jueves, 15 de septiembre de 2016

DESAPARECIDOS DE LA ESCUELA NORMAL - PRESENTES AHORA Y SIEMPRE


Estuvimos en el día de hoy, jueves 15 de setiembre, recién, hace un momento, en el acto de colocación de una baldosa en la vereda de la Escuela Normal de Quilmes en memoria de los 11 desaparecidos ex alumnos de esta centenaria institución.
En un acto abierto donde no se apagaron ninguna de las voces, primó
el sentimiento de repudio a la trágica historia que sembró en nuestra Argentina la persecución ilegal, el terror y el odio que fue la dictadura cívico-militar (1876-1986) Pasaron muchos años y estos jóvenes de hoy que llenaban el SUM de la Escuela Normal se fueron a sus casas con una cuestión, con una inquietud, una duda que resolver, y eso es formación y crecimiento. La colocación de la baldosa en la vereda frente a la escuela Normal de Quilmes fue una inquietud de EXANQUI, la comisión de ex alumnos, quienes trabajando en el voluntariado del Archivo de la Institución comenzaron a programar los festejos, actos y homenajes que se realizarían en el 2012, año del Centenario de la fundación de la Escuela. Entre estos inquietudes surgió la de homenajear a nuestros compañeros desaparecidos y se pensó en la actividad que se estaba realizando en la Capital Federal y en Berazategui. Se elevó esta idea de la baldosa a las autoridades de DDHH de la Municipalidad en ese momento, como una forma de prolongar los pasos de los desaparecidos y hacerle una zancadilla al olvido. A falta de respuestas se optó por las placas que se hallan en la entrada del establecimiento y que hoy completa esta baldosa.
El breve acto estuvo realzado por el pensamiento esclarecedor de una hija de desaparecidos, Julia Merediz, quien verbalizó el pensamiento de muchos de los presentes y que es imprescindible replicar en esta página para que nadie desfigure nuestra historia, como ya sucedió en el transcurrir historiográfico argentino.

Agradezco la presencia, la actitud de escucha, respeto y homenaje... de parte de las y los estudiantes, ex compañeros de mis padres y de todos aquellos que tuvieron la motivación de recordar y homenajear.
Sin embargo solicito que no se coloque esta placa en la que figuran mis dos padres y muchos de sus compañeros de estudios en esta escuela.
En primer lugar es absolutamente cuestionable el cinismo y la hipocresía de las autoridades municipales que se arrogan la autoría y lo explicitan en la misma placa poniéndose al mismo nivel que las víctimas de la dictadura cívico-militar.
Dictadura que no solo contó con el apoyo de civiles, sino que estos fueron parte necesaria y gestores estratégicos de las políticas de concentración económica que delineó a fuerza de desaparición tortura muerte y represión la junta militar genocida. La clase empresarial argentina que, en el marco de este genocidio, logró ampliar su fortuna mal habida hoy ha conseguido instalarse en el ejecutivo nacional sin ponerse colorada y negando la existencia del genocidio.
30.000 compañeros y compañeras detenidas desaparecidas PRESENTES AHORA Y SIEMPRE
Que esta baldosa la firme un gobierno administrado por la fracción política que 'ningunea' a nuestros desaparecidos como si solo fueran nombres en una placa un monumento o una baldosa, donde montar un show y negando sus convicciones absolutamente opuestas a políticas de concentración económica. Un gobierno que considera a nuestros desaparecidos como un número de una “guerra sucia”. Sepan chicos que esto no fue una guerra: fue Terrorismo de Estado. Violencia de las FFAA y los sectores más concentrados del poder económico.
Mis padres, como todos los compañeros desaparecidos, sostienen con la palabra, con la acción y con el cuerpo la coherencia de la defensa de la libertad y la equidad. Y bajo ningún punto de vista quisieran ser homenajeados (?) por sus verdugos, los banqueros de sus verdugos o los oportunistas de sus verdugos.
Hoy están en riesgo los caminos de Memoria Verdad y Justicia que nuestro país inició en 1983.
Hoy están a la puerta de la excarcelación sujetos que ordenaron y ejecutaron nada más ni nada menos que torturas aberrantes, saqueos y muertes. Su edad no es motivo de clemencia, como no lo tuvieron sus secuaces con Julio López de quien se cumplen 10 años de su desaparición en democracia antes de escuchar la condena de su torturador Etchecolaz.
No queremos esta placa que nombra a nuestros amados como parte de un show reivindicativo de miembros de un gobierno que forma parte de la propuesta de los cómplices necesarios de la dictadura cívico militar, que mantiene a militantes sociales como presos en el marco de una justicia a la medida de caudillos políticos; no, mientras se siga abriendo la puerta a la violencia institucional y policial a jóvenes y niños, más si son pobres
Las políticas de Memoria Verdad y Justicia no son para florear a las autoridades y lavar de sentido la Memoria de los desaparecidos y sus luchas.
Como hija de Rosita y de Rolo, madre de Mateo, Pedro y Manuel, alumnos de esta escuela, como militante social y de DDHH repudio este acto hecho a la medida de un bacheo. Sin informar, consultar o compartir con los familiares y con el solo objetivo de seguir `'ningunendo' y desapareciendo a nuestros compañeros.


Diana Iris García (promoción 1963)
Rosa Angélica Murno de Merediz (promoción 1964)
Amelia Bárbara Miranda (de Lanouscou) (2º año 1968)
Dora Cristina Greco (promoción 1969)
María Cristina Lefteroff (promoción 1973)
Rodolfo Antonio Merediz (6º grado 1958)
Tarcisio Pisoni (6º grado 1966)
Elena Rinaldi Sarlo de Pocetti (promoción 1968)
Blanca Ortiz de Murúa (promoción 1969)
Diego Hernando Secaud Merlo (promoción 1969)
Graciela Marina González Marelli (promoción 1969)

PRESENTES AHORA Y SIEMPRE
Crónica Chalo Agnelli