lunes, 12 de diciembre de 2016

ALGUNOS ASPECTOS DE LA GANADERIA EN QUILMES 1810-1910 (COLABORACIÓN)



DESARROLLO GANADERO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
 Por Prof. María Del Carmen Aizpurúa
Múltiples factores hacen de la provincia de Buenos Aires, una de las zonas más propi­cias del país para la cría de ganado: buenos campos de pastoreo, precipitaciones anuales suficientes, clima benigno, litoral marítimo amplio. Todo ello permitió abrigar esperanzas para un próspero futuro ganaderil.
Al inicio del período que nos ocupa de los 310.307 Km. de superficie de esta provincia, de cada 1.000 Km., 684 estaban destinados al pastoreo. Mayor densidad de ganado acusaba la parte norte de la
Troperos de Carlos Morel
provincia. Considerados por legua cuadrada 19 partidos presentaban 27.000 animales, 17 partidos, 24.000 animales y 19 par­tidos, 19.000 animales. (1)

El mayor porcentaje de este ganado era ovino con 57.838.073 cabezas de acuer­do a datos suministrados por el Censo de 1881. El gran incremento de ganado ovi­no se había iniciado a comienzos de la década del 50, al compás de las exporta­ciones de lanas - demandas para la industria textil y grasas -. Estos productos habían desplazado rápidamente a los productos tradicionales - tasajo y cuero - en el valor total de las exportaciones.
La tenencia ganadera dentro de los límites de la provincia llegaba a cifras tan elevadas “que ofrecía verdaderos síntomas de sofocación” (2). Unido esto a la di­fícil salida que lograban los crecimientos anuales, determinaron un notable encare­cimiento de la tierra.
Este fuerte incremento del número de cabezas de ganado, produjo el sobre pastoreo de las tierras, fenómeno muy curioso en un país que contaba con tierras abundantes pero que recién estuvieron disponibles después de la campaña al desierto.

GANADO
CENSOS
1881
1888
1895
1808
Vacunos
Lanar
Caballar
Porcinos
4.754.180
57.838.073
2.397.787
155.134
8.343.266 51.238.782 1.172.727 205.316
7.745.896
52.630.451
1.675.385
248.270
10.351235
34.604.972
2319.953
711.241     (3)

De acuerdo al censo de 1881, existió en algunos partidos de la provincia de Buenos Aires, una proporción de ganado mayor que la capacidad receptiva de la tierra de ese momento, estimada en 0,8 a 0,5 cabezas por hectárea. Así San Andrés exhibía 1,36 cabezas por hectárea; Baradero 1,89 cabezas por hectárea; Arrecifes 1,65 cabezas por hectárea y Salto 1,74 cabezas por hectárea. (4)
Dentro de este panorama van a producirse una serie de hechos que modifican estructural mente la economía de la provincia.
En primer lugar la disminución del consumo de tasajo por los mercados de Cuba y de Brasil como consecuencia de la desaparición gradual de la esclavitud.
Las siguientes cifras, referentes a los animales faenados por los saladeros de la provincia de Buenos Aires muestran elocuentemente este proceso.

1892    443.200 animales
1893    380.900 animales
1894    352.000 animales
1895    328.400 animales
1896    209.500 animales
1897    249.900 animales
1898    105.700 animales (5)
1899    100.600 animales

Esto motivó la necesidad de buscar nuevos sistemas para conservar las carnes de­jando de lado el sistema del salado, reemplazándolo por el enfriamiento o congela­do.
En un primer momento el frigorífico se orientó hacia la carne ovina y los criado­res buscaron animales de mejores aptitudes para este efecto que el merino. El ‘Lin­coln’ pasó entonces al primer plano y el proceso de “desmerinización” se hizo aún más rápido en la provincia de Buenos Aires por el poco éxito del mismo en los campos bajos y húmedos y por la mayor adaptabilidad del ‘Lincoln’ a los pastos duros.
La existencia del ganado ovino llega a su punto culminante hacia fines del siglo; con un consiguiente aumento de la producción y mejora notable de la calidad del ganado que de 38.972.294 cabezas mestizas en 1888, (6) pasa a 43.694.282 cabe­zas en 1895, (7) y a 33.119.442 en 1908 lo que significa un 95,70 % sobre el total de ganado ovino. (8)
El frigorífico se instala en 1883, pero el ganado vacuno demorará aún muchos años antes de cumplir el proceso de mestización indispensable para atender el comercio exterior.
El ganado vacuno se exportaba, además, en pié para el consumo de los saladeros del Uruguay y para Chile y Brasil. A partir de 1895, comenzó a exportarse también en pie a Inglaterra. Se trataba por supuesto de animales mestizados pues el ganado criollo huesudo y muy nervioso no resultaba apto para la exportación, ésta exi­gía animales de esqueleto fino, amplias masas musculares y gran mansedumbre. La provincia de Buenos Aires marchaba a la cabeza del refinamiento del ganado vacuno habiendo aumentado de 80.650 cabezas en 1881, (9) a 3.045.670 en 1888, (10) y 3.592.323 en 1895. (11) Estas cifras hacen que Buenos Aires poseyese el 88% del ga­nado mejorado del país.



