viernes, 19 de agosto de 2011

PEDRO COPES - ARTESANO, ARTISTA, UN HOMBRE DE BIEN.

El martes 23 de agosto de 2011, en Casa de Arte Doña Rosa se presentó el libro "La Colonia de Valerga - historia social del segundo barrio de Quilmes" Entre sus capítulos, uno está dedicado a personalidades referenciales del barrio, entre ellas figura don Pedro Copes. Una obra de este artista se expondrá en la muestra simultánea que integra la pinacoteca "Julio Ferández Villanueva" del coleccionista don Carlos Benavides, quien tuvo la generosidad de prestarla para la ocasión. (Prof. Chalo Agnelli)
Esquina de Corrientes y Manuel Quintana, casa taller de Pedro Copes
La Colonia tuvo a lo largo de su historia conspicuos artesanos, la tapa de este libro muestra una casa fundada por los Valerga para promover y estimular a todo tipo de manufactureros y amanuenses que llegaban al barrio, proveerlos de vivienda y facilitarles el progreso. Así, en estas escasas e incompletas biografías, no puede estar ausente el apellido Copes.
   Pedro Copes nació un 1º de agosto de 1918, durante la intendencia de Pedro Elustondo, primer intendente radical que tuvo Quilmes. Sus padres Pedro Antonio y Dominga Borzi, oriundos del mismo pueblo de la Lombardía italiana, Sorico, en la provincia de Como, llegaron muy jóvenes a la Argentina y a Quilmes donde ya residían familiares de Dominga.
Los Borzi, familia tradicional de la Colonia tenían lazos de parentesco con muchas otras. Pertenecieron a esta familia reconocidas docentes Ana María y Catalina Borzi, maestras egresadas entre las primeras promociones de la escuela Normal de Quilmes en 1916, y 1917.
   Pedro Antonio, el padre, nació el 8 de febrero de 1881. A los 17 años se embarcó en el puerto de Génova en la nave “España” y llegó a Buenos Aires el 10 de diciembre de 1898. Años después vuelve a su pueblo en la península y regresa definitivamente el 17 de diciembre de 1906, en la nave “Italia”. En la documentación que indica su primer arribo figura como jornalero y en su segundo y definitivo, a los 25 años, como agricultor. En Sorico habían quedado sus padres Filomena e Isidoro.
En 1906, los argentinos comenzaban a pensar que la democracia formal ya no resistía más. Pellegrini después de una visita a Europa volvía entusiasmado y se convierte en el vocero de la libertad electoral, por poco tiempo pues muere en julio de ese año. Yrigoyen asume contornos de caudillo popular y en marzo muere el presidente de la República Manuel Quintana sucediéndole José Figueroa Alcorta que dicta una ley de perdón a todos los presos políticos. También mueren ese año Mitre, Francisco Uriburu y Bernardo de Irigoyen. Termina el predominio de la llamada “Generación del 80”
  Dominga Borzi de Copes había nacido el 28 de mayo de 1890, fueron sus padres Giovanni y María Copes. Con su marido eran primos por parte de madre y a su vez sus padres también lo eran.
En Sorico entre la poca población, la mayoría eran Copes o Borzi y algunos otros apellidos que también trajeron su simiente y dejaron su huella en Quilmes: Spelzini, Andreoli, Brandi.
Dominga quedó viuda muy joven y sostuvo a sus hijos, Pedro y María, con una carbonería que tenía en Vicente López 787, casi 12 de Octubre. Luego se traslada a Manuel Quintana y Corrientes. Era sobrina de Elías Scarabotti.
Pedro hizo la escuela primaria en la Nº 1 y luego en la 17 cuando se hallaba en su antiguo edificio. Luego ingresó en la escuela de Bellas Artes de Quilmes distinguiéndose significativamente, como señaló el periódico La Verdad el 7 de diciembre de 1935, donde lo mencionaba como los alumnos más destacados de su promoción junto a Derma Bertoia, Alberto Cuneo, Cayetano Foppiano, Ángela Gualtruzzi y Orlando Ricci.
Estudió pintura en el Ateneo Cervecero con el maestro Juan Correa, Donde tuvo como compañeros a Aldo Severi, Ludovico Pérez, Bonfiglio Luccini, Norberto García, Ottonello y Martinotti.
A su vez, entusiasta admirador de Huber y Fernández Melo, practicaba boxeo en el Boxing Club con juvenil entusiasmo.
Trabajaba en la Alpasa. Cuando la empresa empezó a decaer, alrededor de 1940, se instaló con un taller de marcos para cuadros en la equina de Corrientes y Quintana 699 (hoy 1385) Reunió cepillitos moldureros, fresas de cuatro paletas y realizó todo el trabajo desde moldurar las varillas hasta dorar o lustrar las maderas.
