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viernes, 3 de julio de 2020

EL PROF. JORGE LEVORATTI Y SU LIBRO "LA REDUCCIÓN DE LOS QUILMES 1666-1812" POR JUAN CROVALÁN

Entrevista del Lic. Juan José Corvalán,* miembro de la Asociación Historiadores Los Quilmeros, a 20 años de la publicación del libro “La Reducción de los Quilmes”, al profesor Jorge Levoratti.

Elegimos al profesor Jorge Levoratti, quien lleva 49 años de docencia en San Francisco Solano, es investigador de Historia y expositor en Congresos Nacionales e Internacionales de Historia para entrevistar en el marco del día del Historiador y también, porque en este mes de julio se cumplen 20 años de la edición de su libro “La Reducción de los Quilmes 1666 -1812”, editorial Tiempo Sur.

UNA PROPUESTA LABORAL EN SAN FRANCISCO SOLANO

Jorge Levoratti nació en la capital de la provincia de Buenos Aires y vivía allí cuando, recién recibido de la Universidad Nacional de La Plata, comenzó a trabajar, el 30 de marzo de 1971, en el turno vespertino, en la Escuela de Educación Media Nº 2 Don Luis Piedrabuena de San Francisco Solano.

De esos primeros viajes semanales: La Plata – Solano se grabaron en su memoria, que en la esquina de Camino General Belgrano y la avenida 844 había grandes ejemplares de eucaliptos, justo donde ahora hay una agencia de autos.

En “El Piedra” Se desempeñó como docente de las materias ‘Historia’ e ‘Historia de la Cultura’. De la escuela recuerda: “En aquellos tiempos la escuela no tenía el muro perimetral, entonces los alumnos se acercaban a los ventanales y teníamos una relación no muy conflictiva con los que venían a visitar a sus compañeros que estaban en clase.”

LA JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE QUILMES

Sobre la historia cuenta: “Me fui interesando porque es lógico que cuando uno empieza a desarrollar actividades en un lugar se comienza a tener interés y curiosidad por el lugar.”

En el año 1980, el profesor Levoratti comienza a trabajar en el Colegio Nacional de Quilmes donde conoce a Palmira S. Bollo Cabrios (1917 – 2002)[1] quien lo invita a integrarse a la Junta de Estudios Históricos de Quilmes. En este período la Junta publica dos boletines con investigaciones de sus integrantes.

Con relación a la Historia Local dice: “Es importante que se haga investigación, es importante que se realice historias locales, de barrios, historia de localidades porque es un espacio vacante, es algo que no se sabe, se habla pero hay ausencia de fundamentos en muchas cosas que se dicen o se comentan, una historia científica también tiene que llegar a lo local. Hay historiadores amateurs que realizan la tarea con entusiasmo pero hay que darle carácter científico es importante para formar conciencia social de las propias comunidades.”

“EL INSTITUTO”

Al fundarse el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 83 concurso para tomar horas donde a través de los años dictó las siguientes materias: Iniciación a la Ciencias Sociales; Didáctica de las Ciencias Sociales; Historia; Historia Argentina; Investigación Histórica. Espacio y temporalidad del tiempo Antiguo.

De su desempeño en el Instituto rememora: “En Tercero trabajaba la importancia de la historia oral, que es una corriente de pensamiento que surge luego de la Segunda Guerra Mundial, relacionada con la historia de los de abajo, de los trabajadores, de los sin voz. Lo que no figura en documentos oficiales. Es plantear otro tipo de historia, en la que no solo se hable de los sectores del Poder, que permita hablar de los sectores populares, lo que piensa el que está sin trabajo, lo que piensa el que está cartoneando.”

LOS QUILMES Y CALIANOS

Sobre el libro La Reducción de los Quilmes nos cuenta que: “Siempre pensé en hacer un trabajo sobre Quilmes que trascendiera lo anecdótico que tuviera fundamentos científicos.Procure decir que la extinción de la Reducción no estuvo vinculada a una finalidad altruista en el sentido de poner a los indios en igualdad de condiciones de criollos y blancos, sino fundamentalmente que la creación del Pueblo Libre de Quilmes tiene la intención de poder ocupar las tierras que tenían rentabilidad ya notoria a partir de las reformas Borbónicas de fines del Siglo XVIII, la apertura del puerto y toda la expansión ganadera. Y lo otro, era mostrar cómo se desarticuló la población y eso está demostrado por los censos que allí están presente y algunas especulaciones de porque se produce esa fuerte caída. Buscaba saber ¿Qué paso con la población?”

POSGRADOS Y PROYECTOS FUTUROS

El Profesor Levoratti actualmente se encuentra abocado a la investigación de temas vinculados a la ‘Educación durante el Peronismo en la Provincia de Buenos Aires’. De esta manera, sus últimos trabajos son su Tesis de Maestría en la Universidad de Tres de Febrero tema: ‘Sociedad de Beneficencia de la Capital desde 1823 hasta 1947’. Por otra parte, su Tesis de Doctorado con el tema ‘La educación en la Provincia de Buenos Aires durante la Gobernación de Domingo Mercante entre 1947 – 1952’. La misma obtuvo mención de publicación por la UNTRFEF.[2]

DEFINICIONES PARA MEDITAR

A continuación dejamos algunos pensamientos del Profesor Levoratti, respecto a la Historia como Ciencia y a la ecuanimidad del profesional.

