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miércoles, 16 de septiembre de 2020

LA COLONIA BARRIO DE TANGO - HECTOR TISCORNIA - SU VOZ

 Héctor Alejandro Tiscornia nació el 10 de agosto de 1920, en Quilmes, en una propiedad de la esquina NO de Carlos Pellegrini y Andrés Baranda, La Colonia (hoy allí hay una farmacia). En 1935, estudió canto con el maestro Hilarión Giménez Wilde, nieto del benemérito Dr. José Antonio Wilde. Tenía 15 años cuando debutó como cantor en el Teatro Colón de la Sociedad Italiana, con el tango de Horacio Petoroci “Lo han visto con otra” y el vals “Amante corazón”.

En el año 1937, Tiscornia, con la orquesta típica de Francisco Abbatantuono, se presentó en el Club “Sportivo Alsina”.

En 1942 entró a trabajar a la Cervecería y al año siguiente en Ducilo donde se jubiló.

Después de su jubilación se integró a la orquesta del Centro de Jubilados y Pensionados “Algo porque vivir”; reorganizando la orquesta de Abbatantuono que, también jubilado, actuaba en dicho Centro.

En esta institución, después de su viudez, conoció a la que sería durante 30 años su segunda compañera, también viuda, nacida en Quilmes (1912), Josefina Haydée B. Yori.

 Dejó definitivamente su barrio natal en agosto de 2008, un mes después del fallecimiento de su vital esposa. Él contaba 88 años y ella 96.

Chalo Agnelli

Ver en EL QUILMERO del jueves, 17 de enero de 2019 “Héctor A. Tiscornia - 1920-2008 - El último chansonnier”

lunes, 20 de abril de 2020

CARLOS ALBERTO CORRALES - BARRIO, BANDONEÓN Y TANGO (1941-2021)


