sábado, 1 de marzo de 2014

LA CASONA DEL DR. WILDE Y SU DESTINO (COLABORACIÓN)


En cada vecino los pueblos tienen acervos de su microhistoria y EL QUILMERO es un provocador que despierta recuerdos - a veces desde la nostalgia - y aviva la memoria de lo pasado pasado y de lo recientemente pasado.
Las consecuentes notas que esta página ha dedicado a la figura de uno de nuestros máximos prohombres que refundaron un pueblo a partir de mediados del siglo XIX, con el paradigma que establecían nuevos tiempos, ocupó la evocación de algunos quilmeños y obtuvimos del señor Juan Carlos Passalent esta información.

EL PASADO RECIENTE

Texto y fotos gentileza de. Sr. Juan Carlos Passalent

Las fotos adjuntas pertenecen a una fracción de la propiedad que antaño perteneció al Dr. Wilde. Dicha fracción se encuentra en la calle 25 de Mayo entre Paz y Pringles, vereda impar.

Actualmente, se encuentra  dividida en cuatro parcelas de las cuales, en solamente una, se conservan restos de la construcción “original”. En el resto de las parcelas, se han demolido en distintos tiempos del siglo XX dichas construcciones para dar lugar a nuevas viviendas (en la década del 40, del 80 y del 90 respectivamente)

Las fotos pertenecieron a la casa que mi padre compró en el año 1943 y en la cual habitó hasta el año 1987.

Estos datos que aporto, fueron dados a conocer por el Sr. Manuel Ales en el año 1967 cuando se colocó una placa que rememoraba el hecho que el Dr. Wilde hubiera vivido allí hasta el momento de su muerte. De más está decir que dicha placa fue hurtada hace mas de 20 años....

La construcción original que luego dio lugar a la Escuela N° 19, tenía el formato de “U” dejando al frente un espacio que ocupaba un patio, el cual contaba con un aljibe y un árbol plantado por los alumnos de la escuela en la década del 1910 a 1920. Este testimonio fue legado por una de las alumnas que estaba presente en el momento en que dicho árbol fue plantado, la señorita Julia Cendoya, vecina del barrio.

Las fotos adjuntas pertenecen al árbol (década del 90), de las baldosas del patio, y de los mármoles que revestían el aljibe. El árbol, el patio y el aljibe se encontraban dentro del lote  adquirido por mi padre en 1943.

Vista de frente. A la izquierda, construcción de la década del `40. A la derecha, construcción de la década del `80 (foto gentileza Juan Carlos Passalent)

Vista interior de un pasillo de la casa en donde se pueden observar las puertas originales y las paredes de época. El piso en damero, no pertenece a la época de la escuela (foto gentileza Juan Carlos Passalent)
 Vista del patio de baldosas original, que rodeaba al árbol (foto gentileza Juan Carlos Passalent)
Mural confeccionado con las piezas de mármol que revestían el aljibe. Existe en la actualidad y se encuentra en la nueva propiedad construida en la década del `90, conservado como memoria histórica. Como se observa se ha coronado el mural con baldosas rescatas del patio que circundaba el árbol (foto gentileza Juan Carlos Passalent)
 MÁS MEMORIAS DEL PASADO
En el capítulo 18 de la biografía del Dr. Wilde, autoría de quien suscribe, bajo el título "LA CASONA", se da una somera descripción obtenidas de don Francisco Marchese y de doña Josefina H. Yori B. de Tiscornia (ex Vda. de Agnelli), de 90 y 94 años de edad respectivamente, en el 2008, únicos ex alumnos sobrevivientes que cursaron la escuela primaria en esa casona entre los años 1918 y 1924. Esta última vecina recibió datos de su abuela materna doña Juana Cabrera, maestra que asistía a la casa del Dr. Wilde en las jornadas de divulgación, actualización y perfeccionamiento que ofrecía él mismo con su Silabario Argentino. 
LA CASONA
Vivió en una hermosa propiedad de cuatro solares (457; 458; 459 y 460), una manzana, comprendida entre las calles 25 de Mayo (antes Colón y Nº 22), Pringles, Brandsen y Paz.

