domingo, 22 de marzo de 2020

LA PESTE EN QUILMES, 1883


Por Chalo Agnelli
Las siguientes notas son de “El Quilmero”, periódico de Pedro Giménez. [1] El medio de prensa que, después del reducido período de existencia de “El Progreso” del Dr. Wilde fundador del periodismo local, brindo la más importante colaboración para la promoción de la aldehuela en pueblo, durante las primeras décadas de la Tercera Fundación.
Ya el cólera (1858) y la fiebre amarilla (1871) habían atacado a Quilmes, no con la gravedad que en la ciudad de Buenos Aires, pero esas epidemias se cobró vidas. [2]
Estos informes periodísticos muestran el accionar de las autoridades y las actitudes de la población, así como el uso de los poquísimos recursos con que se contaba; se siente en su lectura que, después de casi 140 años, mucho se ha progresado, pero también existía y existe, aún hoy, la misma desidia e irresponsabilidad de unos pocos, la que hoy es más graves, pues en aquel entonces la ignorancia y las supersticiones con respecto a las enfermedades y las pestes era inmensa.
CONTEXTUALIZACIÓN 
En 1883 se instala la Municipalidad como institución independiente del juzgado de paz. El primer presidente de la Muni­cipalidad don Eduardo Casares.
El 18 de febrero, se dicta la ordenanza Nº 1, del nuevo registro; se designan con nombres y números las calles compren­didas entre las actuales calles Conesa hasta Brandsen y entre W. A. Bell y Av. Uriburu; incluida la avenida Mitre hasta Berazategui; la propuesta de los nombres la realizó el concejal Fermín Rodríguez, dueño en 1880 del periódico "La Verdad". Subsisten todos los nombres, a excepción de la calle Nicolás Videla, que reemplazó así su nombre de Buenos Aires; la calle Tres de Febrero por L. N. Alem; la calle Progreso por Humberto Primo; Río Santa Cruz por W. A. Bell y Once de Setiembre (ex Real) por Centenario, luego Uriburu y en la ac­tualidad avenida Hipólito Yrigoyen.
En la esquina de las calles Brown y Garibaldi, la empresa de Juan Giussani & Cía. instala la primera destilería de alcohol, precursora en este rubro. Elaboraba anís, caña de durazno, vino blanco, vermouth y refrescos de varios.
Se funda la Escuela Primaria N° 3 como común-rural, ubicada a 24 cuadras del pueblo, en la esquina de las actuales calles Gral. Acha y Amoedo, hacia el oeste, en la chacra de Antonio Novais con 78 alumnos a cargo de doña Florinda Fernández de Catalá y como ayudante su hija Florinda Catalá, precursoras e la educación en Quilmes.
El 26 de agosto Jorge L. Barton (pariente del Dr. Wilde), vicepresidente de la comisión de fomento del pueblo San Juan, y Alejandro Villabrille, secretario, dirigen a la municipalidad una nota solicitando el cambio del nombre del pueblo por Florencio Varela. 
NOTICIAS E INFORMES PERIODÍSTICOS DE “EL QUILMERO” SOBRE LA VIRUELA DURANTE 1883
Nota” del domingo 25 de marzo de 1883, seguramente de la pluma de Pedro Giménez, su director.
VACUNA Y VIRUELA
¿Qué medidas ha adoptado la Municipalidad para precaver al vecindario de la terrible peste de la viruela que hace estragos en la Capital y ha repercutido ya en muchos partidos de la campaña? 
Nada hemos oído decir y sin embargo es urjente (sic) que se trate de organizar el servicio de vacunación de los niños en la campaña donde la mayoría de ellos carece de ella.
Lo hemos dicho y lo repetimos: del modo que se ofrece la vacunación en Quilmes, no está al alcance de la mayoría de las gentes de la campaña del partido cuya ignorancia ó apatía las hace mirar con indiferencia esa operación.
La vacunación de los niños debe llevarse á domicilio y hacerse obligatoria, aunque para ello sea necesario afrontar algunas erogaciones pecuniarias de la Caja Munici­pal que seguramente no carecerá de recursos para ello.
