lunes, 17 de octubre de 2011

WILLIAM WHEELWRIGHT Y UNA EXCURSION FLUVIAL POR EL RIO DE LA PLATA HASTA ENSENADA

 Prof. Chalo Agnelli
Tras el paseo inaugural que realizamos el 14 de octubre desde Darsena Norte al Club Náutico de Quilmes, como inauguración del proyecto de transporte fluvial que uniría Quilmes con la Capital Federal impulsado por la actual administración municipal, recuperamos en la memoria la excursión que realizó el Ing. William Wheelwright [1], por el Río de la Plata el 25 de marzo de 1870 para demostrar la importancia que tendría para el intercambio comercial del país el puerto de la Ensenada. Asistieron como invitados el presidente Domingo F. Sarmiento, el ministro Vélez Sarsfield, el gobernador  de la Provincia Emilio Castro y muchas personas características de la ciudad de Buenos Aires y de Quilmes como el juez de paz de ese año don Tomás Giráldez. 
Gob. Emilio Castro

Wheelwright dejó referencia del hecho y de la importancia del puerto de la Ensenada para la economía naviero mercantil en una carta que se publicó en el periódico inglés “The Standard” [2] de Buenos Aires, que continuación tanscribimos:
 "Buenos Aires, marzo 26, 1870.
La excursión de ayer a la Ensenada tuvo por objeto ha­cer ver a S. E. el Presidente y el gobernador de la provincia y a sus ministros respetivos y amigos cuan hermoso puerto poseía la República Argentina: ni el Presidente ni el goberna­dor lo habían visto antes jamás. Ignoro qué efecto ha produ­cido en ellos la vista de esta espléndida bahía: haber encon­trado a doce leguas de esta ciudad un puerto natural capaz de alojar un millar de buques y susceptible de mejoramientos respecto de su barra hasta hacerle el canal de los buques ordinarios que visitan el Río de la Plata, en tanto que su ancla­je exterior no tiene tal vez superior en Europa para lo que es seguridad contra los vientos peligrosos para los más grandes buques mercantes y para los buques de guerra.
El capitán de la Decidée, que ha hecho un estudio re­ciente de la Ensenada por orden de su gobierno, hizo última­mente al gobierno nacional la observación siguiente: 'Apenas puede creerse que no teniendo Buenos Aires un puerto suyo propio, haya venido sufriendo por siglos pérdidas enormes por la inseguridad y peligro de su anclaje o fondeadero, el in­menso gasto, riesgo y pérdida de tiempo en las maniobras de su comercio y permanecido así indiferente a este bello puer­to de la Ensenada’.
Fragmento de la carta náutica publicada en París en 1748
 
 Tal es el testimonio de un eminente y autorizado co­mandante francés, el resultado de sus propias observaciones y de su propio trabajo.
"¿Qué más puede desear el gobierno de esta República que el complementario testimonio dado al señor Rivadavia hace cerca de medio siglo por el distinguido ingeniero M. Bevans (y tantos otros no menos competentes) con respecto a la Ensenada y su capacidad para la comodidad de un enorme comercio; un puerto, el más cómodo y seguro, tan tranquilo, quieto y suave como el Paraná, capaz en extensión ilimitada de muelles, almacenes, diques y que sólo requiere un poco de ayuda del gobierno para darle todas las facilidades que pue­den obtenerse en cualquier puerto de Europa?...
"¿Permanecerán indiferentes y apáticos los gobiernos nacional y provincial al tesoro que poseen en el puerto y an­claje de la Ensenada? ¿Seguirán ellos viendo con apatía e in­diferencia el miserable estado de cosas que grava al país con pérdida de buques, disipación de tiempo, robos, etcétera, a lo menos en cinco millones de patacones anualmente?...
"¿No revivirán las ilustradas vistas de Rivadavia, que sin la ayuda de los ferrocarriles (desconocidos en su tiempo) sos­tuvo con todo su poder el puerto de la Ensenada, aun con el auxilio lento de un canal?...
"Que la Ensenada está destinada a ser el puerto de Bue­nos Aires no es más dudoso que saldrá el sol mañana, pues sólo es ello una cuestión de tiempo y ese tiempo no está dis­tante.
"Es digno de notar que no necesitamos almacenes fisca­les, desde que el plan es descargar las mercancías desde el bu­que a un muelle de suficiente anchura y cubierto, lo cual se­rá toda la protección requerida en la carga y descarga de los buques a los trenes y de los trenes a los buques.”
"De usted, etcétera, W. Wheelwright".

