sábado, 6 de febrero de 2016

LUIS PERLOTTI Y SU OBRA ESCULTÓRICA EN QUILMES



Aquí se unen dos figuras que engrosan el valor patrimonial de la historia, la cultura y la tradición de todos los quilmeños: 
Luis Perlotti y Adela García Salaberry
por Chalo Agnelli
En el año que la Cervecería Argentina Quilmes sirvió el primer chop de cerveza, el año del nacimiento del radicalismo tras la revuelta cívico-militar del parque de Artillería, comenzando la última década del siglo XIX, nació Luis Perlotti un 23 de junio de 1890, en Buenos Aires.
Pertenecía a una familia de inmigrantes italianos, muchos de los cuales trajeron en la sangre el virus de la escultura adquirido en las calles, las plazas, los palacios y las catedrales de Roma, Florencia, Milán… Su padre era zapatero y su madre modista. Al morir ésta en 1899, trabajó como peón en varias fábricas, entre ellas la cristalería Rigolleau, para contribuir a la economía familiar. Su vínculo con Quilmes le venía de entonces.
Desde muy joven se introdujo en los secretos de la talla de madera,
realizó sus primeros estudios como artesano y escultor en la mutual Unione e Benevolenza donde preparó su ingreso a la Academia Nacional de Bellas Artes bajo la dirección de Pío Collivadino y Carlos Ripamonti, allí se graduó como profesor de dibujo.
En escultura, buscó la guía de Correa Morales, a quien debe Perlotti su formación definitiva. Desde 1920 obtuvo importantes premios en el Salón Nacional, en el Salón Municipal, en la Exposición Internacional de Sevilla (1929), en el Salón de Otoño de La Plata (1932), entre otros.
Su sensibilidad estética se conmovió ante la realidad de los pueblos originarios e influido por Eduardo Holmberg, Juan B. Ambrosetti y
Ricarso Rojas, incorporó a su obra tradiciones y líneas artísticas autóctonas tomadas de las más genuinas tradiciones americanas.[1] Con ese fin, a partir de 1925, comenzó a realizar viajes por Latinoamérica y, en especial por el Altiplano andino, muy presente en toda su obra, de inspiración auténticamente indigenista: “Araucano”, [2] “Quilmes”, “Niña del Querus”, “Niña del Cuzco”, “Danza de Cóndores”, La Danza de la flecha”, “Dolor indio”, “Acullico”, entre las más conocidas.
Integró un grupo de artistas con Benito Quinquela Martín, Adela García Salaberry, Emilia Bertolé, Alfonsina Storni, entre otros, que
solían reunirse en la célebre "peña" del Café Tortoni.
Su plástica no sólo combinó diferentes temas que dieron origen a monumentos erigidos en distintas partes del país, sino también distintas materias: bronce, mármol, cerámica, madera. Realizó obras de gran envergadura como el famoso monumento a su amiga la poetisa Alfonsina Storni, ubicado frente al lugar en que se internó entre las olas, en Mar del Plata en la avenida costanera Peralta Ramos de La Perla, erigida en 1942, la figura tallada en la piedra está acompañada por los versos del poema "Dolor", escrito por la escritora en 1925 (ya inexistente pues fue robado); el monumento a Florentino Ameghino ubicado también en el bulevar Peralta
Ramos; el monumento a Mitre, en la ciudad de Corrientes; el monumento a “Los Libres del Sur”, en la ciudad de Chascomús; “El retorno a la patria”, en Tunuyán (Mendoza) una de sus obras fundamentales de la tipología conmemorativa, construida en piedra, travertino, granito y bronce contando con la colaboración de Adelmo y Alfredo Torelli, inaugurada el 31 de diciembre de 1950; [3] en la provincia de La Rioja: el monumento al “Indio Diaguita”; en la ciudad de Paraná (Entre Ríos) La danza de la flecha: en la rotonda del cruce de las calles Intendente Bertozzi y Avenida Rivadavia; se trata de una escultura de un indígena de dos metros de alto, fue instalada en 1933, la obra recibió el Primer Premio en la Exposición Municipal de Buenos Aires de 1927 y al año siguiente una medalla de oro en Sevilla en