por Chalo Agnelli
El jueves 28 de 2021, dejó los sonidos del bandoneón de este su Quilmes el Maestro Carlos Alberto Corrales, dejando un silencio más en la ciudad, en el país y en el mundo.
La siguiente nota figura en el libro "La Colonia de Valerga" en el capítulo "Por aquí pasaron". Libro que se presentó en Casa de Arte Doña Rosa y en el Club Alsina el 24 de abril y el 21 de noviembre, respectivamente, de 2011, con la musicalización del Maestro Corrales.
 Entre los más actuales sonidos rioplatenses, el que sale del bandoneón de Carlos Alberto Corrales se dispersa por toda La Colonia, Quilmes, el país y sale a compasar los humores del mundo.
 Onelia Giachetta, nacida en Pehuajó, y Felipe Corrales vivían en Bernal, allí, un 19 de abril de 1941 nació Carlos Alberto. Al año siguiente Azucena Maizani grababa en el sello RCA Víctor el tango Malena, letra de Homero Manzi y música de Lucio Demare.
A los pocos años la familia Corrales se muda a La Colonia, Corrientes y Larrea, donde ya habitaba casi toda la parentela y donde Carlos Alberto se aúna con el barrio y su gente. Desde los 9 años, inspirado por la afición que su padre tenía por el bandoneón, se fue cubriendo de pasión por la música rioplatense acompañado por el bandoneón de su tío Lorenzo “Zito” Corrales. Primero con la impaciencia propia de los niños luego con curiosidad creciente, a medida que fue conociendo la extraña caja.
Estudió con un músico de Barracas, el maestro López, pero fue en soledad que penetró en los vericuetos y escollos de ese difícil instrumento, documento de identidad del tango.
Durante más de un año, todos los días desde la mañana a la noche y a veces más allá, veranos, otoños, inviernos y primaveras, estuvo enredando sus dedos y acompasando sus rodillas para despegar sonidos impecables; pasando por todas las escuelas de la música, clásicos, románticos, ritmos populares y por supuesto el tango. Y después como todos los profesionales el aprendizaje de todos los días. Subió por primera vez a una escenario fue en el Club Unión a los 10 años. Comenzó con la orquesta quilmeña de Alberto Moreno a los 14 años. A los 19 tocó junto a Daniel Binelli, que tenía 15, en la orquesta Lorenzo Barbero. Juntos viajaron a animar carnavales en el Chaco. La primera prueba la hizo con Cacho Giambini, primer bandoneón de la orquesta de Miguel Caló.
En los años 60 un boom musical foráneo y los aportes insustanciales promovidos por programas de televisión como el Club del Clan arrumbaron al tango hasta casi, hacerlos desaparecer de los programas de radio y de las pistas de baile. A Corrales lo tomó en plena adolescencia y sintió decepción y desánimo, no por mucho tiempo; otros grandes músicos no salieron indemnes de la coyuntura, sintieron que les cortaban las manos, como: Armando Pontier, José Franchini, Héctor Varela, José Basso.
En 1969 comienza con Osvaldo Piro llenándose de su caudal interpretativo. Siguió una constante y prolífica carrera que no abandonó nunca.
 ORQUESTA NACIONAL DE MÚSICA ARGENTINA
Desde 1984 fue solista de la Orquesta Nacional de Música Argentina, durante veinticuatro años, dirigida por Osvaldo Requena, José Luís Castiñeira de Dios, Atilio Stamponi, Néstor Marconi, Horacio Salgán, con la que se presentó en el Teatro Nacional Cervantes, en el Colón, y recorrió Chile, Paraguay, Brasil, Suecia, Francia y Japón donde volvió en seis oportunidades con orquestas distintas. Y la totalidad del país de norte a sur.
Su trayectoria estuvo fervorosamente consustanciada por la arenosa vos de Roberto Goyeneche, las dramáticas interpretaciones de Susana Rinaldi y relevantes figuras como Hugo del Carril, Libertad Lamarque, Eladia Blázquez, Amelita Baltar, Floreal Ruiz, Guillermo Fernández y Julio Iglesias en el disco “Tango” que realizó en EEUU, y los giros de bailarines como Julio Boca y Eleonora Casano.
