio de 1947 
[45] Pediatra. Nació en Paraná Entre Ríos. Llegó a Quilmes en 1913, ejerciendo su profesión en Bernal. Comisionado de la municipalidad de Quilmes entre el 15 de mayo de 1940 hasta el 15 de abril de 1941. Fue uno de los más dinámicos promotores para erigir en Quilmes un monumento al Libertador, creó la Comisión Municipal de Cultura y la Junta de Estudios Históricos de Quilmes. Hermano del abogado Juan Domingo Pozzo. Estaba casado con Celia Rodríguez descendiente directa del guerrero de la Independencia y gobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez Compmartin (1771-1845) Pozzo con su esposa tradujeron y divulgaron la obra literaria del escritor quilmeño Guillermo E. Hudson.  Ubicó la propiedad donde nació el escritor en Florencio Varela, la chacra “Los Veinticinco Ombúes”. Falleció el 25/2/50. Ver Firpo, J. Recuerdos del viejo Bernal”; Pág. 80. 
[46]El Periodista”, miércoles 6 de noviembre de 1985, Pág. 4. 
[47] Alejandro Bustillo (18/3/1889 – 3/11/1982), arquitecto de obras como el Banco Nación de Buenos Aires, el hotel Llao-Lao, el casino y Hotel Provincial en Mar del Plata. Se casó con Blanca Ayerza, vecina de Plátanos donde construyeron su casa “Los claveles”. Recibió de su suegro parte de la estancia “Las Hormigas” donde, desde 1953, se halla el Instituto María Ward. 
[48] Tomado del diploma que los obreros y empleados de la empresa de “Tapas Coronas”, entregó firmado a su jefe don Armando Agnelli con motivo de su jubilación el 29/6/56, después de 40 años de pertenecer a la Cervecería Quilmes. 
[49] Revista “Cien Ciudades Argentinas” Tomo I.- 1927. Pág. 21. 
[50] Revista proletaria “EL Rotativo Cervecero” Año 6 Nº 67, julio 1938, Págs. 14 y 15. 
[51] Ley Sarmiento de Bibliotecas Populares Nº 419/1873 
[52] Ver “Maestros y Escuelas de Quilmes” Pág. 165. 
[53] nació en Paris el 4-5-86 / 31-7-39 53 años 
[54] Información aportada por Nidia Presson Ruesta de Martin 
[55] Ver bibliografía, “La Cervecería de Quilmes” de San José, Alfredo. 
[56] Eran hermanos de Werner: Juan, nacido en Montevideo el 8 de setiembre de 1890, fallecido en Quilmes el 5 de enero de 1945 y Rosa Baenninger nacida el 22 de noviembre de 1899 y fallecida el 26 de febrero de 1978, casada con Raúl B. Moulié (n.23-3-1898//+20-6-1980) Juan casó con Susana Tollo (n.18-1-1889//+1-7-1991) 
[57] Colección privada 
[58] Esquina SO 
[59] Bargero, Hebe M.G. “Origen y organización del sindicato de obreros cerveceros de la Quilmes” en “Apuntes de Historia Lugareña” de la Junta, Pág. 93 
[60] (1887-1956) Médico y jefe del gobierno de la República durante la guerra civil (1937-1939) 
[61] Revista proletaria “EL Rotativo Cervecero” Año 6 Nº 67, julio 1938, Págs. 14 y 15. 
[62] Hijo de Otto Sebastián (1858-1832), nieto de Pedro Federico Otto Bemberg (1827-1895) y hermano de Federico Otto (1885-1849) 
[63] http://www.taringa.ne 
[64] www.pro-teger.com/ 
[65] El Sol. 2 de marzo de 1932 – Año IV N° 948. 
[66] José Luis Torres. “Los perduellis, los enemigos internos de la patria; “Los ‘perduellis’, hoy como ayer”. Manus, Carlos A. Mayo 2001.- www.terapiatanguera.com.ar 
[67] Carlos A. Manus.- www.terapiatanguera.com.ar. Mayo 2001 
[68] Se refiere a la llamada revolución libertador de Leonardi, Aramburu y Rojas, testaferros golpistas de la oligaquía, la iglesia católica en la Argentina y el capitalismo yanqui. 
[69] PAGINA 12. www.pagina12.com.ar - Domingo, 16 de Abril de 2006. 
[70] www.quilmes.com.ar. “Gran empresa y territorio: el caso de la cervecería y maltería Quilmes en el sur de la Región Metropolitana de Buenos Aires.” Cintia Russo: Departamento e Instituto de Geografía, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. La sede principal del grupo Bemberg está en París, franceses son sus principales accionistas y sus acciones cotizan en las bolsas de Luxemburgo y Nueva York. 
[71] Hija de Thomás St. George Armstrong y Preaulx. Comerciante. Anglicano Irlandés. Nació el 29.11.1797 en Garrycastle, King's Co. (Co. Offaly"Armstrong", nombre que luego tomó la actual ciudad bonaerense.
Isabel hereda de su padre el área que comprende parte del distrito de Santa Isabel y Elortondo en la provincia de Santa Fe, propiedades que luego pasan a Josefina Elortondo y de esta a los Bemberg. Esto era en esos años hacer un bueno matrimonio. Josefina tenía tres hermanos: Justa casada con el abogado Miguel García y Zemborain Argerich; Lázaro, casado con Dolores Anchorena y Riglos y de María Mercedes casada con Carlos María de Alvear. 
[72] Ver bibliografía, “La Cervecería de Quilmes” de San José, Alfredo. 
[73] El Sol, miércoles 24/8/2016 Pag. 9