“La docencia me atrapo por desempeño laboral y me siento bien enseñando, dando clases. Docente me siento. Lo de historiador es otra tema, sobre todo estos últimos 10 años pude concretar cosas que la vida laboral no posibilitan. Para ser historiador necesitas mucho tiempo.”

“Me gusta leer todo, creo que todos tienen una perspectiva interesante.”

“Hay una cuestión para pensar en Historia, si es una ciencia no debe haber palabra autorizada en el sentido de que por que lo dice tal es así. Lo que decís tenés que probarlo con argumentos y esos argumentos tienen que estar sostenidos en documentación y la documentación es el trabajo de los archivos y hemerotecas que lleva mucho tiempo.”

“Y eso es algo que yo respeto entonces por ahí hay trabajos de historiadores con los que no hay una coincidencia ideológica pero uno reconoce el trabajo científico de decir algo con solvencia"

“Valoro en los historiadores fundamentalmente que tengan un compromiso con la fuente y que no hagan historia copiando lo que dicen otros tomando y retomando haciendo esos rejuntes que pueden servir para publicar un libro, pero que realmente no aportan. En ese sentido las historias locales son un tema pendiente, son un tema a estudiar, a investigar. Hay muy pocos trabajos de historias locales, en algo se ha progresado. Dedicar tiempo, porque los archivos es, eso, mucho tiempo, mucha lectura y a veces es bastante poco lo que se puede obtener.”

“Atender a quien ha tenido la responsabilidad de ocupar su tiempo en buscar información en documentar, en tener solidez en aquello que afirma, leer todo y luego uno sacará sus propias conclusiones. El trabajo científico, es decir el trabajo que busca pruebas sobre lo que uno está afirmando es lo que debe primar.”

“Leer y respetar el trabajo de quien efectivamente ha investigado. No hay verdades finales objetividad última siempre hay algo que ayuda a comprender mejor y la historia del hombre.”

Para finalizar extrajimos del sitio Web www.elquilmero.blogspot.com trabajos publicados por el Profesor Levoratti:

Ø  Levoratti, Jorge H. y Martínez de Vázquez, Mercedes y “Primera tesis doctoral sobre las Islas Malvinas en el país por un residente quilmeño, el Dr. Isaac Areco (Año 1866)”. Junta de Estudios Históricos – Boletín Nº 1 (segunda época) Municipalidad de Quilmes Subsecretaría de Cultura. Quilmes, 1983. Pág. 67.

Ø  Levoratti, Jorge H. “Composición poblacional de Quilmes en época de Rosas” (Dos censos poco conocidos 1836 – 1838) Boletín N° 2 de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes. Pág. 98. Municipalidad de Quilmes 1987.

Ø  Levoratti, Jorge H. “Historia de la industria quilmeña” Boletín de la Junta de Estudios Históricos de Quilmas Nº 2 Quilmes, 1987, Pp. 86 y ss.

Ø  Levoratti, Jorge Héctor. “Reseña Histórica de la Industria Quilmeña, 1810-1935” Junta de Estudios Históricos de Quilmes – Apuntes y recuerdos para la historia lugareña. Autores de los trabajos: Miembros de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes. Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Lomas de Zamora, junio de 1988.

Ø  Levoratti, Jorge H. “Los orígenes de Florencio Varela” 1830 – 1918. Estilo Gráfico. 1996, Temperley.

Ø  Levoratti, Jorge Héctor; Aizpurúa, María del Carmen y Martínez de Vázquez, Mercedes. “La inmigración italiana en Quilmes”. Municipalidad de Quilmes. Secretaría de Cultura Junta de Estudios Históricos de Quilmes - Boletín Nº 2. Quilmes, 1987. Pág. 162.

Ø  Levoratti, Jorge H. “La Reducción de los Quilmes” (1866-1812)”. Ed. Tiempo Sur. Quilmes.

