martes, 2 de abril de 2013

ESCUELA Nº 1 - 150 AÑOS- LAS MAESTRAS DIONISIA Y ANDREA BENÍTEZ - CUARTA NOTA



“Recoger datos es el primer paso al conocimiento,
pero distribuirlos es hacer Comunidad”

Hubo en Quilmes mujeres que fundaron el sistema educativo local, algunas ya se mencionaron como Demetria Rivero, Juana María Cabrera, las Echeverría, Adelaida Isely, Rita y Carmen Faggiano, pero hubo dos que se impusieron en la comunidad y no pasaron desapercibidas hasta el punto de crear dos parcialidades, una que las apoyaba y otro que las repudiaba en el “Quilmes de Antaño”, de don José Andrés López les dedica considerable espacio.

Dionisia y su hermana Andrea a largo de sus vidas se abocaron íntegramente a la educación. Fueron mujeres con inquietudes intelectuales y culturales.  Propiciaron encuentros y fiestas literarias como la realizada en la misma casa del Dr. Wilde y auspiciada por el sub-inspector de las escuelas locales, José Andrés López en 1877.
Estas maestras, sobre todo Dionisia, además de contar con cierta cultura general, abundaban en carácter, que no las hacía personas accesibles; en una época donde alardear de erudición y mostrar temperamento fuerte no era bien visto en una mujer.
Dionisia Benítez
A Dionisia Benítez la municipalidad de otorgó el premio de una medalla de oro en 1870 por su labor, muchas veces desinteresada y consecuente, hasta el fin de sus días. Sin embargo, fue destituida en 1877 por el Consejo Escolar, razón por la cual al año siguiente abrió una escuela particular para ambos sexos que contó con el amplio apoyo de la población.
La sucesión de circunstancias y acontecimientos que determinan esta destitución son una muestra de la hegemonía que tenía el Consejo Escolar sobre escuelas y docentes y las determinaciones políticas que ya comenzaban a infiltrarse en lo educativo. [1]

PRIMERA DIVERGENCIA. El 8 de diciembre de 1876 con motivo del acto de cierre del ciclo lectivo,  pocas horas antes de la entrega de premios por el Consejo Escolar a los alumnos de las dos escuelas del pueblo, la de las hermanas Rivero y la de las Benítez, Dionisia informó que si no se les daba preeminencia a sus alumnos por ser su escuela la más antigua,  en lugar de a los niños de las maestras Rivera no se presentaría en el acto.
El Consejo cedió para evitar escándalos, pero sin reconocer que la maestra tuviera razón pues consideraban que no era la antigüedad sino la importancia lo que habían tenido en cuenta para establecer dicho orden.
Ese incidente quedó allí, pero no se olvidó que las señoritas Benítez eran protegidas de Andrés Baranda (mitrista), mientras que las Rivero de Agustín Matienzo (alsinista), hombres de grupos ideológicos antagónicos, pero sin consecuencias.

