martes, 8 de marzo de 2011

ZUNILDA QUATRIN - HOMENAJE A LA MUJER AMERICANA - 8/3/2011

La educación, el arte y la ciencia tuvieron y tienen en la mujer una protagonista activa y consecuente. Este es el caso de la máxima antropóloga quilmeña Zunilda Quatrín. Este reportaje data de 10 años, pero los argumentos que la Lic. Quatrín presenta aquí son de un valor documental tal que es imprescindible reeditarlos frecuentemente. En el Día de la Mujer vaya este homenaje que cierra esta semana de notas que recorren someramente el amplio espectro de desarrollo que tuvo y tiene la mujer en nuestro medio.

 Prof. Chalo Agnelli

8/03/11 
Entrevista a la licenciada Zunilda Quatrín, antropóloga de la Universidad Nacional de La Plata realizada por el periodista Dardo Abbattista, publicado en el número 21 de la revista Los Indios Kilmes de marzo de 2001.
Colaboración del blog “Los Indios Kilmes” http://kilmesblog.com.ar

“La peatonal Rivadavia tendría que llevar el nombre de Martín Iquín”

El Origen
Primero se preguntó por el origen del universo y, atraída por la Cruz del Sur y Alfa Centauro, estudió Astronomía en La Plata. Después se preguntó por el origen de la Tierra y entró en la carrera de Geología y quedó a sólo cuatro materias de recibirse, pero tuvo que optar entre la universidad o la vida: la Triple A, el 24 de marzo de 1975 la fue a buscar a La Plata. “No entrés — la cruzó a tiempo su profesor — están buscando gente y vos estás en esa lista. Por favor, yo te quiero mucho, ándate, desaparecé ya”. Ella militaba en el peronismo y, hasta el día de hoy, cuando escucha la marchita, se le pone “la piel de gallina”. Le hizo caso a su profesor y se fue al Chaco, donde casi muere de fiebre tifoidea. Volvió a Quilmes en el ‘77 donde vive desde que nació el mismo día que el Gral. San Martín. Durante la dictadura permaneció muda trabajando como maestra y pegando saltos de noche cuando escuchaba el mínimo ruido y, como muchos de los que pasaron por esa militancia, sintió “culpa de estar viva”.

Los Ojos de la Tierra

Una foto del poderoso faraón egipcio, Ramsés II, la envolvió en el fascinante mundo de la arqueología. El hombre andaba en su tumba echo una momia en su templo funerario de Tebas y Zuni Quatrín, con apenas 11 años, mirándolo boquiabierta desde el libro que su padre recién había posado en sus manos, exclamó ante el vendado Ramsés que seguía inmóvil: “Yo quiero ser arqueóloga”.
Zuni quería descubrir tumbas como la del faraón, lo que ella no imaginaba era que, en vez de prepararse para ser como lo que es, antropóloga especializada en arqueología, iba a tener que hacerlo también en educación física, como cuando salió veloz, en 1997 detrás del volquete que llevaba restos humanos sacados del atrio de la catedral de Quilmes, para, envueltos en escombro y tierra, ser tirados por ahí. La investigadora, en buen estado, alcanzó el camión cerca del río y con la ayuda de vecinos y su equipo pudo evitar que el importante material se utilice para relleno.
Zuni es desde 1995, líder y directora del “Proyecto Arqueológico Quilmes” que depende económicamente de la municipalidad y, así y todo, con un salario que da risa para una investigadora de su calibre, sin computadora, sin un lugar apropiado para llevar a cabo su profunda tarea, tratada junto con su equipo, más que como profesional, como canguro: ya la cambiaron siete veces de sede, su última parada: “El Museo del Transporte”. Igual se zambulle en la tierra como una topa humana y una vez debajo cuenta que ve.
- La primera excavación que hacen es en el ’95, en la Plaza San Martín, frente a la Catedral de Quilmes. ¿Por qué empezaron por ahí? ¿Ese lugar siempre fue siempre plaza? ¿Ahí estaba el núcleo principal de la Reducción de los Quilmes?… ¿Qué hallaron?
- Plaza fue, con seguridad, cuando se hace el repartimiento de tierras de la Reducción en 1818, antes no sé. En el ’95, cuando se pone la empalizada para poner la fuente, pedimos autorización para excavar. Si el cementerio de la Reducción se hubiera extendido hasta ahí, nuestro temor era que con la fuente se llevaran puesto todo.