* Juan José Corvalán. Nació en San Francisco Solano el 16 de octubre de 1972. Licenciado en Administración y Gestión Cultural (UNSAM) Tesis de graduación: Escenarios Quilmeños, Análisis de la Historia de Quilmes hasta 1916 a través de una Concepción de Cultura. Tutores de Tesis Lic. Julia Lucas y Prof. Chalo Agnelli. Técnico Superior en Gestión y Administración de Políticas Culturales (ISFT N°12, CABA) Coordinador del Ciclo de Encuentros Itinerante Pasado y Presente en Nuestros Barrios, distinguido con el Auspicio y la Declaración de Interés Cultural por la Secretaría Cultura Presidencia de la Nación (Resolución SC Nº 424/2009; y la Declaración Interés Municipio de Quilmes (Ordenanza HCD Nº 11266/09 – Promulgado Decreto 5438/09) Coordinador de la Iniciativa Huellas del Pasado que obtuvo la designación de tres sitios: El MOJÓN DE LOS QUILMES, ubicado en Avenida Juan Domingo Perón (Ex Donato Álvarez) y su intersección con el Arroyo San Francisco; LA DIAGONAL DE LA AVENIDA SANTA FÉ entre la calle 809 y el Arroyo San Francisco, divisoria de los Barrios La Paz y Santa Lucía; AGRUPACIÓN DE CUATRO EJEMPLARES DE ÁRBOLES DE EUCALIPTOS, en la intersección de Camino General Belgrano y Avenida San Martín (calle 828), Villa La Florida como Patrimonio Histórico Cultural y Natural de Quilmes mediante Ordenanza Nº 12.893/18  Docente de la asignatura “Proceso Histórico Cultural Argentino” en la Escuela de Educación Secundaria Nº 9, de Quilmes. Asesor de Organizaciones civiles en materia de Gestión Cultural. Autor de artículos sobre Gestión Cultural e Historia Local en publicaciones de la región. Integrante de la Asociación Historiadores Los Quilmeros y miembro de la C.A. de la Biblioteca Popular Pedro Goyena. Últimamente dirige el grupo público de facebook “Historia de La Florida, San Francisco Solano, La Paz y Los Eucaliptus”.

Compilación y notas Chalo Agnelli

NOTAS


[1] Ver en el Blog EL QUILMEREO del martes, 30 de junio de 2015 “Palmira Sagrario Bollo Cabrios “Mirita” – 1 de julio “Día del Historiador”

