miércoles, 28 de febrero de 2018

NUEVA MUESTRA DE LA PINACOTECA "JULIO FERNÁNDEZ VILLANUEVA"

El viernes 2 de marzo a las 20 hs. el Museo Municipal de Artes Visuales inaugura sus instalaciones remozadas con la pinacoteca privada de don Carlos Benavides. El espíritu inquieto y generoso de este compilador del arte quilmeño venía pergeñando desde hace algún tiempo con volver a poner al alcance del pueblo de Quilmes su fabulosa colección de obras de arte de nuestros artistas de todas las épocas que él, año a año, fue obteniendo con persistencia y apasionadamente.
La anterior exposición, en ese mismo Museo, don Carlos la hizo el 25 de abril de 2014, el año en que se conmemoró el Bicentenario del Nacimiento del Dr. José Antonio Wilde. 
En esta oportunidad el trabajo de selección - guiado por la vista ccertera de Benavides - lo hicieron su esposa Haydee Bianchi, la artista plástica Norma Cistaro, Marina Claudia Benavides y Víctor Bianchi. Fueron curadores Enrique Rocca quien también estará presente con sus obras, parte de la Pinacoteca y Martín Diéguez Daguerre, director del Museo de Artes Visuales.   
En febrero de 2010, se hizo otra muestra en la que acompañamos a Carlos Benavides en la Casa de la Cultura como parte de los actos del Bicentenario de la Revolución de Mayo y el Centenario de ese edificio emblemático de la tradición quilmeña.
Encabezará estas obras una pintura de Víctor Roverano; una de las primeras de su juventud que obsequió a su esposa África, fechada en Bernal el 26 de febrero de 1920, y que fue una de las que presentó en la primera exposición que participó, realizada en el foyer del viejo cine teatro Colón.
 
Compilación Chalo Agnelli
Ver en este blog otras notas sobre este tema:

del domingo, 27 de abril de 2014, “PINACOTECA PRIVADA JULIO FERNÁNDEZ VILLANUEVA DE CARLOS BENAVIDES EN EL ROVERANO”;

del martes, 24 de junio de 2014, “JULIO FERNÁNDEZ VILLANUEVA (1858-1890) EMPLAZAMIENTO DE UNA PLACA EN SU MEMORIA (VIDEO DE ALEJANDRO RE - NOVIEMBRE 1991)”;

del sábado, 4 de julio de 2015, “LOS 80 AÑOS DE CARLOS BENAVIDES, MILITANTE DEL ARTE”.



viernes, 23 de febrero de 2018

EL MOJÓN DE LOS QUILMES POR JUAN JOSÉ CORVALÁN

Gran trabajo de Juan Jose Corvalan, "representante" solanense de los Quilmeros. Esperemos el HCD trate pronto el tema. (Alejandro Gibaut de facebook "Asociación Los Quilmeros")
 El 17 de febrero de 2018, el Mojón de los Quilmes cumple 245 años. Honorable Concejo Deliberante de Quilmes tomar nota del reclamo de declaración como sitio histórico municipal.
El Mojón de los Quilmes era un señalamiento de la época colonial que era utilizado por varias propiedades como vértice. Aproximadamente se encontraba en la Avenida Donato Álvarez al cruzar el Arroyo San Francisco (calle 822).
Su antigüedad se remonta al menos al 17 de febrero de 1773, cuando Félix de la Cruz vende el área que hoy ocupa nuestro San Francisco Solano que habitamos al Convento de San Francisco.
Dada la antigüedad, lo significativo que fue por muchos años este hito y lo documentado de su existencia, el 20 de diciembre de 2016 presentamos ante la Mesa de Entradas del Honorable Concejo Delimerante de Quilmes una solicitud denominada "Huellas del Pasado, solicitud de declaración de sitios históricos a 5 sitios en el Oeste de Quilmes" para declarar sitio histórico municipal al Mojón de los Quilmes, y a otros espacios públicos más como sitios históricos municipales. En el caso particular del Mojón dé los Quilmes solicitamos: (i) Declaración como sitio histórico; (ii) Señalamiento con un mojón en lugar donde se encontraba erigido, (iii) Incorporación al circuito turístico municipal.
La iniciativa Huellas del Pasado cuenta el aval de un centenar de firmas de vecinos y diversas instituciones: Asociación de Historiadores Los Quilmeros, PIIDISA, entre otros.
El expediente que tramita la solicitud es el Número HCD-S-2-26248, luego de haber transitado las distintas instancias administrativas sólo resta la aprobación en sesiones ordinarias del HCD de Quilmes de esta iniciativa que intenta poner en valor aspectos históricos del distrito pendientes de instituirse oficialmente a nivel municipal.
Lic. Juan José Corvalán
Integrante de la Asociación Historiadores Los Quilmeros
Miembro de la CA de la Biblioteca Popular Pedro Goyena.