En el año 1900, se producen dos hechos que van a cambiar fundamentalmente el panorama de la ganadería: el paulatino decaimiento del interés por el ganado ovino y el desarrollo creciente del frigorífico. (12) 
Lo primero se produce por la crisis lanera en Francia, unido a un invierno inusita­damente lluvioso que produjo una gran mortandad de ovinos. 
En cuanto a lo segundo, el Reino Unido cierra en ese año la importación de ganado en pie, alegando un brote de fiebre aftos.
Comienza entonces el gran progreso vacuno. Las 21.700.000 cabezas existentes en el país en 1895, llegan en 1908, a 29.117.000 cabezas. Buenos Aires principal zona de influencia frigorífica se destaca sobre todo el país, tanto por su número 10.351.000 animales, con un aumento del 33% como por la alta mestización, ya que sólo el 8,7% del ganado era criollo, 894.488 cabezas. (13)

EVOLUCIÓN TERRITORIAL Y DEMOGRÁFICA DEL PARTIDO DE QUILMES
Los límites y extensión del partido de Quilmes, configuran un espacio físico im­portante dentro de la distribución territorial de la provincia; es necesario pues, ob­servar cuales son las modificaciones sufridas en el transcurso de los años que comprende este estudio.
A principios de 1880, nuestro partido contaba con una extensión de 46.200 hectáreas, distribuidas de la siguiente manera: macizo central del pueblo: 90 hectáreas: quintas, chacras, calles y plazas: 19.182 hectáreas para pastoreo: 26.928 hectáreas. (14)
Según el censo Agrícolo-Pecuario de la Provincia de Buenos Aires de 1888, se configuran 48.441 hectáreas, distribuidas en 536 propiedades, con un valor aproxi­mado de 360 $ m/n por hectárea.
Esa extensión se verá significativamente modificada, cuando se produce la separa­ción del partido de Florencio Vareta, tendremos entonces en 1895, 313.00 hectá­reas como consecuencia de ese hecho. (15)
Esto significó una disminución de 17.141 hectáreas, manteniendo ese total en 1908, tal lo determina el Censo Nacional Agropecuario de ese año.


Censos
Ouilmes
1881
1888
1895
1908
hectáreas
46.200
48.441
31.300
31.300
(16)
A través de este análisis podemos observar como se relaciona este proceso con la evolución demográfica de la zona.

Censos
1869
1881
1890
1895
1908
Habitantes
6.809
8.431
12.847
12.048
26.150

(17)

Estos datos nos muestran la disminución de población que sufre el partido entre 1890 y 1885; inversamente estos resultados se trasladaron también a la densidad de población, la cual aumenta considerablemente entre 1881 y 1895.

Pese al aumento absoluto de la población rural, esta disminuyó su porcentaje en cuanto al total de población. 
LA GANADERÍA DEL PARTIDO DE QUILMES (1880-1910) 
El desarrollo económico de Quilmes, en el transcurso del siglo pasado, se operó, sobre la base de la explotación ganadera. En el
Resero criollo arreando ganado (argentinafolkloreyprovincia.es)
transcurso de la primera mitad del si­glo XIX, se desarrolló en forma creciente la instalación de gran cantidad de saladeros, tal como consigna el Dr. Craviotto ya que “...debía aprovecharse al máximo la explotación ganadera, sobre todo cuando la carne adquirió valor monetario para la alimentación de la gran cantidad de esclavos que trabajaban en establecimientos del Brasil; (...) el saladero habría de convertirse en una actividad más racional y lucrativa.” (19)