[2] Universidad Nacional de Tres de Febrero

jueves, 16 de abril de 2020

ÁNGEL CAMARERO, FUTBOLISTA Y BOXEADOR



Por Chalo Agnelli
El lunes 13 de enero de 2020, en EL QUILMERO publiqué “José Camarero y el teatro quilmeño – Entrevista transmigratoria 1939”; entrevista a una figura arquetípica de la comunidad quilmeña, quien dejó una impronta firme y señera en la cultura, la tradición y especialmente en el teatro, pues descolló en los escenarios quilmeños a partir de la segunda década del siglo pasado. Ahora estoy preparado para otra analepsis, visitar a Ángel, uno de sus hermanos, porque el apellido Camarero también estuvo íntimamente vinculado al deporte en Quilmes. Y allá voy hacia el pasado con mi grabador, mi block de notas y mi estilográfica (porque si voy a ese pasado tengo que llevar un instrumento acorde)
Me encuentro con don Ángel en la placita de La Colonia, punto nodal del barrio. Con su conversación agradable, amena, nos transportamos a su pasado.
Ángel Camarero, "El Sol", 1979. Foto Alcibíades Rodríguez.RETROSPECTIVA A PERSONALIDADES DEL PASADO QUILMEÑO
- ABRIL DE 1979 -
EL Q.- Sabemos que el apellido Camarero estuvo íntimamente vinculado al deporte quilmeño ¿Verdad?
A.C.- Sí. Mis hermanos José [1] y Tibaldo, ya fallecidos, fueron apasionados deportistas. Se destacaron practicando varios deportes.
El Q.- ¿Y usted don Ángel?
A.C.- Me dediqué a la práctica del deporte por la influencia de José. Empecé de muy joven. Practicaba boxeo y jugaba al fútbol porque me gustaba más. Jugué para Maltería Conchitas y para el Club Atlético Ezpeleta. Era puntero derecho y en ese puesto me designaron para integrar el combinado de la Liga Quilmeña que enfrentó a la Federación Platense por el campeonato organizado por la Asociación Amateurs del Fútbol en 1929. Ganábamos 2 a 1, pero nos empataron faltando poquísimos minutos y formamos así: de La Fuente, Ruiz y Nicasio Moreyra (Cato); Dardo Godoy, Lazara y Maresca; Camarero, Farías, Emilio Draghi y Garbini. Con Maltería Conchitas nos clasificamos segundos en el campeonato de 1929 y al año siguiente jugamos para Ezpeleta; allí cesó la Liga.
Quilmeña.
EL Q.- Recuerdos inolvidables, por cierto. ¿Dónde y cuándo nació don Ángel?
A.C.- Nací, aquí, en el incomparable barrio de don Santiago Valerga,[1] La Colonia, el 23 de enero de 1910. Un año histórico, amigo.
EL Q.- ¿Conoció a don Santiago Valerga?
A.C.- Hasta los 6 ó 7 años solía concurrir con otros chicos a la casa y fonda-almacén de don Santiago en la esquina de Vicente López y 12 de Octubre. El comercio estaba atiborrado de todo tipo de productos, de los que se te pudieran ocurrir, allí había. Le llamábamos “Tata” o “Tiaguito”. Le encantaba jugar con nosotros, nos hacía chifles, pipas y carritos de madera de cajones. Don Santiago, era muy friolento y se cubría las orejas con una bufanda. Era alto, afable, movía mucho las manos al hablar. A mí me llamaban la atención sus manos grandes y sarmentosas. También conocí a doña Rosa Celasco, su mujer, a su hijo don Carlos Deogracia, nombre que no le hacía ‘gracia’, pobre don Carlos. Contaban que doña Rosa y don Santiago después de casado pasaron unos años sin tener hijos, hasta que tras muchos rezos y promesas de doña Rosa llegó el primero y varón y por eso le pusieron Deogracia. Después se destaparon y tuvieron varios hijos. A don Carlos lo traté mucho en el Boxing.
EL Q.- Don Ángel, simultáneamente ¿Usted practicaba boxeo, verdad?
A.C.- Sí, pero no me gustaba el entrenarme en el gimnasio. Sin embargo, concurría a todos los entrenamientos de Julio Mocoroa, Raúl Landini, Oreste Huber, Gogliardo Purcaro y Luis Rayo. A Oreste Huber [2] y a Humberto Bosso, yerno de Valerga, los traté mucho. Todos grandes estilistas del box. No me perdía entrenamiento; los miraba boxear, aprendía y después sobre el ring aplicaba los conocimientos. Realicé 16 peleas, gané 12 por puntos, 2 por abandono y las dos restantes las perdí por puntos. Debuté ganándole por abandono en el segundo round a Juan Sterli en el Quilmes Boxing Club y siempre bajo la dirección técnica de Raúl Carranza, me clasifiqué campeón de peso pluma del partido de Quilmes al ganarle en 1927, en la pelea final a Emilio Sandas y en 1929 cam­peón de la categoría liviano cuando derroté también por puntos a Enrique Leiva. Gustavo Lenevé, el famoso entrenador de no menos famosos pugilistas entre ellos Victorio Campolo, [3] viéndome pelear me invitó a entrenar con él. Fue un premio grande a esa edad, me ensoberbeció un poco. (risas) Pero agradecido por la oferta le dije que no me gustaba el box, Y él, con su voz rasposa me respondió sonriente “Menos mal que no te gusta el box, pibe, porque si te gustara serías un verdadero campeón, no dejarías títere con cabeza”. (risas)
EL Q.- La Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos Artesanos de La Colonia, [4] el cine La Paz [5]y el Boxing Club [6] eran indivisibles en la vida de La Colonia porque durante muchos años gran parte de la actividad diaria se centraba en ellos. ¿Qué recuerda del Boxing Club?
A.C.- El Quilines Boxing Club La Colonia fue fundado el 6 de noviembre de 1924. Su primera comisión directiva estuvo constituida por Carlos Valerga presidente y alma mater de la institución; vicepresidente, Elias Scarabotti; secretario Raúl Carranza; pro secretario Juan Braceo; tesorero Máximo Hernández reemplazado más tarde por Humberto Bozzo quien se desempeñó en ese cargo durante cuarenta años; vocales, E. Mallea R. Valerga, D. Camporrotondo, J. Maiorano y F. Olivencia. Nació como consecuencia del auge que tomó el boxeo cuando Luis Ángel Firpo realizó la memora­ble campaña que le llevó a disputar el título máximo del boxeo mundial en Polo Grounds el 14 de setiembre de 1923 contra Jack Dempsey.
El Q.- ¿Quiénes fueron los boxeadores que más se destacaron en el Boxing Club?
Había muy buenos valores entre ellos Oreste Huber, Raúl Carranza, Erundino Mejidez, Carlos Barreta, Ángel Dino y Ángel Dellagiovanna, pariente de Valerga.
El Q.- ¿Cómo se desarrollaban las actividades?
A. C.- Los miércoles se disputaban hasta 15 peleas por noche por el campeonato. Intervenían las categorías novicios y veteranos. El local se llenaba hasta el tope y el entusiasmo del público desbordaba por do­quier. Las peleas eran a 4 rounds, 3 de 3 minutos de duración y el último de 4’.
EL Q.- ¿Tuvieron larga duración esas actividades?
A. C.- Con el tiempo ese entusiasmo fue decayendo, el Quilmes Boxing Club se trasladó a Vicente López y 1 de Mayo, cesó sus actividades alrededor de 1946 y hoy sólo es un recuerdo.
EL Q.- ¿Tiene algún anécdota de aquellos años?
A.C.- Sí. La histórica pelea de Salman Salek Andah y Odilón Vicentela.[7]
EL Q.- La recuerdo. Escribí algo sobre esa pelea. Cuéntela.
A.C.- El tendero Salman Salek Andah, apodado “el turco Salomón” le había vendido un blusa de trabajo a Odilón Vicentela (hasta sus nombres parecían dispuestos para la chacota), un sanjuanino que trabajaba en la Cervecería. A Odilón le pareció de mala calidad la blusa. De los incesantes reclamos para que se la cambiara, surgió el enojo que los llevó desafiarse para pelear. Los muchachos del Boxing Club aprovecharon la oportunidad y or­questaron una propaganda que trascendió los lí­mites de la ciudad. El período previo al encuentro tuvo ribetes humorísticos porque am­bos contendores, se entrenaron como auténticos boxeadores. La noche, de la pelea, que fue dirigida por Victorio Campolo, hubo un lleno extraordinario. La colectividad árabe se hizo presente encabezada por Salomón Salmún, dueño de una cadena de tiendas en la calle Lima. Por cierto que abun­daron los panzasos más que las trompadas, y en medio de la hilaridad general fue declarado vencedor Vicentela.
La crónica boxística del diario El Sol de aquella memorable pelea, dijo, “Vicentela le ganó a Salo­món por un panzaso” (risas) De lo recaudado el ganador se llevó $ 289; $ 260 el perdedor y el Boxing una suma menor que permitió luego instalar unas gradas fijas de buena madera.
EL Q.- Dígame don Ángel que es de su vida ahora.
A.V.- Soy Jubilado de Telé­fonos del Estado, desde 1950, ya tengo 69 años.  Uno de mis entretenimientos predilectos es ir a la calle Rivadavia, donde me reúno con viejos amigos y nos ponemos a recordar los tiempos de deportistas.
EL Q.- Muchas gracias don Ángel. Ya lo dejo en paz. Volveré a mi futuro con este pedazo de historia barrial que me brindó tan amablemente.
Nos despedimos con un abrazo y me quedo observándolo caminar con un paso boxístico hacia Carlos Pellegrini. Miro la plaza que tanta significación tuvo y tiene para los vecinos de La Colonia. Allí donde di mis primeros pasos, sobre el brocal de la antigua fuente que en 1947, estaba en el centro mismo de la manzana y era más alta, aún no le habían robado el pináculo. Me despido de la fuente, de la plaza, de ese mi barrio y de esta mi gente que comenzaron a eclipsarse en 1963. Cierro aquí esta analepsis o entrevista retrospectiva o flashback, hasta un proximo encuentro (8)