 A Goyeneche lo acompañó en “Michelangelo”, la “catedral del tango” y a la Rinaldi en “La Bola Loca” y “Magoya” de Mar del Plata; en “Caño 14” a José Basso; en “El Viejo Almacén” y el “Café de los Angelitos” secundó a Nelly Vázquez.
Paralelamente a su tarea en la Orquesta Nacional realizó otros trabajos: con la orquesta de Osvaldo Requena visitó Venezuela, con Jorge Dragone, Colombia, Ecuador y Perú. Hizo grabaciones para televisión en Alemania, Finlandia y varias en Japón. Durante la temporada teatral del General San Martín fue solista en la obra “El patio de la moracha”. Realizó el CD “Tributo a Gardel” con Alberto Cortés, Armando Manzanero, Valeria Lynch, Patricia Sosa, Alejandro Lerner y otros. 
El Maestro Carlos Corrales en la presentación del libro "La Colonia de Valerga" en el Club Alsina (21/11/2011)
 ORQUESTA DE TANGO DE LA MUNICIPALIDAD DE QUILMES
En el 2002 por iniciativa y el espíritu entusiasta de Gustavo Castignola, director propietario de Casa de Arte Doña Rosa se formó una orquesta de tango. Advertido Castignola que no podía ser que Berazategui tuviera su orquesta y Quilmes la hubiera perdido, ya que años atrás había existido un sexteto dirigido por Arturo José Penón que fue disuelto por la escasa visión de algunas administraciones de la Dirección de Cultura. Comenzaron a tocar en Casa de Arte Doña Rosa con notable aceptación de un público ávido de este tipo de expresión musical en el espacio quilmeño.
El 2005 el intendente Villordo incorporó esta orquesta al municipio y Corrales, después de arduas preparaciones, pero con decidido entusiasmo, formó la Orquesta de Tango de la Municipalidad de Quilmes compuesta por dos bandoneones, dos violines (primero y segundo), viola, chelo, piano, contrabajo, guitarra eléctrica y la vos de Emiliano Castignola. Interpretan tango tradicional y el contemporáneo. Crear esta orquesta fue uno de los logros más satisfactorios de su vida. Muchas son las presentaciones que viene realizando este grupo instrumental. Otra de sus grandes satisfacciones es realizar bailables para los centros de jubilados. 
Con el interprete Emiliano Castignola
Sus viajes no le quitaron el barniz popular de su barrio La Colonia, donde quiere terminar sus días, dando clases, enseñando a los jóvenes para que desde su experiencia puedan forjar la propia.
En 2009, la Subsecretaría de Cultura le realizó en el ámbito de la Casa de la Cultura un reconocimiento a su trayectoria.
Corrales es un maestro de la identidad a través del bandoneón, ese sonido rioplatense que acompaña la cultura nacional. Corrió todos los riesgos por la música, por el tango, por el bandoneón; contingencias propias de la vida del artista, pero triunfó más allá de sus objetivos. Siente que hizo con el bandoneón una familia, sus dos hijos, frutos de su matrimonio con Rosa López, son músicos. Laura lo acompaña con su chelo en la Orquesta Municipal y Carlos Alberto también es un eximio bandoneonista; nacido el 17 de febrero de 1972, comenzó su aprendizaje a los 7 años y a los 9 ya había ingresado al Conjunto Juvenil de Tango. A los 14 integraba la orquesta de José Basso. Recibió el premio “Kilme de Honor” como artista quilmeño destacado en el mundo y el premio al mejor intérprete de tango “a menor de 25 años “auspiciado por el Banco Provincia de Buenos Aires. Y ya despunta visos de músico la cuarta generación de Corrales, en su nieto Mariano, hijo de su hijo.
El tango, el bandoneón tuvo en Quilmes un sonido relevante marcó huella en muchos jóvenes de varias generaciones. Por la cantidad de músicos, de orquestas, interpretes, compositores, Quilmes es una ciudad de tango. Algunos de ellos adquirieron figuración nacional e internacional y pareciera que no fueron o son de Quilmes, pero este pueblo, esta ciudad, esta localidad del "gransurbonaerense" se hace nudo, se hace carne en cada uno que aquí nació, quienes aquí vivieron y viven, quienes por aquí pasaron... 
Prof. Chalo Agnelli
FUENTE
Agenelli, Ch. (2010) "La Colonia de Valerga - Historial social del segundo barrio de Quilmes". Ed. Tiempo Sur. 

