domingo, 5 de septiembre de 2010

RODOLFO ANTONIO MEREDIZ - SEMANA DEL MAESTRO: - 5/9/2010

El sábado próximo se recuerda el DÍA DEL MAESTRO, una profesión que me honra y a la que creo haber honrado en el ejercicio activo. 
EL QUILMERO honrará durante esta semana A MAESTROS, PROFESORES, DOCENTES TODOS...
Son tan sólo algunos, pero ellos representan a muchos más
Unos serán más o menos recordados que otros, más o menos queridos, pero todos adquirieron una significancia imperecedera. (Ver en el blog: "Maestros quilmeños", 10-06-09; "Maestras de Quilmes", 24-07-09; "Elena Risso de Llull y Martín Cristoforetti", 23-09-09)
"EL DUQUE"
 Quilmeño, nació un 1° de diciembre de 1913. Tenía su padre don Carlos Merediz, un importante almacén de ramos generales en la esquina de Rivadavia y Lavalle.  
Temperamental, apasionado, era el profesor Merediz - el “Duque” como lo llamábamos cariñosamente sus alumnos, por esa costumbre antigua de apodar secretamente a los docentes - un auténtico espíritu libre, inquisitivo y crítico de la realidad social y política de nuestro país; con un hondo sentimiento patriótico y un compromiso humano que lo excedía. 
Desempeñó su tarea en el área de las Ciencias Sociales, dictando Historia, fundamentalmente, lo suyo, era la Historia Argentina.  
 
Los hermanos Merediz, Rodolfo a la derecha
Si bien, básicamente, dictó clases en los primeros y segundos años aún se recuerdan sus clases sobre Historia Argentina entre los que cursaron el tercer año del Plan Perito Mercantil, ya inexistente, que la Escuela Nacional de Comercio, hoy Media N° 15,  otorgaba hasta la sanción de la Ley Federal de Educación. Era una anécdota el nivel de su exigencia, pero estaba acompañada por una constante y espléndida capacidad didáctica que, para los que sabían aprovecharla, se extendía en caminatas por pasillos y galerías, acompañados por el aroma de sus pipas, también en sus charlas "académicas" en la dirección y hasta, para los más atrevidos, en alguna esquina de la calle Rivadavia cuando lo cruzábamos al pasar.  
Dice el Prof. Daniel Eduardo Silva en un sentido recordatorio del 5 de setiembre de 2001 aparecido en un semanario de la zona: “El período de Mayo de nuestra Historia constituía el punto de partida de su pasión histórica desde que egresó de la Universidad Nacional de La Plata, como Profesor de Enseñanza Media en Historia y Geografía. Su exigencia en las aulas y la constante recurrencia a las fuentes, enriqueció la metodología y el rigor científico del aprendizaje, la investigación y la evaluación, al sinnúmero de alumnos que con respeto y admiración lo siguieron a lo largo de los años como fuente de consulta académica y personal.” 
Su estrategia era enseñar desde los documentos, no sobre interpretaciones previas, sobre la historia establecida oficilamente por las Academias.  Como amante de los deportes consideraba el conocimiento como una experiencia sensorial y el análisis de la Historia Argentina en coexistencia con la Historia Universal.
Fue un inquieto investigador y publicó numerosos artículos de su especialidad. Se desempeñó en una cátedra en la Facultad de Humanidades de la Universidad de la Plata. 
Varios fueron los establecimientos en donde cumplió su labor como en el “Martín Güemes” de Bernal (bachillerato nocturno de adultos ubicado en el edificio de la E.G.B. 23), pero su figura adquiere renombre en “el viejo Comercial de Quilmes” en cuyas aulas dejó la huella de su palabra desde 1955. Fue vicerrector desde 1969 hasta 1973 y  rector desde ese año hasta la jubilación en 1980, marcando una época en la historia de esta Institución por su personalidad y respaldo intelectual capaz de contener a todos: alumnos docentes, directivos, auxiliares, e incluso los padres y la Comunidad misma.
También, como sus hermanos, fue un exitoso deportista.
Sufrió el infortunio de perder cruelmente a su hijo en los años trágicos de la última dictadura. Solo crió a su nieta Julia. Nos cuenta, al respecto,  en una carta al lector de Clarín, Andrés Eduardo Gil que fue uno de sus alumnos. “Cuando ocurrió la tragedia de su hijo, el árbol frente a la casa del profesor se secó, pese a lo cual él lo regaba y cuidaba como si estuviera vivo. Cuando alguien le comentaba que en realidad estaba muerto, él respondía que si el árbol volvía a la vida, lo propio sucedería con su hijo. Jamás volvió su hijo. 
Su argentinidad pasional, su acendrada intrepretación de la realidad y la historia le granjearon la admiración de sus alumnos y contundentes divergencias con colegas, algunas con desenlace funesto, tanto para él como para sus adversarios. 
El Prof. Merediz falleció el viernes 31 de agosto del 2001 a los 87 años en esta ciudad dejando un ejemplo de ética, profesionalismo y compromiso educativo  trascendental para los que fuimos sus alumnos y asumimos la carrera docente como una respuesta a la vida.  
El espíritu generoso de sus alumnos y colegas junto con el personal que hoy conduce la E.E.M. N° 15, “El Comercial”, lo honró el 8 de junio de 2004, nombrando “Rodolfo Antonio Merediz”, al Centro Cultural creado dentro de esa Institución con el fin de generar un espacio participativo y abierto a la comunidad.
De  "Maestros y Escuelas de Quilmes", 2003
Chalo Agnelli

1 comentario:

Aída Graciela dijo...

Lo tengo muy presente, fui su alumna y tuve la oportunidad de conversar muchas veces con él. Lo recuerdo con mucho cariño y respeto.
Tengo presente el día que entró al aula y dijo que era un día muy malo, porque se había decretado la pena de muerte.
Graciela Schtutman