Compilación, investigación, notas y construcción dialogal
Prof. Chalo Agnelli/2020 - cuarentena
 FUENTE
“El Sol” martes 17 de abril de 1979
Original en la Biblioteca Popular Pedro Goyena
Ver en EL QUILMERO del sábado, 21 de julio de 2018, “La Colonia en el proto-fútbol”
NOTAS


[1] Ver en EL QUILMERO del viernes, 23 de octubre de 2009, “Don Santiago Valerga - La Colonia 2º parte” y del lunes, 24 de octubre de 2011, “Santiago Valerga - Su calle, proyecto de restitución” // 1927 - 2020
[2] Ver en EL QUILMERO del viernes, 9 de febrero de 2018, “Oreste Huber Y Humberto Bozzo, vecinos ilustres de ayer”
[3] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 19 de junio de 2013, “Victorio M. Campolo - Un gigante olvidado”
[4] Ver en EL QUILMERO del lunes, 12 de diciembre de 2016, “Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos Artesanos de La Colonia”
[5] Ver en EL QUILMERO del viernes, 28 de mayo de 2010 “El cine La Paz - Del arcón de la abuela”
[6] Ver en EL QUILMERO del domingo, 4 de febrero de 2018, “El Quilmes Boxing Club”

[7] Ver en EL QUILMERO del sábado, 5 de junio de 2010, “Encuentro pugilístico barrial - Del arcón de la abuela” y en el diario “El Sol”, revista del 50º aniversario 1/11/1977. Recuerdos de don José Jove.

[8] Ver en EL QUILMERO del 14 de enero de 2012, “Cuando se acabó el pueblo, miscelánea quilmeña”