  Pero nunca abandonó el arte ni la relación con los artistas, que se incrementó con su nuevo trabajo artesanal. Integró la Agrupación de Artistas Plásticos “Kilme” con la que participó en numerosas exposiciones conjuntas. En noviembre de 1945, en el Quinto Salón de esa Agrupación realizado en la Soc. Española, presentó el óleo, “Rincón del Náutico”, acompañado obras de Domingo Bloise, Francisco Fernández Melo, Catalina Gardella, Leonor Jeanneret, Emiliano y José Llense, Humberto Montanari, Gerónimo Narizzano, Luís Otamendi, Américo Pampinella, Rogelio Pardiñas, Bruno Ferrer Pasquetti, Otto Ringer, Julio Rebolé, Pedro Ricci, el multifacético Antonio V. M. Rocca, Víctor Roverano, Rene Van Esse, etc.
En 1958 también presentó un paisaje en el Salón estímulo “José D. Rosso” junto a Oscar Albertazzi, un muy joven artista Néstor Arona, Rosa Doblajián, Fernández Villanueva, Lidia Manini, Manuel Oliveira, el imperecedero Oswald, Ludovico Pérez, Aldo Severi, Agustín Vigo Giai, Héctor Viola, entre otros.
En el catálogo de la exposición retrospectiva que realizó desde el 18 de abril al 18 de mayo de 1997, en el Museo Roverano con 29 trabajos, dice Aldo Severi. “Tiene los ojos como el cielo, pero sin nubes y en insólito contraste la nariz de boxeador. Hace mucho, dibujaba en las paredes y modelaba con el barro de sus calles, allí, en La Colonia... –Me acuerdo – dice Pedro – de mi desesperación, si compraba pinturas, no podía comprar tela y ¡qué decir de los marcos! Justamente en esas circunstancias nace el artesano... en cada obra que recibe llega a percibir la vibración más íntima de su esencia.” Acompañaron este homenaje al “pintor, marquero y amigo” los artistas: Montalto, Ottonello y Ludovico Pérez. La muestra fue presentada por Ana María de Mena. Era director del Museo Roverano Alejo Apsega.
Quilmes, La Colonia, fueron motivo y circunstancia de sus óleos: “La Cervecería”, “Villa España” “Calles de tierra”, “Plátanos”, “Viejo barrio”, “El Dorado”, “Los pibes del barrio” “La esquina”, etc. Su calidad de artista, su amor a las artes plásticas y su buen ojo para darle a una pintura el único marco que debía corresponderle lo hizo indispensables para los artistas de Quilmes, Berazategui, Varela y La Plata.
Además de todos los nombrados fueron sus amigos-clientes, su maestro don Juan Correa, Dante Tozzi, Pedro Ricci, Francisco Anfuso, Mario Amisano, Rodríguez Reino, Julio Paz, Manuel Oliveira, Sonia Otamendi, Marta Girard, fotógrafos como Alcibíades Rodríguez y Carlos Scott.
Desde su proverbial humildad sintió que los éxitos de sus amigos y clientes eran también suyos pues lo que nadie mira, al fin y al cabo, en una exposición, es lo que hace de soporte a una obra, la “viste”; cuántos robles salteños, cedros misioneros, lengas, paraísos y guindos de la Patagonia pasaron por sus manos.
   Si alguna vez se hace una historia de la pintura y las artes plásticas de Quilmes, Pedro Copes no podrá quedar afuera pues infinidad de óleos, grabados, tapices, serigrafías, muchos de los cuales obtuvieron importantes premios pasaron por el aparente zaquizamí que fue y es su taller.
Su madre, Dominga Borzi de Copes, falleció en 1989, a los 99 años. Pedro se casó con la puntana Dionisia Flores con quien dejaron una descendencia de tres hijos, nueve nietos y dos bisnietos que no llegó a conocer.
En diciembre de 1994, el Círculo de la Prensa le brindó un homenaje en reconocimiento a su labor. Falleció en 1995. Hoy continúan con el taller sus hijos Irene, Juan y Noemí a quienes transmitió el oficio. Son hijos de Irene: Paula, Florencia, Marina y Laura Francovic; son hijos de Noemí: Lucía y Ana Clara González y son hijos de Juan: Gabriel, Evangelina y Ariel.
 Para cerrar esta biografía nada mejor que la frase con que Aldo Severi concluye la semblanza realizada para la muestra homenaje que se hizo a Copes en 1997, en el Museo Roverano: “Así es Pedro Copes, un pedazo de aire puro. Está haciendo falta mucho de esto.”

Prof. Chalo Agnelli
Entrevista a los hijos de este artista.
Aportes de Ludovico Pérez.