martes, 28 de enero de 2020

MÁXIMO BARBIERI Y UN NIDO DE HORNERO CON SEIS CUERDAS


Conocí a Máximo Barbieri en las peñas folklórico-tangueras que hacían mi madre y su marido Héctor Tiscornia una vez al mes, en su casa de la calle Oliveri. No era un hombre locuaz como gran parte de los demás asistentes, de modo que se sentaba a mi lado y conversábamos entrecortadamente de las ideas, inspiradas o impuestas por el entorno, que se nos venían a la cabeza. Se interesaba mucho por mis trabajos e inquietudes y una vez, como miembro de la Sociedad de Escritores de la Provincia le presenté un libro y luego como cronista del periódico de Omar Andragñez hice una nota sobre ese libro y su figura. 
Pero para mayor rigurosidad recurro a la reseña biográfica de Néstor Pinsón en “Todo Tango”. 
EL CONSERVATORIO WILLIAMS 
Barbieri nació 18 noviembre 1914 y transcurrió su infancia y adolescencia en Quilmes. En la música fue un intuitivo, pero estudió música y composición en el Conservatorio Williams, ubicado en la esquina SO de las calles Mitre y Alsina de la ciudad de Quilmes, con el profesor Kilmer Heller, donde se recibió de profesor superior de guitarra. Sin embargo, insistía en considerarse autodidacta, pues no se quedó únicamente con lo que le dio el Conservatorio, sino que ahondó en toda la amplitud y la vasta creación musical de todos los tiempo. Él hablaba, como si los hubiera conocido o escuchado en vivo de Albinoni, como de Wagner o de Titta Ruffo, Caruso o Magaldi. 
INICIOS 
Sus primeras actuaciones fueron en los clubes tangueros por excelencia, como el Alsina del barrio La Colonia o festividades caseras.
Su carrera profesional comenzó en 1935, en la legendaria LS3 Radio Mayo (ubicada en Callao 1526) acompañando a Enrique Carbel quien luego fue el cantor de la orquesta de Juan D’Arienzo. A partir de esa primera experiencia nunca le faltó trabajo pues, en aquella época, el número de cantores era infinito y todos los días se sumaba uno nuevo. Era el tiempo en que se rezumaba tango. Y a él las notas, los sonidos se le deslizaban de los dedos como antes de apoyarlos en las cuerdas. 
EL PROFESIONAL 
A pesar de la abundancia de estas “changas”, el ‘trabajo fijo’ era importante para la subsistencia, lo demás era para mejorar la economía; de modo que en 1940, junto a otros colegas pasó a ser guitarrista estable de LR3 Radio Belgrano. Algunas notas de años posteriores, citan que también tuvo su paso por LR4 Radio Splendid, cosa posible pues esta emisora llegó a ocupar el mismo edificio de Radio Mayo. 
En 1943, integró la popular ‘orquesta característica’ de Feliciano Brunelli en la que permaneció 6 años; luego con el maestro Argentino Galván, 4 años. 
Con algunas de las orquestas que integró hizo breves giras por el país, pero las incomodidades de los viajes no era lo que más le atraía.
En 1949, llegó a Radio El Mundo de la calle Maipú 555, donde permanecería nueve espléndidos años, desde el año 1950 hasta el año 1967; sin embargo, dice Néstor Pinsón, que hay quienes exageran afirmando que permaneció en dicha emisora 20 años. 
Fueron muchos los cantores que acompañó: Charlo, Azucena Maizani, Agustín Irusta, Néstor Fería, Alberto Marino, Edmundo Rivero, Nelly Ornar, los Hermanos Ábalos, Oscar Alonso, Gerardo Mancini, Oscar Del Cerro entre otros. De todos guardaba recuerdos entrañables. 
EN TELEVISIÓN 
En 1958, Carlos Figari formó un cuarteto en el que intervino Barbieri, para actuar en varios programas en el Canal 7; la televisión surgió como un instrumento deslumbrante para el arte y la cultura. Pocos años después, su conjunto de guitarras respaldó la actuación del cantor Enrique Dumas. 
En 1967 registró 4 temas para el sello Microfón, junto a Domingo Laine, Avelino Casao y Perci. Dejó también una casette con 12 piezas. Esta producción tuvo una característica especial, 6 de los temas que integraba una de las fases, fueron doblados por él mismo, consiguiendo así un sonido más rotundo que le dio un mayor lucimiento a los solistas. Los mismos fueron: “Chiqué”, “Pa' los que sueñan” - tango que le pertenece -, “Canaro en París”, el vals “Idilio trunco”, “No atropeyen” - también de su autoría – y “Recuerdos”. En la otra faz, graba junto a Domingo Laine, Juan Carlos Gorrías, Pérsico y el contrabajista Norberto Samonta: “Nueve de Julio”, “Pa' la Colonia” - tango propio para su barrio tanguero  -, “El viejo vals”, “Con dos bemoles” - tango propio en colaboración con Roberto Grela -, la ranchera “A media rienda” y la zamba “Mujer” - también de su propia cosecha -. Otros títulos suyos fueron: la milonga “De vuelta y media”, su obra más conocida y difundida, “Caballo de noria”, “Cielo triste”, “Barriada de mis amores”. 
Barbieri fue un laburante de la música, también incursionó en otros géneros musicales, pues si bien el tango tuvo primacía, con los años incorporó exitosamente el folklore y no esquivó la música clásica. 
MIS MEMORIAS 
El viernes 20 de enero de 1978 hice una nota a Máximo Barbieri en el periódico EL PERIODISTA (página 7) en mi columna, “Quilmes, Arte y Cultura”, con motivo de la presentación de uno de sus libros que como miembro de la Sociedad de Escritores de la Provincial hice en su sede de la calle Moreno. La breve nota dice:

El 25 de mayo de 1976, fue presentado en la Sociedad de Escritores de la Provincial (filial Quilmes), el libro "Mis memorias” de Máximo Barbieri. Obra autobiográ­fica realizada en décimas octosilábicas, que muestran la precisión en la versificación y el ritmo del lenguaje poético aplicado a palabras cotidianas. 
Nombres como los de Manuel Ábalos, Víctor Prestipino, Gioconda Bertoia, Horacio Ferrer y otros, prologa­ron el libro de este músico y poeta quilmeño, compro­metido durante toda su vida con el arte. Guitarrista de tango, tocó en las grandes orquestas del país, componien­do además, más de sesenta temas musicales.
Ahora Máximo Barbieri, prepara un nuevo libro, “De vuelta y media, versos para decir y cantar” poemas de temática campera y ciudadana. Este nuevo libro está prologado por Homero Expósito y Lito Bayardo. Así, ra­tifica sus conocimientos de la poesía criolla y popular, y la visión poética que tiene del mundo y de la vida, siempre influido grandemente, por el lenguaje de la mú­sica.
Con este “introito” inicia su libro:
Pa’presentarme ante ustedes
traigo esta tropa de versos,
nacidos como el mastuerzo
y acomodaos sin enredos.
No necesitan paredes
pa 'protegerse del viento,
porque tienen sentimiento,
dolor, amor y poesía,
con algo de rebeldía,
que nació del sufrimiento. 
Barbieri, que transcribió temas de Chopin y Juan Se­bastián Bach, es un autodidacta que no se anquilosó en su creación. Hay un eterno afán de progreso en su infa­tigable obra de tantos años; siempre indagando su ser inferior y el mundo, sin perder su característica senci­llez y humildad que no se pueden dejar de vislumbrar en su persona. CHALO AGNELLI