SEGUNDA DIVERGENCIA. Así fue que en noviembre de 1877 el Consejo nombró a Juan de Guerra López, Alejandro Lassalle y a José A, López como comisión examinadora de los alumnos de ambas escuelas. Obtenidos los resultados de dichos exámenes el Consejo acordó 180 premios para las escuelas del partido: 25 de primera clase de los cuales tres correspondían a alumnos de las Benítez, tres para los educandos de la escuela urbana de varones; tres para los del señor Bernabé Iriarte, uno para cada una de las tres escuelas rurales y catorce para las niñas de la escuela de las Rivero, calificadas como sobresalientes: Vicenta Lassalle, Elvira Risso, Soledad Quevedo, Avelina Tobal, Ramona Matienzo, Ercilia Otamendi, Ana y Emilia  Murialdo, Ercilia Rubio, Juana María Cabrera, Carmen Lanatta.
El acto se realizó el 8 de diciembre en el Salón Municipal, presidido por el arzobispo Aneiros de visita en el Partido, con la presencia de sólo dos de los cinco consejeros.
Los alumnos fueron llamados en el orden establecido en el programa oficial. Los siguieron los sobresalientes. Terminado el acto la señorita Dionisia señaló que la señora Victoria Wilde de Wilde había donado diez medallas de plata para los alumnos de su escuela que las merecieran y solicitó a los consejeros autorización para entregarlas lo cual fue aceptado. Terminó el acto pero empezó el conflicto para la maestra quien se vería tironeada por los grupos políticos enfrentados en el pueblo.
Dos días después, reunido el Consejo para analizar los hechos determinó apercibir a la maestra pues si bien accedieron para evitar un escándalo como el año anterior su proceder no era el correcto. La maestra inspirada por ajenos contestó impugnando la resolución en términos que el Consejo calificó de desacato y agraviantes y devolvió la misiva a la docente.
Esta doblemente herida dio publicidad a los hechos en “El Independiente”. El Consejo trinó y el 20 de enero de 1878, presidido por Bernardo Lerdou, y la presencia de Juan Ithuralde y Máximo Garay, se dispuso la destitución de Dionisia Benítez. Pero a la hora de las firmas Lerdou se negó a poner su rúbrica y al día siguiente Mariano Otamendi que no estaba en la sesión anterior se manifestó descontento con la decisión.
Finalmente renunciaron Garay e Ithuralde, que la retiraron después de acordar que en lugar de la destitución a la maestra se le aplicaría una suspensión por tres meses sin sueldo.
Y ahí no quedó todo, la maestra recurrió al Consejo General presidido por Domingo F. Sarmiento, del que formaba parte el Dr. Wilde, el marido de la donante de las medallas que generaron el conflicto.
El Consejo General acreditó al Dr. Wilde como mediador ante el Consejo Escolar para que este se diera por satisfecho con los días de suspensión transcurridos.  Este acató esta propuesta si la maestra reconocía que había cometido falta grave en todo este asunto desde la entrega de los premios con las argentinas medallas de doña Victoria.
La maestra nuevamente se negó a aceptar su supuesto error. Los “barandistas” la apoyaron comenzando a recogerse firmas de adhesión que presentaron al Consejo General. Este, dejando de lado la actitud mediadora cuestionó al Consejo Escolar duramente por lo excesivo de la sanción. Lo cual se vio como un apoyo al protector de las Benítez,  Andrés Baranda, de su amigo Sarmiento.
El Consejo con mayoría del “círculo de la botica”, es decir “matiencistas”, reunido el 24 de abril bajo la presidencia de Alfredo Sayús y la presencia de Francisco Labourt, Máximo Garay y Emiliano Reina dispuso destituir a Dionisia. Y contesto al Consejo General con una defensa extensa y bien fundada que dio por terminada la cuestión. Y así el enfrentamiento que a través de un tema nimio tuvieron los dos grupos políticos antagónicos en el partido tuvo una sola víctima, Dionisia Benítez.
Dionisia fue destituida en 1877, por lo cual al año siguiente abrió con su hermana Andrea una escuela particular para ambos sexos. El 25 de junio de 1878 inició sus actividades en la calle 13 (Mitre) Nº 59 y 61, pero el 23 de marzo de 1879 “El Quilmero” informa: “Ayer se mudó la escuela de las Stas. Benítez, a su misma calle, a una cuadra al Norte de la Plaza (San Martín), frente a lo de Casavalle, al lado de Maximiliano Córdova.”
El 23 de mayo de 1880 la escuela de Dionisia Benítez se trasladó y refundió con la oficial (la escuela N° 2 de niñas) al lado del Juzgado de Paz.
Poco antes de esta fecha Andrea se desvincula de su hermana y crea una escuela que, probablemente, se halló en terrenos de la chacra del preceptor Cristoforetti en la esquina NE de las actuales calles Corrientes y Vicente López.  Otras fuentes afirman que estaba en la esquina SE de Vte. López y Carlos Pellegrini, frente a la actual plaza Aristóbulo del Valle, llamada popularmente de La Colonia; donde, el Dr. José A. Wilde con alumnos de esta escuela, aprovechando que en el centro de esa propiedad había una aguada, sembró semillas de los yingo biloba traídos de la India por Domingo F. Sarmiento y obsequiados a él. [2]

Prof. Chalo Agnelli
De “Maestros y Escuelas de Quilmes – 1666-2004”
Ed. Jarmat- Quilmes


[1] Seguimos la crónica de José A. López en “Quilmes de Antaño”, Pág. 313 a 321
[2] Ver “La Colonia de Valerga” del mismo autor.
 