lunes, 13 de enero de 2020

JOSÉ CAMARERO Y EL TEATRO QUILMEÑO – ENTREVISTA TRANSMIGRATORIA 1939


Por Chalo Agnelli
En el 2015 comencé mis transmigraciones y trastrueques en el tiempo para entrevistar a figuras del pasado quilmeño; fueron: Francisco Soto el 17 de enero; Santiago Goñi el 18 de septiembre; Santos Angelletti el 22 de noviembre y Guillermo Ithursarry (o Ythursarry) el 4 de diciembre y el 3 de enero de 2016 a José Escobar. Retomo ese ejercicio de reportero que desarrollé en “El Periodista”, décadas atrás, y ahora me ‘retrotraslado’ para entrevistar a don José Camarero un actor que descolló en los escenarios quilmeños a partir de la segunda década del siglo pasado.    
Del periódico “El Plata” 24/9/1939
Es 1939, un año conflictivo en la política quilmeña. Los conservadores se están dando los unos a los otros. Comienza con don Victoriano Huisi como intendente - que lo venía siendo desde 1936 -, pero el 12 de enero después de una trifulca palaciega de acusaciones y reproches lo sucede, interinamente, el concejal y presidente del H.C.D. desde 1932, el Dr. Ernesto A. Garibotti (cabecilla del desbarajuste), desde el 12 de enero hasta el 12 de noviembre en que asume Alfredo Fazzi. También a nivel nacional un suceso turba a los argentinos, el suicidio de Lisandro de La Torre. Europa es un polvorín y en Quilmes están actuando subrepticiamente grupetes filonazis y falangistas, porque en España el 29 de marzo concluye la sangría con la victoria de Franco y su tortuosa quimera. El cardenal Pacelli, quien nos visitara otrora asume como Papa. En la vecina Chile un terremoto acaba con 30.000 personas. Pero nada altera tanto el ánimo de los rioplatenses como la batalla naval entre el acorazado Graf Spee y tres cruceros británicos protagoniza frente a Punta del Este, Uruguay. En abigarrado síntesis, comienza y se va una época. 
 Pero entre este maremágnum que es, era y será el mundo ayer, hoy y siempre, yo llego al borde del barrio La Colonia, cruzo las vías del Roca - en este pasado Ferrocarril del Sud - y en una casa un tanto ecléctica ubicada en Olavarría 1, me encuentro con don José Camarero un apasionado del teatro quilmeño; que con cierto desconcierto por los sorpresivo de la “interviú” contesta a mis preguntas con gentileza y rigor. 
- El teatro en Quilmes ya hace varias décadas que se pronuncia, desde aquellas primeras piezas escritas por don José Andrés López y actuadas por Elvira Lanatta y Manuel Casavalle. ¿En qué circunstancias, en qué época y con qué elenco comenzó su actuación en el teatro?
- Mi iniciación como aficionado teatral data del año 1919, era muy joven. Integraba el cuadro filodramático, de reciente creación, denominado "Juventud Quilmeña”. En una época que los aficionados teatrales - usando una expresión vulgar – “brotaban como hongos”. Si bien mi memo­ria no me es fiel para retener la fecha del debut en el tablado, recuerdo perfectamente la obra que representamos: “Justicia", de Agustín Fontanella, [1] que subió a escena en el teatro “Patria e Unitá”,[2] baje la dilección del conocido aficionado local José Gaggero [3] que hacía el rol del protagónico. Sobre la opinión que mereció nues­tra labor pública, omito dar juicio porque creo fundadamente que ni él mismo podía darla a conciencia, pues lo que presenciaron los espectadores, más que una representación teatral fue una exhibición cinematográfica (risas); y voy a explicarle el por qué. Apenas iniciado el espectáculo, empezó a llover en forma torrencial, y como en aquel entonces el teatro de referencia carecía de los adelantos modernos en lo que la acústica se refiere, pues tanto el techo del sa­lón como del escenario lo componían simples chapas de zinc; se podrá imaginar, amigo cronista, el pandemonio que se armó allí.
En septiembre de 1925, integré el elenco de “Actos de suegros”, pieza que se representó en colaboración con la cooperadora de la Escuela Primaria Láinez N° 36 (Hoy N° 83) En junio de 1928, como integrante del Club de Fútbol Nacional y junto con Atilio Pozzoni, Pedro Bond, Daniel Alberto Lampi, Eduardo Cerutti y Arnaldo Capra, entre otros, actué en “Las montaña de las brujas” de Julio Sánchez Gardel. Se sucedieron muchas otras puestas teatrales. El 7 de setiembre de 1941 se creó el elenco teatral estable municipal y estuve entre los integrantes. El 21 de mayo de 1942, actué en la obra “Al campo” de Martín Coronado dirigida por Roberto Fossati. 
- De entre todos esos compañeros de las tablas ¿A quiénes recuerda con más afecto? 
- Especialmente a Antonio García, Manuel Manini (los Manini eran una familia que siempre estaba involucrada en cuanta manifestación artística o deportiva surgiera) y Alberto Lampi, quien siguió en la brecha teatral. 
- Dentro de la variedad de personajes que presentan los libretos teatrales ¿Qué roles prefería desempeñar y qué género dramático?
- Le diré, previa, discriminación de la pregunta. Si bien sobre el género mis preferencia se inclinaron siempre hacia el dramático, en lo que respecta a roles, hubo, diríamos, dos aspectos en mi vida teatral. Mientras las líneas abdominales me lo permitieron (la panza), mis roles preferidos fueron los galanes, hasta que producido la curvatura física me tuve que conformar con los característicos (risas)
- El teatro nacional ha tenido y tiene a lo largo de su historia, como lo fue Casacuberta en Buenos Aires y Manuel Casavalle en Quilmes nombres que brillaron en la actuación y como dramaturgos ¿Qué autor, actor y actriz merecían su predilección en su época? 
- Martínez Paiva, [4] Luis Arata[5] y Blanca Podestá,[6] respectivamente. 
- ¿Y entre los quilmeños? 
- Como autores locales la elección, a mi entender, es fácil, pues desaparecido Pedro Poloniolli, creo que el único que acumuló méritos como tal, fue Aníbal Carro. En lo que respecta a actrices, también creo debe haber unanimidad pues el honor de considerársela mejor aficio­nada quilmeña le corresponde, sin discusión alguna, a la señora Dora Barrera Nicholson de Ricagno.[7] Y ahora, viene el nudo gordiano de la pregunta: si bien mis predilecciones sobre autor y actriz son definidos, como le termino de expresar, en lo que atañe a los actores ya la cosa cambia de aspecto pues hay dos que cuentan con mi predilección y que los tengo a un mismo nivel: Luis Setti y Luis Fedeli. 
- Teniendo en cuenta esos nombres y su desempeño en todos los géneros y roles dramáticos ¿Qué opina del momento del teatro quilmeño, en este 1939?
 - La desaparición de Romero y Gaggero, dos puntales del teatro de aficionados, dejó un gran vacío y desconcierto, a lo que se suma el alejamiento, propio de la edad de figuras prestigiosas como Ramini, Palla, Bond, Pozzoni, Chasco, Fosatti y otros a quienes lamento no recordar, quienes propendieron en forma eficaz al afianzamiento del incipiente teatro quilmeño. Y como considero que es ley natural que lo que no se renueva muere a plazo fijo, creo que el teatro quilmeño, que tuvo su época de oro en el período comprendido entre los años 1915 a 1935, está en peligro desaparecer. 
- La vida del actor marca sus momentos más rutinarios, al punto que dejan de serlo. ¿Qué hecho o qué momentos de su actua­ción en las tablas, permanecen más vívidos en su memoria? 
- El momento más vivido en mi memoria fue mi interpretación en "El chanchullo”, de Muñoz Seca, que al decir de mis compañeros fue mi mejor creación; esto en lo que respecta a la faz espiritual del asunto. En lo que físicamente se refiere, hay dos hechos que tampoco se borrarán de mi memoria y ambos difieren fundamentalmente entre sí, pues mientras el uno tuvo contornos dramáticos, el otro adquirió ribetes cómicos. El que he tildado de dramático me sucedió en el año 1920 y tuvo lugar durante la realización del sainete de Marone y Giudice titulado “Espinas del alero”. Juan Romero, quien protagonizaba al héroe, puso tanto calor en su papel - cosa habitual en él pues vivía los pape­les que representaba - que a no mediar un gesto de prevención mío, a estas horas posiblemen­te no relataría tan tranquilo el episodio; consecuencia de ello fue una herida de conside­ración por deflagración de pólvora, cuya cicatriz aun conservo en mi mano izquierda. Y ahora viene el otro episodio, pero que a la inversa del relatado anteriormente, lo recuerdo jocosamen­te. El ‘Club Martínez’, afiliado a la Liga Quilmeña, daba una función a beneficio de su caja social y fui solicitado para integrar el reparto de la obra “El indio”. Accedí a ello y me tocó en suerte interpretar un personaje que al final de la representación es asesinado de una puñalada. Ahora bien, si esto me hubiera sucedido antes del accidente ya relatado, hubiera sido una cosa de lo más natural, pero después de esa experiencia dolorosa, conociendo los puntos que calzaba el “gordo” Duque, que era el que tenía que matarme - de características similares a Juan Ro­mero – tomé mis prevenciones y dije: “del mal el menos”, hacía de galán y le pedí al miembro del club organizador Salvador Delgado, me facilitara su saco para entrar en el cuadro final. Consecuencias: un pinchazo, para mí de tres milímetros de profundidad en el costado del cuerpo, y una buena zurcida para el saco del señor Delgado, lo que hizo que exclamara parodiando al inglés del cuadro: “¡Me pinchó pero salvé la ropa!” (risa)