Con este antecedente, y con una población rural que configuraba el 67 o/o del to­tal de sus habitantes para 1895, no resulta difícil inferir que la ganadería constituyó en los últimos años del siglo pasado y los primeros del presente, una de las actividades vitales de la economía quilmeña a pesar de que en 1880, se inicia el proceso decre­ciente de esta actividad.
Para poder realizar un análisis cuantitativo del proceso ganadero es necesario no desvincular de este objetivo el desarrollo que sufre en su conjunto toda la provincia de Buenos Aires, la que incorpora, a partir de 1880, la actividad agrícola como com­plemento de la actividad pecuario y el proceso de desmerinización como consecuencia de la aparición del frigorífico.
Veamos pues como repercuten estas pautas en nuestro partido a la luz de los gua­rismos que nos brindan los Censos Provinciales de 1881 y 1888, el Segundo Censo Nacional de 1895, el Censo Agropecuario Nacional de 1908, y estadísticas com­plementarias del Anuario Estadístico de la Provincia de Buenos Aires. (20)
A través de lo representado se observa un paulatino aumente) del ganado bovino entre 1881, y 1895. El descenso en su número comienza en 1896, mientras que para los restantes rubros recién se produce en 1908.
El dato más significativo lo constituye la disminución del ganado ovino operada entre 1881, y 1888, variable que continúa hasta 1908. Hasta el año 1895, la evolución del ganado ovino y del bovino, responden así a las condiciones generales que se dan en la provincia de Buenos Aires.
Atendiendo a los totales de estos cuatro tipos de ganado es oportuno destacar el aumento que se produce en 1895, con respecto a 1888, para decaer nuevamente en 1908, época desde la cual Quilmes comienza a abandonar la producción ganadera pues ya inicia su crecimiento industrial.
A través de los Censos Provinciales podemos determinar muy claramente como la ganadería de Quilmes va disminuyendo gradualmente su importancia en el conjunto de la provincia de Buenos Aires.
Así en cuanto a la existencia de ganado bovino para el Censo de 1881, la producción de Quilmes constituirá el 0,30 o/o; en 1895, el 0,48 o/o y en 1908, el 0,23%. En cuanto al ganado ovino, en 1881, los lanares quilmeños eran el 0,12% de la provincia; en 1888 el 0,04%, en 1895 el 0,03% y en 1908 el 0,013%.
En el siguiente cuadro, se puede notar el proceso antes mencionado, a través de una mayor discriminación de razas, donde el mestizo en todas sus variables constitu­ye el tipo más generalizado. El bovino criollo alcanzó un notable aumento en 1895; en el grupo de ovinos se nota también la superioridad numérica de los mestizos, aunque para 1888, presenta un leve aumento del grupo puro, siguiendo una tendencia decreciente para los años siguientes.
(21) 
Dijimos al comenzar este estudio que la explotación agropecuaria, era el sostén sobre el que se gestaba la grandeza económica de Quilmes los siguientes datos nos permiten ver, a través de los valores económicos principales la importancia relevante de este rubro en comparación con la actividad industrial y comercial, para 1881.

Valores en tierra: 90.669.600 $ m/n
Capital Industrial: 2.078.700 $ m/n
Capital Comercial: 4.812.900 $ m/n
Valores en cercas: 3.010.491  $ m/n
Plantíos fijos: 17.347.500 $ m/n (22)

Los valores relacionados con la tierra se modifican notoriamente en el año 1888.

Valor del terreno: 17.457.830 $ m/n

Valor en cercos: 407.048 $ m/n

Valor en Plantaciones: 500.752 $ m/n

Valor en animales de trabajo: 193.291 $ m/n

Valor del material de explotación 165.662 $ m/n (23)

Se finaliza este análisis comparativo, demostrando que para 1888, el número de propiedades rurales era de 536 en tanto para 1908, disminuye a 271, acompañando la tendencia decreciente de los demás rubros. (24) 
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE LA ACTIVIDAD PECUARIA EN QUILMES
 Con respecto a las actividades derivadas de la ganadería en Quilmes, hay que re­saltar los siguientes aspectos: el derecho de Abasto, los mataderos de yeguas y aceite de potro y otras actividades derivadas de la ganadería.
 Carlos Morel: Gaucho boleando vacunos