En plaza San Martín no apareció ningún resto humano. Aparecieron restos culturales: cerámica indígena, lozas, vidrios de distintas épocas; todo en un contexto que iría del año 1700 hasta principios de 1800, hay desechos y desperdicios de la gente que vivía en la Reducción,
- ¿El núcleo de la Reducción estaba ahí o en los alrededores de la Plaza?
- Allí estuvo la capilla y el cementerio. En la manzana histórica, donde hoy está la catedral, pero las viviendas que construyeron para los Quilmes, no lo puedo asegurar. Eso lo dicen los documentos, pero yo no lo encontré. Salvo ese piso de la plaza no encontramos nada en ninguna de las excavaciones respecto de las casas. Lo único que puedo afirmar hasta el momento es que el cementerio no se extendió a la plaza San Martín.
Me dijeron que cuando se construyó el cine Rivadavia sacaron una buena cantidad de restos humanos. Evidentemente, el cementerio se extendió hasta ahí, por eso cuando se empezó a construir el bingo me tiré de cabeza pero no encontré nada, estaba todo removido.
- ¿Cómo se las arreglan para hacer arqueología urbana? Uno piensa en la arqueología en líneas generales y siempre está dada en el campo; en cambio, ustedes la hacen aquí donde hay cemento por todos lados y donde, al menos en el centro, hay permanentes cambios.
- Me pasaron 334 años de historia por encima y es una arqueología de relleno la que se hace. Es raro encontrar lo que llamamos en arqueología “la premisa de Pompeya”, una cosa detenida en el tiempo a la que le pasó la lava por encima. Acá tenés remociones continuas y no hay una estratificación, es decir que lo que está más abajo va a ser lo más antiguo. Resulta que se encuentra un pedazo de taza arriba y de la misma taza a un metro y medio de profundidad, eso indica que fue recontrarremovido, no es que fue metiéndose la locita. Entonces hay que hacer un trabajo estadístico de cómo fueron moviéndose esos materiales. Interpretar esos contextos te lleva un tiempo impresionante.
- Después de la plaza, excavaron enfrente, en la escuela Nº 1 al lado de la Catedral. Allí hallaron 75 restos de huesos humanos, los analizaron y dieron que tenían artritis y osteoporosis. ¿Hasta ahora, fue lo más importante?
- Sí, haber dado con el cementerio de la Reducción, fue muy fuerte, muy emocionante. Cuando se exhuman restos humanos se te estruja el corazón; por un lado, es una alegría confirmar algo que estás suponiendo, pero por otro genera un transporte en el tiempo imaginarte quién era esa persona, por qué habrá llorado, porqué reído, qué cosas le habrán pasado, de qué habrá muerto. Es un momento de respeto, algo mágico, es más emotivo que científico. Por otra parte, fue bastante complicada la interpretación porque no eran enterratorios, no los hallamos en posición original, sino que estaban revueltos y mezclados con lozas, con huesos de chanchos, de vacas, de ovejas, indio, cerámica, todo junto, mezclado y a la misma profundidad.
No se tuvo respeto a los restos de ese cementerio en el momento de construir la escuela N°1 y todos los edificios que tienen que ver con la manzana histórica. Cuando se hizo el repartimiento de las tierras de la Reducción según el plano que realiza Francisco Mesura de 1818, alrededor de la hoy plaza San Martín se asignan lotes para las distintas instituciones que tenían que ver con el funcionamiento del pueblo: iglesia, comisaría, cárceles, escuela… se construye todo sobre el cementerio. En el plano la iglesia figura donde actualmente está, después hay un lugar que dice “cárcel”, todo alrededor de la plaza como en cualquier pueblo. Es el trazo de la cuadrícula del urbanismo hispanoamericano que contempla todas las instituciones de decisión alrededor de la plaza principal.
- ¿Y por qué creés que Quilmes se construyó así, encima del cementerio?
- Quisieron borrar el pasado indígena. “Nosotros – pensaban - somos un país evolucionado con la mirada puesta en Europa ¿Qué es eso de los indios?”. Preservar eso para que quede como una señal de que fue cementerio de la Reducción, que tuviera que ver con lo indígena no entra en la mentalidad de la época. Baradero, que también fue Reducción de indios, conserva hasta el día el predio que fue cementerio.