domingo, 11 de febrero de 2018

BALTASAR ALAIMO Y EL QUILMES AUTO MOTO CLUB


A la memoria de Mario y Alfredo Agnelli y todos los pioneros, como Baltasar Alaimo, que dieron a Quilmes un lugar preponderante en el Automovilismo Argentino.

Los aficionados a los autos y las motos también tuvieron, a fines de la década del 40’ hasta la del 60’, su punto de reunión para compartir su pasión, era el Quilmes Auto-Moto Club. Estaba adherido a la Federación Argentina de Motociclismo. Su sede estaba en el taller moto-mecánico de Frontolini, Cipollones y Pinzani, en Andrés Baranda 741 (v.n.) Tuvo su campeón que fue Ángel Belotte apodado “Batata”, quien el 25 de mayo de 1950 resultó campeón con su ‘Velocett’ CC 650.
Fue campeón en circuitos de motociclismo Ángel Angelotte como representante del Auto-Moto Club “Ciudad de Quilmes” cuya sede se hallaba en la calle Andrés Baranda. También se destacó en este deporte Armando D’Armiño campeón argentino en 100 y 125 cc.
En 1960, la CD del Auto-Moto Club, estaba integrada por: presidente honorario Rodolfo Adalberto López (“Robín”), intendente en ese momento; presidente y director de pruebas, Marco Pinzani; vice, Mauro Nicolosi; secretario, Juan Nicolosi; prosecretario y a cargo de la comisión de fiestas, Esteban Pellerano; pro, José Rivara; vocales: Oscar Blanco, Luis Ferreño, Gino Gazzola, Franco Mazzeo y director adjunto, Joaquín Moreira; comisión de carreras: presidente de la sección autos, Joaquín Moreira; presidente de la sección moto: Franco Masseo; vocales: Oscar Blanco, Salvador Famá, David Molteni, Gino Gazzola; comisario deportivo, Juan B. Macci; comisario adjunto, Alfredo Bescos y delegado ante la Federación Argentina de Motociclismo, Luis Del Piero. Fue también un apasionado de este deporte el metalúrgico y fotógrafo barrial Enzo Babbicola.
Agencia Chevrolet de Alaimo Hnos. esquina NE de Hipólito Yrigoyen y Alsina. En la esquina de enfrente se ve la estación de servicio, donde hoy hay una galería y a su lado el viejo cine-teatro Colón de la Soc. Italiana, derribado por la impiadosa picota entre 1969 y 1970. Foto Ítalo Nonna (circa 1970)
LOS ALAIMO
En mayo de 1934, los hermanos Baltasar, José y Guillermo Alaimo con la guía del mayor, Fernando y un préstamo de $ 2000 otorgado por el Banco de la Nación, donde trabajaba, y avalado por su padre Geraldo, instalaron en la esquina de las avenidas 12 de Octubre y Andrés Baranda una agencia de la General Motors para venta de automóviles y camiones Chevrolet, taller mecánico, venta de repuestos y estación de servicio: "Geraldo Alaimo & Hijos". Gerlando Alaimo era un entusiasta de los automóviles. Su familia había tenido una chacra próxima a La Colonia.
La agencia cubría una extensa zona de comercialización, además de Quilmes: Bernal, Berazategui, Hudson y Florencio Varela. Ofrecían demostraciones gratuitas y se promocionaba el “Chevrolet/1935, con techo de acero reforzado tipo torre acorazado, rueda artillería y parabrisa en V”.
En 1939, los Alaimo, padre e hijos, crearon la razón social “Sociedad Alaimo Hnos.”. Luego se trasladaron a un local en la esquina NE de Hipólito Yrigoyen y Alsina que se inaugura en 1948. A su vez, se expandieron hacia Avellaneda, abriendo una agencia en la calle Belgrano 399 de esa localidad.
El taller mecánico, la venta de repuestos, su fabricación artesanal y la estación de servicio les permitieron subsistir a la crisis comercial producida a partir de 1941, por la Segunda Guerra Mundial que perjudicó la importación de automóviles.
Guillermo, el 15 de febrero de 1941, se casó con la docente Haydee E. Bryce, perteneciente a una familia de arraigo en La Colonia quienes habitaban una importante residencia en la esquina SO de Andrés Baranda y 12 de Octubre, recientemente abatida por la picota. [1]
En 1949, la firma se dividió quedando la sucursal de Avellaneda en manos de José Baltasar y Guillermo y la agencia Chevrolet de Quilmes a cargo de Fernando.
BALTASAR G. ALAIMO
Baltasar nació en Quilmes el 14 de mayo de 1910, fue el primer automovilista quilmeño que descolló en este deporte alcanzando el apogeo en los años 50. Cuando se corrían las ‘Mil Millas Argentinas’, entre Bernal Oeste y Bahía Blanca, todo Quilmes lo esperaba en la avenida Calchaquí. Tuvo una extraordinaria performance en el ‘Gran Premio Internacional del Norte’ que se realizó en 1940, con su Chevrolet N° 59. Concretó una recorrida que abarcó tres países, una distancia de 9.445.400 kilómetros, cruzando los más variados y accidentados caminos; se clasificó 23°. El triunfador fue Juan Manuel Fangio.
Si bien no alcanzó el podio, su genuino espíritu deportivo le granjeó la popularidad y en nuestro medio llegó a ser una figura muy querida como lo fueron Vicente Zito [2](“la bordadora”), Juan Botasso (“cortina metálica”) y José M. Ramos Delgado [3] en el fútbol y los Campolo y Huber [4]en el boxeo. Lo apodaban “el chueco de Quilmes” aludiendo al campeón mundial.
Se midió con los grandes del turismo de carretera como los hermanos Gálvez y Domingo Marimón. Su marca siempre fue Chevrolet. Tenía exposición y venta de dicha marca en 12 de Octubre 346. Fue propulsor y co-fundador del Club "La Espumita" de aficionados al automovilismo. 

