domingo, 11 de febrero de 2018

BALTASAR ALAIMO Y EL QUILMES AUTO MOTO CLUB


A la memoria de Mario y Alfredo Agnelli y todos los pioneros, como Baltasar Alaimo, que dieron a Quilmes un lugar preponderante en el Automovilismo Argentino.

Los aficionados a los autos y las motos también tuvieron, a fines de la década del 40’ hasta la del 60’, su punto de reunión para compartir su pasión, era el Quilmes Auto-Moto Club. Estaba adherido a la Federación Argentina de Motociclismo. Su sede estaba en el taller moto-mecánico de Frontolini, Cipollones y Pinzani, en Andrés Baranda 741 (v.n.) Tuvo su campeón que fue Ángel Belotte apodado “Batata”, quien el 25 de mayo de 1950 resultó campeón con su ‘Velocett’ CC 650.
Fue campeón en circuitos de motociclismo Ángel Angelotte como representante del Auto-Moto Club “Ciudad de Quilmes” cuya sede se hallaba en la calle Andrés Baranda. También se destacó en este deporte Armando D’Armiño campeón argentino en 100 y 125 cc.
En 1960, la CD del Auto-Moto Club, estaba integrada por: presidente honorario Rodolfo Adalberto López (“Robín”), intendente en ese momento; presidente y director de pruebas, Marco Pinzani; vice, Mauro Nicolosi; secretario, Juan Nicolosi; prosecretario y a cargo de la comisión de fiestas, Esteban Pellerano; pro, José Rivara; vocales: Oscar Blanco, Luis Ferreño, Gino Gazzola, Franco Mazzeo y director adjunto, Joaquín Moreira; comisión de carreras: presidente de la sección autos, Joaquín Moreira; presidente de la sección moto: Franco Masseo; vocales: Oscar Blanco, Salvador Famá, David Molteni, Gino Gazzola; comisario deportivo, Juan B. Macci; comisario adjunto, Alfredo Bescos y delegado ante la Federación Argentina de Motociclismo, Luis Del Piero. Fue también un apasionado de este deporte el metalúrgico y fotógrafo barrial Enzo Babbicola.
Agencia Chevrolet de Alaimo Hnos. esquina NE de Hipólito Yrigoyen y Alsina. En la esquina de enfrente se ve la estación de servicio, donde hoy hay una galería y a su lado el viejo cine-teatro Colón de la Soc. Italiana, derribado por la impiadosa picota entre 1969 y 1970. Foto Ítalo Nonna (circa 1970)
LOS ALAIMO
En mayo de 1934, los hermanos Baltasar, José y Guillermo Alaimo con la guía del mayor, Fernando y un préstamo de $ 2000 otorgado por el Banco de la Nación, donde trabajaba, y avalado por su padre Geraldo, instalaron en la esquina de las avenidas 12 de Octubre y Andrés Baranda una agencia de la General Motors para venta de automóviles y camiones Chevrolet, taller mecánico, venta de repuestos y estación de servicio: "Geraldo Alaimo & Hijos". Gerlando Alaimo era un entusiasta de los automóviles. Su familia había tenido una chacra próxima a La Colonia.
La agencia cubría una extensa zona de comercialización, además de Quilmes: Bernal, Berazategui, Hudson y Florencio Varela. Ofrecían demostraciones gratuitas y se promocionaba el “Chevrolet/1935, con techo de acero reforzado tipo torre acorazado, rueda artillería y parabrisa en V”.
En 1939, los Alaimo, padre e hijos, crearon la razón social “Sociedad Alaimo Hnos.”. Luego se trasladaron a un local en la esquina NE de Hipólito Yrigoyen y Alsina que se inaugura en 1948. A su vez, se expandieron hacia Avellaneda, abriendo una agencia en la calle Belgrano 399 de esa localidad.
El taller mecánico, la venta de repuestos, su fabricación artesanal y la estación de servicio les permitieron subsistir a la crisis comercial producida a partir de 1941, por la Segunda Guerra Mundial que perjudicó la importación de automóviles.
Guillermo, el 15 de febrero de 1941, se casó con la docente Haydee E. Bryce, perteneciente a una familia de arraigo en La Colonia quienes habitaban una importante residencia en la esquina SO de Andrés Baranda y 12 de Octubre, recientemente abatida por la picota. [1]
En 1949, la firma se dividió quedando la sucursal de Avellaneda en manos de José Baltasar y Guillermo y la agencia Chevrolet de Quilmes a cargo de Fernando.
BALTASAR G. ALAIMO
Baltasar nació en Quilmes el 14 de mayo de 1910, fue el primer automovilista quilmeño que descolló en este deporte alcanzando el apogeo en los años 50. Cuando se corrían las ‘Mil Millas Argentinas’, entre Bernal Oeste y Bahía Blanca, todo Quilmes lo esperaba en la avenida Calchaquí. Tuvo una extraordinaria performance en el ‘Gran Premio Internacional del Norte’ que se realizó en 1940, con su Chevrolet N° 59. Concretó una recorrida que abarcó tres países, una distancia de 9.445.400 kilómetros, cruzando los más variados y accidentados caminos; se clasificó 23°. El triunfador fue Juan Manuel Fangio.
Si bien no alcanzó el podio, su genuino espíritu deportivo le granjeó la popularidad y en nuestro medio llegó a ser una figura muy querida como lo fueron Vicente Zito [2](“la bordadora”), Juan Botasso (“cortina metálica”) y José M. Ramos Delgado [3] en el fútbol y los Campolo y Huber [4]en el boxeo. Lo apodaban “el chueco de Quilmes” aludiendo al campeón mundial.
Se midió con los grandes del turismo de carretera como los hermanos Gálvez y Domingo Marimón. Su marca siempre fue Chevrolet. Tenía exposición y venta de dicha marca en 12 de Octubre 346. Fue propulsor y co-fundador del Club "La Espumita" de aficionados al automovilismo. 