* * *
Terminamos la entrevista y vuelvo a mi presente reflexionando en cuántos quilmeños, quilmeros, como José Camarero, con sus vidas, con sus obras dieron un perfil de sustanciosa identidad a Quilmes; inapreciable Capital Social de mujeres y hombres sobre quienes se apoya la tradición, la cultura que nos identifica. En el caso de nuestro entrevistado, en su actuación, no sólo actoral, bien le vale el título de CIUDADANO ILUSTRE post mortem. 


1. El intendente Dr. José Eduardo López, 2. el Prof. José Sosa del Valle, director de la Escuela Normal, 3. don Carlos D. Valerga, presidente del Boxing Club, 4  don José Camarero y 5. el concejal Perli.
DON JOSÉ CAMARERO 
Entre las muchas familias genovesas y canarias llegadas a La Colonia con la Cervecería había algunas pocas castellanas. Esa región histórica española de límites difusos que dio lengua a América. Los Camarero provenían de Burgos, la capital de la Corona de Castilla, desde 1230 hasta el reinado de los Reyes Católicos. 
INMIGRACIÓN 
José Camarero nació en esa ciudad castellana cuando nacía el siglo, en 1900. Los Camarero llegaron a la Argentina en 1909 y se establecieron en Quilmes, en la esquina de 1° de Mayo y Vicente López, arraigándose a la nueva tierra y al pueblo que aún no tenía la condición de ciudad. También pronto se vincularon con los vecinos, entablando una sincera y profunda amistad con los Valerga, especialmente con el benemérito don Santiago.
José cursó la primaria y luego ingresó en la Academia Mezzadra, la única institución quilmeña en su género; preparaba a los jóvenes para las actividades mercantiles y contables, así como en los instrumentos prácticos referentes a esos quehaceres. A poco de egresar lo atrapó la ubérrima sombra de la Cervecería que se extendía por todo el barrio.
Hizo una carrera rápida. Trabajó en las oficinas que la empresa tenía en la Capital Federal en la calle Brasil y allí desarrolló una ininterrumpida labor como jefe de contaduría hasta su jubilación en 1955. 
EDUCADORES 
En 1930, se casó con Lilia Deprati Ferrari, de una familia de arraigo local, de ascendencia genovesa, que dio numerosos educadores a Quilmes como don Pedro Deprati, señero maestro de larga actuación en la escuela primaria Nº 1, en La Plata y como maestro rural. Lilia tuvo una destacada trayectoria como maestra por 30 años en la escuela Nº 6 de Bernal, junto a su cuñada Herma Cañás de Deprati, mujer muy comprometida en la dignificación del docente quilmeño y de la provincia de Buenos Aires.