NUEVA PRODUCCIÓN 
Cuando ya no se esperaban de él nuevas composiciones y grabaciones, en 1993 presenta un disco con dos temas de Abel Fleury, el gato “El desvelao” y “Te vas milonga”, uno de Agustín Irusta, su famosa zamba “Rosario de Santa Fe” y de su inspiración, “¡Ay corazón!” (zamba), “De afuera” (huella), “Sobre la marcha” (tango), “Hoy vivo entre tinieblas” (vals) y “Puerta afuera” (chacarera doble) 
POESÍA
Tuvo su propio conjunto de cuerdas y, paralelamente, una gran afición por el criollismo que cuajó en varios libros de poemas, algunos de esos títulos son: "Mis memorias" (1975), "De vuelta y media" (1978), como un homenaje a la milonga que muchas satisfacciones le había dado, "Entre tizones" (1983), "Quemando sueños" (1988) y, finalmente, ya alejándose como el cisne cuando presiente la muerte: “Chirlos: versos camperos, ciudadanos, lunfardos y humorísticos”.
"Versos para decir y cantar": 1a parte temas camperos 2a parte temas lunfardos y ciudadanos

PROLOGO

Máximo Barbieri cultiva la música de los sonidos y también la de las palabras que principalmente representan ideas. El poeta procura, como Bécquer, vocablos "que fuesen a un tiempo suspiros y risas, colores y notas". Cuando los consigue, se les revela en ellos la poesía. Barbieri, hombre de la música popular — es decir, de esa música que no puede ser juzgada; que sólo puede ser sentida —, se ha venido acercando a la poesía que, para su dicha, no se le muestra esquiva ni desdeñosa. Ya ha dado a la estampa varios versos poéticos y ha expresado en ellos no sólo sus emociones y sus fantasías, sino la peripecia de sus años, enriquecidos por el trabajo y la experiencia. En su nuevo libro, ENTRE TIZONES, Máximo Barbieri ensaya, con igual solvencia, el estilo campesino, el lunfardesco, y también el castellano incontaminado al que la Real Academia Española limpia, fija y da esplendor. Todo lo hace con inspiración y con donaire; la misma inspiración y el mismo donaire con, que ha venido tañendo su guitarra durante años. La poesía ha de haberle llegado a Barbieri por el lado de la canción y algunas de las composiciones de este libro tienen forma cancionística y están esperando, con juiciosa esperanza, al cantor que las entone. No ha de creerse empero que este volumen sea, como diría "música porque sí, música vana". Máximo Barbieri es hombre de reflexión honda y serena, un pequeño filósofo que sabe ver lo que la vida esconde y mirar con ojo agudo lo que la vida muestra. Obsérvense estos versos: "Cambia el vino de sabor / cuando no hay con quien brindar. / Es en vano atesorar / y ser opulento en bienes / si la fortuna que tienes / no la sabes disfrutar, / y aquí la vas a dejar / si el corazón se detiene." Esta sentenciosidad, profundo contenido ético, la señalo para decir que Máximo Barbieri es un poeta popular de alcurnia. El haber vivido y andado mucho, el haber escuchado mucho le permiten escribir poemas en estilo vario, siempre y en cada caso fiel al lenguaje del pueblo y, sobre todo, a los sentimientos de la gente. Que estos tizones no se apaguen; que calienten y alumbren por mucho tiempo.