Puerto Madryn (Chubut) levantó el monumento a los Galeses, ubicado en las Cuevas, recuerda lallegada de los primeros inmigrantes galeses. La rambla es obra del arquitecto Tomislao F. Boric. Fue inaugurado el 28 de julio de 1965; explicaba Perlotti: “He concebido el monumento a los Galeses con una gran base que tiene la forma de un paralelepípedo ascendente. Sobre la parte superior he puesto una figura de mujer, de tres metros de altura, que simboliza el espíritu de la gesta galesa, en la cual las mujeres lucharon junto a los hombres, con incomparable sacrificio. En uno de los dos relieves, se evoca el desembarco. Encabeza el grupo de colonos el pastor, con la Biblia en la mano, seguido del grupo de hombres, mujeres y niños, que traen sus instrumentos de artesanía y labranza. El más viejo de los labradores, en actitud reverente, besa la tierra. A lo lejos, en el mar, se ve la silueta del velero Mimosa, que los trajo de su patria. El otro relieve representa al Tehuelche, hijo de la tierra,
tendiendo su mano de paz a los recién llegados. Este detalle debe destacarse, pues el nativo de la Patagonia, lejos de obstaculizarlos, ayudó a los colonos, aleccionándolos en el conocimiento del medio.
Obras suyas varias hay en la Ciudad de Buenos Aires: “Los Andes” en el parque Los Andes; el mástil central de la plaza Arenales; en la plaza Primera Junta monumento al barrio de Caballito que incluye una réplica de la veleta histórica que dio nombre al barrio y dos bajorelieves, la veleta fue terminada luego de su muerte por su discípulo Juan Carlos Ferraro; en Caminito una obra dedicada Juan de Dios Filiberto y otro similar en el Café Tortoni; en la estación de la plaza Miserere, línea A del subterráneo el monumento a la Madre.
 Bustos del Almirante Guillermo Brown, en la parte superior el que se halla en el SUM de la Escuela Normal Superior de Quilmes, abajo, en la rotonda de la Ribera frente donde termina la Av. Otamendi.
Busto en granito que se halla en el Museo H. R. Alte. Brown de Bernal, con la firma de Perolotti, la fecha, 1922 y la indicación que es copia del original del que se halla en la Escuela Naval. A su lado la disposición que tenía el busto en el Museo en 1960, entre otros dos de Rosales y Éspora de Vergottini.
Busto del Libertador en la estación de Bernal.
Busto a la Madre ubicado en la galería de la Escuela Primaria Nº 83, departamento de aplicación de la Escuela Normal Superior de Quilmes; Moreno 769 casi Humberto Primo.
OBRAS EN QUILMES 
Siempre desde 1920, se sintió vinculado a Quilmes donde también dejó una obra múltiple: diseñó el primer intento de monumento a los indios quilmes a solicitud de los estudiantes de la
Escuela Nacional, que constó de una placa de bronce que luego tuvo otro destino; [4] el busto de un indio tehuelche fue donado por el artista al  Museo - en ciernes - "Quilmes de Antaño" en 1935, que luego se transformó en el Alte Brown ubicado en Bernal. Perlotti realizó la maqueta que se presentó en un acto público y se difundió a través de la revista “La Urraca” del periodista Mordy Strugo en 1934.  Hizo el busto del Alte. Brown que se colocó en la rotonda que se realizó en la Ribera tras la eliminación de la laguna situada al final de la avenida Otamendi y frente a la pérgola, fue un homenaja a la batalla librada por la escuadra argentina en la guerra contra el Imperio del Brasil frente a las costas de Quilmes en julio de 1826. [5] Un busto de Brown realizado en 1922 se halla en el Museo Histórico Regional Almirante Brown; otro se destinó en 1962, a la escuela Normal Nacional de Quilmes, que lleva el nombre del Almirante, durante los festejos del cincuentenario de dicha Institución a pedido de la Asociación Amigos de la Escuela, presidida por la señora María Esther Perli. [6] Para esta misma Institución Educativa realizó la escultura a la Madre que está en el Departamento de Aplicación, calle Moreno (1961) actual E. E. P. Nº 83; es obra suya el busto del Gral. San Martín ubicado en la estación de Bernal y el de Sarmiento que se halla en la plaza homónima en Bernal Oeste (antiguo barrio Los Hornos), frente a la iglesia el Niño de Belén. 
