lunes, 15 de mayo de 2017

SANTA COLOMA, LA CASA...


SANTA COLOMA
Es uno de los objetivos de estas páginas virtuales de EL QUILMERO, recuperar publicaciones y notas de carácter histórico, referentes a Quilmes, su gente de ayer, de hoy y del antiguo Pago de La Magdalena. Sobre la casona de los Santa Coloma ya lo hicimos con el artículo, Miniturismo: Bernal y un
Solar Histórico de Estanislao Klimaszewski, publicado en el diario La Prensa [1] y con Cuando Parte de la Historia se Convierte en Olvido" de Guillermo Troncoso, [2] de 9 años atrás.
Santa Coloma es la propiedad más antigua del partido de Quilmes. Después de un largo descuido, en lo últimos años está cobrando un relieve interesante, con una Asociación de Amigos y el interés de la Dirección de Patrimonio (integrantes de la Junta de Estudios Históricos)
A continuación se presenta un texto - que suponemos de 1970 [3] por indicios que nos da el mismo texto - para la revista “Mensaje” del historiador José Abel Goldar [4], quien, además de su estrecha amistad con la familia Firpo, fue constante colaborador de la Biblioteca Popular Manuel Estrada y uno de los más dedicados directores del Museo Histórico Regional Alte. Guillermo Brown.
Los documentos gráficos que presenta la nota pertenecían al Archivo Fotográfico que se hallaba - antes de crearse el Museo Fotográfico [5] -, en la Biblioteca Pública Municipal D. F. Sarmiento.
EDIFICACIÓN
Recientemente presentamos en Casa de Arte Doña Rosa la muestra “Frentes inolvidables [6] del fotógrafo Ítalo Nonna e hicimos mención de la pobreza arquitectónica que tiene la historia quilmeña del siglo XIX. La que sólo se llega a atisbar a partir de 1860, pues de la antigua Reducción y sus casucas de adobe y paja nada quedó ni los ranchos de los primeros propietarios que intentaron establecerse después del repartimiento que se hizo tras el trazado del pueblo por el agrimensor Francisco Mesura (1818)
La llegada de una población calificada, entre 1850 y 1860, pone la piedra angular para la tercera fundación (1852), el crecimiento y desarrollo del pueblo y con él su obra edilicia.
“POR LA CASA DE SANTA COLOMA”
Por José Abel Goldar
A pesar de que las tierras del partido de Quilmes están habitadas desde 1580, año en que al repoblar la ciudad de Buenos Aires don Juan de Garay distribuyó las zonas aledañas a la misma entre sus acompañantes, las características físicas del medio - sobre todo la falta de piedra para construir – (y la escasísima madera), hicieron que las edificacio­nes que se levantaran tanto en la campaña como en los pueblos, que se formaron muy espacialmente a partir de la creación de la Reducción de la Santa Cruz de los Quilmes en 1666, fueran harto endebles y, en muchos casos destruidos, diríamos casi naturalmen­te, a poco de habilitadas.
Así ocurrió con los varios edificios que el templo de la Inma­culada Concepción tuvo antes del iniciado en 1863, y eso que podríamos esperar que por ser el centro espiritual de una zona que en algún momento llegó desde el Riachuelo hasta el río Salado, pudo haber tenido mejor suerte y una edificación más firme y adecuada.
Por ello es que la ciudad de Quilmes apenas puede presentar alguna construcción anterior a 1840, y dentro de poco ni siquiera eso y en lo que fue la antigua campaña del Pago de la Magdalena se puede contar con los dedos de una mano - y sobra - las edificaciones anteriores a la fecha mencionada.
De allí la importancia  de la Casa de Santa Coloma como reliquia de las típicas propiedades veraniegas de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, de cuya custodia quilmeños y bernalenses tendremos, no solo que estar orgullosos, sino también hacerla centro de un auténtico afán por restaurar sus ahora perdidos esplendores.[7]
Cuando el 30 de octubre de 1805, Juan Antonio de Santa Colonia se hizo cargo de las tierras a correspondientes al sector norte de la primitiva propiedad de D. Pedro de Gerez (o Xeres), compañero de Garay y que a través de Melchor Maciel y los Home de Pessoa, llevara a manos de quien se la vendió Da. Juana Nepomucena de Echeverría quizá, no soñó que la casa que construiría en los meses siguientes, se mantendría erguida (aunque algo penosamente) 165 años después.
Sabido es que la casa tenía 17 habitaciones y todo tipo de dependencias, desde la capilla que ocupaba el cuarto que cerraba la galería por el norte, hasta el famoso palomar de dos mil casillas.
Allí pernoctó entre el 1 y el 2 de julio de 1807, la división de vanguardia de la segunda invasión inglesa (brigadas Craufurd y Lumley, [8] unos dos mil infantes al mando del mayor general J. Lewison Gower ), dando lugar a leyendas que no han alcanzado aún satisfactorio desarrollo artístico.
Al fallecer, en 1829, el primer propietario de la finca D. Juan Antonio de Santa Coloma y Solla, la misma fue objeto de una tasación que fijó su valor en $ 45.237. Cuando también falleció su esposa Da. Ana María de Lezica y Torre Tagle (1778/1842), con quien tuvo once hijos, se produjo la sucesión en 1868, y la tasación de la chacra incluyendo el edificio fue de $ 1.707.896,80.
La casa permaneció en poder de Da. Jerónima de Lezica de Crámer  [9]hasta su muerte, luego de la cual sus hijas la donaron al Colegio de María Auxiliadora. En 1923, se inauguró el oratorio, actuando como madrina la Sra. Regina Pacini de Alvear, esposa del entonces presidente de la Nación.
La Junta de Estudios Históricos de Quilmes pidió por razones de valoración histórica y arquitectónica que la casa fuera declara­da monumento histórico nacional, así lo aprobó la Comisión Nacio­nal de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos el 8 de agosto de 1944, y el Ejecutivo Nacional lo confirmó por decreto 30.838 del 10 de diciembre de 1945.
La magnífica fotografía de la serie de postales quilmeñas editada hacia 1910, reproduce a la vieja finca como en sus mejores momentos. Lamentablemente, se la fue dejando venir abajo. . . No quiero reiterar lamentaciones propias y ajenas al respecto, pero creo que aún es posible evitar su pérdida total.
Sabemos que hay algunos proyectos en vía de concretarse para salvar la aún existente. De todas maneras, sería conveniente que en caso de la feliz concreción de alguno de ellos se tomaran los recaudes para que cualquier trabajo a emprenderse estuviera suficientemente supervisado por arquitectos especializados. [10]
José Ángel Goldar, Historiador, ensayista.
Compilación y compaginación Prof. Chalo Agnelli
FUENTE
Archivo personal del Prof. Juan Carlos Lombán en posesión del Prof. Agnelli.
NOTAS