Investigación y compilación Chalo Agnelli
Colaboración Enzo Babbicola, María Elena Alaimo e Ítalo Nonna
FUENTE
Número extraordinario de el diario El Sol, 1966.
NOTAS


[1]Ver en EL QUILMERO del viernes, 5 de febrero de 2016, “TODO PASA Y NADA QUEDA…” LA CASONA DE LOS BRYCE...

[2] Ver en EL QUILMERO del domingo, 11 de febrero de 2018, VICENTE ZITO... "LA BORDADORA"

[3] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 8 de diciembre de 2010, JOSÉ MANUEL RAMOS DELGADO

[4] Ver en EL QUILMERO del viernes, 9 de febrero de 2018, ORESTE HUBER Y HUMBERTO BOZZO, VECINOS ILUSTRES DE AYER



VICENTE ZITO... "LA BORDADORA"

Del Sportivo Alsina a la cúspide del fútbol”, podría titularse la historia de Vicente Zito, el notable “entreala”, argentino y vecino de La Colonia. “... Cómo quisiera gritar / la gambeta sobradora / de Zito ¡la bordadora! / de Arrillaga y Sandoval”; escribió Juan Arrestía, “el poeta nochero”.[1]  
Nació el 25 de noviembre de 1912 en Quilmes. Los primeros tapones que se calzó se los regaló su amigo del alma Bernardo Colavitta. Inventó el “ñoqui”  un sistema de ‘bordado’ con los pies; de allí que lo apodaran “la bordadora”. El entrenamiento lo hizo en los baldíos donde hoy se levanta hoy la Escuela Primaria Nº 17 y en el pelado potrero de la curva de Lemos. Sus primeros pasos fueron en el Sportivo Alsina la primera institución deportiva de La Colonia, para incorporarse a los 16 años a las filas del Quilmes Atlético Club por su destreza poco común. Sus condiciones que movieron al Racing Club de Avellaneda a contratarlo. Cuando el Quilmes A.C. concretó la transferencia, los socios y simpatizantes se movilizaron en una marcha contrariados por la calle Rivadavia.
Su debut en Racing, el 23 de abril de 1933, fue frente a Huracán: a pocos minutos de comenzar el juego entró en acción, llegó a sus pies la pelota, salió un rival que quedó en el camino y luego otro y tras cartón un tercero, prácticamente encimándolo; entonces empleando el “ñoqui”, pasando la pelota por sobre el rival fue a los pies de Natalio Pertineti, libre de adversarios “¡Y el delirio en la tribuna albiceleste!” fue una categórica victoria académica de  4 a 0. Desde ese momento se cubría el vacío dejado por Pedro Ochoa, otro grande del fútbol.
Zito, en Racing, fue una estrella de primera magnitud. El “pibe” del Sportivo Alsina fue transferido luego a Atlanta continuando los éxitos. Viajo con la selección nacional por el Continente y por Europa. De Atlanta pasó a Argentino de Quilmes. Muchas tardes integró la delineación del vecino Azpiolea quien con su 'escuelita' hizo del fútbol un motivo de recreación, fiesta y culto de la amistad como en los tiempos de oro.
Le marcó a Independiente en tres clásicos consecutivos: el 19 de diciembre de 1937, el 19 de junio de 1938 y el 31 de octubre del mismo año. También estuvo presente con principal protagonismo en aquella racha inigualada de tres encuentros con demoledoras goleadas: 8 a 2 a Platense y a Estudiantes de La Plata y 8 a 1 a Lanús.
Fue el tercer quilmeño que hizo eco en Racing sus antecesores fueron Francisco “Tute” Solazar y José Botazzo. Vicente Zito motivaba al aficionado futbolero y a quienes no lo eran a que fueran tan solo a verlo a él.
En “La Academia concretó  208 encuentros y convirtió 73 goles. En 1944 pasó a Atlanta y se retiró en Argentino de Quilmes.
En 1945, hubo un declive en su actuación debido a una dolencia que obligó a la extirpación de los meniscos.
Los últimos tiempos se aburrió de las nuevas expresiones que estaba adquiriendo el fútbol y prefirió los partidos de bochas o un truco entre amigos en el Alsina o en el Tucumán.
Vivía sobre la Av. Andrés Baranda, frente a la ex Clínica San Ramón. Allí lo veíamos los jóvenes con admirativa unción, por las tardes, sentado a la puerta de su casa, cuando bajaba el sol, hasta que el 26 de julio de 1989 a los 78 años de edad,  jugó con la  muerte el último partido.
Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli
FUENTES
Hemeroteca del diario El Sol de Quilmes.
Archivo de la Biblioteca Popular Pedro Goyena.
NOTAS


[1] Arrestía, Juan. “Por las calles de Quilmes”. (En homenaje a los 310 años de nuestra ciudad) Ed. de autor con auspicios comerciales. Quilmes, 1976.

