sábado, 23 de octubre de 2010

AUTOMÓVILES QUE RECORRÍAN QUILMES AYER

Atomóviles que recorrían las calles de Quilmes en 1927
Cuenta el Dr. Craviotto que en 1908 llegó a Quilmes el primer automóvil era de la marca "De Dion Bouton" un enorme aparato con transmisión a cadena. 

Tenía una carrocería de tipo "tonneeau", con cuatro asientos tapizados en cuero. Con dos faroles laterales a kerosene. Cuatro ruedas de rayos de madera, llantas de hierro y neumáticos con cámara. El motor era monocilíndrico de cuatro tiempos, válvulas a la cabeza y encendido a magneto. El refrigerado era a agua con bomba y serpentina, con un depósito adicional de agua, lubricación a gotero, carburador de nivel constante y de pulverización. La caja de velocidad era a engranaje, tres marchas adelante y una atrás.Transmisión con elásticos a ballesta en las cuatro ruedas. Dirección de columna vertical a cremallera. Y frenos mecánicos sobre ruedas traseras y sobre campanas de transmisión a cadena.
 Pero al De Dion Bouton que levantaba nubes de tierra por las calles céntricas de Quilmes no le funcionaron muy bien los frenos cuando en el verano de 1909, atropelló en la esquina de Belgrano y Humberto Primo a Jazmín, uno de los siete perros de don José Sosa, un paisano que nunca abandonaba su chiripá negro. El Dion era de don Antonino Cambaceres cuya quinta de verano era "La Elisa" que luego se transformó en el actual Hospital Isidoro Iriarte.
Los Sosa vivían la esquina NE de ese fatídico lugar, doña Flora, la mujer de Sosa, había bautizado a cada uno de sus canes con el nombre de una flor: Margarita, Rosa, Cala, Violeta, Alelí, Begonia, Diosma y el fortuito Jazmín que fue enterrado debidamente en el fondo de la casa de sus dueños y don Antoniono "solventó los gastos". Pero el pánico que imprimió este aparato infernal, sobre todo en los más viejos y en los caballos de tiro duró unos cuantos años.

PERO LUEGO LLEGARON OTROS AUTOMÓVILES A LOS QUE LA GENTE SIGUIÓ LLAMANDO "COCHES"
(para leer los textos adjuntos clikear sobre la foto)
¡LOS PRECIOS SON MUY CONVENIENTES, APROVECHE, CHE!

 Investigación y compilación Chalo Agnelli
Colaboración Prof. Mora Camarero.

RECREO DE ANTONIETTA, A 100 AÑOS DEL BALNEARIO DE LA RIBERA

  Chalo Agnelli/2009
En 2015, se celebró el Centenario de la creación del Balneario de la Ribera de Quilmes. En su homenaje repetimos esta página publicada en 2010.
ANTONIETTA
Como tantos otros que dio nuestra Ribera, Antonietta fue personaje popular del Balneario de Quilmes entre 1916 y 1926.
Lorenzo Antonietta, era un inmigrante italiano, de Torino, había llegado al país en el año 1910 con el Centenario, animado del propósito de hacerse rico con sus brazos y su sudor, como tantos inmigrantes que eligieron nuestra patria como un proyecto de dignidad humana. 
Después de trabajar en la Compa­ñía Alemana de Electricidad, logró juntar unos pesos y se es­tableció en 1916 - el otro Centenario - con un res­taurante en la playa de Quilmes. Decir restaurante parece un poco exagerado, era una casa de comidas, fonda, parador para los turistas que llegaban a solazarse en nuestras playas.
Fue el primero que se instaló, cuando el balnea­rio aún estaba en ciernes. La fama de Antonietta, como especialista en determinados manja­res de la cocina italiana, se exten­dió al vecindario de todo Quilmes; algunas vecinas  de “pro” cuando tenían una cena enviaban a sus mucamas a encargarle a Antonietta platos de gourmet.
Ya hecha la con­cesión a la firma Fiorito Hnos., Antonietta pasó a establecerse con su negocio, a poca distancia de la Rambla, para brindar más comodidades a los visitantes vera­niegos.
El restaurante de Antonietta, con sus refugios de sombra, glicinas y santaritas y su bosque de sauces, criollos y de los otros, era uno de los más concurridos. Las mesas se reservaban con dos semanas de anticipación. Nadie como él sabía prepa­rar la mayonesa o los tallarines, la polenta agli ucelletti, el ragú, stufato con papate, cappone a lesso ...
Sonriente e infatigable, estaba en todos los detalles de la actividad gastronómica.
Además del restaurante, atendía el Recreo del Anglo-Argentino y era administrador del monte de los Fiorito.
Sentía predilección por los periodistas, que lo ayudaban a popularizar su casa de comercio a cambio de un abundoso plato de vermicelli.
Jóvenes en el paseo tradicional a la Ribera junto a la rotonda 1940
Pero, en Quilmes lo distinguían con su amistad las autori­dades y las familias. Entre sus mejores clientes estaban el in­geniero Pedriali y su esposa, mister Cooper, subgerente del Anglo-Argentino, el ingeniero Marengo, el doctor Eduardo Sarmiento, el doctor Osorio, los diputados Perrando, Sa­las, Fonrouge, el coronel Armesto, el Dr. Rodolfo López con sus correligionarios, el Dr. Levanti con los suyos, el Dr. Iriarte en otra mesa mirando de reojo a López y el Dr. Torre y su esposa doña Ernestina con su numerosa y variopinta parentela – él tenía 9 hermanos y ella otros 9 -  los intendentes y comisarios de Quil­mes y hasta el padre Bruzzone solía visitarlo.
Con todo, Antonietta no logró enriquecerse, aunque dejó un hogar sostenido por su ejemplo de hombre trabajador. 
A su muerte «La Razón»  publicó las siguien­tes líneas sobre Lorenzo Antonietta: “… ejemplo de laboriosidad, honesto como po­cos, y de un sincero cariño por Quilmes y su magnífica playa. Con la muerte de Antonietta desaparece una figura popular de Quil­mes, que era también muy apreciada por el personal de la empresa Anglo Argentina de Tranvías.”

El regreso (foto Alcibíades Rodríguez)

Ver en el Blog EL QUILMERO del martes 30 de octubre de 2021, “El bañado de la Ribera quilmeña y el Chateau Parry”

Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli/30de octubre de 2009
Periódico El Plata, 1927
Colaboración Prof. Mora Camarero, Fernando San Martín, Omar Fucarino