martes, 25 de mayo de 2010

SUCESOS DE MAYO EN UN QUILMES QUE SE HACE PUEBLO

Un 25 de Mayo de 1854, el pueblo en ciernes de Quilmes juró la Constitución del estado de Buenos Aires en la plaza principal.
El 25 de Mayo de 1858, por primera vez en la provincia de Buenos Aires los alumnos de las dos únicas escuelas, una de varones y otra de niñas, participaron de las fiestas mayas luciendo delantales blancos creados por Sarmiento en San Juan para un 9 de julio de 1839. Eran 42 varones y 76 niñas.
Próximo el amanecer los niños se reunieron en la plaza principal para esperar la salida del sol. La edificación era nula, lo mismo que la vegetación arbórea y el río avanzaba sobre el bañado y  llegaba próximo a la actual barranca, de modo que desde la plaza se veía la aurora. Mientras el sol asomaba sus rayos, los niños recitaron las estrofas, aún no modificadas del Himno Nacional, lo haría Pedro Esnaola dos años después. Luego los niños y su maestro Robustiano Pérez ingresarían al salón municipal donde se les sirvió un chocolate y pasteles criollos. 
El 25 de Mayo de 1863 se inauguró un edificio que albergaría las dos escuelas, de niñas y varones, que aún no era mixta. Una en cada ala del mismo. Esta es la que años después será la actual Escuela Primaria Nº 1
Así cuenta Craviotto los sucesos de ese primera fiesta patria: “Se habla mandado podar el cerco de ñapindá de la manzana Mitre – Sarmiento –Alsina - Nicolás Videla, que afeaba la plaza.
En la noche del 24 se  iluminó el edificio municipal, el de la nueva escuela y el templo, ya viejo, de 1828, con su única campana pendiente de una espadaña; también se iluminaron los demás edificios frente a la plaza: esquinas de Manuel D. Soto (antepasado del músico y naturalista Tacho Soto) y de Bernabé Giles (cuñado de Andrés Baranda) en Sarmiento - Alsina; de Andrés Baranda y a su frente la fonda de Tobal, en Sarmiento - Rivadavia; en Mitre – Rivadavia, los altos de (ex Hotel de Echagüe)  Córdoba; Mitre, frente a la plaza, a mitad de cuadra, la casa del maestro de escuela Robustiano Pérez y a su lado la de Santiago Laurnaga, así como en la esqui­na Mitre - Alsina los ombúes, albergue de las diligencias de Acuña y Córdoba, que hacían el servicio a la Capital, En­senada, Magdalena y Chascomús.
Para la iluminación se encendieron en las esquinas de la plaza barricas con alqui­trán y se disparó una cantidad enorme de buscapiés, bombas de estruendo y cohetes. En la mañana siguiente, los esco­lares cantaron el Himno en la plaza y escucharon la banda del comandante Galván, es decir la del regimiento 13° de Guardias Nacionales, al mando de dicho comandante; re­gimiento al que pertenecía la milicia de Quilmes.
Luego el Te Deum y el acto inaugural en la escuela, con discursos del Dr. Wilde y el preceptor Pérez y las mesas con refrescos y masas para concurrentes mayores y menores, todo ante el busto de Bernardino Rivadavia, que presidió los actos.
Por la noche se elevó un hermoso globo, precursor de aquellos aeróstatos que en 1913, al instalarse la fábrica de gas en BernaI, buscaban allí el fluido que los debía elevar.” (de “Quilmes a través de los años” de Dr. José A. Craviotto, Cap. IX – título 14 Pág. 213 de la 2º edición 1969)
Chalo Agnelli



QULMES EN EL CABILDO ABIERTO DEL 25 DE MAYO

El Cabildo fue la autoridad municipal hasta que la legislatura provincial crea en 1821, la ley general de municipalidades; que no se cumplió hasta el 10 de octubre de 1854.
Además de la ciudad de Buenos Aires, el Cabildo tenía jurisdicción sobre la amplia área suburbana, la 'Campaña' como se denominaba a los “pagos”, cuyas autoridades fueron los 'Alcaldes de Hermandad' hasta que se creó la función de 'Juez de Paz', quien no ejercía únicamente las funciones judiciales, sino también las municipales, las policiales y era comandante de milicias (la milicia activa estaba formada por los varones de 17 a 45 años, que tenían la obligación de alistarse en caso de necesidad). El cargo de juez de paz era ad-honorem.
CABILDO ABIERTO
Todos los invitados al Cabildo Abierto del 25 de Mayo fueron propietarios y en distinta medida, poseedores de lecto-escritura. Por el Pago de la Magdalena dentro del cual se hallaba la Reducción de la Santa Cruz de los Quilmes, aún tierra vedada a cualquier otro humano que no fuera de esa parcialidad, cuestión tan solo de forma, porque la realidad era que ya la mayoría de la población quilme y acaliana había sido diezmada por las enfermedades, el abuso a que los sometieron en estas costas durante 144 años y el mestizaje con pueblos originarios propios de la provincia de Buenos Aires como querandíes y guaraníes, por blancos criollos e hispanos, mulatos y negros (esto se puede corroborar por las actas bautismales, matrimoniales y de difuntos que se conservan en los archivos de la actual Catedral de Quilmes)  Así los encontró el 25 de Mayo de 1810.
ASISTENTES INVITADOS
Según nuestro máximo historiador quilmeño - a quien todos recurrimos - el Dr. José Alcides Craviotto, asistieron, por el Pago de la Magdalena: José E. Almirón, José C. Arellano, Alejo Cabot, Manuel Canesa, Feliciano Chiclana, José A. G. y Mariano G. Echaburu (este último también asistió el 22), Pedro Andrés García, Antonio Giles, Juan Gutiérrez, Amadeo Ibarrola, Pablo y Roque Illescas, Juan Madera, Juan y Lorenzo Mier, José Montes de Oca, Francisco y Gregorio Perdriel, José M. Pizarro, Hipólito Ponce de León, Fermín y Martín Rodríguez (este último también asistió el 22), los hermanos: Faustino, Roque J. y Juan Francisco Tollo, Juan, Bernardo y Pedro Ximénez, Juan Ángel Vega, Juan José Viamonte, Fray Isidoro Viera, y tan sólo dos mestizos vecinos del pueblo de la reducción, soldados del regimiento de Castas, los hermanos Francisco y Antonio de los Santos, con probable sangre quilme.
AQUERENCIADOS
De entre estos los apellidos que luego aparecen como vecinos y residentes del pueblo libre de Quilmes (14 de agosto de 1812), y sus descendientes tendrán activa participación en la tercera fundación del Partido, se reconocen: Canesa, Giles, Montes de Oca, Perdriel, Ponce de León, Rodríguez y Tollo.
Antiguo juzgado de paz luego municipalidad, esquina de las calles Rivadavia y Sarmiento, donde hoy se halla la Casa de la Cultura.
Prof. Chalo Agnelli