ESCUELA Nº 1 - 150 AÑOS - MAESTROS PIONEROS - TERCERA NOTA



“Educar es una cuestión de fe,
la más sagrada”
Chalo Agnelli

Después de los preceptores José Rosende, Félix Meals, Demetria Rivero y Helena Heathfield Wilde de Carlsen  hubo maestros que ejercieron la docencia en  Quilmes en la que sería la primera escuela del distrito que cumple 150 años y fundaron nuevas instituciones de educación elemental (1º a 4º grados) en otros rincones del vasto partido. Unos con más perdurabilidad que otros, pero todos tuvieron que lidiar con las inapropiadas condiciones para una tarea educativa digna.
El primero que se ocupó de estos educadores fue el historiador y profesor Juan Carlos Lombán en su libro “Antiguos Maestros de Quilmes” editado en 1966, con motivo de los 300 años de la primera fundación de Quilmes, publicado por la Municipalidad, bajo la dirección de la Biblioteca Pública D. F. Sarmiento que conducía el Prof. Carlos Guillermo Maier. Trabajo que se presentó en una conferencia realizada en dicha Biblioteca el 16 de agosto de ese año con la presencia de la mayoría de los educadores quilmeños.
Fueron algunos de aquellos maestros pioneros (o preceptores, según se los titulaba en la época): Robustiano Pérez, Julio Basset y Mansilla, Emiliano Reina, Manuel Blanco, Eusebio Rodríguez, Bernabé Iriarte... entre otros de menor relevancia en tiempo y actuación.
Nos son muchos los datos que se pudieron obtener de cada uno, sólo los hallados en periódicos de la época como “El Progreso de Quilmes” y “El Quilmero”; planillas y documentación existente en el Archivo de la Provincia “Dr. Ricardo Levene; material de trabajo que nos facilitara el historiador José Abel Goldar para el libro “Maestros y Escuela  de Quilmes” (2004), de quien suscribe, y otra documentación facilitada por el profesor Lombán, que no había utilizado en su libro antes mencionado; y algunos pocos escritos, muy deteriorados, de archivos particulares de descendientes.
ROBUSTIANO PÉREZ, MAESTRO FUNDADOR [1]
El 13 de abril de 1861, se hizo cargo de la escuela en reemplazo de Saturnino Echeverría uno de los maestros de mayor fervor comunitario y educativo que tuvo Quilmes en esos años, Robustiano Pérez, que venía actuando como secretario de la municipalidad desde marzo de 1856. Según dice el Prof. Juan Carlos Lombán: ''...verdadero arquetipo de educador poseído por una fervorosa pasión civilizadora y de bien público. " [2]
Robustiano Pérez había nacido en 1822, supuestamente en Buenos Aires. Era un hombre parco, reservado y de costumbres modestas. Por su grafía y sintaxis se advierte que recibió una educación esmerada. Si bien su desempeño docente fue breve, pues el 27 de octubre de 1863, entregó el cargo al preceptor Julio Basset y Mansilla, la calidad de su paso por la escuela que funcionaba en su propiedad, calle Mitre entre Rivadavia y Alsina, fue relevante.
Había adquirido este solar en 1839, allí construyó su vivienda y escuela. Luego edificó en el linde de la vereda, frente a la plaza (hoy San Martín), una sala que funcionó como juzgado de paz, frente al cual, afirma Manuel Ales, fue fusilado el juez de paz don Paulino Barreiro y no en la esquina SE de la plaza como aseguran otros historiadores. 
El Positivo
LA ESQUINA NOROESTE 
DE MITRE Y RIVADAVIA
Robustiano Pérez vendió esa propiedad a Juan Manuel García que murió en 1873 y la heredó su sobrino Antonio Silva; pasando luego a su hijo Aníbal Silva y Giráldez, donde instaló un almacén, “El Positivo"
Esquina noroeste de Mitre y Rivadavia donde se ve el almacén El Positivo de los Silvia. No es la misma construcción, sino en otra más precaria hacia el centro del solar estaba la casa de Robustiano Pérez. La foto fue tomada desde los techos de la Escuela Nº1
A su lado estaba la casa de Santiago Laurnaga y en la esquina de Mitre y Alsina había ombúes que albergaban las diligencias de Acuña y Córdoba quienes hacían el servicio a la Capital, Ensenada, Magdalena y Chascomús. Robustiano Pérez, aún desde afuera de las aulas, siguió bregando por la educación en el partido. Como municipal, cargo que desempeñó hasta agosto de 1866 en que se retiró de la vida pública, procuró que la primera escuela tuviera edificio propio, tuvo significativa influencia en la ordenanza acerca de la obligatoriedad de la enseñanza, de 1860, mencionada anteriormente y, en 1864, con el Dr. Wilde se unieron en la iniciativa de crear la Comisión Municipal Inspectora de las Escuelas.
En 1862, siendo juez de paz y presidente municipal Francisco Lozano, se reiniciaron las gestiones para levantar el edificio de la Escuela Pública (demolido en 1909, del cual subsiste la escuela para niñas, edificada en 1882, sobre la calle Alem, actual Jardín 921) El edificio fue modelo de otros construidos con posterioridad. Solamente queda un croquis dibujado por Juan María Gutiérrez, rector de la universidad aconsejando que se construya un establecimiento educativo igual en la localidad de Salto. El edificio original, con algunas ampliaciones, perduró hasta 1910.