El derecho de Abasto fue una preocupación por parte de la Municipalidad, dere­cho que anualmente se presentaba a licitación imponiendo dicho organismo los derechos y obligaciones a cumplir por ambas partes.
Es así que manejando los contratos firmados entre don Ramón Madrid en 1882, y don Alejandro Lasalle en 1885, con la Municipalidad se puede establecer las si­guientes bases:
1. El contratista se encargaba de la percepción del derecho de Abasto por un año.
2. Abonaría a la Municipalidad el pago de derecho del mes al vencimiento de cada mensualidad.
3. El contratista tendría derecho a cobrar por cada animal destinado al Abasto un porcentaje, y cobrar a los abastecedores del cuartel primero por cada animal que matasen, como derecho de corrales, todo en conformidad a la Ley de Impuestos Municipales.
4. La Municipalidad por su parte se obliga a hacer efectivo el pago de las deudas al rematador toda vez que los abastecedores se negasen a ello.
También a través de inventarios y planillas de matanza de los corrales de Abasto de los años 1888-1889 y 1890, (25) se puede establecer la relación entre las cabezas de ganado que entraron, cuántas se faenaron y cuál fue el derecho de Abasto per­cibido por la Municipalidad.

(libreriacapitulo.blogspot.com.ar)
En 1888, entraron 5.504 animales, se faenaron 5.157 animales, con un remanen­te de 347; el derecho percibido en dicho año fue de $ 3.000. (26)

En 1889, entraron 6.209 animales, se faenaron 6.205 cabezas, con un remanen­te de sólo 4 animales; cobrándose dicho año por derecho de Abasto la suma de $ 6.000. (27)
En el año 1890, entraron 5.982 animales, se faenaron 5.553 cabezas con un re­manente de 429 animales (falta en este año el mes de diciembre); desconociéndose el derecho de Abasto cobrado durante dicho año por la Municipalidad (28)

Son frecuentes las quejas que en el periódico local “El Quilmero” no
(1)
por la escasez de carne, sino por la mala calidad y precio de la misma, estableciendo que: “Sería bueno que el comisario de corrales preste especial atención no sólo respecto a las reses enfermas sino de aquellas cuyo estado de flacura es causa suficiente para no dejarla carnear”. (29)

(2)

La situación y descripción dantesca de Guillermo Enrique Hudson en “Allá lejos y hace tiempo” de los mataderos de yeguarizos en la década de 1870, no había cambiado. (Ve en este blog del martes, 10 de junio de 2014, “Saladeros y mataderos en la provincia De Buenos Aires”) 

Hudson nos describe así un matadero: "... solían sacrificarse centenares de cabezas al aire libre… Cada animal era enlazado,

(3)
desjarreteado y degollado. El espectáculo resultaba repugnante y horrible… donde el animal caía, se lo mataba quitándole el cuero y una porción de carne y de la grasa. El resto quedaba abando­nado. La sangre, tan abundante derramada a diario, mezclándose con la tierra, había formado una costra de quince centímetros de espesor. El lector imaginará el olor de semejante costra al que se le unía el de la inmensa cantidad de desperdicios, carne y huesos amontonados por todas partes... Ese olor de
La yerra, litografía coloreada de 1833.
carroña, de carne putrefacta y de la vieja y siempre refrescada costra de tierra y sangre coagulada ...”
(30)