  Frente a la calle 25 de Mayo se hallaba la casona en forma de U, de estilo italiano, con portones de hierro en los extremos y pared con rejas entre ellos. Enteramente revocada y encalada. Los dos extremos de las alas laterales con ventanas balcón comenzaban en la línea de la vereda, totalmente enladrillada, de un metro de ancho.  A un lado a la izquierda, (mirando hacia la casa) había otro gran portón de hierro forjado  para carruajes que conducía a la cochera y caballeriza.
Los tres frentes estaban guarecidos por una galería de unos dos metros de ancho enladrillada que recorría el contorno de la casa de nueve habitaciones.
   En el patio, punto central de los tres cuerpos, había un aljibe. Las alas laterales tenían un largo de 15 metros con tres habitaciones cada una, con sus puertas dobles hacia la galería, adornada con macetones y tinajas. Las columnas de la galería estaba enlazadas por glicinas y jazmines de país. El cuerpo central, de 10 metros, tenía un amplio salón  de recibo al que se conducía la puerta principal de la casa, a la izquierda un gran comedor y a la derecha una sala que luego fue la redacción de ‘El Progreso’. Estos tres ambientes estaban divididos por altas puertas de cuatro hojas vidriadas. En la tercera estaba el preciado piano de Victoria que, cuando allí se instaló la redacción e imprenta (el 10 de agosto de 1873) pasó al salón principal. Estas tres habitaciones tenían puertas hacia una galería posterior más angosta, un metro y medio, donde la familia transcurría las tardes de verano. En el extremo izquierdo de esta galería se hallaban: el cuarto de aseo (baño) con una caldera de hierro, la cocina con puerta hacia el NE, frente a la que estaban: la despensa, la leñera y otras dependencias de servicio.
  Junto a estos cuartos, a pocos metros separada de la casa, la cochera y caballeriza con techo de chapa acanalada a dos aguas. Los portones de la cochera de madera rústica estaban siempre abiertos y daban hacia la calle 25 de mayo.
   El consultorio de Wilde se hallaba en la primera habitación del ala derecha con ventana a la calle. De lunes a sábado, abría la consulta desde las tres de la tarde hasta la hora de la comida. 
   Allí se encontraba su copiosa biblioteca con muchos volúmenes, entre ellos, completa, la Enciclopedia Británica, edición de 1869, que adquirió el Dr. Wilde en 1873 y debió ser la primera encomienda de libros que viajó en el actual Ferrocarril Roca desde la capital hasta Quilmes llegó en dos cajones de madera rústica, sunchados, llenos de etiquetas y sellos; otros textos tenían dedicatorias y firmas de Domingo F. Sarmiento, Juana Manso, Florencio y Luis Varela,  Juana Manuela Gorriti, José Hernández, Gabriel Cantilo, una colección del Argos y de El Progreso, numerosas cajas con la correspondencia que mantuvo a lo largo de sus años con los hombres y mujeres de la cultura, de la ciencia y la clase política argentinos y europeos; además, con sus parientes de Chile, Bolivia, Tucumán, Francia e Inglaterra. Varios de estos libros fueron donados por el Dr. Wilde, en vida, a la Biblioteca Popular de Quilmes y a otras de distritos aledaños, algunos ejemplares fueron vendidos por su hijo José Antonio, años después, y el resto se distribuyó entre sus descendientes.
[Desafortunadamente no se conservó ningún ejemplar del Silabario Argentino]

La quinta era reconocida por el cultivo de almácigos de todo tipo de árboles: eucaliptos, yingos-bilobas - que Wilde había recibido de manos del mismo Domingo Faustino Sarmiento - junto con paraísos, plátanos, naranjos, membrillos y otros árboles frutales. Sobre todo, las preciadas varas de boj. La manzana frente a la casa estaba baldía [corresponde a los solares numerados 460; 461; 484 y 485 en el plano del agrimensor Mesura] Solo había una construcción humilde sobre la calle Olavarría [en el solar Nº 460] habitada por el pescador Segundo Cabral. El Dr. Wilde había plantado, con la ayuda del jardinero de las plazas del pueblo don Juan Galli y con otro vecino de apellido Zanini, algunos paraísos, plantas de flores y cuidaba que no crecieran yuyos altos...” 
Lo mismo que hacía en la desdibujada plaza "del Regocijo" o "de la Cruz", luego "Tres de Febrero", que hoy lleva su nombre.

Escuela Nº 19, hoy en Ortiz de Ocampo 335 E/Mitre y Alvear
La casa donde vivió y murió, como un designio del destino, fue vendida en 1888 y allí comenzó en 1907 la historia una escuela primaria estatal, la Nº 19, o escuela de Amigo, por ser la maestra Justa Amigo, la primera directora.  Que mejor destino para la casa de un hombre que consideró que sólo a través de la educación, hombres y mujeres, pueden ser libres y forjar su dignidad.
Alumnos de la Escuela Nº 19 en una de las galerías de la casona que había sido del Dr. Wilde, en una clase de actividades prácticas (Foto de don Francisco Marchese)

Se puede reconocer el ideario wildeano en palabras de su sobrino Eduardo: El mejor, el más seguro y el menos costoso medio de fomentar la riqueza de una nación es aumentar la suma de su poder intelectual y moral; y el mejor medio de aumentar las fuerzas morales, intelectuales y materiales de un país es fomentar el poder educador de la comunidad.”. Palabras que incluyen al fundador de la familia en la Argentina, Santiago Wilde y a su hijo el Dr. José Antonio Wilde.
Segunda desde la derecha Josefina H. Yori B. (luego de Tiscornia y ex Vda. de Agnelli) (Foto de don Francisco Marchese)


CONCLUSIÓN 
Si hoy olvidamos los cimientos y si se olvida a quienes hicieron los cimientos, el futuro nos lo reclamará. Muchos se habrán equivocado nuestros maestros, pero a ellos debemos que nos enseñaran a reconocer a nuestros fundadores. Un pueblo sin identidad, sin sentido de pertenencia es un pueblo sin conciencia ciudadana. Chalo Agnelli
 Gentileza Juan Carlos Passalent
Investigación, compilación y compaginación Chalo Agnelli
1º/3/2014
FUENTE
Agnelli, Chalo. "Dr. José Antonio Wilde - médico, periodista y educador quilmeño" (1814-1885) Ed. Jarmat. Quilmes, 2008. Pp. 106 a 108. 

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