El 1 de abril fue aceptado, con algunas modificaciones el contrato presentado por el arquitecto Pedro Petrochi y el constructor Donad por un costo de $ 131.000. Lo firmaron además del nombrado arquitecto, Robustiano Pérez y Francisco Lozano.
Antes de iniciarse las obras se presentó un reclamo del obispo de Buenos Aires Mons. Escalada que influido por el párroco Vadoni, [3]  reclamaba que el terreno donde se pretendía construir la escuela era de propiedad de la Iglesia. Baranda le respondió que en virtud del decreto del 16 de setiembre de 1825: “en todos los pueblos de campaña se reservarán dos solares (dos cuartos de manzana) con frente a la plaza principal, destinados a la oportuna construcción de los edificios públicos de escuela, casa de justicia (juzgado de paz al que se agregaría la municipalidad) y templo donde fuese necesario...” También recordaba que ambos solares estaban ocupados por el edificio municipal, el terreno destinado a las escuelas, la vieja casa parroquial y el antiguo templo y que quedaban, además, 41 varas donde edificar una iglesia adecuada.
El decreto fue recuperado por don Andrés Baranda, “El árbol de la buena sombra”, [4] 37 años después de su vigencia y permitió la construcción del antiguo edificio de la N°1 donde jurídicamente le correspondía.
Los trabajos se iniciaron el 1 de abril de 1862. El último pago de 31.000 pesos fue abonado en donación por el tesorero municipal don Mariano Solla, pues la municipalidad no había podido reunir ese dinero. Otra demostración del espíritu de comunidad que existía en esos hombres abocados a la construcción de un país.
La municipalidad contaba con un presupuesto anual de $186.746. Destinaba a las escuelas y fomento de la enseñanza $ 100.000, es decir, un 53,5 %. 
De esta manera la municipalidad que desde 1854 pagaba una suma de $ 300 pesos por una propiedad totalmente inadecuada a los fines educativos tendría un establecimiento propio y apropiado a sus fines. Robustiano Pérez, el 30 de abril de 1863, promovió una colecta entre los municipales para construir el templo de la parroquia de la Inmaculada. Luego logra que se designe una comisión municipal inspectora de las obras que integra. Si bien en 1864 renuncia porque sus ocupaciones no le permiten realizar una supervisión exhaustiva el 10 de setiembre de ese mismo año renuncia irregularidades y logra que no se usen ladrillos viejos en los cimientos. 
LA PLAZA 25 DE MAYO
El primer nombre que tuvo la actual plaza San Martín, que fue 25 de Mayo, fue propuesto por Robustiano Pérez en 1859 desplazando el nombre de Mayor o Principal, que conservaba desde la época colonial. 
A su retiro de la vida pública en 1866, Pérez tenía 44 años, era soltero de modo que no tuvo descendientes ni ninguna otra familia en Quilmes, que se conozca. Se ignora su destino aunque se supone que murió pocos años después de 1867, porque nada más se habla de él en los documentos existentes ni en el anecdotario popular. Puede ser que haya sido víctima del cólera en 1868 o de la fiebre amarilla en 1871.
La escuela Nº 50 ubicada en la calle 826 entre la 897 y 898 de San Francisco Solano lleva el nombre de este señero maestro.
JULIO BASSET Y MANSILLA
Sucedió a Robustiano Pérez, el 27 de octubre de 1863, que - como lo señala el Prof. Lombán en su “Antiguos Maestros de Quilmes” - era lo opuesto en su actuación al antecesor ya que descuidaba su tarea por su espíritu bohemio. Fue escritor y periodista de escasa notoriedad. Esto determinó que el Inspector General Marcos Sastre lo separara de sus funciones el 31 de julio de 1864, entregando el establecimiento interinamente a Emiliano Reina. Después del cese se marchó al Uruguay. La actuación de Basset y Mansilla, sin embargo, fue significativa por tres cuestiones: una, al presentar una nota a la Municipalidad solicitando una Bandera Argentina para desplegar el día de sus actos solemnes Como ya la tenían otras escuelas públicas. Esto fue tratado por los municipales en la sesión del 15 de noviembre de 1863. La segunda, fue uno de los precursores de la enseñanza de la lengua francesa en Quilmes, idioma que conocía por su padre que tenía ese origen, este emprendimiento fue a instancias de Andrés Baranda que era un entusiasta del francés. Y la tercera cuestión es que viviendo en Montevideo, donde también ejerció la docencia, propuso al gobierno uruguayo y logró que se emplearan en las escuelas los textos de Marcos Sastre, el mismo que lo dejó cesante. Regresó a Quilmes en 1866 a su residencia en el Cuartel 3° Cañada de Gaete (actual La Cañada de Bernal Oeste)
y solicitó su ingreso al ejército por nota del 18 de agosto, lo que se le concedió. Basset y Mansilla tenía 19 años cuando comenzó a ejercer la docencia en nuestra escuela pública de modo que fue uno de los maestros más jóvenes que tuvo Quilmes de esos años.
EMILIANO REINA
Comenzó su actuación docente en 1864 sustituyendo, interinamente, a Basset y Mansilla. Crea la primera escuela privada llamada “San Luis Gonzaga”.
Programa del colegio San Luis. [5]