Ver en EL QUILMERO del sábado, 5 de junio de 2010, “Encuentro pugilístico barrial – Del arcón de la abuela” – “Salman Sale Andah versus Odilón Vicentela”
LA COLONIA 
Cómo un sello más de su pasión quilmeña y cervecera, José Camarero, también en 1930 construyó su casa entre la Sociedad de Obreros Cerveceros y las vías del ferrocarril, Olavarría 1, junto al límite de La Colonia pues, siempre es bueno recordar que, según la ordenanza municipal del 1 de mayo se crea el Cuartel 1º, segunda sección de la vereda oeste de Hipólito Yrigoyen hasta Av. La Plata. Así queda establecida la jurisdicción de Quilmes Oeste. Según esta ordenanza la estación de Quilmes, la plaza William Wheelwright y todas las propiedades al Oeste de la calle Hipólito Yrigoyen están dentro de Quilmes Oeste. 
EL PERIODISMO 
Pero la vida de don José no se limitaba tan sólo a la responsabilidad del trabajo, de espíritu inquieto y abarcador fue asiduo colaborador con el semanario “El Plata”, del E. Mauri Casabal, para la página deportiva. Intuitivo poeta y entusiasta amante del teatro, ese periódico publicó numerosos poemas suyos y críticas teatrales. Fue miembro del Círculo de la Prensa, Comprometido con la cultura, el deporte y la vida social de una ciudad en ciernes perteneció a numerosas instituciones que diseñaron el perfil de los quilmeños. Integró como secretario de la comisión directiva del Club de Fútbol Nacional, formó parte de la Comisión Directiva del Quilmes Atlético Club y de la Sociedad de Bomberos Voluntarios de Quilmes acompañando a uno de sus amigos más consecuentes el Sr. Juan Biotti.
Lilia y José tuvieron tres hijas Mora, Beatriz y Stella Maris, a las que infundieron una fuerte orientación hacia los caminos de la educación, la literatura y las artes plásticas.
José Camarero murió en 1965 dejando una impronta firme y señera en la cultura y la tradición quilmeña.
Entrevista y compilación Chalo Agnelli

Colaboración Mora Camarero Deprati de Baratti

FUENTES

 “La Colonia de Valerga, historia social del segundo barrio de Quilmes” (1874-1974) Ed. Tiempo Sur. Quilmes, 2010
Periódico “El Plata”. Quilmes 24 de septiembre de 1939. (Pág. 5)

NOTAS


[1] Agustín Fontanella (1875-1944) Espectáculos en los que participó: Sainete x 4 (Autor), Historia gaucha (Autor, Narigueta (Autor), Los amores de Giacumina (Autor), Restauración (Autor), Justicia (Autor), Tranquera (Autor), ¡Venganza! (Autor), La esclava (Autor) 
[2] Ver en EL QUILMERO del viernes, 11 de enero de 2019, “Sociedad Patria E Unitá por Carlos A. M. Eusebi” 
[3] Ver en EL QUILMERO viernes, 13 de junio de 2014, “El grupo filodramático y club social Alberto Ghiraldo - Los teatros de antaño” 
[4] Martínez Paiva (Gualeguaychú, Entre Ríos, 9 de octubre de 1887 / Buenos Aires 24 de marzo de 1979) a quien también se menciona como Claudio Martínez Payva, escritor, dramaturgo, guionista de cine y periodista.
[5] Luis Arata (23 de agosto de 1895, Buenos Aires - 21 de junio de 1967, Buenos Aires) Clásico actor de teatro, cine y televisión 
[6] Blanca Podestá. (La Plata, 6 de julio de 1887 - Buenos Aires, 17 de mayo de 1967) actriz y productora argentina perteneciente a la dinastía familiar de los Hermanos Podestá hija de Jerónimo Podestá. Compuso a lo largo de su carrera más de 500 personajes. 
[7] Ver en EL QUILMERO jueves, 4 de agosto de 2011 “Historia del teatro quilmeño – 3ª parte - Dora Barrera Nicholson De Ricagno”