Investigación y compilación Chalo Agnelli
Colaboración Enzo Babbicola, María Elena Alaimo e Ítalo Nonna
FUENTE
Número extraordinario de el diario El Sol, 1966.
NOTAS


[1]Ver en EL QUILMERO del viernes, 5 de febrero de 2016, “TODO PASA Y NADA QUEDA…” LA CASONA DE LOS BRYCE...

[2] Ver en EL QUILMERO del domingo, 11 de febrero de 2018, VICENTE ZITO... "LA BORDADORA"

[3] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 8 de diciembre de 2010, JOSÉ MANUEL RAMOS DELGADO

[4] Ver en EL QUILMERO del viernes, 9 de febrero de 2018, ORESTE HUBER Y HUMBERTO BOZZO, VECINOS ILUSTRES DE AYER



VICENTE ZITO... "LA BORDADORA"

Del Sportivo Alsina a la cúspide del fútbol”, podría titularse la historia de Vicente Zito, el notable “entreala”, argentino y vecino de La Colonia. “... Cómo quisiera gritar / la gambeta sobradora / de Zito ¡la bordadora! / de Arrillaga y Sandoval”; escribió Juan Arrestía, “el poeta nochero”.[1]  
Nació el 25 de noviembre de 1912 en Quilmes. Los primeros tapones que se calzó se los regaló su amigo del alma Bernardo Colavitta. Inventó el “ñoqui”  un sistema de ‘bordado’ con los pies; de allí que lo apodaran “la bordadora”. El entrenamiento lo hizo en los baldíos donde hoy se levanta hoy la Escuela Primaria Nº 17 y en el pelado potrero de la curva de Lemos. Sus primeros pasos fueron en el Sportivo Alsina la primera institución deportiva de La Colonia, para incorporarse a los 16 años a las filas del Quilmes Atlético Club por su destreza poco común. Sus condiciones que movieron al Racing Club de Avellaneda a contratarlo. Cuando el Quilmes A.C. concretó la transferencia, los socios y simpatizantes se movilizaron en una marcha contrariados por la calle Rivadavia.
Su debut en Racing, el 23 de abril de 1933, fue frente a Huracán: a pocos minutos de comenzar el juego entró en acción, llegó a sus pies la pelota, salió un rival que quedó en el camino y luego otro y tras cartón un tercero, prácticamente encimándolo; entonces empleando el “ñoqui”, pasando la pelota por sobre el rival fue a los pies de Natalio Pertineti, libre de adversarios “¡Y el delirio en la tribuna albiceleste!” fue una categórica victoria académica de  4 a 0. Desde ese momento se cubría el vacío dejado por Pedro Ochoa, otro grande del fútbol.
Zito, en Racing, fue una estrella de primera magnitud. El “pibe” del Sportivo Alsina fue transferido luego a Atlanta continuando los éxitos. Viajo con la selección nacional por el Continente y por Europa. De Atlanta pasó a Argentino de Quilmes. Muchas tardes integró la delineación del vecino Azpiolea quien con su 'escuelita' hizo del fútbol un motivo de recreación, fiesta y culto de la amistad como en los tiempos de oro.
Le marcó a Independiente en tres clásicos consecutivos: el 19 de diciembre de 1937, el 19 de junio de 1938 y el 31 de octubre del mismo año. También estuvo presente con principal protagonismo en aquella racha inigualada de tres encuentros con demoledoras goleadas: 8 a 2 a Platense y a Estudiantes de La Plata y 8 a 1 a Lanús.
Fue el tercer quilmeño que hizo eco en Racing sus antecesores fueron Francisco “Tute” Solazar y José Botazzo. Vicente Zito motivaba al aficionado futbolero y a quienes no lo eran a que fueran tan solo a verlo a él.
En “La Academia concretó  208 encuentros y convirtió 73 goles. En 1944 pasó a Atlanta y se retiró en Argentino de Quilmes.
En 1945, hubo un declive en su actuación debido a una dolencia que obligó a la extirpación de los meniscos.
Los últimos tiempos se aburrió de las nuevas expresiones que estaba adquiriendo el fútbol y prefirió los partidos de bochas o un truco entre amigos en el Alsina o en el Tucumán.
Vivía sobre la Av. Andrés Baranda, frente a la ex Clínica San Ramón. Allí lo veíamos los jóvenes con admirativa unción, por las tardes, sentado a la puerta de su casa, cuando bajaba el sol, hasta que el 26 de julio de 1989 a los 78 años de edad,  jugó con la  muerte el último partido.
Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli
FUENTES
Hemeroteca del diario El Sol de Quilmes.
Archivo de la Biblioteca Popular Pedro Goyena.
NOTAS


[1] Arrestía, Juan. “Por las calles de Quilmes”. (En homenaje a los 310 años de nuestra ciudad) Ed. de autor con auspicios comerciales. Quilmes, 1976.