- La calles Mitre, Sarmiento, Rivadavia, todas las que rodean a lo que fue el cementerio llevan el nombre de gente insospechada de indigenismo. Se da con todas las calles céntricas de Quilmes, las plazas, nada lleva el nombre de ellos, de Martín Iquín, el cacique principal en el Valle que llegó acá en 1666 junto a su pueblo empujado por la espada española o de Isabel Pallamay, la cacica quilmes que murió aquí junto con sus hijos y su marido en la epidemia de viruela de 1718…
- Rivadavia se tendría que llamar Martín Iquín o Mitre o 12 de Octubre. ¿Cuánta gente pensó durante años que Quilmes se llamaba así por la cervecería? ¿Cuánta gente hoy todavía sigue pensando eso porque desconoce el origen de Quilmes?
- ¿A quién le adjudicas la responsabilidad de que nos devoremos de un sorbo o de un pelotazo 200 años de historia?
- Somos responsables los docentes. Esto pasa en todo el país. ¿Cómo se enseñó el tema indígena durante todos estos años en el país? Muy a las perdidas encontrabas alguna maestra que no te contara la historia oficial del 12 de octubre. Algún zarpado que le hablaba a los chicos del genocidio que se produjo después de la llegada de los conquistadores.
En general seguían hablando del descubrimiento de América. A quién se le iba a ocurrir reivindicar el origen indígena de Quilmes si no estaba dentro de lo que uno debía enseñar a los chicos. Cuando hubo un cambio en el currículum de la provincia de Buenos Aires, allá por el ‘85, fue la primera vez que se incorpora el tema indígena desde otro lugar, donde se hablaba de cultura como modo de vida de un pueblo, ya no la cultura de la elite, pintura-ópera. Y pese a esto, hacen que la historia comience con la llegada de Colón, después de un salto y aparece mágicamente el 1810, pero los 10 mil, 20 mil, 30 mil años de historia que tiene América, ¿Alguna vez se enseñó en la primaria o en la secundaria? Nunca. Entonces el desconocimiento de las maestras produce una pérdida de identidad, de raíces. Nadie puede querer lo que no conoce, estoy convencida, como dice Galeano, que ‘La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás, por lo que fue y contra lo que fue, anuncia lo que será’.
- ¿Cómo estuvo compuesta étnicamente la Reducción desde que trituró almas quilmes y acalianas de 1666 a 1812?
- A partir del 1700, cuando se empiezan a instalar los primeros asientos negreros en la zona, hay un proyecto de hacer una barraca de cuarentena en Quilmes, — que era el lugar donde depositaban a los esclavos — porque decían que por la pestilencia que largaban los negros cuando soplaba el viento, molestaban a los señores de Buenos Aires y había que trasladarlos más al sur para que no molestaran sus narices.
En el análisis de los libros de la iglesia y los padrones se aprecia que aproximadamente el 30% de la población de Quilmes era negra. El resto de los grupos étnicos, a medida que van desapareciendo los Quilmes y Acalianos – considerando que Quilmes era una encomienda real además de Reducción y que como tal tenía que producir y pagar tributo al rey de España - comienzan a traer indígenas de Mendoza, de Córdoba, de Paraguay, de Santiago del Estero. Aucas, algunos dicen que esta palabra es una deformación de araucanos, así que es posible que los hayan traído de Chile o de la Patagonia, tal vez eran mapuches; tapes de la zona de La Pampa con el límite de San Luís y Córdoba; guaraníes.
Cuando comprobamos la variedad étnica, empieza a cerrar el tema de los estilos diferentes de cerámicas encontradas. En un primer momento llamábamos cerámica indígena a todo, pero nos preguntábamos por qué tanta variedad. Evidentemente cada grupo trataba de reproducir las cerámicas que hacían en sus lugares de origen.
- De lo que investigaste hasta ahora ¿Cómo imaginás la vida en la Reducción? ¡Si es que a eso se le puede llamar vida!