Dicha descripción, deplorable por cierto, parece haber sido hecha en 1895, de­bido a que encaja perfectamente con los conceptos vertidos oportunamente por los señores Idelfonso  Salas v Eduardo Otamendi miembros de la Comisión Higiénica de Quilmes, con respecto al mataderos de yeguas y criadero de cerdo de los señores Cavanna y Cía. El informe de estado higiénico considera: "Se hicieron las siguientes indicaciones:
1. Que procediesen a hacer desaparecer los montones de carne y hueso que allí existían en estado de descomposición y provenientes del cocimiento de la carne de yeguas y que usan como combustible y alimentación de cerdos.
2. Procediesen a sacar los huesos que se encontraban desparramados . . . como así mismo quemar animales muertos y restos de la carne en mal estado.
3. Desagotar los charcos.
4. Limpiar las zanjas.” (31)
Al no comprobarse que se habían cumplido con las indicaciones correspondientes, la Comisión Higiénica, recomienda la clausura del matadero, hasta que no se cumplan las mismas y otras que se hacen indispensables como ser “pavimentación y techo de chiqueros, piletas de baño, sumideros, hornos de cremación para los restos orgánicos, etc.’’ (32)
Por resolución del 19 de febrero de 1895, la Comisión de Higiene propuso las siguientes mejoras en el establecimiento de los señores Grosso y Borsini: 
“1. El trabajo de la matanza de yeguas se avisará por una señal de género u otra materia, levantada en el edificio a bastante altura para ser visible a regular distancia, balándose sólo cuando haya concluido la faena.
2. La matanza, desuelle y desposte sólo durará hasta las 3 de la tarde con el objeto de que se haga en las horas siguientes del mismo día una prolija limpieza y desin­fección.
3. Los residuos de las reses que no se aprovechan en la alimentación mediata de |los cerdos serán sacados diariamente de la fábrica y llevados a una distancia no menos de 200 metros para ser depositados en pozos o si no desparramados con rastrillos sobre el terreno.
4. Se establece dos cañerías para llevar agua para la limpieza y lavado.
5. Se procederá a la construcción de un piso impermeable para facilitar el lavado” (33)
Si bien la empresa a través de Luis Cavanna acepta las modificaciones, piden sin embargo la posibilidad de realizar el piso
con ladrillos de canto, estableciéndose que se obtendrá el mismo resultado a un costo muy inferior, accediendo la Municipali­dad a dicho requerimiento.
Sin embargo, las mejoras no se realizan, las condiciones insalubres continúan. Un año después un nuevo informe de la Comisión Higiénica, tras como resultado se multe a dicha empresa. Como respuesta ésta pide “se exonere a pagar dicha multa, ya que el matadero casi no funciona por escasez de animales, y además se les ha cancelado un crédito que habían pedido para la realización de tales obras (sic)”.
La Municipalidad con fecha marzo 6 de 1896, libra a la empresa del pago de la multa y le otorga un nuevo plazo de dos meses para la
finalización de las obras. Esta resolución desconoce cada uno de los puntos detallados en el informe de la Comisión de Higiene, como así también la de bregar por el bienestar y salud de sus ciu­dadanos.
Al parecer algunas condiciones se fueron modificando. En junio de 1899, los se­ñores Adolfo y Augusto Sackmannn peticionan ante el intendente Joaquín Amoedo el correspondiente permiso para poner en funcionamiento en su fábrica de aceite de pescado, en el campo de Sebastián Casares, en el cuartel 4, una planta para elabo­rar aceite de potro durante los meses de junio y agosto. La respuesta no se hace es­perar; pero atendiendo a los siguientes requisitos. 
“1. Los propietarios deberán respetar las disposiciones que tome la intendencia u ordenanzas que en adelante se sanciones.
2. El pago de los Impuestos Municipales se efectuará a Tesorería, en el acto de presentar las guías de campaña, no pudiendo efectuar la matanza sin antes llenar los requisitos.
3. La hora de matanza será de 7 am a 2 pm incurriendo en una multa de cien pe­sos c/legal si se llegase a comprobar que se faenase fuera de esa hora.
Este permiso caducará en el momento que se dejare de dar cumplimiento a cualquiera de las disposiciones en él establecidas”.  (34)
Al parecer con el nuevo siglo, llegan algunas mejoras ya que las condiciones es­tablecidas apuntan a mejorar las condiciones de salubridad e higiene.
En cuanto a otras actividades económicas derivadas de la ganadería podemos in­dicar que parte del ganado vacuno, además de ser destinado para el abasto de la po­blación quilmeña, en otra parte era enviado a la Capital Federal, seguramente para cubrir también igual necesidad.
Tenemos datos de que en el año 1881, se exportaron 1.634 animales para la Ca­pital; en el año 1883,968 y en el año 1884,392 animales. (35)
En cuanto a las actividades relacionadas con la industria del cuero podemos in­dicar las siguientes cifras:


1881
1883
1884
Cueros vacunos
1.282
1.781
2.276
Cueros de becerro y nonato
130
30

Cueros lanares
107,301
16.144
9.865
Cueros de potro
64

30

(36)

Quilmes se destacó también en la cría del ganado de raza. Muchos de los ganaderos del partido se forzaron por llevar a cabo un mejoramiento de sus plan­teles. Fruto de este esfuerzo fueron los
SALADERO DE LA TEJA
premios otorgados en las exposiciones en que anualmente y como es tradición, organiza la Sociedad Rural Argentina. Así en el año 1886, Leonardo Pereyra, ganadero quilmeño, dueño de la Cabaña San Juan, obtuvo los siguientes premios:

2º Premio con un animal Hereford puro de sexo masculino de 1.780 Kg. de peso a los 2 años y 5 meses, de nombre TOLTECA.
3º Premio con una hembra, de la misma raza de 1.155 Kg. de dos años y 6 meses, CHOLULA. (37)
En el año 1897, animales de la Cabaña del Rincón de Tomas Bell y nuevamente de la Cabaña de San Juan del antes mencionado L. Pereyra obtuvieron el 1º Premio Medalla de Plata y el 3º Premio Diploma Honorífico. (38)
Muchos ganaderos de este partido integraron también la Sociedad Rural, demos­trando así su inserción en la actividad ganadera. En el año 1890, pertenecían a ella Cosme Argerich, Carlos Clark y Guillermo Davidson (39); a ellos se unió Diego Thomas en 1893, (40) y Federico Newton en 1897. (41) 
CONCLUSIONES
 El análisis de los datos obtenidos y la consulta a las fuentes citadas nos permiten elaborar ciertas reflexiones que consideramos de significación.
En el aspecto demográfico detectamos que entre los años 1890 y 1895, se produ­ce una disminución de 800 personas en el caudal de habitantes, esto es consecuencia directa de la separación del partido de Florencio Varela; fenómeno que se refleja en el aumento de la densidad de la población pasando de 26,62 habitantes por Km2.
Otro elemento significativo lo constituye la disminución del porcentaje de la población rural a partir de 1869; esto se detecta comparando los datos que brindan los distintos censos consultados.
En relación al número de cabezas de ganado que hemos registrado (bovino - equi­no - ovino y porcino), se nota una considerable disminución a partir del Censo de 1881, a pesar del leve repunte señalado en el Censo de 1895. Podemos afirmar que, entre 1881 y 1908, el ganado ovino casi desaparece en la zona ya que de 70.722 cabezas se registran en la primera de las fechas marcadas se disminuye 4.548 ejem­plares al final del período estudiado. Este fenómeno se acompaña por un creci­miento del ganado bovino pero no tan significativamente.
Consecuencia directa del proceso señalado, se produce en la zona una merma considerable en el número de propiedades rurales.
Evidentemente que estos elementos: propiedades rurales, número de ganado y valor de la tierra, están en disminución porque las transformaciones estructurales a nivel económico ya comienzan en este período a sentar sus bases de proyección, nos referimos al inicio
del proceso industrial que se opera con mayor celeridad, después del período que hemos analizado.
Como aspectos peculiares detectamos que en la década del ‘90 es significativa la producción de cueros dentro del partido como también la “exportación” de carne desde Quilmes hacía la Capital Federal para ser faenada y derivadas hacia el consumo interno. Uno de los caracteres más llamativos que se pudieron registrar, es el proceso de mestizaje que se produjo en algunos establecimientos especialmente en las pro­piedades de los señores Bell y Pereyra. Esto permitió que se obtuvieran importantes premios en los Concursos de la Sociedad Rural y que representantes de Quilmes integraran dicha institución.
A la luz de los documentos del Archivo inédito Municipal, se destaca la mala calidad de las carnes utilizadas para el consumo de la población como así también las malas condiciones de higiene y salubridad de los lugares de matanza.
* La profesora María del Carmen Aispurúa fue rectora de la Escuela de E. M. Nº 14 (Colegio Nacional) de Quilmes y a su vez de la escuela de E. M. Nº 3 ‘Francisco Salustio’. Investigadora y miembro adscripto y secretaria de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes durante varios años. En el Boletín Nº 1 de la Junta de 1983, publicó el trabajo “Las Islas Malvinas. Bibliografía argentina y extranjera.” Este artículo está editado en el Boletín Nº 2 de dicha Institución en 1987. El nivel académico de sus trabajos de investigación histórica, sobre todo en lo que hace al rigor estadístico, dieron alto reconocimiento a la J. E. H. de Quilmes en su segunda época. Aquí, su generosidad nos permite divulgarlo como material bibliográfico para docentes y educandos.