JOSE GOBELLO


MULTI PLAY BACK (MÚSICA MULTIPLICADA
El maestro Máximo Barbieri, después de grabar varios temas para dos sellos importantes con su conjunto de cuatro guitarras, fue contratado por el sello Magenta, para grabar cua­tro temas; "Chiqué", "Canaro en París", "No atropeyen" (sic), y "Recuerdo". La ejecución se realizó de la de la siguiente manera: Barbieri hacía la prime­ra toma él mismo, acompañado con el contrabajista Norberto Samonta, después se doblaba él mismo hasta cuatro y cinco veces, obteniendo la sensación de un conjunto de cinco instrumentos cuando en realidad es solo su guitarra, este sistema se denominó multi-Play-back, totalmente inédito  en esos años y abrió para Barbieri muchas posibilidades por los interesantes resultados alcanzados; colocándose sus propios acordes a melodías que él mismo ejecutaba agregando tercias y retruécanos musicales de expresiva calidad. Máximo Barbieri fue una de las mejores guitarras del género popu­lar, le han dado innumerables méritos revalidados en mil oportunidades, acompañando en más de tres décadas a los mejores solistas de nuestro tango y folklore. Fue el primer guita­rrista argentino que grabó con este sistema Multi-Play-back. 
LA MÚSICA TAMBIÉN ES SILENCIO 
Con ochenta y cuatro años de edad, la muerte de su esposa, que no pudo sobrellevar, un cáncer, cierta imposibilidad física que lo separaba de la guitarra - dice Pinsón -, lo habrán hecho pensar “¿Y ahora qué?”... la música también es silencio, entonces tomó su arma y el 3 julio 1999, cortó sus cuerdas. 
Es evidente, que en transcurso de tantos años, su obra no fue transmitida con la difusión que merecía, pero él, seguramente, encontró felicidad mientras la concebía, así como sus libros. Por ello, es de absoluta justicia recuperarlo en la memoria de los amantes del tango y de los vecinos de este Quilmes que nunca abandonó. 







RECUERDOS DE MIGUEL ÁNGEL MORELLI
28 DE OCTUBRE DE 2015 
Esta mañana me levanté pensando en un diálogo que tuve hace una punta de años con don Máximo Barbieri. Solía venir por las mañanas a la librería y nos quedábamos hablando de bueyes perdidos. Un día le pregunté cuántas horas practicaba: "Hasta hace poco, ocho. Pero ahora apenas tres o cuatro, porque me quedé medio sordo de este oído..." Yo intenté disimularlo: "Bueno, don Máximo, a su edad eso es normal..." Se dio vuelta y me miró fijo: "¡Ma' qué edad! Hace unos meses, para festejar el Año Nuevo, salí con mi nieto al parque y se me dio por tirar un par de tiros al aire. Se nota que puse el revólver demasiado cerca de la oreja, porque todavía estoy aturdido".
Don Máximo, que ese momento había pasado los 80, fue el autor de una punta de tangos memorables. Entre ellos, de este magnífico "De vuelta y media".
Ayer, buscando otra cosa, encontré en mi biblioteca un ejemplar de "Quemando sueños", que Máximo Barbieri me dedicó allá por el '88. Esta mañana me levanté pensando en su milonga "De vuelta y media", que acaso sea lo más conocido de su creación.
Me encantaba hablar con don Máximo. Todos los días me arrimaba una anécdota nueva, insuperable. Cuando no hablaba de Rivero, hablaba de Pichuco o del Polaco. Y siempre terminaba en Gardel, desde luego.
De su boca fue que escuché hablar por primera vez de la marcha "Adelante". Me habló de ella como quien suelta una confesión. Desde luego, yo tampoco había escuchado hablar de Emilio Iribarne y José Barros, y mucho menos de la colección de Olivieri. "Algunos dicen que se trató de un homenaje al Peludo. ¿Imagina a Gardel haciendo semejante cosa, Morelli?", me dijo una mañana. Entonces a mí se me dio por preguntarle si Gardel pudo haber llegado a escuchar "Cambalache", ya que Sofía Bozán lo estrenó en el '34 y el accidente en Medellín fue recién al año siguiente. Barbieri sonrió. "Gardel jamás podía incluir semejante letra en su repertorio - me dice -, pero algo de eso hay, algo de eso hay..."
Compilación Chalo Agnelli
FUENTE
Mundo Musical – Revista mensual ilustrada de interés general Bs. As. Año 34, julio 1973 N° 417
“Todo Tango” de Néstor Pinsón http://www.todotango.com