 
NOTAS
[1] Alberdi, Juan Bautista. “Vida de William Wheelwright” Emecé Editores – Memoria argentina. Buenos Aires, 2002.
[2] Fundado en 1861 por los hermanos irlandeses Eduardo (1832 – 1888) y Michael Mulhall. Emigrados a Buenos Aires en 1852. The Standard fue el primer periódico para la comunidad de habla inglesa. Eduardo fue concejal de la ciudad de Buenos Aires. Tuvo una estancia de 40.000 hectáreas. En 1856 se casó con la inglesa Eloisa Eborall. Murió en Buenos Aires en 1888.
Chalo Agnelli

 

UN PROYECTO DE TRANSPORTE FLUVIAL PARA QUILMES

Crónica de Chalo Agnelli
El viernes 14 de octubre, en un día plagado de sol con un Río de la Plata manso y suave, un contingente de poco más de 40 personas hicimos a las 14 hs. un viaje el catamarán "Realidad II" desde Dársena Norte hasta la Ribera como acto inaugural del proyecto fluvial que uniría la Ribera con Dársena Norte y Tigre. 
 Partimos de la isla del Club Náutico en micro hasta Dársena Norte, donde embarcamos y en poco más de 30 minutos estuvimos en el Náutico. En realidad, fue el segundo viaje, ya que hubo uno de prueba, pero este es el primero en conducir pasajeros para dar valor testimonial a la significación que tendría para Quilmes y su área de influencia un proyecto de transporte fluvial como este, sumado a un plan mayor que es recuperar nuestra costa ribereña. “El río de Quilmes”, para el común, que en otros años fue el hito del turismo popular más preponderante del sur del gran Buenos Aires, cuando la empresa de los Fiorito detentaba desde 1915 el mayor complejo turístico de la provincia de Buenos Aires. Mar del Plata aún era por esos años un circuito para las clases altas y medias altas.
La historiadora Matilde Salustio da en su libro [1] sobre el Balneario de Quilmes, un testimonio profundo y claro sobre el valor que tuvo nuestra Ribera desde 1870 hasta promediando la década del 60.
Además del intendente de Quilmes Francisco Gutiérrez y autoridades municipales como el Director de Cultura Lic. Héctor Bandera, realizamos el trayecto algunos vecinos de Quilmes como el señor Elesgaray presidente del Club Náutico, el señor Sturla de la empresa de navegación, responsable de la empresa el muralista Juan Bauk, las periodistas María Sansotta y Verónica Barrionuevo, Julio Omar Fucarino, de la Sociedad de Fomento de la Ribera, Claudio Abriola del Inst. Gastronómico del Sur, el cantautor Julio Lacarra, el autor Rubén Sada, el Arq. Gustavo Pol, secretario de la Unidad Ejecutora del Proyecto de la Ribera de Quilmes (UEPRQ) y varios otros.
A las 16 hs. partió un segundo contingente que pudo disfrutar de la imponderable experiencia.
El Arq. Pol, en un folleto que se entregó a los presentes, amplía la concepción de la obra: “Hace tres años iniciamos, junto al Int. Francisco Gutiérrez, un camino de recuperación y puesta en valor de la histórica Ribera de Quilmes. Un recorrido difícil, que requiere de grandes esfuerzos  y decisiones profundas, y que permitirá a largo plazo, el desarrollo de un sector de la ciudad que estuvo postergado durante décadas. La transformación del territorio y su propia gesta­ción, en un proceso de integración entre la ciudad y eI  "paisaje natural" ribereño, son temas esenciales para la formulación del Proyecto de la Ribera de Quilmes, por lo tanto, el río y su entorno, conforman  el valor patrimonial, natural, histórico, social y cultural de una ciudad de cara al río. Cada uno de los proyectos se enmarca en el res­peto por el paisaje y la historia; surgen desde una construcción colectiva alejada de la linealidad en­tre plan y acción. Es decir, se originan como un proceso dinámico de desarrollo, un producto social de acción colectiva.”
El Sr. Elesgaray, presidente del Club Náutico explicando a los viajeros las bondades del proyecto
 El QUILMERO recordaba durante el trayecto un suceso histórico que podría tener cierto paralelismo con este. Da cuenta Juan Bautista Alberdi en la biografía del ingeniero estadounidense William Wheelwright, [2] quien completó la línea ferroviaria Buenos Aires-Ensenada que llegó a Quilmes el 18 de abril de 1872, [3]que el 25 de marzo de 1870 el mencionado pionero de los ferrocarriles en la Argentina conociendo la importancia que tendría para el intercambio comercial el puerto de la Ensenada organizó una excusión fluvial en un vapor que fletó con ese fin a la que asistieron como invitados el presidente Sarmiento, el ministro Vélez Sarsfield, el gobernador  de la Provincia Emilio Castro y muchas personas características de la ciudad de Buenos Aires y de Quilmes. Wheelwright dejó referencia del hecho y de la importancia del puerto de la Ensenada para la economía naviero mercantil en una nota que se publicó en el periódico inglés “The Standard” [4] de Buenos Aires [5]
El proyecto de Wheelwright fue boicoteado por la oligarquía comercial porteña y la Ensenada desapareció de las cartas de navegación del comercio naviero mundial.