 Placa de bronce realizada por Perlotti a pedido de los alumnos de la Escuela Nacional en homenaje a los Quilmes en 1934.
Busto de un indio Tehuelche que se halla en el Museo Brown, 1935
EDUCADOR
Fue docente de Historia del Arte en la Escuela Técnica Otto Krause. Uno de sus alumnos Rubén García Garriador, lo describió con estas palabras “… como profesor era más que profesor, un amigo. El estilo de él: bonachón, acriollado, era un paisano.”[7] 
MUSEO DE ESCULTURAS LUIS PERLOTTI 
En 1969, Perlotti había legado su casa-taller de la calle Pujol 644
del barrio de Caballito a la Ciudad de Buenos Aires para convertirla en museo de la Escultura. [8] Poco después murió en un accidente automovilístico el 25 de enero de 1969, en Punta del Este, Rep. Oriental del Uruguay.  
El Museo de Esculturas tiene como misión preservar, difundir y promover la producción y recepción de la escultura argentina en general y del artista Luis Perlotti en particular. El edificio estuvo en obras desde el 2003 hasta el 2008, año en que fue reinaugurado. Cuenta, además, con un importante espacio de restauración y conservación: el museo taller Ferraro-Battisti, adquirido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, luego de la donación de casi la totalidad de la obra de los artistas Lidia Battisti y Juan Carlos Ferraro
ADELA Y PERLOTTI
Adela García Salaberry dejó plasmada en dos publicaciones la semblanza artística de Perlotti: en la primera publicación de la serie “Vidas” de 1938, y en 1960 en "Por televisión argentina";  junto a otras figuras del arte y la cultura de la época: Margarita Abella Caprile, Blanca de la Vega, Salvadora Medina Onrubia, Herminia Brumana, Benito Quinquela Martín, Alfonsina Storni, Emilia Bertolé, estos tres últimos como Perlotti amigos personales de Adela con quien solían reunirse en su casa de Roca 635 de Villa Cramer en Bernal.
Reproduciendo el pensamiento de Adela unimos dos figuras que engrosan el valor patrimonial de la historia, la cultura y la tradición de todos los quilmeños. Dice "Vidas":
“La escultura, como varias otras expresiones artísticas, no tie­ne
un lenguaje analítico ni se presta a los razonamientos y a las deducciones, como la literatura. Tiene que soportar el estado de ánimo de quien la con­templa. Como la naturaleza, que nos muestra su alegría si estamos alegres y es triste cuando nos sentimos tristes... Pero para sentir la emoción estética con toda sinceridad hay que apreciar valores de impresión, junto con las reglas y los cáno­nes del Arte, para hallar la inspiración, razón de la obra.
Con un feliz y provechoso coronamiento de ideales america­nistas ha realizado unas bellas exposiciones de cerámicas, de es­culturas; y se ha presentado a varios concursos, con éxito rotundo, el
escultor argentino Luis Perlotti. Todos sus motivos folklóricos americanos han ofrecido, siem­pre, el espectáculo de un precursor revelador y confiado de los tipos aborígenes.
Luis Perlotti rinde su culto autóctono a su arte simbólico. Es espontáneo y sincero; y recuerda a los grandes americanis­tas Juan B. Ambrosetti y Eduardo Holmberg, cuyas sabidurías le enseñaron a interrogar a las ruinas y a las abras rugosas de las montañas, por donde el astro rey amarillento penetra como flecha pucareña...
