martes, 1 de enero de 2013

CARLOS GUILLERMO MAIER - "EL SEÑOR DE LOS LIBROS"



     Si hay un educador de educadores que es imprescindible recordar y homenajear en la historia educativa, cultural e historiográfica de Quilmes es el Director de la Biblioteca Sarmiento desde 1956 hasta 1974, Carlos Guillermo Maier. 
Nació en Munderkingen, Alemania (estado de Baden-Wurttemberg, cuya capital es Stuttgart),  el 13 de julio de 1922. Vino a la Argentina con sus padres Karl y Ana Krespach, con poco más de un año, Se radicaron en un primer tiempo en Piñeiro y un par de años después en Don Bosco, partido de Quilmes, donde aún vive su familia. Los estudios primarios y secundarios los realizó en el Cangallo Schule. Realizó estudios de idiomas y conocía, además del alemán materno, inglés, francés, e italiano.
Concluido el bachillerato ingresó a la facultad de Filosofía y Letras de la UBA en la carrera de Historia, especializándose en arqueología, etnografía y lingüística y en especial en la faz bibliotecológica de esas disciplinas; cursando clases especiales con el prestigioso Prof. Augusto Raúl Cortazar.
Se inició como bibliotecario en 1939 en la Biblioteca Popular José Manuel Estrada de Bernal hasta 1945, continuando luego como asesor ad honorem. En 1947 ingresó en la Biblioteca del Museo Etnográfico de Buenos Aires hasta 1956, fecha en que fue designado Director de la Biblioteca Municipal de Quilmes. Simultáneamente ejerció desde 1951 hasta 1959, el cargo de Bibliotecario en la Mariano Moreno de Bernal.
Dictó cursos y tuvo una cátedra de Bibliografía en la Escuela de Bibliotecarios del Museo Social  Argentino, y similar en la Universidad de La Plata hasta 1968.
También enseñó idiomas, dictó cursos para bibliotecarios-maestros en la Escuela N° 6 desde 1964 hasta 1971. Integró la comisión Municipal de Cultura desde 1956 hasta su muerte, fue secretario del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia. Miembro del Instituto Sanmartiniano de Quilmes. Colaboró en todos los medios gráficos quilmeños con artículos culturales, históricos, bibliográficos, así como cuentos y poesía. Dio numerosas conferencias en centros culturales de Quilmes y radiales, realizó traducciones del alemán, el inglés y el griego.
 Redactó numerosos artículos para publicaciones especializadas y entre sus libros y folletos es necesario destacar “Historia de la Enciclopedia”, 1953; “Bibliografía General de Arte”, 1963, Bio-bibliografía de los Presidentes Argentinos”, 1963; Guías y apuntes estructurados por programas de la Escuela de Bibliotecarios de la U.N.L.P, 1957-1963, “Padrón de los Quilmes en 1860”, 1939, de la Serie Archivos N° 8, 1972.

     
Fue director del Colegio Alemán de Quilmes desde el 1° de marzo de 1961 hasta 1966.

    En su adolescencia incursionó en la literatura y a instancias de sus amigos publicó en 1970 sus “Cuentos ascéticos”; escritos para una publicación estudiantil varias décadas antes. Cinco cuentos religiosamente cristianos, que al decir de su prologuista, Juan C. Lombán: “son obra de extrema juventud, pero de acabada pericia en la técnica narrativa. Pero no de una juventud desaprensiva, sino que alienta a las ideas nobles...” y agrega que entre el adolescente y el adulto que fue don Carlos pervive inalterable: un espíritu sensible poseído por un inagotable fervor por incitar, ayudar y orientar a toda obra de bien o inquietud creadora, que se ofrece incondicionalmente y sin límites... Este es el que nosotros conocimos desde las bancas de lectura de la Biblioteca Sarmiento.
Realizó viajes por Sudamérica, Europa y África, que en el caso de don Carlos siempre fueron de conocimiento y estudio.
 Y si hay una obra de envergadura de la que Quilmes siempre va a estar en deuda con el Prof. Maier es la creación y edición de la SERIE DIVULGACIONES ARTES, LETRAS Y CIENCIAS,  la SERIE ARCHIVOS Y FUENTES DE INFORMACIÓN y la SERIE MEDALLONES BIOGRÁFICOS, que se editaron entre 1965 y 1971. Una colección de un valor histórico y documental incalculable para la tradición quilmeña, pues permitió que hombres como don Luis Otamendi, Don Manuel Ales, el Dr. Craviotto, el Prof. Lombán y mujeres como Violeta Shinya y Lia Gordano de Campelo, nos dejaran sus trabajos de estudio e investigación.
Lamentablemente la impericia y la imprevisión, o quizá, en bien de ser benigno,  la falta de visión proyectiva que se percibe en tantos hombres públicos, no permite a las actuales generaciones tener a su alcance nuevas ediciones de obras de tal valor cultural y educativo.
En 1966 fue designado integrante de la Sub-comisión de Efemérides con motivo del tricentenario de Quilmes, junto a José Abel Goldar, Luis Otamendi, Manuel Ales, Lorenzo Tellería y Aníbal Vidal. Como tal encabezó el despliegue de una tarea descomunal: con publicaciones y actividades trazadas  con rigurosidad,  que se extendieron desde 1965 hasta noviembre de 1966. Todo Quilmes se cubrió con un manto festivo y de reconocimiento al pueblo originario que nos dio toponimia y gentilicio.
 Conformó con los anteriormente nombrados y otras personalidades característicos de nuestro Quilmes un cenáculo de cultores de lo local en el ámbito de la Biblioteca Pública. Con una generosa disposición docente, dejaba su oficina de Director y se acercaba a los estudiantes más asiduos que consultábamos bibliografía para orientarnos, asesorarnos e, incluso, interiorizarse por nuestros progresos.
 Carlos G. Maier, consecuente con su espíritu literario inició un romance por correspondencia con Margarita Benítez, rosarina, con quien se casó joven, en el histórico Convento de San Lorenzo. Se prolongaron en tres hijos Carlos, Margarita y Roberto, docentes los dos últimos. Roberto Martín Maier, sigue el sendero de su padre con quien se inició en la Sarmiento y hoy es  Director de Procesos Técnicos de la Biblioteca del Congreso de la Nación.
Merecidamente una calle de Quilmes del  barrio “Parque Calchaquí” lleva su nombre, la N° 385, entre Luzuriaga (349) y la que recuerda a otro educador, el Prof. José Sosa del Valle (343)
Personalidad de influencia bienhechora para Quilmes. Generosamente dispuesto a dar y darse a toda iniciativa cultural, artística y educativa, pero sin ostentación ni personalismos, por el contrario, intentaba pasar desapercibido. El 8 de febrero de 1975, prematuramente a los 52 años, don Carlos se marchó para catalogar libros de otros anaqueles eternos, donde seguro se halla con todos los prohombres que sustentaron el Cenáculo de La Sarmiento y también con Luis José de Chorroarín, Paul Groussac, Jorge Luis Borges... 
Prof. Chalo Agnelli
publicado en el libro de quien suscribe, "Maestros y Escuelas de Quilmes", 
El Jarmat, Quilmes 2004 

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