viernes, 11 de octubre de 2013

CELIA AGUSTINA LINDBERG, MUJER EN LOS OTROS.



Chalo Agnelli
Celia Lindberg (izq.) con su amiga Josefina H. Y. de Tiscornia  durante los 25 años de "Algo porque vivir".
Hay personas que pasan por al vida desapercibidamente o abocados tan solo por sus propias realizaciones y sus seres querido, eso es bueno, pero hay otras mujeres y hombres necesitan ser en los otros, se agrandan hacia los demás y se hacen muchos en uno. Esa fue la señora Celia Agustina Lindberg, que recientemente nos ha dejado.
La historia comenzó cuando un pequeño grupo de amigos, mujeres y hombres mayores, algunos jubilados, idealistas y emprendedores, se plantearon la necesidad de crear un espacio común donde reunirse para compartir proyectos, historias, gustos y alegrías. Convencidos que cualquier persona más allá de la edad es valiosa y necesaria para el desarrollo armónico de la sociedad.
Con estos objetivos se constituyó el Primer Centro de Jubilados de Quilmes, Algo porque vivir”, un 27 de mayo de 1978, que sería, sin lugar a duda, uno de los precursores de muchos clubes y centros de adultos mayores que existen en Quilmes
Fue el principal objetivo del Centro, dignificar la vida cotidiana de mujeres y hombres de los adultos mayores.
En 1986 se inauguró la sede propia en República del Líbano 24. Construida ladrillo a ladrillo por el esfuerzo de todos, donativos y préstamos que fueron saldados rigurosamente en los años posteriores. La señora Celia realizó un trabajo ímprobo buscando los mejores precios, convocando a las autoridades para que apoyaran la propuesta pues los resultados beneficiarían a muchos quilmeños, como así aún sucede.
El 27 de mayo de 2003, durante los festejos por los 25 años, la Comisión Directiva homenajeó a la presidenta colocando una placa en el salón principal, bautizándolo “Celia Lindberg”.
Durante poco más de dos décadas fue presidenta la Sra. Lindberg, motor movilizador de voluntades, por su impulso, su fuerza, sus ganas, el Centro creció con constancia, acompañada por comisiones directivas entusiastas y colaboradores fieles a los objetivos fundacionales.
Esta luchadora, dejó de existir el 8 de octubre próximo pasado, a los 87 años; había nacido el 22 de febrero de 1926. Tras cerca de 35 años trabajando para el Centro que fue su pasión y su vida, como lo fue su familia, constituida por 6 hijos y numerosos nietos.
Celia era una mujer atinada, fiel amiga, con una impronta clara hacia la participación y la solidaridad, ya no está entre nosotros, pero allí en la calle República del Líbano está el Centro de Jubilados “Algo porque vivir”, donde su espíritu vivirá por siempre.