Hay que luchar para ir superando la técnica que los indios dejaron en sus cerámicas, balbuceos que pertenecen al pasado. Y por eso, es laudatoria la labor artística de Luis Perlotti, que formando un concepto de su labor con una orientación defi­nida, en la estilización sintética del legendario Arte de América, ofrece la interesante y original construcción de sus obras, que descienden, por su técnica, de la cerámica europea del 700, dándole, así, todo el carácter racial.
Las obras de este escultor argentino son de incomparables condiciones por sus temas nativistas, y pueden conceptuarse como ruta internacional de los tiempos en que campean las culturas indígenas. Y es que los asuntos, el ambiente, el tipo de los modelos, los ángulos de los tallados, todas sus cerámicas son trabajos típicos en su simbolismo virgen, ávido de investigar y de sintetizar la ri­queza de nuestro folklore americano, de incomparable significa­ción para el arte argentino.
Es Luis Perlotti un vidente en el aprendizaje creador de las disciplinas arqueológicas por los caminos de la emoción y de la belleza.” [9] 
Continua años después Adela García Salaberry en "Por televisión argentina" su encomio, que titula: ESCULTURAS NATIVAS "Ya hemos recordado los valores auténticos del escultor argen­tino Luis Perlotti; como realizador de una obra indígena que se­ñala la pujante civilización de América. Ya, encontró el gran poeta nuestro Ricardo Rojas, la vibra­ción de “Amerindia” en las
piedras, en los mármoles, en los bron­ces, que traza en el reino de la evocación este fecundo artesano del cincel, que graba en plena y soberana libertad, la parábola de Cristo, en el mensaje transido de solidaridad humana.
Luis Perlotti, conoce los ritos indígenas; conserva en su imaginación una fuente de información, que constituye la zona central de sus inspiraciones escultóricas. Sabe de las civilizaciones andinas; sabe de la cerámica, sabe de las reglas de cocción y nos ofrece sus obras con los colores usados por los primitivos artistas; verde, rojo, azul y amarillo.
Luis Perlotti ha sido el escultor argentino que ha acanala­do en piedra tallada, mármol, bronce, madera... Pero, si saben sus esculturas y cerámicas de la historia americana, saben, también de los indígenas de las pampas, de los calchaquíes y de la evolu­ción. De esa evolución que difundió el Evangelio. Por eso, sus obras están difundidas en todos los lugares de la Patria como una trayectoria de luz, como una voluntad al servicio del bien, como una expresión auténtica del criollismo que en 1855 entró en la Civilización.
Y así, afirma un escritor indigenista W. Jaime Molins: '… pa­ra Perlotti, la academia es Tiahuanacu, Cuzco, Ollantay, Tambo, Machu-Pichu… Hasta allí ha ascendido en su inquietud retrospectiva. Ha vivido esos talleres. Ha transitado las altas planicies. Ha ascendido la ris­cosa ladera, sintiendo en sus carnes la punción de los cactus y en sus ojos la blancura insolente de los nevados. Ha puesto sus dedos sobre las piedras milenarias de Urna Punco y se ha senta­do con religioso silencio a reposar en el quicio de la Puerta del Sol.'
En Junio de 1960, ha dedicado su exposición de 80 obras, a la memoria de su madre doña Carolina Guerra de Perlotti. Entre las que llamaron la atención por su emblemático signi­ficado: Indio Guaraní, Hualicho, Indio Quilmes, Santos Ve­ga, Tirador de Honda, Bailarina, Leyendo su Pasado, Ma­malucos Guaraníes, Garganta del Diablo, El Cantor, Chan­go, Ceferino Namuncurá, Formando Pabellón, Gato y Zam­ba, Baile Nativo, La Condición, Firmeza, Pala-Pala, Sombrerito Bailecito, El Cielito, Danza de los Cóndores, Danza de la Flecha, El Tango, Músicos Cuzqueños,
Vieja India, Oración, Mi Padre, Mi Madre, Mi Esposa, Tipo de Quebrada, Quechua y, tantas otras que hablaron de la obra americanista de este escultor de la tradición argentina, cuya tenaz vocación, ha merecido los comentarios más encomiables por voces autorizadas; unas palabras del poeta inolvidable Rojas, nos da con exactitud de luz, la comprensión telúrica y el acento per­sonal de este escultor: 'En pintura el paisaje local es de por sí una fuente de originalidad esencial como lo comprueban los paisajes de Fader. En escultura los tipos éticos y sus ornamentos, lo son también, como lo comprueban muchas figuras de Perlotti; precisamente las que dan a la obra de este escultor su carácter ‘eurindiano’, proveniente de esa adopción de la técnica europea, que no es sino un lenguaje, cuando expresa temas y sentimientos americanos.'