La concreción de este proyecto y los que lo acompañan: Parque Costero, plaza de acceso, Pérgola Histórica y el paseo público del Pejerrey Club, sería la recuperación del espacio público más relevante del partido de Quilmes, un punto de encuentro social que estrecharía el vínculo del vecino con el ecosistema rioplatense, la revalorización de nuestra historia, nuestra identidad y la recuperación del paisaje que fue tema de tantos artistas plásticos como: Julio Rebolé, Bonifacio Oroquieta, Ludovico Pérez, Enrique Rocca, etc.
Deseamos los quilmeños honestamente comprometidos con el amplio espectro de nuestra realidad que el plan no quede relegado tras las elecciones sea quien fuere el ganador. La Ribera vivió en otros momentos algunas postergaciones por esa característica negativa que han tenido algunos políticos que cuando alcanzaron el poder o la función que disputaban, relegaron los proyectos del predecesor, tan solo porque era un opositor. 
Una bandada de bigua frente al Club Náutico.

 Chalo Agnelli

NOTAS

[1] Salustio, Matilde. “El tiempo libre en la Argentina – El Balneario de Quilmes”. Piro, edit. Quilmes. 2009.
[2] Alberdi, Juan Bautista. “Vida de William Wheelwright” Emecé Editores – memoria argentina. Buenos Aires, 2002.
[3] Ver en este blog la nota: “La larga travesía del ferrocarril a Quilmes” del 26/9/11
[4] Fundado en 1861 por los hermanos irlandeses Eduardo (1832 – 1888) y Michael Mulhall. Emigrados a Buenos Aires en 1852. The Standard fue el primer periódico para la comunidad de habla inglesa. Eduardo fue concejal de la ciudad de Buenos Aires. Tuvo una estancia de 40.000 hectáreas. En 1856 se casó con la inglesa Eloisa Eborall. Murió en Buenos Aires en 1888.
[5] Ver en este blog la nota: “Una excusión fluvial de William Wheelwright por el Río de la Plata hasta La Ensenada de Barragán”.