- Los imagino trabajando arduamente en la siembra de trigo que el ganado de los hacendados de la zona les comían. Los Quilmes se quejan permanentemente de esto. Podían vivir de lo que sembraban y de algún animalito que tuvieran, pero no recibían paga alguna. Los Quilmes les pagaban a los curas doctrineros con trabajo. Trabajaban en las caleras, en la extracción de conchillas, en los hornos de ladrillo de la zona que pertenecían a la iglesia. Vivían explotados. La calera, en 1700, que estaba en Hudson, pertenecía a los jesuitas. De 1730 a 1812 todos los curas que tuvieron a cargo la Reducción eran de la orden de los Mercedarios. La iglesia manejaba muchísimo dinero, producía, vendía, era una gran empresa capitalista…había tráfico ilegal. En el puerto natural de Quilmes se concentraba el contrabando. Bajó la cantidad de nacimientos de quilmes porque se negaron a tener hijos que tuvieran que padecer lo que padecían ellos. Había chicas que eran vendidas como esclavas al servicio de las familias de Buenos Aires. Las viudas, como la india Micaela Illescas, le reclaman el dinero que la iglesia les debía por la explotación de las tierras comunales y que les correspondían por ser viudas.
Cuando visitás el Quilmes (La Ciudad Sagrada) del Tucumán y ves las construcciones, uno se imagina todo eso bullente de vida, la gente circulando, chicos jugando y terrazas sembradas. Un vergel maravilloso de gente trabajando, viviendo y compartiendo; un pequeño paraíso. Creo que debe ser una de las ciudades prehispánicas más grandes de América. Y acá, junto al Río de la Plata, la tristeza más absoluta, la desazón, la amargura de nunca más los cerros, mis llamas, mis terrazas de cultivos, mi casa, ese Sol del Noroeste.
- En 1665 los arrancan de Tucumán en el Valle Calchaquí y los llevan a Salta, Córdoba, Esteco, esa ciudad pegada a Salta que ya no está…
- Algunos fueron a La Rioja, otros a Santa Fe, pero aparentemente al grueso de ellos los trajeron a lo que hoy es Quilmes, no vinieron casualmente. Mercado y Villacorta, el militar y gobernador del Tucumán que los conquista y decide el destierro, había sido Presidente de la Audiencia de Buenos Aires y estaba involucrado en el contrabando. Había ido a Tucumán castigad. La Reducción fue una pantalla para poder traficar y utilizar a los Quilmes como mano de obra barata. Nosotros encontramos en las excavaciones una cantidad de material arqueológico europeo antiguo: lozas, cerámicas y vidrios de 1850, cerámicas de 1700. Es de suponer que la gente de la Reducción no tenía poder adquisitivo para utensilios importados. Acá venían a parar el contrabando y se redistribuían […]
- ¿Encontraron más material europeo que indígena?
- Totalmente, un 95% de material europeo y un 5% de indígena. Tenemos más de 25 mil piezas que sacamos de las excavaciones, más de 300 trozos de cerámica contra 24.700 de lozas y vidrios, entre otros materiales, que da la pauta de lo europeo. Esto lleva a pensar que no estamos en el centro de la Reducción porque si pudiésemos excavar sitios dónde vivieron los Quilmes encontraríamos más cerámica que otra cosa. Para nosotros era y es muy importante excavar en el estacionamiento del ex Concejo Deliberante enfrente de la municipalidad vieja, pero nunca nos autorizaron.
- ¿Por qué?
- Porque si no, no podían estacionar, pero ni en verano nos autorizaron. Primero Morguen, que presidía el Concejo Deliberante. Él pensaba que ocho metros cuadrados de excavación que era lo que planteábamos hacer en el fondo para no entorpecer el estacionamiento, eran ocho metros cuadrados de profundidad e iban a hundirse los edificios vecinos. Pero ahí hubo otra cosa, me huele que el que nunca nos hayan permitido excavar en ese lugar, tuvo que ver con la época del proceso… enfrente la comisaría...
- La Iglesia tampoco les permitió excavar cuando en 1997 remodelaron el atrio de la catedral. ¿Qué hipótesis manejaban para elegir ese lugar?