[1]Ver en EL QUILMERO del lunes, 8 de febrero de 2016Santa Coloma Solar Histórico (Compilación)”
[2] Publicado el Lunes, 28 de Abril de 2008 En la edición digital de el Matutino El Sol.  elsol@elsolquilmes.com.ar/http://www.elsolnoticias.com.ar/
[3] 1970, pues escribió Goldar: “... no soñó que la casa que construiría en los meses siguientes, se mantendría erguida (aunque algo penosamente) 165 años después…”
[4] Ver en EL QUILMERO del lunes, 31 de agosto de 2015, “José Abel Goldar, Albacea de la Memoria”
[5] Ver en EL QUILMERO del domingo, 24 de julio de 2016, “Museo Histórico Fotográfico de Quilmes 1986 – 2016”
[6] Ver el EL QUILMERO del lunes, 24 de abril de 2017 Frentes Inolvidables
[7] A la fecha ya, la mayoría inexistentes.
[8] La 1ª división ligera, á las órdenes del General Craufurd, compuesta de los rifles y los cazadores de todos los cuerpos, a las órdenes del Teniente Coronel Pack. La 3ª de dos batallones y un regimiento de dragones a pie, a las órdenes del general Lumley.
[9] Hija de Gerónima María de los Dolores Santa Coloma Lezica y de Ciriaco Lezica. Casada con Julio Crámer Capdevila, (n.c. 1831,   f. 6/7/1901) Tuvieron 8 hijos.
[10] Estos dos últimos párrafos se hicieron hace 47 años atrás.

No hay comentarios: