jueves, 30 de enero de 2014

CRUCE PEATONAL ALSINA PELLEGRINI ¡SE HIZO JUSTICIA!...


Chalo Agnelli

Persevera y triunfarás”, dice la máxima. Y si bien la perseverancia, a veces, se arrastra penosamente más allá de una década, llega, todo llega. Finalmente los vecinos de La Colonia próxima recibimos respuesta a nuestros reclamos gracias al apoyo consecuente con las funciones para las que fue electa de la concejal Susi del Valle Paz.



PERO HAGAMOS UN POCO DE HISTORIA QUE ES LO NUESTRO

El jueves, 6 de septiembre de 2012 publicó EL QUILMERO la nota: “EL NEFASTO CRUCE PEATONAL ALSINA - PELLEGRINI Y OTRAS DIFICULTADES URBANAS - LA LINEA 278”. Donde entre otras aseveraciones decimos: “Desde hace varios desafortunados años, los vecinos de La Colonia que para acceder caminando al centro comercial quilmeño, tenemos como único acceso el cruce peatonal sobre las vías del Ferrocarril Roca que

une las calles Alsina y Pellegrini.”
El 24 de agosto de 2012, agregamos a esa nota del proyecto presentado en abril de ese mismo año: “Luego de varios años de reclamos ante distintas autoridades, los vecinos de Quilmes que cotidianamente circulan en las adyacencias del Ferrocarril Gral. Roca, verán plasmado el ansiado sueño de la construcción de rampas hacia ambos lados de la estación de trenes de nuestra ciudad.” Y se transcribe la siguiente información del H.C.D. : “Mediante el expediente Nº 2-22092-12 ante el Honorable Concejo Deliberante de Quilmes, la Concejal del Susi del Valle Paz (MTR Santucho-UP) elevó un proyecto donde solicitaba la construcción de rampas inclusivas debido a que los accesos para los andenes del tren solo cuentan con escaleras (entre otros fundamentos). Dicha iniciativa fue
apoyada por varios concejales. En tiempos en que se expresa mucho respecto a la inclusión social, la diversidad y el alto porcentaje poblacional con capacidades diferentes, en nuestro distrito aún nos quedaba pendiente esta barrera. Visto la Resolución nº 12809 del HCD, la Subdirección de Obras Públicas mediante el Arq. Héctor Lucas, informó esta semana que se encuentra en trámite la formalización de un Convenio de Colaboración entre la Unidad Ejecutoria del Proyecto de Transporte Urbano para Áreas Metropolitanas  de la Secretaría de Transporte del Ministerio del Interior y Transporte, y el Municipio de Quilmes, para el mejoramiento de la accesibilidad de la estación de Quilmes. Asimismo, informaron que se están realizando gestiones ante el UGOFE para la autorización pertinente de disponibilidad del espacio físico que requieren ambas rampas. Es justo reconocer que era enorme la cantidad de vecinos que reclamaban esta obra y que agotaban sus energías detrás del pedido de sus derechos, inclusive ante intendencias anteriores, y que jamás pasaron del mero ámbito burocrático. Solo quienes sufren la discriminación cotidiana de las barreras arquitectónicas saben lo que se siente y TODOS deberíamos aprender a ponernos en el lugar del otro, tan solo por un día, por unas horas, para comenzar a madurar y generar conciencia.

CONCLUSIÓN POSITIVA
Bueno, al fin se hizo justicia, se están terminando las rampas peatonales en el cruce Alsina-Pellegrini (y viceversa) Si bien hubiéramos preferido un paso bajo nivel para evitar el peligro que implica ese cruce, algo es algo, quizá dentro de 10 ó 15 años tengamos el paso bajo nivel y, sobre todo, se concrete el acceso al andén 2 que es el que presenta mayor dificultad a todos los usuarios.
La nota del 6 de septiembre de 2012, continúa con una reseña sobre el transcurrir de ese rincón quilmeño: “UN POCO DE HISTORIA EL PASO A NIVEL DE ALSINA –PELLEGRINI” 
Crónica Chalo Agnelli
Director de EL QUILMERO
chaloagnelli@yahoo.com.ar

miércoles, 29 de enero de 2014

HALLARON PRUEBAS DE LA OCUPACIÓN PREHISPÁNICA EN QUILMES




Verónica Martí, Florencia Vázquez y Viky Lombán

PRUEBAS DE LA OCUPACIÓN PREHISPÁNICA EN QUILMES
El periódico Perspectiva Sur publicó el pasado sábado 25 de enero, el resultado de las investigaciones que viene realizando el Proyecto Arqueológico Quilmes (PAQ) que integran Verónica Martí, Florencia Vázquez y Viky Lombán, quienes  han publicado los resultados preliminares obtenidos en la zona del río de Quilmes durante el año 2013. Las pruebas arrojaron resultados significativos de la ocupación prehispánica en nuestra ciudad. Cabe destacar que los mismos son de fundamental importancia científica, a nivel no sólo local sino también regional.
Entre los meses de Enero y Abril se realizaron tareas de relevamiento arqueológico en la zona costera rioplatense, específicamente a orillas del arroyo Giménez. La prospección y la recolección de materiales arqueológicos en superficie permitieron identificar posibles sitios arqueológicos en la zona. Se realizaron sondeos en los lugares seleccionados lográndose recuperar una cantidad significativa de cerámica indígena. Las características tecnológicas, morfológicas y decorativas permitieron asociar estos restos al período prehispánico, notándose similitudes con otros hallazgos realizados en la zona del Plata. Este sitio en particular permitió al PAQ comenzar a trabajar con un contexto cronológico anterior a la llegada de los conquistadores, lo cual permitió profundizar la historia de nuestra ciudad.
Las tareas fueron realizadas por las arqueólogas Florencia Vázquez, Verónica Marti y Natalia Stadler. Colaboraron además Victoria Lombán, Mariano Calcagno, Verónica Sánchez y Belén Doncel.

EL PROYECTO ARQUEOLÓGICO QUILMES (PAQ) es un proyecto de investigación dependiente de la Secretaría de Cultura y Educación del Municipio de Quilmes. Las excavaciones arqueológicas en la ciudad de Quilmes se iniciaron a mediados de la década del '90, recuperándose una gran cantidad de restos arqueológicos relacionados con la vida humana en la zona a partir del siglo XVII. El Programa de Arqueología Histórica del PAQ se encarga específicamente del análisis de los restos materiales adscriptos a la época post-conquista. Considerando los nuevos hallazgos realizados por el equipo del PAQ en la zona costera de la ciudad se ha creado también el Programa de Arqueología Prehispánica, encargado del estudio de los restos arqueológicos adscriptos a momentos anteriores a la llegada de la colonización europea.
ACTIVIDADES DEL PAQ Actividades de investigación
Dentro de las actividades de investigación del PAQ se incluyen no sólo los trabajos de campo realizados dentro del partido de Quilmes (Buenos Aires) sino además el análisis de los restos materiales tanto de épocas prehispánicas como históricas. La incorporación de estudiantes de diferentes ciencias permite realizar investigaciones interdisciplinarias, incluyendo análisis físico químicos, biológicos, etnohistóricos, etc.El laboratorio del PAQ se encuentra ubicado en el primer piso de la Casa de la Cultura de Quilmes, Rivadavia 383, Quilmes. Como parte de las tareas de investigación, se realizan informes periódicos del avance de las investigaciones y se realizan publicaciones y presentaciones en Congresos y Jornadas.
Actividades de Extensión
El PAQ cuenta con un Programa de extensión encargado de la difusión de su trabajo en distintos ámbitos. Se han organizado muestras arqueológicas, charlas abiertas al público, participación en documentales y especialmente se ha focalizado en la extensión educativa. Durante dos años consecutivos se han desarrollado talleres arqueológicos en la Sala Permanente (ubicada en la PB de la Casa de la Cultura) además de contar con la Valija Viajera, que recorre distintas escuelas dentro del municipio.

INFORME PRELIMINAR ACERCA DE UN SITIO ARQUEOLÓGICO PREHISPÁNICO EN LA COSTA RIOPLATENSE DEL PARTIDO DE QUILMES [1]
ANTECEDENTES ARQUEOLÓGICOS EN LA REGIÓN
La exploración del litoral septentrional de la provincia de Buenos Aires fue objeto de distintas investigaciones que aportaron datos sobre las ocupaciones prehispánicas de la región. Desde fines del siglo XIX, diferentes autores realizaron aportes a la arqueología de la zona (Ameghino 1880; Ambrosetti 1893; Outes 1897) Estos autores se dedicaron especialmente a establecer criterios estilísticos y tipológicos de la cerámica, lo cual permitió distinguir unidades arqueológicas y establecer cronologías tentativas para cada una de ellas (Torres 1911).
Las investigaciones en el área continuaron a lo largo del siglo XX (Maldonado Bruzzone 1931; Lothrop 1932; Vignati 1942), incrementándose de manera más sistemática los estudios arqueológicos en diferentes sectores del litoral y del estuario del Río de la Plata hacia la segunda mitad del siglo (Cigliano 1963, 1966, 1968; Cigliano et al. 1971). Cigliano y colaboradores construyeron una tipología basada en el estilo de la cerámica, que se hallaba distribuida a lo largo del estuario del Río de la Plata. La tipología incluía contextos de cerámica lisa, alfarería con incisiones geométricas y finalmente cerámica de estilo atribuido a grupos tupiguaraníes (Caggiano 1984). [2]
Las últimas décadas del siglo XX y la primera del siglo XXI han mostrado un incremento notorio no solo en los trabajos de investigación a nivel regional sino una apertura a tratar diversas problemáticas como estrategias de subsistencia y el uso de tecnologías (Loponte y Acosta 2004; Loponte et al. 2004; Ceruti y González 2007; Loponte y Acosta 2008; Acosta et al. 2009; Capparelli y Vázquez 2009; Bonomo et al. 2010; entre otros).
En el caso de Quilmes, la presencia de restos arqueológicos en la zona costera fue documentada por primera vez por Félix Outes a fines del siglo XIX (Outes 1897) [3] Este primer antecedente constituye una descripción de fragmentos de alfarería incisa, que el autor atribuye a los grupos "querandíes" (Outes 1897). Los fragmentos que describe no provenían de contextos arqueológicos, 
sino de recolecciones que los vecinos habían realizado (Figura 1).
Figura 1. Fragmentos de cerámica incisa recuperados en Quilmes. Tomadas de Outes 1897.
 

No existen otros antecedentes para la zona de Quilmes, aunque durante la década del  '90 el equipo dirigido por la Lic. Zunilda Quatrín recolectó algunos fragmentos de cerámica sobre el albardón costero, no se realizaron estudios a los mismos (Zunilda Quatrín, com. pers. 2011). Por otro lado, a escasos kilómetros de la costa de Quilmes, en el partido vecino de Berazategui, fue localizado también sobre el albardón costero, un sitio arqueológico que constituye el sitio más próximo a Ribera I (Fernando Brittez, com. pers. 2012).

METODOLOGÍA DE TRABAJO
En primer lugar se realizó una prospección sobre la terraza fluvial paralela al Río de la Plata. Si bien se recolectaron fragmentos de cerámica, los mismos no fueron considerados en este análisis por observarse rodamiento en sus superficies, por lo que no es aún posible discriminar si el rodamiento se debe a la perturbación fluvial sobre los restos una vez depositados o si dichos restos fueron transportados por el río mismo.
Se decidió entonces realizar la prospección y recolección superficial de materiales arqueológicos a partir del trazado de una transecta [4] paralela a la línea de la margen izquierda del arroyo Giménez, con dirección este-oeste. La línea se posicionó aproximadamente a un metro y medio de la línea de agua y la recolección se realizó a ambos lados de la transecta a una distancia de metro y medio hacia la izquierda y hacia la derecha, dando un total prospectado de tres metros de ancho. La longitud total de la transecta fue de 450 m. La superficie total prospectada fue de 1350 m2. Se había planificado llegar unos 100 m más hacia el oeste, al punto más alto sobre el nivel del río del albardón costero, pero la cantidad de vegetación lo imposibilitó. Los fragmentos cerámicos se ubicaron a lo largo de toda la transecta. Se realizó la recolección superficial, tomando nota de los puntos donde fueron ubicados.
En base a los patrones de dispersión de los restos, se seleccionó un lugar específico para realizar las intervenciones arqueológicas. Se realizaron cuatro sondeos de 1 m x 1 m para delimitar la extensión horizontal del sitio, resultando todos arqueológicamente positivos. Se recuperaron fragmentos cerámicos y también restos botánicos que aún no fueron identificados. En los sondeos realizados no se hallaron restos faunísticos, aunque no se descarta que en las excavaciones próximas puedan registrarse, teniendo en cuenta los registros arqueológicos de las zonas cercanas.
Al respecto consideramos importante destacar cómo se realizó la selección de los lugares para realizar los sondeos. Si bien en la zona prospectada en particular sólo existen construcciones aisladas, propiedad de vecinos que se dedican mayormente a la pesca (Figura 2), la contaminación por materiales transportados por el Río de la Plata era considerable (Figura 3).
Figura 2. Casa de los vecinos de la ribera.
Figura 3. Contaminación con materiales modernos a orillas del Río de la Plata.
Por otro lado, los vecinos del lugar nos informaron sobre el dragado histórico del arroyo, que seguramente alteró el registro arqueológico del lugar. Finalmente, la abundante vegetación tanto autóctona como alóctona dificultó no sólo la visibilidad al momento de realizar la recolección superficial sino que además impidió concretar la prospección en lugares más alejados a la orilla del río. 
Teniendo en cuenta todos estos aspectos, se trató de buscar aquellos lugares que no estuvieran tan perturbados con materiales actuales y que estuvieran en zonas más bien elevadas, debido a las fluctuaciones diarias del nivel del río y a las crecidas usuales del mismo. Los sondeos se realizaron en una zona ubicada entre los pilotes de una antigua vivienda. Dicha vivienda estaba emplazada sobre una suave lomada en donde se registra una altura sobre el nivel de la línea de costa del río considerablemente elevada 4 msnm (Figura 4)
Figura 4. Ubicación de los pozos de sondeo dentro del área ocupada por la antigua vivienda.
Este lugar no habría sido afectado por el dragado del arroyo, pues las viviendas en general se ubican en lugares alejados de las zonas afectadas por este tipo de procesos.
EL SITIO
Ribera 1 es un depósito arqueológico, ubicado a  34°43'24.94"S y 58°12'28.28"O. Se encuentra a 150 m de la costa del Río de la Plata, sobre la margen izquierda del arroyo Giménez, en la localidad de Ezpeleta, partido de Quilmes (ver Figuras 5 y 6)
 Figura 5. Ubicación del sitio Ribera I.
 Figura 6. Desembocadura del Arroyo iménez en el Río de la Plata. Foto de Mariano Calcagno.
El sitio se emplaza sobre una suave lomada que se desarrolla a lo largo del borde de la planicie costera. Son depósitos de playas originados por el material aluvial traído por el río y representa una continuación sedimentaria de aquel (Cavallotto 2002).
El suelo esta constituido por sedimentos arenosos y areno-arcillosos. La potencia arqueológica se desarrolla hasta los 0,40 m de profundidad, apareciendo los fragmentos cerámicos descriptos en este informe entre los 0,20 m y 0,30 m de profundidad. 

ANÁLISIS DEL REGISTRO CERÁMICO DE RIBERA 1
La recolección superficial permitió recuperar 103 fragmentos de cerámica indígena, entre los cuales se incluyen 15 bordes, 34 bases y 54 restos de cuerpo. No se observó erosión en los fragmentos ni tampoco un alto grado de fragmentación, observándose un tamaño promedio de tiestos de 70 mm de largo. Se realizaron análisis tecnológicos y decorativos en la totalidad del conjunto cerámico. Por otro lado, la presencia de bordes y bases nos ha permitido realizar análisis morfológicos.
El primer tratamiento que se le dio a los materiales en el laboratorio fue el de limpieza y siglado. [5] Se realizó una primera observación de características macroscópicas como pasta, color y acabado de la superficie. El estudio de la pasta fue completado con lupa de 30 aumentos sobre fractura fresca para determinar variables como tipo, tamaño y porcentaje de inclusiones (de acuerdo a los criterios establecidos en la Primera Convención Nacional de Antropología 1966) y el grado de porosidad (Orton et al. 1997). El color de la pasta se determinó usando la Tabla de colores Munsell. El espesor fue medido con calibre. Para la reconstrucción de formas se utilizó la clasificación de formas abiertas y cerradas de Balfet et al. (1992). Para determinar el diámetro de la boca se utilizó la tabla de circunferencias. 

ANÁLISIS TECNOLÓGICOS Y DECORATIVO
La técnica de manufactura observada ha sido la de rodete en espiral. El espesor de los tiestos varía entre 4 mm y 15 mm. El espesor promedio es de 6-8 mm.
Con respecto a la atmósfera de cocción, la mayoría de los fragmentos (n 91) comprende colores rojos y marrones, evidenciando una atmósfera oxidante y oxidante incompleta, mientras que en pocos casos (n 12) se observan colores que van del negro al gris mostrando una cocción reductora (ver figura 7)
Figura 7. Tipo de cocción observada en los fragmentos cerámicos.
Predominan las inclusiones finas y medias, tanto de fragmentos de minerales como líticos. En menor medida se hallaron fragmentos de tiesto molido. La densidad aproximada de las inclusiones es del 10-15%. 
La técnica de acabado de la pieza predominante es el alisado, que en la mayoría de los fragmentos es irregular y deficiente. No hay fragmentos pulidos ni pintados. Dos fragmentos de borde presentan decoración incisa, cuyo diseño es similar a los observados en la región: líneas horizontales, rectas y ondulantes, punteado y arrastrado y en forma de grecas. La incisión fue realiza pre cocción y se ubica en la parte superior de la cara externa.
El material cerámico recuperado presenta similitudes tecnológicas y decorativas con los conjuntos recuperados en sitios próximos, tanto hacia el norte (sitios del Humedal del Paraná inferior) como hacia el sur (sitios La Norma, San Clemente, Palo Blanco, Selva I, La Guillerma, etc.) (Caggiano 1973; González de Bonaveri 1997, 2005; Brunazzo 1999; Paleo y Pérez Meroni 2004)

 ANÁLISIS MORFOLÓGICOS
La mayoría de los fragmentos de borde recuperados corresponden a vasijas abiertas - no restringidas - con contornos simples (ver Figura 8). No obstante, del total de fragmentos de borde (n 14), tres de ellos corresponden a vasijas restringidas. 
 Figura 8. Fragmento de borde de vasija abierta.
Predominan los labios rectos y redondeados, y existen tres fragmentos que presentan labio evertido [6] (ver Figura 9). Uno de los fragmentos de borde presenta un agujero de suspensión. Los diámetros de las vasijas no restringidas varían entre los 14 cm y los 28 cm, encontrándose la media entre los 18 cm y 20 cm.
 Figura 9. Fragmento de borde con labio evertido.
CONSIDERACIONES FINALES 
Si bien el presente artículo es un análisis preliminar del conjunto cerámico del sitio Ribera I, las conclusiones a las que hemos llegado nos permiten, en primer lugar, identificar la ocupación prehispánica de la zona costera de Quilmes. Esta ocupación estaría ubicada cronológicamente en momentos tardíos -últimos 1500 años radiocarbónicos- puesto a considerar  y comparándolo con otros sitios arqueológicos cercanos nos permitiría poder aportar valiosa información a la arqueología regional y a la dinámica étnica y  poblacional en ese rango temporal.
Además, constituye un enorme aporte a la arqueología de la zona, pues hasta el momento las únicas evidencias de ocupación correspondían a momentos históricos, con la llegada de los indios Quilmes procedentes de Tucumán, en el año 1666 (Quatrín 1997; Vázquez y Martí 2011).
La localización de este sitio y las próximas excavaciones a realizar en el lugar permitirán ahondar en otras problemáticas tales como estrategias de subsistencia, dieta, procesamiento de alimentos, etc.

AGRADECIMIENTOS
Queremos agradecer a la Secretaría de Cultura y Educación de Quilmes. A Mariano Calcagno, Belén Doncel y Verónica Sánchez por el acompañamiento y las fotografías. A Victoria Lombán por su colaboración al Proyecto. A la Lic. Natalia Stadler por sumarse al equipo y colaborar en las tareas en Ribera 1.

FLORENCIA VÁZQUEZ: Proyecto Arqueológico Quilmes,
Secretaría de Cultura y Educación de Quilmes, Rivadavia 383 (1878), Quilmes, Argentina. Florencia Vázquez es egresada en Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Actualmente dirige el Proyecto Arqueológico Quilmes (Buenos Aires), dependiente de la Secretaría de Cultura y Educación del Municipio de Quilmes. Su área de investigación se centra en el análisis de cerámica indígena. Este artículo forma parte de su tema de investigación doctoral y es parte de las investigaciones que se están desarrollando en el partido de Quilmes en la actualidad. E-mail: vazquez.florencia@yahoo.com.ar
VERÓNICA MARTÍ: Proyecto Arqueológico Quilmes, Secretaría
de Cultura y Educación de Quilmes, Rivadavia 383 (1878), Quilmes, Argentina. Verónica Martí es estudiante avanzada de la carrera de Ciencias Antropológicas de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata. Actualmente co-dirige el Proyecto Arqueológico Quilmes (Buenos Aires), dependiente de la Secretaría de Cultura y Educación del Municipio de Quilmes. Su área de investigación se enfoca en el análisis de loza y gres. Este artículo forma parte de las investigaciones que se están desarrollando en el partido de Quilmes en la actualidad. E-mail: veritomarti@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA  DEL TRABAJO PRECEDENTE:
1. Acosta, A., S. Escudero, M. R. Feuillet Terzaghi, D. Loponte y L. Pérez Jimeno. 2009. Conectando registros: variabilidad arqueológica en la cuenca del Paraná. V Congreso de la Región Pampeana. Santa Rosa, La Pampa.
2. Ambrosetti, J. 1893. Los cementerios prehistóricos del Alto Paraná (Misiones). Boletín del Instituto Geográfico Argentino 16:227-263.
3. Ameghino, F. 1880. La antigüedad del hombre en el Plata. Igon Hermanos editores. Buenos Aires.
4. Bonomo, M., G. Politis y J. C. Castro. 2010. Primeros resultados de las investigaciones arqueológicas en el delta superior del Paraná y su contribución al atlas arqueológico de la provincia de Entre Ríos. Folia Histórica del Nordeste 18:33-58.
5. Brunazzo, G. A. 1999. Investigaciones arqueológicas en el sitio La Norma (Partido de Berisso, Provincia de Buenos Aires, República Argentina). Actas del XII Congreso Nacional de Arqueología Argentina 3:101-106. La Plata.
6. Caggiano, M. A. 1973. Revisión del material perteneciente al yacimiento Punta Lara (Provincia de Buenos Aires, República Argentina). Actas del 2° Congreso Nacional de Arqueología del Uruguay, pp. 21-41. Fray Bentos.
7. Caggiano, M. A. 1984. Prehistoria del noreste argentino, sus vinculaciones con la República Oriental del Uruguay y sur de Brasil. Pesquisas 38:5-109.
8. Capparelli, I. y F. Vázquez. 2009. Arqueología de la isla Martín García. Trabajo presentado en el III Encuentro de Discusión Arqueológica del Nordeste. Santo Tomé, Argentina.
9. Cavalotto, J. L. 2002. Evolución holocena de la llanura costera del margen sur del Río de la Plata. Revista de la Asociación Geológica Argentina 57(4):376-388.
10. Ceruti, C. y M. I. González. 2007. Modos de vida vinculados con ambientes acuáticos del Nordeste y Pampa bonaerense de Argentina. Relaciones de la Sociedad Argentina de Antropología XXXII:101-140.
11. Cigliano, E. M. 1963. Arqueología del NE de la provincia de Buenos Aires. Anales de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires, 4:471-511.
12. Cigliano, E. M. 1966. La cerámica temprana en América del Sur. El yacimiento de Palo Blanco (partido de Berisso, Prov. de Bs As; Argentina). Ampurias, 28:163-170.
13. Cigliano, E. M. 1968. Investigaciones arqueológicas en el Río Uruguay medio y la costa NE de la Prov. de Buenos Aires. Pesquisas Antropología 18:5-9.
14. Cigliano, M., P. I. Schmitz y M. A. Caggiano. 1971. Sitios cerámicos prehispánicos en la costa septentrional de la provincia de Buenos Aires y de Salto Grande, Entre Ríos. Esquema tentativo de su desarrollo. Anales de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires CXCII: 129-131.
15. González de Bonaveri, M. I. 1997. La cerámica en sociedades cazadoras-recoletoras-pescadoras. Resúmenes. XII Congreso Nacional de Arqueologia Argentina, pp. 127-128. La Plata, Argentina.
16. González de Bonaveri, M. I. 2005. Arqueología de alfareros, cazadores y pescadores pampeanos. Sociedad Argentina de Antropología. Buenos Aires.
17. Loponte, D. y A. Acosta. 2004. Late Holocene hunter-gatherers from the Pampean wetlands, Argentina. En Zooarchaeology of South America, editado por G. Mengoni Goñalons pp. 39-57. BAR, International Series 1298. Oxford.
18. Loponte, D. y A. Acosta. 2008. El registro arqueológico del tramo final de la cuenca del Plata. Entre la tierra y el agua: Arqueología de humedales del Este de Sudamérica (D. Loponte y A. Acosta compiladores), pp. 125-164. Asociación Amigos del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, Secretaría de Cultura de la Nación. Buenos Aires.
19. Loponte, D., A. Acosta y L. De Santis. 2004. Explotación diferencial de ungulados en el Norte de la Provincia de Buenos Aires. En La Región Pampeana. Su pasado arqueológico, editado por C. Gradín y F. Oliva, pp. 355-362, Editorial Laborde y Sociedad Argentina de Antropología. Buenos Aires.
20. Lothrop, S. 1932. Indians of the Paraná Delta River. Annals of the New York Academy of Sciences XXXIII:77-232.  
21. Maldonado Bruzzone, A. 1931. Breve reseña del material recogido en Punta Lara (Prov. de Buenos Aires). Notas Preliminares del Museo de La Plata I:339-354. Buenos Aires.
22. Outes, F. 1897. Los Querandíes. Contribución al estudio de la etnografía argentina. Buenos Aires.
23. Paleo, M. C. y M. Pérez Meroni. 2004. Problemáticas vinculadas a las estrategias de subsistencia de la Localidad Arqueológica Barrio San Clemente. En La Región Pampeana -su pasado arqueológico, editado por C. J. Gradín, y F. Oliva, pp. 311-319. Editorial Laborde y Sociedad Argentina de Antropología. Buenos Aires.
24. Primera Convención de Antropología. 1966. Publicaciones n°1, XXVI: 1-159. Instituto de Antropología, Facultad de Filosofía y Humanidades, Córdoba.
25. Quatrín, Z. 1997. Informe del Proyecto Arqueológico Quilmes. Municipalidad de Quilmes, MS (Copia presente en la Biblioteca Popular Don Bosco).
26. Torres, L. 1911. Los primitivos habitantes del Delta del Paraná. Universidad Nacional de La Plata. Biblioteca Centenaria IV: 66.
27. Vázquez, F. y V. Martí. 2011. Análisis preliminar de la cerámica indígena de la Reducción de la Exaltación de la Santa Cruz de los indios Quilmes. Comechingonia Virtual V(2):203-216.
28. Vignati, M. 1942. Alfarerías tubulares de la región de Punta Lara. Relaciones de la Sociedad Argentina de Antropología 3:89-98. Buenos Aires.

APORTE DE EL QUILMERO
El profesor don Manuel Ales [7] escuchó del ceramista y escultor Luciano Panier que próxima a la ribera quilmeña, hacia el arroyo Giménez, había un área donde existió un horno primario, probablemente del pueblo originario que pobló estas costas en 1666, y que, al parecer, aprovechaban la arcilla gris que hay debajo de la arena para hacer vasijas y cuencos. Ales movido por su naturaleza de investigador, con sus hijos y Panier recorrieron la zona y después de varias excavaciones encontraron este “parador” con restos de cacharros con algunos trazos y dibujos antropomórficos. Hecho confirmado por el historiador Luis E. Otamendi, en su libro “Historia de la Reducción – 1666/1812”; en base al análisis de los restos de alfarería encontrados.


FUENTES
Perspectiva Sur, sábado 25/1/2014 Pág. 3
El Sol

NOTAS DE EL QUILMERO

[1] Scielo Argentina. “La zaranda de ideas”: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S1853-12962013000200007&script=sci_arttext  

Zaranda ideas vol.9 no.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires dic. 2013 2014  Sociedad Argentina de Antropología. Moreno 350 (C1091AAH) - Ciudad Autónoma de Buenos Aires - República Argentina (54 11) 4331-7788 – correo electrónico: la_zaranda@yahoo.com.ar

[3] El profesor don Manuel Ales [3] escuchó del ceramista y escultor Luciano Panier que próxima a la ribera quilmeña, hacia el arroyo Giménez, había un área donde existió un horno primario, probablemente del pueblo originario que pobló estas costas en 1666, y que, al parecer, aprovechaban la arcilla gris que hay debajo de la arena para hacer vasijas y cuencos. Ales movido por su naturaleza de investigador, con sus hijos y Panier recorrieron la zona y después de varias excavaciones encontraron este “parador” con restos de cacharros con algunos trazos y dibujos antropomórficos. Hecho confirmado por el historiador Luis E. Otamendi, en su libro “Historia de la Reducción – 1666/1812”; en base al análisis de los restos de alfarería encontrados,
[4] Relacionado con la Biología: Dícese del recorrido lineal imaginario sobre una parcela o terreno, sobre el cual se realiza un muestreo de algún organismo.
[5] El siglado arqueológico consiste en dar un código de referencia a cada pieza encontrada en un yacimiento para poder luego identificarla. Ver: http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/09/semana-del-maestro-profesor-e.html
[6] Versión hacia fuera, sobre todo de una mucosa que rodea un orificio natural.
[7] Ver biografía en EL QUILMERO: http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/09/semana-del-maestro-profesor-e.html


ALDO SEVERI - MAS SOBRE SU VIDA Y SU OBRA EN VIDEOS DE ALEJANDRO RE


 








martes, 28 de enero de 2014

LA PARROQUIA DE BERNAL EN SU CENTENARIO (1914-2014) GOTARDO C. PEDEMONTE



El 14 de diciembre de 2014 se celebrará el Centenario de la Parroquia de Bernal. [1] Que mejor para conocer una historia que recurrir a las fuentes; y en este caso las fuentes son los testigos que vivieron esa fundación. Don Gotardo C. Pedemonte [2] era uno de los seis hijos de don Agustín Pedemonte (n. Italia 18/5/1849-m. Bernal 13/12/1916) y doña María Solari. [3] Fue el primero que preservó la memoria de su Bernal natal y la difundió en “Breve reseña de hechos y acontecimientos que hace a la historia de Bernal”, libro publicado por la Municipalidad de Quilmes en 1970, a través de la dirección de la Biblioteca Municipal Domingo Faustino Sarmiento que en ese entonces dirigía con mano de maestro el Prof. Carlos G. Maier, quien realizó el prólogo; era director de cultura el Prof. Armando B. González [4]
La microhistoria de don Gotardo Pedemonte consta de XXI capítulos donde rigurosamente a lo largo de sus 317 página, se atiene a una genuina documentación para desarrollar todos los aspectos de la historia bernalense; se terminó de imprimir en los talleres gráficos Tipo en diciembre de 1970, a los 75 años de la creación de la primera capilla de esa localidad. Además es autor de: "Primer monumento a Colón en la República Argentina", folleto también publicado por la Muncipaldiad de Quilmes en 1969.

XIII. LA PRIMERA CAPILLA DE BERNAL Y LA ESCUELA ANEXA
Los antecedentes de la primera Capilla y de la Escue­la anexa de
Don Agustín Pedemonte
Bernal,
son paralelos y tienen un mismo punto de partida. Por ello ambos deben comentarse en forma si­multánea en estos apuntes. Para mayor fidelidad de las re­ferencias que siguen, es útil añadir que han sido tomadas sumariamente de las Memorias de Don Agustín Pedemonte, escritas de su puño y letra, agregando que todas ellas es­tán, además, consignadas en los Archivos de la Pía Sociedad Salesiana de la Obra de Don Bosco, y ratificados en va­rios libros que se citarán, refiriéndose a estos mismos episodios, por distintos motivos y por diferentes autores.
De este modo, pues, estos Apuntes ofrecen un testi­monio de primera mano, y en todo caso son los años y los acontecimientos pasados los que robustecen también su contenido.
La familia Pedemonte en su casa solariega La Polcevera, en Bernal. En el centro: don Agustín, Doña María (sentada) y sus hijos: el padre Luis, Palmiro, Arturo (sentado), Rosa, Catalina y Gotardo, de 6 ó 7 años, el autor de estas páginas. (circa 1900)
EN EL AÑO 1880, DON AGUSTÍN PEDEMONTE que había ad­quirido una importante fracción de tierra en Bernal, con frente al antiguo Camino Colonial, hoy Avenida San Martín, que sé extendía en su fondo hasta las cercanías del enton­ces llamado "pequeño Tropezón" - hoy Avenida Mitre y su prolongación - pidió al Presbítero salesiano R.P. Esteban Bourlot que era párroco de San Juan Evangelista en la Capital Federal, contemplara la posibilidad de mandar un sacerdote para que celebrara Misa los días festivos y todos los domingos del año, pues tenía la intención de levantar una capilla con una escuela anexa en Bernal.
La Polcevera. A la derecha se ve el monumento a Colón.
El P. Bourlot le manifestó que si le donaba el terreno él se encargaría de levantarla, por lo cual el señor Pedemonte se interesó en saber que superficie sería necesaria. Después de un cambio de ideas se convino la donación de una parcela de cincuenta metros de frente por unos cien de fondo. Pero cual no fuera la sorpresa del señor Pedemonte, cuando a los pocos días fue imprevistamente visitado por el obispo don Juan Cagliero - que sería más tarde cardenal - para rogarle le enseñara el terreno ofreci­do, a fin de estudiar mejor su propuesta. Después de verlo y pensar unos momentos, el obispo Cagliero le expresó su reconocimiento, agregando sin embargo, que para los pro­yectos que tenía la Obra de Don Bosco, esa fracción era muy pequeña e insuficiente.
-         Y cuánto le haría falta…? - interrogó el señor Pedemonte.
-         Yo se lo voy a enseñar. Venga Ud. detrás de mí, sí­game. - A largos pasos Cagliero llegó hasta un deter­minado lugar que a él le pareció suficiente y fue entonces que le dijo:
-         Don Agustín: esto es lo que nosotros necesitamos, pues hemos de hacer aquí grandes cosas, por lo cual este fondo por todo el ancho de este terreno, nos alcanzará.
El señor Pedemonte quedó pensativo y vacilante. Pe­ro luego de algunos instantes, acaso impulsado por su ve­hemente deseo de tener Capilla y Escuela en las cercanías de su casa quinta, y debido también al gran aprecio que te­nía por monseñor Cagliero, accedió y con un fuer­te apretón de manos quedó sellado el pacto, con la expresa condición que tanto la Capilla como la Escuela llevarían el nombre de ’”Nuestra Señora de la Guardia” (Belza: Op. cit. pág. 184).
Corresponde aclarar que Don Agustín Pedemonte no conocía aquellos proyectos a que aludió monseñor Cagliero, y por esa circunstancia se limitó a ofrecer lo indispensable para una modesta capilla y una pequeña escuela, ya que en la época no se necesitaba más. Para cooperar en esta obra el Sr. Pedemonte promovió en su casa quinta “La Polcevera”, una reunión de vecinos caracterizados, la que se rea­lizó en un ambiente de entusiasmo y franca cordialidad.
A esta reunión concurrieron don Félix Bernal, el Dr. Da­vid de Tezanos Pinto y su hermano el Dr. Jacobo Tezanos Pinto, don Enrique Belchor, don José Cichero, el Dr. Francisco Suárez Aguirre, don Antonio Tasso, don Angel Mórtola, don Atilio Massone, don Enrique Meinke, don Ricardo Torres Agüero, don Spiro M. Ungaro, don Adolfo Crámer, don Santiago Marengo, don Carlos Molina Salas, don José Valladares y don De­metrio Migliorini, con otros caballeros más que no con­signan las aludidas Memorias. En esta reunión don Agustín Pedemonte expuso su propósito, de erigir una capilla a fin de que los vecinos pudieran tener un servicio religioso, y a la vez levantar algunas aulas anexas para que pudiera funcionar una pequeña Escuela, agregando que existían proyectos que significarían un progreso muy grande para Bernal, y que a su juicio el tiempo haría lo restante. Pidió finalmente la colaboración de todos, prefirien­do el suministro de los materiales de construcción más ne­cesarios, a título de contribución a la obra, y fue así como de inmediato hubo aportes en cal, arena y ladrillos por un valor aproximado de $ 4.000(cuatro mil) comprometiéndose los donantes a enviarlos oportunamente. Se proyectó la forma de solventar la mano de obra y a su vez el nombrado P. Bourlot que ayudó muchísimo en todo, se dio a las tareas, de hacer confeccionar los planos respectivos, todo lo cual demandó más tiempo que el previsto.
El 5 de Abril de 1891 quedó constituida una Comisión Especial que presidió don Félix Bernal y ese mismo día se colocó la piedra fundamental de la proyectada Capilla y Es­cuela. La mayoría de los vecinos que se han nombrado no vivía en Bernal: algunos eran solamente veraneantes y otros habían adquirido fracciones de tierra; varios de estos últi­mos, empero, luego se radicaron en forma estable. Fueron menester cuatro años para que aquellos cimientos se vieran totalmente cargados de paredes y para que esas paredes pudieran sostenes el artesonado de la obra, con las respec­tivas aulas. Los esfuerzos realizados debieron interrumpirse con prudentes y sucesivas demoras derivadas en parte por la ampliación del plan de conjunto y también por la fal­ta de personal que pudiera atender la nueva capilla, escuela y seminario que se proyectó ya en aquel entonces. Demás está decir que más de una vez los recursos escasearon y hubo necesidad de juntarlos con pacientes esperas y la bue­na Voluntad de los contribuyentes.
Altar mayor de la vieja capilla de Bernal, luego iglesia parroquial, hoy teatro Don Bosco.
INAUGURACIÓN DE LA CAPILLA
El conjunto de la obra, capilla, escuela y seminario, debió inaugurarse el 25 de marzo de 1895 con gran solem­nidad y con la asistencia del presidente de la Nación Dr. José Evaristo Uriburu, pero la lluvia torren­cial caída precisamente ese día y durante la noche anterior, aconsejó postergar el acto. De común acuerdo con las au­toridades fue luego fijado para el domingo 28 de abril de 1895, con cuyo motivo una numerosa concurrencia se llegó a Bernal desde Buenos Aires y La Plata, en trenes especiales con­tratados al efecto.
El presidente Uriburu por razones imprevistas no pudo disponer de esa fecha y se hizo representar por el Dr. Benjamín Zorrilla, entonces Ministro del Interior, apadrinando este acto inaugural conjuntamente con el Gobernador de Buenos Aires Dr. Guillermo Udaondo. El discurso de circunstancias estuvo a cargo del obispo de La Plata monseñor Dr. Juan Nepomuceno Terrero que según las crónicas “tuvo bellos conceptos en su forma y mesura­dos en su fondo, relativos a la Obra de Don Bosco, causando una verdadera satisfacción general”. (Massa L: "Vida de Don José Vespignani", pág. 176); “Terminada la cere­monia, la concurrencia se dividió, pasando unos a la quinta de don Félix Bernal donde se hallaba preparado un lunch, con cuyo motivo se escucharon numerosos brindis; y otros a una sala adyacente al templo, a participar de un certamen literario y musical en el que se escuchó buena música, declamaciones y algunos recitados. Los invitados hacían elogios de la delicadeza con que fueron atendidos por el se­ñor Bernal y su distinguida esposa. El R. P. Marcolino Benavente y una delegación del Colegio Lacordaire, asis­tieron a la ceremonia religiosa. Llegaron los invitados a la Estación Central en el tren de las 5.45 p.m.” (La Pren­sa. 29 de abril de 1895).
Concurrieron también delegaciones de otros colegios y la Banda de Música del Pío IX, que contribuyó a un ma­yor brillo del acto. La cruz de hierro todavía existente en la antigua Capilla - hoy convertida en Salón de Actos y teatro Don Bosco - fue personalmente colocada por monseñor San­tiago Costamagna, obispo salesiano, cuyos restos descan­san en Bernal. El primer Director de la novel escuela fue el R. P. Juan Gasparoli, aunque con carácter interino, acompañándolo en las tareas de organización
Pbro. Nicolás Esandi
el entonces clérigo don Nicolás Esandi, quien años más tarde sería su reemplazante durante varias décadas consecutivas, y que como ya lo dejamos dicho, habría de ser el primer obispo argentino de la Patagonia. También ha sido director el R. P. Bartolomé Molinari, aproximadamente hacia el año 1900, y el número de alumnos internos y externos creció rápida­mente, pues concurrían al mismo muchos niños en edad escolar que vivían en pueblos vecinos como Quilmes, Wilde y Berazategui.
El primitivo edificio fue sucesivamente ampliado con modernas instalaciones y, en 1907, se comenzó la construc­ción del actual edificio de tres plantas y subsuelo, debido al gran impulso del inolvidable inspector salesiano don Jo­sé Vespignani, que realizó en nuestro país una obra educa­cional estupenda con la base del personal formado en Bernal.
Desde este punto de vista, Bernal tiene el mérito de haber sido el punto de apoyo para una obra cultural de ex­traordinaria envergadura que llegó a todos los ámbitos del país, pero tiene al mismo tiempo una enorme deuda de gra­titud que espera reparación, porque don Vespignani ha sido un positivo factor de su progreso material y del arraigo de muchísimos pobladores.
Quince años después de haberse inaugurado la Capilla y las referidas aulas escolares que funcionaron en Bernal, don Agustín Pedemonte habría de facilitar a don Vespigna­ni, la forma para adquirir los terrenos colindantes al que había donado él, con una gran visión del futuro que en nues­tros días es una maravillosa realidad. Aquella semilla arrojada por monseñor Cagliero en Bernal, con sus pro­yectos en la mente, fructificó de manera admirable, por­que en aquel pequeño solar de 1891 se modelaron durante varias décadas, centenares de maestros, profesores y es­critores; se formaron centenares de sacerdotes, coadjuto­res y misioneros; e inclusive egresaron de aquellas pri­mitivas aulas un selecto número de arzobispos y obispos argentinos. Y por si esto fuera poco, agregaremos que en el ex­ternado de aquel establecimiento se han educado millares y millares de niños, que con el andar del tiempo llegaron a todas las profesiones liberales y oficios diversos, mari­nos y militares; altos funcionarios en las distintas jurisdic­ciones de la administración pública, en el comercio y en la industria, como igualmente otros que se distinguieron en las artes y en las letras.
El cardenal don Juan Cagliero y don Agustín Pedemonte, fueron los gestores de cuanto antecede, los visionarios, que el tiempo y el trabajo se han encargado de realizar lo que ellos soñaron con extraordina­ria clarividencia.
Del nuevo Santuario que reemplazaría a la antigua Capilla y de la creación de la Parroquia de Bernal en 1914, haremos capítulo aparte en razón de los abundantes antece­dentes que existen […] Mien­tras tanto resta aún por añadir que de la Capilla y Escuela anexa para varones que la Obra de Don Bosco acababa de organizar en Bernal, surgía otra necesidad para comple­mentarla, a saber, un colegio similar para niñas. Fue así que se echaron las bases para la instalación de una nue­va Casa que sería dirigida por Hermanas de María Auxiliadora, y que ya tenía entonces varios establecimientos que funcionaban en la Capital Federal y en el interior del país, dedicados todos a la educación y enseñanza primaria.
Con modestos comienzos y sucesivos progresos, el  nuevo colegio se instaló en la calle Espora (hoy Avellaneda) esquina Belgrano, con aulas pequeñas que habrían de agrandarse bien pronto, pues inaugurada la Casa el 29 de mayo de 1898, (Pedemonte no lo dice, pero la escuela se creó sobre la base de la casa de formación y primer noviciado de América de la orden de las hermanas de María Auxiliadora, fundador por la Rda. madre Luisa Vaschetti) de inmediato se pobló de numerosas alumnas que pertenecían a familias ya arraigadas en Bernal. Su primera directora ha sido Sor Josefa Bolzoni. Muchas generaciones, desde entonces hasta hoy […] se han educado y aprendido las primeras letras en las primitivas aulas del Colegio de María Auxiliadora de Bernal…(Chalo Agnelli)
El tranvía 22 pasa a las puertas de la primera iglesia de Bernal, hoy teatro Don Bosco (circa 1920) 
XIX. LA PARROQUIA DE BERNAL
Con anterioridad se dejaron esbozados los antecedentes que permitieron erigir la primera Capilla que hubo en Bernal, la que fue inaugurada con la debida solemnidad en marzo de 1895. En aquel entonces atendía las necesidades reli­giosas de una muy pequeña población; pero los años fue­ron pasando y la población de Bernal iba creciendo en pro­porciones muy significativas y sólidas.
Empero eclesiásticamente, la Capilla de Bernal co­rrespondía a la jurisdicción parroquial de Quilmes. Era cu­ra párroco un brillante sacerdote español don Felipe de Jesús Echevarría gran “causseur”,[5] ameno y elocuente y era obispo de La Plata monseñor Dr. Juan Nepomuceno Te­rrero, hombre finísimo, de porte señorial, que pertenecía a la más rancia aristocracia porteña de la cual provenía, su auxiliar era monseñor don Francisco Alberti, el más joven obispo de entonces, también de gran talento, pero de mucha más virtud.
En 1910, con motivo de una visita a Bernal de monseñor Terrero, que solía frecuentar “La Polcevera”, casa quinta ya nombrada, don Agustín Pedemonte le formuló la primera insinuación en el sentido de que Bernal ya merecía ser Parroquia: fue un globo de ensayo. Al año siguiente en 1911, se presentó al obispo una solicitud firmada por varios vecinos, expresándola gran necesidad de que Bernal tuviera Parroquia, lo cual pareció ser que no llegó en mo­mento oportuno. Pero en 1912 se formó una comisión presidida por el señor Pedemonte e integrada por los señores Francisco Arancedo, Santiago Carraro y Mauricio Zubieta, los cuales visitaron a monseñor Terrero para insistir en el pe­titorio, del año anterior, recibiendo la formal promesa que al viajar a Roma próximamente con motivo de su visita canónica, haría propicia la oportunidad para realizar las ges­tiones del caso ante la Santa Sede, llevando al efecto una copiosa información. En vísperas de partir se estimó opor­tuno ampliar con mayores fundamentos el pedido, y esta vez lo subscribieron, además de los miembros de la Comisión ya nombrados, la señora Magdalena Mac Nab de Bernal, el R. P.
Doña Magdalena Mac Nab de Bernal
Félix Mac Nab, la señora Martina Bernal de Torres, don Alberto Bosch
y otros vecinos caracterizados.
En mayo de 1914 el señor Agustín Pedemonte reci­bió un despacho de la Curia de La Plata, en el cual se le comunicaba la erección canónica de la nueva Parroquia, de suerte que esta quedó decretada, realizándose después los trámites ordinarios que son de rigor. (dichas gestiones concluyeron a fines de noviembre inaugurándose oficialmente la parroquia e iglesia parroquial el 14 de diciembre)
Se desprende de las fechas que anteceden que los trámites para dotar a Bernal de Parroquia propia, duraron cuatro años y su éxito final se debe a la insistente atención que don Agustín Pedemonte prestó a este anhelo, que sin duda alguna dio mayor prestigio y robusteció la personalidad del pueblo en constante  progreso”. (La Unión: 29 de Septiembre de 1915)
Misa en el patio del colegio durante una fiesta patronal. En primer plano se ve la estatua de santo Domingo Savio. La construcción de arriba al fondo, es la que da a la calle Belgrano.
El cargo de cura párroco fue confiado al muy estima­do R. P. Nicolás Esandi (1914 hasta 1923), [6] quien agregaría un mérito más a su ya larga labor educativa que realizó en Bernal, durante más de 25 años. Le sucedió en el cargo el R. P. Luis Correa Llano, profesor normal y sacerdote ta­lentoso como emprendedor, falleció en plena madurez, cuando mucho era lo que se podía
Pbro. don Luis Pedemonte
esperar de su experiencia como educador y pastor de almas. (1923-1927) En su reemplazo fue designado el R. P. Angel Crecini (1927-1930) benemérito sacerdote que llevaba en su haber una larga trayectoria en el campo doctrinal. En 1930-1931 ocupó el curato el R. P. Esteban Punto, cuya salud ya resen­tida no le permitió continuar en el cargo, siendo entonces reemplazado por el R. P. José Spadavecchia, músico notable, con gran sentido del arte y que ha sido una figura queridí­sima en Bernal por su extraordinaria bondad y acrisolada virtud (1931-1934) Sucedióle después el R. P. José Ochoa (1934-1945) sa­cerdote dinámico, trabajador y luchador incansable por sus ideales, dejando una gran obra realizada que recordará su nombre en Bernal. Al Padre Ochoa le sucedió el R .P. Fran­cisco Dimodugno, a quien le cupo una doble satisfacción ha­ber sido alumno de la primera Escuela de Bernal y, con los años, ser el párroco que durante mayor número de años desempeñó el curato (1945-1960), en el mismo lugar. En el periodo 1961-1962 la Parroquia estuvo a cargo del R. P, Emilio Orlando, sacerdote de las nuevas generación, y desde 1962 hasta 1964, la responsabilidad parroquial la desempeño el R. P. Isidoro Vaccaro, durante cuyo curato la Parroquia de Bernal cumplió su cincuentenario (1914-1964) con cuyo motivo fue celebrado el acontecimiento con diversos actos […]
Anualmente se rea­lizan a este templo las ya tradicionales peregrinaciones de los genoveses a Bernal, acerca de las cuales corresponde hacer una especial referencia, por los antecedentes histó­ricos y religiosos de "Nuestra Señora de la Guardia", bajo cuya advocación ha crecido y se ha desarrollado la actual ciudad de Bernal. 
GOTARDO C. PEDEMONTE
Vista aérea del colegio salesiano. A la izquierda abajo la vieja iglesia, a la derecha la capilla interna. En la esquina de Belgrano y Zapiola todavía no estaba el actual templo. Arriba a la izquierda el descampado del actual Barrio Parque. (circa 1935)


 Compilación, compaginación y notas Chalo Agnelli
Fotos: Felipe Jorge Firpo y Néstor Arias
BIBLIOGRAFÍA
Firpo, Felipe J. "Recuerdos del viejo Bernal". El Monje Editor. Lanús. Noviembre de 1992
Pedemonte, Gotardo. "Primer monumento a Colón en la República Argentina." Muncipaldiad de Quilmes.Talleres Gráficos Tipo, Quilmes, 23 de enero de 1969.

NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO “Historia de Bernalhttp://elquilmero.blogspot.com.ar/2009/09/historia-de-bernal.html
[3] Una biografía breve de don Agustín Pedemonte se puede hallar en el segundo libro de historia de Bernal: “Recuerdos del viejo Bernal” de don Felipe Jorge Firpo. Pp. 16 a 18; en “Nuevo Diccionario Biográfico Argentino” de Vicente Cutolo, Tomo Pp. 363 y 364.
[5] Conversador
[6] Ver biografía en el libro “Recuerdos del viejo Bernal” Pág. 27