Calle N° 13, cuadra y media de la Iglesia hacia el Sud.

PLAN DE ESTUDIO.

Enseñanza primaria: principios de lectura hasta leer regularmente, escritura, tabla de contar, las cuatro primeras operaciones con números enteros, doctrina cristiana.

Clase superior; lectura perfeccionada en prosa, verso y manuscrita, religión, gramática castellana, analítica y sintética, aritmética completa con el sistema métrico decimal, geografía teórico práctica sobre mapas, escritura, letra inglesa y gótica, historia argentina, idioma francés y música.

Mensualidades: clase primaria $m/c 50. Superior $m/c 100. Clase de música $m/c 30. Medio pupilo con almuerzo $m/c 200, ídem., almuerzo y comedia $m/c 300. ídem. pupilos $m/c 350. Quilmes, febrero 11 de 1876.

Emiliano Reina, director.
La municipalidad la subvencionó con $ 50 mensuales. El Progreso del domingo 25 de mayo de 1873, bajo el título “A los padres de familia informa: “Habiendo la Honorable Municipalidad tenido a bien subvencionar el Colejio (sic) ‘San Luis’ [6] el infrascrito Director recibirá hasta diez niños pobres para educarlos en su establecimiento. Quilmas Mayo 18 de 1873. (Firma) Emiliano Reina – Director.”
Este colegio tuvo poca vida pues se anunció su cierre el 11 de junio de 1876. Reina fue preceptor interino hasta 1876, en enero de 1877 rindió examen para maestro elemental. No aprobó, pero recibió el título de sub-preceptor. Esto parece que lo ofendió y tuvo un enfrentamiento con el inspector Larraín que dirimió en el examen. No le conformaba la situación porque tenía que ser subalterno de Eusebio Rodríguez que sí había aprobado como preceptor. 
A esto se sumó que el 14 de junio de 1877, el vecino Arrascaete lo acusó de hacer sangrar a su hijo de un golpe que le dio en la nariz y que también había empleado la violencia física con otros alumnos. El Sr. Reina se defendió poniendo de testigos a sus 100 alumnos que no estuvieron de acuerdo con las acusaciones de Arrascaete, de modo que el Concejo Escolar favoreció al maestro.
Por estas circunstancias se hizo cargo de la escuela de varones de Florencio Varela, en esa época San Juan. 
El Quilmero del 21 de abril de 1881, bajo el título CONSEJO ESCOLAR, informa: “El sábado por la noche celebró sesión el Consejo Escolar de este distrito. El objeto de esta era bastante serio pues se trataba de proveer de preceptor a la escuela de varones de Quilmes, cuya plaza quedara vacante por renuncia del puesto que hizo el Sr. Iriarte. Había dos solicitantes de la plaza: el Sr. Reina, que está al frente de la escuela de San Juan, y el mismo Sr. Iriarte que por razones particulares que no son del caso resolvió volver a ocupar su puesto si aún era tiempo. El personal del Consejo estuvo íntegro, cosa que acaso causará sorpresa a más de un vecino. Entrando a tratar del punto a resolver el Sr. Baumgart hizo presente la recomendable conducta del Sr. Iriarte  durante el prolongado período que ha estado al frente de la escuela manifestando por último que él estaría porque fuera repuesto en el empleo de preceptor de ella. El presidente de Consejo después de fundar su opinión en razonamientos que no creemos deber mencionar aquí, manifestó su voto también a favor del Sr. Iriarte. Tocó el turno al Sr. Amoedo que fue de la misma opinión. Los Sres. Elia y el Dr. Wilde también estuvieron de acuerdo siendo repuesto en el cargo de preceptor de la escuela de varones el Sr. Iriarte. También se resolvió en aumentar en 200 pesos mensuales el sueldo de 1200 que goza el Sr. Reina, no acordándose ningún aumento al sueldo del preceptor de la escuela de varones. Lo que si bien nos parece justo con respecto del primero, creemos que no lo es respecto del segundo.” 
