domingo, 10 de enero de 2010

"QUILMEÑOS" - DE LA AGENDA DEL SUR Nº 92 – MAYO 2008 - Nº 93




" LOS QUILMEÑOS"

Hace un par de semanas, y respondiendo a una invitación de la comisión de cultura del banco Credicoop, con Chalo Agnelli y Roberto Rocca compartimos una mesa adonde se habló de la historia de Quilmes. Para ser del todo honesto, del tema

hablaron ellos, porque como no soy historiador —y Dios me libre de serlo— mi contribución se limitó a una suerte de homenaje a esa enorme de cantidad de hombres y mujeres de la cultura que no habiendo nacido en la ciudad la han adoptado y enriquecido con su labor.
Podrá resultar curioso, pero buena parte de la historiografía local se la debemos precisamente a autores llegados de otros lugares: Guillermina Sors (Quilmes colonial) fue platense, José Cravioto (Quilmes a través de los años) nació en la Boca, Palmira Bollos Cabrios en Paraná y Juan Carlos Lombán (Nueva historia de Quilmes) en La Colina, partido de General Lamadrid. También son quilmeños por adopción los músicos Julio Lacarra y Chany Suárez (Capitán Sarmiento), Julio Urruty (Puerto Madryn), Paco Garrido (Ashpashinchi, Santiago del Estero), Argentino Luna (General Madariaga) o Juan Carlos Godoy (tresarroyense autor del mítico La Biblia del no menos legendario Vox Dei). Sigo. ¿Existe alguna disciplina que sea más representativa de nuestro distrito que las artes plásticas? Seguramente no. Y bien, entre los muchos creadores que no nacieron en este suelo citaré a Leandro Manzo (Santa Cruz), Aldo Serveri (la Boca), Ludovico Pérez (Ingeniero Allen, Río Negro), Pedro Ricci (Italia), Angel Ottonello (Huanguelén, provincia de Buenos Aires) o Tito Ingenieri (Mataderos), y todo por no hablar de Carlos Morel, que era porteño. Si de escritores se trata, Liliana Guarago nació en Buenos Aires, Mercedes Hendriksen en San Antonio de Areco, Carlos Eusebi en Italia,


Aníbal Gordillo en La Banda (Santiago del Estero), Carlos Patiño en Caballito y Griselda Gambaro "en algún lugar entre la Boca y Barracas", según sus propias palabras (por si queda alguno que no lo sepa, diré que esta ilustrísima vecina de Don Bosco es sin duda la dramaturga más importante que haya dado nuestro país, reconocida y admirada en el mundo entero).
Por lo demás, si hablamos de educación resulta imposible no mencionar al bibliotecario  Carlos Maier, oriundo de Munderkingen (Alemania), a cuyo amor por nuestra ciudad le debemos la edición de muchos libros sobre el Quilmes de antaño (López y Craviotto incluidos). O a Joseph Stevenson, que nació en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) de familia escocesa y fundó el colegio San Jorge (se cuenta que cuando Stevenson se sintió morir, estando en Cannes y ya jubilado, inmediatamente se embarcó a la Argentina pues quería hacerlo aquí, y efectivamente así fue, al día siguiente de llegar en 1936: sus restos están en el cementerio disidente). Y cómo no hablar de Doroteo Yoldi, catalán que fundó la primera escuela secundaria que tuvo esta ciudad (San Luis Gonzaga, origen del Colegio


Nacional), del boquense Agustín Bottaro  (nieto de italianos, docente, fundador del Colegio Comercial) y de Ester Ross, aquella docente inglesa que fundara el Quilmes High School.
Según cuenta la leyenda, el "mal del sauce" atrapa a quienes se tienden a dormir la siesta bajo su sombra: al despertar descubren que se han enamorado del lugar y ya no pueden abandonarlo. Que no nos resulte extraño, entonces, porque ya sabemos que aquí sauces son lo que sobra.
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Miguel Ángel Morelli



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