viernes, 9 de febrero de 2018

ORESTE HUBER Y HUMBERTO BOZZO, VECINOS ILUSTRES DE AYER


Hay nombres que fueron alcanzados por el olvido. Los años con su cúmulo de acontecimientos y las nuevas generaciones criadas y formadas sin tradición van desplazando a personalidades que sin ser grandes figurones  de la historia, marcaron huella en los años que los tuvieron como protagonistas. Luego su imagen se fue diluyendo en recuerdos vagos de unos pocos familiares, descendientes, vecinos o aficionados. “La historia de una vida es la historia del medio, de la cultura predominante y las subyacentes, de una ética y sus consecuencias”.
En 2010 en el libro “La Colonia de Valerga – historia social del segundo barrio de Quilmes”, recuperamos parcialmente a muchas de esas mujeres y hombres que le dieron renombre a esa región del ‘gransudbonaerense’. Ahora los tratamos de perpetuar en este blog para que los logros de sus vidas enriquezcan las nuestras.
ORESTE HUBER [1]
Tenían apenas 5 años cuando llegó a Quilmes con sus padres atraídos por el boom industrial que estaba cobrando la localidad ribereña y las facilidades para adquirir una propiedad. La familia venía de Gálvez, en la provincia de Santa Fe, donde Oreste nació el 7 de abril de 1907. Eran de origen suizo, quizás del cantón de Valais o de Vaud, originalmente se habían establecido en el sur de aquella provincia, en una colonia agrícola fundada en 1858. Muchos valdenses que adherían a  la reforma protestante emigraron a la Argentina y a Uruguay buscando la tolerancia religiosa, en el país hermano fundaron la Colonia Valdense, ciudad uruguaya del departamento de Colonia.
EL BOXEADOR
Todo comenzó cuando tenía 13 años, regresaba a su casa cuando vio que en el Club ‘Sparta’, Francisco Fernández Melo y Juan Binelli [2] boxeaban en un ring improvisado sobre el pasto. Esa experiencia lo marcó para toda la vida y a partir de ese momento fue firme su decisión de boxear. En esos años el mejor maestro de box era el francés Gustavo Lenevé, un púgil que realizaba exhibiciones en el ‘Buenos Aires Boxing Club’, y contaba entre sus alumnos a los renombrados luego Victorio Campolo, Raúl Landini y Héctor Méndez.
Oreste no tenía medios económicos ni sus ocupaciones laborales le permitían aprender con Lenevé de modo que ingresó al ‘Provincial Boxing Club’; su profesor fue Felipe Núñez. En 1924, con Carlos D. Valerga y otros vecinos de La Colonia participa de la fundación del Quilmes Boxing Club. [3]
La segunda sede del Boxing Club en lo que era la Soc. Artesanos de La Colonia, esquina SO de Vicente López y Perón (ex Córdoba) Foto de la izquierda, 1926 con Carlos D. Valerga en la puerta, a la derecha vista actual.
En 1925, era bombero voluntario bajo la comandancia de Pedro Mesaglio. El presidente de la institución, Marcos Pereira, preocupado porque sus hombres pasaran entretenidos los momentos de guardia en el cuartel les procuró juegos: ajedrez, damas, barajas y sabido de los gustos de Oreste le obsequió los que fueron sus primeros guantes de boxeo.
Oreste Huber, primero a la izquierda junto a Justo Suárez "El Torito de Mataderos"
LA ANÉCDOTA