Se advierte la injerencia directa que el Consejo Escolar, cuyos cargos eran ad honores, tenía sobre los nombramientos y sueldos de los docentes; así como su movilidad dentro del distrito.
La imprenta del primer periódico quilmeño El Progreso de Quilmes fundado por el Dr. José Antonio Wilde se hallaba en la calle del Comercio (Mitre), casa del preceptor Emiliano Reina.
MANUEL BLANCO
También suscitó algunos problemas que ocuparon bastante a las autoridades del Consejo Escolar. A continuación se transcriben notas aparecidas en El Quilmero. En El Quilmero” N° 5 del jueves 16 de diciembre de 1875, bajo el título: “UNA FIESTA SIMPÁTICA. Hace referencia a la distribución de premios a los alumnos de las escuelas municipales. Terminada la entrega el preceptor Manuel Blanco dijo un discurso elocuente. Le siguieron en el uso de la palabra el cura párroco, el joven Otamendi y cerró el Dr. Wilde. Un colaborador, que describe en el periódico dicho acto hace un elogio del maestro a cargo de la escuela Nº3 de varones: "El señor Blanco es uno de los maestros que en la República Argentina están a la altura del movimiento educacionista que se opera en Europa y América, sus profundos conocimientos en la ciencia de educar, hacen que pueda llevar su misión como corresponde." Firma esta nota J.O.M.)
N°35- Quilmes jueves 30 de marzo de 1876. ESCUELA DE VARONES. Dice el  periódico que: […] culminó el escándalo entre los preceptores. El Sr. Blanco renunció. Aún no tiene sustituto. Se reclama que creen otra escuela pues habiendo más de 300 niños en edad escolar solo hay capacidad para 100 y con incomodidad. El Consejo Escolar resolvió habilitar otro salón contiguo al existente. […] “Mientras tanto se eleva la solicitud de autorización al Consejo Gral. de Educación, el que comisionó al Dr. Wilde, miembro del mismo, para que corroborara sobre dicha necesidad, encontrando que era imprescindible. Aún el Consejo General no se expidió, lo cual es incomprensible considerando que no le costará un solo peso.” […] "Y ese proceder del Consejo General puede llegar hasta a desmayar la voluntad mejor sentada." 
N° 36- Quilmes domingo 2 de abril de 1876. NOMBRAMIENTO:Fue electo preceptor interino de la escuela de varones con 80 alumnos a cargo de Emiliano Reina y sub preceptor el Sr. Rodríguez. El consejero Mariano Otamendi oficiará de sub-inspector honorario y secretario interino honorario será el Sr. Juan S. Lechiguero.” 
EUSEBIO RODRÍGUEZ
Fue sub-preceptor de la escuela de varones hasta el conflicto con el
preceptor Blanco. El Quilmero de 1875 detalla el escándalo entre estos dos educadores. Rodríguez reclamó que se hiciera público que era un caballero de honor, respetuoso y cumplidor de su tarea. El juez de paz y presidente de la municipalidad Manuel Doroteo Soto informa a la Dirección de escuelas y ante el periodismo que a dicho preceptor se le habían levantado todos los cargos que le hiciera Blanco y lo declaró digno de su puesto de sub-preceptor. Estuvo en la escuela de varones de Quilmes hasta que 15 de julio de 1877 en que obtuvo por concurso el cargo de preceptor y para no tener conflictos con Reina renunció. Se trasladó, primero, como sub-preceptor a una escuela del barrio de Monserrat en la Ciudad y, luego, como maestro a la escuela N° 2 de la parroquia del Pilar (Recoleta) El preceptor Bernabé Iriarte lo sustituyó en Quilmes.  Eusebio Rodríguez falleció a fines de de abril de 1884, así lo informa El Quilmero del 4 de mayo de ese año.