Es urjente (sic) que se adopten medidas preventivas para la tranquilidad del vecindario alarmado con justicia, y para no cargar con la responsabilidad de la incuria como culpa de que en Quilmes se desarrolle esa peste.
Nota del mismo periódico “El Quilmero” del domingo 1 de julio de 1883, también de la pluma de Pedro Giménez.
VIRUELA
Se dice que existen algunos atacados de viruela en este pueblo. No lo sabemos con seguridad; pero si ello es verdad, cómo es posible, la Municipalidad ha debido adoptar algunas medidas tendientes a prevenir las consecuencias del desarrollo de esta terrible peste.
No es esto incitarla a hacer lo que sus recursos y las condiciones del Municipio no le permiten; pero siendo notorio que las condiciones hijíenicas (sic) y los recursos influyen mucho a favor del paciente, creemos que no se debería esperar más para promover los medios de arbitrar recursos con que asistir debidamente á las persones de la viruela.
Si la Corporación piensa dejarse estar mano sobre mano, hasta que se le autorice para gastar el dinero necesario en ese objeto, el vecindario puede ser diezmado por la peste, si desgraciadamente se desarrollara antes que los recursos lleguen.
Hágase venir un Médico siquiera, que pueda atender a los enfermos con la actividad requerida, para que no tengamos que oír lamentos de padres desgraciado que sobre perder sus hijos se les agrega el dolor de no haberles podido asistir a tiempo por falta de Médico, como dicen que sucedió con Ventura Marrero.
Sin el ánimo de hacer cargo, que no haremos, a los Médicos de Quilmes que no les es posible acudir, á la vez, a cuantas partes se les llama, repetimos que es urjente (sic) que la Municipalidad traiga a Quilmes uno activo y que a cualquier hora pueda acudir al lecho del paciente, cosa que no siempre le es posible al que paga con las rentas del Municipio. 
“El Quilmero” jueves 5 de julio de 1883
LA VIRUELA
Solamente en Quilmes vemos que se piensa ahuyentar esa terrible peste por medio de notas para clausurar las Escuelas. Indudablemente que la tranquilidad de este Municipio no será alterada por tan poca cosa.
Mientras tanto en el colega de Bahía Blanca, que tenemos a la vista, encontramos el relato del primer caso de viruela ocurrido allí y las medidas tomadas para evitar su propagación.
En un Hotel se enfermó un pasajero de esa enfermedad terrible y el dueño no dio cuenta á las autoridades.
El enfermo fué trasladado, y el dueño del Hotel alojó en la misma habitación a otras tres personas que ignoraban este antecedente, cayendo enfermas las tres.
Recién entonces la Municipalidad tuvo noticias del hecho e inmediatamente tomó las siguientes medidas.
Aislar a los enfermos en una casa alejada del centro de la población, costeándoles esmerada asistencia.
Hacer desalojar el Hotel donde se alojaron aquellos.
Invitar al vecindario a blanquear por dentro las habitaciones y ejecutar otras medidas de higiene privada.
Aplicar una mulla de cinco mil pesos al dueño del Hotel desalojado por haber ocultado los casos de viruela, siendo la causa de su propagación en aquel vecindario.
Se dirá que tales medidas son Más fuertes que eso de pasar notas y dejar que cada vecino convierta su casa en un foco de infección.
¿¡Pero es que hay notas capaces de detener la propagación de la viruela!? 
Viernes 6 de agosto de 1883
LA VIRUELA
Según noticias que tenemos, ha vuelto a recrudecer la viruela, siendo varios los atacados de esa terrible enfermedad. Como lo hemos dicho antes, la Municipa­lidad local debe arbitrar medidas preventi­vas para que los atacados de viruela no cai­gan víctimas de ella, como ha sucedido en la mayoría de los casos.
Acúdase en socorro de las familias donde hay enfermos de esa peste, proporcionándoles asistencia y recursos, si carecen de ellos, como es en general, pues son gen­tes de las más pobres las que forman la mayoría de los atacados.