- Lo más importante era recuperar restos humanos articulados para ver aquella hipótesis original que teníamos: ver si se podían enterrar con algún tipo de ajuar funerario como lo hacían en el Valle y poder encontrar algún Quilmes de los que habían venido de Tucumán porque era el lugar menos tocado de la manzana. Cuando empezaron a levantar el piso se veía la traza de unos muros con 80 centímetros de espesor que, probablemente, tuviera que ver con una de las construcciones más antiguas de la iglesia. No se podía creer cómo rompían con pico y pala esos muros. Nos tuvimos que ir hasta cerca del río, porque para allá se fueron más de 30 volquetes que iban para rellenar un camino de una casa parroquial, los revisábamos a medida que iban volcando la tierra, sacamos pedacitos de cerámica, pedacitos de restos humanos, los chicos del barrio nos ayudaban a zarandear ya se habían hecho el ojo a los pedacitos de cerámica. Sacamos mucho material de ahí. Esperábamos encontrar en el atrio una interesante cantidad de restos humanos de los Quilmes que nos iban a hablar.
- ¿De qué puede hablar un resto humano?
- De las causas de su muerte, de las deformaciones que pueda tener en sus huesos por el tipo de trabajo al que fue sometido, puede hablar de la alimentación, de lo que haya o no comido, de la composición étnica.
- ¿O sea que podés distinguir un esqueleto indio de uno español?
- Sí, por el estudio del cráneo, un indígena, negro o europeo, te da un 50 % de su linaje materno o paterno, lo que no se puede diferenciar es a qué grupo perteneció, si fue Quilmes o Acaliano.
- ¿Esto se perdió para siempre o hay alguna posibilidad?
- Y tendríamos que esperar no sé…150 años, ¿A que se decidan a cambiar el piso del atrio de nuevo? En la manzana histórica que no hay lugar que no esté removido.
- Ahora, exhumaros no es una contradicción. Levantar los hueso de una persona… manipularlos, llevarlos en una valijita para investigarlos en la universidad de La Plata...
- No, porque desde un primer momento sentimos que tanto para los Quilmes como para los de la plaza Roberto Arlt en Capital Federal, era empezar a existir, sacarlos de esa muerte social que dice ‘de esto no se habla más, esto no pasó’. El hecho de exhumarlos es como volverlos a la vida, son los muertos de los que nadie habla, no son los notables, los que figuran en los libros de historia, los que tienen bronce, es como darles voz y que digan ‘acá estamos y nos pasó esto’. Hemos encontrado huesos con marcas de hachazos o sablazos y que la gente no murió de eso, alcanzó a recuperarse, todavía no puedo asegurar que sean indio, negro o español porque todavía no hubo fondos de la municipalidad para hacerles el ADN mitocondrial.
En cambio encontramos dientes que sí son indígenas. Algunos tienen unas marquitas que están en la parte de la corona que se llama hipoplasia de esmalte, que te marcan un período de desnutrición, de estrés nutricional. Vos sentís que estás reivindicando a esa persona, es muy fuerte, por eso no lo tomamos como que estamos profanando algo.
- Cuando se conocieron con los quilmes de Tucumán en agosto del ‘95, en la Biblioteca Mariano Moreno de Bernal, Delfín Gerónimo sin decir agua va les largó “no quiero que nos tomen como objeto de estudio”. Esto existe dentro de la antropología.
- La antropología es una ciencia que surge con la colonización es el estudio del indio, del negro, del distinto, para conocerlos y someterlos mejor. Muchos antropólogos aún hoy siguen viendo a las comunidades indígenas como objetos de estudio, les pagan dinero a cambio de información, hay antropólogos que se comprometen con las comunidades y se ponen al lado y empujan para adelante, sino es así no tiene sentido yo creo en esta antropología.
- ¿Qué cambió en el proyecto cuando se enteraron de que existían?
- En nosotros, todo, nos hizo ver de qué manera y qué mal contadas estaban las cosas desde los lugares supuestamente confiables como fue el censo indígena nacional de 1968 donde los Quilmes no fueron censados porque se acabó la plata para continuar con el censo por el noroeste. Para todos los miembros del equipo entrar en contacto con ellos e ir a Tucumán nos sacudió. Nos generó un compromiso con la Comunidad.
Nosotros queremos que los Quilmes sean dueños de sus tierras. ¡Ojalá nuestras charlas, nuestro apoyo, sirva para que ellos recuperen las tierras! Pienso que tendrían que tener una casa acá para que puedan venir y estar cuando lo necesiten, una casa donde puedan vender sus artesanías de manera permanente para juntar algo de dinero. La Universidad de Quilmes ha dado un paso interesante en cuanto a otorgarles becas a los chicos quilmes de Tucumán para que puedan estudiar. El tema de las tierras se va a poner álgido y comunidad del Quilmes rioplatense tendría que apoyar con una movilización al Congreso o adónde fuera.