Examinemos, las calificaciones que da a la obra escultórica de Luis Perlotti, nuestro poeta excelso, que supo dejar en su labor de investigador los planos sintéticos y expresivos de la levadura espiritual de América y comprenderemos en verdad que el escul­tor que evocamos como uno de los precursores de la renovación de ritmos y símbolos del arte indígena, merece el recuerdo."
(Estos libros se pueden hallar en la Biblioteca Popular Pedro Goyena)
 Sara Piñeyro de Parravicini y Adela García Salaberry junto a la escultura-bronce del actor Florencio Parravicini (1876-1941), realizado por Luis Perlotti.
De esta manera completamos la extaordinaria obra de este escultor argentino, aborigenista, que dejó tanto de su obra en el Partido de Quilmes como en gran parte de los rincones de nuestro vasto país; en tributo a su memoria, a la que le sumamos la de Adela García Salaberry, cuyo obra desde las letras, la educación y la lucha por los derechos de la mujer abarcó una dimensión similar a la de su amigo Perlotti. 
Investigación y compilación Chalo Agnelli
FUENTES:
Foglia, Carlos A. “Luis Perlotti. Escultor de Eurindia” Editorial  Aureas. 1963
García Salaberry, Adela. “Vidas - primera serie” Talleres Gráficos Argentinos Bs. As. 1938.
Salustio Matilde. “El tiempo libre en la Argentina – El balneario de Quilmes” Ed. Piro. Quilmes, 2009.
Museo del Escultor Luis Perlotti.
Museo Histórico Regional Alte. Guillermo Hudson.
NOTAS

[1] VerEl pensamiento indigenista y sus propuestas” en  http://archivo104.blogspot.com.ar/2012_03_01_archive.html
[2] Escultura en madera. Firmada y fechada Luis Perlotti, 1938, en el lateral derecho. Mide: 45 x 22 x 10 cm. Ref.: Obra perteneciente a la familia del artista.
[3] Se concretó junto al manzano histórico de Tunuyán para evocar el regreso del General San Martín y el encuentro con el entonces Coronel Olazábal.

[4] Ver en EL QUILMERO del lunes, 2 de julio de 2012, EL MONUMENTO A LOS QUILMES – UNA INGRATA DEMORA http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/07/el-monumento-los-quilmes-una-ingrata.html

[5] Salustio, Matilde. Pág. 110
[6]http://archivo104.blogspot.com.ar/2012_03_01_archive.html/
[8] museoperlotti_biblioteca@buenosaires.gob.ar Director: Prof. Darío Klehr. Dirección: Pujol 644, Ciudad de Buenos Aires. Horario: Martes a domingo de 11 a 19 hs. 
NAVIDAD Y FIN DE AÑO: Viernes 23/12, hasta las 13 hs. Cerrado: viernes 30/12, domingos 25/12 y 01/01/12. Entrada general: $1 - Miércoles y viernes gratis Teléfonos: 4433-3396 / 2341.- Biblioteca: Martes a viernes de 9.30 a 16 hs. 
Concertar cita previa al int 16. Anexo Casa-taller Ferraro-Battisti: Nicasio Oroño 556. Teléfono: 4432.5459. Vías de transporte: Colectivos: 25, 26, 55, 76, 84, 86, 92, 96, 99, 106, 124, 132, 141, 172, 181. Subterráneo línea A: Estación Primera Junta. F. C. Sarmiento: Estación Caballito. E-mail: museoperlotti_prensa@buenosaires.gob.ar
[9] “Vidas” Pp. 85 a 88.

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