Por esos días la ‘Sociedad de Bomberos Voluntarios de Quilmes’ organizó en el terreno de la calle Rivadavia que se utilizaba para actividades de entretenimiento comunitario (Luego cine Cervantes de la Sociedad Española y hoy, en la planta baja, un comercio de equipos electrónicos) una kermese. Oreste tuvo una discusión fútil con Valentín Pianta, poco diestro para embocarles argollas en el cogote a unos patos que nadaban en un fuentón. Los amigos, entre ellos Romeo Maiorano, aprovecharon la situación y antes que se fueran a las manos allí mismo concertaron una pelea que se realizó en el Boxing. Oreste ganó por puntos. Desde allí ya no se detuvo.
EL PROFESIONAL
Su carrera como profesional comenzó el 16 de julio de 1929, en el teatro “Coliseo” de Buenos Aires enfrentando a Alcides Galdolfi Herrero. Ese mismo año, el diario “La República” presentaba a todo lo ancho de la hoja este título “Oreste Huber, la inteligencia en boxeo, empató una pelea imposible”. La pelea había sido contra el español Manuel Montes en el teatro “Onrubia”. Fue la primera de las centenares de veces que su nombre apareció en las páginas deportivas de los diarios de ese país. Fue campeón de la ciudad de Quilmes con peleas en el teatro “Empire” y el club “Patria e Unita”; en Buenos Aires también peleó en la ‘Federación Argentina de Box’; en Montevideo derrotó a un pugilista destacado de la época, Hortensio Goularte. Nunca fue vencido por nocaut.
Caricatura de O. Huber por Jorge Barton (1927)
BOXEADOR CERVECERO
Llegó a ser una figura relevante en el boxeo nacional en la categoría liviano “(...) en aquellos tiempos que se pagaban $120 por una pelea de semifondo”, pero aun como profesional, ese dinero no alcanzaba para mantener una familia, de modo que Oreste, que de joven había trabajado en Rigoleau, entró en la Cervecería donde el mayordomo Pedro Dreisch - también con un hijo aficionado al box - le permitía salir más temprano cuando tenía algún encuentro pugilístico y a veces hasta obviaba algún faltazo.
Lo apodaban “la inteligencia en boxeo” y boxeando recorrió toda la Argentina. Era riguroso y exigente en su propio entrenamiento que realizaba con aficionados amigos como: Ángel Camarero, Raúl Carranza, Ángel Dellagiovanna, Fioravanti Pierobón, Eduardo Granada, Maximino Hernández, Carlos Herrera, José Iliali, Elías Scarabotti, Alberto Varela, Salvador Zaccone, los hermanos Sofía, los hermanos Ronconi y Romeo y José Maiorano. [4]
El 18 de febrero de 1932, hubo un resonante encuentro entre el estilista del ring Raúl Landini y Oreste Huber que reunió en Quilmes centenares de personas de todo el Gran Buenos Aires, La Plata y la Capital Federal. Algunos hombres se habían instalado en el hotel 'Moderno' y en el Hotel-Pensión 'París' de la calle Pringles 695 (6), en algunas pensiones y a las puertas del Boxing desde el día anterior para ser los primeros en ingresar.[5]
Tuvo alrededor de 45 encuentros como amateur. Realizó cuarenta peleas, siendo algunos de sus contrincantes extranjeros: Clearcy Jones, Ceolín Olano y Luis Rayo y los argentinos: Juan Aldovrandi, Germán Ballarino, Alfredo Buscaglia, Emilio Escudé, Julio Mocoroa, Juan B. Pathenay, Gogliardo Purcaro, Justo Suárez, Alcides Gandolfi Herrero, Raúl Landini y Sabino Bilanzone, habiendo sido derrotado tan solo por los tres últimos. Fue entrenador por $ 5 al día; entre sus múltiples pupilos, preparó a Julio Mocoroa.
Oreste Huber se jubiló como obrero cervecero pasados largos los 60 años de edad y murió octogenario en su casa de La Colonia, Sáenz Peña y Rodolfo A. López (ex Santa Fe)
Periódico 'El Plata', 1926 (Gentileza Mora Camarero)