- El año pasado alborotaron el Banco Nación de Quilmes, ¿Qué encontraron?
- Una historia de 200 años…encontramos la zapatería que figura en los planos históricos para 1860 y pico. Encontramos los zapatos, los cueros, hasta los restos de una pulpería que hubo después. Hallamos 25 vasos de pulpería, botellas enteras, fuentes, platos, cerámica indígena porque en ese predio figura para 1818 que vivió doña Juana y yo supongo que es descendiente de Quilmes porque figura sin apellido. Hicimos un pozo a 5 metros de profundidad, sacamos 5900 vidrios, sumale las lozas, los metales y todo lo demás. Lo que sacamos de ahí es lo más rico que encontramos en Quilmes sobre todo por las piezas enteras.
- ¿Desde cuándo hay presencia del hombre en Quilmes?
Mínimo, desde hace 1500 años. Cigliano, un antropólogo quilmeño que falleció hace 20 años, ubicó los asentamientos de tribus que vivían en esta zona. Él hizo un sondeo desde San Isidro hasta Punta Indio y encontró los paraderos costeros de las tribus que se sabe por el tipo de cerámica eran guaraníes. Aunque Ameghino — que armó las grandes colecciones paleontológicas del país — había detectado cerca de Don Bosco asociaciones del hombre con fauna extinguida (estoy hablando de 10 mil años de antigüedad). Encontró material lítico, puntas, raspadores. Nosotros encontramos parte de un gliptodonte, que es como una mulita gigantesca, cerca de la cancha de los Mates, por la calle Cevallos, que no es un dinosaurio como publicó. Los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años, el gliptodonte habla de una presencia mamífera en Quilmes de unos 12 mil años. Queremos hacer también arqueología subacuática con todos los galeones hundidos que hay próximos a las costas de Quilmes Nuestra idea es hacer la historia de Quilmes desde que el primer hombre pisó estas tierras.
Los ajusticiados del Cabildo, los indigentes
- En 1999, van a plaza Roberto Arlt, en Capital, convocados por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que se habían enterado del trabajo que realizaban en Quilmes y encuentran mucha documentación material.
- Sí. Fue como el paraíso del arqueólogo, encontrarte todo junto ahí es maravilloso. Enseguida aparecieron restos humanos que eran del cementerio de indigentes y ajusticiados. La hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo lo crea para enterrar a los muertos pobres que quedaban tirados en las calles e iban a parar a los baldíos porque no tenían dinero para pagarle a la iglesia su entierro. También enterraban a los que ajusticiaba el Cabildo que quedaban colgados, desmembrados…tirados por ahí. Entonces la Hermandad los recogía y los enterraba. En 1741, la iglesia se queja de que enterraban gratis y manda a suspender los entierros. Después la hermandad crea un orfanato de niñas, el primer hospital de mujeres que tiene Buenos Aires y enterraban ahí también a las muertas del hospital. Sacamos el cuerpo de una chica joven que había dado hace poquito a luz.
Nace como algo loable pero termina siendo una empresa capitalista que se queda con las estancias de los jesuitas en Uruguay, que contrabandea, trafican, hasta que Rivadavia manda disolver la Hermandad. El hospital de mujeres se transforma en el hospital Rivadavia, las huérfanas van a parar a la Merced y el cementerio no funciona más, queda parte para la iglesia de San Miguel y eso se transforma en asistencia pública que está en pie hasta la década del ‘60. Demuelen todo y en ese terreno hacen la plaza Roberto Arlt. Encontramos también estructuras subterráneas con arcos de medio punto tipo túneles, una de las estructuras apunta para el río. La documentación que teníamos hablaba del cementerio pero no de lo subterráneo, tenemos que seguir excavando, falta una segunda etapa y ahí se va a ser un museo de sitio.
¡Hágase el museo…hágase el museo!
