sábado, 23 de octubre de 2010

RECREO DE ANTONIETTA, A 100 AÑOS DEL BALNEARIO DE LA RIBERA

Este año 2015, se celebra el Centenario de la creación del Balneario de la Ribera de Quilmes. En su homenaje repetimos esta página publicada en 2010.
ANTONIETTA
Como tantos otros que dio nuestra Ribera, Antonietta fue personaje popular del Balneario de Quilmes entre 1916 y 1926.
Lorenzo Antonietta, era un inmigrante italiano, de Torino, había llegado al país en el año 1910 con el Centenario, animado del propósito de hacerse rico con sus brazos y su sudor, como tantos inmigrantes que eligieron nuestra patria como un proyecto de dignidad humana.
 Después de trabajar en la Compa­ñía Alemana de Electricidad, logró juntar unos pesos y se es­tableció en 1916 - el otro Centenario - con un res­taurante en la playa de Quilmes. Decir restaurante parece un poco exagerado, era una casa de comidas, fonda, parador para los turistas que llegaban a solazarse en nuestras playas.
Fue el primero que se instaló, cuando el balnea­rio aún estaba en ciernes. La fama de Antonietta, como especialista en determinados manja­res de la cocina italiana, se exten­dió al vecindario de todo Quilmes; algunas vecinas  de “pro” cuando tenían una cena enviaban a sus mucamas a encargarle a Antonietta platos de gourmet.
Ya hecha la con­cesión a la firma Fiorito Hnos., Antonietta pasó a establecerse con su negocio, a poca distancia de la Rambla, para brindar más comodidades a los visitantes vera­niegos.
El restaurante de Antonietta, con sus refugios de sombra, glicinas y santaritas y su bosque de sauces, criollos y de los otros, era uno de los más concurridos. Las mesas se reservaban con dos semanas de anticipación. Nadie como él sabía prepa­rar la mayonesa o los tallarines, la polenta agli ucelletti, el ragú, stufato con papate, cappone a lesso ...
Sonriente e infatigable, estaba en todos los detalles de la actividad gastronómica.
Además del restaurante, atendía el Recreo del Anglo-Argentino y era administrador del monte de los Fiorito.
Sentía predilección por los periodistas, que lo ayudaban a popularizar su casa de comercio a cambio de un abundoso plato de vermicelli.
Jóvenes en la rotonda 1940
Pero, en Quilmes lo distinguían con su amistad las autori­dades y las familias. Entre sus mejores clientes estaban el in­geniero Pedriali y su esposa, mister Cooper, subgerente del Anglo-Argentino, el ingeniero Marengo, el doctor Eduardo Sarmiento, el doctor Osorio, los diputados Perrando, Sa­las, Fonrouge, el coronel Armesto, el Dr. Rodolfo López con sus correligionarios, el Dr. Levanti con los suyos, el Dr. Iriarte en otra mesa mirando de reojo a López y el Dr. Torre y su esposa doña Ernestina con su numerosa y variopinta parentela – él tenía 9 hermanos y ella otros 9 -  los intendentes y comisarios de Quil­mes y hasta el padre Bruzzone solía visitarlo.
Con todo, Antonietta no logró enriquecerse, aunque dejó un hogar sostenido por su ejemplo de hombre trabajador. 
A su muerte «La Razón»  publicó las siguien­tes líneas sobre Lorenzo Antonietta: “… ejemplo de laboriosidad, honesto como po­cos, y de un sincero cariño por Quilmes y su magnífica playa. Con la muerte de Antonietta desaparece una figura popular de Quil­mes, que era también muy apreciada por el personal de la empresa Anglo Argentina de Tranvías.”


















Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli
Periódico El Plata, 1927
Colaboración Prof. Mora Camarero.

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