HUMBERTO BOZZO
Humberto Bozzo, de origen genovés, fue un apasionado deportista, fundador del Boxing Club  y de larga trayectoria en esa institución, durante casi 35 años cubrió distintos cargos en la comisión directiva; la mayor parte como tesorero. En 1958, a pesar de haber sido reelecto para dicha función, resolvió retirarse permaneciendo como un socio activo más. Bozzo y Elías Scarabotti eran, concluyendo la década del ’50, los únicos fundadores, testigos vivos de la extensa y rica historia de esta entidad donde tantos jóvenes se formaron física y espiritualmente con los fundamentos de conducta e integridad que son inherentes al deporte, cualquiera sea.  El sábado 10 de mayo de 1958, todos los socios del Boxing, presidido por don Eugenio Calzetta realizaron una demostración en honor de Humberto Bozzo.
Este noble vecino de La Colonia estaba casado con Catalina Valerga, hija de don Santiago. La pareja tuvo ocho hijos: Florinda Justina, Rosa Matilde, Catalina, Amelia, Fortunata, Ángela, Manuel y Humberto Pedro (Tito) Florinda Justina se casó con Horacio Balacini; Rosa Matilde, con Domingo Araujo, hijo del homónimo que fue el primer comisario de Quilmes (1881); Amelia se casó con el educador Antonio Iglesias, que fue director del colegio San Jorge, hermano de otro benemérito educador, el profesor Evaristo Iglesias; Ángela, con Pedro Lampi. Humberto Bozzo Valerga, quien también descolló como un notable atleta y entusiasta deportista de La Colonia, de excelente actuación en varias carreras de 300 y 800 metros llanos como representante del Boxing Club. [6]

Primera Comisión Directiva del Boxing Club. De Izq. a Der.: sentados: Humberto Bozzo, Carlos D. Valerga, el Ing. Castro, Raúl Carranza y M. Bozzo. Detrás de pié: J. Núñez, J. Bracco y E. Scarabotti.
Investigación y compilación Chalo Agnelli
Colaboración Julio César Valerga, Domingo Araujo

FUENTES
Archivo Biblioteca Popular Pedro Goyena y Museo Bibliográfico-Documental
Box Rex. Registro oficial del boxeo.
Diario “El Sol”
NOTAS


[1] Revista del cincuentenario de “El Sol”, 1/11/1977
[2] El Club ‘Sparta’ fue el antecesor del Boxing. Fernández Melo fue un destacado paisajista, pintor y deportista quilmeño: ver en EL QUILMERO del domingo, 1 de febrero de 2015, “LA PLAZA ARISTÓBULO DEL VALLE O PLACITA DE LA COLONIA. Juan Binelli, padre del pediatra y ajedrecista.
[3] Ver en EL QUILMERO del domingo, 4 de febrero de 2018, “EL QUILMES BOXING CLUB”.
[4] Ver en EL QUILMERO del sábado, 5 de junio de 2010, “ENCUENTRO PUGILÍSTICO BARRIAL – ‘DEL ARCÓN DE LA ABUELA’ - Salman Sale Andah versus Odilón Vicentela”.
[5] Párrafo tomado de la nota sobre el “Quilmes Boxing Club”.
[6] Del libro La Colonia de Valerga Cap. I