Compilación y compaginación Héctor Chalo Agnelli
FUENTE
Aizpurua, María del Carmen. "Algunos aspectos de la ganadería en Quilmes 1810 - 1910", Boletín Nº 2 de la Junta de Estudios Históricos, Quilmes, Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Quilmes. 1987. Pp. 11 a 23.
Fotos 1; 2 y 3 gentileza Claudio Schbib
 NOTAS 
1 Censo General De La Provincia De Buenos Aires Demográfico, Agrí­cola, Industrial Y Comercial. Verificado el 9 de Octubre de 1881, bajo la Adminis­tración del Dr. Dardo Rocha. Buenos Aires, Imprenta El Diario, 1883.
2 Ricardo M. Ortiz, Historia Económica de la Argentina. Buenos Aires, Pampa y Cielo, 1964, Tomo I, Pág. 161.
3 Cuadro Confeccionado con datos tomados de los siguientes censos: Censo General de la Provincia, 1881 Op. Cit; Censo Agrícolo-Pecuario de la provincia de Buenos Aires levantado en el mes de octubre de 1888. Para contribuir a la representación de la República Ar­gentina en la Exposición Universal de París. Buenos Aires, Establecimiento Tipográfico El Censor, 1889; Segundo censo de la Republica Argentina 1895. Mayo 10 de 1895. Decreta­do en la administración del Dr. Sáenz Peña, verificado en la del Dr. Uriburu. Tres Tomos. Buenos Aires, taller de la Penitenciarte Nacional, 1898; Censo Agropecuario Nacional. La Ganadería, la Agricultura en 1908. Buenos Aires de las oficinas Metereológicas Argentinas, 1909.
4 Censo General De La Provincia 1881 Op. Cit.
5 Alfredo J. Montoya, Historia De Los Saladeros Argentinos, Buenos Aires Raigal, 1956, Pág. 96
6 Censo Agricolopecuario 1888 Op. Cit.
7 Segundo Censo De La República Argentina 1895, Op. Cit.
8 Censo Agropecuario Nacional 1881 Op. Cit.
9 Censo General De La Provincia 1881 Op. Cit
10 Censo Agrícolo-Pecuario 1888 Op. Cit.
11 Segundo Censo de la República Argentina 1895 Op. Cit
12 El pionero del refrigerador fue Charles Tellier quien en 1867, inventó un dispositivo destinado a fabricar hielo. Entre 1868 y 1869, se centró en el análisis del frío industrial y sus aplicaciones. Pronto se dedicó a la fabricación de aparatos frigoríficos para la conservación de los alimentos.
13 Censo Agropecuario Nacional. 1908 Op. Cit
14 Censo General de la Provincia 1881 Op. Cit
15 Segundo Censo de la República Argentina Op. Cit Pág. 130.
16 Segundo Censo de la República Argentina 1895 Op. Cit. Pág 130.
17 Segundo Censo de la República Argentina  1895 Op. Cit Pig.51.
18 y 19 J. A. Craviotto, Quilmes A Través de los Años. Municipalidad de Quilmes. Quilmes, 1969, Pág. 169-170.
20 ;21 y 22 Censo General de la Provincia. 1881 Op. Cit. Pág. 435. 
23 Censo Agrícolo-Pecuario. 1888 Op. Cit., Pág 47.
25; 26; 27 y 28 Archivo Municipal Quilmes. Legajo 51 Expediente J. En La Bi­blioteca Municipal Domingo Faustino Sarmiento.
29 El Quilmero. Periódico De Intereses Rurales. Año XIII Nº 1264. Quilmes, domingo 15 de enero de 1888, P. 1 C. 1.
30 Guillermo Enrique Hudson, “Allá Lejos y Hace Tiempo”, Buenos Aires, Peuser 1965, Pág 322-323.

31; 32 y 33 Archivo Municipal de Quilmes. Legajo 18. Expediente 1 B. Año 1895. En Biblioteca Municipal Domingo Faustino Sarmiento.
34 Archivo Municipal Quilmes. Legajo 16. Expediente 1 S. En Biblioteca Municipal Domingo F. Sarmiento.
35 y 36 Anuario Estadístico de la provincia De Buenos Aires.
37 Anales de la Sociedad Rural Argentina. Revista. Vol. XX, Año 1886.
38 Anales de la Sociedad Rural Argentina. Revista. Vol. XXXI Año 1897.
39 Anales de la Sociedad Rural Argentina. Revista. Vol. XXIV Año 1890.
40 Anales de la Sociedad Rural Argentina. Revista. Vol. XXVII. Año 1893.
41 Anales de la Sociedad Rural Argentina. Revista. Vol. XXXI. Año 1897.