- ¿En qué quedó lo del Museo de Arqueología que querías hacer en Bernal, en ese lugar ideal de Chacabuco al 600? Las autoridades pasadas te lo prometieron…
Los funcionarios de Scarabino fueron los que recibieron ese predio de Aguas Argentinas. El predio ahora es municipal y, según una cláusula de ese convenio, estaba destinado a plaza pública y lugar de exposiciones. Como la municipalidad no disponía de fondos para reciclar el edificio, me sugirieron que forme una Asociación de Amigos, esto se hizo y se hizo una exposición en el Museo de Artes Visuales, en los fogones de Bernal de lo que se iba a hacer pero con el cambio de gestión empezó a hablarse de hacer ahí la delegación de Bernal y ahí está, lleno de yuyos.
¿Cómo es ese museo?
En el lugar hay dos cisternas de 26 metros de diámetro y 6 metros de profundidad que están semienterradas. En la parte superior de una de ellas va a funcionar el laboratorio con un circuito para que toda la gente que lo venga a visitar vea cómo se trabaja una pieza desde que se saca hasta que se expone. En el centro va a funcionar la biblioteca Estrada — que no tiene sede propia — con todos sus libros y bibliotecarios y nosotros le aportamos todo el material de temas arqueológicos y antropológicos. En lo que es el galpón funcionaría el museo con el reciclado de todas las maquinarias que están. Son maquinarias inglesas de principio del siglo pasado. En la otra cisterna, un auditorio para hacer obras de teatro, recitales, para todo tipo de eventos de la gente del barrio y de los centros de jubilados. Va a tener talleres para maestros y para los chicos y un lugar para la Comunidad Quilmes de Tucumán para que pueda vender ahí sus artesanías, un lugar para todas las comunidades aborígenes de acá para lo que tengan que hacer. En el parque, juegos para los chicos con un eje temático para que puedan jugar a ser arqueólogos y paleontólogos. Para hacerlo contamos con el apoyo y la aprobación de la UNESCO. Fue declarado de interés nacional por la dirección de Patrimonio. Cuando salió la nota a doble página en Clarín, se comunicaron conmigo de Aguas Argentinas para brindarnos apoyo económico. El nombre es Parque Cultural Bernal, el museo se llamará “Mario Cigliano” y la plaza, “Monseñor Esandi”. Con un gasto no demasiado grande de poner vidrios, hacer una limpieza, iluminación, calefacción y refrigeración, ya se pueden empezar a hacer las exposiciones que las tengo todas en cajitas y nadie las puede ver. Depende de una decisión de Geronés.
Desmistificación.
Zuni está a punto de echar por tierra el argumento hispanófilo que es el trasfondo del decreto del Primer Triunvirato que declara extinguida, el 14 de agosto de 1812 la Reducción de los Quilmes alegando que quedaban solamente tres familias de las naciones fundadoras. Su equipo realizó un impecable trabajo de investigación donde, en documentación de la iglesia, figuran los nacimientos de 100 chicos de “Nación Quilmes” entre los años 1802 y 1806. Esos chicos tenían padres y “¿qué pasó?, se murieron padres e hijos, todos antes de 1812?” . Ella piensa que ese fundamento es mentira, que la verdad es que los españoles de aquella época argumentaron eso para quedarse con las tierras que ocupaban los quilmes y hacer su negocio, como de hecho lo hicieron. Pero todo esto, dice la antropóloga, lo va a poder confirmar el día que encuentre las partidas de defunciones de esos chicos con esos padres para ver si murieron antes de 1812, aunque para esa época no hubo ninguna epidemia grande donde muriera tanta gente. Creo que, a pesar de su cautela, esta mujer acaba de reescribir la historia.
Dando Cátedra.
20 alumnos de la carrera de Antropología de la universidad de La Plata y de la UBA son parte del equipo, aunque solamente, Xavier Perussich, Paola Frankovic, Manuel Briata y Carolina Camporotondo, son rentados. Inspiró a varios pibes de Quilmes, que estaban en el secundario cuando iban a mirar cómo excavaba plaza San Martín, y hoy, son alumnos de Antropología. Fue la que de un documentazo por la cabeza desmoronó las voces que se iban levantado para decir “que los Quilmes ya no existían”. Cotejó los apellidos quilmes que figuran en los documentos con los actuales del Valle y les hizo morder la lengua a los que se autotitulan “dueños” de la historia local. A través del Proyecto que dirige se cuentan por miles, los quilmeños que se enteran del pasado y del presente de los quilmes como Latinoamérica manda. Es una especie de “Escuela Quilmes” andando.
Revista Los Indios Kilmes de marzo de 2001