BERNABÉ IRIARTE 
Publicó en El Quilmero una solicitada el mismo día en que cerró la escuela de Emiliano Reina, el domingo 11 de junio de 1876 Bernabé Iriarte; anunciando la instalación, a partir de la semana siguiente, de un colegio particular de varones en la calle Nº 13 (Mitre), cerca de la plaza (San Martín) en la casa de don Pedro Iturriaga (Olavarria y Mitre, Esq. SE). Las materias que ofrecía eran: lectura, escritura, aritmética, gramática, doctrina cristiana, geografía, historia nacional geometría, dibujo lineal y música vocal.
Esta escuela tampoco debe haber tenido mucha vida ya que Iriarte sustituyó a Rodríguez el siguiente año. En 1881, renuncia y luego se arrepiente y vuelve a concursar por su propio puesto, como se describe en la nota de El Quilmero transcripta anteriormente. El Consejo Escolar lo repone en sus funciones.
Primera Escuela Nº1 inaugurada el 25 de mayo de 1863. En esta foto y otras similares tomadas aproximadamente en la misma época, el frontis superior aparece retocado o dibujado, podría ser que porque aún no estaba concluido.

Prof. Chalo Agnelli
De “Maestros y Escuelas de Quilmes – 1666-2004”
Ed. Jarmat- Quilmes

NOTAS

[1] La Escuela N°50 que lleva el nombre de Robustiano Pérez se encuentra a dos cuadras de la avenida Donato Álvarez que separa Quilmes del partido de Alte. Brown. Calle 826 e/897 y 898 San Francisco Solano. Fue creada alrededor del año 1958 para descomprimir la matrícula de la Nº4 que se halla en la misma manzana.
[2] "Antiguos Maestros de Quilmes", Lombán, Juan Carlos. Serie medallones biográficos Dirigida por Carlos G. Maier. Municipalidad de Quilmes.-16 de agosto de 1966.
[3] Al párroco Vadoni los adversarios apodaban “piojo e´costura” por una expresión que dijera don Andrés Baranda que era muy amigo de los dichos criollos y  solía tener  diferencias con el  párroco; la frase tan malhadada que le dio apodo, según el Dr. Craviotto, fue: “el gringo ese es más metido que piojo en costura” (Hemeroteca del diario “El Sol”, mayo de 1963)
[4] Así llamaba la comunidad quilmeña a este Patriarca, por su pasión por los árboles y por las obras de progreso que día a día iba dando a  su pueblo. (Ídem. ant.) 
[5] Se refiere al colegio de Emiliano Reina. Ver "Maestros y Escuelas de Quilmes", del mismo autor.
[6] Nombre que tomó el Prof. Doroteo Yoldi para el primer colegio secundario San Luis Gonzaga.