Las circunstancias exijen (sic) que la Corporación (Municipal) dedique su atención preferente á aliviar las condiciones de los enfermos de viruela, lo que puede influir mucho para combatir el mal.
Jueves 12 de julio de 1883
VACUNACIÓN OBLIGATORIA
La mayoría de los periódicos serios de la Provincia levantó y ha venido sosteniendo la propaganda de Hacer obligatoria la vacunación de las gentes.
El Gobierno, inspirado en esa propaganda ó en las necesidades sentidas de decre­tarla, ha posado a la Legislatura el mensaje que se verá en seguida y que publicamos con gusto porque el Quilmero también le cabe el honor de la propaganda: 
El Senada y Cámara de Diputados, etc.
Art 1°. Desde cuatro meses después de la promulgación después de la promulgación de la ley es obligatoria en toda la Provincia la práctica de la vacunación, de acuerdo con las siguientes dispo­siciones y con los reglamentos que a consecuencia de esta ley, formule el Poder Ejecutivo.  
Art. 2°. Todo niño nacido en la Provincia, debe ser vacunado antes de alcanzar la edad de doce meses de quedar sin efecto esa vacunación será renovada hasta conseguirlo o hasta que el niño sea declarado refractario a la acción del virus vacuno.
Art. 3°. Todo niño que haya sido vacunado en los términos del artículo anterior, luego que llegue a los diez años de edad deberá ser sometido a la revacunación y en caso de no tener éxito en la segunda operación, se procederá como en ese artículo se dispone.
[...]
En caso de omisión, será penado con mul­ta de doscientos pesos a beneficio de las es­cuelas comunes del distrito.
Art. 6°. Los médicos municipales ó de Policía de cada partido, estarán obligados á vacunar los niños del partido en las épocas que cada Municipalidad determine:
En caso necesario, las Municipalidades nombraran médicos vacunadores para el cumplimiento de las disposiciones de esta ley.
Los emolumentos, gratificaciones de los médicos y gastos de la vacunación, serán determinados por las Municipalidades con aprobación del P. E. y pagados de las rentas del municipio.
Art. 7°. La vacunación y revacunación será hecha gratuitamente. Los médicos encargados oficialmente de practicaría, que cobren algún honorario para hacerlo, serán considerados como estafadores y juagados como tales.
Art. 8°. En las escuelas públicas o particulares será obligatoria la vacunación o revacunación, debiendo el médico de la localidad practicarla en la misma escuela, á todos los niños que según esta ley daban ser sugetados (sic) a ella.
Art. 9°. El P. E. dispondrá qua sean vacunados los individuos que no los estén: en los gendarmes de la Provincia; en los guardias ­de cárceles; en los detenidos, en los condenados, en los que asisten en los hospitales de la Provincia, así que su estado lo permita.
Art. 10°. El P. E. reglamentará especialmente esta ley, fundará un servicio especial de vacunación en la Provincia y tratará en cuanto sea posible que el servicio se haga en e! domicilio de los que han de ser vacunados; y en donde esto no sea posible, procurará que, á lo menos, se haga en cada cuartel, dos veces cada año.
Art. 11. El P. E. tratará que la vacuna­ción sea hecha con virus directamente sa­cado del animal vacuno, á cuyo efecto fundará un conservatorio de vacuna animal en el establecimiento de Santa Catalina.[3]
Art. 12. Los gastos que demande esta ley mientras no sean incorporados en el presu­puesto, se imputarán á ella misma y serán pagados de rentas generales,
Art. 13. Comuníquese, etc. - D’Amico.
Domingo 12 de agosto de 1883
VIRUELA (se agrava la situación)
Es sumamente alarmante el desarrollo que ha tomado en Quilmes esta terrible peste. Son numerosos los atacados que hay por distintos barrios y en general es en los hogares de gentes pobres de recursos donde ataca.
 
Domingo 19 de agosto de 1883
VACUNACIÓN
La viruela continúa causando víctimas en Quilmes, a pesar de que el vecindario podría preocuparse si quisiera prevenirse contra la peste por medio de la vacu­na que, si bien no está probada como eficaz antídoto para evitarla, la hace tan benigna como es cruel actualmente que pocos son los atacados que salvan de la muerte.
Conocemos la opinión autorizada del Dr. Fierro [4] respecto de que no existe el peligro que algunas gentes creen para vacunarse habiendo peste, y de esa opinión nos ocu­paremos en el numero próximo con demostraciones prácticas.
Toca á las Sociedades de Beneficencia, Cosmopolita é Italiana promover la vacunación entre las familias de sus asociados, tratando de destruir el pueril temor que abrigan algunas gentes de vacunarse du­rante la peste.
El Dr. Fierro no tendrá inconveniente de administrar vacuna gratuitamente en su casa siempre que se acuerden días y horas fijas para el efecto.
Nos estenderemos (sic) sobre este tema en el número próximo, pues su importancia merece llamar la atención del público á quien se le ofrece un beneficio.
EVOLUCIÓN
El 7 de octubre de 1884 el Dr. José Antonio Wilde presentó a la Municipalidad, que a su vez remitió a la Dirección Nacional de Salubridad un informe sobre las “Condiciones higiénicas del partido, enfermedades esporádicas, endémicas y epidémicas reinantes”.[5] Y por supuesto su inprescindible y combatido libro "Hijiene (sic) Pública y privada al alcance de todos" tenía absoluta vigencia en toda la región desde el Riachuelo a la reciente ciudad de La Plata (19/11/1882) y en la novísima Capital Federal (20/9/1880)
Tapa de "Hijiene pública y privada al alcance de todo", ejemplar hallado en la Biblioteca del Maestro (Palacio Pizzurno), gentileza de su directora la Lic. Graciela Perrone.
Compilación, tipiado, notas e investigación en notas Prof. Chalo Agnelli
NOTAS
 [1] Ver en EL QUILMERO del lunes, 8 de junio de 2009 Pedro Giménez , primer periodista profesional de Quilmes - "El Quilmero"
 [2] Ver en EL QUILMERO del lunes, 6 de julio de 2009 “Epidemias que castigaron a Quilmes en 1867, 1868 Y 1871
 [3] El Instituto Agrícola Santa Catalina, también conocido por estancia de Zamora o Del Rey, creado en 1872 en Llavallol por Eduardo Olivera, considerado el primer ingeniero agrónomo argentino. El Instituto fue la primera escuela de formación especializada en agronomía en la Argentina, fue ampliando su formación en estudios superiores hasta que desde 1883, por un tiempo funcionó también allí la primera formación universitaria en ingeniería agrónoma, antes de que esta última fuera trasladada a La Plata. La finca de Santa Catalina había pasado a manos del Estado luego de la quiebra del dueño a fines de 1860. En 1873, comenzó a funcionar la “Escuela Práctica de Agricultura”. El establecimiento sirvió, a la vez, de asilo para los niños que habían quedado huérfanos, producto de los estragos producidos por la epidemia de fiebre amarilla. La escuela funcionó casi una década, hasta que en 1879 el senador provincial José Hernández, sugirió elevar el establecimiento al nivel de escuela superior de agronomía, denominada “Escuela Científica de Ganadería”. En 1881, el gobernador Dardo Rocha autorizó la creación del “Instituto Agronómico-Veterinario” en el predio de Santa Catalina. El instituto contaba con una cabaña, iniciada con animales puros traídos de Europa y un “Conservatorio de vacuna animal”, el primero de su tipo en Sudamérica.
 [4] Ver en EL QUILMERO del jueves, 18 de febrero de 2010 Edmundo Florentino Fierro, Médico aventajado, filántropo convencido"
 [5] Ver en EL QUILMERO del martes, 23 de agosto de 2016 “Salud e Higiene en Quilmes entre 1868 y 1888 – Informe Sanitario del Dr. Wilde”.